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otra masacre en darfur


En el sur del país, signos de otra masacre.
Nairobi, Kenia. Funcionarios de la Unión Africana y de Naciones Unidas están estudiando informes sobre una nueva masacre en Darfur, en la que según testigos tropas del gobierno sudanés y sus milicias aliadas mataron a más de treinta civiles, cortando las gargantas de varios hombres que estaban rezando en una mezquita y disparándole por la espalda a un niño de cinco años cuando trató de escapar.
De acuerdo a varios vecinos de Muhagiriya, una pequeña ciudad al sur de Darfur, dos columnas de tropas gubernamentales uniformadas, junto con dos docenas de milicianos de paisano, rodearon la ciudad a eso del mediodía del 8 de octubre y atacaron el mercado.
Muhagiriya fue el bastión de uno de los numerosos grupos rebeldes de Darfur, pero según testigos había pocos rebeldes en esos momentos y las fuerzas del gobierno volcaron sus armas -de fuego y cuchillo- contra los civiles.
Ayoub Jalal, mecánico de coches, dijo que su padre estaba rezando en una mezquita cuando irrumpieron los soldados. "Los arrastraron afuera y les abrieron la garganta", dijo Jalal, que fue entrevistado por teléfono.
Tanto Naciones Unidas como la Unión Africana dijeron que decenas de civiles habían sido asesinados y que los testigos identificaron a los atacantes consistentemente como soldados del gobierno y hombres armados aliados. Sin embargo, ninguna organización pudo verificar independientemente quiénes eran los responsables.
El gobierno sudanés negó toda participación, pero testigos dijeron que tropas uniformadas acribillaron a todo el que trataba de escapar, incluyendo un grupo de niños.
"Yo conocía bien al niño más pequeño, de cinco años", dijo Sultan Marko Niaw, un anciano de la tribu, que también habló por teléfono. Dijo que el nombre del niño era Guran Avium, agregando: "Un soldado le disparó por la espalda".
La crueldad del ataque, tal como fue descrito por testigos y confirmado por organizaciones de ayuda que trabajan en el área, hizo recordar los primeros días del conflicto en Darfur, cuando tropas gubernamentales y milicias aliados masacraron a miles de civiles, de acuerdo a grupos de derechos humanos. Pero Muhagiriya puede ser sintomática de un problema todavía más grave ahora que muchos grupos armados de Darfur -rebeldes, milicias árabes e incluso soldados sudaneses- luchan por hacerse con territorios antes de una importante conferencia de paz más tarde este mes.
"Todos están tratando de reposicionarse antes de las negociaciones para una tregua y antes de las discusiones sobre quién controla qué", dijo Sam Ibok, asesor de la Unión Africana estrechamente involucrado en la preparación de las negociaciones de paz.
Ibok dijo que había oído informes sobre civiles asesinados por soldados del gobierno en Muhagiriya y estaba esperando que la Unión Africana concluya su investigación. Pero dijo que las acusaciones ya estaban causando graves preocupaciones y complicando los esfuerzos de paz porque "ahora la gente se ve muy escéptica" y cree "que el gobierno no está interesado en la paz".
Dijo que las descripciones del ataque se ajusta al panorama general de Darfur en estos días, con fuerzas rebeldes actuando cada vez más agresivamente en las semanas preliminares a las conversaciones de paz y el gobierno sudanés respondiendo con un intento de "recuperar esas áreas antes de la tregua".
Funcionarios de la Unión Africana que están investigando las acusaciones de otro ataque contra civiles, en Haskanita, la mayor parte de la cual fue arrasada. Los rebeldes dicen que el gobierno saqueó la ciudad, matando a cien personas, después de un ataque rebelde contra una base cercana de la Unión Africana.
No está claro por qué el asesinato de civiles debe ser parte de esta ecuación, pero desde que explotara el conflicto de Darfur al oeste de Sudán en 2003, las masacres de civiles han sido un tema recurrente. Funcionarios de Naciones Unidas calculan en 200 mil personas las bajas mortales. Más de dos millones de personas han sido expulsadas de sus hogares.
El gobierno sudanés ha negado firmemente las acusaciones de que sus tropas hayan saqueado pueblos y asesinado a sus habitantes, y Muhagiriya no es una excepción.
"Esas son informaciones completamente falsas", dijo, funcionario del despacho del gobernador en Darfur del Sur, cuando se le preguntó sobre los informes. "Esas fueron peleas internas entre los movimientos", agregó, sin especificar qué movimientos.
Un equipo de la Unión Africana que visitó Muhagiriya en los días posteriores al ataque no encontró evidencias de que helicópteros del gobierno hubieran bombardeado y castigado a la ciudad, como decían algunos vecinos.
"Sobre eso podemos estar seguros", dijo el general Martin Luther Agwai, comandante de las tropas de paz en Darfur.
Pero en cuanto a las identidades de los hombres armados que atacaron la ciudad, no está seguro. "Es verdad que la ciudad fue arrasada", dijo. "Es verdad que hay heridos y algunos muertos. Todos son hechos acontecidos".
Muhagiriya, con una población de 23 mil personas, está dividida por las mismas tensiones étnicas que han destruido gran parte de Darfur, vale decir espinudos problemas por tierras entre nómades árabes y agricultores no árabes. La ciudad estuvo controlada por el único grupo rebelde que firmó un acuerdo de paz con el gobierno en 2006. Pero el antagonismo entre esos dos lados han estado subiendo en los últimos tiempos y después del ataque asesores del líder del grupo, Minni Minnawi, dijo que se estaban retirando del acuerdo de paz.
Miles de personas han huido de Muhagiriya y están acampando en una pequeña base de la Unión Africana, para protegerse.
James Smith, director de Aegis Trust, un grupo anti-genocida que opera en la región, dijo que los aldeanos en Muhagiriya "nos confirmaron que tropas del gobierno y janjaweed atacaron deliberadamente a civiles desarmados", refiriéndose a las milicias árabes que apoyan al gobierno.
Solidarités, una organización de ayuda francesa que distribuye alimentos en la zona, dijo que tres socorristas sudaneses murieron en el ataque. En un informe también se dice que "hay muchas personas heridas y necesitamos asistencia médica.
"Muchas casas y tiendas fueron saqueadas", dijo. "Muchas familias perdieron todo".
En entrevistas separadas, varios vecinos dijeron que habían visto a los soldados llevarse sus propiedades en camiones del gobierno.
Naciones Unidas envió a Muhagiriya la semana pasada un equipo de evaluación para tomar fotografías de los destrozos y entrevistar a los aldeanos sobre el ataque.
"Todas las IDP [personas desplazadas internamente] creen que se trató de una operación conjunta del gobierno y la milicia", dijo Radhia Achouri, portavoz de Naciones Unidas. "Pero no podemos confirmarlo independientemente". Dijo que el equipo de Naciones Unidas estaba investigando problemas de derechos humanos y protección civil, pero que su trabajo no era investigar ‘quién hizo qué'".
Las negociaciones de paz en Darfur, que deben empezar en Libia en menos de dos semanas, ya tiene dificultades.
Varios líderes rebeldes han dicho que boicotearían las conversaciones. Otros no se pueden poner de acuerdo en quiénes los representarán. Entretanto, Darfur continúa desmoronándose: las tribus árabes están peleando entre sí; tropas de gobierno han ocupado varias ciudades; está aumentando el bandidaje; y diez soldados de la Unión Africana fueron matados el mes pasado después de que un grupo rebelde disidente atacara su base.
Naciones Unidas y la Unión Africana están expandiendo la fuerza de paz a 26 mil soldados, de siete mil y pronto empezarán a llegar más cascos azules. Pero hay que mantener la paz -por eso son tan cruciales las conversaciones en Libia.
"Hay mucho escepticismo en cuanto a las negociaciones mismas", dijo Ibok, el asesor de la Unión Africana, agregando que Naciones Unidas y la Unión Africana se habían comprometido a realizar a tiempo las conversaciones.
Otra pega es que el tratado de paz que puso fin a la guerra civil en el sur de Sudán, que es visto como un modelo para terminar la guerra en Darfur, parece estar al borde del colapso. La semana pasada ex rebeldes sureños que firmaron la paz con el partido gobernante de Sudán en 2005, se retiraron del gobierno de unidad nacional como forma de protesta. La guerra en el sur ha costado la vida a 2.2 millones de personas. El partido gobernante de Sudán, dirigido por el presidente Omar Hassan al-Bashir, indicó el martes que estaba dispuesto a discutir las demandas de los sureños.
Al mismo tiempo, ex rebeldes en el sur están realizando un encuentro para que los líderes rebeldes de Darfur se preparen para las inminentes negociaciones en Libia. Varios líderes rebeldes de Darfur dijeron que no estaban dispuestos a negociar con el gobierno y que deben primero resolver diferencias internas.

24 de octubre de 2007
16 de octubre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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