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desarman a policía mexicana


[Héctor Tobar] En tres ciudades de México. Tropas mexicanas removieron del servicio y revisaron a agentes de ciudades fronterizas a la búsqueda de evidencias que pudieran relacionarlos con carteles de la droga.
Ciudad de México, México. El martes la policía local fue suspendida de sus funciones en las ciudades fronterizas de Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa cuando tropas del ejército desarmaron a los agentes y les revisaron a la búsqueda de evidencias que pudieran relacionarlos con narcotraficantes.
En Nuevo Laredo, los soldados rodearon el cuartel de la policía a las ocho de la mañana y ordenaron a los agentes permanecer dentro. En enero pasado, tropas federales realizaron una operación similar en Tijuana al iniciarse la ofensiva contra los carteles de la droga mexicanos y sus aliados en la policía.
Durante los primeros catorce meses de su gobierno, el presidente Felipe Calderón ha enviado tropas federales a al menos media docena de estados, incluyendo Michoacán en el sur y Veracruz en el Golfo. Calderón ha prometido quebrar el poder los traficantes, que ejercen una amplia influencia sobre las autoridades locales e intimidan a la prensa local.
Al menos dos organizaciones de narcotraficantes están peleando por el control de Nuevo Laredo y sus pasos fronterizos, una lucrativa fuente de ingresos para contrabandistas. El presidente Vicente Fox, el predecesor de Calderón, ya envió tropas del ejército allá en 2005.
Pero la violencia continúa. Varios observadores en Nuevo Laredo dicen que es un secreto a voces que muchos agentes de policía colaboran con los traficantes.
En una entrevista con el diario español El País, el procurador general Eduardo Medina Mora reconoció que las purgas del gobierno de Calderón de las policías federal, del estado y local eran sólo el comienzo.
"Hay fuerzas policiales municipales que han colapsado y que funcionan más como personal de apoyo al crimen organizado que como custodios de la seguridad pública", dijo Medina Mora.
La semana pasada, la policía federal arrestó a once hombres en Nuevo Laredo, incluyendo a cuatro agentes de policía, de los que se dijo que eran operativos del llamado cartel del Golfo.
El martes, los agentes de policía de turno fueron conminados a permanecer en sus comisarías y ninguno de ellos salió a patrullar la ciudad, de acuerdo a informes de prensa. Unos trescientos soldados de la unidad de elite del ejército, el Grupo Aerotransportado de Fuerzas Especiales, instalaron puestos de control en toda la ciudad.
"Esta es una acción que se está realizando con la completa cooperación del alcalde", dijo Alberto Rodríguez, portavoz del ayuntamiento de Nuevo Laredo.
Oficiales mexicanos dijeron que el ejército patrullará la ciudad con la asistencia de policías del estado y federales, pero se negó a entregar más informaciones.
En Matamoros, seiscientos agentes fueron obligados a permanecer en sus comisarías y fueron interrogados por autoridades federales, según informes de prensa.
Una operación similar se llevó a cabo el año pasado en Tijuana. Duró tres semanas. Se enviaron a la ciudad más de 3.500 soldados y agentes federales. Muchos agentes patrullaron sin armas, y algunos fueron vistos con tirachinas mientras esperan la devolución de sus armas.
En los meses que han pasado desde entonces, la violencia relacionada con el tráfico de drogas y el crimen organizado ha continuado como antes.
Al menos diecisiete personas fueron asesinadas la semana pasada en esta ciudad fronteriza, incluyendo a tres agentes de policía, uno de los cuales fue atacado cuando se encontraba con su mujer y dos hijas.
Agentes federales han dicho en privado que muchos de sus tiroteos más recientes han implicado a operativos del cartel del Golfo, que tiene su base de operaciones en el estado de Tamaulipas, que incluye a Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. El cartel ha sido el más agresivo en sus intentos por conquistar territorio a sus rivales.
Tropas de fuerzas especiales del ejército confiscaron el martes dos docenas de rifles de asalto en un ‘casa de seguridad' de Reynosa que se dice pertenecía al cartel del Golfo y su pandilla de asesinos a sueldo, los Zetas.
Un día antes, agentes federales arrestaron a Alfredo Beltrán Leyva, presunto cabecilla del llamado cartel de Sinaloa, también conocido como el cartel del Pacífico. Y el martes las tropas arrestaron a once hombres sospechosos de ser asesinos a sueldo vinculados con Beltrán Leyva, en dos mansiones en el borde sur de Ciudad de México.
Los operativos del cartel fueron formados en los salones de las dos casas. Agentes federales antinarcóticos mostraron a los hombres a periodistas locales, junto con un pequeño arsenal de las armas requisadas, entre las cuales había ametralladoras y granadas.

hector.tobar@latimes.com

Cecilia Sánchez contribuyó a este reportaje.

28 de enero de 2008
23 de enero de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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