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remodelan zoológico de bagdad


[Ann M. Simmons] Con la ayuda de tropas norteamericanas, reviven un santuario dañado y devastado por la guerra.
Bagdad, Iraq. La capitán Amy Cronin nunco tuvo una mascota. Antes de ser enviada a Iraq, ni siquiera sabía mucho sobre animales.
Pero en quince meses, Cronin y su unidad, el Batallón Logístico de la Brigada Nº 15, han pasado de encargarse de la logística y el suministro de las tropas norteamericanas a ayudar a equipar una clínica veterinaria, construir caballerizas y nuevos hábitats para los osos y puercoespines en el Zoológico de Bagdad.
"Es realmente satisfactorio", dijo Cronin, de Boiling Springs, Pensilvania. "Normalmente los soldados de logística no se relacionan tanto con los iraquíes como la infantería. Y me satisface ver los resultados directos de mi trabajo".
Eso ha incluido proyectos para resucitar el zoológico en un frondoso parque de ocho kilómetros cuadrados en la fuertemente fortificada Zona Verde, que también alberga los cuarteles de las fuerzas de la coalición encabezada por Estados Unidos, el parlamento iraquí y otros edificios administrativos importantes. Fue uno de los santuarios animales más grandes de Oriente Medio.
Desde la invasión norteamericana de 2003, el zoológico ha recibido ayuda de unidades de asuntos civiles de Estados Unidos, ingenieros y organizaciones internacionales de ayuda animal. Pero algunas de las instalaciones para animales debían ser reconstruidos y el parque necesitaba ser remodelado antes de que pudiera convertirse en un refugio donde los vecinos de Bagdad pudieran escapar de la violencia de las calles.
"No sabemos si la gente tiene agua y otros servicios básicos, pero que nos estamos asegurando de que la gente tenga un lugar donde relajarse y divertirse", dijo el teniente coronel Jeffrey Vieira, comandante de la unidad.
Antes de la guerra, el zoológico ubicado en el Parque Zawra era el hogar de más de quinientos animales, dijeron funcionarios del zoo.
Algunos de los animales escaparon cuando estallaron proyectiles en el zoológico durante los combates entre las tropas norteamericanas y la Guardia Republicana Iraquí.
Cuando disminuyeron los enfrentamientos, muchos de los animales más mansos y pequeños, como cabras y cerdos, fueron robados para alimentarse. Las criaturas más exóticas, como especies de aves exóticas, fueron vendidas en el mercado negro o transportadas fuera del país.
El zoológico volvió a abrir sus puertas en 2003, y volvieron la mayoría de sus empleados. Pero quedaban menos de cien animales.
"Necesitaba suministros médicos, y la electricidad era un problema", dijo el mayor David Shoupe, oficial de asuntos públicos de la 2a Brigada de la Primera División de Caballería, que incluye al Batallón Logístico de la Brigada Nº 15.
El zoológico dependía de la energía de la ciudad, lo que significaba que recibía normalmente sólo tres horas de electricidad al día.
Así que cuando el batallón empezó su servicio en el zoológico en abril del año pasado, trajo consigo varios generadores para asegurar el suministro eléctrico.
Luego vino el reequipamiento de la clínica que, para júbilo de los diez veterinarios del zoológico, obtuvo nuevos equipos.
Entonces, el 1 de noviembre, los cuatro osos del zoológico recibieron una nueva casa, un enorme recinto con vegetación natural y un ambiente más agradable.
Fue un dramático cambio en comparación con las pequeñas jaulas con suelo de baldosas donde habían estado confinados individualmente antes, dijo Wassem Sarih Ameen, veterinario jefe del zoológico. Los suelos eran duros para las patas de los osos, y uno de los animales tenía problemas en una pierna, dijo.
"Ahora su estado de salud ha cambiado", dijo Ameen. "Camina mejor. Sus piernas están sanando".
Este mes, el batallón logístico inauguró una nueva caballeriza interior con veinte establos individuales, junto con un cuarto de servicios y una zona de partos. Antes de la remodelación, los caballos tenían que compartir los establos en una zona dañada seriamente por fuego de artillería.
Cronin, cuya unidad está volviendo a su base en Ft. Hood, Texas, dijo que los proyectos del zoológico estaban siendo financiados con una subvención de dos millones de dólares del Programa de Respuesta de Emergencia de la Comandancia del ejército. El ayuntamiento de Bagdad ha contribuido con unos quinientos mil dólares.
Se ha esparcido el rumor de que el número de animales ha aumentado, y los visitantes están volviendo.
Una vez más, hay unos quinientos animales, dijo Vieira. Entre ellos, 250 especies de aves. Algunos de los animales fueron comprados en Siria. Otros, como camellos, avestruces y cisnes, fueron traídos desde reservas privadas de los alrededores de Bagdad.
Varios leones y un guepardo que pertenecían a Uday, uno de los hijos de Saddam Hussein, se encuentran entre las principales atracciones. Algunos de los animales pueden parecer extraños en zoológicos de otras partes del mundo. Por ejemplo, una popular atracción es un Labrador negro enjaulado que muchos visitantes iraquíes conocen como "perro norteamericano".
Shoupe, el oficial de asuntos públicos, dijo que el Labrador es objeto de fascinación porque es un purasangre, algo poco común en Bagdad. Pero no está claro por qué algunos iraquíes llaman al Labrador, una raza prominente en muchos países, "perro norteamericano".
En promedio llegan al parque unos doscientos visitantes al día, dijeron funcionarios del zoológico. Pero durante la estación estival, esa cifra puede llegar al millón en una semana.
Adil Salman Mousa, director del museo en los últimos diecisiete años, dijo que la razón por la que se puede atraer a los visitantes se resume en una sola palabra: seguridad. "Para los visitantes de Bagdad y alrededores, es lo más importante", dijo. "Este es el único lugar donde los iraquíes de Bagdad pueden respirar".
Antes de entrar al Parque Zawra, los coches son revisados y los visitantes son registrados por los más de 120 guardias de seguridad iraquíes que protegen el zoológico. Soldados norteamericanos patrullan las instalaciones dos a tres veces a la semana, dijo Vieira.
Una mañana hace poco, Ali Abdul Hussen vino al zoológico con una amiga porque, dijo, quería encontrar un lugar donde poder pasear sin temor a actos violentos.
"Aquí me siento seguro. Me siento relajado", dijo Hussein, 51, taxista, mientras pasaba frente a la jaula recién renovada de los puercoespines, el último proyecto de remodelación de Cronin. "Antes", dijo, rememorando los días de Saddam Hussein, "siempre sentíamos que alguien nos estaba mirando y escuchando. No nos sentíamos libres".

ann.simmons@latimes.com

3 de febrero de 2008
30 de diciembre de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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