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la central lechera de chávez


En Venezuela, el nuevo negocio del estado es una central lechera. Su adquisición personifica la filosofía de Chávez.
[Juan Forero] Barquisimeto, Venezuela. Mauricio Herrera se define a sí mismo como un dedicado soldado de la autoproclamada revolución del presidente Hugo Chávez. Así que cuando los trabajadores del petróleo que se oponían a Chávez montaron una huelga en 2002, Herrera fue uno de los fieles que, en la compañía petrolera nacional, restableció la producción.
Ahora que el gobierno se encuentra afligido por la escasez de alimentos, Herrera fue llamado para que lleve a cabo las órdenes del presidente en un ramo enteramente diferente: los lácteos.
Ingeniero químico con treinta y dos años de experiencia en el petróleo, Herrera está trabajando en Leche Los Andes, una central lechera que fue adquirida recientemente por la compañía petrolera del estado. Es responsable de la gestión de una empresa venerable con dos plantas de pasteurización, 52 distribuidoras y tres mil empleados. Sus instrucciones son aumentar la producción y mitigar la escasez de leche en Venezuela.
En un país en el que el estado interviene cada vez en la economía, nacionaliza compañías, controla las divisas y fija los precios, la compra de Los Andes en esta ciudad al occidente del país personifica la filosofía estatista de Chávez.
La estrategia ha desalentado la inversión privada en Venezuela, al mismo tiempo que algunos alimentos se vuelven escasos. Pero desde que Chávez asumiera el cargo en 1998, ha rescatado del control del petróleo de manos de empresas multinacionales de la energía y nacionalizado la compañía de teléfonos, de la electricidad y más recientemente el consorcio argentino que controlaba la producción de acero.
Pasando de la producción de yogur y copos de avena -productos que Herrera dice con desdén que los antiguos dueños producían sólo para generar ganancias-, Leche Los Andes ha aumentado en ocho veces su producción de leche en un intento por alcanzar lo que gobierno llama ‘soberanía nutricional’.
"Es nuestra responsabilidad", dice Herrera, 57, que tiene una leve barba de mandarín y ha aprendido a hablar sobre la leche con el mismo entusiasmo que alguna vez reservó para el petróleo. "Esta es una cuestión de conciencia. Esta es una compañía que tiene que tener un objetivo socialista".
Chávez anunció la compra de Los Andes en marzo como una solución para la escasez de alimentos que han corroído la popularidad de su gobierno. Herrera y funcionarios de la compañía petrolera dijeron que no sabía cuánto había pagado el estado por Los Andes, aunque empleados de la industria lechera dijeron que se trató de 180 millones de dólares.
El presidente dijo que decidió comprar la lechera después de que Rafael Ramírez, presidente de Petróleos de Venezuela, la compañía estatal del petróleo, le hablara sobre el asunto.
"Me dijo: ‘Tengo buenas noticias: están vendiendo una compañía’", dijo Chávez hace poco en su programa en televisión nacional ‘Aló Presidente’. "Revisé las características de la compañía, y dije: ‘No perdamos un día más de tiempo. Comprémosla’".
Aunque algunos economistas atribuyen la escasez de alimentos aquí en parte a una demanda cada vez más alta, el presidente dijo que los culpables son el capitalismo desenfrenado, los especuladores inescrupulosos y las prácticas de acaparamiento iniciadas por sus opositores políticos. También ha definido la lucha por aumentar la producción de alimentos como parte de la épica guerra entre su revolución y las fuerzas imperialistas.
"Vamos a tener una buena nutrición para un pueblo que se la merece", dijo. "Vamos a derrotar el plan imperialista".
En la enorme planta donde leche y jugos son pasteurizados, refrigerados, empaquetados y enviados, los trabajadores con gorros duros y batas blancas dijeron que la nueva propiedad no se ha traducido en una transformación importante. Excepto Herrera, el nuevo presidente, los gerentes de producción siguen siendo los mismos. Los trabajadores hablaron elogiosamente de los antiguos dueños, pero varios de ellos aceptaron la nueva filosofía de concentrarse en la producción de leche.
"Ahora hay más leche", dijo Carlos Escalona, uno de los trabajadores. "Ahora hay leche en las tiendas".
Es demasiado pronto como para determinar si la creciente producción de Leche Los Andes tendrá algún efecto importante en la oferta nacional de leche. El objetivo de la compañía -unos 53 mil galones de leche al día- es producir el cinco por ciento de la producción nacional. Académicos y economistas que han estudiado el sector agrícola venezolano dudan que tenga algún impacto a gran escala.
"¿Por qué no se preocupan de aumentar la producción de petróleo en lugar de producir leche?", se burló Carlos Machado, experto en agricultura, refiriéndose al papel de Petróleos de Venezuela en Leches Los Andes. "¿Qué pasaría si los productores de leche se dedicaran a producir petróleo?"

Una encuesta reciente de Datanalisis, una firma de Caracas, mostró que los venezolanos están preocupados por la estrategia del presidente. Más del setenta por ciento de los encuestados desaprobaron la forma en que el gobierno ha hecho frente a la escasez de alimento -en octubre sólo lo hicieron el 42 por ciento.
Entretanto, académicos y productores de alimentos, dicen que los agricultores y ganaderos se muestran reticentes a intervenir en un país donde los controles de precios reducen las ganancias y donde las expropiaciones de latifundios son un rasgo prominente de la política agraria.
"Es una consecuencia de la política del gobierno de intervenir masivamente en la economía", dijo Machado, que estudia la agricultura para el Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas y escribió el libro publicado hace poco ‘Consumo de alimentos en Venezuela’.
"No ha resultado nada de bien con los gobiernos que lo intentaron en el pasado", dijo, refiriéndose a países del antiguo bloque soviético, así como a Corea del Norte y Cuba.
En Venezuela, se han impuesto controles de precios a decenas de productos, y economistas y productores de alimentos dicen que esos controles han reducido la producción y generado un dramático aumento de las importaciones. El ganado bovino del país, por ejemplo, se contrajo a 13.5 millones de cabezas en 1999 a 12.6 millones ahora, mientras que la población subió de 23 a 28 millones. Ahora se importa casi el setenta por ciento de la carne que consume Venezuela.
El sistema que ha creado Venezuela ha provocado la ocasional escasez de artículos básicos, mientras que los productos cuyos precios no son fijados por el gobierno, como las frutas y las verduras, han aumentado sus costes. En las tiendas más caras, la escasez es evidente en la falta de ciertos tipos de corte. En los barrios pobres, se ven largas colas en los mercados subvencionados por el estado.
La escasez de leche es lo que, quizás, más ha perturbado a los consumidores.
"No hay suficiente leche, y no se puede inventar", dijo Roger Figueroa, presidente de la más grande asociación de productores lecheros del país. "Nosotros producimos entre el cuarenta y cuarenta y cinco por ciento de lo que consumimos, y el resto tiene que ser importado".
José Mendez Duarte, ganadero del occidental estado de Tachira, dijo que los productores de leche y ganaderos han observado con espanto que algunas fincas son expropiadas y ocupadas por campesinos, espoloneados por las políticas agrarias del gobierno. "¿Quién quiere producir cuando te están amenazando?", dijo. "O mantienes la producción en el nivel en que ha estado, o la reduces. No hay motivos para producir".
Méndez dijo que el precio de la leche fijado por el gobierno, aunque ha sido elevado hace poco de cerca de 2.80 dólares el galón a cerca de 3.30 dólares, ofrece poco incentivo en circunstancias de que su producción cuesta todavía más.
"Producir es un mal negocio", dijo. "El estado quiere controlar todo. Quieren apropiarse de las fincas. Quieren dirigir las compañías".
Sin embargo, no todas las noticias son agrias, dijo José Campos, presidente de la Confederación Nacional de Ganaderos y Agricultores de Venezuela. Dijo que la escasez es generada por el fuerte aumento de la demanda entre los pobres, que se han beneficiado con un gobierno que gasta liberalmente en subvenciones y programas sociales.
También dijo que las tasas de interés eran mucho más bajas que en gobiernos pasados. Eso está ayudando a crear el tipo de fundamento que Venezuela necesita para que aumente la producción.
"El mensaje positivo en toda esta situación es que tenemos el marco legal para que la producción de ganado en Venezuela empiece a despegar", dijo Campos, que produce leche en su finca en el estado de Maturín.
En las últimas semanas, la escasez se ha mitigado con el levantamiento del control de precios por parte del gobierno -al menos para algunos productos. Los reguladores aumentaron el precio pagado a los productores. También se ha creado una repartición, estrechamente asociado con la compañía nacional del petróleo, para distribuir alimentos.
Figueroa, de la asociación de lecheros, dijo que Chávez ha mostrado su disposición a reunirse con los productores para encontrar modos de aumentar la producción. "Si no resolvemos esta problema de producción nacional, en unos años tendremos una situación mucho más crítica", dijo.
Ciertamente, la producción de leche ha aumentado en Leche Los Andes de cerca de 5.300 galones al día en marzo a 45 mil galones al día en mayo, dijo Herrera, el presidente.
"Tenemos un buen plan", dijo. "No estoy hablando de sueños y utopías. Estoy seguro de que vamos a romper el récord en la producción de leche de esta compañía en toda su historia".

4 de julio de 2008
7 de junio de 2008
©washington post
cc traducción mQh
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