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anglicanos tendrán obispos mujeres


Iglesia anglicana aprueba el nombramiento de mujeres como obispos.
[John F. Burns] Londres, Gran Bretaña. El claustro de la iglesia anglicana de Gran Bretaña aprobó el lunes el nombramiento de mujeres como obispos, un paso que parecía poner en peligro la unidad de la iglesia en su país natal en momentos en que la iglesia anglicana se enfrenta en todo el mundo a una de las amenazas más severas a su unidad en toda su historia por la ordenación de clérigos homosexuales.
Después de un debate que se prolongó entrada la noche en Nueva York, el Sínodo General de la Iglesia Anglicana, una asamblea que ejerce autoridad sobre la doctrina de la iglesia en Gran Bretaña, aprobó con cómodos márgenes al interior de las tres cámaras del sínodo -obispos, clérigos y laicos- la consagración de mujeres como obispos pese a la encarnizada oposición de los tradicionalistas.
La votación se realizó dieciséis años después de que el sínodo aprobara, después de un debate igualmente polémico, la ordenación de mujeres como ministros dentro de la iglesia británica. Pero los tradicionalistas, que se oponen al fin del monopolio masculino dentro del clero, revivieron la oposición al nombramiento de mujeres como obispos, advirtiendo que podría provocar un rompimiento de la iglesia en Gran Bretaña.
La medida para aprobar el nombramiento de mujeres como obispos en Gran Bretaña adopta decisiones tomadas por las iglesias anglicanas en otros países; desde hace años que en Estados Unidos, Australia y Canadá se ha nombrado a mujeres como obispos. Los opositores a las obispos alegan que Jesús, al elegir doce hombres como sus discípulos, quiso decir que sólo los hombres podrían tener la responsabilidad de atender a sus seguidores.
La votación se produce en momentos difíciles para el Reverendísimo Rowan Williams, el arzobispo de Canterbury, que preside la Comunión Anglicana mundial, con cerca de ochenta millones de miembros, cincuenta y cinco millones de estos activos en la iglesia. Sus intentos de impedir un cisma en la iglesia en Gran Bretaña tomaron lugar contra el telón de fondo de una profunda división entre liberales y tradicionalistas dentro de la iglesia anglicana en todo el mundo, principalmente sobre el tema de la homosexualidad en el clero.
Este mes, el arzobispo Williams será el anfitrión de la Conferencia Lambeth, en Londres -un congreso de dos semanas de obispos anglicanos de todo el mundo que se reúnen cada diez años. La reunión de este año buscará modos de impedir una fractura de la comunión sobre las diferencias que han opuesto a la Iglesia Episcopal en Estados Unidos contra los conservadores, principalmente de África, que se opone a la ordenación de sacerdotes y obispos homosexuales, y al nombramiento de mujeres como sacerdotes y obispos.
En una reunión la semana pasada en Jerusalén, los conservadores aprobaron la creación de un organismo separado dentro de la unión anglicana para continuar la lucha contra la iglesia estadounidense y sus aliados liberales, en medio de amenazas de que el nuevo organismo podría formar la base de una iglesia separada si no se atendía a las demandas de los conservadores. El arzobispo Williams ha condenado la decisión, diciendo que el nuevo cuerpo no tiene anclaje legal y rechaza la doctrina cristiana de la tolerancia.
En antelación al sínodo de York, los tradicionalistas afirmaron contar con el respaldo de mil trescientos miembros del clero en Gran Bretaña que estaban dispuestos a dejar la iglesia antes que aceptar que las mujeres fueran obispos. Entre los opositores se encuentran algunas ministros, que dijeron que preferían que el nombramiento de mujeres como obispos fuera pospuesto antes que permitir que se profundizaran las divisiones dentro de la Iglesia de Inglaterra.
Funcionarios de la iglesia dijeron que las primeras mujeres obispos no serían nombradas antes de 2014. La votación del lunes fue matizada por la exigencia de que la iglesia redacte un ‘código de prácticas’ para reglamentar el cambio, que parece abrir el camino para otras amenazas de los tradicionalistas, un paso en un proceso que funcionarios de la iglesia dijeron que podría retrasar la aprobación final de las mujeres obispos durante varios años.
La legislación eclesiástica para aprobar el cambio estará lista antes del sínodo de febrero próximo, dijeron funcionarios de la iglesia. Pero para que sea posible el nombramiento de mujeres obispos, la medida deberá ser aprobada por una mayoría de dos tercios, en votaciones separadas, entre los obispos, clérigos y laicos del sínodo.
La votación del lunes sugiere que los reformistas estuvieron cerca de reunir los votos necesarios para cumplir con ese requisito. Más de 469 delegados asistieron al congreso de York, y el desglose proporcionado por funcionarios de la iglesia indicó que los reformistas ganaron por 28 contra 12 votos entre los obispos, y 124 contra 44 entre los clérigos. Entre los laicos, la votación fue de 111 contra 68.
Pero los tradicionalistas que dejaron el congreso juraron seguir con su lucha y sugirieron que el riesgo de un rompimiento de la iglesia permanece. Varios diarios británicos informaron en los últimos días que un grupo de obispos anglicanos británicos viajaron a Roma antes de la votación para reunirse con funcionarios del Vaticano para explorar la posibilidad de que los llamados tradicionalistas anglo-católicos abandonen la Iglesia de Inglaterra y se unan a la Iglesia Católica Romana.
Portavoces de la Iglesia de Inglaterra, y la jerarquía católico-romana en Gran Bretaña, dijeron que no se habían enterado de la reunión en Roma. Pero una reunión en Roma, si ocurriera, sería un eco de lo que ocurrió cuando la iglesia votó por primera vez la admisión de mujeres como sacerdotes, cuando los tradicionalistas dentro de la iglesia, incluyendo a unos quinientos clérigos, se separaron de los anglicanos y se unieron a la Iglesia Católica Romana.
"Está peor; vamos cuesta abajo", dijo el Reverendo David Houlding, líder de los tradicionalistas, después de la votación de York, de acuerdo a un informe del diario The Guardian. "Está bastante claro que hay un movimiento de pinzas, y nos están sacando a la fuerza". Pero agregó: "Pero no nos marcharemos, no todavía".
La votación en York rechazó una propuesta de compromiso presentada en los últimos días antes del sínodo por uno de los obispos más importantes de Gran Bretaña, el Reverendo John Packer, que es obispo de Ripon y Leeds. El compromiso crearía un grupo de tres de los llamados super-obispos, elegidos de entre los tradicionalistas, que recibirían autoridad sobre las parroquias que se niegan a aceptar el liderazgo de mujeres obispos o sacerdotes.
Pero la propuesta fue fuertemente resistida por los liberales. La Reverendo Rose Hudson-Wilkin, que se opone al compromiso, dijo que la nueva serie de obispos crearía un "gueto de zonas prohibidas" dentro de la iglesia británica, lo que equivaldría a admitir una iglesia secesionista.

6 de agosto de 2008
8 de julio de 2008
©new york times
cc traducción mQh
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