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agentes gatillo rápido en inglewood


La policía de Inglewood ha recurrido repetidas veces al uso de fuerza letal. Una investigación del Times muestra que el problema de agentes de policía de Inglewood disparando contra personas desarmadas no es nuevo.
[Jack Leonard y Victoria Kim] Una tarde del verano de 2005, un agente de policía de Inglewood apuntó con su arma a un hombre esquizofrénico que había sido detenido por beber cerveza en la vía pública.
El agente ordenó a Jule Dexter que pusiera las manos sobre el capó de la patrullera, pero a Dexter se le empezaron a caer sus pantalones abombados.
"Por favor deja que me suba los pantalones", suplicó Dexter, de acuerdo a la declaración jurada de un testigo.
"¡No te muevas!", gritó el agente.
Pero Dexter, 27, se agachó para subirse los pantalones, dijo el testigo. El agente le disparó cuatro balazos a la cabeza y en la espalda, matándolo.
Según una investigación del Times, en los últimos seis años los agentes de policía de Inglewood han recurrido repetidas veces al uso de la fuerza física o letal contra sospechosos desarmados o acusados de delitos menores.
Este año, en un lapso de cuatro meses, agentes de Inglewood han disparado y matado a balazos a cuatro personas, tres de ellas desarmadas.  Una revisión realizada por Times de documentos judiciales, archivos de la policía y entrevistas muestra que el problema no es nuevo.

-Cinco de las once personas ultimadas a balazos por la policía de Inglewood desde 2003 estaban desarmadas. Entre ellos se incluye a un hombre que huyó cuando los agentes trataron de detenerlo por andar en bicicleta en la acera. Un agente dijo que disparó cuando el hombre trató de alcanzar un bulto en su cintura, que resultó ser una camiseta enrollada.

-Varios agentes -incluyendo a un sargento de instrucción- se han quejado sobre las instrucciones del departamento sobre cuándo disparar y sobre la falta de adiestramiento.

-Para investigar los disparos de la policía, el departamento ha asignado al vicepresidente del sindicato de agentes de policía de Inglewood, que defiende a los agentes acusados de mala conducta, y a un detective acusado por un fiscal de mentir sobre su propio uso de armas de fuego en su tiempo libre.


-Dos agentes de Inglewood estuvieron implicados en el uso de armas eléctricas Taser contra sospechosos desarmados cuatro veces en cinco semanas -incluyendo descargas contra los genitales de un hombre-, provocando a los abogados de la defensa a llamarlos ‘los gemelos Taser’.
Antes este año, el ayuntamiento contrató a consultores para que revisaran las políticas de adiestramiento y procedimientos del departamento e inició un programa de adiestramiento para mejorar las tácticas de los agentes.
La jefe de policía de Inglewood, Jacqueline Seabrooks, dijo que no era justo retratar a sus agentes como tipos de gatillo rápido o que hacen uso excesivo de la fuerza.
En algunos casos, dijo, la policía abrió el fuego sólo después de que los sospechosos apuñalaran a los agentes, les dispararan o les apuntaran con armas de fuego. El departamento de 195 miembros atienda más de 130 mil llamados cada año, normalmente sin problemas ni titulares.
"Tenemos que tratar con gente que es excesivamente violenta y que se resisten a niveles menores de fuerza, y no siempre les disparamos", dijo Seabrooks, que es jefe desde el año pasado.
Los agentes de Inglewood han disparado en seis ocasiones -vale decir, un cuarto de todos los disparos de la policía desde 2003- contra gente desarmada que pensaban equivocadamente que representaban una amenaza. Dos de esas personas portaban armas de juguete. Cinco murieron y uno quedó herido.
En cuatro otras ocasiones los agentes abrieron fuego contra coches en movimiento, una práctica fuertemente desalentada por muchas agencias policiales, incluyendo la de Inglewood.
"Eso es un montón de balaceras para un departamento tan pequeño", dijo Geoffrey Alpert, profesor de la Universidad de Carolina del Sur que ha ayudado a las agencias policiales a diseñar políticas sobre el uso de la fuerza letal. "Eso despierta las alarmas".
Es difícil comparar los tiroteos de los agentes de diferentes agencias debido a las tasas de delincuencia diversas, la demografía y el tamaño de los departamentos. Pocas agencias mantienen datos disponibles sobre las circunstancias que rodean esos incidentes. Sin embargo, las estadísticas de agencias cercanas sugieren que en Inglewood las cifras son más altas.
Los agentes de la vecina ciudad de Hawthorne, por ejemplo, desde 2003 han disparado y ultimado a un solo sospechoso desarmado. Hawthorne, que tiene una tasa de delincuencia similar a la de Inglewood, tiene la mitad de los agentes de Inglewood, y cuatro quintos de la población.
Un informe del Departamento del Sheriff del Condado de Los Angeles -que patrulla una zona con una población que es veinte veces más grande que Inglewood- demuestra que, desde 2005, los agentes han matado a menos personas desarmadas que la policía de Inglewood.

Era un Hombre Realmente Amable
Jule Dexter tenía sus propios problemas. Estaba luchando para descolgarse de su adicción a las drogas y en 2004 su madre trató de obtener una orden de restricción en su contra, acusándolo de haberla empujado y de robar en su garaje.
Pero según su tía Patricia Hayes, cuando estaba sobrio era una maravilla tener a Dexter cerca. "Era un niño grande, pero era muy amable, realmente amable", dijo.
Un mes antes de su muerte, dijo Hayes, Dexter terminó un programa de rehabilitación y le dijo que estaba decidido a ocuparse de su hijo de tres años, cuyo nombre Dexter se había tatuado en el brazo derecho.
Pero la noche del 6 de junio de 2005, Dexter usó nuevamente cocaína, de acuerdo a las pruebas toxicológicas de los funcionarios del juez de instrucción.
Justo después de las seis de la tarde, estaba parado frente a la botillería de Inglewood con unos amigos cuando un coche policial sin matrícula se acercó a la acera. El agente José Estrada y el detective Louie Johnson de la brigada anti-pandillas se acercaron al grupo de Dexter.
Lo que ocurrió seguidamente todavía está en discusión. Estrada contó a los investigadores que Dexter sacó muy lentamente las manos de los bolsillos y parecía estar manipulando lo que Estrada temía que fuera un arma.
Pero los testigos dijeron a las autoridades que Dexter estiró la mano para subirse los pantalones. En una demanda por homicidio culposo entablada por la familia de Dexter, Earnestine Baldwin, transeúnte, declaró que oyó a Dexter suplicar al agente repetidas veces que lo dejara subirse los pantalones.
El ayuntamiento pagó 725 mil dólares de indemnización en un acuerdo.
"Entiendo que puedan tener miedo. Pero se supone que ellos están preparados para hacer frente a eso", dijo Hayes, vicepresidente de un banco. "‘¿Qué les dio el derecho de matar a mi sobrino? ¿Dónde está la justicia?"
El despacho de la fiscalía decidió no presentar cargos criminales contra Estrada, concluyendo que el agente creyó razonablemente que Dexter estaba tratando de sacar un arma y le disparó.
Una comisión formada por tres capitanes de la policía de Inglewood decidió, en votación de dos contra uno, que Estrada no había violado las políticas del departamento en cuanto al uso de fuerza letal. Pero el jefe policial de entonces, Julius I. Davis, no aceptó la decisión y suspendió a Estrada por dieciséis días.
Estrada recurrió, quejándose de que no había sido preparado propiamente. Ha pedido a un tribunal de Los Angeles que anule el reglamento del departamento sobre el uso de fuerza letal porque son confusas.
Kenton Ferrin, a la época sargento de instrucción de Estrada, declaró en la apelación disciplinaria de Estrada, que esa política confunde a los agentes.
Según los documentos jurídicos presentados por su abogado, el departamento no ordenó nunca un adiestramiento adicional para Estrada después del homicidio.
Seabrooks dijo que creía que el reglamento es claro, pero agregó que estaba siendo actualizado para hacerlo más preciso.

Investigando a Sus Propios Agentes
Como muchas agencias de policía, la de Inglewood confía el trabajo de investigar a agentes implicados en tiroteos a sus propios detectives de homicidio. Su trabajo es revisado por la oficina del fiscal de distrito.
En los últimos años los detectives asignados para esas investigaciones han incluido a Lloyd Waters, vicepresidente y ex presidente de la Asociación de Agentes de Policía de Inglewood.
Seabrooks, ex capitán de policía de Santa Monica, dijo que no vio nada malo en que un funcionario del sindicato investigara a un agente implicado en una balacera, diciendo que no es inusual en los departamentos de policías más pequeños.
Pero Bill Geller, consultor sobre seguridad pública de Illinois y nacionalmente reconocido como experto en tiroteos policiales, lo describió como un conflicto de intereses. Los funcionarios del sindicato de policía, dijo, defienden a sus miembros, aunque los detectives deben revisar objetivamente los hechos de un tiroteo, incluso si un agente actúa mal.
"Eso me parece realmente tonto", dijo Geller. "El departamento está arriesgando innecesariamente su reputación de integridad y objetividad".
Otro detective asignado para investigar a un agente implicado en un tiroteo es Willard Salmon Jr., un veterano que lleva doce años en el departamento.
En 2002, la policía de Los Angeles fue llamada al estacionamiento del Dodger Stadium después de que Salmon, fuera de servicio, disparara e hiriera a un ladrón de coches en libertad condicional después de un partido. Salmon dijo a la policía que había disparado en defensa propia después de que el hombre lo atacara con una botella de cerveza.
Pero el fiscal delegado de distrito Max Huntsman concluyó que la versión de Salmon "no era creíble". Dos grupos de testigos independientes, escribió en un memorándum, dijeron a la policía que Salmon no había sido atacado y que él y su novia buscaron el casquillo y lo retiraron antes de que llegaran los agentes del Departamento de Policía de Los Angeles.
"Esta conducta apoya la conclusión de que Salmon sabía que había actuado impropiamente y retiró la evidencia con la esperanza de que lograría evitar que lo identificaran", escribió Huntsman.
El fiscal también reprochó a los detectives de asuntos internos de la policía de Inglewood por no someter a Salmon a un test de alcohol sino ocho horas después del tiroteo.
Huntsman decidió no presentar cargos contra Salmon, pensando que no era probable que un jurado lo condenara si reclamaba que había actuado en defensa propia.
Seabrooks dijo que la investigación interna del departamento liberó a Salmon de la sospecha de mala conducta y que la agencia no había recibido quejas por su trabajo como detective.
Salmon dijo que fue asignado a la unidad de homicidio hace unos dieciocho meses.
"No creo que, si tuvieran problemas con el tiroteo o preguntas sobre este, me hubiesen puesto en la posición de investigar a agentes implicados en tiroteos", dijo Salmon en una breve entrevista.
El año pasado Salmon fue el detective jefe en la investigación de un agente que disparó contra un hombre desarmado, Richard Ray Tyson, de acuerdo a documentos del juez de instrucción.
Tyson, 20, andaba en su bicicleta en la acera cuando dos agentes lo reconocieron como un presunto pandillero y trataron de detenerlo. Tyson huyó y los agentes lo persiguieron hasta que lo arrinconaron en el patio de una casa.
El agente Zerai Massey dijo a los detectives que Tyson ignoró las órdenes de que mostrara sus manos, que había movido hacia la pretina. Massey disparó seis veces, hiriendo a Tyson en la espalda y en el torso. El agente dijo a los detectives que creyó que Tyson tenía una pistola. En el cuerpo de Tyson no se encontró ningún arma. En lugar de eso, los agentes hallaron una camiseta enrollada metida en el bolsillo anterior de la sudadera.
El despacho del fiscal de distrito declaró que el agente había actuado "en legítima defensa". La familia de Tyson ha entablado una demanda por homicidio culposo contra el ayuntamiento, alegando que el tiroteo fue injustificado y la investigación inadecuada.

Uso de la Fuerza Letal
En 2002, Inglewood se transformó en el centro de la atención pública cuando un agente blanco fue captado en video golpeando a un adolescente negro y metiéndolo violentamente en el maletero de una patrullera. El ayuntamiento instaló cámaras de video en las patrulleras, exigió que los agentes fueran adiestrados en sensibilidad y formó una comisión de ciudadanos para revisar las quejas contra la policía.
Pero a medida que las repercusiones de ese episodio empezaron a desteñirse, los agentes de Inglewood continuaron recurriendo al uso de armas, incluyendo Tasers, contra sospechosos desarmados o esposados.
Este año el ayuntamiento llegó a acuerdos de indemnización con vecinos que reclamaron que los agentes los atacaron con pistolas eléctricas como castigo antes que como método para dominarlos.
Una mujer alegó que los agentes le dispararon dos veces con una Taser después de que ella hubiera pateado la ventana trasera de una patrullera cuando estaba esposada y ahogándose en el asiento trasero. Después de aplicarle las descargas eléctricas, los agentes le dijeron: "¿Te gustó eso?" El ayuntamiento la indemnizó con 95 mil dólares. Un hombre reclamó que un sargento le disparó con una pistola eléctrica en la comisaría y que dijo que fue porque había mordido a un agente recibió 55 mil dólares.
"Parece que allá hay muy poca disciplina", dijo su abogado Gary Casselman.
No se sabe la frecuencia con que los agentes de Inglewood utilizan sus pistolas eléctricas. Un portavoz de la policía dijo que el departamento no lleva estadísticas de los incidentes con esas pistolas.
Pero en 2005, los defensores públicos constataron una regularidad en las quejas de clientes que dijeron que habían sido atacados con pistolas eléctricas por agentes de Inglewood. Sobresalían dos agentes.
Durante un período de cinco semanas ese año, cuatro personas se quejaron de que habían sido atacados por los agentes Eduardo Sánchez y Rafael Rodríguez. Los abogados defensores los apodaron los ‘Gemelos de la Taser’.
"Parecían ser agentes inmaduros y muy mal preparados", dijo John Raphling, ex defensor público que ejerce ahora una práctica privada. "Parecían estar operando con muy poca supervisión".
Entre las personas atacadas por el par se encuentra Clarence Williams, al que los agentes detuvieron por sospechas de ebriedad en la vía pública.
En la cárcel de la ciudad, Rodríguez y Sánchez, junto con un tercer agente, llevaron a Williams a un cuarto para cachearlo. Sánchez escribió en un informe que Williams se puso violento cuando era desnudado.
Sánchez escribió que Williams, de 1 metro 73 y 72 kilos, avanzó hacia Rodríguez con los puños en alto. Sánchez dijo que le disparó con una Taser, impactándolo en los genitales y el estómago. Dijo que le aplicó tres descargas antes de que Williams se calmara.
El reglamento del departamento prohíbe a los agentes disparar con una pistola eléctrica contra los genitales de los sospechosos.
Williams, 42, dijo al Times que los agentes lo atacaron sin ninguna provocación cuando estaba desnudo y había empezado a subirse los pantalones.
El teniente Mike McBride dijo que los supervisores concluyeron que Williams había sido impactado involuntariamente en los genitales y que los agentes habían recurrido legítimamente al uso del arma.
Dijo que Sánchez renunció el año pasado durante una investigación de asuntos internos no relacionada con el caso sobre presunta mala conducta, incluyendo hacer declaraciones falsas. Rodríguez fue despedido hacia la misma época. McBride se negó a entregar informaciones sobre el por qué, explicando que la apelación disciplinaria de Rodríguez todavía está pendiente.
Los agentes no pudieron ser localizados para que entregaran sus comentarios.
Williams dijo sobre la pistola eléctrica Taser: "Es como si fuera una descarga eléctrica que te recorre todo el cuerpo". Que te disparen en los genitales, dijo, causa un "dolor espantoso".

19 de enero de 2009
28 de diciembre de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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