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ladrón de colas de caballos


Intriga a dueños de caballos de Colorado. Los intrusos están cortando las crines de varios caballos en una zona rural al sudeste de Denver. Los animales no sufren. Las crines no tienen ningún valor.
[DeeDee Correll] Elbert County, Colorado, Estados Unidos. Los caballos de la granja de Tom Jonhson y Jim Hoff tenían colas que les llegaban hasta las pezuñas.
Lavadas y peinadas, brillaban, rubias, cuando los caballos de tiro belgas jalaban carruajes para los niños y brincaban en desfiles.
Pero una parte importante de sus colas desapareció una noche hace poco cuando un intruso saltó la valla de su corral y, con un cuchillo o tijeras, se las cortó, dejando media docena de caballos y ponis con las colas destrozadas.
"Lo que han hecho es una vergüenza. Me enfurece", dijo Hoff, 60, co-propietario de Happy Trails Horse Drawn Rides, que ofrece excursiones en carruaje en todo el estado. "Si hubieran sido caballos malos, no se habrían salido con la suya".
Las caballos no quedaron lesionados, pero el extraño robo -y los subsecuentes informes de vecinos de que otros caballos también fueron atacados- ha enfurecido a los amantes de los caballos en el rural condado de Elbert al sudeste de Denver.
Aunque raro, semejante robo no es desconocido: en los últimos años casos similares han ocurrido en Iowa, Wisconsin y Florida, así como en Australia y Canadá. El mes pasado, un barbero ilegal de Allentown, Pensilvania, le cortó la cola a un viejo ruano.
Los casos han dejado indignados a los dueños, pero también intrigado. En el condado de Elbert, los vecinos especulan sobre los posibles motivos, desde tipos motivos económicos hasta miembros de cultos.
Las crines de caballo se usan para hacer cinturones, extensiones de colas, arcos de violín y otros productos, pero normalmente los fabricantes las compran a granel a abastecedores en China, que los obtienen de mataderos o de caballos vivos, dice Mark Gittes, gerente general de Colorado Horsehair, una empresa de Boulder.
La mayoría de las empresas no comprarían crines de caballo no procesadas en cantidades tan pequeñas. "No es una cantidad comercialmente práctica", dice Gittes.
Tampoco un ladrón ganaría demasiado dinero con ese tipo de ventas. Aunque productos tejidos refinados pueden reportar algunos cientos de dólares, medio kilo de crines podrían significar entre 37 y 80 dólares, dependiendo del color y el largo.
Tampoco hace mucho sentido correr el riesgo de ser detenido por robar para uso personal; el pelo de caballo se encuentra ampliamente disponible, dice Gittes. "Es el equivalente de salir y esquilar el cordero de alguien en lugar de comprar una bolsa de lana", dijo.
Algunos especulan que el cierre de mataderos en Estados Unidos en los últimos dos años han producido escasez de pelo de caballo. Otros dudan de esta teoría porque el pelo de caballo sigue disponible en mataderos de otros países y algunos robos en el país han ocurrido antes de los cierres de los mataderos.
En el condado de Elbert, Hoff y Jonhson no saben exactamente cuándo fueron atacados sus caballos. Hoff, que vive en el lugar, dijo que su mujer despertó hace algunas semanas cuando oyó ladrar a los perros. "Pensó que era un coyote", dijo.
Pronto se dieron cuenta de que Prince, Ike y Sonny habían perdido una parte de sus colas, que habían sido cortadas por debajo de la parte carnosa de la cola. Todas fueron cortadas en un ángulo desprolijo, dejando colgados largos pelos.
"Me enfermé", dijo Johnson, 49. "Me encanta lavarles el pelo y acicalarlos para las presentaciones".
Después de denunciar el incidente al sheriff, se dieron cuenta de que otros de los quince caballos y ponis también habían perdido sus colas.
Los animales sufrirán en los meses más cálido cuando no puedan usar las colas para espantar a las moscas, dijeron los hombres. Hoff calcula que las colas crecen a un ritmo de tres o cuatro pulgadas por año. "Cuando las moscas son viciosas, los caballos lo pasan terrible", dijo.
Los dos dijeron que podrían usar repelentes de insectos o buscar extensiones de colas. "No podemos dejarlos a merced de las moscas", dijo Johnson.
Si capturado, el autor podría ser procesado por crueldad animal e invasión de propiedad, dijo Mark Wilson, detective del sheriff del condado de Elbert. Pero los detectives no tienen pistas.
Wilson dijo que Hoff y Johnson han sido los únicos en presentar un informe, aunque desde entonces otros vecinos han informado a la prensa de que cuatro o cinco caballos también habían perdido sus colas.
"Salí a alimentarlos esta mañana y nuestro viejo caballo tenía la cola cortada", escribió un vecino en un email a Hoff. "Quienes quieran sean, todavía andan por aquí".

8 de abril de 2009
15 de febrero de 2009
©los angeles times 
cc traducción mQh
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