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rescribiendo la biblia de la salud mental


El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, llamado comúnmente DSM, será actualizado. Ahora los expertos deben decidir qué es un trastorno y qué cae dentro del rango de las conductas humanas normales.
[Shari Roan] San Francisco, Estados Unidos. ¿Es la compulsión a acumular cosas un desorden mental? ¿Lo es también la costumbre de comer excesivamente en las noches?
Y la adicción a internet: ¿Debería ser diagnosticada y tratada?
Mientras el reloj avanza hacia la publicación del texto de estudio sobre salud mental más influyente, los psiquiatras se están haciendo miles de complejas y a veces polémicas preguntas.
Las respuestas determinarán cómo se evaluará, diagnosticará y tratará la salud mental de los estadounidenses.
En los próximos dieciocho meses, los psiquiatras prepararán un borrador de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, llamado habitualmente DSM-V. Nunca antes habían sido los debates más acalorados, y las ramificaciones pronosticadas con tanta intensidad, que durante el congreso anual de la organización.
Algunos psiquiatras advierten que el libro corre el riesgo de convertir en temas de medicina el rango normal de las conductas humanas; otros argumentan con vehemencia que debe ser suficientemente amplio como para orientar el tratamiento de los que lo necesiten.
Pero todos están de acuerdo en que la llamada biblia de la psiquiatría debe ser considerablemente más matizada y basada en la ciencia que en su última edición, DSM-IV, publicada en1994.
La resonancia cerebral y otras tecnologías, más los nuevos conocimientos sobre las causas genéticas y biológicas de muchos trastornos, han casi garantizado significativas alteraciones a la hora de describir numerosas aflicciones mentales.
"No hay ningún límite al grado de cambio", dijo el doctor David J. Kupfer, presidente del grupo de trabajo del DSM-V y psiquiatra de la Clínica e Instituto Occidental de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh.
El libro describirá los trastornos con más detalle, reconocerá variaciones que no eran vistas como parte de la enfermedad ‘clásica’‘ y explicará que las aflicciones difieren dependiendo de la edad, raza, género, cultura y estado físico, dijo Kupfer.
La planificación del texto empezó hace diez años, y, la semana pasada, los encargados entregaron a sus colegas un informe preliminar. Enfatizaron que el libro, cuya publicación se espera para 2012, debería reflejar mejor las vidas y complejidades de gente real, no simplemente los casos más severos o los diagnósticos más recomendados.
Críticos de la edición actual -y hay muchos- dicen que permite diagnosticar sólo después de que se haya alcanzado un umbral dramático.
"Realmente esperamos mejorar las cosas", dijo Kupfer. "Y eso nos ayudará a ocuparnos mejor de nuestros pacientes".
Utilizado en todo el mundo y disponible en trece idiomas, el libro ha evolucionado desde sus humildes orígenes en 1952 como una seca colección de estadísticas sobre hospitalizaciones psiquiátricas. Ahora el manual es usado no solamente por psiquiatras, sino también por internistas, médicos de cabecera, psicólogos, asistentes sociales, tribunales y profesionales de la educación, para orientar el diagnóstico y terapia de una plétora de aflicciones mentales y de conducta. Del manual DSM-IV se han vendido más de un millón de ejemplares.
Tener un diagnóstico del DSM puede significar que un niño autista recibe servicios especiales en el sistema escolar público, o que un adulto sea protegido por las leyes contra la discriminación en los lugares de trabajo.
Para los seguros médicos, se ha convertido en la base de decisiones de pagar o no los cuidados médicos.
Algunos temen que los que escriben el nuevo manual pueden estar bajo influencia de la industria farmacéutica. En las últimas dos décadas han llegado al mercado más medicamentos para el tratamiento de desórdenes mentales, y algunos médicos temen que el próximo manual pueda ser escrito de modo que expanda el mercado de los fármacos utilizados en terapia.
Un estudio publicado online del último número de la revista Psychotherapy and Psychosomatics constató que de un grupo de veinte miembros que escribían guías prácticas para el tratamiento del trastorno bipolar, esquizofrenia y depresiones graves, al menos dieciocho tenían un vínculo financiero con la industria.
Un comentario en la revista New England Journal of Medicine el 7 de mayo dijo que el 56 por ciento del grupo de trabajo y miembros del comité del DSM-V tiene lazos con la industria.
Los miembros del comité para el DSM-V han sido llamados a regirse por las normas sobre conflictos de intereses, entre ellas la de no recibir más de diez mil dólares al año de fuentes de la industria durante el período en que trabajen para el comité.
Pero eso no va demasiado lejos, dice Lisa Cosgrove, autora del análisis en Psychotherapy and Psychosomatics y profesora asociada y psicóloga clínica de la Universidad de Massachusetts. "Actualmente hay grupos de trabajo donde todos sus miembros tienen lazos con la industria farmacéutica", dijo Cosgrove. "No parece que hayamos avanzado genuinamente".
Independientemente de las dificultades potenciales de la próxima edición, dicen profesionales de la salud mental, el actual DSM no siempre describe a la gente que tratan, a aquellos con más de un trastorno, con versiones menos severas de un trastorno o con un trastorno claramente reconocible pero con otros problemas.
"En realidad, hay un montón de tonos de gris", dijo el doctor William E. Narrow, director de investigación del grupo de trabajo DSM-V.
La nueva versión ayudará a los doctores a producir evaluaciones más complejas. Una persona podría satisfacer los criterios de una depresión, por ejemplo, pero también podría exhibir elementos de ansiedad o impulsividad.
También, los trastornos de conducta varían de suaves a severos, dijo el doctor Jan Fawcett, presidente del grupo de trabajo sobre trastornos de conducta, uno de los trece comités del grupo de trabajo. Una persona con cuatro de los nueve síntomas reconocidos de trastorno depresivo podría tener más problemas que una persona con seis de esos nueve síntomas.
"No queremos decir que cualquiera que esté decepcionado por la vida sufre de depresión", dijo. "Pero tampoco queremos pasar algo por alto".
Prestar atención a los matices más finos también ayudará a médicos y terapeutas a reconocer trastornos en sus primeras fases, cuando son suaves y más fáciles de tratar o prevenir. Los psiquiatras están especialmente interesados en identificar las formas prodromales, o primeros síntomas, de aflicciones como el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la demencia, dijo el doctor William Carpenter Jr., profesor de psiquiatría de la Universidad de Maryland y presidente del grupo de trabajo de trastornos psicóticos.
Otros cambios simplemente reflejan los tiempos modernos, como la obesidad, por ejemplo, que será probablemente etiquetada como un síntoma, o factor de riesgo, de un trastorno mental. Esto, entre otras cosas, ayudará a los doctores a tratar una creciente controversia sobre si los candidatos a una cirugía bariátrica son revisados adecuadamente en cuanto a su estado psicológico antes de someterse al procedimiento.
"Sabemos que la obesidad es un factor de riesgo de trastornos físicos y también es probablemente un factor de riesgo de trastornos psiquiátricos", dijo Kupfer. "El grupo de trabajo ha pasado un tiempo estudiando qué hacer con la obesidad en el DSM-V".
Las apuestas, la adicción al sexo y a internet -desechados antes como hábitos dañinos que podían ser derrotados con voluntad- también podrían ser considerados como enfermedades.
"No se trata de si estas cosas son reales", dijo Kupfer. "Lo son. La cuestión es si contamos con suficientes evidencias empíricas para pasar el umbral".
Directivos de la Asociación Americana de Psiquiatría reconocen la naturaleza polémica de algunas de sus discusiones y han subido algunos informes preliminares recientes a la página web de la asociación,  www.dsm5.org
El congreso terminará el jueves, pero los debates, revisiones y estudios proseguirán en los próximos dieciocho meses. Y la nueva edición no llegará a los escritorios de los psiquiatras con una nota diciendo: "Te veo en quince años". Miembros del grupo de trabajo dicen que el manual será actualizado frecuentemente.

13 de junio de 2009
26 de mayo de 2009
©los angeles times
cc traducción mQh
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