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colombianos huyen a ecuador


El mayor volumen de emigrantes es impulsado en gran parte por los crecientes niveles de violencia asociada al tráfico de drogas en Colombia. Ecuador ha soportado la mayor parte de los costes de absorción de los refugiados.
[Chris Kraul] San Gabriel, Ecuador. Para Mari, una colombiana de treinta años, madre de dos niños, la opción era entre la vida o la muerte: o se marchaba al vecino Ecuador o sería asesinada por paramilitares que estaban tratando de extorsionarlos, a ella y su marido, por tres mil dólares.
Así que en octubre ella y su familia abandonaron su pequeña granja en el sur de Colombia y se convirtieron en parte de una creciente ola de refugiados que huyen hacia Ecuador. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados dijo el mes pasado que el número de refugiados colombianos se había triplicado en los últimos seis meses de 2009, en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Más de ochenta mil colombianos están inscritos como refugiados en Ecuador y se supone que más de doscientos mil permanecen sin documentación en el país.
El más alto volumen de personas que huyen de Colombia se debe en gran parte a los crecientes niveles de violencia relacionada con el narcotráfico en el fronterizo estado de Nariño. Guerrillas rivales, paramilitares y bandas de narcotraficantes luchan por el control del tráfico de cocaína en el estado así como por el cultivo y procesamiento de la coca, cuyas hojas son usadas para producir la droga.
En el medio se encuentran los residentes pobres como Mari y su familia, de la ciudad de Catambuco, cerca de Pasto, la capital de Nariño. Los grupos armados a menudo obligan a la gente en el campo a unirse a sus filas, pagar desproporcionadas ‘vacunas’, como suele llamarse a los pagos por extorsión, o huir.
"No hay fin a la violencia. Pensamos que sería mejor mudarnos aquí, donde hay paz, para tratar de empezar una nueva vida", dijo Mari, que no quiso revelar su apellido por temor a las represalias.
Incluso antes del reciente aumento del número de emigrantes, Naciones Unidas había declarado la región fronteriza entre Ecuador y Colombia como la más importante zona de concentración de personas desplazadas del Hemisferio Occidental. El gobierno colombiano y organizaciones de ayuda internacional estimaron que antes del aumento en 2009, cerca de quince mil ciudadanos emigraban a Ecuador al año para escapar del conflicto armado que está ahora en su quinta década.
El problema de los refugiados es una fuente de tensión en las relaciones bilaterales. Ecuador acusa a Colombia de no esforzarse demasiado para frenar el flujo y no reconoce responsabilidad en el costo de la ayuda humanitaria. Colombia ha acusado a Ecuador de permitir que los grupos rebeldes utilicen su territorio como santuario.
En noviembre los dos países renovaron los lazos diplomáticos interrumpidos desde que las fuerzas armadas colombianas asesinaran en una incursión en marzo de 2008 en Ecuador al líder revolucionario Raúl Reyes, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Mari fue entrevista en San Gabriel, un pueblo lechero en la montaña a cuarenta kilómetros al sur de la frontera, el día después de que ella y su familia recibieran un visado especial como refugiado, de un año de validez, de equipos móviles de evaluación de refugiados de Ecuador.
Recibió el visado, que da derecho a su familia a la educación, cuidados médicos y alimentos a corto plazo y ayuda para encontrar vivienda, después de superar un trámite de control que dura todo un día en el estadio de la ciudad.
No todas las familias reciben visas, ya que muchas no pueden proporcionar versiones convincentes de que corren peligro físico. Cerca del quince por ciento de los solicitantes son rechazados y se les pide -pero no se les obliga- a volver a Colombia.
El registro de refugiados y el programa de ayuda es financiado por Naciones Unidas y el Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero el coste de absorción de los colombianos y de la prestación de servicios, que el año pasado totalizaron  cuarenta millones de dólares, lo soporta principalmente por el gobierno ecuatoriano.
Que Colombia haya ofrecido encargarse de sólo medio millón de dólares de esa suma irrita a Ecuador, dijo un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores involucrado en la inscripción de refugiados que no quiso revelar su nombre porque no está autorizado para hablar a nombre del gobierno.
Lorena Escudero, ministro de Migración de Ecuador, dijo que el gobierno quiere que Colombia adopte un "papel más constructivo" sobre el flujo de personas. "No estoy hablando solamente del apoyo económico a sus ciudadanos que se encuentran aquí, sino de implementar políticas más humanitarias para detener el flujo", dijo Escudero en una conferencia telefónica.
En los primeros nueve meses, los equipos móviles de control de refugiados emitieron veinticinco mil visas de refugiados; piensan emitir cincuenta mil más este año.
Este año entre los inmigrantes se encuentran comunidades indígenas enteras, incluyendo a los indios awa, que el año pasado fueron dos veces víctimas de asesinatos en áreas remotas del estado de Nariño, cometidos por grupos armados a los que se negaron a ayudar o a unirse.
Funcionarios en Ecuador dicen que esperan ayudar a los refugiados a integrarse más fácilmente. Los funcionarios también consideran que los refugiados colombianos son un importante recurso en un país donde la fuerza de trabajo se encuentra diezmada por la emigración masiva a Europa y Estados Unidos.

22 de marzo de 2010
12 de marzo de 2010
©los angeles times 
©traducción mQh
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