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murió carlos andrés pérez


Ex presidente de Venezuela.
[Simón Romero] Murió el sábado en Miami el ex presidente Carlos Andrés Pérez, que trató de convertir a Venezuela en líder del mundo en vías de desarrollo durante el boom del petróleo de los años setenta, sólo para ver su legado destruido en 1989 en el tumultuoso retorno a la presidencia, marcado por el descontento social, intentos de golpe de estado, impugnación y exilio. Tenía 88 años.
La causa fue un ataque al corazón, informó su hija María Francia Pérez a la red de noticias Globovisión.
Pérez irrumpió en el mundo político latinoamericano a mediados de los años setenta cuando el aumento repentino del precio del petróleo, que se cuadruplicó, enriqueció al gobierno de Venezuela, posibilitando un plan de desarrollo impulsado por el estado y una era de deslumbrante consumo, conocido aquí como "Venezuela Saudita".
Un dotado orador conocido por sus abultadas patillas y llamativos trajes, Pérez nacionalizó la industria venezolana del petróleo y las participaciones de las compañías de mineral de hierro estadounidenses. Al mismo tiempo se hizo con un papel importante para Venezuela en asuntos hemisféricos, augurando de cierto modo la política exterior más asertiva del presidente Chávez.
Durante su primer mandato, Pérez restableció los lazos con Cuba y donó un buque a Bolivia para apoyar la aspiración de ese país a recuperar una salida al mar. Se opuso a la dictadura de derechas de Somoza en Nicaragua y alentó a Omar Torrijos, el líder militar de izquierdas de Panamá, en sus intentos de conquistar la soberanía sobre el Canal de Panamá.
Cultivando una política independiente que a veces lo opuso a Washington, trató de fortalecer la Organización de Países Exportadores de Petróleo, de la que Venezuela fue uno de sus miembros fundadores. Con ese objetivo en mente, compró una página entera del New York Times en 1974 para publicar una carta dirigida al presidente Gerald R. Ford.
"La fundación de la OPEC fue la consecuencia directa de la aplicación de una política de parte de los países desarrollados de fijar precios escandalosamente bajos para nuestras materias primas como un arma de opresión económica", escribió Pérez.

Mr. Pérez nació el 22 de octubre de 1922, el penúltimo de doce hermanos, como hijo de productores de café en Rubio, una ciudad cerca de la frontera occidental con Colombia. Estudió derecho en Caracas y se casó con Blanca Rodríguez, una prima carnal, en 1948, con la que tuvo seis hijos.
Fue encarcelado ese año por su oposición a un golpe militar y se marchó al exilio en 1949, deambulando entre Colombia, Cuba y Costa Rica, donde trabajó como editor del diario La República.
Con el retorno del gobierno democrático en 1958, se convirtió en la estrella ascendente del gobierno del presidente Rómulo Betancourt. Como ministro del Interior, supervisó la lucha contra las guerrillas apoyadas por Cuba. Más tarde, cuando presidía el Partido de Acción Democrática, se postuló a la presidencia en 1973.
Ese mandato de cinco años estuvo marcado por el surgimiento de nuevas fortunas en el sector privado. Se dice que los negocios se discutían en la mansión de su amante, Cecilia Matos, que llevaba una réplica en oro de una torre de petróleo en una gargantilla. Contó que "Papi", como llamaba al presidente, se lo había regalado a Fernando Coronil, un antropólogo venezolano del Graduate Center de la City University of New York.
Después de su gobierno en 1979 y la crisis de los ochenta, que sacudió a la economía venezolana, Pérez volvió al poder en 1989 después de una campaña en la que demonizó a instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, poco después de asumir la presidencia, Pérez implementó un plan de austeridad que incluía un préstamo de 4.5 mil millones de dólares del FMI. Anunció el recorte de los gastos y subió el precio de la gasolina, desencadenando el caótico episodio de febrero de 1989, llamado el Caracazo: protestas y su represión por las fuerzas de seguridad, en la que cayeron cientos de víctimas.
Pérez hizo frente a dos intentos de golpe en 1992, el primero de los cuales fue dirigido por Chávez, instalando al entonces desconocido teniente coronel en el centro de la atención nacional.
Pese a la turbulencia de su segundo mandato, Pérez todavía buscó un rol activo para Venezuela en la política regional. Trabó estrechos lazos con Jaime Paz Zamora, el ex presidente boliviano, y envió un avión para recoger a Jean-Bertrand Aristide, ex presidente haitiano, cuando fue derrocado en 1991.
Sin embargo, continuó el resentimiento contra Pérez, que culminó en su impugnación y destitución de la presidencia en 1993 por cargos de corrupción, en una trama que implicaba un fondo secreto utilizado en parte para pagar a los guardaespaldas de Violeta Chamorro, ex presidente de Nicaragua.
"Cuando el futuro del país parecía prometedor, su poder era inmenso; cuando la situación se deterioró, fue abandonado incluso por sus propios partidarios", dijo Coronil, el antropólogo. "Su trayectoria ilustra la naturaleza pasajera del poder".
Se declaró inocente y fue encarcelado durante diez semanas en una celda de dos por dos metros en una cárcel en una de las barriadas de la ciudad. Luego fue colocado bajo arresto domiciliario durante dos años en su hacienda en las montañas, donde recibía a sus visitantes en un salón decorado con la pluma de oro (enmarcada) con la que firmó los documentos que nacionalizaron la industria del petróleo venezolana.
Después de la elección de Chávez a la presidencia en 1998, Pérez se marchó nuevamente al exilio, a la República Dominica esta vez, donde debió hacer frente a acusaciones de que estaba conspirando para derrocar a Chávez. En 2003, Venezuela suspendió temporalmente sus exportaciones de petróleo a la República Dominicana, obligando a Pérez a mudarse a Estados Unidos, donde finalmente se asentó con la señora Matos, con la que tuvo dos hijas.
En Estados Unidos debió sufrir dos procedimientos de extradición relacionados con su represión de las protestas de 1989. La fiscalía venezolana dijeron que las fuerzas de seguridad utilizaron fuerza innecesaria contra los manifestantes.
Pese al deterioro de su salud en los últimos años, Pérez siguió siendo un ruidoso crítico de Chávez, describiendo su gobierno como "ilegítimo". Reprochó al presidente lo que describió como su "conducta indecorosa" en una cumbre de mandatarios en Chile, durante la cual el Rey Juan Carlos de España dijo públicamente a Chávez: "¿Por qué no te callas?"
El domingo, Chávez se detuvo en la muerte de Pérez.
"Que descanse en paz", dijo en un discurso televisado al occidente de Venezuela, de acuerdo a la The Associated Press. "Pero ojalá que la forma de hacer política que personificaba descanse en paz y se vaya de aquí para siempre".
9 de enero de 2011
26 de diciembre de 2010
©new york times
cc traducción mQh
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