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murió ricardo younis


En el cine argentino hubo de todo. Hasta un director de fotografía al que le decían Luna Tucumana, "porque alumbra y nada más". Ricardo Younis hizo mucho más que alumbrar. Era el dueño de la luz.
[Félix Monti y José Pablo Feinmann] Argentina. Así, fue el director de fotografía de innumerables películas de nuestro cine. En el cine argentino hubo de todo. Hasta un director de fotografía al que le decían Luna Tucumana, "porque alumbra y nada más". Ricardo Younis hizo mucho más que alumbrar. Era el dueño de la luz. Lo fue –para su suerte– en una época en que los puestos llamados "técnicos" se valoraban. En que el cine se hacía con un equipo. Y si eran los mejores, todos sabían que eso sería en beneficio de la película, que la hacían todos. El director de fotografía es el que busca la fuente de luz, el que –por ejemplo– busca la ventana que justifique la penetración de una luminosidad que caiga sobre el rostro de un personaje decisivo en un momento álgido del film. Y si esa ventana no existe, no importa. La luz va igual. Pero, ¡cuánto talento hay que tener para decidirse a poner una luz cuya fuente no se explicita, no existe, no importa! Así era Younis. No en vano convocó la admiración del mexicano Gabriel Figueroa, acaso el más grande de todos. El que llamó John Ford para hacer un film con una luz asombrosa: ‘El fugitivo’ (1947), que hoy se recuerda más por el ardiente trabajo de Figueroa que por la dirección de Ford o la actuación de Henry Fonda. A Ford no le habrá importado excesivamente. El quería un gran director de fotografía y lo tuvo, punto. A veces, incluso, pareciera que se hubiera deleitado en ponerle la cámara a su servicio. Hasta tal punto lo admiraba. Ese hombre, Figueroa, admiraba a Younis. No era para menos.
Ricardo Younis fue un chileno que llevó a cabo casi toda su obra en Argentina. Forma parte del primer grupo de grandes iluminadores argentinos, con Tabernero, Merayo, Etchebere. Su primer film es de 1945: ‘La casa vacía’. Después no supo ni quiso ni lo dejaron detenerse. Hizo 150 films. De todo tipo. Las películas podían ser formidables o malas o mediocres o buenas. La luz era siempre la de Younis. Siempre impecable, rigurosa, inspirada. Hizo ‘Yo no elegí mi vida’, ‘Armiño negro’, acompañó a Fernando Ayala en su debut con una película entrañable, ‘Ayer fue primavera’, y en 1956, con ‘Los tallos amargos’, logró que la ASC (Asociación Americana de Fotógrafos) reconociera su labor como una de las mejores de ese año. Pero eso no sería todo. Su trabajo en ese film expresó el arte de Younis como pocos. También favoreció –como no podía ser de otra forma– la totalidad de un film valioso que expresaba el tormento de un asesino que cometía un crimen perfecto. Pero se encontraba –como el protagonista de William Wilson, el gran relato de Poe– con un escollo inesperado e invencible: su conciencia moral. No contaba con eso. Todo había salido bien, pero el único error del crimen estaba en él, en su atormentada interioridad: no toleraba haberlo cometido. Younis le entregó una luz poderosa a esa historia fascinante, que expresaba tanto la eficacia del asesino como su sorprendente padecimiento moral. La revista American Cinematographer, la más prestigiosa en el rubro de la dirección de fotografía, realizó, en el 2000, una encuesta sobre los mejores trabajos realizados en la historia del cine por medio del arte de la luz, y el trabajo de Younis en ‘Los tallos amargos’ aprisionó el puesto 49. Un hecho excepcional en el cine latinoamericano. Un reconocimiento a la altura del gran Gabriel Figueroa. El primer puesto fue al sublime Gregg Toland, el famoso director de fotografía de ‘El ciudadano’, el genio que mejor trabajó en cine la profundidad de campo. Welles se la había pedido pero fue Toland quien la hizo. Es conocida y estudiada la escena en la redacción de The Inquirer con Welles en primer plano, Cotten a sus espaldas, unos metros más atrás y, en el fondo, increíblemente visible, la figura de Everett Sloane cerrando un triángulo en que nada quedaba sin verse. El concepto de la profundidad de campo quedó unido desde entonces a Toland y a ‘El ciudadano’, pero otros consiguieron hazañas similares. Entre ellos, Younis, que no casualmente había sido alumno de Gregg Toland. Que es como haber estudiado física con Einstein. O piano con Vladimir Horowitz. Como si fuera poco, digamos que ‘Los tallos amargos’, en la encuesta del American cinematographer, dejó tras de sí films de la importancia de ‘La strada’, ‘El año pasado en Marienbad’, ‘La hija de Ryan’, ‘Evita’ y ‘Boogie Nights’, entre otros.
Con Torre Nilsson hizo ‘Fin de Fiesta’ y ‘Un guapo del 900’. Apoyó el debut de José Martínez Suárez en ‘Dar la cara’, basada en la novela de David Viñas. Y esto es apenas un esbozo de lo tanto que hizo. Porque hacer, lo que se dice hacer, hizo de todo. En el cine argentino –y en América latina– un director de fotografía (personaje absurdamente llamado "técnico", como los escenógrafos o diseñadores de vestuario, en tanto que cualquier actriz o actor que atrapó un papel por alegrarle algunas noches al productor del film, es un "artista") tiene que trabajar a menudo sencillamente para comer. Así, realiza films que Gregg Toland no haría, pero que uno –al ver la filmografía de Younis– se los reconoce con calidez, comprendiéndolo.
Trabajaba incansablemente porque su fervor, la pasión por su arte, no le restaba fuerzas, se las daba. Si había que conseguir un farol era el primero en correr a buscarlo. Era capaz de ubicar las fuentes de luz sin prenderlas y sólo prendía cuando tenía todo puesto. Solía decir: no busques la luz haciendo pruebas, la luz la llevás adentro, es tuya, buscala, es tu imagen interior. Ahora se murió. Pero tardó 93 años en hacerlo. Justamente él, un fotógrafo que no sabía perder el tiempo, que ponía las luces sin tomarse un minuto más de lo necesario, porque también sabía que ese tiempo era siempre escaso y caro en la cinematografía en que le tocó trabajar. Fue un gran maestro que nunca se negó a revelar y compartir sus secretos, las claves que dibujaban su grandeza. Supo, como pocos, que una historia se cuenta con muchas cosas, pero nunca sin luces, nunca sin sombras. A veces la ausencia de luz revela la genialidad de un fotógrafo. El cine es un arte en el que no todo tiene que verse. Con frecuencia, la luz tiene que atenuarse o mostrar sólo un segmento o, de pronto, con súbita, inesperada potencia, mostrarlo todo porque hay que golpear, enceguecer al espectador para que –también así– comprenda qué es la luz, perdiéndola y encontrándola después, siempre de la mano del hechicero, del mago del film: el hombre de la luz. No sabemos qué luz lo ilumina ahora. Pero nos permitiremos desearle lo mejor: que sea la suya.
18 de julio de 2011
17 de julio de 2011
©página 12

en territorio rebelde en libia


Nuevas identidades como guerreros. La guerra contra Moamar Gadafi se ha extendido hacia la largamente dormida región montañesa, convirtiendo en feroces combatientes a pastores y pastizales en campos de batalla.
[Borzou Daragahi] Kikla, Libia. Es un joven de veintidós años, de voz suave, con una enorme ametralladora de hechura belga.
"¡Allahu akbar!", grita Radwan Othman cuando abre el fuego en respuesta a una descarga de proyectiles disparada por las tropas de Gadafi a menos de un kilómetro al otro lado del valle.
Luego calla, mira el espacio con ojos vidriosos. No habla mucho, y sus amigos en esta posición en la primera línea de fuego en el extremo oriente del territorio controlado por los rebeldes en las Montañas Nafusa, temen por él.
Hasta que empezara el levantamiento contra el gobierno de 42 años de Gadafi, Othman vendía ropa de mujer en una tienda en Trípoli y no había tenido nunca un arma en sus manos.
"La guerra te cambia", dijo Mesbah Sassi, un combatiente de veintiocho años que antes de la guerra era desempleado y es uno de los combatientes voluntarios aquí en Kikla. "Te convierte de persona amable en persona agresiva. Yo era un civil. Ahora tengo un arma y disparo para matar, y para nosotros se está poniendo demasiado fácil."
El intento de derrocar al gobernante ha reducido casi todos los aspectos de la vida en estas montañas tanto tiempo dormidas, una región de ciento sesenta kilómetros de pastizales controlada por los rebeldes, salpicada de pequeños pueblos agrícolas y ciudades provinciales que se ha convertido en el punto central de la campaña de la OTAN para debilitar y derrocar a Gadafi.
La guerra ha convertido a pastores en endurecidos combatientes voluntarios, torcido la economía para suplir las necesidades de la guerra, reemplazado planes de boda largamente abrigados por sombríos funerales de hombres jóvenes.
Y ha planteado la pregunta de cómo, o incluso si los que participan en el conflicto, que ya ha durado casi cinco meses y muestra pocos indicios de una resolución rápida, podrán devolver las armas y volver a sus vidas civiles.
Ya hay signos de una emergente casta guerrera, hombres jóvenes que se han forjado identidades en la guerra; y encontrado auto-respeto cargando armas y empujando a personas el doble de su edad.
La creación de una generación semejante puede cambiar no solamente a los individuos, sino la trayectoria del país. En los ejemplos más caóticos del Tercer Mundo, algunos países han sido ocupados por grupos de hombres fuertemente armados mucho tiempo después del fin del conflicto, mientras en otros, como Irán después de su guerra con Iraq en los años ochenta, los combatientes se han convertido en los líderes de hoy, implementando una asertiva, y algunos dirían beligerante política de seguridad.
Aquí en las montañas de Libia, los jóvenes alternan entre el vértigo y el horror de sus nuevas identidades.
"Cuando se les acaban las municiones, les recomendamos que se rindan. Pero ellos no se rinden", dice con preocupación Hadi Mohammad, un combatiente de veintidós años, describiendo una batalla hace poco con las fuerzas de Gadafi. "Matamos a muchos de ellos."
Uno de los combatientes confió a su amigo Madgis Abouzakher que se estaba enamorando tanto de la rutina diaria de la guerra, que creía que tanta violencia dentro de él lo estaba convirtiendo en un monstruo para otros.
"Todo el mundo está preocupado por el frente y pensando en el frente", dijo Abouzakher, co-director de una asociación cultural en la ciudad de Yafran. "No se pueden comunicar ni con sus esposas ni hijos. Es un problema importante. ¿Qué pasa después de la guerra?"
Aquí, lo mismo que al este de Libia, la falta de disciplina de los combatientes ha contribuido a varias debacles en el campo de batalla. Pero a diferencia del este de Libia, las Montañas Nafusa están rodeadas por las tropas de Gadafi al norte, sur y este. Los riesgos son todavía más altos para estos voluntarios pobremente adiestrados, que a veces parecen hacer caso omiso del peligro.
"Quieren hacer de todo, todo el tiempo", dice Jumaa Ibrahim, portavoz del comando rebelde de Zintan. "Es difícil de parar."
Mohammad, el joven de veintidós años en la primera línea de Kikla, dijo que todos los aspectos de su vida habían sido modificados por la guerra, e incluso durante las tres o cuatro horas de dormir a sobresaltos cada noche, a menudo despierta asustado por las balaceras, corre a coger su arma y se apresura medio dormido hacia el frente.
"En esta ciudad, no hay tiros para celebrar", dice. "No está permitido. Las balas están destinadas a los hombres de Gadafi."
En áreas donde hay algo de seguridad, como en las ciudades de Jadu y Qala, el gobierno rebelde ha restablecido las fuerzas policiales en un intento de crear una impresión de normalidad. "El motivo para tener armas es deshacernos de Gadafi", dijo Mohammad Abul Qassem, un ex ingeniero y actual combatiente de veintiséis años. "Después de eso no vamos a necesitar armas. Ojalá que entonces prevalezca la ley."
De momento, hombres armados controlan estas rústicas montañas. En Zintan y Nalut, camiones equipados con armas antiaéreas pasan por uno y otro lado de las calles en gran parte desiertas. Los niños que deberían estar en la escuela, sirven té y agua a jóvenes en posiciones militares.
Pero muchas mujeres y niños han sido enviados a Túnez o a ciudades más seguras para quitar a los hombres la preocupación por sus familias cuando se van a la guerra.
"Debido al conflicto y a los asesinatos y a los bombardeos, muchas mujeres se han marchado", dijo Mokhtar Fakhal, ex maestro que es considerado uno de los hombres sabios de Zintan. "Han salido de la ciudad para irse a vivir a cuevas. Viven debajo de la tierra."
Su hijo, Hisham, 25, recibió un tiro en el cuello durante una batalla, una nítida herida que no dañó ninguna arteria mayor ni nervios. Se está recuperando en una clínica en el vecino Túnez, que era en el pasado un destino turístico médico para pacientes libios de cirugía plástica y de cáncer y ahora hace las veces de enorme centro de clasificación de los heridos de guerra que cruzan la frontera.
"Escogimos esta ruta y nunca volveremos", dijo Fakhal. "Así es la vida."
Una lúgubre estética se ha apoderado de la región. Camiones que eran utilizados para transportar productos al mercado son cubiertos de lodo para que se fundan con el paisaje desértico. Excavadoras y retro-excavadoras que antes contribuían a un pequeño boom de la vivienda hacen montículos en los puestos de control. Cocineros desempleados preparan bandejas de aluminio, cada una con arroz y frijoles y un pedazo de grasoso carnero para los combatientes en el frente.
Los comandantes rebeldes aquí dicen que la guerra podría terminar en tres semanas. Pero los avances de los rebeldes en el campo de batalla sugieren que ese periodo de tiempo podría ser una quimera; y el gobierno rebelde mismo parece estar preparándose para una temporada que podría tomar meses. Han levantado campamentos de adiestramiento de jóvenes reclutas en Nalut, Jadu y Zintan y están construyendo otro en Kikla.
Los reclutas vienen de todas partes de Libia, incluyendo a algunos del bastión rebelde de Bengazi, aburridos por la inactividad en el frente oriental.
Bundoq Assem Bundoq, 26, proviene de la ciudad costera Zuwara en el noroeste del país. Llegó a las montañas después de un peligroso viaje en lancha a Túnez, donde pasó semas arreglando la estadía de su familia en el extranjero antes de volver a Libia. Llevó una boina roja durante las tres semanas de adiestramiento básico en Jadu.
Habla inglés casi a la perfección, aprendido en innumerables programas de televisión, películas de acción y grabaciones de música pop. Antes tocaba la guitarra, cuando aspiraba a ser músico, adoraba a Pink Floyd, My Dying Bride y la música árabe tradicional.
"De momento, esa parte de mi vida", dijo, "es cosa del pasado."
18 de julio de 2011
11 de julio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

maximiliano bonilla orozco


Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, es el máximo líder del facturado pero peligros grupo criminal conocido como la Oficina de Envigado, con sede en Medellín, Colombia.
Colombia. Alias ‘Valenciano’ empezó rápidamente a trabajar para uno de los fundadores de la Oficina de Envigado, Diego Murillo, alias ‘Don Berna’, como asesino cuando apenas era un adolescente. Tuvo que arreglárselas para permanecer vivo cuando estuvo en la cima de la Oficina mientras los aliados de Murillo iban muriendo o eran encarcelados. Luego de la extradición de Murillo en 2008 y al hecho de que se rindiera su sucesor Carlos Mario Aguilar, alias ‘Rogelio,’ Bonilla expandió agresivamente el territorio de la Oficina por los departamentos de la Guajira, Atlántico y Bolívar, llenando los vacíos de poder que quedaron luego de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.
En 2008, se apoderó de un importante corredor de droga en la región de Urabá luego del arresto de Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario.’ Además ganó el control de otras rutas para el tráfico en Córdoba cuando fue capturado Víctor Mejía, quien dirigió la organización de los Mellizos. Se cree que evitó su captura escondiéndose en la costa Caribe.
Bonilla ha enfrentado una creciente presión, tanto de los enemigos como de los aliados, ya que algunos de sus colaboradores trataron de seguir a Carlos Mario Aguilar a los Estados Unidos para convertirse en testigos cooperantes. En julio de 2009, su compañero Mauricio López Cardona, alias ‘Yiyo,’ se entregó a las autoridades colombianas. Otro de los líderes de la Oficina, Fabio León Vélez Correa, alias ‘Nito,’ fue asesinado por sus propios subordinados para buscar un acuerdo similar con las autoridades de Estados Unidos.
Bonilla se rehúsa a ceder el poder y por esta razón, las peleas internas dentro de la Oficina se han hecho cada vez más agresivas sumado al hecho de que Bonilla está paranoico con la idea de que alguno de sus aliados intente negociar clandestinamente su muerte.
[Fuente: Insight Crime ‘International Narcotics Control Strategy Report - 2009,’ U.S. Department of State (marzo 2009).]
18 de julio de 2011
17 de julio de 2011
©verdad abierta

juancho dique dice que lo amenazaron


’Juancho Dique’ dice que lo amenazaron para que se retractara sobre Cáceres. Alias ‘Juancho Dique’ denunció al Consejo de Estado que fue presionado por el exsenador Javier Cáceres para que no revelara los nexos del político con los paramilitares.  Además dijo que han sobornado a testigos.
Colombia. Úber Banquez alias ’Juancho Dique’ exjefe paramilitar del Bloque Héroes de los Montes de María, aseguró que en un principio el exsenador Cáceres lo amenazó con su extradición y con la captura de su esposa, en caso de que hablara sobre los nexos del político con ese grupo armado.
"Me mandaron decir ‘que ellos movían todo lo que era Fiscalía y Procuraduría, todo, que él me hacía un daño y que en ocho días me mandaban a Estados Unidos y a mi esposa me la colocaban en ocho días presa, yo comí amenaza y me dio miedo’", dijo el ex comandante paramilitar.
‘Dique’ admitió que en su declaración ante la Procuraduría en julio de 2008, desconoció los presuntos vínculos de los paramilitares con Cáceres por temor a retaliaciones en su contra o de su familia.  
Al parecer las intimidaciones hechas por Cáceres al exparamilitar reposan  en un CD, que contiene una conversación entre el senador, Hugo Atencia, abogado de ‘Dique’ y el ex alcalde de Cartagena Nicolás Curi.
Además de las amenazas, según ‘Dique’ le hicieron ofrecimientos a testigos llamados a declarar en el proceso.  "(Los abogados) visitan más a los testigos que al propio Cáceres, como a ‘El Chino’ a quien le ofrecieron plata, de 100 millones para arriba", señaló el exparamilitar.
Durante su declaración ‘Dique’ también hizo mención al asesinato de la esposa de Manuel Antonio Castellanos, alias ‘El Chino’, ocurrido en la ciudad de Medellín.
En su declaración ante los magistrados del Consejo de Estado, ‘Dique’, de nuevo admitió no sólo haberse reunido con el exsenador Cáceres sino además pactar con él y con políticos cercanos a su círculo como el exgobernador de Bolívar Libardo Simancas, mencionado en repetidas ocasiones por ‘Dique’ y Diego Vecino’.  
Presuntamente, Cáceres participó de una reunión, en 2003, con ‘Juancho Dique’ en el corregimiento de Yunjuma, en Maríalabaja, según lo detalló el exparamilitar, en la que supuestamente acordó apoyar el trabajo político del excongresista y de los miembros de su equipo.
Según lo dicho por el exparamilitar, durante el encuentro además se definió un acuerdo para apoyar la candidatura de Cáceres en 2006. Este pacto incluía el apoyo a los políticos base de las aspiraciones del senador, entre ellos, Arnulfo Ospino y Julio César Castellón, manifestó Dique.
En julio del 2010, durante una audiencia en el juicio al excongresista bolivarence Miguel Ángel Rangel, ‘Dique’ aseguró que durante esa reunión Cáceres le había solicitado que les respetara la vida a varios de los integrantes de sus cuadros políticos y agregó que él lo invitó a hacerse partícipe del proyecto de las Autodefensas.
"Yo te respeto la vida de los líderes, pero te invito a hacer parte de nuestro proyecto", dijo el desmovilizado al describir el acuerdo que, dice, se suscitó entre los dos y que le generó réditos políticos  a esas personas por quienes supuestamente abogó Cáceres.
Añadió que durante el encuentro dialogaron acerca de la desmovilización y que pactaron nuevas reuniones que no se pudieron llevar a cabo por la llegada del proceso de paz con el Gobierno Nacional.
Sobre las elecciones a Congreso de 2006, en ese entonces, ‘Dique’, aseguró que la elección de Cáceres al Senado fue presuntamente influenciada por los paramilitares puesto que líderes políticos de la región apoyados por las autodefensas terminaron, según él, dando un presunto apoyo a la campaña de Cáceres al Senado.
"Sí unos líderes que tuvieron relaciones con las autodefensas se fueron con Cáceres, en esa votación (la de Cáceres) hubo votos de las autodefensas", aseguró ‘Dique’ a los magistrados de la Corte Suprema.
Sobre la retractación de ‘Dique’, El Consejo de Estado ordenó la compulsa de copias a la Fiscalía para que se investigue el delito de falso testimonio en el que habría incurrido el paramilitar.  

La Versión de Alias ‘el Chino’
Por su parte, el ex paramilitar Manuel Antonio Castellano, alias ‘El Chino’ aseguró hacer presenciado reuniones entre paramilitares y dirigentes políticos de Bolívar, incluido un senador.
En la diligencia, ‘El Chino’ habló sobre una reunión en la finca 22, en la cual participó el ex alcalde Guamo Álvaro Trocha Guzmán, al parecer asesinado por orden de ‘El Chino’, luego negarse a apoyar la candidatura de Dieb Maloof, según la versión del paramilitar.

Los Testimonios en Contra de Cáceres
Además de ‘Juancho Dique’, otros desmovilizados de estructuras paramilitares que operaron en los Montes de María y en la zona urbana de Cartagena han salpicado al senador Cáceres en sus versiones libres, entre ellos, Sergio Córdoba Ávila alias ‘101’ o ‘Caracortada’, Alexis Mancilla García alias ‘Zambrano’, Emiro Correa alias ‘Convivir’ y Eugenio José Reyes Regiño alias ‘Geño’.  Estos dos últimos aseguraron que ‘Juancho Dique’ se reunió en varia oportunidades con congresistas, candidatos a alcaldías y gobernaciones de la región en una finca ubicada en jurisdicción de Turbana, cerca de Cartagena, entre ellos, el senador Javier Cáceres.
En versiones libres rendidas a finales de 2007, alias ‘Zambrano’ (hombre de confianza de ‘Juancho Dique’)  aseguró que los paramilitares apoyaron la campaña al Congreso de Cáceres para el año 2002 y que el ex congresista se reunió en varias oportunidades con ellos.  En esa oportunidad, ‘Zambrano’ aseguró  "De igual manera contribuimos con los votos del señor Javier Cáceres, que estaba en ese tiempo aspirando al Senado. Estuvo (Cáceres) en reuniones con el comandante directo mío, alias Juancho (Dique) y alias Roger, en Casaloma y en Calamar (Bolívar)".
Adicionalmente, la Sala Penal recuerda que Salvatore Mancuso y ‘Diego Vecino’ coinciden en afirmar que aunque el expresidente del Congreso no estuvo presente en una reunión que se celebró en la casa de la exrepresentante Eleonora Pineda en el corregimiento de El Caramelo, en Tierralta, Córdoba, varios de los dirigentes asistentes al evento dijeron estar actuando en representación suya.
Entre tanto, Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, aseguró que se reunió con el exparlamentario en plena etapa de negociación en Ralito y que allí este no sólo reconoció la existencia de los acuerdos sino que indicó que ‘Juancho Dique’ se había convertido en su gran amigo.
Javier Cáceres empezó su carrera política junto al Partido Liberal en Cartagena. En 1998 llegó por primera vez al Senado, fue reelegido en 2002, cuando fue uno de los fundadores del Polo Democrático y llegó de nuevo al Senado en 2006, con el partido Cambio Radical. En julio de 2009 llegó a la presidencia del Senado.
18 de julio de 2011
17 de julio de 2011
©el espectador
©verdad abierta

cacería del frente libertadores del sur


Los paramilitares que delinquieron en Nariño asesinaron a cientos de personas señaladas de robar o de pertenecer a la guerrilla. Alias ‘Pablo Sevillano’ aceptó  los crímenes.
Colombia. En la estrategia de expansión de las Auc a finales de la década de 1990, los hermanos Carlos y Vicente Castaño llevaron paramilitares al sur del país por medio de jefes paramilitares señalados de tener vínculos con el narcotráfico y comprar ‘franquicias’ de bloques a la Casa Castaño.
Fue así como en 1999 un grupo de paramilitares primero a cargo de Diego Fernando Murillo alias ‘Don Berna’ y luego de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ comenzó a delinquir en Nariño. Con el pretexto de combatir a la guerrilla y a la delincuencia común del departamento, los paramilitares asesinaron, desplazaron y desaparecieron a cientos de campesinos en esta región del país.
Durante una audiencia de imputación parcial de cargos contra Guillermo Pérez Álzate alias ‘Pablo Sevillano’, exjefe de ese grupo paramilitar que se conoció como Frente Libertadores del Sur, la Fiscalía 4 de Justicia y Paz presentó ante los Tribunales de Cundinamarca 36 crímenes. Seis exparamilitares aceptaron los delitos, así como alias ‘Pablo Sevillano’ a través de videoconferencia desde una cárcel en Miami donde se encuentra preso desde su extradición el 13 de mayo de 2008.

La Llegada
En 1999 los hermanos Carlos y Vicente Castaño comenzaron a ‘importar’ paramilitares desde Córdoba hacia diferentes regiones del país con la excusa de tener más presencia en el territorio para combatir a la guerrilla. Así enviaron en camiones paramilitares al Urabá, el Catatumbo, los Llanos Orientales y el sur del país, incluyendo a Nariño.
Según lo documentó la Fiscalía 4, el grupo paramilitar se instaló durante el segundo semestre de 1999 bajo órdenes de alias ‘Don Berna’, quien envió a Roberto Carlos Delgado alias ‘Negro Pacho’ y a Rigoberto Urrea alias ‘Ferney’ para crear un primer grupo. A los seis meses alias ‘Macaco’, exjefe militar del Bloque Central Bolívar, Bcb, que delinquió en ocho departamentos, envió a alias ‘Pablo Sevillano’ como jefe en Nariño. ‘Pablo Sevillano’ es hermano de Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, cómplice de ‘Macaco’ en el Bcb que tuvo presencia en el sur de Bolívar.
Este grupo paramilitar delinquió con tres frentes: Héroes de Tumaco y Llorente, Lorenzo Aldana y Brigadas Campesinas Antonio Nariño, este último, en alusión al grupo de las Farc que tenía presencia en la región. La imputación parcial de cargos fue contra Guillermo León Marín Pulgarín alias ‘El Doctor’ o  ‘Don Álex’, Roberto Carlos Delgado alias ‘Negro Pacho’ o ‘Jota’,  Aníbal de Jesús Holguín alias ‘Juan Carlos’, Jaime Bonilla Canisales alias ‘BJ’, Hugo López Ruano alias ‘Pedro’ o ‘Darío’ y a Eliu Márquez Cuartas alias ‘Pateguama’, exintegrantes de las Brigadas Campesinas.
Este frente delinquió en el norte de Nariño, aunque también en la zona de concentración de pequeños municipios del departamento como Leiva, El Rosario, Policarpa, Ipiales, Sotomayor, Samaniego, Túquerres y Puerres. El último jefe de este grupo fue alias El Doctor’ o  ‘Don Álex’.

En Casas, Ríos y Retenes
Entre los 36 crímenes presentados ante los magistrados de Justicia y Paz, la Fiscalía documentó que la mayoría de las víctimas  fueron señaladas de ser presuntos colaboradores de la guerrilla, de ser informantes de la fuerza pública o ir en contra de las normas de las Auc.
Fue el caso, por ejemplo, de dos hombres que fueron asesinados el 14 de abril de 2002 en el municipio de Taminango,  mientras departían en un sitio público. En versiones libres, alias ‘Juan Carlos’ y ‘Pateguama’ confesaron que participaron en los homicidios porque las víctimas eran señaladas de ser presuntos integrantes del Frente 29 de las Farc.
Lo mismo sucedió el 17 de junio de 2002 en la vereda Granadas de ese mismo municipio. Alias ‘Juan Carlos’ contó en Justicia y Paz que organizó una incursión en la madrugada de ese día para matar a un presunto guerrillero y a un señor que se dedicaba a atracar buses en la vía a San Juanito. Para ello, le ordenó a 15 paramilitares que llegaran hasta una casa donde se suponía las víctimas dormían, y dispararon contra la vivienda hasta asesinar a uno de ellos. La familia tuvo que desplazarse por miedo a un nuevo ataque.
El 1 de septiembre de 2002 en el municipio de Leiva el Frente Brigadas Campesinas Antonio Nariño incursionó el corregimiento de Las Delicias y obligó a los pobladores del caserío a salir de las casas. "Dirigí ese operativo. Íbamos entre 50 y 60 personas y el objetivo era sacar a los milicianos que estaban en el pueblo para darlos de baja", dijo el exparamilitar. Según documentó la Fiscalía, los paramilitares entraron a las casas de donde robaron joyas y entre 80 y 100 millones de pesos. Después de este hecho, la población se desplazó de forma masiva.
El 15 de marzo de 2003 los paramilitares instalaron un retén ilegal en el corregimiento de Puerto Remolino, en Taminango. Allí obligaron a detenerse a dos hombres que se movilizaban en una motocicleta, los asesinaron y luego arrojaron sus cuerpos al río Patío. Según los paramilitares, las víctimas habían sido señaladas de ser presuntos colaboradores de la guerrilla.
El 12 de junio de 2004, los paramilitares de este frente asesinaron a un hombre señalado de ser presunto informante de la fuerza pública y de la Interpol. "Decían que el hombre nos hacía inteligencia y le entregaba información al batallón y a la central de inteligencia en Cali. Supimos que también le daba datos a la Interpol, y que el organismo de inteligencia en Ecuador ya tenía nuestros nombres, lugares de residencia y sitios por donde nos movíamos", dijo alias ‘Juan Carlos’, que aclaró que el Frente asesinó al señor pero que él no participó del crimen.
El 12 de agosto de 2004 los paramilitares asesinaron a un señor en el municipio del Rosario, señalado de ir en contra de las Auc. "El señor gritaba consignas alusivas a las Farc y había agredido físicamente y verbalmente a miembros de las Auc. Se tenían varias quejas por parte de la población por el comportamiento de este señor", dijo en versión libre alias ‘El Doctor’.
En el municipio de Policarpa los paramilitares asesinaron el 18 de mayo de 2005 a dos niñas, acusándolas de ser informantes de las Farc. Según lo confesaron en Justicia y Paz, las interrogaron, las amarraron y después de dispararles las lanzaron al río.
Por los crímenes cometidos, la Fiscalía le imputó al grupo de paramilitares los delitos de homicidio en persona protegida y desaparición forzada, así como concierto para delinquir, fabricación, tráfico y porte de armas de uso privativo de las fuerzas armadas, utilización ilícita de uniformes e insignias y violación ilícita de comunicaciones.
El Frente Libertadores del Sur se desmovilizó el 30 de julio de 2005 en Taminango con 689 hombres. La audiencia de imputación se realizará hasta el 13 de julio de 2011.
18 de julio de 2011
14 de julio de 2011
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a 17 años del atentado contra la amia


Los actos y homenajes.
[Raúl Kollmann] Argentina. A partir de esta tarde se ponen en marcha los actos por el 17° aniversario del atentado contra la AMIA. Seguramente la mayor atención estará puesta en la concentración que se hará mañana frente al edificio de Pasteur 633 en la convocatoria oficial de la AMIA, la DAIA y la Agrupación Familiares, a la que ya confirmó su presencia la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la lógica indica que también concurrirá el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. En el acto de mañana hablarán el titular de la AMIA, Guillermo Borger, el juez federal Daniel Rafecas y un familiar, mientras que Susana Rinaldi cantará "La Cigarra". Esta misma tarde –17.30, también frente a Pasteur 633– se concretará el primer acto. Será el de Memoria Activa, la agrupación de familiares y amigos de las víctimas que mantuvo una postura más crítica a los distintos gobiernos y a la dirigencia de la comunidad judía por lo que entienden como maniobras y falta de voluntad política para investigar el atentado. Hablarán el periodista de Página/12 Alfredo Zaiat, la rabina de la comunidad Bet-El, Silvia Chemen, el estudiante Erick Haimovich y un familiar de Memoria Activa.

Desde el punto de vista político, hay varios aspectos que estarán en el trasfondo de este nuevo aniversario:

- El expediente judicial avanzó poco y nada. Seguramente el centro de las acusaciones seguirán siendo los funcionarios de Irán, imputados por el fiscal Alberto Nisman y el juez Rodolfo Canicoba Corral. Irán ya ha dicho que no tuvo nada que ver con el ataque, que no hay pruebas, que la acusación de basa en informes de Inteligencia de la CIA, el Mossad y la SIDE y que no entregará a sus funcionarios. La Justicia argentina, en cambio, insiste con la detención de los dirigentes iraníes, incluyendo un ex presidente y el ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, que estuvo hace poco en Bolivia. Ese viaje seguro estará en más de un discurso.

- De la investigación sobre la conexión local queda poco. La Corte Suprema convalidó gran parte del fallo del Tribunal Oral que consideró la investigación como "un armado al servicio de políticos inescrupulosos". Dejó en pie la imputación contra Carlos Telleldín, el hombre que armó la Trafic que estalló frente a la AMIA. El juicio se haría antes de fin de año o a principios de 2012.

- El año que viene se haría el juicio oral por lo que se llama el encubrimiento, es decir las maniobras que hicieron durante la investigación del atentado los funcionarios argentinos de la época del menemismo, el juez de entonces, Juan José Galeano, los fiscales y el ex titular de la AMIA, Rubén Beraja.

- El procesamiento del comisario Jorge Palacios, el policía preferido de Macri, por avisarle antes de un allanamiento a un sospechoso en el caso del atentado. Y, además, por otras maniobras en esa investigación.

- Y todavía resuenan los ecos de lo surgido en cables de Wikileaks: dirigentes de la DAIA sugiriéndole a la embajada de Estados Unidos que no se investiguen las irregularidades en la causa AMIA.

Hoy a las 17.30 en el acto de Memoria Activa y mañana a las 9.30 en el acto de AMIA-DAIA-Familiares, esos serán los temas de fondo. Ambos se harán frente al predio donde estaba la sede que fue volada el 18 de julio de 1994.

En la concentración de mañana, los nombres de las víctimas serán leídos por los actores Soledad Silveira, Max Berliner y Boy Olmi, además del titular de Red Solidaria, Juan Carr. Por primera vez un familiar, Florencia Degtiar, cantará en un acto. Florencia, que tenía un año, perdió a su tío en el atentado y va a interpretar ‘Con las alas del alma’. El acto lo cerrará Susana Rinaldi, cantando ‘La Cigarra’.
17 de julio de 2011
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jueza legalizaba niños robados


Investigación sobre los niños adoptados durante la dictadura. Los tribunales de Lomas de Zamora fueron allanados y la Justicia analiza más de mil expedientes de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983.
[Irina Hauser] Argentina. "Señoras, sobre mi cadáver van a obtener la tenencia de esos niños", cuentan las Abuelas de Plaza de Mayo que les advirtió la jueza de Lomas de Zamora, Marta Delia Pons, cuando en pleno terrorismo de Estado buscaban a sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos. Pons falleció hace más de diez años, pero su juzgado siguió siendo territorio infranqueable en las investigaciones sobre la apropiación de hijos de desaparecidos, igual que muchos otros tribunales de menores, a pesar de las sospechas sobre su papel esencial en la entrega en guarda de chicos nacidos en cautiverio y arrancados de los brazos de sus padres. Ese disfraz de legalidad que tuvo el plan sistemático de robo de niños empieza a desmoronarse. El emblemático juzgado de Lomas fue allanado dos semanas atrás. De sus oficinas y dos depósitos ubicados en otros edificios, los abogados de Abuelas y un equipo de la fiscalía de Alberto Gentili pudieron rescatar más de mil expedientes dudosos de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983 sin que mediara investigación alguna para rastrear a sus familias. El procedimiento pudo realizarse después de muchas resistencias y obstáculos originados en el propio tribunal, que impedían saber siquiera adónde estaban las causas.
Las sospechas sobre el ex juzgado de Pons tienen su génesis en comentarios que la propia magistrada les hacía a las Abuelas en pleno terrorismo de Estado. "Personalmente estoy convencida de que sus hijos eran terroristas. Para mí, terrorista es sinónimo de asesino. Y a los asesinos no pienso devolverles los hijos. Porque no sería justo hacerlo. Porque no sabrían criarlos y porque no tienen derecho tampoco a criarlos", es una frase que le dijo a una abuela, publicada en el libro ‘Botín de guerra’, de Julio E. Nosiglia. Con el correr de los años, se sumó la corroboración de seis casos de menores cuyos padres habían sido secuestrados, a quienes la jueza envió a hogares e institutos.
"Pons directamente los internaba en lugar de buscar a la familia, que es la obligación de todo juez de menores. O si los familiares se presentaban buscando a los niños, ella ponía escollos. Presumimos que si investigamos los expedientes de su juzgado podríamos encontrar a algunos de los 400 chicos que aún no fueron restituidos", explicó a Página/12 Luciano Hazan, abogado de Abuelas. "También pediremos que se investigue al ex juez Raúl Donadío, que estuvo a cargo del juzgado hasta hace dos meses", anunció.
La historia de los hijos de Julio Ramírez y la denuncia que ellos mismos harían años más tarde fue la que abrió la puerta para que hoy se estén analizando todos los expedientes que pasaron por el juzgado de Pons. Los chicos (de dos, cuatro y cinco años) fueron llevados al hogar Belén, en Banfield, por orden de la jueza, que los hizo internar como "NN" después de que su madre, Vicenta Orrego, fuera secuestrada en marzo de 1977. El padre estaba preso a disposición del Poder Ejecutivo. La pareja que manejaba el hogar (Manuel Maciel y Dominga Vera de Maciel) les puso a los niños su apellido. Su papá reclamó desde la cárcel que los entregaran a su hermana, Lucila, pero Pons se lo negó. Estuvieron hasta 1983 en el hogar, donde –relataron ante la Justicia– fueron sometidos a abusos sexuales, físicos y psíquicos constantes por parte de Manuel Maciel y de dos militares apodados "Flaco Darío" y "Gordo Marcelo". Ese año, con un fallo de la Corte Suprema, fueron restituidos a su papá, con quien se fueron a vivir a Suecia. Su mamá está desaparecida. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advirtió que Pons mandó a internar a los chicos como NN "a pesar de que conocía sus datos filiatorios" y sus decisiones implicaron "la negación de sus lazos afectivos con su familia biológica" y su complicidad con "el ocultamiento a los menores de su verdadera identidad".
La causa penal por la sustracción y la supresión de la identidad de los Ramírez no llegó demasiado lejos hasta ahora. Manuel Maciel murió y los militares no fueron identificados. Pero el juez Daniel Rafecas dio pie para que se investigue el papel del tribunal de menores de Pons en el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. Rafecas fue el primero en toparse con escollos de parte de los herederos del juzgado de Pons. Rara vez contestaron sus pedidos de documentación y expedientes.
Ahora, la investigación está a cargo del juez federal Carlos Alberto Ferreiro Pella y delegada en la fiscalía de Gentili, con el impulso de Abuelas. Pons falleció en 1999, aunque al frente del tribunal ya había quedado en los ochenta Donadío, quien había sido asesor de menores en la misma jurisdicción durante la última dictadura. Desde la segunda mitad del año pasado la fiscalía notificó en buenos términos el pedido de todos los libros y expedientes de entrega en guarda y adopción correspondientes al período del terrorismo de Estado. Las respuestas, relataron allegados a la pesquisa, han sido desde el silencio absoluto hasta excusas como que son causas que no están digitalizadas, lo cual es una obviedad, tratándose de papeles de hace más de treinta años con mínimas chances de estar en buen estado. El intríngulis para dar con los expedientes se destrabó llamativamente después de la renuncia de Donadío, quien se jubiló. Fueron incautadas más de mil carpetas, que están en la fiscalía. Ahora viene la tarea fina de analizar una por una y cruzar datos con casos sospechosos.
17 de julio de 2011
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condenas por crímenes de soacha


Penas de hasta 54 años de prisión fueron impuestas a ocho militares pertenecientes al batallón Rafael Reyes de Cimitarra (Santander) por la muerte fuera de combate de Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez en marzo de 2008.
Colombia. El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga, tras una audiencia de cerca de seis horas, dictó la primera sentencia contra ocho exmiltares del batallón Rafael Reyes (situado en el municipio de Cimitarra, Santander) por el caso de los denominados ‘falsos positivos’ que comprenden víctimas de Soacha, municipio al sur de Bogotá.
Se trata del teniente coronel Wilson Javier Castro Pinto, el teniente Eduard Antonio Villani Realpe, el sargento viceprimero Jesús Eduardo Ñiámpira Benavidez y los soldados profesionales Guillermo Pacheco Anzola, Juan Carlos Álvarez, Nelson Ospina Tabares, Benancio Puentes Guapacha y Germán Augusto Oliveros Tabares.
Ellos, el pasado 3 de junio, fueron declarados culpables de los delitos de los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y agravada y peculado por apropiación y solo se esperaba la audiencia donde se les impondría la pena correspondiente.
Víctimas de sus acciones fueron Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez, quienes residían en Soacha y quienes tras su desaparición -denunciada por sus familias- aparecieron sepultados sin identificar en el cementerio del municipio de Cimitarra.
Las investigaciones esclarecieron que los dos asesinados por los implicados aparecieron sin vida el 5 de marzo de 2008 en la vereda ‘Brasilia’ de Cimitarra y fueron presentados por el Ejército como resultado de una acción en contra de miembros del ELN, que supuestamente pretendían secuestrar un ganadero de la región.
Al teniente coronel Castro Pinto, en calidad de comandante de la citada unidad militar le fue impuesta una pena de 54 años de prisión. Así mismo, el teniente Villani Realpe fue condenado a 55 años, mismo castigo dado al sargento viceprimero Ñiámpira Benavidez.
A los soldados profesionalesÁlvarez y Pacheco Anzola les fueron dados 54 y 29 años de prisión, respectivamente. Los demás militares declarados culpables fueron sentenciados a 28 años de prisión. Los condenados deberán permanecer confinados en una guarnición castrense.
17 de julio de 2011
15 de julio de 2011
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