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en territorio rebelde en libia


Nuevas identidades como guerreros. La guerra contra Moamar Gadafi se ha extendido hacia la largamente dormida región montañesa, convirtiendo en feroces combatientes a pastores y pastizales en campos de batalla.
[Borzou Daragahi] Kikla, Libia. Es un joven de veintidós años, de voz suave, con una enorme ametralladora de hechura belga.
"¡Allahu akbar!", grita Radwan Othman cuando abre el fuego en respuesta a una descarga de proyectiles disparada por las tropas de Gadafi a menos de un kilómetro al otro lado del valle.
Luego calla, mira el espacio con ojos vidriosos. No habla mucho, y sus amigos en esta posición en la primera línea de fuego en el extremo oriente del territorio controlado por los rebeldes en las Montañas Nafusa, temen por él.
Hasta que empezara el levantamiento contra el gobierno de 42 años de Gadafi, Othman vendía ropa de mujer en una tienda en Trípoli y no había tenido nunca un arma en sus manos.
"La guerra te cambia", dijo Mesbah Sassi, un combatiente de veintiocho años que antes de la guerra era desempleado y es uno de los combatientes voluntarios aquí en Kikla. "Te convierte de persona amable en persona agresiva. Yo era un civil. Ahora tengo un arma y disparo para matar, y para nosotros se está poniendo demasiado fácil."
El intento de derrocar al gobernante ha reducido casi todos los aspectos de la vida en estas montañas tanto tiempo dormidas, una región de ciento sesenta kilómetros de pastizales controlada por los rebeldes, salpicada de pequeños pueblos agrícolas y ciudades provinciales que se ha convertido en el punto central de la campaña de la OTAN para debilitar y derrocar a Gadafi.
La guerra ha convertido a pastores en endurecidos combatientes voluntarios, torcido la economía para suplir las necesidades de la guerra, reemplazado planes de boda largamente abrigados por sombríos funerales de hombres jóvenes.
Y ha planteado la pregunta de cómo, o incluso si los que participan en el conflicto, que ya ha durado casi cinco meses y muestra pocos indicios de una resolución rápida, podrán devolver las armas y volver a sus vidas civiles.
Ya hay signos de una emergente casta guerrera, hombres jóvenes que se han forjado identidades en la guerra; y encontrado auto-respeto cargando armas y empujando a personas el doble de su edad.
La creación de una generación semejante puede cambiar no solamente a los individuos, sino la trayectoria del país. En los ejemplos más caóticos del Tercer Mundo, algunos países han sido ocupados por grupos de hombres fuertemente armados mucho tiempo después del fin del conflicto, mientras en otros, como Irán después de su guerra con Iraq en los años ochenta, los combatientes se han convertido en los líderes de hoy, implementando una asertiva, y algunos dirían beligerante política de seguridad.
Aquí en las montañas de Libia, los jóvenes alternan entre el vértigo y el horror de sus nuevas identidades.
"Cuando se les acaban las municiones, les recomendamos que se rindan. Pero ellos no se rinden", dice con preocupación Hadi Mohammad, un combatiente de veintidós años, describiendo una batalla hace poco con las fuerzas de Gadafi. "Matamos a muchos de ellos."
Uno de los combatientes confió a su amigo Madgis Abouzakher que se estaba enamorando tanto de la rutina diaria de la guerra, que creía que tanta violencia dentro de él lo estaba convirtiendo en un monstruo para otros.
"Todo el mundo está preocupado por el frente y pensando en el frente", dijo Abouzakher, co-director de una asociación cultural en la ciudad de Yafran. "No se pueden comunicar ni con sus esposas ni hijos. Es un problema importante. ¿Qué pasa después de la guerra?"
Aquí, lo mismo que al este de Libia, la falta de disciplina de los combatientes ha contribuido a varias debacles en el campo de batalla. Pero a diferencia del este de Libia, las Montañas Nafusa están rodeadas por las tropas de Gadafi al norte, sur y este. Los riesgos son todavía más altos para estos voluntarios pobremente adiestrados, que a veces parecen hacer caso omiso del peligro.
"Quieren hacer de todo, todo el tiempo", dice Jumaa Ibrahim, portavoz del comando rebelde de Zintan. "Es difícil de parar."
Mohammad, el joven de veintidós años en la primera línea de Kikla, dijo que todos los aspectos de su vida habían sido modificados por la guerra, e incluso durante las tres o cuatro horas de dormir a sobresaltos cada noche, a menudo despierta asustado por las balaceras, corre a coger su arma y se apresura medio dormido hacia el frente.
"En esta ciudad, no hay tiros para celebrar", dice. "No está permitido. Las balas están destinadas a los hombres de Gadafi."
En áreas donde hay algo de seguridad, como en las ciudades de Jadu y Qala, el gobierno rebelde ha restablecido las fuerzas policiales en un intento de crear una impresión de normalidad. "El motivo para tener armas es deshacernos de Gadafi", dijo Mohammad Abul Qassem, un ex ingeniero y actual combatiente de veintiséis años. "Después de eso no vamos a necesitar armas. Ojalá que entonces prevalezca la ley."
De momento, hombres armados controlan estas rústicas montañas. En Zintan y Nalut, camiones equipados con armas antiaéreas pasan por uno y otro lado de las calles en gran parte desiertas. Los niños que deberían estar en la escuela, sirven té y agua a jóvenes en posiciones militares.
Pero muchas mujeres y niños han sido enviados a Túnez o a ciudades más seguras para quitar a los hombres la preocupación por sus familias cuando se van a la guerra.
"Debido al conflicto y a los asesinatos y a los bombardeos, muchas mujeres se han marchado", dijo Mokhtar Fakhal, ex maestro que es considerado uno de los hombres sabios de Zintan. "Han salido de la ciudad para irse a vivir a cuevas. Viven debajo de la tierra."
Su hijo, Hisham, 25, recibió un tiro en el cuello durante una batalla, una nítida herida que no dañó ninguna arteria mayor ni nervios. Se está recuperando en una clínica en el vecino Túnez, que era en el pasado un destino turístico médico para pacientes libios de cirugía plástica y de cáncer y ahora hace las veces de enorme centro de clasificación de los heridos de guerra que cruzan la frontera.
"Escogimos esta ruta y nunca volveremos", dijo Fakhal. "Así es la vida."
Una lúgubre estética se ha apoderado de la región. Camiones que eran utilizados para transportar productos al mercado son cubiertos de lodo para que se fundan con el paisaje desértico. Excavadoras y retro-excavadoras que antes contribuían a un pequeño boom de la vivienda hacen montículos en los puestos de control. Cocineros desempleados preparan bandejas de aluminio, cada una con arroz y frijoles y un pedazo de grasoso carnero para los combatientes en el frente.
Los comandantes rebeldes aquí dicen que la guerra podría terminar en tres semanas. Pero los avances de los rebeldes en el campo de batalla sugieren que ese periodo de tiempo podría ser una quimera; y el gobierno rebelde mismo parece estar preparándose para una temporada que podría tomar meses. Han levantado campamentos de adiestramiento de jóvenes reclutas en Nalut, Jadu y Zintan y están construyendo otro en Kikla.
Los reclutas vienen de todas partes de Libia, incluyendo a algunos del bastión rebelde de Bengazi, aburridos por la inactividad en el frente oriental.
Bundoq Assem Bundoq, 26, proviene de la ciudad costera Zuwara en el noroeste del país. Llegó a las montañas después de un peligroso viaje en lancha a Túnez, donde pasó semas arreglando la estadía de su familia en el extranjero antes de volver a Libia. Llevó una boina roja durante las tres semanas de adiestramiento básico en Jadu.
Habla inglés casi a la perfección, aprendido en innumerables programas de televisión, películas de acción y grabaciones de música pop. Antes tocaba la guitarra, cuando aspiraba a ser músico, adoraba a Pink Floyd, My Dying Bride y la música árabe tradicional.
"De momento, esa parte de mi vida", dijo, "es cosa del pasado."
18 de julio de 2011
11 de julio de 2011
©los angeles times
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paramilitares colombianos en libia


El vicecanciller Jaled Kaim dijo que tienen evidencia de que mercenarios colombianos financiados por occidente y sus aliados árabes se han unido a los combatientes rebeldes que tratan de avanzar hacia Trípoli desde la ciudad de Misrata.
[Adam Schreck] Colombia. La OTAN intensificó sus bombardeos para allanar el camino a los rebeldes que intentan derrocar a Moamar Gadafi en su avance hacia la capital del país, dijo este jueves un alto funcionario libio, quien agregó que hay mercenarios colombianos en las filas de los insurgentes.
El vicecanciller Jaled Kaim dijo a The Associated Press en una entrevista que el aumento en el bombardeo de la alianza representa la "fase final" de su campaña aérea. Pero agregó que la maniobra fracasará y que los civiles serán los que paguen el precio.
Kaim también dijo que las fuerzas del gobierno libio tienen evidencia de que mercenarios colombianos financiados por Occidente y sus aliados árabes se han unido a los combatientes rebeldes que tratan de avanzar hacia Trípoli desde la ciudad de Misrata.
Algunos de los combatientes colombianos murieron en enfrentamientos cerca de Misrata el miércoles, dijo. Aunque no estaba en condiciones de mostrar de inmediato evidencias para sustentar su denuncia, Kaim dijo que pronto las mostrarían a los corresponsales de prensa que están en Trípoli.
Las fuerzas rebeldes tuvieron grandes pérdidas en los combates cerca de Misrata. El doctor Ayman Abu Shahma, un médico de la ciudad, dijo que 18 combatientes habían muerto, junto con dos civiles. Otras 30 personas resultaron heridas.
Kaim dijo que la OTAN atacó puestos de control policial en las montañas de Nafusa, al suroeste de Trípoli, en preparación de un avance de los rebeldes hacia el pueblo de Qawalish, que los combatientes rebeldes reclamaron haber tomado el miércoles. Más tarde fueron obligados a retroceder de nuevo por las tropas del gobierno, dijo Kaim.
Un depósito de combustible en la estratégica ciudad petrolera de Brega, al este del país, también fue destruido, dijo Kaim. La OTAN dijo que destruyó equipo utilizado para recargar los vehículos militares del gobierno.
La intensificada campaña, dijo, se centra en atacar infraestructura civil y controles policiales, así como en proporcionar más armamento a los combatientes rebeldes.
La OTAN comenzó a efectuar bombardeos contra las fuerzas de Moamar Gadafi en marzo. Lo hace apoyada por varios aliados árabes y amparada en una resolución de la ONU para proteger a la población civil.
7 de julio de 2011
©semana

liga árabe condena bombardeos


De la OTAN contra civiles en Libia. OTAN ataca abiertamente blancos civiles con el propósito de asesinar a funcionarios libios. La televisión oficial libia, informó que 15 personas murieron este lunes y varias más resultaron heridas a causa de los bombardeos de la Alianza Atlántica en la localidad de Surman y que entre las víctimas mortales figuran tres niños.
Libia. La Liga Árabe condenó este lunes rotundamente los bombardeos de la OTAN contra la población civil en Libia y expresó su tristeza por las víctimas.
El vicesecretario de la Liga Árabe, Ahmed bin Heli, recordó que el principal objetivo del establecimiento de una zona de exclusión aérea en Libia "es proteger a los civiles y no tenerles como objetivo de los ataques".
La Liga Árabe instó, asimismo, a la OTAN a que "muestre más atención y tenga cuidado", según dijo Heli en declaraciones a los periodistas en El Cairo.
La televisión oficial libia informó de que 15 personas murieron este lunes y varias más resultaron heridas a causa de los bombardeos de la OTAN en la localidad de Surman, al oeste de Trípoli.
La cadena, que cita al portavoz del gobierno, Musa Ibrahim, explica que los bombardeos tuvieron lugar al amanecer en Surman, a unos 70 kilómetros al oeste de la capital, y que entre las víctimas mortales figuran tres niños.
Sin embargo, la OTAN ha desmentido a Efe las acusaciones del régimen de Muamar al Gadafi y ha garantizado que la organización no ha operado en Surman.
Además, la agencia libia Jana anunció que cuatro personas fallecieron y otras diez resultaron heridas en otros bombardeos efectuados anoche en la localidad de Sebha, al sur del país.
La OTAN ha reconocido anteriormente que el mal funcionamiento de un proyectil pudo haber causado la muerte ayer (el domingo) de, al menos, cinco civiles durante un ataque aéreo sobre Trípoli.
21 de junio de 2011
20 de junio de 2011
©la nación
 

otan mata a familia de dirigente libio


OTAN ataca casa de un miembro del liderazgo histórico en Libia, matando al menos a 13 personas.
Libia. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) llevó a cabo ataques aéreos a primera hora del lunes contra la casa de El-Khweldi el-Hamedi, un miembro de la dirección histórica de la ciudad de Sebrata, situada a unos 80 kilómetros al oeste de Trípoli, anunció el portavoz del gobierno libio Moussa Ibrahim.
Ibrahim dijo a Xinhua que al menos 13 personas murieron por el ataque aéreo de la OTAN, incluyendo la mujer y el hijo de Hamedi, y otros diez civiles, pero que Hamedi ha sobrevivido.
La OTAN ha reforzado recientemente su presión militar contra el régimen del líder libio, Muamar Gadafi, para que deje el poder.
Las autoridades libias han afirmado de manera continua que los ataques aéreos de la OTAN han dañado las instalaciones civiles y han matado a cientos de civiles.
Las cifras más recientes del Ministerio de Salud de Libia muestran que 856 civiles han muerto por ataques aéreos de la OTAN desde marzo.
21 de junio de 2011
©people daily

otan continúa ataque contra civiles


OTAN ataca deliberadamente edificios civiles libios.
Trípoli, Libia. Nueve personas murieron y 18 resultaron heridas, la madrugada de este domingo en un ataque de la OTAN en Trípoli, denunció el gobierno libio, que acusó a la Alianza Atlántica de barbarie por atacar deliberadamente a civiles.
Un edificio de dos plantas donde residían cinco familias, fue destruido en un bombardeo en el barrio popular de Al Arada, al este de la capital, y al menos otras dos casas vecinas resultaron dañadas, constató AFP.
"La OTAN está sembrando la semilla del odio en los corazones del pueblo libio para los próximos años. Ellos (los libios) no permitirán a Ejércitos extranjeros decidir su futuro", expresó el portavoz gubernamental, Musa Ibrahim.
En el hospital de Trípoli, los periodistas pudieron ver los cuerpos de dos niños de menos de dos años y el de una mujer, todos miembros de la misma familia, según las autoridades.
Testigos precisaron que un misil impactó en un inmueble de tres pisos situado en el barrio de Souq Al-Juma, descrito por las autoridades como uno de los más pobres de Trípoli y distante varios kilómetros de una instalación aérea militar ya agredida por la OTAN, indica PL.
Como se ha hecho costumbre, la organización bélica difundió un comunicado donde refiere que "reconoce pérdidas civiles en el transcurso de un ataque en Trípoli" ocurrido anoche en el que "por error" murieron varios civiles. Igualmente admitió que uno de sus cazas atacó el pasado jueves "por error" a destacamentos de opositores armados en una zona entre Ajdabiyah y Brega, en el oriente de Libia.
Fuentes oficiales indicaron que desde el 19 de marzo la OTAN ha realizado más de 10 000 salidas, incluidos casi 4 000 bombardeos contra objetivos gubernamentales y civiles.
Por otra parte, el líder del partido italiano Liga Norte (LN), Umberto Bossi, socio de Gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi, demandó hoy el fin de la participación de ese país en la invasión a Libia.
Bossi criticó el alto costo de la inclusión en lo que denominó misiones de guerra internacionales y precisó que solo la agresión contra la nación árabe ha costado a Italia 1 000 millones de euros, cita PL.
Mientras, el Gobierno de Túnez dijo que está preparado para ofrecer la isla de Yerba para instalar en ella la mesa de negociaciones y buscar una salida política a la situación en Libia, informó el emisario ruso para África, Mijail Margelov, quien mantuvo conversaciones con el primer ministro tunecino, Beyi Caid Essebsi, de acuerdo con Europa Press.
21 de junio de 2011
20 de junio de 2011
©granma

otan profundiza fracaso en libia


Las potencias involucradas en el ataque al régimen creyeron que el final del líder libio llegaría rápido. La OTAN decidió prolongar la intervención en Libia, pero hay voces que advierten que esto podría tornarse crítico. Además del costo financiero y humanitario hay otro dato: Al Qaida se beneficia con el conflicto.
[Eduardo Febbro] París, Francia / Libia. Muammar Khadafi sigue ganando la batalla del tiempo. Los operativos militares lanzados por las potencias occidentales contra los arsenales de Khadafi inmediatamente después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara la resolución 1973 (17 de marzo de 2011) prometían un fin rápido del régimen. La entusiasta y difusa oposición libia garantizaba un recambio de poder con la consistente ayuda de los aliados. Tres meses después de las primeros bombardeos contra Libia la síntesis es un estrepitoso fracaso de las ilusiones: Khadafi juega al ajedrez ante las cámaras con sus invitados, en lo concreto con Kirsan Ilyumzhinov, el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, que lo visitó la semana pasada, mientras que la Alianza Atlántica corre detrás de una nueva estrategia que le permita ganar la otra partida, la militar. El paso de los días despejó el humo de la propaganda. El general francés Stéphane Abrial, comandante supremo para la transformación de la OTAN, admitió el martes que si las operaciones en Libia se prolongaban, la situación podría tornarse "crítica". Amnistía Internacional completó ese mismo día el apocalíptico panorama con una doble denuncia. La ONG hizo públicas las repetidas atrocidades cometidas durante la guerra por los protegidos de Occidente, los rebeldes, y por el antaño mejor amigo del "mundo libre", Khadafi. Un informe de inteligencia agrega un argumento negro a esta guerra mal preparada: muchas de las armas robadas durante la guerra fueron vendidas a la rama regional de Al Qaida.
El pasado 1º de junio la OTAN decidió prolongar la intervención en Libia hasta finales de septiembre. El tiempo opera como un sustituto de lo que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, calificó como falta de inversiones militares y voluntad política. Los países de la OTAN que participan en la expedición libia –Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega y Reino Unido– se plantean hoy la reorganización estratégica de su misión con la perspectiva segura de un conflicto que se extenderá en el tiempo y cuyo empantanamiento puede provocar que otros países sigan el ejemplo de Noruega. Oslo anunció el pasado 1º de junio que se retiraba de la coalición a partir del 1º de agosto. Pese al apoyo constante de la coalición, los rebeldes han avanzado más en el campo diplomático que en el militar y no se han instalado hasta ahora en posiciones decisivas.
Alemania y Canadá, ambos reticentes al principio, se sumaron al grupo de países que reconocieron a los rebeldes agrupados en el Consejo Nacional de Transición (el CNT). El pasado 17 de marzo, Berlín se abstuvo de votar la resolución 1973 de la ONU y también rechazó participar en el operativo "Protector Unificado". A su vez, Canadá consideró que los rebeldes eran un "interlocutor válido" sin llegar a reconocerlos plenamente. Ahora ya no. Berlín y Canadá reconocen al CNT como "el representante legítimo" del pueblo libio, lo que suma 14 países en total (Emiratos Arabes Unidos, Francia, Qatar, Reino Unido, Italia, Gambia, Malta, Jordania, Senegal, España, Australia, Estados Unidos, Alemania y Canadá).
Además de su costo financiero (Francia gasta un millón y medio de euros al día en Libia), el conflicto tuvo un alto costo en vidas humanas. Según la ONU, entre 10 y 15 mil personas murieron desde el pasado 15 de febrero y otro millón y medio fue desplazado por la guerra. La coalición al mando de la OTAN admitió ayer que la guerra benefició colateralmente a las ramas de Al Qaida en la región. Un panel de expertos franceses y extranjeros en temas del mundo árabe advirtió sobre el "riesgo islamista en Libia". En un informe publicado hace unos días los expertos constatan las ambigüedades y opacidades en el seno del Consejo Nacional de Transición. Dicho informe resalta que "los demócratas son apenas una minoría" dentro del CNT y que ese pequeño grupo pelea junto "a antiguos allegados al coronel Khadafi, partidarios de la monarquía y defensores de la instauración de un Islam radical". La misión internacional, a cargo del director del Centro Francés de Investigaciones sobre la información, CF2R, Eric Denécé, ex jefe del contraespionaje francés, hizo otro alarmante descubrimiento. El informe anota que "una vez que cayó el sistema Khadafi en Benghazi los arsenales fueron robados". Ello conduce a los expertos a la siguiente reflexión: "Los servicios de inteligencia occidentales están preocupados por el destino de las armas robadas por los insurgentes en los arsenales libios, en especial los misiles tierra-aire SAM-7". ¿Dónde están esas armas? En manos de una de las ramas regionales de Al Qaida, aseguran los expertos: "Miembros de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) habrían adquirido varios ejemplares de esos materiales vendidos por los traficantes libios". La conclusión final de los expertos prueba los desarreglos que acarreó la improvisada intervención de los estrategas occidentales. Según anotan en el texto, "gracias a las armas libias, Al Qaida en el Magreb islámico, AQLI, está reforzando su arsenal y acrecentando la amenaza que representa para los Estados de la región".
Los aliados prosiguen sin embargo proporcionando ayuda masiva a los inciertos rebeldes. Francia anunció que suministraría 400 millones de dólares a los insurgentes del CNT provenientes de los haberes libios bloqueados en Occidente (unos 150 mil millones de dólares en total). Italia, a su vez, prometió el desbloqueo de otros 500 millones de dólares. Ayer, los rebeldes lograron tomar el control de tres localidades del oeste de Libia situadas en la ruta de Trípoli. Noticia positiva para la OTAN, pero que en ningún caso despeja la impresión de que la supremacía militar occidental opera en Libia con una brújula rota. Lo único seguro es que los partidarios del gatillo fácil intervinieron en Libia bajo mandato de la ONU, pero las acciones emprendidas desde mediado de marzo están a años luz de corresponder con el mandato de la ONU. Los aviones despegaron no para proteger a la población civil, sino para decapitar el régimen de Khadafi.
17 de junio de 2011
16 de junio de 2011
©página 12

otan comete crímenes de guerra


La hija de Gadafi denuncia a la OTAN por crímenes de guerra. Aïcha Gadafi inició un litigio ante el Tribunal Federal Belga y el Tribunal de Bruselas denunciando que los bombardeos aliados golpean a la población civil, como el del 30 de abril sobre Trípoli en el que murieron -según el régimen- un hijo y tres pequeños nietos del líder libio.
Libia / Bélgica. Aïcha Gadafi, hija del líder libio, ha presentado una denuncia en Bélgica contra la OTAN por considerar que esta organización cometió crímenes de guerra al bombardear a población civil en Trípoli, según publican este miércoles los medios belgas.
El litigio iniciado por Aïcha Gadafi ante el Tribunal Federal Belga y el Tribunal de Bruselas también pretende anular el bloqueo de bienes del régimen libio que la Unión Europea (UE) decidió imponer al Ejecutivo de Muamar Gadafi, según informa en su página web la radiotelevisión pública belga RTBF.
El hecho central de la denuncia es el bombardeo llevado a cabo por la OTAN el 30 de abril sobre Trípoli, en el que según el régimen libio murieron el hijo más joven de Gadafi, Seif al Arab, de 29 años, así como tres de sus nietos (de corta edad) y otros allegados y vecinos de la familia.
Los abogados de la hija de Gadafi consideran que la decisión de los aliados de tomar como objetivo a una población civil constituye "un crimen de guerra", según dijo uno de los letrados en declaraciones recogidas por la RTBF.
La resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU autoriza a la OTAN a tomar medidas militares para proteger a la población libia, pero no contempla que se pueda atacar a civiles ni siquiera en caso de guerra, según los abogados, que consideran que el ataque fue deliberado.
La denuncia apunta como responsable de los hechos a la OTAN, que tiene su sede en Bruselas, por lo que los letrados consideran que la jurisdicción belga es competente para dirimir el caso.
8 de junio de 2011
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héroe libio renace de las cenizas


Un héroe muerto hace décadas renace en el este. Omar Mukhtar, un combatiente de la resistencia ejecutado por los invasores italianos hace ochenta años, se ha convertido en el líder espiritual del levantamiento libio.
[Patrick J. McDonnell] Bengazi, Libia. Al este de Libia, la espectral imagen, en un casquete o en una capa beduina, de un viejo barbudo, está en todas partes: en pegatinas de parachoques y en carteles, en vehículos militares y en puestos de control, incluso en los pases de la prensa emitidos por el gobierno rebelde.
"Es nuestro padrino", dice Salim Ismael, un oficial de ejército en retiro que ahora adiestra a los reclutas del campo rebelde. "Es nuestra inspiración, el líder espiritual de la revolución libia".
El personaje es Omar Mukhtar, un héroe de la resistencia en el siglo veinte, ejecutado por los invasores italianos hace ochenta años -y representado inverosímilmente en una película de Hollywood llena de estrellas en 1981, ‘El León del Desierto’, con Anthony Quinn como Mukhtar. Fracasó en la taquilla, pero aquí nació un culto.
"¡General, tráigame a Mukhtar!", brama Rod Steiger como Benito Mussolini a un subordinado antes de despacharlo hacia el Mediterráneo. "Sobornelo o partale el lomo".
Mukhtar es una especie de Che Guevara libio, otro revolucionario derrotado, pero sin el bagaje de la Guerra Fría y comercialización extrema.
Aquí en el este, donde empezó su guerrilla, Mukhtar ha desplazado la imagen antes omnipresente de Moamar Kadafi, que ha sido relegado a burdas caricaturas mostrándolo como asesino, loco y títere de los sionistas.
La llamativa iconografía dice mucho sobre los profundos cambios que han sacudido a este país del norte de África en apenas unos meses.
Los rebeldes libios están librando una guerra por el control del enorme país rico en petróleo, pero también reclaman su orgullo nacional e historia después de más de más de cuatro décadas de sometimiento a la mercurial visión de Kadafi. Incluso aunque la guerra se ha empantanado en un difícil empate, abunda en el este un sentimiento de liberación psicológica, donde el tema del choque entre guerrillas y el tirano resuena más profundamente.
Y un humilde maestro convertido en combatiente, que fue colgado en la horca mucho antes de que naciera la gente de aquí, lo personifica completamente.
"Omar Mukhtar es el símbolo de todo lo que estamos viviendo ahora", dijo Athia Makzoum, historiador de la Universidad de Garyounis, en Bengazi, que estudió la vida de Mukhtar. "Mukhtar es el libio del que todos podemos estar orgullosos".
Hasta Kadafi lo venera, hasta cierto punto.
El presidente libio puso su imagen en el billete de diez dinares y en una poco frecuente exhibición de modestia, su propio retrato en un billete de un dinar.
Kadafi también financió gran parte de los treinta millones de dólares que costó hacer ‘El León del Desierto’, una especie de ‘Ben Hur’ árabe rodada en gran parte en el desierto libio y Roma. La película de dos horas y cuarenta minutos muestra casi sin parar escenas de batalla: tanques que explotan, asaltos de la caballería, uno o dos puentes dinamitados. Los protagonistas centrales son Mukhtar y Rodolfo Graziani (Oliver Reed), el general italiano que comparte el plan del Duce de restaurar los triunfos de los Césares.
Pese a que el general y Mukhtar son implacables adversarios, el refinado italiano reconoce un reticente respeto por el libio.
"El viejo es bueno", suspira Graziani después de observar a través de binoculares cuando los jinetes de Mukhtar terminan con toda una columna italiana en una brillante emboscada en el desierto.
Tras la captura de Mukhtar, los dos rivales se encuentran finalmente en las elegantes oficinas del general en Bengazhi. El cautivo rechaza una oferta de convertirse en un pensionista italiano.
"El dinero, como la gloria, no es permanente", dice Mukhtar. "No nos rendiremos nunca. O vencimos o morimos".
Mañana serás colgado en público, declara el general.
"La cuerda de su justicia está siempre colgando frente a mí", general, replica Mukhtar.
Ni en la historia ni en Google se encuentra qué pensaba Kadafi de la película. Pero los opositores en Bengazi, el bastión de los rebeldes, dicen que el hombre que se llama a sí mismo "el líder de todos los líderes de los árabes" y "el rey de todos los reyes de África" finalmente se sintió incómodo con que hubiese otro libio luchando por la simpatía de sus súbditos. Aunque se tratase de alguien muerto hace décadas.
"No creo que a Moamar Kadafi le gustara la idea de que Omar Mukhtar se llevara una gloria que creía que debía ser suya", dijo Mohammed Omar Mukhtar Omar, 90, el único hijo sobreviviente de Mukhtar. Vive en una modesta vivienda en Bengazi donde las paredes exhiben retratos de su padre, incluyendo una famosa fotografía de él encadenado, con aspecto sereno, pese a saber lo que le esperaba.
De niño, el más joven Mukhtar recitaba el Corán con su padre antes de ser enviado a Egipto para ponerlo a resguardo de la violencia. Combatiendo a caballo y a menudo ocultándose en cavernas, su padre y sus bandas de muyahedines lucharon contra un ejército moderno y mecanizado que utilizaba poder aéreo, tanques y artillería. Increíblemente, el infatigable Mukhtar mantuvo a raya a los italianos durante veinte años, pese a una implacable ocupación que recurría a las detenciones masivas y frecuentes ahorcamientos.
Se acercaba Mukhtar a sus ochenta (su edad exacta es un tema de polémica) cuando fue finalmente capturado por los italianos en las montañas al este de Bengazi.
Pronto la Segunda Guerra Mundial terminó con las ambiciones coloniales del Duce, junto con su vida, y Libia pasó de ser una colonia bajo mandato de Naciones Unidas a ser un país independiente en 1951, con el Rey Idris. El rey, un aliado de Mukhtar, erigió un monumento y mausoleo públicos en su homenaje cerca del puerto mediterráneo en el centro de Bengazi. El memorial se convirtió en un centro de peregrinación religiosa y nacionalista.
Luego, en 1969, un joven oficial del ejército llamado Kadafi dirigió una rebelión contra el rey y abolió la monarquía. Kadafi rindió homenaje al legado de Mukhtar, leyendo uno de sus principales discursos con ocasión del aniversario de su ejecución.
Pero para 2000, el envejecido Kadafi decidió que no le gustaba la prominente capilla en la inquieta Bengazi, un lugar donde su gobierno no fue popular nunca. Sin consultar con la familia de Mukhtar, Kadadi ordenó derribar el monumento, llevando los escombros a 64 kilómetros de distancia, al soñoliento villorrio de Suluq, donde hay un monumento más modesto. "Mi padre no será feliz mientras sus restos no vuelvan a Bengazi", dijo el hijo.
El autodenominado gobierno "transicional" que ahora controla gran parte del este de Libia está haciendo planes para erigir un nuevo monumento a Mukhtar en su ubicación previa en el centro, ahora un sitio cubierto de maleza.
Pero Kadafi no renunció completamente a Mukhtar. Invoca su memoria siempre que conviene a sus propósitos, como en las negociaciones sobre la reparación con una Italia arrepentida, ansiosa por el petróleo libio y su cooperación de asuntos de inmigración.
En 2008, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi viajó a Libia, se reunió con Kadafi y con el hijo de Mukhtar, y pidió perdón por la conducta de Italia durante el periodo colonial. Italia también tuvo que soltar cinco mil millones de dólares por concepto de ayuda.
Al año siguiente, Kadafi viajó a Roma con un séquito de tres Airbus, incluyendo al hijo de Mukhtar y a la asombrosa brigada de mujeres guardaespaldas, vestidas de kaki y con boinas rojas, y levantó una tienda para recibir a los invitados en los exteriores de una mansión del Renacimiento.
"Con el cabello engominado y cuidadosamente teñido, el coronel parecía un cruce entre Michael Jackson y el magnate de la música asesino, Phil Spector", informó el Daily Mail de Londres.
Un magnánimo Kadafi llamó a sus invitados "mis amigos italianos" y elogió a los antiguos administradores coloniales por haber "pasado la página del pasado". Pero prendida a su pecho llevaba un provocador artefacto: la foto de Mukhtar encadenado, rodeado por sus captores, que pronto le darían muerte.
El 16 de septiembre de 1931, los italianos ordenaron a cientos, posiblemente miles de libios a presenciar la muerte en la horca de Mukhtar en Suluq, que se convirtió en el sitio de un gigantesco campo de detención.
"En cuanto a mí", asegura Mukhtar al general en la película. "Viviré mucho más que mi verdugo".
Y así ha sido.
8 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh