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honduras sin debido proceso


"En Honduras no existe el debido proceso". Entrevista con la jueza Tirza Flores, destituida por criticar el golpe de estado contra Manuel Zelaya. Flores fue echada del Poder Judicial por presentar un recurso de amparo constitucional para el retorno a Honduras del exiliado ex presidente Zelaya. Dice que el gobierno de Lobo continúa las prácticas represivas de los golpistas.
[Carlos Noriega] Lima, Perú. A un año del golpe de Estado contra Manuel Zelaya y cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) estudia el posible retorno de Honduras a ese organismo internacional, el gobierno de Porfirio Lobo enfrenta serios cuestionamientos por la represión contra la oposición. También ha sido denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la destitución de cuatro jueces críticos al golpe.
Uno de los magistrados destituidos es la jueza Tirza Flores, que fue echada del Poder Judicial por presentar un recurso de amparo constitucional para el retorno a Honduras del exiliado ex presidente Zelaya. Flores, fundadora de la Asociación de Jueces por la Democracia, estuvo en Lima para asistir a un foro sobre la situación en Honduras organizado por la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh).
"Mi despido y el de otros magistrados del Poder Judicial es parte de la persecución política que hay en Honduras. Hemos recurrido a la CIDH porque la Corte Suprema y el Ministerio Público están al servicio del golpe de Estado, que ellos legitimaron, y en Honduras no existe la posibilidad de un debido proceso", señala Tirza Flores a Página/12. "Con esta denuncia –agrega– no solamente pretendemos nuestra restitución, sino evidenciar la falta de independencia y de imparcialidad en la Justicia de mi país."
En la opinión de Flores, las elecciones organizadas por los golpistas que llevaron al poder a Lobo carecen de legitimidad y han dado origen a un gobierno débil y con amplio rechazo popular. "Lobo fue electo en un proceso electoral que no contó con observadores internacionales y en el que hubo más de 60 por ciento de abstencionismo, y no ha dado pasos concretos de legitimación. El suyo es un gobierno muy débil, con muy poco respaldo de la población. No podemos hablar de un régimen democrático en Honduras."

¿Lobo representa la continuidad del régimen golpista de Micheletti?
Así es. Las elecciones fueron usadas para blanquear el golpe de Estado y el régimen de Lobo es la continuación de ese golpe. Lobo trata de congraciarse con la comunidad internacional con algunas declaraciones que pudieran hacer creer que él está dispuesto a una reconciliación, pero en los hechos no hay ningún clima de reconciliación en Honduras. Con el actual gobierno continúa la persecución política y la represión –responde la jueza destituida por defender el régimen constitucional de Honduras.
Del foro sobre la situación en Honduras también participó Mery Agurcia, del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras. Sentada al lado de Flores, Agurcia ha estado escuchando con atención. Hace un gesto con la mano e interviene en el diálogo: "Las elecciones no han servido para democratizar el país. Se mantienen las estructuras que dieron origen al golpe y que han generado las violaciones a los derechos humanos. En Honduras siguen gobernando las fuerzas ocultas que dieron el golpe".

¿Cuál es la situación de los derechos humanos en el gobierno de Lobo?
Se ha profundizado la impunidad, el país se ha militarizado y hay una intolerancia contra la oposición. Durante el gobierno de Lobo por lo menos 700 personas han sido afectadas en sus derechos fundamentales. Eso incluye secuestros, torturas y asesinatos. Han sido asesinados nueve periodistas y cuatro activistas de derechos humanos.

¿Hay escuadrones de la muerte operando con la protección del gobierno?
Las fuerzas de seguridad –continúa Agurcia– participan de los grupos paralelos que están secuestrando y torturando personas con la tolerancia del gobierno. Hemos registrado el funcionamiento de centros clandestinos de detención. Estos escuadrones de la muerte y los centros de tortura están siendo manejados por extranjeros, sicarios que por el tipo de acento serían colombianos. También hay presencia de la inteligencia israelí, que está vinculada con estos grupos paralelos que cometen asesinatos y secuestros.
La integrante del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras denuncia la impunidad que el régimen de Lobo asegura para los golpistas por las violaciones a los derechos humanos que cometieron. "De los más de 9200 casos de violaciones a los derechos humanos durante el régimen golpista de Micheletti, solamente se han iniciado doce procesos judiciales a policías de bajo rango, y únicamente una persona fue detenida, pero se fugó y la policía no la busca. Y estos pocos procesos que se han abierto no son por violaciones a los derechos humanos, sino por faltas a la administración pública y abuso de autoridad."
Tirza Flores interviene para hacer una precisión jurídica: "El abuso de autoridad y las faltas contra la administración pública tienen penas menores, de máximo tres años, y son delitos que pueden ser amnistiados".

¿Y la Comisión de la Verdad que nombró el gobierno?
Esa Comisión de la Verdad no tiene un mandato preciso para investigar violaciones a los derechos humanos, es solamente una formalidad para intentar regresar a la comunidad internacional. Por su conformación y por el mandato limitado que tiene, no da garantías. Al conmemorarse el primer año de la resistencia del pueblo hondureño al golpe de Estado, ocasión en la que la población salió masivamente a las calles a protestar contra el golpe y el gobierno de Lobo, la sociedad civil formó una Comisión de la Verdad alternativa a la oficial, que está integrada por nueve personalidades con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos, entre ellos Nora Cortiñas, fundadora del movimiento Madres de la Plaza de Mayo, y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Durante la última Asamblea General de la OEA, realizada en Lima hace un mes, este organismo formó una comisión para evaluar el posible retorno de Honduras. Esta comisión deberá emitir un informe a fin de este mes. Tirza Flores y Mery Agurcia consideran que admitir al régimen de Porfirio Lobo en la OEA sería un grave error.
"Que el actual gobierno de Honduras retorne a la OEA sería un mal precedente para el sistema democrático en América latina y un peligro, no solamente para los hondureños, que ya estamos viviendo las consecuencias del golpe de Estado, sino para todos los países de América latina. En Honduras se ha dado un retroceso de veinte años en la institucionalidad democrática, que puede ser el inicio del regreso de las dictaduras sangrientas y dolorosas en América latina", advierte Mery Agurcia.
Antes de terminar el diálogo, Tirza Flores pide una acción más decidida de la comunidad internacional en defensa de la democracia en Honduras. "El apoyo que le dan a Lobo gobiernos como los de Estados Unidos, Perú, Colombia y algunos otros, es lo que impide que haya un compromiso efectivo de Lobo para una democratización, y es parte de lo que mantiene vigente la estructura del golpe. Si todos los países estuvieran presionando en conjunto por obtener un retorno a la constitucionalidad en Honduras, sería más fácil el regreso a la democracia. Deberían imponerse sanciones económicas al gobierno de Lobo. Eso es lo que ha faltado."

11 de julio de 2010
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honduras, a un año del golpe


El hoy exiliado ex mandatario Zlaya acusa a Estados Unidos. Miles de personas salieron a las calles en todo el país, mientras se instaló una comisión de la verdad paralela. Amnistía Internacional denunció la continuidad de prácticas represivas en el actual gobierno de Lobo.
Honduras. Miles de hondureños tomaron las calles para repudiar el golpe de Estado que hace un año arrebató el poder al presidente Manuel Zelaya, quien difundió una carta en la que acusa directamente a los Estados Unidos por su derrocamiento. Organismos de derechos humanos instalaron la Comisión de la Verdad. Y Amnistía Internacional denunció al gobierno de Porfirio Lobo por no haberles puesto fin a las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los golpistas.
Los trabajadores estatales, los docentes, los estudiantes junto a otros sectores nutrieron la columna convocada en Tegucigalpa por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Otros cientos de militantes del Partido Liberal de Zelaya confluyeron con ellos en la movilización. Las columnas no lograron llegar hasta la Casa de Gobierno porque un fuerte dispositivo de seguridad se lo impidió. Pero nadie retrocedió. Según informaron medios hondureños, habría habido tomas de puentes y carreteras por parte de los integrantes de la Resistencia.
Los seguidores de Zelaya denunciaron las violaciones a los derechos humanos que se siguen produciendo bajo la actual administración del presidente Porfirio Lobo y el asesinato de nueve periodistas en lo que va del año. Reclamaron el retorno del presidente Zelaya y la convocatoria a una Asamblea Constituyente. "En Honduras hubo un golpe de Estado y ese rompimiento sólo se restituye con una nueva Constitución", explicó Carlos Reina, uno de los líderes de la Resistencia que impulsan la recolección de un millón de firmas para reformar la Carta Magna.
Zelaya aprovechó la jornada para denunciar la intervención de los Estados Unidos en el golpe de Estado del año pasado. "Fue planificado en la base militar de Palmerola, por el Comando Sur de los Estados Unidos, y ejecutado torpemente por los hondureños", afirmó en una carta difundida ayer desde su exilio en República Dominicana. Estados Unidos salió al cruce de las acusaciones del presidente derrocado. La portavoz de la Oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Virginia Staab, negó que Washington tuviera conocimiento previo ni estuviera involucrado en el derrocamiento. "Si Estados Unidos no estuviera dictando la pauta a los sectores golpistas, ya habríamos logrado la reconciliación", insistió Mel en una entrevista brindada a Telesur.
Quienes denuncian la arbitrariedad que se mantiene en el régimen de Lobo ayer obtuvieron en las últimas horas evidencia de esas prácticas. La dirigente indígena del FNRP Bertha Cáceres denunció que la policía la detuvo injustificadamente por más de tres horas. La referente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) relató que cuando se dirigía a la ciudad de la Esperanza, departamento de Intibucá, 200 kilómetros al noroeste de la capital, notó que las autoridades tenían detenidos a otros militantes: "Reclamé a un inspector por esa detención y por qué les habían decomisado a los compañeros 400 hojas firmadas exigiendo la convocatoria a la Constituyente, y lo que hizo el policía fue agredirme y llevarme detenida", denunció. Según Cáceres, fue la presión internacional y la solidaridad las que hicieron que a la medianoche la liberaran.
Para estudiar esos actos arbitrarios y la persecución sufrida por vastos sectores, la Plataforma de Derechos Humanos de Honduras instaló una Comisión de la Verdad, alternativa a la creada por el gobierno de Lobo. Los organismos insisten en que la oficialista Comisión de la Verdad y la Reconciliación no cumple con los mínimos requisitos. La comitiva instalada en el aniversario está integrada por personalidades reconocidas como un Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, y Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
En consonancia, Amnistía Internacional denunció ayer también la impunidad de la que gozan bajo la presidencia de Lobo los que cometieron violaciones a los derechos humanos y reafirmó su preocupación por la libertad de expresión en Tegucigalpa. "El presidente Lobo se ha comprometido públicamente en favor de los derechos humanos pero ha fracasado, lo cual es inaceptable", remarcó Guadalupe Marengo, subdirectora del programa Américas de Amnesty. La funcionaria reclamó que se pusiera fin al clima de represión y de inseguridad que se vive desde hace un año en ese país.

29 de junio de 2010
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no hay garantías para zelaya


El regreso de Zelaya, ¿un caso cerrado? Para algunos analistas, se pondría fin a la crisis política.
Honduras. Un regreso del ex presidente Manuel Zelaya a Honduras sería, para algunos analistas, una solución a la crisis política; mientras que para otros no haría más que exacerbar la crispación que reina en ese país desde su derrocamiento, en junio de 2009. Hasta ahora, el mandatario derrocado descartó volver por considerar que a su llegada sería entregado a "las cortes golpistas".
El regreso del presidente electo democráticamente es una de las condiciones que impone el grupo de países liderados por el padre del "socialismo del siglo XXI", el presidente venezolano Hugo Chávez, y entre los que figuran Argentina y Brasil, para permitir la reincorporación de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida tras el golpe de Estado.
"El problema se resuelve de manera muy importante con la vuelta de Zelaya", dice Francisco Rojas, secretario general de la Facultad Latinoamericana de Sociología (Flacso). El experto agrega: "Eso abriría la puerta para un acuerdo en la OEA y en el Fondo Monetario Internacional (FMI)" para que le puedan llegar recursos financieros frescos a este país, que en dos meses podría tener incluso problemas para pagar salarios a los funcionarios públicos".
Así, Zelaya podría convertirse en un puente para resolver la crisis política entre la tenaz Resistencia al golpe de Estado y el gobierno del actual presidente Porfirio Lobo. La Resistencia sigue reclamando una Asamblea Constituyente –la causa del golpe de Estado– y desconoce a Lobo, mientras que el mandatario no ha logrado dominar al ala más recalcitrante de su propio grupo, el Partido Nacional, donde persisten –según el propio Lobo– intentos golpistas.
El 27 de mayo pasado, Lobo se ofreció a ir a buscar a Zelaya asegurando que tras su regreso no sería encarcelado. "Le ofrecí traerlo conmigo", dijo. Sin embargo, el derrocado mandatario considera que a su llegada sería entregado a las "cortes golpistas" que no respetarían sus derechos. Entonces el actual presidente hondureño señaló que "era un caso cerrado". "Es una decisión de él. No veo que más le puedo decir para garantizarle un trato correcto." Zelaya debe de tener vívido el recuerdo del tiempo que pasó refugiado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, acosado psicológicamente por las fuerzas militares de su país.
En realidad, Zelaya no sólo no tiene garantizada al ciento por ciento su seguridad en Honduras, sino que la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía –que hace un año ordenaron su expulsión del poder– se ciernen como una espada de Damocles sobre el ex presidente, que podría ser encarcelado en cuanto ponga los pies en el país. La Corte Interamericana de Derechos Humanos sigue denunciando violaciones en Honduras y en mayo afirmó que a Zelaya no se le garantizaría un juicio imparcial.
Y hay quienes afirman que pesan sobre el mandatario derrocado acusaciones de corrupción. "Aunque sea favorecido por una amnistía a los delitos políticos contemplada en el acuerdo de Guaymuras (alcanzado el 30 de octubre pasado entre el gobierno de facto de Roberto Micheletti y representantes de Zelaya), sobre el ex presidente penden acusaciones de corrupción y malversación de fondos públicos a través de abuso de la autoridad", recuerda el abogado Germán Leitzelar. "Su obligación es presentarse a los tribunales como cualquier ciudadano y será la Justicia la que decida si es juzgado o no por ellos", dijo Leitzelar, quien no cree que un regreso de Zelaya sea "la solución ni la conclusión" de la crisis que desde hace un año afecta a Honduras.
Muchos señalan la necesidad de un acuerdo en el Congreso para cambiar a la cúpula de la Corte Suprema de Justicia, que recientemente expulsó a cinco jueces críticos con el golpe de Estado, confirmando los temores de una parte de la población acerca de que nada ha cambiado en el país tras la llegada de Lobo al poder en enero pasado.
A ello se suma la fuerte presencia militar al frente de instituciones que en los últimos años habían sido feudo de civiles, como la compañía telefónica Hondutel, Migración, la Aeronáutica Civil y la Marina Mercante.

28 de junio de 2010
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comisión de la verdad paralela


La comisión oficial formada por el gobierno de Porfirio Lobo carece de credibilidad.
Honduras. La Plataforma de Derechos Humanos de Honduras, con el apoyo del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), instalará hoy una comisión de la verdad paralela a la oficial. La comisión estará integrada por personalidades nacionales e internacionales, entre los que destacan los argentinos Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, y Nora Cortiñas, fundadora de Madres de Plaza de Mayo. También formarán parte el juez y catedrático español Luis Carlos Nieto, la jueza de la Corte Suprema de Justicia salvadoreña Mirna Perla Jiménez y el abogado canadiense Craig Scott, entre otros. La comisión tendrá como función principal "investigar y establecer las violaciones de derechos humanos que se produjeron a partir del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 y las que se perpetren hasta que finalice su mandato, identificando, de ser posible, a las personas e instituciones responsables".

28 de junio de 2010
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cs persigue a jueces constitucionalistas


El gobierno de Lobo apunta al aislamiento de sus opositores. Los jueces que expresaron públicamente su adhesión al orden constitucional fueron removidos; más de una decena de periodistas fueron muertos por difundir la renovada connivencia de políticos y militares.
[María Laura Carpineta] En Honduras aún es peligroso hablar de golpe de Estado, de resistencia o de violaciones a los derechos humanos. Los que rechazaron abiertamente el golpe, el 28 de junio de 2009, siguen sufriendo las consecuencias. Los jueces independientes, que expresaron públicamente su adhesión al orden constitucional, fueron removidos por la Corte Suprema, cómplice número uno de las Fuerzas Armadas. Más de una decena de periodistas críticos de la renovada connivencia de políticos y militares fueron acallados por las balas de sicarios este año. Y cada dos o tres días cuerpos de jóvenes, algunos incluso con la remera de la consulta popular que impulsaba Zelaya antes del golpe para reformar la Constitución, aparecen en las afueras de Tegucigalpa, maniatados y con señales de tortura. El gobierno "democrático" de Porfirio Lobo los desestima fácilmente. Son jóvenes pandilleros, "maras", dice, y eso significa que no habrá investigación, verdad ni justicia.
"En la Honduras de hoy el problema no son sólo las ejecuciones, sino la persecución política, la estigmatización como política de Estado", advirtió recientemente la defensora de derechos humanos, Berta Oliva. Esa estigmatización se traduce en amedrentamiento, pero más que nada en un aislamiento, que prácticamente raya con la invisibilidad. Los familiares de las víctimas de la represión estatal sólo pueden recurrir a las organizaciones de derechos humanos y a sus amistades más cercanas. En los juzgados les dan trámite a los casos, pero nada más. Los jueces y los fiscales aprendieron su lección hace un mes cuando el tribunal supremo removió a cuatro magistrados y a un defensor del Pueblo por cuestionar públicamente el golpe. Y si les quedó alguna duda sobre la determinación del máximo tribunal, la semana pasada la Corte advirtió que está analizando más casos de funcionarios judiciales que "participaron de actos de índole política".
Las puertas del Congreso o del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos están igualmente cerradas para todos los que no compartan la historia oficial, que sostiene que lo que sucedió el 28 de junio de 2009 fue una "transición constitucional" para rescatar al país de la "amenaza chavista". El nuevo Congreso fue electo, como Lobo, bajo el amparo de la dictadura, en unas elecciones boicoteadas por la resistencia y por Zelaya. El comisionado Ramón Custodio, en cambio, ocupa el cargo desde antes del golpe, pero fue un férreo defensor de la dictadura de Roberto Micheletti. Según afirmó Custodio a los medios recientemente, los asesinatos de periodistas son una prueba más de la "inseguridad" que azota al país.
Aun más improbable es que las víctimas y sus familiares consigan ayuda de los medios de comunicación. La mayoría de los diarios, radios y canales de televisión pertenecen a los grandes multimedios, los mismos que durante los siete meses que duró la dictadura financiaron sin tapujos el costoso lobby golpista en Washington. Excepto por algunos medios locales, ninguno difunde las denuncias de la resistencia y cuando informan sobre un asesinato, un secuestro o la aparición de cadáveres, se limitan a publicar la hipótesis policial: guerra entre pandillas juveniles, arreglo de cuentas, narcotráfico y, en algún caso, crimen pasional.
Pero, en la superficie, nada de esto es perceptible. Ya casi no hay militares en las calles, ni están tomadas por manifestaciones o vallas de seguridad. El Mundial de Fútbol acaparó la atención de la mayoría, y las escuelas, los hospitales y las empresas abren y cierran sus puertas todos los días, como si nada hubiese pasado.
Lo mismo sucede en el exterior. Excepto para unos pocos países latinoamericanos –entre ellos la Argentina–, Honduras ya no es un paria ni un motivo de tensas e interminables negociaciones internacionales. A pesar de la amnistía dictada a favor de los responsables de la represión de la dictadura, del exilio forzado de Zelaya, de los más de diez periodistas asesinados en lo que va del año y de las solitarias huelgas de hambre de los jueces independientes despedidos por la Corte Suprema, el presidente Lobo consiguió abrir un camino para volver a la OEA, y esta semana sus vecinos centroamericanos podrían aprobar su regreso al Sistema de Integración Centroamericano (SICA), un trámite del que dependen millones de dólares de préstamos internacionales congelados.

28 de junio de 2010
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represión y muerte en honduras


Derrocamiento de Manuel Zelaya, elecciones y asunción del gobierno de Porfirio Lobo, legitimado por Estados Unidos. Hoy habrá movilizaciones en todo el país recordando el aniversario del golpe de Estado. El movimiento popular de la resistencia denuncia que continúan los asesinatos selectivos de dirigentes. Se instalará una comisión de la verdad.
[Mercedes López San Miguel] Honduras. Hace un año, el presidente Manuel Zelaya era arrancado del poder a punta de fusil. La comunidad internacional alzaba la voz en repudio. Honduras era expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA). Estados Unidos pasaba de condenar el golpe a legitimar las nuevas elecciones que se realizaban bajo un manto autoritario. Entonces fue electo Porfirio Lobo, quien asumió en enero pasado con el beneplácito de Washington, la mayoría de los países centroamericanos y dos de sus aliados sudamericanos: Perú y Colombia, que piden el regreso de Honduras a la OEA. Hoy la represión y los asesinatos selectivos siguen tan vigentes como durante el régimen de Roberto Micheletti, señalan los líderes de la resistencia.
El 10 de junio Lobo denunció que en su país se respiraba un "clima de golpe". Ello no impidió que partiera a ver el Mundial –su viaje duró lo que la selección en Sudáfrica–. La fiscalía le pidió a Lobo que presentara pruebas. No se supo más del asunto. Según Carlos Reyes, uno de los principales representantes del Frente Nacional de la Resistencia Popular, detrás de la denuncia se esconde una maniobra de Estados Unidos. "El embajador norteamericano, Hugo Llorens, se reunió con dirigentes de organizaciones de derechos humanos y les dijo que el gobierno de Lobo es débil y que necesita respaldo. Y el señor que dice estar amenazado se va a Sudáfrica a ver el Mundial. Todo esto es parte de un guión que pretende aplicar la embajada norteamericana."
Reyes señala en diálogo telefónico con Página/12 que en su país se instaló una segunda base militar estadounidense. "Lobo inauguró en abril pasado una Base Naval en la zona de La Mosquitia, rica en agua y petróleo. Estados Unidos ya tiene la base Palmerola."
Manuel Zelaya, exiliado en República Dominicana, suscribe a esta idea de guión. Asegura que su derrocamiento fue "planificado en la base de Palmerola por el Comando Sur de Estados Unidos y que Porfirio Lobo no procede contra los golpistas por subordinación a Washington". Y agrega a la agencia Telam: "Los militares (hondureños) sólo son ejecutores de la parte violenta del golpe de Estado, igual que (el ex presidente de facto, Roberto) Micheletti es un testaferro; ninguno de ellos tiene capacidad de organizar un golpe de Estado".
Tanto la administración Obama como los gobiernos de Centroamérica, Colombia y Perú abogan por el regreso de Honduras a la OEA. En la última asamblea general del organismo realizada en Perú, la jefa de la diplomacia norteamericana, Hillary Clinton, enfatizó que el gobierno de Lobo "cumple con sus obligaciones bajo los acuerdos Tegucigalpa-San José" –que incluyeron la formación de un gobierno de reconciliación nacional y una Comisión de la Verdad para investigar las violaciones a los derechos humanos durante el golpe–.
Pero estas medidas no impresionan a aquellos países que se niegan a reconocer a un gobierno que, consideran, es el resultado de unas elecciones celebradas en un marco de ruptura democrática y que reclaman que la situación de Zelaya sea resuelta. Exigen que el derrocado presidente vuelva a Honduras con todos sus derechos y sin ser "perseguido", una condición sine qua non para los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Esta última rechazó la presencia de Lobo en la cumbre Unión Europea-América latina que se realizó en Madrid en mayo pasado.
Reyes afirma que hoy habrá movilizaciones en todo el país y que se instalará una Comisión de la Verdad paralela. "La Comisión de la Verdad avalada por la OEA y Estados Unidos tendrá resultados en 10 años. Sólo se busca blanquear el golpe. El gobierno intenta invisibilizar la resistencia y la represión."
El dirigente de la resistencia denuncia ataques y asesinatos selectivos. "La persecución continúa contra el movimiento popular organizado. Es una represión selectiva. La semana pasada un compañero maestro fue amenazado por gente armada en un carro. A otra compañera del magisterio también la amenazaron. Hace unos días asesinaron a un dirigente campesino en la zona del Aguán, donde existe un conflicto de tierras."

28 de junio de 2010
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reparación a las víctimas


Ley reconoce responsabilidad del estado en plan sistemático de exterminio de opositores.
Argentina. El gobierno uruguayo estudia 640 solicitudes de reconocimiento y reparación de víctimas de las denominadas "actuaciones ilegítimas del Estado" entre 1968 y 1985, informó el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich. "Un número importante de casos han sido resueltos, en particular los referidos a personas nacidas en cautiverio o que estuvieron privadas de libertad por más de 180 días, así como también casos de personas que sufrieron lesiones gravísimas", subrayó Ehrlich en el Consejo de Ministros. En efecto, una ley promulgada en septiembre de 2009 "reconoce la responsabilidad del Estado en la realización de prácticas sistemáticas de tortura, desaparición forzada y prisión sin intervención del Poder Judicial" entre el 13 de junio de 1968 y el 26 de junio de 1973. Asimismo admite "el quebrantamiento del Estado de derecho que impidiera el ejercicio de derechos fundamentales a las personas, en violación a los Derechos Humanos" desde junio de 1973 hasta febrero de 1985.

22 de junio de 2010
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piden intervención de cpi en honduras


Honduras: Periodistas denunciarán a Lobo por asesinatos.
Honduras. La Organización de Periodistas Iberoamericanos (OPI) anunció este miércoles que denunciará al gobierno hondureño de Porfirio Lobo "por asesinatos" ante el Tribunal Penal Internacional y ante otros organismos internacionales.
Con Luis Mondragón, acribillado el lunes por desconocidos, suman nueve los comunicadores asesinados "en lo que va de gobierno de Lobo" que "ha demostrado un desprecio absoluto por los derechos humanos y las libertades esenciales de sus compatriotas, en especial de los profesionales de la prensa", dijo el gremio en un comunicado.
La OPI fue fundada en 1997 en el marco de la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en la isla venezolana de Margarita y tiene presencia en 37 países.
Además de esos crímenes de comunicadores, añadió la OPI, "más de 50 abogados, políticos, empresarios y gente del pueblo han sido asesinados selectivamente por bandas armadas atribuidas a los aparatos de inteligencia del gobierno de Lobo".
El medio centenar de víctimas fatales se contabilizan "a partir del golpe de estado de Roberto Micheletti (de junio de 2009) hasta el presente", detalló.
El texto de la OPI, firmado por su presidente, el periodista venezolano Álvaro Julio Martínez, también efectuó un "llamado de urgencia a la comunidad internacional para que cesen estos asesinatos y se respeten los derechos de quienes no han hecho sino trabajar por el sagrado derecho de defender las instituciones y las tradiciones democráticas".
Martínez añadió que asimismo denunciará al gobierno de Lobo "como parte responsable de estos asesinatos" ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por su parte, condenó ayer en Washington el asesinato de Mondragón y exhortó al gobierno de Lobo a tomar medidas urgentes frente la indefensión de la prensa hondureña.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que forma parte de la CIDH, se pronunció así en un comunicado, en el que alertó de "la grave situación de indefensión y vulnerabilidad de la prensa" en Honduras.

17 de junio de 2010
©la nación
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