Blogia
mQh

argentina

desaparecidos en primera fila


Los hijos de las víctimas en la primera fila del juicio a Luis Patti. El ex comisario volvió a entrar en camilla y permaneció acostado y con los ojos cerrados. Los peritos que lo revisaron coincidieron en que no había motivos para que el acusado no asista a las audiencias.
[Alejandra Dandan] Argentina. Dicen que cierra los ojos porque no quiere verlos. Pese a eso, los hijos de las víctimas del ex policía Luis Abelardo Patti volvieron a sentarse en las primeras filas de esa rara sala de audiencias, montada en un descampado de José León Suárez, dentro del auditorio municipal Hugo del Carril. Alguien había colocado muy temprano sobre las sillas de las tres larguísimas primeras filas imágenes de los desaparecidos y secuestrados en Campo de Mayo. Así, en el comienzo de la segunda audiencia del juicio oral contra el ex subcomisario, en esas primeras filas, en la primera silla quedó parada la foto de Diego Muñiz Barreto con su barba, al lado de la de su secretario Juan José Fernández y enseguida la de Gastón Gonçalves.
–¿Nadie se va a sentar en esas sillas? –preguntó esta cronista a una vieja integrante de los organismos de derechos humanos que dedicadamente iba enderezando las fotos. "No", explicó la mujer. "Ellos las están ocupando."
Como sucedió el lunes en la primera audiencia, al comienzo ocuparon sus asientos en el espacio destinado a los acusados Santiago Omar Riveros, Reynaldo Bignone, jefe y subjefe en 1977 del Comando de Institutos Militares con asiento en Campo de Mayo y el ex comisario de Escobar Fernando Meneghini. Patti entró después, montado con los ojos cerrados sobre un camastro. Permaneció durante tres horas con el cuerpo congelado, como si buscara la forma de no estar. Once peritos lo revisaron, aseguraba temprano uno de los hermanos Muñiz Barreto. Unos de parte de los defensores, otros por las querellas y además lo revisaron los peritos del Tribunal. Todos dijeron lo mismo: que pese a aquella nueva representación de patetismo estaba completamente en condiciones de permanecer en la sala.
En la audiencia de ayer, la secretaria del Tribunal Oral Federal 1 de San Martín terminó de leer las requisitorias de elevación a juicio de los organismos de derechos humanos. Luego pasó revista a la elevación a juicio en la que el juez de la primera instancia Juan Manuel Yalj dedicó un largo apartado a las "groseras" estrategias con las que el ex camarista Alfredo Bisordi, abogado de Patti, planteó, replanteó y volvió a presentar todo tipo recursos con "la única intensión de demorar el proceso de instrucción".
El juicio contra Patti forma parte de la megacausa de Campo de Mayo, con más de 400 casos. Tres de esos expedientes se desprendieron para dar inicio al debate. Son los casos de Gastón Gonçalves, secuestrado el 24 de marzo de 1976 y cuyo cuerpo apareció carbonizado y con un disparo de arma de fuego en el cráneo el 2 de abril de ese año. También Diego Muñiz Barreto y su secretario Juan José Fernández, secuestrados en una carnicería cercana a la comisaría de Escobar el 16 de febrero de 1977 y arrojados al río Paraná después de inyectarlos para adormecerlos adentro de un auto. Y los casos de Carlos Daniel Souto y Guillermo David y Luis Rodolfo D’Amico, secuestrados el 10 de agosto de 1976, todos desaparecidos. Además, los secuestros de los padres de los D’Amico y de Osvaldo Tomás Ariosti del 3 de abril de 1976.
Durante la lectura de la acusación se escucharon los detalles de cada una de esas causas y el cúmulo de pruebas que las sostienen. Bisordi no estuvo en la sala y la defensa de Patti la llevó adelante su socio Silvio Ramón Duarte. Enseguida se escucharon los reproches de Yalj sobre la actuación de Bisordi en la causa, un dato importante porque los querellantes temen que parte de esa conducta vuelva a repetirse durante el juicio.
"La conclusión a la que cabe llegar a raíz de todos y cada uno de los escritos que el doctor Bisordi interpuso –decía el escrito– no obedecen a otro fin que demorar el curso de las presentes actuaciones." En la última parte del proceso, el ex camarista interpuso siete escritos por supuesta inacción de las querellas, con excepción de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación. Pero no porque se haya olvidado –agregó el escrito–, sino porque ya la había cuestionado. Luego sumó otros seis escritos para pedir la nulidad de los requerimientos de las querellas, se opuso al requerimiento fiscal de elevación a juicio, pidió el sobreseimiento de Patti y expresó nuevamente en un escrito 49 medidas que a su criterio faltaron llevarse a cabo. Yalj negó todo y consideró que la presentación de esos escritos por separado para que se formen tantos incidentes como escritos, era una estrategia para suspender la elevación a juicio hasta tanto Bisordi considere que todo adquiría firmeza, "previa interposición de infinidad de revocatorias, apelaciones, quejas, etc., todo lo cual desnaturaliza el sentido de la instrucción". En ese tono, también rechazó las objeciones del abogado contra los organismos de derechos humanos "como consecuencia de su intento en demostrar que los mismos no tienen legitimidad para actuar en el carácter con el que lo vienen haciendo desde hace años". Y le objetó los excesos de lenguaje, "una reiteración continua y excesiva que más allá de desmerecer a quien los expresa, sobre todo cuando no se trata de un bisoño letrado sino de una persona que ha hecho toda una carrera en el servicio de justicia, a los referidos excesos me imponen solicitarle en aras del decoro procesal que guarde en sus futuros escritos el lenguaje que su noble ejercicio de la defensa y el decoro del proceso aconsejan".
Patti todavía estaba en la sala. A las 12.10, Duarte pidió permiso para llevarlo a la ambulancia presentada pomposamente como sala contigua al Tribunal. Lucila Larrandart, presidenta del Tribunal, aceptó. Un cuerpo de hombres del Servicio Penitenciario Federal pertrechados con chalecos antibalas y hasta algunos escudos lo sacaron en andas. En la sala se oyó algún rumor de protesta. Los lugares destinados a las huestes del ex subcomisario siguieron vacías como lo estaban el lunes porque sus hombres nunca llegaron.
Enseguida se pasó a la última parte de la audiencia, los planteos preliminares de nulidades y revocatorias de pruebas presentadas por la defensa, y durante las cuales se escuchó a Duarte vociferar con tonos exaltados. "¿Pero qué dice?", preguntó una y otra vez Larrandart, que acababa de escuchar, como todos, las reprimendas del juzgado de instrucción a Bisordi. "¡No le entiendo!" "¡Por favor, por qué no es más claro!" ¿A dónde quiere llegar? ¿Esto no estaba ya planteado? ¿Porque no dice, entonces, qué guarda la reserva? ¿Pero va a pedir alguna medida?
Pero Duarte insistió. Pidió la nulidad de los requerimientos de las querellas, cuestionó el dictamen del fiscal y se despachó con pedidos de pruebas que las querellas y hasta el mismo tribunal luego consideraron improcedentes o tardíos. Entre otras cosas, quería el acta de cremación del cuerpo de Gonçalves o el certificado de muerte de Fernández, el compañero de Muñiz Barreto, sobreviviente del atentado, testigo ante la Conadep pero muerto efectivamente en 1985. Todo con palabras complicadas o con medias palabras, lo mismo que hizo poco más tarde. Esta vez, se sumó a un pedido del defensor de Bignone que quería la nulidad de la incorporación de la declaración de Juan Scarpati, secuestrado y fugado de Campo de Mayo, testigo clave de la causa y muerto hace dos años.
La resolución del planteo llevó más de una hora de tiempo. Luego de idas y de vueltas, Duarte llegó a argumentar invocando hasta a la Revolución Francesa y dijo que "los derechos humanos no nacieron con este juicio, sino que existen hace 200 años". Nada prosperó finalmente. Para las defensas no tenían valor las ampliaciones del testimonio de Scarpati porque, dijeron, no habían sido comunicados. Como el testigo está muerto, buscaron desecharlo. Pero los fiscales aprovecharon la ocasión para abrir una puerta para más adelante. El equipo integrado por Marcelo García Berro, Javier de Luca y Juan Patricio Murray aseguró que iba a revisar el testimonio de Scarpati sorprendidos porque a la defensa de Patti le interesaba anular el testimonio. Scarpati no vinculó a Patti a Campo de Mayo, no lo situó en el centro clandestino, pese a que existen sospechas de que estuvo ahí. Y ahora eso puede abrir una puerta para investigarlo.
Larrandart, que está apurada con el juicio, abrió además las indagatorias. Le preguntó a Riveros si quería declarar. El condenado militar se negó y se dio lectura a sus declaraciones anteriores en las que dice que sólo detenían a los que estaban infragrantes por 48 horas, les daban la misma comida que a la tropa, que no tenía injerencia porque los detenidos pasaban a manos de inteligencia. El lunes tendrá la palabra Bignone, Meneghini y Patti, que a última hora volvió a la clínica Fleni de Escobar.
1 de octubre de 2010
©página 12
rss

se acerca el día de lópez y gurrera


Pidieron la elevación a juicio oral de dos represores del ejército. Joaquín Gurrera y Ariel López están siendo investigados en el marco de la causa Guerrieri. López debe responder por el homicidio de Marta María Forestello. Los dos están acusados de privación ilegítima de la libertad y tormentos.
Argentina. Las abogadas querellantes de un grupo de víctimas del terrorismo de estado solicitó la elevación a juicio oral de dos casos de represores, un ex jefe de inteligencia militar y un PCI (Personal Civil de Inteligencia). Se trata de Joaquín Gurrera y de Ariel López, cuyos
casos están siendo investigados en el marco de la causa "Guerrieri Pascual y otros s/ asociación ilícita". Esta causa ya tuvo cinco represores condenados a cadena perpetua en cárceles comunes (Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Eduardo Costanzo, Walter Pagano y Daniel Amelong), el 15 de abril pasado. En tanto, una segunda parte de dicha causa se encuentra en etapa de instrucción y esperando su elevación a juicio oral.
En este sentido, Ariel Antonio López revistaba como personal civil de inteligencia del Destacamento de Inteligencia 121, como chofer. Fue nombrado el 01 de abril de 1977 y bajo el seudónimo "Aldo Lara" fue asignado a la Sección Operaciones Especiales de Inteligencia.
De acuerdo al testimonio brindado por Jaime Dri en la causa "Guerrieri", López era quien conducía el automóvil que lo transportó desde la ESMA hasta la Quinta de Funes. El condenado Eduardo ‘Tucu’ Costanzo, afirmó que Ariel López estuvo presente en la Intermedia el día en que asesinaron a los prisioneros y que además participó de los vuelos en los que se arrojaron sus cadáveres a la bahía de Samborombon.
En tanto, Joaquín Tomás Gurrera se desempeñaba como jefe de la Sección Operaciones Especiales de Inteligencia del destacamento de inteligencia 121. Ingresó al ejército el 20 de enero de 1964 y el 22 de diciembre de 1977 alcanzó el grado de teniente primero. El 30 de noviembre de ese año se le otorgó la "aptitud especial de inteligencia" y el 31 de diciembre ascendió a capitán. El 1º de marzo de 1978 fue nombrado jefe de la sección operaciones especiales, pasando luego a la Escuela Superior de Guerra como cursante del curso básico de comando en Buenos Aires.
Para la abogada querellante Jessica Pellegrini, "resulta de vital importancia el testimonio de los sobrevivientes del centro clandestino de detención que funcionara en la ex Fábrica Militar Domingo Matheu, Juan Rivero, Ramón Verón y Olga Moyano, quienes manifestaron que tuvo allí actuación concreta una persona que tenía ascendencia sobre otros represores, o que parecía tener funciones de mando, a quien todos llamaban Mario o El Capitán, cargo que ostentaba Gurrera en 1978".
En el caso de los querellantes María Adela Panelo de Forestello, Juan Rivero y Ramón Verón se solicitó que López responda por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas, en concurso real con el delito de tormentos cometidos contra Marta María Forestello, Rivero y Verón, en concurso real con el delito de homicidio triplemente calificado en el caso de Marta María Forestello", dijo Pellegrini y asimismo se pidió "respecto de Gurrera que responda por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas en concurso real con el delito de tormentos cometidos contra Juan Rivero y Ramón Verón".
1 de octubre de 2010
©rosario 12
rss

otorgan asilo a ex combatiente


La Comisión Nacional de Refugiados rechazó el pedido de extradición de Chile. Por unanimidad, la Conare decidió que Galvarino Sergio Apablaza Guerra permanezca en la Argentina. La Corte, el Senado y el Ejecutivo chileno habían insistido en reclamar su extradición para juzgarlo como autor intelectual de un secuestro y un asesinato.
Argentina / Chile. La Comisión Nacional de Refugiados (Conare) le otorgó asilo político a Galvarino Sergio Apablaza Guerra, como lo solicitaron los organismos de derechos humanos. Su extradición era reclamada por el gobierno chileno de Sebastián Piñera por ser el presunto autor intelectual del secuestro de un empresario y del asesinato de un senador chileno. Ayer, tanto el titular de la Corte Suprema chilena como el gobierno se habían pronunciado en contra de que le dieran la condición de refugiado político. El presidente del Senado chileno se reunió con el vicepresidente Julio Cobos y dijo que esa decisión iba a "atentar contra las relaciones" entre Chile y la Argentina.
Apablaza está acusado en Chile de ser el supuesto autor intelectual de del asesinato del ex senador derechista Jaime Guzmán Errázuriz, colaborador de la dictadura de Augusto Pinochet, y de haber participado del secuestro del empresario de medios Cristian Edwards. Los dos hechos ocurrieron en 1991. Apablaza fue arrestado en 2004 y luego dejado en libertad. Negó todos los cargos en su contra y señaló que no existían pruebas. El juez Claudio Bonadío negó en primera instancia la extradición y su fallo fue apelado.
El pedido de extradición fue revitalizado por la llegada de la derecha al poder en Chile y escaló hasta la Corte Suprema argentina, que concedió la extradición, pero aclaró que esa resolución quedaría anulada si se le concedía a Apablaza el status de refugiado político. El ex guerrillero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) había solicitado asilo político en la Argentina hacía más de seis años. Las Abuelas de Plaza de Mayo, el Serpaj, Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, HIJOS, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el Instituto de Relaciones Ecuménicas, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, el CELS, el MEDH y la Liga por los Derechos del Hombre pidieron que se le concediera el status de refugiado político por ser "un luchador contra la dictadura de Pinochet". También abogó por Apablaza el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Ante una inminente decisión de la Conare, todas las instancias del Estado chileno ejercieron presión ayer sobre el gobierno argentino. Desde la cabeza del Poder Judicial, el presidente de la Corte Suprema chilena, Milton Juica, sostuvo que "sería lamentable que, por razones solamente políticas, se negara una extradición para que una persona se presente al país y explique, justifique o demuestre si ha tenido participación en un hecho punible". El titular de la Corte –que pareció pasarse por alto el principio de presunción de inocencia– aseguró que Apablaza tendría allí "un debido proceso", que estaban dadas las condiciones "de sobra". "Los tribunales competentes y las más altas autoridades jurisdiccionales de Chile y la Argentina han declarado que procede la extradición", insistió.
El titular del Senado, Jorge Pizarro, sostuvo que "una respuesta negativa a la extradición va a atentar contra las relaciones que tenemos con la Argentina por cuanto significaría un desconocimiento del funcionamiento pleno del Estado de Derecho en Chile".
Pizarro se reunió ayer con el vicepresidente Julio Cobos, a quien le entregó un proyecto de acuerdo aprobado por unanimidad en la Cámara alta chilena en respaldo a la extradición.
El Ejecutivo chileno también envió ayer mismo un escrito a la Conare en el que solicitó que se le negase el asilo político y advirtió que lo consideraba un "asunto de Estado" y que no encontraba "explicación razonable alguna" para el asilo. Advirtió "que en caso de que se conceda el asilo, se afectarían los derechos legítimos de Chile".
La Conare es un órgano interministerial del gobierno nacional del que participan el Ministerio del Interior, el de Justicia, el de Desarrollo Social, la Cancillería, el Inadi y un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), este último con voz pero sin voto. Sus miembros definieron por unanimidad darle el asilo político a Apablaza en una reunión que estaba prevista hace semanas, según informó la agencia oficial Télam. El acta del encuentro es confidencial. Luego informaron a la Justicia y al abogado de Apablaza, Rodolfo Yanzón.
1 de octubre de 2010
©página 12
rss


nueva querella contra genocidas


Se presentó ayer una nueva querellante, emblemática en la causa Feced. María Inés Luchetti de Bettanín fue incorporada a la causa, ante el juez federal Marcelo Bailaque. La secuestraron el 2 de enero de 1977, en su casa, donde estaba toda su familia. Su esposo fue asesinado, y su cuñada murió en el camino.
Argentina. María Inés Luchetti de Bettanín fue presentada ayer ante el juez federal Marcelo Bailaque como querellante en la causa Feced por los hechos padecidos durante la dictadura militar junto a su esposo asesinado Leonardo Bettanín, quien fuera Diputado Nacional del PJ y periodista en ese momento. Está patrocinada por las abogadas Gabriela Durruty, Daniela Asinari, Leticia Faccendini, Jessica Pellegrini e Isabel Fernández Acevedo.
Durruty como abogada de Familiares remarcó que "el caso Bettanín era un caso emblemático, y muy conocido dentro del horror del Servicio de Informaciones. En ese sentido la testimonial de María Inés y de su suegra fueron medulares para la conformación de la causa, por lo cual estamos agradecidas que hayan confiado en nosotros para representarlas en el juicio. Por supuesto vamos a acompañarlas en esta nueva tarea que reinicia en estos días, no sólo en el ámbito del juicio oral, sino en la denominada Causa Feced residual, en la que hay muchas puertas que hay que seguir abriendo. Por eso creemos que esta participación de María Inés no solo como testigo sino como querellante va a marcar un antes y un después".
La familia Bettanín fue diezmada por la dictadura: el 2 de enero de 1977, policías fuertemente armados irrumpieron en la casa de la familia Bettanin, ubicada en la calle 2, número 626 del Barrio Gráfico, en Rosario. Estaban reunidos en ocasión de festejar el año nuevo junto con el marido de María Inés, Leonardo Bettanin, sus hijas Mariana de 3 años y Carolina de 1 año, su suegra, Elba Juana Ferraro de Bettanin, su cuñada Cristina Bettanin y su marido Jaime Colmenares, Roque Maggio, Clotilde Tozzi y las dos pequeñas hijas de ambos. María Inés estaba embarazada de nueve meses. Les ordenaron que salieran. Asesinaron a Leonardo al momento de salir y se llevaron a María Inés Luchetti, a las cuatro niñas, a su suegra Elba Juana Ferraro de Bettanin y a Cristina Bettanin, quien falleció en el trayecto.
María Inés relató que fueron llevadas en primer lugar a la Comisaría 17 donde el propio Agustín Feced, quien fuera Jefe de la Policía de Santa Fe en aquel momento, "comienza a interrogarnos a mi suegra y a mí delante de las niñas. Como nuestras respuestas no lo satisfacían, amenazó con continuar el interrogatorio con la picana eléctrica."
Previo paso por la Comisaría de Menores donde las obligaron a dejar a las niñas, fue llevada al Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario. De su relato surgen además las terribles condiciones en las que dio a luz a su hija en la Asistencia Pública, permanentemente esposada a la cama y con personal con armas largas apuntándola.
"Antes de salir en libertad, el propio Feced me comunicó oficialmente la muerte de mi marido (Leonardo Bettanin), de mi cuñada (Cristina Bettanin), de Clotilde Tozzi y Roque Maggio, pero no mencionó a mi cuñado, Jaime Colmenares. Mi esposo y su hermana fueron enterrados como NN en el Cementerio de La Piedad por las fuerzas policiales", relató Nené.
A mediados de agosto, la agrupación HIJOS había presentado como querellante a una de las sobrevivientes de aquel trágico 2 de enero de 1977. Se trata de Bárbara Peters Tozzi, quien relató que aquella casa de barrio Gráfico vivían y estaban presentes al momento del ingreso del grupo Leonardo Bettanin y su mujer María Inés Luchetti -quien estaba embarazada- junto a sus dos hijas Mariana y Carolina, de 3 y 1 año y medio respectivamente. La incorporación de Luchetti de Bettanín a la causa permitirá profundizar sobre lo ocurrido aquella noche.
1 de octubre de 2010
30 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss

identifican a otra rata en poder judicial


Julio Petra Fernández sigue los pasos de sus colegas Luis Miret y Otilio Romano. Es investigado por la Justicia por su complicidad con los represores de la dictadura. Tiene una decena de denuncias ante el Consejo de la Magistratura. La Comisión de Acusación de ese cuerpo ya lo citó como sospechoso para el 7 de octubre.
[Irina Hauser] Argentina. Por donde se la mire, la Justicia mendocina está atravesada por la complicidad de muchos de sus integrantes con la última dictadura. Los camaristas Luis Miret y Otilio Romano ya no son los únicos investigados penalmente por favorecer la impunidad de los crímenes del terrorismo de Estado: la semana pasada se abrió una causa contra otro juez de la misma Cámara Federal, Julio Petra Fernández, por haber beneficiado al teniente coronel Luis Stuhldreher, intendente de facto en 1976, con una falta de mérito extendida a expedientes que nunca habían llegado a su tribunal, donde se le imputaban 18 desapariciones. También firmaba aquel fallo Carlos Pereyra González, quien renunció en 2009, cuando el Tribunal Oral Federal de San Luis lo denunció por encubrir torturas siendo secretario. Gracias a ellos, Stuhldreher -–que fue funcionario del Ministerio de Seguridad provincial cuando gobernaba Julio Cobos– no está sentado en el juicio por violaciones a los derechos humanos que se realiza en San Rafael, mientras que sí lo está uno de sus subalternos.
La trama es más intrincada todavía, porque algunos jueces de Mendoza no sólo tienen inclinación a favor de los represores, sino que se muestran decididos, o eso parece, a protegerse entre sí. En el caso de Petra, a pesar de haber trabajado durante años con Romano en la Cámara, no se excusó para intervenir en el expediente en que se lo investiga por más de un centenar de secuestros, torturas, robos y homicidios durante la última dictadura. Es la misma causa en la que está implicado Miret, en 31 crímenes. Tanto el fiscal Omar Palermo como una de las víctimas, Luz Faingold, recusaron a Petra, que se opuso. Ahora se apresta a fallar –junto con Miguel Gálvez y Leopoldo Rago Gallo– sobre la continuidad del juez Walter Bento, a quien Romano pidió apartar de la pesquisa. Los organismos de derechos humanos denunciarán hoy penalmente a Petra por no inhibirse.
Petra y su ex compañero Pereyra González –a quien un ex detenido desaparecido en San Luis identificó como testigo de sus torturas– firmaron desde diciembre de 2008 una serie de fallos que liberaron a todos los policías y militares que estaban presos por delitos de lesa humanidad. Entre ellos figura el teniente coronel (RE) Stuhldreher, comisionado militar (interventor municipal) de San Rafael desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 25 de junio de ese año. En democracia, fue director de Logística del Ministerio de Seguridad de la gobernación de Cobos.
Al fallar sobre la responsabilidad de Stuhldreher en la desaparición de Héctor Fagetti, Petra, Rabanito Pereyra González (así lo apodan) y Alfredo López Cuitiño dijeron que no estaba acreditada su presencia en el lugar al momento de los hechos ni su capacidad de decisión. Lo desprocesaron. Luego, a pedido del abogado defensor Eduardo Mestre Brizuela –-otro ex camarista mendocino–, solicitaron todos los expedientes de primera instancia donde Stuhldreher estuviera implicado. Aunque ninguno había llegado a su tribunal, Petra y Pereyra González, en otra resolución, extendieron la falta de mérito para el militar a todos esos casos, que incluían 18 desapariciones. El hijo de Francisco Tripiana, uno de los desaparecidos, es quien denunció a los jueces por prevaricato, abuso de autoridad e incumplimiento de sus deberes.
El joven, Mariano Tripiana, argumentó ante el juez Bento que, primero, los camaristas habían ignorado pruebas esenciales como "los libros históricos de la Compañía de Ingenieros de Montaña VIII de los años 1975 y 1976, que indicaban claramente la activa participación del capitán Stuhldreher en operaciones de represión ilegal"; que la Municipalidad funcionó como lugar de detenciones ilegales y torturas y que ya en primera instancia y ahora en el juicio que se está realizando en San Rafael "numerosos testigos han señalado a Stuhldreher como autor directo o mediato de innumerables tormentos, en la sede municipal". Aun así, no está en el banquillo. El otro eje de la denuncia de Tripiana dice que es "ilegal" trasladar la falta de mérito a "casos y hechos que no fueron objeto de ningún recurso ante la Cámara".
Además del frente judicial, Petra Fernández tiene una decena de denuncias ante el Consejo de la Magistratura, donde la Comisión de Acusación ya lo citó como sospechoso para el 7 de octubre. El cuerpo analiza sus excarcelaciones masivas favor de represores y su negativa a excusarse en causas sobre crímenes de la dictadura a pesar de que atacó públicamente a los organismos de derechos humanos y al fiscal Jorge Auat, titular de la Unidad de Investigación de Derechos Humanos. La jueza Margarita Camus declaró como testigo en el Consejo. Ella lo recusó en las causas de San Juan, donde liberó a su torturador, el sargento Osvaldo Martel –a quien ella reconoció–, pero Petra insiste en no apartarse.
El Consejo ya suspendió y envió a juicio político a Miret por no investigar torturas y detenciones ilegales desde 1975, cuando era juez. También progresa un expediente contra Romano, basado en la causa penal que tramita en Mendoza, donde está acusado como partícipe en secuestros, torturas y desapariciones, en sus tiempos de fiscal. Miret ya fue indagado por el juez Bento, pero Romano evitó el interrogatorio con un certificado médico, aunque estaría yendo a trabajar. Hay otros tres ex jueces mendocinos bajo investigaciones penales similares: Guillermo Petra Recabarren, Gabriel Guzzo y Rolando Carrizo. Petra y Romano apuestan a salir indemnes con la nueva composición del Consejo (que asumirá en noviembre). Por eso apoyaron –cuentan en los tribunales mendocinos– la campaña para que entrara como consejero representante de los abogados del interior, el radical Daniel Ostropolsky, que integrará el autodenominado nuevo "bloque" antikirchnerista junto con jueces y legisladores de la UCR.
1 de octubre de 2010

30 de septiembre de 2010
©página 12
rss

rata murió en la cama


Otro represor murió sin dar cuentas. Falleció el ex jefe de policía de Rafaela durante la dictadura. Italo Falcchini estaba denunciado por el homicidio de Reinaldo Hattemer y Raúl Carignano, así como las privaciones ilegítimas de la libertad de militantes de la ciudad del oeste santafesino. Entre ellos, de la testigo Silvia Suppo.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. Otro represor de la dictadura murió impune en la provincia. El ex jefe de Policía de Rafaela, Italo Falchini falleció sin ser molestado por la justicia, a pesar de que la ex fiscal Griselda Tessio solicitó su indagatoria hace cinco años por delitos de lesa humanidad, insistió cuatro veces -sin éxito para llevarlo al banquillo en 2005 y 2006 y hace diez días la unidad fiscal de investigación de crímenes del terrorismo de estado reclamó su detención como autor mediato de los homicidios de dos militantes políticos: Reinaldo Hattemer y Rubén Luis Carignano y el secuestro y torturas de otros seis, entre ellos Silvia Suppo y su esposo, Jorge Destéfani, ambos fallecidos. "Cuando dicen que la justicia lenta no es justicia tienen razón", admitió no hace mucho el presidente de la Corte Suprema de la Nación, Ricardo Lorenzetti, oriundo también de Rafaela. Ayer, la organización Hijos de Santa Fe lo corrigió: "Esto no es justicia lenta, es complicidad con los genocidas".
Falchini murió el sábado en Rafaela, donde residía en el barrio Los Alamos desde que se retiró de la Policía de la provincia con el grado más alto: inspector general. "Genocida y secuestrador", lo calificó Hijos. Había asumido en abril de 1976 como jefe de la Unidad Regional V de Rafaela, donde "coordinaba y organizaba los secuestros a militantes políticos rafaelinos y de la zona", agregó.
"Fue denunciado como parte de la patota que secuestró a Reinaldo Hattermer, el 25 de enero de 1977", en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio 9 de julio de Rafaela, el día del casamiento de su hermano, Oscar Hattemer. Los novios saludaban en el atrio cuando un grupo de tareas integrado por ocho personas rodeó a Reinaldo y lo zambulló en uno de los vehículos. "Dijeron que eran de la Policía y el Ejército", relató uno de los testigos ante la Conadep. Después del operativo, la madre de Reinaldo entrevistó a Falchini, quien le dijo que "se quedara tranquila, que su hijo había sido detenido por fuerzas de seguridad y estaba en Santa Fe". Fue la única vez que la recibió, después la mujer intentó "hablar en otras oportunidades, pero éste ya no la quiso atender más".
"El 24 de mayo de 1977, Falchini participó en el secuestro de Silvia y Hugo Suppo, a quienes mantuvo detenidos ilegalmente en la Jefatura de Rafaela y de Jorge Destéfani, a quien retuvo en el baúl de un auto por más de diez horas. Luego los trasladó a Santa Fe para entregarlos a los genocidas y torturadores santafesinos. Ellos tres también denunciaron a Falchini y sus testimonios constan en los legajos de la Conadep y en muchas causas que duermen en la justicia federal", recordó Hijos.
Silvia Suppo había sido testigo del secuestro de Reinaldo Hattemer, que entonces era su novio. El 24 de abril de 2006, cuando declaró ante la justicia federal recordó las gestiones que habían hecho la madre y el hermano de Reinaldo en la Jefatura de Rafaela. "Se entrevistaron con el jefe de Policía, Italo Falchini, quien negó tener conocimiento de los hechos a pesar que le manifestaron que había sido personal de la Jefatura quienes secuestraron a Reinaldo. También les dijo a mis padres cuando se produjo mi propia detención y la de mi hermano que ’vayan prendiendo una vela’, lo que pone en evidencia que Falchini no era ajeno a los hechos", relató Silvia.
"La compañera Silvia Suppo, asesinada brutalmente el 29 de marzo de 2010, era una testigo fundamental en la causa que se tramita en la justicia federal contra Falchini y otros genocidas de Rafaela", apuntó Hijos. "Pero a pesar de toda la prueba acumulada, Falchini nunca fue indagado: gozó de los bienes económicos que él y sus cómplices saqueaban a los desaparecidos y sus familias y tras morir este sábado por la noche, se llevó con su silencio el destino final de muchos compañeros y compañeras desaparecidos. Otro peligroso genocida, esta vez de la ciudad de Rafaela, murió como vivió: en la más grande impunidad y esto continuará sucediendo si la justicia no acelera los juicios", agregó.
Ya hace cinco años, la ex fiscal Tessio había solicitado la indagatoria de Falchini para que responda por la desaparición de Hattemer y el secuestro y torturas a los hermanos Suppo y a Destéfani. La pidió en un requerimiento de instrucción el 1º de diciembre de 2005 y luego insistió en otros dos escritos: el 31 de mayo y el 24 de agosto de 2006. Pero el juez federal Reinaldo Rodríguez nunca hizo lugar al petitorio ni ordenó la detención del represor.
Hace diez días, la unidad fiscal de investigación de crímenes de lesa humanidad imputó a Falchini por los "homicidios" de Hattemer y Rubén Luis Carignano y "la privación ilegal de la libertad y tormentos" de Carignano, Silvia y Hugo Suppo, Jorge Destéfani, Ricardo Díaz, Graciela Rabellino y pidió su detención. En la indagatoria, lo iban a acusar también por "asociación ilícita".
Hijos recordó también la morosidad de la justicia en una causa acumulada que investiga a los jefes militares de la represión en Santa Fe. "Hace un año que la Cámara Federal de Rosario tiene las apelaciones de los procesamientos de los genocidas de la megacausa 16/08 y aún no los ha resuelto. Esto no es justicia lenta, esto es complicidad con los genocidas. Por eso, decimos: basta de impunidad. Juicio y castigo a todos los genocidas. Cárcel común perpetua y efectiva. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos".
29 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss

inspección de posible cárcel secreta


Inspección a un posible centro clandestino. Recibieron con masas y café al juez Bailaque en la Fábrica Militar de Beltrán. Evidentemente anunciada, la llegada de la comitiva de la justicia federal sumó otra curiosidad: participó el abogado de un represor que no se encuentra imputado en esa causa.
[José Maggi] Argentina. La justicia federal llevó adelante ayer una inspección ocular sobre el predio que ocupa la Fábrica Militar de Armas Fray Luis Beltrán, ubicada en esa localidad, luego que un escrito anónimo alertara sobre el funcionamiento de un centro clandestino de detención en esas instalaciones militares. "Se olvidaron de un centro de detención y muerte", rezaba el texto que alguien dejó en el edificio de Oroño 940 y que motivó el pedido de la fiscal Mabel Colalongo para preservar el sitio, para luego inspeccionarlo, en un operativo encabezado por el juez federal Marcelo Bailaque. El texto hablaba de un sector donde había chatarra, otro con carretes grandes de madera como los usados para el cableado, y también de pozos tapados con basura."Todo lo que dice el anónimo estaba, pero el trámite fue anticipado: nadie compra kilos de masas por las dudas para recibir visitas. Todo parecía muy amigable, si hasta le dejaron una copia del acta de inspección al subdirector de la fábrica", reveló indignada una fuente de la investigación. La misma fuente remarcó a este diario que "se pudo verificar la existencia de los tres sectores señalados en el anónimo, que se identificaron claramente. Lo llamativo es que la comitiva fue recibida con masas y café, con lo cual estaban advertidos con anterioridad del procedimiento, que debió ser sorpresivo".
La comitiva llegó pasadas las 10.30 y fue recibida por el subdirector de la Fábrica Militar, el teniente coronel ingeniero Miguel Angel Padilla, quien dirige los destinos de la productora de municiones desde diciembre de 2008. Del contingente formaba parte Marcelo Piercecchi, abogado defensor de Horacio Maderna, quien no está imputado en esa causa, algo que causó sorpresa en parte de la comitiva.
El grupo fue recibido en el edificio de la Dirección, y luego de la breve recepción, fue subido a una combi que los trasladó por el predio. El primer sitio al que se dirigieron fue un enorme zanjón, ubicado en un predio cercano al río Paraná, que corre paralelo al camino de ingreso a la arenera de Beltrán. Es un zanjón de un kilómetro y medio que tiene un paredón, donde había restos de proyectiles y rastros de impactos de balas.
También se visitaron varios polígonos de tiro, y se examinaron dos sectores con carretes de madera similares a los utilizados para distintos tipos de cables.
Un basural ubicado en forma paralela al camino de ingreso a la arenera fue inspeccionado, y resultó curioso para varios presentes que la tierra en derredor del mismo hubiera sido removida en las últimas horas. "Estaba floja, como que hubiese sido arada hacía poco tiempo" reveló una fuente judicial.
La comitiva se detuvo después en un sector ocupado por los polvorines y observaron que el terreno de varias hectáreas, remataba sobre al río en un barranca sin alambrados alguno.
Recién entonces se dirigieron hacia el sector de un segundo basural donde se quemaban productos de desecho. Al costado de mismo pudieron observar que se está construyendo una nuevo basural pero perimetrado con alambre. Llamó la atención entonces la grupo la presencia de chatarra acumulada a cielo abierto, ya que el anónimo apuntaba justamente a un depósito de chatarra.
El resultado de la medida "fue positiva" según la misma fuente consultada por Rosario/12 "ya que se pudieron encontrar claramente los tres elementos señalados en el anónimo: chatarra, carretes de madera y pozos tapados".
En el mismo sentido, el vocero aclaró que "no se revisó el interior de ninguno de los numerosos edificios con los que cuenta Fábrica Militar, por lo cual no es serio que alguien diga que el operativo fue negativo". Los funcionarios judiciales se retiraron pasadas las 14.30 de la Fabrica Militar de Fray Luis Beltrán, luego de cuatro horas de inspección. No todos se fueron con la misma opinión: mientras para algunos fue negativo, casi un trámite de rutina, para otros se evidenció que hay que seguir analizados minuciosamente el predio que la fábrica de armamento ocupa en forma lindera al Batallón de Arsenales donde Luis Lapisonde piensa que estuvo detenido durante la última dictadura, junto a otros militantes del cordón industrial, en tiempos en que Rubén Cervera y Horacio Maderna dirigían los destinos de esa unidad militar. Quizás por esa misma curiosidad es que el abogado del segundo formó parte de la comitiva de inspección sin dejar de hablar por su teléfono celular.
28 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss

causa díaz bessone se sigue dilatando


La causa Díaz Bessone recién se retoma el lunes próximo. Por la salud de José Scortecchini, cuya operación ya obligó a suspenderlas dos semanas, volvieron a levantar la audiencia. En el cantero central de Oroño recordaron a los desaparecidos Miriam Moro, Roberto De Vicenzo y Antonio López.
[Sonia Tessa] Argentina. La audiencia de la causa Díaz Bessone duró ayer menos de 15 minutos. Ese tiempo bastó para que la secretaria del Tribunal Federal Oral número 2, Silvina Andalaf, leyera los informes médicos que recomendaban reposo absoluto hasta el 1º de octubre a uno de los imputados, José Antonio Scortecchini, y el presidente del Tribunal, Otmar Paulucci, comunicara el levantamiento de la audiencia hasta el lunes próximo. Junto a sus colegas Beatriz Barabani y Jorge Benegas Echagüe, recién ese día resolverán las cuestiones preliminares planteadas en las últimas audiencias antes del receso por la cirugía de Scortecchini, que ayer concurrió en ambulancia a los Tribunales. De este modo, se postergó el comienzo de la etapa de indagatorias. Ante la dilación, los militantes que habían concurrido a hacer el aguante se llenaron de bronca. No era un día común: ayer se cumplieron 34 años de los secuestros de Miriam Moro, Antonio López, Roberto de Vicenzo y Oscar Bouvier. Y la radio abierta que se realizó en el cantero central de Oroño se convirtió en un visceral homenaje en el mediodía frío y gris.
Durante el rato que se desarrolló la audiencia, cinco de los seis acusados estaban sentados en sus lugares. En el banquillo, Mario Alfredo Marcote escribió en su cuaderno una fecha: 27/09 y una hora: 11.40, la del comienzo de la audiencia. Por su parte, José Rubén Lo Fiego había apoyado en una carpeta plástica, con tapa transparente, en la silla vacía. En el extremo izquierdo de la sala, Ramón Genaro Díaz Bessone sacaba unas pastillas de mentol. El que fuera jefe del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército y Lo Fiego deben responder por homicidios, y también -como Scortecchini, Marcote, Ramón Rito Vergara y Ricardo Chomicki por privaciones ilegítimas de la libertad, torturas y asociación ilícita.
Aunque la audiencia se desarrolló cerca del mediodía, en la vereda de los Tribunales, la gente había comenzado a llegar desde las 9. Cuando se nubló, comenzó el viento, y el frío, muchos lamentaron haber llevado poco abrigo. Florencia Del Negro, de APDH Rosario, cebaba mates y Luciana Pololla, otra de las jóvenes aguantadoras, lucía su remera con la leyenda: "Yo me pongo la camiseta por el juicio y castigo". Por allí andaban también la Madre de la Plaza 25 de mayo, Elsa Chiche Massa, con la foto de su hijo Ricardo en la mano. Otra Madre, Herminia Severini, llegó con su bastón. Había unos cuantos testigos y querellantes. Todos esperaban el comienzo de las indagatorias. La consigna era: "Lo único que queremos que digan los represores es donde están nuestros compañeros".
De todos modos, una vez que la audiencia se levantó, lo que se escucharon fueron quejas. "Una vez más, estas dilaciones, este tipo de chicanas, terminan extendiendo en el tiempo esta causa, y siguen garantizando la impunidad a estos genocidas", dijo la diputada provincial Alicia Gutiérrez.
Por su parte, Mónica Garbuglia, del Colectivo de Presos Políticos y Sobrevivientes Rosario, afirmó: "Estamos con una gran indignación, nos sobrepasan estas situaciones". Carlos Novillo, querellante, también destiló su bronca.
En el cantero central de Oroño, la histórica militante de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Ana Moro, recordó a su hermana Miriam, secuestrada hace 34 años, y a su cuñado Roberto. Relató que en 1976, también fue lunes el 27, que había pasado todo el domingo anterior con su gemela, quien le manifestó que estaba dispuesta a morir, aunque lo lamentaba por sus dos pequeños hijos, Darío y Gustavo, de apenas 7 meses cuando la secuestraron. Después habló Gustavo, quien subrayó la identificación de los restos de su padre, en marzo pasado. El joven invitó a todos a una "gran fiesta popular para tenerlos presentes" el día que recuperen el cuerpo arrebatado.
La última oradora fue Marta Vennera, esposa de Antonio López, asesinado en la madrugada del 27 de septiembre, en Villa Diego, cuando iba en moto junto a Miriam Moro para repartir volantes. Acompañada por su hijo, Gerardo, Vennera leyó un texto destinado a darle carnadura a su compañero desaparecido. "Vivimos la ilusión genuina del cambio posible, del socialismo como destino y la esperanza del hombre nuevo", expresó la mujer, que terminó: "El había logrado comprometer sus ideales en el proyecto de un mundo mejor para todos y también para el hijo que esperábamos. Cayó en su primera misión, su primera volanteada en Villa Diego. No tuvo ninguna oportunidad, ninguno de ellos la tuvo". Los abrazos detrás del parlante de llenaron de lágrimas, nadie pudo contener la emoción.
28 de septiembre de 2010
©rosario 12
rss