no es alegría, es justicia
Cada condena a los represores fue festejada por los familiares y víctimas reunidos frente a tribunales. Apenas empezó a escucharse la voz del juez leyendo las penas para Astiz, Acosta y otros dieciséis represores, frente a Comodoro Py los rostros se llenaron de lágrimas y risas. "No es alegría, es justicia", repetían los sobrevivientes de la ESMA.
[Ailín Bullentini] Argentina. Varias veces el presidente del TOF 5 repitió, a través de los parlantes y la pantalla gigante apostados de espaldas a las escalinatas de Comodoro Py, los nombres de los 18 represores juzgados. A cada nombre, la multitud que esperó la sentencia del juicio por la primera etapa de la "megacausa ESMA" en la vereda de los tribunales de Retiro retrucó "asesino". Jóvenes militantes de diferentes espacios políticos, familias enteras sin banderas, familiares y amigos de desaparecidos durante la última dictadura militar, sobrevivientes del centro clandestino de detención más escalofriantemente grande que funcionó durante aquellos años de terror aguardaron a puro canto las condenas, que llegaron dos horas más tarde de lo pautado. La espera de muchos de ellos, sin embargo, duró bastante más, tanto como más de treinta años. "Justicia, esto es lo que siempre pedimos. Justicia legal, nunca por mano propia. ¡Y vamos por más!", estalló en llanto Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo, al festejar cada perpetua.
El asfalto de Comodoro Py comenzó a poblarse pasadas las 17. Bastante antes de que llegaran los partidos políticos, militantes de HIJOS calmaban ansias apuntalando cada detalle de sonido y de imagen, acomodando las sillas del espacio inmediatamente cercano al escenario, destinado a las Madres, familiares de desaparecidos y sobrevivientes de la ESMA.
Se los podía reconocer fácilmente entre la gente, sin necesidad de que vistieran pañuelos blancos, remeras o prendedores. Llevaban la contundencia de un hecho histórico como el que estaba a punto de ocurrir estampada en sus rostros y su reencuentro, mediado por dedos en "V" desde la distancia o fuertes abrazos en la cercanía, ahí mismo, a escasos metros de los verdugos de sus hijos, hermanos o padres –o casi suyos–.
Amuchados entre tres o cuatro, abrazados en círculo o de frente a la pantalla con las manos tomadas como cerrojos, recibieron las "perpetua". Algunos gritaron. Otros apretaron los dientes o miraron al cielo anochecido. Lita Boitano rió a carcajadas con los brazos en alto junto a sus compañeros de la Asociación Familiares de Detenidos Desaparecidos cuando oyó la condena que el TOF impuso a Adolfo Donda. "Sentí que alguna parte de mis hijos volvía a acariciarme, a estar a mi lado", señaló. "Mi hijo pasó por la ESMA, me dijeron", apuntó. Su hija también desapareció.
"No quise estar adentro. Preferí estar junto a mis compañeros, compartir esto con ellos, como compartimos lo de aquellos años. Es demasiado grande la emoción que se siente como para poder soportarlo solo", explicó Andrés Castillo, detenido en la ESMA, sobreviviente y testigo en el juicio que culminó ayer. Para Cristina Muro, sus compañeros de militancia y detención son "el orgullo": "Sin su voluntad férrea de contar una y otra vez la historia, nada de esto podría haber sido posible", esgrimió. Con una de ellas se abrazará, deshecha y rehecha a la vez, tras ver al torturador Ricardo Cavallo hundido en la reclusión perpetua. La hermana y el hermano de Zulema Marino pasaron por la ESMA, tras haber sido secuestrados por grupos de tareas y, para ella, el mero hecho de que "los asesinos" de su "sangre" ocuparan ayer, y durante los últimos dos años, "el sector de acusados en la sala del juicio", es "motivo para estar contenta": "Es fuerte verlos entrar a ellos con esposas, cuando hace más de treinta años la situación fue al revés y ellos llevaban a nuestra gente esposada", concluyó. Más tarde, reconocerá aliviada la sensación interior: "La alegría de saber que se van a morir en la cárcel".
La multitud que rodeó la cuna en la que se acurrucaron las víctimas –directas e indirectas– de los verdugos de la ESMA creció al compás de la demora en la llegada del final de esa primera parte de la historia del centro clandestino de detención. Muchas personas llegaron bajo banderas de espacios políticos, pero otros lo hicieron bajo la propia, la del "deber ético", la "necesidad de estar, de vivir como una victoria de todos" la condena de los asesinos de muchos. Así lo hizo Luciana, que recorrió la concentración y se quedó pegada a una valla que la separaba siquiera un metro de la última fila de sobrevivientes, sentados mirando al escenario. "Me cuesta entender que se haya tardado tanto en hacer todo esto. Por eso estoy acá. Es importante aprender que esto que costó tanto conseguir es lo que debe ser, y lo que debe ser defendido por todos los argentinos", dijo.
Los "olé olá, adonde vayan los iremos a buscar", los "no nos han vencido", de la setentista "a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos..." y hasta los improvisados versos relacionados con la demora incomprensible de la lectura de la sentencia, se apagaron completamente cuando el escudo de la República que permaneció proyectado en la pantalla desde el inicio del acto fue reemplazado por la entrada de los represores acusados a la sala, puertas adentro de Comodoro Py, a las 20.02.
Durante la siguiente hora, el silencio sólo fue interrumpido por aplausos fervorosos y los estratégicos alaridos "hijo de puta" y "asesino". El barullo erizó la piel y aturdió incluso a quienes no quisieran escuchar cuando Astiz fue condenado a reclusión perpetua. No quedó ni una silla de la cuna frente al escenario ocupada. De un salto, todos gritaron de pie. Tampoco quedó par de ojos secos. De repente, todos lloraron, pero no de alegría. Sino por haber recibido justicia.
28 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011
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[Alejandra Dandan] Argentina. Lilia Ferreyra empezó la mañana revisando papeles, buscando. Finalmente agarró el original de la copia mecanografiada de la Carta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh. La mujer entró a la sala Auditorium de los Tribunales de Comodoro Py con las hojas guardadas en la cartera, la letra, guardándolo a él, extendiendo en ese espacio así sacralizado su presencia: "El juicio para mí tiene un sentimiento más íntimo", dijo. "La sensación de que es una respuesta tardía al alegato que Rodolfo escribió en la Carta a la Junta Militar, por eso lo traje: es la respuesta que la Justicia le da a este escrito que tengo en mis manos 34 años más tarde."
Argentina. Una vez que concluya el segundo tramo de la Megacausa ESMA, otros 70 procesados por casi 800 desapariciones forzadas y otros delitos de lesa humanidad cometidos en el mismo centro clandestino, seguirán esperando aún un juicio oral. Se trata de los acusados en ocho causas, por el despojo sistemático de bienes a los prisioneros, los "vuelos de la muerte", el asesinato de la joven sueca Dagmar Hagelin y la "maternidad" de la misma Escuela de Mecánica.
Argentina. La hija del escritor y periodista desaparecido Rodolfo Walsh, calificó de "jornada histórica" la audiencia final de la causa ESMA en la que se conocerá el veredicto contra Alfredo Astiz y diecisiete represores más por crímenes de lesa humanidad. Además, aseguró que demuestra "el avance enorme de la lucha colectiva por los derechos humanos".
Argentina. Al cabo de 22 meses de debate y el testimonio de más de 250 testigos, y luego de desestimar distintos planteos de nulidad y/o prescripción presentados por la defensa de los acusados, el tribunal que integran los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli juzgó a 18 represores, acusados de secuestro, tortura y homicidio contra 86 víctimas, entre las cuales se encuentran el escritor y periodista Rodolfo Walsh, las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, Azucena Villaflor, Mary Bianco y Ester de Careaga, fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. El TOF5 dictó prisión perpetua para Alfredo Astiz, Jorge "Tigre" Acosta, Ricardo Cavallo, Antonio Pernías, José Montes, Raúl Scheller, Jorge Rádice, Adolfo Donda, Alberto González, Néstor Savio, Julio César Coronel, Ernesto Weber. Manuel García Tallada y Juan Carlos Fotea recibieron 25 años de prisión. Carlos Capdevilla deberá cumplir 20 años de prisión, y Juan Antonio Azic 18 años. Por último, Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco fueron absueltos aunque no recuperarán la libertad por estar imputados en otras causas por delitos de lesa humanidad.
[Lorena Panzerini] Argentina. La jueza de Instrucción de la 6º nominación, Raquel Cosgaya, denegó la excarcelación de los ocho policías detenidos por extorsión y supuesto robo de casi 60 mil pesos a un supermercadista chino, luego que la semana pasada el denunciante no los identificara en rueda de reconocimiento. Al mismo tiempo, el fiscal de la causa, Donato Trotta, apuntó a una "falla" en la fuerza policial y los controles del Ejecutivo provincial, ya que tres de los ocho efectivos, pese a las causas que tenían abiertas desde 2006, no fueron separados del cargo. "Vamos a solicitar los sumarios administrativos de estos oficiales. Las causas están en un juzgado de Sentencia, ante un procesamiento firme (por vejaciones y severidades) de estos oficiales, que pese a ello seguían trabajando en la fuerza", dijo el fiscal. Por su parte, el secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad provincial, Facundo Paschetto, solicitó los antecedentes judiciales del caso, para proceder administrativamente con sanciones, en el marco del hecho suscitado hace casi seis años. "Estamos analizando la cuestión: si hubo irregularidades o se actuó conforme las pautas que determinan un pase a disponibilidad, para saber si fue acertada la determinación que se tomó en aquel momento", dijo el funcionario.
[Alejandra Dandan] Argentina. Uno de los jueces le preguntó en algún momento por sus apropiadores, pero Macarena Gelman volvió a nombrarlos como los llamó una y otra vez hasta ese momento: padres adoptivos. Antes o después, otra integrante del Tribunal Oral Federal 6 volvió a preguntarle sobre el momento en el que desde el presente de su restitución, ella hizo memoria sobre lo que habían sido las últimas palabras de una de esas personas. Un hombre de la policía uruguaya, masón, retirado en el año ’75 y luego jefe de policía de su distrito en la democracia de la mano del Partido Colorado. Macarena dijo que cuatro días antes de su muerte, en la cama del hospital, entendió que le estaba dejando un mensaje. Primero le dijo que fuera a buscar a la biblioteca de su casa un libro en el que "si mal no recuerdo hablaban de la dictadura argentina y mencionaban nombres como el de Aníbal Gordon. Lo otro que hizo mi papá antes de morirse es que lloraba y me pedía perdón".
[Emilio Ruchansky] Argentina. Durante dos años y medio, lo que duró el litigio legal en principio por "comercializar alucinógenos", Cocho fue a regar y cuidar a la subdelegación de la Policía Federal en Olavarría, provincia de Buenos Aires, las 500 plantas sagradas y exóticas que le secuestraron. Aunque él colocó varias lámparas, la mayoría murió por falta de luz. Sólo quedaron 200 cactus San Pedro, que crecen en Catamarca y La Rioja. "Es una especie rústica y fuerte, por eso sobrevive, el resto eran ipomeas, efedras y lo que más lamento: los peyotes y otros cactus sagrados, de colección, de los que sacaba semillas", recuerda Cocho. El caso, relatado ya en este diario, acaba de ser resuelto por la Cámara Penal de Azul a favor del imputado, quien pidió desde un principio autorización para vender semillas y plantas en su tienda web, pero se encontró con un vacío legal. Si los tiempos judiciales se cumplen, esta semana podrá llevarse las plantas a su vivero.