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más justicia antes de fin de año


Todavía deben celebrarse varios juicios a represores, y antes de fin de año.
Argentina. En lo que resta del año, está previsto el comienzo de tres juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en las provincias de Córdoba, Tucumán y San Juan, donde el próximo 7 de noviembre dará inicio el juicio oral contra el extitular del Tercer Cuerpo del Ejército Luciano Benjamín Menéndez, acusado de secuestro, tortura y homicidio en perjuicio de 60 víctimas. En tanto, para 2012 ya han sido programados cinco nuevos procesos judiciales.
Por otra parte, el 15 de noviembre se iniciará el cuarto debate en Córdoba, donde serán juzgados tres expolicías del Comando Radioeléctrico de la ex Unidad Regional 1: Pedro Nolasco Bustos, Jorge Vicente Worona y José Filiberto Olivieri. En este expediente también se encuentra imputado Menéndez, pero el Tribunal Oral resolvió separarlo debido a que debe, a la vez, presentarse a declarar en otras provincias.
En tanto, el exjefe del Tercer Cuerpo del Ejército volverá a ser protagonista, esta vez en Tucumán, cuando el 17 de noviembre vuelva a sentarse en el banquillo junto al represor Antonio Domingo Bussi y el exjefe de la Policía de Tucumán Roberto Heriberto Albornoz por la "Causa Aguirre", en la que están imputados por "violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad y homicidio agravado" contra las víctimas Juan Carlos Aguirre y Margarita Susana Azize Weiss.
Por otra parte, ya están previstos cinco juicios para el año entrante. El primero comenzará el próximo 27 de febrero y tratará la "Masacre de Juan B. Justo", ocurrida el 19 de noviembre de 1976 en una vivienda de esa calle en la ciudad de San Nicolás, en perjuicio de cinco víctimas.
En el debate, que originalmente iba a arrancar el 29 de agosto, serán juzgados el excoronel Manuel Fernando Saint Amant, el expolicía Antonio Federico Bossie y el excomisario Jorge Muñoz, por privación ilegítima de la libertad, tormentos y homicidios contra Omar Amestoy, su esposa María del Carmen Fettolini y sus hijos Fernando y María Eugenia; como así también el asesinato en el mismo lugar de Ana María del Carmen Granada, madre de Manuel Gonçalves, nieto que recuperó su identidad y es querellante en el expediente.
También para el mes de febrero está previsto un nuevo juicio a Menéndez en la provincia de Mendoza, en el cual el represor está imputado en más de una decena de causas por desaparición de personas, secuestro, violaciones, torturas, entre otros delitos.
En tanto, el 7 de marzo será el segundo tramo del juicio oral y público caratulado como la "Escuelita II". Allí se juzgará a 25 imputados entre procesados e indagados, pertenecientes al Ejército, Gendarmería, Policía Federal, policías de Neuquén y Río Negro, y de servicios de Inteligencia, por delitos en perjuicio de 39 víctimas. En el primer tramo, el 18 de diciembre de 2008, ocho de los principales exjefes militares a cargo del campo de concentración entre 1976 y 1979 fueron condenados a penas de 7 a 25 años de prisión.
En esta segunda etapa no sólo se ventilará la responsabilidad de los jefes militares, sino la actuación de presuntos integrantes de grupos de tareas en las ciudades de Roca, Cipolletti, Cinco Saltos, Junín de los Andes, Cutral Co y Neuquén.
En tanto, el juicio oral contra el dictador Jorge Rafael Videla que debía comenzar el 4 de octubre ante el Tribunal Federal de Tucumán, fue reprogramado para el 15 de marzo de 2012. Se trata del debate por la muerte del militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Osvaldo De Benedetti, ocurrida en 1978, por la que también serán juzgados otros represores.
Por último, en los primeros meses de 2012 en San Rafael, Mendoza, se tratará la causa que investiga la desaparición física de Héctor Faggeti, en febrero de 1976, en la que entre otros represores, se involucra directamente a Menéndez.
31 de octubre de 2011
30 de octubre de 2011
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habla el juez daniel obligado


Entrevista al presidente del tribunal de la causa ESMA. El juez Daniel Obligado repasa ante Página/12 las particularidades del juicio y la sentencia que hizo historia el miércoles pasado. La prueba del homicidio de Walsh y la ingesta de cianuro considerada como homicidio. El nuevo concepto de "politicidio".
[Alejandra Dandan] Argentina. Daniel Obligado fue juez en el conurbano bonaerense. Fue uno de los que absolvieron a aquel muchacho conocido como Pantriste, acusado por el homicidio de un niño de 16 años. El juez lo consideró inimputable. Tras ese tránsito por la provincia, desembocó en el fuero federal cuatro años atrás, cuando formó parte del tribunal que encabezó el juicio al prefecto Héctor Febres, el primer acusado de la Escuela de Mecánica de la Armada en juicio oral, muerto por un supuesto envenenamiento. Obligado preside ahora el Tribunal Oral Federal Nº 5, que el miércoles pasado dictó una condena histórica a 16 de los 18 acusados de la megacausa ESMA, entre los que estuvieron Alfredo Astiz y Jorge "El Tigre" Acosta. Además de 12 perpetuas, la condena marcó posición en temas determinantes para el futuro en materia de juicios por la represión ilegal, como la prueba del homicidio de Rodolfo Walsh y el giro para considerar como homicidio la ingesta de cianuro de María Cristina Lennie. Tras el fallo, el presidente del tribunal repasa en diálogo con Página/12 algunos ejes del juicio y la sentencia. El momento en el que Astiz le acercó una copia dedicada de la Constitución Nacional, el testimonio de la madre de Fernando Brodsky, las razones de la muerte de Walsh, la acusación por el robo de los bienes culturales, los delitos de violencia sexual, pero también las demoras, las disidencias y lo que finalmente constituyó otra bisagra del juicio: la decisión de pedirle a la Corte Suprema que impulse en organismos internacionales la inclusión de la figura del "perseguido político" en el delito internacional de genocidio.
Obligado definió que en el país hubo un "politicidio": "Acá lo que se probó es que hubo una persecución política, tomando la militancia política en su sentido amplio. No por el hecho de pertenecer al partido A o B: podían ser militantes sociales". Para Obligado, ese "politicidio" debe ser incluido en la Convención Internacional contra el Genocidio, "y no solamente por el caso argentino". "Acá no hubo una persecución para convertir a estas personas al cristianismo occidental y cristiano, porque eso hablaría de una persecución religiosa. ¿Y las monjas francesas? Por eso es politicidio: porque eran contrarios a ese régimen."
El TOF Nº 5 llegó al Juicio ESMA después de dos juicios orales complicados. Uno con Febres, y otro con jefes de área, en que absolvió a tres de los cinco imputados. Obligado fue parte de ese tribunal, presidido por Guillermo Gordo. Obligado no lo dice con todas las palabras, pero cuando da cuenta de aquello dice que la autonomía que tiene un juez en un espacio colectivo como un tribunal es distinta de la que pueden tener los integrantes de la Corte: las decisiones del tribunal son más colegiadas, y en esa colegiación pierden las voces disidentes. ESMA empezó sin Gordo. Y terminó integrado por Obligado como presidente, Germán Castelli y Ricardo Farías, el voto que acumuló mayores disidencias. A tres días de la sentencia, Obligado arranca con sus hijos.

–Me preguntaron cuál era el testimonio que más me impactó. Creo que fue el de Sara Silver de Brodsky, en referencia a su hijo Fernando. El estaba ligado a un señor que había sido secuestrado en el conurbano bonaerense, y la señora ésta es una mamá. Mostró una foto de él en la juventud y después mostró una foto que exhibían de Basterra. Y entonces me decía: "¡Mire lo que hicieron con mi hijo!". Eso es algo que me quedó grabado.

Víctor Basterra es el sobreviviente de la ESMA que pudo sacar fotos de varios detenidos desaparecidos y convertirlas, con los años, en pruebas de la desaparición.

–También hubo otra señora, que parecía un poco perdida. Se sentó a declarar y decía: "¿Y ustedes saben dónde está mi hijo?". Les hablaba a los acusados. Era una señora muy mayor. Y lo suyo no era un acto político. No. Y menos una provocación. Era una pregunta sincera, porque ella estaba ahí porque quería aclarar ese tema, es decir, quería saber para poder llevar una flor.

¿Por qué la foto de Brodsky?
La foto es muy conocida. Es ese chico que está con una remera sin mangas, como de gimnasia. Y creo que los sobrevivientes decían que él hacía gimnasia, como una forma de contrarrestar la situación. Quizás esa remera la haya conseguido haciendo esa actividad. Ahora está desaparecido. Pero fue la mirada intensa: esas fotos interpelan. Hubo otra foto, de una chica secuestrada en una playa: está acusado por eso el señor Donda, y a ella se le advierte la malla, se ve que están golpeados los ojos, como que le aplicaron trompadas.

Son datos del afuera del campo: remeras, la malla.
Ella estaba como en otro universo. Se supone que una persona en la playa está descansando, asoleándose en un momento de distensión. Y la van a buscar y se la llevan, y miramos cómo queda reducida a un mundo totalmente diferente. Como que no estaba esperando el ataque, no estaba con un arma o escapando: por lo menos objetivamente no se estaba escapando, no sé si en ese lugar estaba de incógnito. Nadie se está escapando si está en malla tomando sol. También me impactó la religiosa Ivonne Pierron, un espíritu que traspasa las palabras.

¿Lloró?
No, no soy mucho de llorar en mi vida personal. Y a esta altura de la profesión, no. No sólo en estos juicios. Con la señora Sara creo que todos quedamos así, hasta las defensas. Hay momentos en que uno se conmueve y necesita tomar agua, por ejemplo. Pero uno mediatiza. Es lo que pasa con cualquier profesional: uno no se involucra, hace como una pirueta mental en la cual el otro queda como objeto de investigación. En Lomas de Zamora, donde trabajé, tuve unos casos de padres acusados de asesinar a su bebé, dos veces, una por fracturas y otra por introducir algodón, algo lamentable; estoy fogueado de este tipo de situaciones.

La ESMA, 35 Años Más Tarde
¿El juicio permitió redimensionar lo que significó la ESMA?
–En realidad, el primer caso que tuvimos fue Febres, apenas llegué al tribunal. Juré un 5 y el 20 estaba iniciando el juicio. Y esa semana hicimos la inspección en la ESMA. Así que de entrada tuve una vivencia de la ESMA. Y fuimos dos veces más. En este juicio, el querellante (Horacio) Méndez Carreras estaba preocupado porque durante la inspección vimos una inscripción en una viga con unos números: aparentemente los escribió la monja (Léonie Duquet), y eran del convento y del colegio de Morón donde enseñaba catequesis. Y están. Están. En función de esa inspección ocular y los testimonios, uno se hace una idea de qué pudo haber pasado, como si estuviera viendo una película.

¿Y es distinta al modo en el que se pensó hasta ahora la ESMA?
Es cierto que uno es un testigo privilegiado. Seguro que sabemos detalles que los conciudadanos no conocen. Todas las situaciones, el ruido de los aviones. A ellos, por ejemplo, los estaban torturando y sentían la algarabía de los chicos de la escuela Raggio jugando en el patio. Así que los testimonios no entran por lo que se está oyendo, por las palabras del testigo, sino también por las invocaciones visuales y sonoras que realiza. Ahí fue importante la constante alternancia entre el sumo displacer y hasta una dosis de placer, en el sentido del ruido de esos niños. Esa dualidad, ese ir y venir de una situación horrible a otra. O cuando iban a comer, aunque no creo que tuvieran ninguna situación grata ahí.

El Caso Walsh
¿Qué puntos discutieron más?
Había desafíos técnicos muy interesantes. Uno, el tema del escritor Walsh: había problemas para superar y pronunciarse. Había sido elevado como privación ilegal de la libertad, y el fiscal de primera instancia y luego el del juicio acusó por homicidio. Había un problema con la defensa: ahondó mucho en eso, dijo que si había fallecido no había sido privado de la libertad. Murió en un enfrentamiento. Y otra línea en paralelo decía que no falleció en la ESMA sino que falleció en el lugar; que por lo menos no había certezas de dónde falleció. Y había que superar los dos obstáculos.

¿Cómo hicieron?
Un argumento muy considerado fue que no importaba si había fallecido de un lado o del otro de las rejas, de los límites de la ESMA, sino que debía considerarse lo que realizaban las personas que estaban dentro del plan, las personas acusadas que se comprobaba que habían salido de la ESMA y realizado esa conducta. Eso respecto del dónde. Y la privación ilegal de la libertad era ver cuándo se consideraba consumado un delito. Finalmente no se condenó por privación ilegal sino directamente por homicidio, porque en el contexto del plan sistemático la lógica era privar de la libertad, torturar y, en la generalidad de los casos, asesinar. Por más que dicen que la ESMA sería el centro con más sobrevivientes pero, bueno, ya el "más" es un eufemismo: es decir, la mayoría falleció. Son muy pocos los que, en comparación, vivieron; fueron menos de quinientos los sobrevivientes. Una barbaridad.

El Genocidio
Se sabe que uno de los problemas de la Convención contra el Genocidio es que excluyó en su momento la figura de los perseguidos políticos como parte de ese delito. Hasta ahora se procuran planteos sustitutos que intentan mostrar a los desaparecidos como grupo nacional, alcanzado por alguna de las categorías. El TOF Nº 5 dio un giro en esa búsqueda. Por un lado pidió a la Corte que impulse una modificación de esa Convención en foros internacionales. Por otro, con la definición de "politicidio", recuperó las identidades políticas de la víctimas y sobrevivientes. Un relato que no se pudo hacer en el contexto del Juicio a las Juntas y la teoría de los dos demonios, y que arrastra la deuda pendiente de que la Justicia los reconozca no como víctimas de una agenda de teléfono sino desde ese lugar.

¿Cómo avanzaron con la figura del perseguido político?
Dos querellas lo plantearon. Quedó habilitada así la jurisdicción y se consideró que es un "politicidio", un término acuñado por un húngaro que habla de una exterminación por causas políticas. El tema es que el politicidio no está considerado en la Convención de Genocidio. Baltasar Garzón en España dijo que en la Argentina había habido un genocidio porque ahí hay un tipo penal de genocidio, ésa es una posibilidad. Pero un juez local no puede aplicar la Convención directa en su país si el tema no está en la Convención. Se intenta trasladar otras posibilidades, como la de la persecución indiscriminada por causas religiosas, étnicas o raciales, pero no la persecución política. En su momento, Stalin abogó para sacarla, pero debe ser incluida y no solamente hacerse cargo del caso argentino sino de otros tantos lugares del mundo donde hay persecuciones políticas. Garzón dijo que acá se pretendían instalar las pautas de la civilización occidental y cristiana, y entonces así habría una persecución religiosa. Yo no estoy de acuerdo. ¿Y las monjas francesas? Por eso politicidio: porque eran contrarios a ese régimen.

¿Cómo evalúa al juicio como síntesis?
Este juicio nos coloca a la cara del horror y quiero resaltar este concepto: quedó totalmente evidenciado el horror. A partir de ello, era indispensable realizarlo. No solo este y los casos subsiguientes. Es necesario conjurar la irracionalidad que se evidenció en este juicio con la racionalidad de una respuesta civilizada, sublimando la violencia. Deben empeñarse los mejores esfuerzos individuales, pero también institucionales que tributen a una política de Estado, como ya lo señaló la Corte.
31 de octubre de 2011
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fue un día de justicia


Lila Pastoriza, sobreviviente de la ESMA, reflexiona sobre la sentencia a los represores de ese centro clandestino. Las sensaciones al escuchar la condena. El recuerdo de sus compañeros y la satisfacción por haber cumplido con un mandato.
[Victoria Ginzberg] Argentina. Lila Pastoriza vuelve al predio donde funcionó la ESMA casi todos los días. En su caso, no es una frase simbólica, sino literal. Dedicada desde hace años a las políticas sobre la memoria, trabaja en el ente público que coordina el Espacio para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos que funciona ahora en el terreno del centro clandestino de detención. El Casino de Oficiales, donde estuvo secuestrada, trata de no pisarlo: "Ese lugar está habitado por mis compañeros. Yo no veo una pared, un rincón, veo gente". En cambio, dice, busca poner en ese sitio de muerte algo de vida. El miércoles escuchó las condenas a los 16 represores en la calle, en la pantalla gigante que se instaló en la puerta de los tribunales de Comodoro Py. "Sentí una gran emoción que todavía me dura, porque de alguna manera era cumplir con un mandato que nos habíamos dado: que el que saliera tenía que hablar, que denunciar, hacer que haya una sanción. Cuando fuimos liberadas con Pilar Calveiro salimos en un avión y recién a las dos horas de vuelo dijimos ‘estamos libres’ y empezamos a abrazarnos y a saltar. Era una sensación de irrealidad, de ‘estamos soñando’. Y con el fallo fue una sensación parecida", cuenta.

¿Cuál es su conclusión sobre el juicio?
Fue un día de justicia. Como sobreviviente tengo satisfacción por poder cumplir el mandato hacia los compañeros, el compromiso con una generación que quiso transformar al país. Los desaparecidos, a quienes los represores buscaron borrar hasta de la historia y del recuerdo, son los que sustentaron las luchas de estos años. Y hoy están más presentes que nunca. Además este juicio tuvo muchas dificultades. Y lo de la ESMA tiene una llegada al conjunto de la población muy fuerte y uno se pregunta por qué.

Sí. ¿Por qué?
Debe haber multitud de factores. Tanto en la etapa de la dictadura como en la lucha por la impunidad la ESMA siempre tuvo un lugar muy emblemático y, paradójicamente, creo que no es representativa de lo que eran los centros clandestinos. Al contrario, tiene muchas singularidades. Además de la cantidad de víctimas que pasaron por allá, creo que influye que los miembros el grupo de tareas de la Marina lograron convertirla en una maquinaria de aterrorizar a la sociedad. Creo que ellos se planteaban que la ESMA asustara. Por un lado, instalaron un centro clandestino como ese en un lugar de tanta visibilidad y circulación... el camino que hacían las caravanas de coches al Casino de Oficiales, que era donde llevaban a los detenidos, es detrás de la reja paralelo a la calle, es muy visible y entraban por la puerta del frente.

Negaban lo que hacían pero a la vez lo mostraban y querían que se sepa.
Sí, eso ocurrió en todos lados. Era acá no pasa nada, no hay nadie detenido, pero había operativos espectaculares. A muchos, cuando caímos en la ESMA, nos preguntaban "¿cuál es el lugar que más miedo te da?". A mí me preguntaron "¿cuál es el lugar que más miedo te da? ¿dónde crees que estás?". Yo no tenía ni idea de dónde estaba pero el lugar que más miedo me daba, y lo dije, era la Escuela de Mecánica de la Armada. Ellos querían que se tuviera miedo a la ESMA. Al grupo represivo le habrá jugado muy a favor en un momento pero después le jugó en contra. Como muchas de las maniobras que hicieron de "cierta audacia".

Como liberar más personas que en otros centros...
Absolutamente. La ESMA es la que más denuncias tiene, de lejos. Es la que más sobrevivientes tiene. Hasta uno puede pensar en una cierta omnipotencia del GT3.

¿Cómo vivió el momento del fallo?
Es muy contradictorio. Por un lado sentí una gran emoción que todavía me dura, porque de alguna manera era cumplir con un mandato que nos habíamos dado: que el que saliera tenía que hablar, que denunciar, hacer que haya una sanción. Cuando fuimos liberadas con Pilar Calveiro salimos en un avión y recién a las dos horas de vuelo dijimos "estamos libres" y empezamos a abrazarnos y a saltar. Era una sensación de irrealidad, de "estamos soñando". Y con el fallo fue una sensación parecida.

O sea que fue como su segunda liberación.
Y... algo de eso debe haber. Pero junto con esa emoción hay una tristeza flotante. Me pasa todas las veces que escucho una sentencia, no me da alegría, no es la palabra, porque aparecen todos los rostros, todos los nombres, toda la gente, todo lo que se perdió en términos de compañeros. Pero en el plano político y social creo que esto no puede no tener una sanción legal, no puede desde el punto de vista de que no hay sociedad que se pueda construir de manera democrática sobre la base de la impunidad de crímenes de este tipo cometidos por el Estado. Si esto no tiene sanción, ¿cómo vas a sancionar a quien se robó un banco? Fueron condenados quienes secuestraron, torturaron y asesinaron clandestinamente a miles de personas durante una dictadura que implantó el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina, en palabras de Rodolfo Walsh. No hay excusas ni argumentos (la "guerra", el accionar guerrillero, el gobierno de Isabel Perón, el descalabro del país, etc.) que puedan justificar los crímenes atroces que se perpetraron con el poder del Estado.

¿Qué le pasa al volver a ver a los represores?
No los conocí a todos, recuerdo a algunos. Los vi el otro día por la pantalla, porque estuve afuera, y los vi en el inicio del juicio. Vi más directamente cuando declaré a (Juan Carlos) Rolón y a (Ricardo Miguel) Cavallo. A Cavallo prácticamente no lo conocía. A Rolón sí lo había visto en la Pecera. Y la verdad es que me resultó una situación medio insólita, pero no me suscitó nada en especial.

¿Por qué insólita?
Eso de que me preguntaran a mí cuándo lo había conocido a Rolón. Me parecía insólito que el imputado fuera él. Eso de estar en un tribunal y que te preguntaran si lo habías visto al señor o no lo habías visto...

¿Era como que no podía creer que él estuviera ahí?
Yo lo podía creer, pero era raro, eso de que estuviera Rolón ahí, que para nosotros era Juan, distinto, además, físicamente, estaba cambiado.

¿Cómo tomó lo de las absoluciones porque, por ejemplo, a Rolón lo absolvieron?
No soy una experta en el juicio, pero se sabía que había posibilidades de que lo absolvieran porque aparentemente en esa época no estaba. Pero fue absuelto específicamente por las víctimas de la Santa Cruz y Rodolfo Walsh. El está implicado en otros casos. Y también lo vi al Tigre (Acosta), igual a sí mismo, absolutamente igual. Pero lo vi a través de la pantalla. El Tigre es un personaje clave en esta historia.

¿Lo ve y qué piensa?
Me parece el mismo de siempre, incluso cuando leía en el diario algunas cosas que él decía, me lo imaginaba diciéndolas. Era un tipo que vociferaba, decía las cosas más increíbles del mundo. Yo tuve un tremendo escándalo con él apenas me pasaron a la Pecera (donde hacía trabajar a los secuestrados) porque había salido mi nombre en una lista, en una solicitada de desaparecidos. Hacía poco que yo estaba en la Pecera, venía de Capuchita. El me armó un escándalo espantoso porque sostenía que yo no estaba desaparecida y que por qué yo había aparecido en esa lista si no estaba desaparecida. Gritaba, gesticulaba...me decía "si vos no estás desaparecida, estás acá" y yo trataba de explicarle que yo, para la sociedad y desde el punto de vista legal, estaba desaparecida. Se puso como loco. Después, los demás, me decían que no tenía que enfrentarlo. Era muy arbitrario, muy loco, una persona terrible, sin ningún tipo de límites. Después estaba Astiz, a quien yo conocí bastante por circunstancias casuales. Yo estaba detenida junto con Mario Galli, que era un ex marino que había sido compañero de la misma promoción, estábamos los dos en un cuartito en Capuchita y Astiz iba mucho a hablar con él y conmigo. La noche que yo caí, él estaba de oficial de guardia y se vino a charlar conmigo.

¿Y de qué hablaban?
Y...de la vida. Yo trataba de explicarle que no tenía nada que ver con la subversión, qué sé yo. No me acuerdo lo que hablábamos. El era muy joven. Yo estaba bajo disposición del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) no del GT, era la primera noche, la etapa de los interrogatorios y apareció un muchacho con una remera blanca que parecía un jugador de tenis. Me acuerdo que le dije "¿vos quién sos, el sobrino de alguno de estos tipos? El me dijo que no, que era teniente de navío... El siempre tiene sus personajes. En otra época por ahí tenía que ver con el guerrero, y ahora fue el que se pone la escarapela, el que se ríe, el sarcástico. Siempre pienso que no hay otra salida para personas que participaron en estas cosas que alguna vez puedan reflexionar y puedan pensar, pensar en cómo llegaron a hacer este tipo de cosas y qué es lo que hicieron. No sé si tienen conciencia realmente. Incluso me cuesta imaginarlos tirando gente de los aviones. Es una de las cosas que no puedo pensar. Nosotros pensábamos que algunos de ellos estaban en crisis, algunos no, por ejemplo El Tigre no estaba en ninguna crisis. Pero después de todos estos años se fueron galvanizando en la defensa en lo que habían hecho y nunca nadie se arrepintió de nada.

En principio va a haber por lo menos otro gran juicio sobre la ESMA. ¿Volver a declarar es cansador, abrumador?
Es cansador. Cada vez que uno declara se revive todo. No es que sea más fácil. Uno puede pensar que como declaraste muchas veces estás canchero y yo siento que es más difícil, porque a medida que vas horadando esta historia vas descubriendo más cosas y las vas viendo desde otro lugar. Cuesta más. Pero parto de que nosotros tenemos el privilegio de haber salido vivos de ese lugar y de haber llegado a una situación en la que esta historia se está discutiendo y juzgando. Es importante tratar de entender cómo fue posible que pasara lo que pasó, las condiciones que lo posibilitaron, cuál era el marco político económico pero también lo que la sociedad tenía incorporado como natural. No es como algunos dicen que estamos en el pasado, es algo que tiene mucha vigencia. Entonces, si tenemos que declarar diez veces más, lo vamos a hacer. El problema no es ese, sino que si esto se dilata mucho hasta socialmente puede haber una fatiga. Creo que hay que buscar los mecanismos para hacerlo lo más rápido posible.

¿Es como se dice, que el fallo es "reparador"?
Los fallos de este tipo son muy reparadores para nosotros, para los familiares y para la sociedad. Una periodista me preguntó si creía que esto cerraba el tema. Me quedé sorprendida. Creo que no lo cierra porque faltan juicios, pero el hecho de que haya justicia es una garantía de que pueda tomarse cierta distancia de la cuestión, que deja de ser un nudo beligerante, puede haber cierta paz, no sólo en general sino dentro de cada uno. Me decía mucha gente que el otro día se me veía como aliviada. Además, durante este juicio y otros que se realizan en esta etapa se pudo hablar de una serie de temas que, en otro momento, como en el Juicio a las Juntas –y yo reivindico su importancia– era más difícil. No sólo se habló de la militancia sino también, por ejemplo, de la condición en la que estábamos no- sotros, qué pasaba con las personas ahí adentro. A partir de 2003, las medidas que el Gobierno fue tomando permitieron que uno se sintiera más confiado, como que había por fuera de nosotros mismos, pero no sólo en el Gobierno sino también en la sociedad, una recepción distinta. Y creo que éste y todos los fallos de los juicios son para la sociedad en su conjunto y no tienen dueños.
31 de octubre de 2011
30 de octubre de 2011
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los que sonríen tranquilos


"Ángel rubio de la muerte de / qué poco te sirvió, el niño Jesús, / la bandera y el sol que te vio..." (León Gieco).
[Guillermo Levy] Argentina. "Acá somos Dios", dicen que solía decir el Tigre Acosta, "las monjitas voladoras", se mofaba Alfredo Astiz. Frases del paisaje demoledor que es para una sociedad la impunidad en los crímenes más tremendos.
Mi generación no es la generación aniquilada, tampoco es la de los Hijos que se forjaron como tales en los años noventa, tan llenos de frivolidad como de jóvenes que no firmaban el contrato menemista.
Mi generación nació a la política sobre el fin de la dictadura y bajo la mirada de madres y abuelas que dibujaron, demarcaron en la lucha política que cada uno siguiera, algunas líneas imborrables en cuanto a la ética imprescindible para cualquier horizonte político transformador y en cuanto a la importancia de no abandonar a sus muertos que se iban convirtiendo también en nuestros muertos. Muertos con toda la energía que emanan en la historia.
Ellos, los muertos, los desaparecidos y los sobrevivientes, fueron delineando en nosotros, los jóvenes de entonces, la necesidad de luchar por la transformación de nuestro país.
Las Madres y las Abuelas se convirtieron en nuestras Madres y Abuelas con las que crecíamos mientras se acrecentaba la impunidad.
Alfonsín pasó a la historia como el hombre que instaló los derechos humanos. Más allá del limitado pero histórico Juicio a las Juntas, vinieron claudicaciones e impunidades que nos trazaron otra marca: la democracia tenía como costo la impunidad. No sólo el perdón, no sólo el desprocesamiento, también el reconocimiento. Durante el gobierno de Alfonsín los hoy condenados Rolón y Astiz fueron ascendidos en sus cargos, ya que las leyes les habían borrado los delitos. Más tarde, De la Rúa salvó al represor y contrabandista Cavallo, garantizando, mediante la prohibición de las extradiciones, que ningún otro represor pudiera comparecer en el exterior frente a la impunidad local.
Con Menem, la lucha contra la impunidad empezó a reconstituirse a mediados de la década, convirtiéndose en un núcleo de unidad de muy diversos grupos y personas.
Las marchas del aniversario del golpe a partir de 1996 fueron cada vez más un recorrido de mucha gente que se encontraba, otra que marchaba por primera vez. Esas marchas se fueron constituyendo en ese lugar que una vez al año había que ir. Muchos habían estado siempre, muchos otros se sentían interpelados entonces.
Y en un mar de impunidad estatal e indiferencia social aparecieron los Hijos, las declaraciones de Scilingo –hoy preso en España–, los escraches, los juicios por la verdad, las causas a los represores en el exterior y los fallos de la Comisión Interamericana de DD.HH.
El cerco a la impunidad iba creciendo a pesar de que Menem había intentado silenciar el tema con astucia dando fuertes reparaciones económicas. Las indemnizaciones repararon muchas situaciones, pero no repararon heridas y la presión, más la unidad que daba la lucha contra la impunidad, siguió creciendo hasta que, el 24 de marzo de 2001, 150.000 personas fueron a la Plaza meses antes del estallido de diciembre.
Antes el Congreso tuvo de derogar las leyes de impunidad sin efectos retroactivos y en el 2001 un juez las consideró inconstitucionales.
Y llegó Kirchner, que dio un paso central al impulsar la anulación de las leyes y las reaperturas de las causas.
Hoy podemos mostrarles a nuestros hijos que a muchos de los que cometieron estos crímenes la democracia los juzga con todas las garantías y los condena.
Hoy podemos hablarles a nuestros alumnos del genocidio cometido pero sin terminar, como antes, diciendo "están todos libres", despertando bronca, impotencia, desquicio y muchas veces indiferencia. Indiferencia, la receta del neoliberalismo para los que se integraban en el relato de que nada se puede cambiar.
Reparación como estas condenas no la da ninguna indemnización, reparación para los que hoy siguen desaparecidos, para sus compañeros y familiares y para toda la sociedad, cuyo piso de impunidad es, en cada fallo, más bajo.
Hoy Argentina es un poco mejor, el Angel Rubio, el perverso Acosta, torturadores como Rolón, siniestros de la inteligencia naval como Shaffer, apropiadores como Donda, o Weber, el asesino de Rodolfo Walsh, estarán en prisión por el resto de sus días.
Las monjas francesas, los curas palotinos, Rodolfo Walsh y miles más, desde algún lado seguramente, nos sonríen tranquilos.
[El autor es docente de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA].
31 de octubre de 2011
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quiénes son los condenados


Los 16 condenados y los dos absueltos.
[Argentina] Jorge Eduardo Acosta. Prisión perpetua. Alias Tigre, Aníbal, Santiago o Capitán Arriaga. 70 años. Capitán de corbeta retirado de la Armada. Fue jefe de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3 con base en la ESMA entre abril de 1976 y febrero de 1979. El Tigre Acosta, como lo conocían los secuestrados, pasó a la historia por su sadismo, que le permitía torturar en cautiverio y luego obligar a una secuestrada a salir a cenar a un restaurante o a bailar a un boliche. Se ufanaba de ser "Jesucito" por su capacidad para "mandar para arriba" a las víctimas.

Alfredo Ignacio Astiz
Prisión perpetua. Alias Cuervo, Ángel, Rubio, Gonzalo, Gustavo Niño y Alberto Escudero. 59 años. Integró el sector de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3. Se hizo pasar por hermano de un desaparecido para infiltrarse en el grupo de Madres y familiares de víctimas secuestrados en la Iglesia de la Santa Cruz y asesinados en vuelos de la muerte. Volvió a infiltrarse entre familiares y exiliados en Francia. Fue identificado cuando se rindió sin pelear en la guerra de Malvinas. Dado de baja de la Armada por ufanarse de su capacidad para asesinar políticos y periodistas.

Ricardo Miguel Cavallo
Prisión perpetua. Alias Sérpico, Miguel Angel y Marcelo Carrasco. 60 años. Capitán de corbeta retirado. Integró los sectores de operaciones e inteligencia del Grupo de Tareas 3.3. Fue identificado por sobrevivientes de la ESMA en México, donde se desempeñaba como director del Registro Nacional de Vehículos. Fue detenido en agosto de 2000 mientras intentaba huir a la Argentina, donde regían las leyes de impunidad. Fue extraditado a España por orden del juez Baltasar Garzón y en marzo de 2008 fue extraditado a la Argentina.

Julio César Coronel
Prisión perpetua. Alias Maco. 75 años. Mayor retirado del Ejército Argentino. Entre 1977 y 1978 integró el sector de operaciones del Grupo de Tareas 3.3, enviado en comisión por el Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo. Ofició de enlace entre la Armada y el Ejército. "Qué cagada que Walsh se nos murió, no respetó la voz de alto y tuvimos que tirarle", le confió a un secuestrado. Según su legajo fue herido ese mismo 25 de marzo de 1977, pero no por el escritor, sino durante un operativo en San Fernando.

Adolfo Miguel Donda
Prisión perpetua. Alias Gerónimo, Palito o Chiche. 65 años. Capitán de fragata retirado de la Armada. Fue jefe del sector operaciones del Grupo de Tareas 3.3 entre noviembre de 1978 y 1980. Luego fue segundo jefe de inteligencia. Su hermano y su cuñada estuvieron en cautiverio en la ESMA. Durante su indagatoria admitió que participó en secuestros, destacó que "fue una actuación institucional, de toda la Armada" y lamentó que sólo lleguen a juicio el puñado de represores identificados por sobrevivientes.

Alberto Eduardo González
Prisión perpetua. Alias Gato o Luis, también usó el sosia Oscar Paz Alara. Cumplió ayer 60 años. Capitán de corbeta retirado de la Armada. Entre 1976 y 1979 integró el sector de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3. Varios sobrevivientes lo identificaron en secuestros y sesiones de tortura. En 1978 cumplió funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde fueron obligados a trabajar varios secuestrados. En 1980 fue asignado por la Armada a la embajada argentina en Londres.

Óscar Antonio Montes
Prisión perpetua. Almirante retirado de la Armada. 77 años. Fue jefe de operaciones del Estado Mayor de la Armada y comandante de las Fuerzas de Tareas 3, de la que dependían los grupos de tareas de la ESMA. Cuando las Fuerzas Armadas se dividieron los ministerios y la Armada ocupó el de Relaciones Exteriores, fue nombrado canciller. Al comienzo del juicio negó todos los cargos pero se negó a declarar "porque no estoy siendo juzgado por mis jueces naturales". Gracias a sus problemas de salud goza de arresto domiciliario.

Antonio Pernías
Prisión perpetua. Alias Martín, Rata o Trueno. 64 años. Capitán de fragata retirado. Varios secuestrados lo recordaron entre sus torturadores. Tuvo a su cargo la Pecera, donde los cautivos hacían trabajo esclavo, y luego fue enviado al Centro Piloto de París. Su padre, oficial superior de la Fuerza Aérea, facilitó su casaquinta de Del Viso como "casa operativa" de los represores de la ESMA. Fue quien le anticipó a una secuestrada el "traslado" de las monjas francesas y los familiares de desaparecidos.

Jorge Carlos Radice
Prisión perpetua. Alias Gabriel, Ruger o Juan Héctor Ríos. 59 años. Teniente de fragata retirado de la Armada. Entre 1976 y 1978 integró el sector de inteligencia y luego de logística del Grupo de Tareas 3.3. Desde fines de 1978 fue secretario del almirante Emilio Massera en sus oficinas de Cerrito 1136. Supo ufanarse de ser "el mejor francotirador" del grupo de tareas. En una casa de su familia en Zapiola y Jaramillo fueron obligados a trabajar varios secuestrados de la ESMA.

Néstor Omar Savio
Prisión perpetua. Alias Halcón o Norberto. 65 años. Capitán de fragata retirado de la Armada. Integró los sectores de operaciones y de logística del Grupo de Tareas 3.3. Durante su declaración indagatoria en la instrucción admitió que "la Armada envió a todo el personal necesario, sin distinción de jerarquías, cuerpo o escalafón", en lo que denominó "lucha contra la subversión". En el juicio oral no negó su paso por la ESMA pero sí su participación en los secuestros de la Iglesia de la Santa Cruz.

Raúl Enrique Scheller
Prisión perpetua. Alias Mariano, Pingüino, Miranda y Schelling. 65 años. Capitán de navío retirado de la Armada. Integró el sector operaciones del Grupo de Tareas 3.3 y luego el Copece, un centro de documentación de la Armada. En sus declaraciones en instrucción admitió haber participado en interrogatorios pero negó haber torturado. Eran "procedimientos doctrinarios previstos para la circunstancia de enemigo capturado", dijo. En el juicio aseguró que su actuación en la Unidad de Tareas 3.3.2 fue "un destino más" de su carrera naval.

Ernesto Frimon Weber
Prisión perpetua. Alias 220 o Boero. 80 años. Oficial retirado de la Policía Federal. Fue sindicado por sobrevivientes como quien les enseñó a usar la picana eléctrica. También sería el autor del asesinato de Rodolfo Walsh. "Lo bajamos en una cita en la calle", le contó a un secuestrado. "El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía", contó. Durante sus declaraciones indagatorias negó los hechos, dijo que se limitaba a pedir zonas liberadas a la Policía Federal.

Juan Carlos Fotea Dineri
25 años de prisión. Alias Lobo o Fernando. 61 años. Sargento retirado de la Policía Federal. Integró el sector de operaciones del Grupo de Tareas 3.3 entre 1977 y 1978 cuando era cabo primero. Participaba en secuestros y se ufanaba de su capacidad para conducir vehículos a alta velocidad. Su nombre trascendió en 1985 luego de su detención como miembro de una banda que encabezaba Raúl Guglielminetti. Alguna vez confesó que era "rayante" ver el desfile de condenados. "Estamos tirando una generación al mar", admitió.

Manuel J. García Tallada
25 años de prisión. Contraalmirante retirado de la Armada. 76 años. Fue jefe de Prefectura Naval en 1975. Después del golpe de Estado fue jefe del estado mayor del Comando de Operaciones Navales y en 1977 fue comandante de la Fuerza de Tareas 3, de la que dependían los grupos de tareas de la ESMA. Durante su declaración indagatoria dijo desconocer que durante la dictadura se aplicaran tormentos a los detenidos. Gracias a su edad y a sus problemas de salud, cumplirá su condena con arresto domiciliario.

Carlos Capdevila
20 años de prisión. Alias Tommy. 65 años. Médico y capitán de fragata retirado de la Armada. Entre 1979 y 1981 integró el departamento de sanidad de la ESMA. Atendió a secuestradas embarazadas que tuvieron a sus hijos en cautiverio. Colaboró con la Justicia al entregar los alias de oficiales y suboficiales de la Armada y una resolución del almirante Emilio Massera de 1978 por la que se condecoró a 81 miembros y colaboradores del Grupo de Tareas 3.3 por su participación en "operaciones reales de combate" durante la dictadura.

Juan Antonio Azic
18 años de prisión. Alias Piraña, Freddy y Claudio. 70 años. Suboficial principal retirado de Prefectura Naval. Integró el sector operaciones del Grupo de Tareas 3.3. Se apropió de Victoria Donda y Carla Silvana Ruiz Dameri, nacidas durante el cautiverio de sus padres en la ESMA. Cuando se enteró del pedido de captura del juez español Baltasar Garzón, Azic caminó hasta una clínica, se sentó en un banco frente a la imagen de la Virgen Stella Maris, patrona de la Armada, y se disparó en la boca con su nueve milímetros.

Pablo E. García Velazco
Absuelto. Alias Dante. 64 años. Capitán de corbeta retirado de la Armada. Participó de la represión ilegal junto a su hermano mellizo Miguel Angel García Velazco. Varios sobrevivientes aseguraron que Pablo era Dante, integrante del Grupo de Tares 3.3 que participaba en secuestros e interrogatorios. Durante sus declaraciones indagatorias negó haber formado parte del GT 3.3, dijo que integraba el Servicio de Inteligencia Naval (SIN) y sugirió una confusión con su hermano, que ya había fallecido.

Juan Carlos Rolón
Absuelto. Alias Juan o Niño. 62 años. Capitán de fragata retirado de la Armada. Durante la dictadura prestó funciones en la base naval de Puerto Belgrano e integró el sector de inteligencia del Grupo de Tareas 3.3. Algunos sobrevivientes lo reconocieron entre sus secuestradores, otros como torturador. A un secuestrado le contó que su abuelo había despilfarrado una fortuna y apenas había quedado su apellido en una avenida por la que estaban circulando, dato que años después permitió identificarlo.
29 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011
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matar y morir a la edad de jugar


Un chico de 11 años mató de un cuchillazo a otro de 12 porque le hacía burlas. Ocurrió en Villa Fiorito, en Lomas de Zamora. El nene recibió una cargada de su amigo y vecino, entró a la casa a buscar un cuchillo y le dio un puntazo.
Argentina. Eran amigos y vivían en Villa Fiorito, medianera de por medio, pero el mayor, de 12 años, solía burlarse del más chico, de 11. El miércoles a la tarde, Sebastián Merlo, el mayor, estaba en la puerta de su casa con otros amigos cuando pasó el menor: y se burló una vez más. El menor entró en su casa, tomó un cuchillo de mesa, salió a la calle y le dio un puntazo. "Me pinchó, me pinchó", alcanzó a decir Sebastián a su padre, que caminaba por la vereda. Luego empalideció. Minutos después moría desangrado en el hospital Evita, de Lanús. El episodio "no tiene precedentes en Lomas de Zamora", señaló a este diario Marisa Marco, fiscal general de Menores del distrito, quien también confirmó que "el chico es demasiado chico como para tener responsabilidad penal", que es posible recién a partir de los 16 años. La funcionaria agregó que, a pesar de que "el caso es no punible", "la ley establece que el fiscal tiene que investigar qué es lo que pasó y cuál fue la responsabilidad del chico". Por ello, el niño, que está en libertad, pasó el jueves en los tribunales sometido a peritajes, acompañado por sus padres. Provisoriamente, la familia se mudó a otro barrio. "No sé cómo va a quedar esto, mi hijo ya está muerto", dijo la madre del chico fallecido.
El episodio sucedió en la calle Conesa al 900, entre Ginebra y Bucarest, alrededor de las cuatro de la tarde del miércoles. "No está acreditado con certeza", explicó la fiscal general Marco, pero la hipótesis sobre la que trabajaba la Justicia sostenía que el chico de 11 años habría sido "objeto de alguna burla o cargada" al pasar ante la puerta de la casa de Sebastián, quien se encontraba en compañía de otros chicos. De acuerdo con un jefe policial, tras eso el niño burlado entró en su propia casa, salió armado con un cuchillo tipo tramontina y atacó a Sebastián de un cuchillazo.
En ese momento, contó Osvaldo, el padre de Sebastián, "yo justo me iba al abogado con mi otra nena", de modo que caminaba por la vereda. "Sentí el grito ‘papá, papá, me pincharon’, me di vuelta y (el nene) venía agarrándose la panza con una remera negra, tenía un tajito chiquitito". Luego, "empezó a ponerse blanco y, como yo tengo un problema para caminar, había otro muchacho amigo que estaba sentado en una casa, y le pedí que lo lleven" a un hospital. En ese momento salió de su casa el padre del chico agresor y llevó al niño herido al hospital Evita, de Lanús. Sebastián murió mientras era atendido. Los resultados de la autopsia, que se realizó ayer, estarán la semana próxima. Sin embargo, fuentes de la investigación explicaron que "el cuchillo afectó el corazón del niño y le provocó la muerte en forma casi instantánea".
Minutos después, el niño de 11 años era llevado por su madre a la Comisaría 5ª de Lomas de Zamora, que lo puso a disposición del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil del distrito. La causa se encuentra en etapa de instrucción bajo la responsabilidad de los fiscales Cristina Luzuriaga Vivot y Jorge Venzano.
El niño, cuya identidad no trascendió por disposiciones legales, fue definido por el padre de Sebastián como "un chico normal", con el que su hijo mantenía "una relación normal de chicos comunes, de chicos que se pelean como todos los chicos de 11 o 12 años". "Ellos se conocían, eran amigos, jugaban juntos", señaló Osvaldo Merlo.
Consultada por este diario, la fiscal Marco señaló que el niño agresor no puede ser penalmente responsable y que no recuerda que existan antecedentes similares, "al menos no en Lomas de Zamora". "Pero aunque no sea punible, la ley establece que la fiscalía tiene que investigar qué es lo que pasó y cuál fue la responsabilidad del chico", señaló. Por ello "son importantes los peritajes: mediante peritajes psicológicos, de asistentes sociales, de psiquiatras infanto-juveniles, se establece qué pasó realmente. A eso se suman declaraciones de testigos. Y recién ahí el fiscal está en condiciones de establecer si va a pedir al juez de garantías que tome alguna medida". Entre las disposiciones, la Justicia podría considerar "imponer al chico y a sus padres alguna medida como de tratamiento psicológico o psiquiátrico".
La corta edad del niño agresor es la clave, explicó la fiscal Marco. "Si fuera un chico de 15 años, ante un homicidio el fiscal pediría una medida de seguridad que implique privación de libertad. Pero ante un chico de 11 no puede haber privación de libertad ambulatoria. Por eso el juez dispuso que permanezca en un domicilio preservado. Se lo sacó de su casa para resguardar su integridad física."
El niño "está en manos de la Justicia", recordó el subsecretario de Niñez, del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, Pablo Navarro. "Por eso, como sistema nos pusimos a disposición con los programas de Promoción y Protección de los Derechos del Niño y de Responsabilidad Penal Juvenil." Navarro también señaló que se trata de "un caso excepcional", en tanto ambos niños se encontraban escolarizados y en un marco familiar.
"La singularidad es lo que prima y no escuché al chico, pero por la información disponible es posible pensar que algo pasó en la trama social que protege a los chicos", evaluó en diálogo con este diario la psicoanalista del Fuero Penal Juvenil bonaerense Graciela Pini. "Siempre existen cargadas en todos los ámbitos, pero acá podría pensarse que hubo una reacción ante algo ante lo cual el chico no tenía recursos para soportar."
29 de octubre de 2011
28 de octubre de 2011
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nuevo juicio oral por el vesubio


El fiscal federal Federico Delgado pidió la elevación a juicio oral para cuatro represores que actuaban durante la última dictadura militar en el centro clandestino de detención El Vesubio acusados de secuestrar y torturar a 200 personas.
Argentina. El juez federal Daniel Rafecas deberá decidir si envía al banquillo a los represores Néstor Norberto Cendón, Jorge Raúl Crespi, Federico Antonio Minicucci y a Faustino José Svencionis. Por crímenes de lesa humanidad cometidos en este centro de detención ya fueron sentenciados el 14 de julio pasado siete represores.

Los cuatro eran responsables de ese centro, donde permanecieron prisioneros y fueron sometidos a torturas el escritor y periodista Haroldo Conti, secuestrado el 4 de mayo de 1976, y el historietista Héctor Oesterheld, creador de ‘El Eternauta’, quien fue privado de su libertad el 27 de abril de 1977, y aún permanecen desaparecidos.
El Vesubio estaba ubicado en la intersección de la Autopista Ricchieri y Camino de Cintura, en el partido bonearense de La Matanza, y funcionó entre abril de 1976 y noviembre de 1978. El centro clandestino fue demolido antes de la visita que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979.
El fiscal, en su dictamen, aseguró que "la práctica de aplicación de tormentos tuvo un papel protagónico en el acicalamiento del terror" y añadió que "al apelar a diversos métodos que no se reducían al uso de instrumentos emblemáticos de suplicios, los represores hacían algo más que satisfacer sus inclinaciones sádicas".
"En la cultura de la crueldad, el fuerte ignora la dignidad del débil; le impone no sólo sin razón, sino también haciéndole advertir que no hay razón, que se trata de un hecho caprichoso porque esta es la forma más eficaz de suprimir al otro", sostuvo Delgado.
Tras enumerar las circunstancias que rodearon cada caso y la víctima, el fiscal concluyó que "la norma material fue el desarrollo de una ordenada, jerárquica e ilegal maquinaria debidamente aceitada para cumplir acabadamente con el cometido fijado: el aniquilamiento del oponente a un precio conocido de antemano por todos los integrantes de la estructura".
Por crímenes de lesa humanidad cometidos en "El Vesubio", ya fueron sentenciados el 14 de julio pasado siete represores. El Tribunal Federal 4 de esta Capital sentenció a prisión perpetua a Héctor Gamen y Hugo Pascarelli.
En tanto, José Néstor Maidana fue condenado a 22 años y medio de prisión; Diego Salvador Chemes, a 21 años y medio; Ricardo Néstor Martínez y Ramón Antonio Erlán, a 20 años y medio y Roberto Carlos Zeolitti, a 18 años.
29 de octubre de 2011
28 de octubre de 2011
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en el cementerio la piedad


Superti destacó el trabajo del equipo forense. "Es de una enorme trascendencia".
Argentina. El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti, junto con autoridades de la Municipalidad de Rosario y de la Justicia federal, visitaron ayer el cementerio La Piedad donde funciona el laboratorio móvil donde trabaja por orden judicial el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Allí se realizan excavaciones en 123 tumbas en busca de restos de desaparecidos durante la última dictadura, "en lo que constituye un trabajo colectivo e histórico, de enorme trascendencia, en el marco de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia", expresó Superti.
De la recorrida participaron además la secretaria de Derechos Humanos, Rosa Acosta; el subsecretario de Derechos Humanos Zona Sur, Angel Ruani; el subsecretario de Gobierno de la Municipalidad de Rosario, Miguel Pedrana; el juez federal Marcelo Bailaque, y la fiscal federal Mabel Colalongo.
Durante la recorrida, Superti subrayó que las tareas de excavación constituyen "un trabajo colectivo e histórico", que se lleva adelante "con la participación conjunta de la provincia, la Municipalidad de Rosario, la justicia federal y el EAAF".
En ese sentido, el ministro explicó que "por un lado, el objetivo es colaborar con la Justicia para que no haya más impunidad, y por otro, devolver los cuerpos de los desaparecidos a sus familias, algo que es muy importante desde una visión reparadora de todo lo que sucedió". Las excavaciones se realizan en 123 tumbas de un sector del cementerio y se extenderán por aproximadamente dos meses.
Superti señaló que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a través del área de Investigación, Apoyatura y Seguimiento de causas de lesa humanidad de la Secretaría de Derechos Humanos, "viene colaborando con la Justicia desde las investigaciones preliminares, con todo lo que nos piden". En este sentido, señaló los aportes tanto documentales como de la logística necesaria para instalar el laboratorio móvil.
El ministro explicó que estas tareas de excavación "se pusieron en marcha a partir de investigaciones previas que llevan a sospechar seriamente que aquí se pueden encontrar cuerpos de personas desaparecidas durante la última dictadura militar".
El EAAF desarrolla su trabajo en el marco del proceso de identificación y búsqueda de la verdad que se inició con el análisis de documentos y entrecruzamiento de datos. La justicia federal ordenó la exhumación en procura de los restos de militantes desaparecidos durante la última dictadura, enterrados bajo el rótulo NN.
La fiscal federal Colalongo está al frente de la instrucción del expediente, en virtud de haberle sido delegada la instrucción por parte del juez federal Bailaque. El magistrado aclaró que "todo el trabajo del EAAF lo está costeando el Consejo de la Magistratura, es decir que son fondos de la Nación".
Por su parte, Colalongo reconoció que "la Secretaría de Derechos Humanos provincial colaboró con una carpa, y un grupo electrógeno y están por conectar la luz, y acercar un baño químico". "Pero -aclaró- en este caso puntual no hubo aporte de documentación en este caso. Lo que hicimos fue entrecruzar datos del Archivo General de la provincia, que estaba en el Archivo Intermedio, que son informes de hallazgos de cadáveres. Esta documentación la logramos en el 2009 y nos sirvió mucho en estas causas". "Esta causa de La Piedad empezó en 1984, se interrumpió en los años de las leyes del impunidad, y se retomó en el 2005", recordó.
28 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011
©rosario 12