curas casados leen misa
18 de julio de 2010
La misa de desafío al obispo. Los curas casados de Córdoba con el sacerdote sancionado. Desafiando la prohibición del arzobispo cordobés, Nicolás Alessio dio misa en la calle anoche y la dará hoy otra vez. En pocas semanas piensa dejar la Iglesia que lo reprime.
[Carlos Rodríguez] Córdoba, Argentina. La parroquia San Cayetano iba a quedar chica. Por eso, desde temprano, la misa concelebrada con representantes del Grupo Curas Casados de la provincia fue organizada sobre la calle Río Paraná. Como le había adelantado a Página/12, el párroco Nicolás Alessio no sólo no pidió perdón ni se retractó de su adhesión militante a la campaña a favor del matrimonio igualitario, sino que ratificó sus dichos y dio la misa. Se la había prohibido el arzobispo de Córdoba, Carlos José Ñañez, como sanción.
Anoche, con ‘Honrar la vida’ en la voz de Mercedes Sosa como fondo, el cura Alessio, vestido de "particular", con gorro de lana y poncho rojo con vivos negros, dijo que con la sanción de la nueva ley que posibilita el matrimonio entre personas del mismo sexo "hay una patria distinta, inclusiva, diversa y plural". A la tarde, Alessio había bautizado a un niño –desafiando otra prohibición– y hoy volverá a reunirse con sus fieles, en otra de sus habituales misas del fin de semana. Sabe que lo que está haciendo "va a tener un costo grande y como yo no quiero llevar a mi comunidad a un conflicto sangriento, lo más probable es que me vaya (de la Iglesia) el 7 de agosto", día del santo patrono del trabajo, que le da nombre a la parroquia.
Con un frío que rozaba los límites del bajo cero, unos quinientos fieles seguidores del cura Alessio lo apoyaron y vivaron durante la misa, que tuvo el tono de una fiesta en la que no faltaron las ironías. Alessio, que dijo ser "amigo personal" de Ñañez, leyó en forma textual el comunicado de la Curia que le prohibió dar misa y hacer casamientos. Puso énfasis, sobre todo, en el párrafo en el cual se sostiene que la sanción contra él obedece a que "últimamente efectuó y continúa efectuando declaraciones públicas en diversos medios de comunicación, a favor del presunto matrimonio entre personas del mismo sexo".
En la misa, Alessio insistió en que no habría de "enmendarse ni rectificarse" como le exigía su obispo. El que debía rectificarse, opinó, era el propio Ñañez, dado que "lo que él llama presunto matrimonio, ya no es presunto, es matrimonio. Ya son matrimonio, no hay nada que sea presunto". Sus palabras fueron seguidas por aplausos –y algunas risas–, de parte de una concurrencia heterogénea, que agrupaba a feligreses habituales de todas las edades, a militantes de organizaciones sociales, partidos políticos y a la Multisectorial que agrupa a gays y lesbianas de Córdoba, a representantes de organizaciones feministas.
Algunos de los presentes admitieron que no estaban de acuerdo con la posición del cura Alessio respecto del matrimonio gay. Pero, como explicó Juana, de 24 años, "estamos aquí porque es nuestro padre espiritual, nuestro amigo, nuestro compañero y una persona a la que todos apreciamos, a pesar de las diferencias y desde las diferencias". Juana reconoció que no suele ir a la iglesia, aunque a veces se mezcla con los religiosos que acompañan a Alessio "porque tienen algo, un ángel, que hace bien".
La misa se escuchó por un poderoso equipo de sonido instalado sobre la vereda de la parroquia San Cayetano en el barrio Altamira, cercano al popular barrio San Vicente, de la ciudad de Córdoba. ‘Vamos por la libertad’, cantaba Teresa Parodi. Las letras de las canciones parecían tener el carácter de editoriales que acompañaron a los distintos oradores. "Banderas de libertad, volvemos a soñar", repetía el estribillo de otra de Víctor Heredia. Y otra vez Teresa Parodi: "Canta compañero, no te quedes sin el fuego". En varios momentos, jóvenes y viejos se movieron al compás de la música, que se unió sin complejos al rezo tradicional.
Sobre una de las paredes exteriores del templo, un cartel improvisado a mano, decía: "Ay, Dios nuestro, perdónales. No saben lo que hacen". Sobre la cabeza de los oradores, en lo alto de la capilla, un mensaje decía: "Celebramos al Jesús liberador". Uno de los primeros en hablar fue Adrián (así se presentó), del grupo Curas Casados. Adrián, que ya no forma parte de la Iglesia Católica, dice que ellos, junto con el Grupo de Sacerdotes Angelelli, al que pertenece Alessio, están transitando "por el camino del pueblo colectivo, plural", al que definió como "un camino donde no cobran peaje". Terminó su intervención con dos consignas: "No nos van a quitar el sueño" y "Arriba la pluralidad".
Néstor, otro "cura casado", recordó que hace quince años tuvo que dejar los hábitos por haberse enamorado de una mujer. "No nos permitieron seguir ejerciendo nuestro ministerio, aunque nosotros seguíamos teniendo intacta nuestra fe en Dios y nuestra convicción de religiosos." Néstor habló sobre la persecución que sufrieron los que rompieron con el celibato: "No nos dejaron vivir en nuestro lugar, que era la iglesia. Los que habían sido nuestros compañeros, se apartaban de nosotros".
Después habló Pepe Ferrari, otro cura casado que hoy vive en Santa Fe con su mujer y sus hijos. "Yo tomé esta decisión hace más de dos décadas y ahora he vuelto a dar una misa, porque Nicolás (por Alessio) me invitó a participar." La misa se hizo bajo la invocación de San Cayetano, el santo patrono, y del obispo Enrique Angelelli, de quien se leyó un texto en el cual fundamentaba su decisión de adherir a los religiosos que dieron, hasta su vida, por lo que llamaron "la opción por los pobres".
Alessio cerró reiterando su oposición a someterse al juicio canónico que puso en marcha la Curia local. "Ir a juicio es como bajar al infierno", pero su tono, lejos de resultar dramático, despertó risas. Calificó al proceso de "antievangélico". Los abrazos fueron interminables. Antes, a solas con Página/12, Alessio dijo que le dieron "veinte días (de plazo) para nombrar un abogado defensor" pero aclaró que se resiste a seguir los pasos que marca el derecho canónico. "No creo en la burocracia ni en los papeles. No voy a acatar la orden de no dar misa ni de realizar casamientos. No me voy a retractar." Su postura es ésa, al tiempo que admite que sus días en la Iglesia están contados. "Mis amigos me piden que me quede hasta fin de año, pero lo más lógico es que me vaya después del 7 de agosto, porque para San Cayetano vienen todos los años entre seis y siete mil personas, y a ellos no les puedo fallar."
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[Sonia Tessa] Argentina. Desde hace 26 años, desde enero de 1984, un grupo de personas que estuvieron privadas ilegítimamente de su libertad y sufrieron tormentos en el Servicio de Informaciones pelea para que se juzguen los delitos de lesa humanidad cometidos en el edificio de San Lorenzo y Dorrego, el centro neurálgico del terrorismo de Estado en la región. Por allí pasaron entre 1800 y 2000 prisioneros y muchos de ellos continúan desaparecidos. El miércoles, a las 9.30, comenzará el juicio oral de una parte de la causa conocida como Feced, que cambió su carátula a Ramón Genaro Díaz Bessone, jefe del Comando del 2º Cuerpo de Ejército hasta el 12 de octubre de 1976. Seis imputados, 93 víctimas, de los cuales 17 fueron asesinados, casi 200 testigos, dan cuenta de la magnitud del juicio. Y desde Hijos Rosario calculan que se juzgará sólo el cinco por ciento de los crímenes cometidos en ese centro clandestino de detención. Aunque hay muchos otros acusados cuyo proceso se encuentra en etapa de instrucción, y algunos prófugos, entre los enjuiciados estarán Díaz Bessone y el emblemático José Lo Fiego, lugarteniente de Feced. Además, una de las querellantes, Marta Bertolino espera que las audiencias permitan descorrer el velo sobre otros responsables, entre ellos civiles, como funcionarios judiciales y médicos que participaban de la tortura. "Creemos que los testimonios permitirán esclarecer un mapa de la represión ilegal en la zona", confío, al tiempo que cuestionó que los represores transiten el juicio en libertad. "Esperemos que el Tribunal decida detenerlos, porque existe un peligro cierto de fuga", indicó.
Argentina. El gobierno de Mauricio Macri no podrá utilizar las polémicas armas de impulsos eléctricos Taser X26 en la ciudad de Buenos Aires. Así lo dictaminó ayer la Justicia en lo Contencioso Administrativo, que hizo lugar a un amparo presentado por el Observatorio de Derechos Humanos porteño (ODH) al considerar estos dispositivos como elementos de tortura. La sentencia generó un duro rechazo por parte del ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, quien negó que ese armamento "sirva para torturar", y anunció que apelará la medida. A su vez, apuntó hacia "una minoría que politiza todas las acciones del gobierno de Macri" y hasta deslizó la posibilidad de convocar a una consulta popular para que los vecinos se pronuncien acerca de cuáles deberían ser las políticas de seguridad que se implementen en la ciudad.
Argentina. Eusebio Esquivel fue detenido el 28 de julio de 1976. Poco tiempo antes había sido dado de baja en el servicio militar. Por entonces el servicio "a la Patria" era obligatorio, pero él había ido en forma voluntaria.
[Marcos Salomón] Resistencia, Chaco, Argentina. El ex preso político Jorge Giles, autor del libro ‘Allí va la vida’, en el que relata la masacre de Margarita Belén, contó ante el tribunal cómo un agente del Servicio Penitenciario le anticipó los nombres de los detenidos que iban a ser fusilados. Detalló las últimas horas de los presos, que fueron sacados de la U7, para llevarlos a ser torturados en la alcaidía policial, subidos a un convoy militar para ser trasladados a Formosa, y fusilados en el camino, cerca de Margarita Belén, fraguando un intento de fuga, el 13 de diciembre de 1976. En el último día de audiencias previo al receso invernal también declararon Eusebio Esquivel, Juan Carlos Goya y Jorge Migueles. Cruces entre las partes signaron una jornada en que la sala estaba abarrotada de familiares.
[Martín Granovsky] Fue el día más frío del año. ¿Será cierto que las camisetas, puestas por encima de la ropa, abrigan? Eso dijo después del acto Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas en la AMIA. Había una camiseta por cada víctima del atentado. Su amiga Marina Degtiar, que habló en nombre de Familiares, tenía puesta una con el número 25. "Los que protegieron, desviaron, pagaron en forma irregular y destruyeron pruebas, para nosotros son parte de la conexión local", dijo Marina. Sergio Borger, presidente de la AMIA, dijo que "el buen desempeño internacional del Gobierno debe ser acompañado por la Justicia local". Y el juez Baltasar Garzón, invitado de honor, dijo que ese día, el 18 de julio de 1994, "todos morimos un poco más, como nos pasa cada vez que actúan el terrorismo y el fanatismo religioso".
[Pedro Lipcovich] Argentina. "Si es mi cuerpo y mi decisión, si es mi manera de ganarme la vida y si, a veces, la paso bien, ¿cuál es el problema?", preguntó la titular del Sindicato de Mujeres Trabajadoras Sexuales de la Argentina (Ammar), a punto de viajar a Viena para recibir el premio que la ONU otorgó a la entidad por sus logros en la prevención del VIH/sida. Ammar exige ser escuchada en los debates sobre la prostitución: "Académicos y académicas disertan sobre nosotras sin conocernos ni darnos la palabra: eso también es violencia". Pide proteger a las víctimas de trata, a las que "tras rescatarlas las reenvían a sus lugares de origen, donde vuelven a caer en las mismas redes", distinguiéndolas de "las mujeres que ejercemos el trabajo sexual sin que nadie nos obligue". Y advierte sobre "los allanamientos puramente mediáticos, donde las compañeras son victimizadas y los dueños del prostíbulo nunca van presos". Ammar persiste en exigir la derogación de los edictos que, en todas las provincias menos tres, permiten a la policía mantener presas a las personas sin orden judicial.
Rosario, Argentina. El Espacio Juicio y Castigo Rosario reclamó ayer al Tribunal Oral Federal número 2 que los imputados en la causa Genaro Díaz Bessone, cuyo juicio oral y público comenzará el próximo miércoles, sean detenidos durante la tramitación del mismo para garantizar la seguridad de testigos, víctimas y querellantes. Los integrantes del Espacio Juicio y Castigo conformado por sobrevivientes, familiares, querellantes y organismos de derechos humanos , se reunieron ayer al mediodía con la secretaria del Tribunal, Silvina Andalaz, a quien le anunciaron que la semana próxima presentarán un escrito para pedir la detención de los imputados, que actualmente esperan el juicio en libertad.