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testimonio de mariano tripiana


"Yo quería saber dónde estaba mi viejo". El testimonio de Mariano Tripiana, hijo de uno de los desaparecidos clave en el juicio de Mendoza. Los secuestros ejecutados por los policías y militares durante la dictadura militar en Mendoza llegaron a juicio oral. La desaparición de Francisco Tripiana, José Guillermo Berón y Roberto Simón Ozorio son tres de los casos investigados.
[Alejandra Dandan] Francisco Tripiana era un militante del Partido Auténtico, una organización política afín a Montoneros. Se ganaba la vida como pintor de casas y con las cosechas temporales de la uva. El 23 de marzo de 1976 a las 24, un comando entró a buscarlo a los culatazos a su casa, en la ciudad mendocina de San Rafael. Dos días después apareció detenido en la Comisaría 8a, luego en la Departamental de los Tribunales que funcionaba como centro de torturas. Y ocho días más tarde, los represores fraguaron un acta de libertad, pero no volvió a aparecer. Su caso es uno de los que se investiga en el primer juicio oral y público que finalmente se está haciendo en la provincia de Mendoza. La causa incluye el secuestro y desaparición de otros tres compañeros de la Juventud Peronista, todos trabajadores, secuestrados por su compromiso político, según precisó la requisitoria fiscal. El rol de la policía de Mendoza es otro de los ejes de la causa.
"Nos costó 34 años", cuenta Mariano Tripiana, su hijo, por entonces apenas nacido. "El lunes declaró mi madre –dice–; fue muy fuerte la sensación de volver a verla sola, entrando a un lugar como ése y enfrentarse otra vez con las mismas personas: vio ahí sentado a Guevara, el jefe del operativo que se llevó a mi padre, que en ese momento tenía bigotes, y que ahora no tiene bigotes, está más gordo y pelado, pero ella lo reconoció y les pidió en la audiencia que, por favor, rompan su pacto de silencio, que digan donde están los cuerpos."
Mariano va a declarar el próximo lunes. Ese día, volverá a ver las caras que en muchas ocasiones buscó en soledad. Una vez logró pararse ante uno de los represores que supuestamente estaba con prisión domiciliaria.
"Cuando lo vi en la calle, le dije que no estaba cumpliendo la detención", dice. "Yo llevaba encima una cámara de fotos y le dije: ‘Dígame dónde están los cuerpos y yo no le digo al juez que usted está saliendo de su casa’. Yo quería negociar, pero me puse nervioso y la foto nunca me salió." Todavía no se habían reabierto los juicios. "Yo quería saber dónde estaba mi viejo, dónde están los cuerpos de todos los compañeros y, bueno, durante tantos años nos costó vivir todo eso." Y sigue: "A mi mamá la discriminaron de la fábrica donde trabajaba porque de un día para el otro le dijeron que no tenía más trabajo porque su esposo era un subversivo; a los 12 años yo andaba vendiendo escobas por la calle, y ver cómo un papá jugaba con sus hijos y yo no lo tenía... Son un montón de cosas que hizo el terrorismo de Estado, que te dejan marcado".
Alguna de esas marcas empezaron a cerrarse cuando el Estado reimpulsó los juicios. Pero no fue lo único, Mariano habla de un aire de época, de una cosa más vital. "Vamos sanando nuestra identidad porque en otras épocas no podíamos salir a la calle libremente diciendo que somos hijos de desaparecidos, ahora además de los juicios hasta se nos respeta por eso".
El primer juicio de Mendoza empezó a moverse luego de las denuncias de los organismos de derechos humanos contra Luis Francisco Miret y Otilio Romano. Los dos camaristas que integraron el Poder Judicial de la dictadura, que fallaron contra la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, fueron parte del lobby que frenó todo avance de las causas en la provincia. El viernes pasado el fiscal Omar Palermo pidió la indagatoria de ambos por sus actuaciones en la dictadura. Entre otras medidas, ambos habían ordenado la libertad de los represores que hoy son acusados en San Rafael y que fueron detenidos recién hace una semana, días después del comienzo del juicio.
Son Aníbal Alberto Guevara, teniente coronel retirado; Raúl Alberto Ruiz Soppe, jefe de la Unidad Regional II de Policía de Mendoza en oportunidad de los hechos; José Martín Mussere, oficial de la Policía de Mendoza que actuó de enlace entre fuerzas militares y policiales. También Juan Roberto Labarta, oficial de la Policía de Investigaciones o D2 de San Rafael; Cristóbal Ruiz Pozo, médico de la Policía de Mendoza; Raúl Egea, abogado de la Policía de Mendoza. Luciano Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, fue separado de esta misma causa por enfrentar otro juicio en Córdoba.
Además de Tripiana, se investiga la desaparición de José Guillermo Berón, militante de Unidades Básicas del Movimiento Peronista y secuestrado el 28 de agosto de 1976 durante una fiesta. Estuvo en la seccional 8 de San Rafael y en la Sección de Bomberos de Tribunales. Roberto Simón Ozorio era empleado de la farmacia de Alberto Martínez Baca, ex gobernador de Mendoza. Lo secuestraron el 25 de marzo de 1976 a las 2.30 de la madrugada, el grupo de tareas estaba integrado por militares, policías y civiles. Ofelia Cejas de Martínez Baca escuchó que a Ozorio lo tenían medio muerto, agonizando en el Hospital Schestakow. Pascual Armando Sandoval pertenecía a la Juventud Peronista. Lo secuestraron el 26 de marzo de 1976 mientras trabajaba en la cosecha de la Finca Antonio Bittar de Colonia Elena, en San Rafael. La madre le llevó comida durante tres días a la Departamental, hasta que le comunicaron que "había sido puesto en libertad", describe la requisitoria fiscal. Nunca más volvieron a verlo.
"Uno de los principales motivos de las detenciones estaba fundado en razones ideológicas", indicó el requerimiento fiscal. "En general tenían una concepción política de izquierda ‘radical o sustancial’, si se quiere, en algunos casos o con el ‘peronismo de izquierda’ o ‘centroizquierda’ con sus diversos matices, postura menos extrema." Tripiana, Ozorio, Sandoval y Berón "presentan una conexión o nexo común que los identifica, esto es: la concepción ideológica, política o gremial que profesaban". Además de citar las estadísticas de la represión y antecedentes de otras causas, la fiscalía reforzó esa posición con las declaraciones de testigos. La viuda de Martínez Baca, por ejemplo, aseguró que conocía a Tripiana y a su esposa "porque ésta solía comprar en la farmacia de San Rafael" y además porque "era miembro del Partido Peronista". O el padre de Guillermo Berón explicó que su hijo "era obrero rural, militaba en la Juventud Peronista y su actividad política se desarrollaba dentro de la corriente de opinión contraria a la presidenta señora Estela Martínez de Perón. Es decir que militaba en el peronismo de izquierda".
En la provincia hubo numerosos centros clandestinos, pero las comisarías ocuparon un lugar muy importante, ya que "si bien eran lugares de tránsito, muchas de las personas fueron sometidas a tormentos". El paso por las comisarías era parte de la ruta de numerosos detenidos, la mayoría luego era "legalizado" en la Jefatura de Policía o en la Penitenciaría de Mendoza. San Rafael dependía de VIII Brigada de Montaña, y mantuvo esa lógica.

15 de julio de 2010
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senado aprueba matrimonio homosexual


El senado convirtió en ley el proyecto que permite el casamiento civil a parejas del mismo sexo. Tras más de quince horas de un debate intenso, los senadores decidieron cambiar el Código Civil. Lo hicieron por 33 votos a favor y 27 en contra. Hubo festejos y emoción. La Argentina es el primer país en América latina que establece esa ampliación en el derecho civil.
[Soledad Vallejos] Argentina. Después de 15 horas de sesión ininterrumpida, después de tres meses de discusión en comisión, después de tres años de campaña de la comunidad gay-lésbica, el Senado aprobó a las cuatro de la madrugada de hoy en general el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan casarse en igualdad de condiciones con las parejas heterosexuales. En la primera votación se rechazó el dictamen de mayoría de la comisión, lo que permitió votar la media sanción de Diputados. Esa votación registró 33 senadores a favor del matrimonio igualitario, 27 en contra y tres abstenciones. Argentina se convirtió así en el primer país sudamericano en legalizar los matrimonios homosexuales.
Era como estar sobre un barco mientras la corriente se embravecía: desde el arranque, que estuvo en duda hasta que finalmente sucedió a las 13.15, la sesión fue un vaivén permanente. A los enfrentamientos por tecnicismos, la extensísima alocución de Negre de Alonso acerca de sus viajes al interior y los chispazos por el video con el que pretendía dar cuenta de ellos, siguió el debate sobre el matrimonio igualitario, presión de senadoras y senadores favorables al proyecto mediante.
Fue la contraseña para que comenzara otro vaivén: el de contar una y otra vez votos comprometidos, hipotéticos y hasta imposibles.
Casi como si se hubiera tratado de un calco de lo sucedido en casi tres meses de reuniones de comisión, en el recinto sonaron básicamente tres tipos de argumentos: los que defendían la igualdad de derechos como sustento de la democracia; los que rechazaban abiertamente la ampliación del matrimonio civil y quienes insistían en que plantear la unión civil no implicaba discriminar.
La sesión arrancó poco después de la hora estimada, con predicción de resultado incierto pero aires optimistas. Así lo habían asegurado durante la mañana, en la entrada del Senado, la presidenta y el secretario de la Federación Argentina LGBT, María Rachid y Esteban Paulón. Para enfatizar aún más el optimismo, contaban con la presencia del militante del PSOE Pedro Zerolo, llegado especialmente para vivir en Argentina la ocasión que ya había atravesado en España. Ya estaban los vallados sobre la calle Yrigoyen, pero también unas cuantas personas resistían el frío en la plaza, en torno del escenario.
Puertas adentro, Liliana Teresa Negre de Alonso daba rienda suelta a un video de diez minutos cuya edición de inmediato fue duramente criticada por senadores como Norma Morandini, Luis Juez, por ser "propaganda y no información". (Largamente pasada la medianoche, María Eugenia Estenssoro aportó también sus críticas sobre "ese tipo de herramienta publicitaria".) "He cumplido con la manda", insistía, a su vez, Negre, quien al concluir su argumentación dijo –retomando uno de los tópicos más esgrimidos por sectores integristas– estar preocupada por los contenidos que niños y niñas podían aprender en materia de educación sexual.
Liliana Fellner apeló, tras ese inicio desconcertante, a que "de lo que se habla es del derecho fundamental (que tienen) como personas a la igualdad", que es "un derecho consagrado en nuestra Constitución". En medio del recinto, Carlos Reutemann dialogaba con Adolfo Rodríguez Saá, cuando la jujeña aclaró que las familias diversas son "algo que existe hoy y va a seguir existiendo se vote o no la ley de matrimonio igualitario". La resistencia a aceptar que proponer otros nombres es discriminar, que el matrimonio es civil y que "la ley no te obliga a la heterosexualidad ni la homosexualidad" es, dijo poco después Luis Juez, "un tema que incomoda, irrita y fastidia".
El proyecto de unión civil dictaminado y luego impugnado concitó los apoyos de quienes lo habían firmado en la Comisión de Legislación General y las críticas demoledoras de casi todo el resto de la Cámara. "Es una estrella amarilla, es estigmatizante. Nos hace recordar demasiado a las listas nazis. Hace familias de clase A y familias de clase B. Esto ya lo vivimos cuando se legalizó el divorcio", sintetizó Beatriz Rojkes de Alperovich.
A media tarde, luego de que María Jose Bongiorno anunciara, airada, su abstención, comenzaban a llegar a los pasillos del Congreso los sonidos festivos del escenario montado en la plaza. De a ratos, algunos bajos hacían vibrar la pantalla desde la que se seguían las alternativas de la sesión, una rutina interrumpida con frecuencia por la llegada de senadoras y senadores en tren de amenizar la sesión con declaraciones.
"Estamos discutiendo sobre el modelo de sociedad en el que queremos vivir", insistía Daniel Filmus pasada la medianoche, y confesaba su convicción de que "todos queremos vivir en una sociedad más democrática, más igualitaria". Las frases, con distintas modulaciones habían sido lanzadas en el recinto ya a lo largo de la tarde, mientras la banda de sonido de la calle daba cuenta del paso del tiempo. A medida que el festival del Inadi llegaba a su fin el recinto se vaciaba. En la sala de prensa, una senadora aseguraba que, tras el cabildeo incierto por el proyecto de "unión solidaria familiar", la votación parecía haberse reencauzado. Una vez más, y por al menos décima oportunidad desde el inicio de la sesión, los números habían cambiado. Una vez más, sin embargo, la balanza seguía inclinándose en favor de una nueva regulación matrimonial para Argentina. "No es un atentado contra la familia heterosexual, no veo cuál es la amenaza", replicaba Estenssoro, tras una seguidilla de argumentos integristas que, por tramos, reproducían la retórica de los jerarcas eclesiásticos.
"Los derechos humanos no se plebiscitan y las objeciones de conciencia tienen que ser muy limitadas, no para que los funcionarios se nieguen a cumplir con la ley", replicó una vez más Estenssoro cuando Negre volvió a defender el proyecto de unión civil que preveía tal mecanismo. Luego, Rubén Giustiniani iniciaba su intervención recordando que su voto sería positivo. "Es un día histórico", agregó emocionado.

15 de julio de 2010
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declaran testigos en juicio a videla


Declaran los testigos en el juicio a Videla y Menéndez.
Argentina. Comenzó esta mañana la ronda de testigos del juicio contra el dictador Jorge Rafael Videla y el represor Luciano Benjamín Menéndez que se lleva a cabo en Córdoba. Declaran sobrevivientes de la Unidad Penitenciaria número 1 (UP1) y familiares de presos políticos asesinados en esa dependencia. Además, será indagada como testigo la ex jueza Cristina Garzón de Lascano, quien fue sindicada ayer como una de las funcionarias que tenía conocimiento sobre los actos represivos cuando actuaba como Secretaria de la Justicia Federal.
El criterio que adoptó el Tribunal Oral Federal número 1 de Córdoba que lleva adelante el proceso es tomar testimonio a los familiares, que en su mayoría son querellantes en la causa, para que luego puedan sumarse a las audiencias. Los testigos que declararán son más de 120, algunos de los cuales prestarán declaración desde el exterior a través del sistema de videoconferencia.
En las cuatro audiencias anteriores de este juicio, algunos de los acusados hicieron uso de la palabra, como Videla y Luciano Benjamín Menéndez, además del ex integrante del Departamento de Informaciones (D2) de la Policía Carlos Yanicelli, quien ayer acusó a un camarista de tener vinculaciones con servicios de inteligencia durante la dictadura. Se trata de Luis Rueda, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, quien negó tanto esas acusaciones como otras que le formulara el ex policía Yamil Jabour.

14 de julio de 2010
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bomba mató a barrendero


Tragedia por un explosivo en Cipolletti. Un barrendero falleció al estallar una bomba casera en la puerta de la escuela de policía. Nadie se atribuyó la colocación del artefacto, que explotó a la madrugada y desconcertó a la comunidad de esa localidad de Río Negro. Otra bomba fue desactivada. Adjudican el atentado a una interna policial o a la venganza de un clan mafioso.
[Emilio Ruchansky] Argentina. José Domingo Maciel llevaba cinco meses como barrendero del municipio de Cipolletti, en Río Negro, cuando ayer por la madrugada fue víctima de una explosión que lo arrojó a cinco metros de donde estaba. Murió en ese instante, a las 3.10, debido a la onda expansiva de una bomba oculta en una bolsa negra y apostada en el medidor de gas de la escuela de cadetes de la policía provincial, donde no hay clases por el receso invernal. Según los investigadores, el artefacto explosivo fue armado con una garrafa de gas de tres kilos, cargada con pólvora y conectada a un detonante que se activó al abrirse la bolsa. Otra bomba similar apareció a cinco cuadras de la primera, en una mochila sobre la puerta de una empresa telefónica, y no se detonó. "Sospechamos que a los agresores les explotó más rápido de lo que pensaban la primera bomba y, por eso, huyeron y abandonaron la segunda sin activarla", aseguró un funcionario local.
Por ahora nadie se adjudicó los atentados ni hubo aviso previo. El pueblo entero se sumergió ayer en especulaciones: se habla de una interna policial y hasta de un clan mafioso al que se pretende expulsar de la ciudad. Ayer Alberto Weretilneck, intendente de Cipolletti, una localidad cercana a la ciudad de Neuquén, pidió que se deje trabajar a la Justicia, a la policía provincial y a los cuerpos técnicos y de investigaciones para que determinen lo que pasó en realidad. "Con los pocos elementos que tenemos, no es posible elaborar una hipótesis", dijo el intendente.
La municipalidad decretó duelo y dispuso asueto hasta mañana por la muerte de Maciel. Para contener el pánico posterior, todo el gabinete municipal, más concejales e integrantes del Consejo de Seguridad se reunieron de urgencia. También viajaron a Cipolletti el ministro de Seguridad provincial, Víctor Cufré, y el jefe de la policía, quienes se pusieron al frente la investigación. Tras analizar los hechos, las autoridades recomendaron a la gente que mantenga la calma y el alerta: si ven algún artefacto sospechoso deberán dar inmediato aviso a la policía.
El intendente repudió el atentado, al que definió como "la barbarie en su máxima expresión, un hecho totalmente irracional", y lamentó la muerte de Maciel: "Lo único irreparable". La víctima tenía 65 años y en su sector (Aseo y Limpieza) también trabaja un hijo suyo. "Estos atentados golpean a todos por igual. El destino quiso que fuera un empleado municipal, pero podía haber sido cualquier cipoleño –agregó el intendente–; quienes ponen bombas, quienes atacan arteramente y especulan con el miedo y el dolor de los demás, son amplia minoría."
¿Y quién o quienes podrían ser? "Lo único seguro es que el objetivo era hacerle un daño a la escuela de policía. De milagro no estalló el gabinete con los medidores de gas, sólo se rompieron las puertas", le dijo a este diario el secretario de Cultura de Cipolletti, Carlos Magliarelli, aturdido por las hipótesis que se tejen alrededor del atentado. "Se habla de que esto fue contra la policía por las tres muertes que hubo en Bariloche y otras cosas que pasan acá, pero son cuestiones subjetivas", dijo el funcionario.
Otra versión, manejada por algunas autoridades locales, indica que puede tratarse de un autoatentado de la policía para "victimizarse" ante la tormenta de críticas tras los casos de gatillo fácil y violencia policial en San Carlos de Bariloche. Una tercera hipótesis que circula en el pueblo apunta a una supuesta venganza de un clan familiar dedicado a la venta de drogas y el robo de autos, entre otros delitos, y cuya supuesta impunidad judicial generó una colecta de firmas, impulsada por el propio intendente, para que se vayan o sean investigados en profundidad por la Justicia.
"Son ocho tipos y nunca caen presos. Hasta la policía los ayuda, haciendo mal los procedimientos en contra de ellos para que después consigan alguna nulidad ante el juez. Viven amenazando a la gente del barrio y uno de ellos está acusado de matar a un chico. Meten miedo pero la verdad es que no sabemos si les da la logística como para poner una bomba, aunque tienen plata para costearla", aseguró el funcionario citado al principio de esta nota.
"El que armó los artefactos es un conocedor del tema", dijo anoche un informante que participó del operativo de desarme de la segunda bomba frente a la empresa de telefonía de la ciudad, junto a policías, bomberos y personal de la Brigada de Explosivos. El artefacto fue secuestrado por esta última brigada para realizar las pericias ordenadas por el juez de la causa, Gustavo Herrera, titular del Juzgado de Instrucción 6 de Cipolletti. "No sabemos dónde iban a poner esta segunda bomba, pero seguramente la telefónica no era el objetivo, da la impresión de que abandonaron esa mochila porque no esperaban que explotara la primera bomba, que tenía algún tipo de dispositivo mecánico para que estallara más tarde", agregó el informante.
Maciel fue velado en la sala de sepelios Diniello y será inhumado hoy a las 10 en el cementerio municipal. Ayer, el gobierno local pidió a la población acompañar a la familia del deudo, como "una demostración de unidad de la comunidad ante el desafío de quienes pretenden imponer el terror irracional".

14 de julio de 2010
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sospechan de policías


Según el fiscal se trató de un suicidio. Protestas en Salliqueló por la muerte de un joven en una comisaría. Vecinos del pueblo del oeste de la provincia de Buenos Aires destruyeron anoche parte de la comisaría local e incendiaron un automóvil, cuando reclamaban por la muerte de un joven de 21 años que estaba detenido.
Argentina. Carlos Fernández, padre del joven que fue hallado muerto en la comisaría de la ciudad bonaerense de Salliqueló, denunció que a su hijo "le han cortado el cuello y lo han desfigurado" a golpes en la seccional, donde perdió la vida el domingo, dos horas después de haber sido detenido por presuntos disturbios en la vía pública. Además, el hombre afirmó, en declaraciones al canal TN, que la esposa de su hijo tuvo que irse de la ciudad, ubicada a unos 550 kilómetros de Capital Federal, porque recibió "amenazas de muerte de la Policía".
Por su parte, el fiscal de la causa, Fabián Arcomano, reveló que, según el resultado de la autopsia del cadáver, la causa de la muerte fue "un suicidio por ahorcamiento". Además, sostuvo que los politraumatismos del cuerpo que denunciaron los familiares "habrían sido ocasionados en una pelea callejera" que derivó en la detención del joven.
El jefe comunal Osvaldo Cattáneo relató que "anoche hubo incidentes en una marcha pacífica de protesta desde la plaza a la comisaría y terminó con destrozos en la comisaría local". El jefe comunal añadió que la persona que perdió la vida había sido "detenida por disturbios en la calle y apareció muerta en una celda con signos de ahorcamiento".
La protesta fue inicialmente reprimida con gases lacrimógenos, pero siguió creciendo. Hasta que más tarde, la policía recibió refuerzos de otras ciudades bonaerenses, que sumaron gases y balas de goma, y dispersaron a los manifestantes. Salliqueló tiene casi 10.000 habitantes y está a 500 kilómetros al oeste de Buenos Aires, a sólo 40 del límite con La Pampa.

14 de julio de 2010
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continúa juicio a videla y menéndez


El juicio a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez por delitos de lesa humanidad cometidos en la órbita del Tercer Cuerpo del Ejército durante la última dictadura militar se reanudó esta mañana, tras el cuarto intermedio dispuesto el martes de la semana pasada.
Córdoba, Argentina. El Tribunal Oral Federal 1 abrió el debate oral y público a las 10.15, luego del cuarto intermedio impuesto el martes de la pasada semana, con la declaración del ex policía Carlos Yanicelli, ex integrante de la D2 (Departamento de Informaciones Policiales).
El ex policía negó los hechos que se le imputan y sostuvo que la D2 no funcionaba como centro clandestino de detención, aunque admitió que "por directivas de la Justicia Federal los detenidos permanecían esposados y vendados" en la dependencia policial. "La Justicia Federal sabía cómo trabajaba la D2", agregó Yanicelli y pidió ser sometido a "careo" con los funcionarios y demás personas que lo sindican como responsable de aplicar tormentos y torturas.
Asimismo presentó una fotografía con el objetivo de "probar" que el entonces escribiente del Juzgado Federal 2 y actual camarista Federal en Córdoba, Luis Rueda, "trabajaba para los servicios de inteligencia" de las fuerzas armadas.
En la causa UP1-Videla se juzga los delitos por el fusilamiento de 31 presos políticos, en tanto que el expediente Gontero-Menéndez tiene que ver con el secuestro y tortura de un ex policía en la D2.

13 de julio de 2010
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el caso de carlos carrascosa


Carlos Carrascosa pidió a la CIDH que intervenga en su caso. El viudo de María Marta García Belsunce presentó un largo y duro escrito ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acusando a la Justicia argentina de haberlo condenado a perpetua sin pruebas. Una larga lista de arbitrariedades, irregularidades y acusaciones mediáticas que cuestiona.
[Raúl Kollmann] Argentina. "El fiscal Diego Molina Pico condujo, a través de los medios de comunicación audiovisuales y gráficos, la acusación en mi contra. Me trató de mafioso, de integrante del cartel de Juárez, algo que él mismo tuvo que descartar después. No hay, al día de hoy, tras siete años, ni siquiera una razón mínima que explique la suposición de que yo fuese el autor de la muerte de mi esposa, cuya familia –padre, madre, hermanos y demás miembros–, que la amaban y la aman, me han respaldado en todo momento y lo siguen haciendo hasta el día de hoy, seguros de mi inocencia. A punto tal que sus padres me cedieron íntegramente los derechos hereditarios que tenía en la sucesión de su hija." Este es un párrafo de la denuncia que Carlos Carrascosa, el viudo de María Marta García Belsunce, presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidiendo que intervenga en el caso.
Al mismo tiempo, Carrascosa también se presentó ante la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires para que acepte su apelación a la asombrosa prisión perpetua a que lo condenó la Cámara de Casación, contrariando lo decidido en el juicio oral que duró meses y en el que declararon centenares de testigos. Dicen Carrascosa y sus abogados que Casación habitualmente revoca fallos, ordena dictar nueva resolución e incluso hacer de nuevo un juicio. Pero en este caso, directamente condenó a Carrascosa a prisión perpetua: "No existió ni una sola prueba directa o indirecta que indique cuál habría sido mi aporte material o intelectual al resultado de muerte ni por qué motivo ni en qué circunstancias. Es más, hasta hoy hay una causa judicial en la que se investiga quién mató a María Marta", afirma Carrascosa.

Dos, Tres, Cinco Años
El escrito presentado en Washington ante la CIDH está firmado por Fernando Díaz Cantón. Es un largo texto de 112 páginas en las que se analizan, una por una, las pruebas y, sobre todo, las acusaciones de Molina Pico. Carrascosa le pide a la Comisión Interamericana que intervenga porque está preso hace un año en el penal de Campana, no sabe cuándo la Suprema Corte bonaerense va a ocuparse de su caso y ni siquiera tiene asegurado que la Corte Suprema de la Nación revise su condena. Es decir que pueden pasar dos, tres, cinco años sin que nadie intervenga en lo que considera una injusticia. Además, el viudo reitera que siempre estuvo a derecho, se presentó todas las veces que fue convocado, incluso cuando se lo citó para quedar detenido.

Matrimonio Armónico
Una y otra vez, en el escrito, Carrascosa insiste en que ni una sola persona presenció jamás una pelea entre él y María Marta y que su matrimonio era óptimo: "Es un hecho indiscutido en esta causa que el largo período de 30 años estuvo signado por el afecto, la paz, la armonía y el compañerismo". "La pregunta que se impone –dice Carrascosa– es ¿cómo es posible que la persona que durante décadas había mantenido una relación armoniosa y pacífica con la víctima, que se mantuvo inclusive durante el día del hecho, según declaran todos los testigos, hasta momentos antes de irse María Marta a su encuentro con la muerte, sea la misma persona que súbitamente acomete con semejante violencia, agresividad y desprecio, al punto de que, según el fiscal afirma, el asesino de MM actuó con frialdad, brutalidad y le vació todo el cargador en la cabeza."
Sigue preguntando Carrascosa: "¿Cómo se explica que el padre de María Marta, su madre, su hermana María Laura, sigan respaldándome si supuestamente soy el ser abominable que describe el fiscal y que habría matado con semejante saña a su hija? ¿Cómo se explica que sus padres me hayan cedido enteramente sus derechos hereditarios en el sucesorio de su hija si no es que están seguros de mi inocencia?".

El Cartel de Juárez
Cuando el fiscal elevó la causa a juicio, dijo, entre otras cosas, "que existe el potente nervio conductor proveniente de las ingentes cantidades de ilegítimo dinero del cartel de Juárez, que atan conciencias e imponen silencios". "Las actitudes de todos los actores que rodean el asesinato de María Marta –reitera Molina Pico– estaban respaldadas por el interés económico y todo el abanico de posibilidades que el dinero del narcotráfico y el lavado del cartel de Juárez puede conseguir." Esta óptica fue repetida por el fiscal seis veces en el mismo texto.
Responde Carrascosa: "Mi supuesta vinculación con el cartel de Juárez fue introducida por el fiscal a través de la incorporación espuria de un anónimo supuestamente recibido por él en sus oficinas. Sin embargo, este ‘móvil impresionante’ fue abandonado por el fiscal, al punto que ni lo mencionó al final del juicio, que es el momento culminante donde, según la ley, tenía que formular sus conclusiones". Carrascosa y su abogado Díaz Cantón, hasta transcriben los fundamentos de uno de los jueces del Tribunal Oral, Luis Rizzi: "Es evidente y debemos reconocerlo, que el fiscal se dedicó con esmero a buscar el móvil homicida, pero también lo es que fracasó reiterada y rotundamente en su intento. La prueba relativa a las vinculaciones con el cartel de Juárez fueron desechadas por el propio fiscal, que la ignoró por completo en su alegato final".
En realidad, durante el juicio oral no se aportó ni un solo elemento sobre alguna relación con el narcotráfico, al punto de que el juez que investigaba el caso del cartel de Juárez, Rodolfo Canicoba Corral, descartó totalmente ese vínculo.

El Asesinato
Carrascosa reitera en su escrito que siempre dio la misma versión de los hechos. Estuvo viendo el partido Racing-Independiente con su cuñado y la hermana de María Marta, luego se fue a su casa y se encontró en la puerta con el vigilador José Ortiz. Este estaba allí porque María Marta no contestaba el teléfono y en la puerta del country estaba la masajista, Beatriz Michelini. Hay tres vigiladores, Claudio Maciel, Diego Rivero y Juan Páez, que confirman esta versión de los hechos, al punto que Maciel habla por handy con Ortiz mientras llama por teléfono a la casa de María Marta. Ortiz escucha el llamado desde afuera de la vivienda y Maciel le dice por el handy "el que está llamando soy yo". Según indicó el sistema VAIC de análisis de llamadas, esa comunicación se produjo exactamente a las 18.59.
El fiscal sostuvo que en verdad Ortiz llegó más tarde, que Michelini tampoco podía estar allí y que en ese momento en la casa de María Marta ya estaban Carrascosa, la hermana de MM, Irene y su marido, y que en ese momento la mataron.
Carrascosa se pregunta: "¿Cómo se explica que yo haya decidido matar a mi mujer y lo haga justamente sobre la hora en que desde hacía dos años y en forma rutinaria la masajista Michelini venía a hacerle masajes? Yo autoricé la entrada de la masajista, ¿por qué iba a permitirlo si es que realmente sabía que mi esposa estaba muerta dentro de la vivienda? La forma más sencilla de sacarme a un testigo molesto era decirle que mi esposa se sentía mal o que no se iba a dar el masaje".
Por último, Carrascosa reitera que ni los vigiladores ni la masajista ni el primer médico que llegó a atender a María Marta tenían razones para mentir. Todos ellos atestiguaron que el viudo llegó a la casa después de las 19, subió al baño y se encontró a su esposa tirada dentro de la bañadera. No estaban ni su cuñada ni su cuñado ni los que supuestamente participaron de un crimen del que –como señala el texto ante la CIDH– no se determinó el móvil, no se encontró el arma y –según afirma Carrascosa– se armó a través del fiscal una trama mediática para presentarlo a él como el asesino.

El Robo
La familia García Belsunce pensó inicialmente que MM murió cayéndose en la bañadera, por accidente (ver aparte). Sin embargo, cuando la autopsia determinó que le dispararon, insistieron en que debía investigarse la hipótesis del robo, es decir que una o más personas entraron en la casa del country, estaban adentro en el momento en que sorpresivamente llegó MM y la mataron. Por ejemplo, dice Carrascosa: "Los peritos indican que uno de los disparos, casi seguro el primero, fue de abajo hacia arriba, en el salón de estar. Eso sugiere que alguien estaba agazapado detrás de un sillón, MM entró, y esa persona agazapada le dispara. ¿Por qué yo, que era su marido, estaría agazapado? ¿Por qué yo, que era mucho más alto que ella, le dispararía de abajo hacia arriba?".
En este punto, el escrito ante la CIDH reitera que la hipótesis del robo y la participación del vecino Nicolás Pachelo nunca fue suficientemente investigada. Pachelo fue condenado por robos reiterados –entrando en casas– a tres años de prisión, terminó confesando casos en los que le robó las llaves de sus viviendas a sus amigos y después entró para robarlas. También varios vigiladores admitieron que robaban. Como indicio adicional, Pachelo dijo que no estaba en el country en el momento del asesinato, pero sus comunicaciones por celular y las cámaras de la entrada demostraron que se fue después del crimen. Para colmo fue visto por tres jóvenes, trotando a la hora del crimen cerca de la casa de los Carrascosa y tenía como otro antecedente que MM lo acusó de robarle su perro Tom y pedirle un rescate de 5000 pesos. La comisión directiva del country había decidido ponerle una vigilancia preventiva porque lo consideraba peligroso. En el texto ante la CIDH, Carrascosa y su abogado Díaz Cantón reiteran que la mañana siguiente a la muerte de MM, Pachelo estuvo en una estación de servicio y preguntó por la señora que habían matado en el country El Carmel, cuando a esa hora nadie sabía que fue un asesinato, sino que se pensaba que la muerte ocurrió por accidente.
En la época en que se produjo el homicidio de María Marta, nadie hablaba de robos en countries ni de complicidades de las empresas de seguridad y los vigiladores. Hoy en día, la hipótesis del robo hubiera sido investigada como no lo hizo el fiscal del caso.

11 de julio de 2010
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masacre de palomitas


Una causa pendiente.
[Werner Pertot] Argentina. El fiscal Jorge Auat denunció por mal desempeño a Carlos Olivera Pastor, a cargo del Juzgado Federal de Jujuy, por el nulo avance de las causas de derechos humanos, entre ellas, la de la Masacre de Palomitas. Olivera Pastor tiene desde hace dos años las condiciones para dictar una sentencia, pero su principal medida fue liberar a uno de los responsables de la masacre, Hugo César Espeche. "Liberaron a un asesino confeso, porque me pidió perdón en el ámbito judicial", recordó Nora Leonard, ex presa política y hermana de una de las fusiladas en la masacre.
En la cárcel de Salta se cortaron todas las visitas el 24 de marzo de 1976. El 6 de julio los vinieron a buscar para un supuesto traslado a Córdoba. El capitán Espeche ordenó que apagaran las luces externas del penal de Villa Las Rosas. Como diría Roberto Bolaño: con ellos, entró la noche, salió la noche. Y con la noche se fueron Benjamin Avila, María Alonso de Fernández, Evangelina Botta, Georgina Droz, Amaru Luque, Roberto Oglietti, Pablo Outes, José Victorio Povolo, Rodolfo Usinger, Alerto Sabransky y Celia Leonard. Los obligaron a amontonarse en dos autos que un operativo comandado por Joaquín Guil había robado esa noche y los mataron. La primera investigación por Palomitas empezó con la causa 13 en el Juicio a las Juntas. La condena a los represores salteños fue frenada por las leyes de impunidad, lo que no le impidió a Nora Leonard presentarse en 1998 ante el juez español Baltasar Garzón. "Estamos en un lugar muy conservador. Hacer cada cosa nos tomó un esfuerzo enorme. Somos predicadores en el desierto", explica. El 19 de diciembre de 2001, mientras el país estallaba, Leonard y Espeche se volvieron a ver la cara en un juzgado. "Yo empecé a gritarle que la mató a mi hermana con un bebé de 4 meses y medio. Le dije que destruyó a mi familia. El se agarró la cabeza y me dijo: ‘No sabe lo que es vivir con esto. Yo era joven. Las órdenes eran secretas, no sabía para que me mandaban. Yo le pido perdón a usted y a su familia’", relata.
Luego de que se anularon las leyes de impunidad, el juez Ricardo Lona renunció en medio de un jury por su complicidad en la masacre. Allí comenzó lo que Leonard define como "una historia kafkiana, porque en el Poder Judicial estaban los amigos de Lona". Todos los jueces y fiscales de Salta se excusaron en la causa Palomitas.
Para intentar agilizar la causa, se la dividió en tres partes: "Palomitas I", la que llegó hasta la instancia en que se puede dictar sentencia tiene como acusados a Espeche, a Carlos Alberto Mulhall y a Miguel Raul Gentil. Las otras dos, mucho más atrasadas, incluyen a Antonio Bussi, Luciano Benjamín Menéndez, además de a Guil. "La causa tuvo muchísimos incidentes, que implicaron ocho años más de instrucción. Es la vergüenza más grande para la Justicia federal salteña", señaló a Página/12 la abogada Tania Nieves Kiriako, quien viene siendo amenazada: le dejan grabaciones de marchas militares en el contestador del estudio.
La causa cayó en manos de Olivera Pastor, quien liberó a Espeche cuatro días antes de que se terminara el plazo para que la fiscalía apelara el pedido de libertad condicional. Sí se habían presentado la Secretaría de Derechos Humanos y los Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas de Salta. Cuando la fiscalía le pidió que lo volviera a detener, no hizo nada. Auat lo denunció por su "invariable actitud en las investigaciones por crímenes contra la humanidad".

11 de julio de 2010
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