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el día en que el dictador quería hablar


Jorge Rafael Videla, juzgado por primera vez desde el proceso a los ex comandantes. Empezó en Córdoba el juicio oral y público contra Videla, Menéndez y otros 29 represores. El dictador pidió la palabra, pero el presidente del tribunal le dijo que debía esperar su turno. Se leyó la acusación fiscal.
Argentina. Los 31 imputados se distribuyeron en cuatro filas de butacas, separados del público por un blíndex. Jorge Rafael Videla se sentó en primera fila, con una carpeta en las manos, a la derecha de Luciano Benjamín Menéndez. El tribunal dio inicio a la audiencia a las 10.50.
Con la lectura de la acusación fiscal comenzó ayer en Córdoba el juicio oral y público a Videla, Menéndez y otros 29 imputados por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. Se trata del primer juicio al ex presidente de facto desde el proceso a los ex comandantes, en 1985.
El dictador de 84 años hizo una señal hacia el tribunal con intenciones de hablar mientras se describía el esquema de la represión ilegal en Córdoba, pero recibió una drástica respuesta de Jaime Díaz Gavier, presidente del Tribunal Oral Federal 1, que le ordenó guardar silencio y le recordó que podrá hacer uso de la palabra más delante.
La sala de audiencias, con capacidad para un centenar de personas, estuvo colmada por representantes de organizaciones civiles, de derechos humanos, familiares de víctimas y, en menor medida, de los imputados, incluido un hijo de Videla. Díaz Gavier les ordenó a los allegados a los represores retirar una bandera argentina que habían desplegado, en tanto los familiares de las víctimas debieron cubrir las remeras con los rostros de sus seres queridos. "Para evitar situaciones de roces", explicó el juez. Estuvieron presentes el intendente, Daniel Giacomino; el vice, Carlos Vicente; el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Raúl Sánchez, y la diputada del Frente para la Victoria Carmen Nebreda.
Frente a los tribunales se concentraron centenares de miembros de organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sociales y educativas. La manifestación, que partió desde Ciudad Universitaria hacia el edificio de tribunales, fue convocada por Hijos, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Abuelas de Plaza de Mayo, el Serpaj y la Asociación de Ex Presos Políticos. En la calle hubo murgas y se colocaron siluetas en recuerdo de las víctimas. También funcionó una radio abierta en el cruce de las calles Concepción Arenal y Paunero.
La nota de color del día la aportó un hermano del mayor Gustavo Adolfo Alsina, que intentó desvincular al imputado de las torturas que derivaron en el homicidio de José Moukarzel nada menos que ante la hermana de la víctima. Moukarzel era un médico del Ejército Revolucionario del Pueblo y murió luego de permanecer un día estaqueado, desnudo, en el patio de la cárcel. "No alcancé a reaccionar, fue muy fuerte lo que ha pasado", explicó Marta Josefina Moukarzel.
La lectura de la acusación estuvo a cargo del secretario del tribunal, Pablo Bustos Fierro. Según el escrito fiscal, el "aparato represivo" que se instaló a partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 tenía como máximo responsable a Videla. "Luego de la toma ilegal del control de las instituciones del país, se pergeñaron acciones secretas, de modo clandestino y anormal, hasta convertirse en una práctica sistemática para el aniquilamiento de personas con pensamiento distinto", leyó. Agregó que "para ejecutar el aniquilamiento de los grupos políticos y sociales se utilizó toda la maquinaria y logística militar y de poder". Añadió que tal accionar se apoyaba en "un sistema jurídico secreto para legalizar el secuestro, la tortura y en muchos casos la muerte simulando situaciones inexistentes", como ocurrió con los 27 presos políticos asesinados en operativos que se publicitaban como "intentos de fuga" por los que se realiza el juicio. La jornada concluyó a las 18.10.
El abogado Martín Fresneda, miembro de Hijos, calificó al juicio como "histórico" y a Videla como "uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en el país".
Eduardo Duhalde, en diálogo con la prensa, sostuvo que el juicio "es muy importante, tanto por los crímenes que se juzgan como por los represores sentados en el banquillo de los acusados". Consideró que "es muy bueno que se investigue, que ningún crimen de lesa humanidad quede impune". "Estamos convencidos de que no se puede profundizar la democracia sobre la ciénaga del olvido, de la impunidad", destacó el secretario de Derechos Humanos. Afirmó que "deben ser juzgados todos los responsables, sean militares, civiles o policías" y evaluó que "en ese sentido se ha avanzado". "Son más difusas las responsabilidades en algunos casos, pero se avanza", reconoció y recordó que "de aquí a fin de año comenzarán otros juicios importantes". El juicio a Videla, Menéndez & Cía. se reanudará el lunes a las 9.30.

3 de julio de 2010
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a investigar la represión en bariloche


Las causas por las tres muertes en Bariloche finalmente tienen juez. El juez que fue apartado del caso de gatillo fácil ahora quedó a cargo de las otras dos muertes, ocurridas en la represión posterior. Los familiares de ambos acusan a la policía y piden medidas de prueba que hasta ahora no avanzaron.
[Carlos Rodríguez] Argentina. Después de marchas y contramarchas ya están confirmados los dos jueces que tendrán a cargo las investigaciones, por separado, del crimen del chico Diego Bonnefoi, de 15 años, y de las dos personas, el adolescente Nicolás Carrasco, de 16, y Sergio Cárdenas, de 29, que fueron asesinadas a balazos durante la represión de las marchas realizadas en Bariloche, el jueves 17 de junio, para protestar por la primera de esas tres muertes. La Cámara Segunda del Crimen ratificó al juez Miguel Angel Gaimaro Pozzi al frente de la causa por el asesinato de Bonnefoi, mientras que el juez Martín Lozada –apartado de ese caso–, asumió ayer la responsabilidad de investigar los hechos en los cuales se produjeron las muertes, alcanzados por perdigones de bala, de Carrasco y Cárdenas. Los familiares de ellos dos denunciaron públicamente que ambos "murieron como consecuencia del accionar policial". Presentados como querellantes, ambas familias pedirán la semana próxima que se incorporen a la causa testimonios y filmaciones que demostrarían la violencia que alcanzó el accionar policial.
Como informó este diario ayer, Gaimaro Pozzi se había excusado de intervenir en el caso Bonnefoi, argumentando que un diario nacional lo había señalado como miembro de la "corporación judicial" que habría propiciado el apartamiento de Lozada. El primer juez de esa causa había procesado con prisión preventiva al cabo Sergio Colombil, como autor responsable de "homicidio doblemente calificado". La Cámara Segunda desestimó el planteo de Gaimaro y lo ratificó al frente del caso, según confirmaron a Página/12 fuentes allegadas a la investigación.
Gaimaro Pozzi había remitido el expediente al juez Ricardo Calcagno, quien también se excusó de actuar en el hecho. Por esa razón intervino la Cámara Segunda, que confirmó la competencia de Gaimaro Pozzi. Hasta ahora, el nuevo juez sólo le tomó declaración indagatoria al cabo Colombil, quien aseguró que la muerte de Bonnefoi fue "accidental". Según el policía, el balazo que mató al joven "se le escapó" de la pistola que llevaba consigo, en la mano, mientras corría al chico.
El hecho ocurrió alrededor de las 4 de la mañana del jueves 17 de junio, cuando cuatro policías –entre ellos Colombil– comenzaron a correr detrás de tres jóvenes, uno de los cuales era Bonnefoi. "La cartuchera de mi defendido estaba comida por las lauchas y por eso él llevaba la pistola junto con el garrote. El revólver se le cayó y se disparó solo. Incluso Colombil se asustó porque pensó que el tiro le había pegado a él." El cabo dijo que el arma estaba sin seguro porque venía de otro procedimiento y se lo había quitado. Después, dijo, se "olvidó" de volver a ponerlo.
Cuando Lozada era el juez de la causa, el cabo se negó a declarar. Ahora lo hizo ante Gaimaro Pozzi y dio una versión muy cuestionada. Sandro Bonnefoi, el padre de Diego, le dijo a este diario que el tiro que mató al chico "entró por la nuca y salió por la mollerita", lo que indicaría que tuvo un recorrido de abajo hacia arriba. Lozada consideró, en su momento, que el joven estaba indefenso y desarmado. La policía le adjudicaba un arma de fuego, pero el anterior juez lo puso en duda. Señaló que el arma en cuestión tenía capacidad para seis balas y tenía el cargador entero.
Ayer, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), hizo una presentación ante el Concejo Deliberante de Bariloche, donde calificó de "brutal y desmedido" el accionar policial que terminó con las tres muertes. Además, no descartó la posibilidad de llevar el caso Bonnefoi ante los organismos internacionales de derechos humanos.
En cuanto a los casos de Carrasco y Cárdenas, la investigación estuvo hasta ahora a cargo del fiscal Marcos Burgos, quien tomó testimonios de personas que estuvieron presentes en el lugar donde se produjeron las dos muertes. Los familiares de las víctimas quieren que se analicen imágenes tomadas en el lugar, y que se interrogue a otros testigos. Habría testimonios que indicarían que a Cárdenas le disparó por la espalda un policía uniformado cuando la víctima trataba de ayudar a un chico a salir de la línea de fuego. Según las familias, ninguno de los dos participaban de las protestas. Sólo pasaban por allí, el hombre rumbo a la casa de su suegra y el chico a ver a su novia. Los dos fueron alcanzados por perdigones similares a los que disparan las armas que llevaban, ese día, los policías de la comisaría 28ª y del grupo BORA, que reprimieron a los manifestantes.

3 de julio de 2010
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hoy empezó juicio a videla y menéndez


Los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez serán juzgados como responsables por el fusilamiento de 30 presos políticos, detenidos en la Unidad Penitenciaria del barrio San Martín, ocurridos entre abril y octubre de 1976.
Córdoba, Argentina. El Tribunal Oral Federal N° 1 de la ciudad de Córdoba inició el proceso judicial para definir la culpabilidad del ex presidente de facto y el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, más otras 30 personas, acusados de cometer delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.
Videla se encuentra en Córdoba desde el sábado pasado, y está alojado en un pabellón especial de la cárcel de Bouwer, luego de ordenarse su traslado desde Campo de Mayo.
El tribunal está integrado por los jueces Jaime Díaz Gavier, Carlos Julio Lascano y José María Pérez Villalobo, los dos últimos pertenecientes al TOF 2 de Córdoba.
En el debate están unificadas dos causas. En una de ellas se investigan crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Córdoba. En la otra, conocida como ‘Gontero’, se investigan los secuestros e imposición de tormentos en perjuicio de seis víctimas, que fueron detenidas y trasladados a la sede del Departamento de Informaciones Policiales (D2), luego a las instalaciones que el Tercer Cuerpo de Ejército disponía en el campo de la ‘La Rivera’ y finalmente a la Unidad Penitenciaria N° 1.

2 de julio de 2010
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que tenía roto el estuche


El policía del caso Bonnefoi dijo que tenía roto el estuche. Declaró Colombil ante el juez Gaimaro Pozzi. Dijo que el estuche de su pistola está roto, que la llevaba en la mano cuando perseguía al chico y se le disparó accidentalmente. Luego, el juez se apartó del caso, pero su sucesor, Calcagno, también se apartaría.
[Horacio Cecchi] Argentina. Fue breve el período Gaimaro Pozzi en el caso Bonnefoi, apenas tres días. Breve, pero señero. El martes, juez alcanzó a declarar el secreto de sumario de una causa que de tan pública amenazaba con trastrocar las costumbres de la balanza judicial barilochense. Y ayer pidió apartarse con el argumento de sentir vulnerado su honor por una publicación, un diario porteño del que no citó el nombre, que lo menoscabó ubicándolo en el seno de "la corporación judicial" que apartó a Lozada. Pero, antes de apartarse, citó a nueva indagatoria al cabo por ahora detenido Sergio Colombil. Colombil ahora sí aceptó declarar, lejos de Lozada, de los medios, de la turbamulta del Alto, de los familiares de las víctimas y de la neurosis actual de los tribunales, en el cruce de Las Américas y Argentina de la monona Dina Huapi, donde se asienta la subcomisaría 69ª, a 16,5 kilómetros del despacho de Gaimaro Pozzi. Como en casa y con delivery judicial. La versión de la declaración es curiosa y responsabiliza principalmente al Estado, a la cartuchera defectuosa comprada con su propio pecunio y a la buena puntería de la mala suerte. Según esa versión, que hizo una conveniente gambeta al secreto de sumario, el cabo tuvo que perseguir al chico con el arma en la mano, tropezó, cayó el arma y, en un efecto de drop, rebotó en el suelo y disparó impactándole en la nuca.
La decisión de Pozzi fue anticipada a los medios por Marcelo Ganuza, el abogado de Colombil, aun antes de que la oficina de prensa judicial lo comunicara oficialmente. Según esa versión, luego confirmada por los tribunales, Gaimaro Pozzi argumentó sentirse afectado por la publicación realizada un día antes por un diario nacional en la que se lo mencionaba como integrante de la "corporación judicial" que apartó al juez Lozada. Consternado, Pozzi se autoapartó y trasladó el caso al siguiente juez de la lista, Ricardo Calcagno. Trascendidos de los tribunales ya deslizaban que la postura de Calcagno sería también excusarse, quizás en una medida anticipatoria a la presión de los medios. En ese caso, aclaró la misma fuente judicial, dirimiría la Cámara Segunda, la misma que apartó a Lozada.
Pero antes de apartarse, como se dijo, Pozzi citó a declarar a Colombil. "Es sorprendente, inaudito", dijo a este diario el abogado de la APDH, Rubén Morigo –que representa a los familiares de Sergio Cárdenas, una de las dos víctimas de la represión policial del jueves 17 de junio–, refiriéndose a que antes de sentirse moralmente presionado por los medios, el juez tomó declaración al policía.
La citación consistió en un estudiado operativo birlibirloque montado por Pozzi para proteger al cabo. Citado primero en su despacho, convocó la atención de las multitudes enfervorizadas y, entretanto, modificó sitio y derrotero, salió de su despacho y eligió dirigirse donde, presumiblemente, se encontraba oculto Colombil: la subcomisaría 69ª de Dina Huapi, a 16,5 kilómetros del centro de Bariloche.
Allí, en la subcomisaría, Gaimaro Pozzi preguntó al cabo si quería declarar, que a esa altura ya era obvio, y entonces dilucidar qué había acontecido aquella noche aciaga. Al término de la declaración, fue Ganuza quien anticipó el apartamiento del juez a los medios y, entre dimes y diretes, fuentes de la misma defensa eludieron brevemente el secreto de sumario para describir algunos detalles de la declaración. Según esa versión, Colombil y sus colegas perseguían a unos jóvenes que llevaban objetos robados. Siempre con la misma versión de la defensa, el cabo corría con el bastón en una mano y en la otra la pistola, ya que su cartuchera –aclaró que fue comprada por él porque el Estado no se la provee– tenía roto el abrojo del velcro que la cierra, para evitar que se le cayera. Y corriendo se le disparó. También, aclaró, que la llevaba en la recámara y sin el seguro porque había participado en un procedimiento anterior y le había quedado así. Y dio la mala suerte, habría dicho, que corriendo se le disparó. Un tiro accidental.
El día no terminó allí. Antes, el gobernador rionegrino de la UCR, Miguel Sáiz, dio una conferencia en Bariloche. El encuentro fue muy tensionado, con mucha policía y muy nerviosa, que terminó golpeando a los periodistas. Sáiz sostuvo que "no habrá renuncias si la Justicia no determina que hubo responsabilidad". La Mesa Directiva de la APDH local expresó en un duro comunicado su apoyo a la abogada Marina Schifrin y a los trabajadores de la radio FM GentedeRadio, que en los últimos días recibieron amenazas. Y la diputada provincial Beatriz Contreras anunció que presentará una denuncia contra el abogado Ganuza ante el Tribunal de Etica del Colegio de Abogados de Bariloche por el "carácter descalificador y amenazante" de sus declaraciones a la investidura del juez Lozada. Hoy, posiblemente, Martín Lozada asuma la instrucción de la otra causa, la que investiga las muertes de Cárdenas y Carrasco, con perdigones de plomo durante la represión.

2 de julio de 2010
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videla a juicio por masacre de presos


Jorge Videla afronta juicio por fusilamiento de 29 presos en 1976. Junto al gobernante de facto argentino deberán comparecer el general Luciano Benjamín Menéndez y otros 23 imputados por delitos de "homicidio calificado" y "aplicación de torturas".
Argentina. Un tribunal argentino comenzará a juzgar mañana al dictador Jorge Videla por el fusilamiento en 1976 de 29 presos políticos en una cárcel de la provincia de Córdoba, en el centro del país.
Junto al primero de los cuatro presidentes que tuvo el último gobierno de facto (1976-1983) también rendirán cuentas ante el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba el general Luciano Benjamín Menéndez y otros 23 imputados que deberán responder por los delitos de "homicidio calificado" y "aplicación de torturas".
Los hechos ocurrieron entre abril y octubre de 1976, cuando la dictadura fusiló a los presos con el falso argumento de que habían intentado fugarse de la Unidad Penitenciaria de San Martín.
Las víctimas fueron detenidas antes del golpe de Estado de 1976, que dio paso a la dictadura, bajo los cargos de promover actos subversivos.
Organismos de derechos humanos consideran a este proceso oral y público como el más importante después del histórico juicio a las Juntas Militares, que en 1985 concluyó con condenas de prisión perpetua para Videla y el almirante Emilio Massera, y severas penas para otros jerarcas de la dictadura.
En 1990 Videla fue indultado por el entonces presidente, Carlos Menem, pero un juez anuló ese beneficio en 2006 y la Corte Suprema ratificó esa decisión en abril de este año.
Más de 60 testigos desfilarán en las audiencias que llevará adelante el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba y se calcula que el juicio tendrá una duración de no menos de cuatro meses.
Videla, de 84 años, fue trasladado la semana pasada desde una cárcel militar bonaerense a una celda del penal de Bouwer, en las afueras de la capital cordobesa.
Jaime Díaz, presidente del tribunal que le juzgará, adelantó que el dictador está "perfectamente bien" de salud a pesar del cáncer de próstata que padece.
Jorge Videla, quien gobernó de facto el país entre 1976 y 1981, estaba detenido desde finales de 2008 en una cárcel de la unidad militar de Campo de Mayo, después de que un juez federal le revocara el beneficio de prisión domiciliaria del que gozó durante una década.
El ex presidente de facto afronta múltiples causas judiciales, entre ellas por el robo de hijos de desaparecidos durante el régimen militar y por el Plan Cóndor, como se denomina a la coordinación represiva de las dictaduras del cono sur americano en las décadas de 1970 y 1980.
En agosto próximo, Videla volverá a sentarse en el banquillo de los acusados, esta vez en la norteña provincia de Santiago del Estero, para responder por el secuestro y asesinato de un estudiante en 1976.
Unas 30.000 personas desaparecieron en Argentina durante la última dictadura militar, según estimaciones de los organismos de derechos humanos.

1 de julio de 2010
©la tercera
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libre asesino del negro tripiana


Concedieron la excarcelación al ex teniente coronel Aníbal Guevara.
Argentina. El Caso Tripiana, abierto a partir de la desaparición en marzo de 1976 del militante de la Juventud Peronista, Francisco Tripiana, entró en una nueva fase tras la decisión de los integrantes de la Sala Tercera de la Cámara Nacional de Casación Penal de Buenos Aires, que concedieron la excarcelación a Aníbal Alberto Guevara, "bajo caución institucional, sin costas".
Según Mariano Tripiana, hijo del desaparecido "Negro" Tripiana, como lo conocían sus compañeros de militancia en los 70’s, "Aníbal Alberto Guevara, con el grado de teniente del Ejército Argentino, encabezaba el grupo de tareas que una noche de marzo de 1976 detuvo a mi padre en nuestro domicilio de Pueblo Diamante. Este militar se desempeñaba a las órdenes del entonces mayor Luis Faustino Suárez, mencionado en todas las causas por desapariciones en nuestro departamento como responsable militar de esas operaciones".
Según la información, Guevara, con el grado de teniente coronel, fue detenido en la localidad bonaerense de San Isidro el 20 de junio de 2006, quedando a disposición de la Justicia Federal. Esta detención dio lugar, además, a la búsqueda de otro militar retirado identificado como Jorge Linares (ostentaba el mismo grado de Guevara), que actuó en San Rafael en 1976 con el grado de teniente primero y es mencionado en la causa judicial donde se investiga el delito de torturas en perjuicio de Oscar Armando Scanio, otro sanrafaelino detenido por personal del Ejército en agosto de 1977.
En su denuncia, Scanio (por entonces miembro del Partido Comunista), señaló a Linares y a Roland (integrante de la Policía Federal, por ese entonces), como las personas que lo torturaron en una dependencia militar de Cuadro Nacional.
La excarcelación del teniente coronel (RE) Aníbal Alberto Guevara, fue resuelta el 25 de julio pasado por los doctores Ángela Ester Ledesma, Guillermo José Tragant y Eduardo Rafael Riggi, asistidos por la secretaria María de las Mercedes López Alducin, la intervención como representante del Ministerio Público ante dicha Cámara, Raúl Omar Pleé y la defensora oficial Eleonora Devota representando al imputado.
En la resolución, el Tribunal dispuso conceder la excarcelación de Guevara, bajo la "caución no juratoria que corresponda, a fin de asegurar la sujeción del acusado al proceso, en el marco de lo establecido en el artículo 320 del ordenamiento ritual". En otro párrafo de la resolución se indica que "sin perjuicio de lo expuesto, interesa subrayar que Guevara se encontraría imputado por delitos de lesa humanidad en razón de que, por su naturaleza y alcance, atentan contra el bien común de la comunidad internacional".
Finalmente, el escrito señala que, más allá de esta excarcelación, el militar retirado será sometido a juicio oral por delitos de lesa humanidad, recomendando el alto tribunal que el "juez de grado deberá imponer las condiciones que correspondan para asegurar la sujeción al proceso, tales como la obligación de comparecer periódicamente ante la sede del tribunal y la prohibición de salir del país".

1 de julio de 2010
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prendas contaminadas


Alak: "Las Abuelas y el pueblo tienen derecho a saber la verdad". El ministro de Justicia afirmó que "la estrategia judicial" de los abogados que representan a Marcela y Felipe Noble Herrera "es contraria a la verdad".
Argentina. Julio Alak señaló que "negarse sistemáticamente a los análisis, impedir la extracción de sangre, entorpecer la causa judicial y finalmente ausentarse del país, demuestran una firme voluntad de negarle a los familiares de los desaparecidos, a las Abuelas y a todo el pueblo argentino, el derecho a la verdad".
"Asistir a una audiencia de prueba con prendas previamente contaminadas y sin ropa interior es un hecho gravísimo, que intenta obstruir la obtención de pruebas de ADN y engañar a la Justicia", advirtió.
Ayer, el Banco Nacional de Datos Genéticos le comunicó a la Justicia que las prendas entregadas por Felipe y Marcela en el allanamiento "no fueron aptas para obtener su perfil genético". Alak afirmó que "se ha incurrido en graves dilaciones en un caso que se tramita desde hace casi una década, y donde han quedado expuestas graves irregularidades en el procedimiento de adopción, hecho que hoy amerita la necesidad de agotar todas las tramitaciones legales pertinentes, inclusive la extracción de muestras de sangre, como establece la legislación vigente". "Con un pinchazo en un dedo para obtener una gota de sangre o un hisopado bucal, esto se resuelve inmediatamente, y los familiares de los desaparecidos tendrán la certeza de la identidad de Felipe y Marcela Noble Herrera", agregó el ministro.
Finalmente, afirmó que "la preocupación de los familiares de los desaparecidos por arribar a la verdad no es un capricho, ya que no podemos olvidar que se calcula que hubo unos quinientos bebés que fueron robados a sus padres durante la última dictadura militar, de los cuales 101 han logrado recuperar su identidad gracias a la labor que impulsan las Abuelas de Plaza de Mayo".

1 de julio de 2010
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seis represores en san rafael


Empiezan los juicios sobre el terrorismo de estado en Mendoza.
Argentina. Mendoza comenzará a vivir hoy su primer juicio por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. El proceso a cargo del Tribunal Oral Federal 2 se desarrollará en la ciudad de San Rafael y tendrá como imputados a un militar y cinco policías, incluido un médico y un abogado. El condenado Luciano Menéndez no será de la partida porque mañana comenzará a ser juzgado en Córdoba junto al dictador Jorge Videla. Los organismos de derechos humanos locales calificaron la apertura del juicio como "auspiciosa", aunque destacaron que "sólo se tratarán cuatro sobre un total de 237 asesinatos y desapariciones vinculados con la provincia".
Los imputados son el coronel retirado Aníbal Alberto Guevara y cinco ex policías de la provincia: Raúl Alberto Ruiz Soppe, titular de la Unidad Regional II; el comisario José Martín Mussere, enlace con los militares; Juan Roberto Labarta, ex miembro del Departamento de Informaciones (D2), más el médico Cristóbal Ruiz Pozo y el abogado Raúl Egea Bernal.
Se los juzgará por la privación ilegal de la libertad de cuatro militantes peronistas oriundos de San Rafael. Tres fueron secuestrados entre el 24 y el 26 de marzo de 1976. Francisco Tripiana, de 33 años, era obrero de la construcción y fue capturado de madrugada en su casa. Roberto Osorio trabajaba en una farmacia de la familia del ex gobernador Alberto Martínez Baca. Pascual Sandoval era un trabajador rural de la finca Santa Elena. La cuarta víctima, José Guillermo Berón Llano, obrero de 20 años, fue detenido en agosto de 1976 durante una fiesta de cumpleaños. Berón Llano fue visto por su padre mientras estaba en el cuartel de Bomberos. Los cuatro se encuentran desaparecidos.
La audiencia comenzará a las diez de la mañana en una sala con capacidad para setenta personas, en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo, en San Rafael. Integran el tribunal los jueces Roberto Julio Nacif, Héctor Fabián Cortés y Jorge Roberto Burad. Será cuarto juez Raúl Fourcade, del Tribunal Federal de San Luis. Durante el juicio declarará un centenar de testigos.

1 de julio de 2010
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