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sentencia para el 8 de julio


En megacausa Jefatura de Policía se espera sentencia para el 8 de julio.
Argentina. La megacausa sobre los crímenes cometidos en la Jefatura de Policía entró en su etapa final. El martes próximo, el testigo protegido Juan Carlos ‘el Perro’ Clemente deberá presentarse de nuevo frente a los jueces tucumanos, pero en este caso para que los abogados, tanto los querellantes como los defensores de los represores, le realicen preguntas.
"Esta declaración es sólo a los efectos de que las partes indaguen los contenidos de los documentos. El martes pasado se exhibieron solamente para que el testigo reconozca o no algunas firmas que no tenían sellos", aseguró a Página/12 Mariano García Zavalía, secretario ante el Tribunal Oral en lo Criminal. Luego de esa declaración, concluirá la recepción de la prueba testimonial. "Se pasa a la etapa de la oralización del expediente que piden las partes y se cierra la etapa de la recepción de las pruebas, ya que no se puede introducir ningún otro documento. Y de ahí se pasa a la discusión final más conocida como alegatos", declaró García Zavalía. Será la oportunidad de los abogados de reconstruir a través de lo escuchado dentro de la sala, el proceso de las pruebas y pedir una pena, en el caso de los querellantes, o pedir la inocencia, en el caso de los represores.
García Zavalía aseveró que los imputados, en la presente causa, que son los represores Luciano Benjamín Menéndez, Heriberto Albornoz y los hermanos De Cándido, podrán hacer uso de la palabra, "y no podrán ser interrumpidos, ni tampoco se les puede preguntar nada", dijo a este diario. Luego, el Tribunal Oral en lo Criminal, presidido por Carlos Jiménez Montilla, pasará a deliberar. Se espera que la fecha de la sentencia sea el próximo 8 de julio.

19 de junio de 2010
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dictadura espiaba a secundarios


Seguimientos a docentes y estudiantes. Los memos secretos del espionaje en los secundarios y la Universidad de Tucumán. En las carpetas aportadas por el testigo Juan Carlos Clemente en el juicio por el centro clandestino de la Jefatura de Policía de Tucumán figuran los partes de Inteligencia vinculados con la actividad estudiantil en la provincia.
[Ramiro Rearte] Tucumán, Argentina. Los documentos entregados por el testigo Juan Carlos ‘el Perro’ Clemente a la Justicia tucumana muestran cómo la estructura policial de tortura y seguimiento de personas se infiltraba en conocidos colegios secundarios de San Miguel de Tucumán, en la búsqueda de "terroristas subversivos". El espionaje también abarcaba a los profesores y personal no docente de la Universidad Nacional de Tucumán. "Con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según información que nos ha llegado está en la conducción nacional del partido trotskista", dice de un profesor un memo sellado como confidencial con membrete de la Universidad Nacional de Tucumán. "Marxista, líder del grupo, usa su puesto para difundir sus ideas, muy peligrosa", señala sobre una docente.
"Este expediente CONFIDENCIAL UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMAN. Cumplo en informar lo siguiente: Instituto Técnico de U.N.T. Personal Docente del Mismo de actividad conocida; Cisneros de Cuenya, Imelda: Filomarxista, madre de un activista. Imhoff, de Rodríguez, María: Marxista Anticatólica", asegura el informante en una comunicación fechada el 19 de abril de 1976.
En otra hoja se habla del Gymnasium Universitario (colegio secundario del que el pianista Miguel Angel Estrella es uno de sus alumnos más reconocidos) y se acusa a un profesor de que "con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según informaciones que nos a (sic) llegado está en la conducción nacional de partido trotskista, y se pudo establecer que viaja continuamente fuera de la provincia".
Sobre la Facultad de Derecho, el informante dice que "Giménez, Elva Graciela Dra; estrechamente ligada a la Prieto de Herrera (actualmente es jueza provincial), a quien cobijó en diversas oportunidades en su casa de calle Lamadrid al 300, se pudo detectar como activista, es afiliada al FIP" y "Zulema Peralta; empleada no docente de la facultad, en la sección de alumnos, mantiene correspondencia en forma muy reservada con una persona, empleado en una gomería de la ciudad de Monteros, de propiedad de su cuñado el Negro Elías, en cuya casa vive, creo que está avispada de que se la vigilaba, es necesario que lo haga personal no conocido".
También se observa entre el material elaborado por los represores, en los que habría datos obtenidos en las mesas de torturas tucumanas, alusiones a las personas que podían ser secuestradas o no. "Te molesto por lo siguiente que mandas los antecedentes de las siguientes personas que vos conoces detallado y un poco amplio" –se decían por escrito entre los propios represores–. "Decime si se lo puede levantar."
Entre los expedientes confidenciales que se confeccionaban en el centro clandestino Jefatura de Policía se destaca uno, de abril de 1976, en el que se cuenta que "por información recibida se realizó una visita de inspección a la facultad de Ciencias Exactas por cuento se tenía conocimiento de que había una caja con literatura marxista". En otro memo reservado, dirigido al "gobernador Antonio Domingo Bussi", se habla de un grupo de estudiantes "que distribuirían panfletos de las organizaciones subversivas ERP y Montoneros en las distintas facultades".
Con estos datos, se espera que los abogados querellantes aprovechen la declaración de Clemente, que se realizará el próximo martes, para poder analizar los documentos y así, junto con los testimonios escuchados desde el 16 de febrero pasado, cuando comenzó la megacausa en Tucumán, se conviertan en una herramienta para condenar a los genocidas responsables de los crímenes cometidos en la ex Jefatura de Policía de la provincia.

19 de junio de 2010
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policía argentina vuelve a matar


Crónica de represión y muerte. Dos muertos como consecuencia de gatillo fácil en Bariloche. Un chico de 15 años murió de un balazo en la cabeza durante una persecución policial. Un cabo fue detenido, pero el barrio indignado atacó a pedradas la comisaría. La policía reprimió. Otro joven murió de un disparo. Fue convocada la Gendarmería.
[Horacio Cecchi] Argentina. Algunos lo conocen como Boris Furman, otros como Arrayanes, Frutillar o San Ceferino. Geográficamente son barriadas y asentamientos diferentes, pero cuando los mencionan bajo el nombre aglutinante de barrio Alto o del Alto todos en Bariloche saben de quién se habla: es la zona más humilde de la ciudad, la cara oculta y despreciada de la Bariloche suiza, turística y feliz que mide la nevada invernal por la firmeza de las pistas del Catedral y no por el frío que se cuela por las paredes de cartón. Pero cada tanto, los del Alto se hacen visibles: ayer, durante la madrugada, un policía de la comisaría 28ª, ubicada en medio del Alto, persiguió a un chico de 15 años y lo alcanzó, matándolo de un disparo que le atravesó la cabeza. El juez Martín Lozada detuvo al cabo que disparó. Pero el barrio estalló y atacó la comisaría a pedradas. La policía respondió y dejó un tendal de heridos y otro vecino muerto, esta vez de un disparo en el estómago. La furia siguió con más enfrentamientos, el saqueo de un supermercado. Una nevada y la intervención de la Gendarmería enfriaron un poco los ánimos. Calma chicha. La casa del primer chico muerto está en la esquina de la comisaría.
Los primeros datos que rompieron el equilibrio inestable del Alto son imprecisos y responden inicialmente a fuentes policiales. Según esa versión, a las 4.40 un patrullero de la 28ª detectó a tres chicos que habían robado una vivienda cerca de la plaza del barrio Boris Furman. Los tres policías corrieron detrás de cada uno de los chicos que en la carrera supuestamente iban arrojando objetos robados. Según la misma versión policial, al cabo que perseguía a Diego Alexandre Bonefoi, de 15 años, se le disparó la pistola, accidentalmente insistiría después Argentino Hermosa, jefe de la policía regional, a la prensa, incluyendo seguro y bala en recámara. El proyectil atravesó la cabeza del chico y se perdió. "Hubo una detonación y por casualidad impactó en la cabeza del chico", dirían sus dos colegas. "Se le disparó el arma mientras forcejeaba con el chico", diría Hermosa en una versión distinta.
Lozada ordenó la detención del cabo ("por homicidio, después veremos qué clase de homicidio", dirá más tarde el juez a este diario), el secuestro del arma de los tres uniformados, pruebas de parafina en sus manos y la autopsia del cuerpo de la víctima para determinar las distancias del disparo, la dirección y el ángulo.

Pasadas las 9 de la mañana, la familia Bonefoi se enteró de la muerte de Diego. La casa, en la esquina de la misma calle donde se encuentra la comisaría 28ª, empezó a ser el ombligo del ánimo agrisado de todo el barrio. "Nos enteramos porque en el entretiempo del partido vimos por la ventana que había corridas en la calle –dijo el padre de Diego, Sandro Bonefoi, desconsolado–. Me tiraron a mi casa." José Luis Calfulef, tío del chico muerto, aseguró a Télam que la policía le disparó a su casa cuando se enfrentaba con los manifestantes y mostró heridas de perdigonadas en su rostro. "Yo estaba mirando las corridas en la calle –dijo Calfulef– por una ventana del primer piso cuando entraron a tirar los policías, rompieron los vidrios, me hirieron a mí y a Fabio (un hermano de la víctima)."
Poco después, una ola de indignación estalló sobre la vecina comisaría. Un centenar de vecinos atacó a pedradas la comisaría que a esa altura ya había perdido cualquier lejano vestigio de representación de la ley. El comisario Hermosa aseguró que los uniformados "resistieron el ataque que ocasionó destrozos en vidrios, techo y mampostería". Después, "se salió a reprimir, utilizando armas no letales, como balas de goma, gases lacrimógenos y bombas de humo". La muerte de otro joven, Sergio Cárdenas, de 28 años, de un disparo en el estómago, ocurrida alrededor de las cuatro de la tarde llegó para relativizar la no letalidad de las armas. "Habíamos alcanzado a reducir la ira de los vecinos –dijo a este diario Luis Fernández, de Grupo Encuentro, una asociación que trabaja con los barrios humildes–. Pedíamos un momento de paz para que la familia pudiera velar a su hijo. Pero se conoció la segunda muerte y fueron incontenibles."
Tanto el juez Lozada como el intendente Marcelo Cascón y políticos locales como organismos sociales intentaron bajar los ánimos, pero el clima se había hecho insostenible y la policía había quedado desbordada, con el riesgo de que continuara con sus intentos de contención. "Llamé a las autoridades nacionales para pedir la Gendarmería como mediadora, sacar a la policía rionegrina del medio, que estaba en los ojos del barrio, para custodiar el área y proteger la integridad de los vecinos", describió Lozada a Página/12.
Por momentos, la pedrea contra la policía se intensificaba, por momentos sonaban los disparos, estallaban las bombas de gases lacrimógenos, se escuchaban las detonaciones de escopeta. Un centenar de jóvenes aparecía en una esquina, pedreaba, se disolvía y reaparecía en otra para volver a pedrear. Un supermercado fue saqueado. Los disparos siguieron sonando durante toda la tarde en forma intermitente. El Hospital Ramón Carrillo pasó a ser uno de los centros de actividad más intensa. Las guardias médicas informaron el ingreso de una docena de heridos por perdigones y la de un herido de gravedad. Las escuelas de todo el Alto cerraron sus puertas, suspendieron las clases y no estaba claro que las continuaran hoy. En realidad, nada estaba claro en el Alto, la cara oculta de Bariloche.

18 de junio de 2010
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pruebas de la disposición final


Tribunal acepta documentos secretos de la Jefatura de Policía de Tucumán implicada en la "disposición final" (asesinato) de los secuestrados.
Argentina. La lista con 293 personas secuestradas aportada por el testigo Juan Carlos Clemente fue aceptada como prueba por el tribunal que juzga a los represores tucumanos de la Jefatura de Policía de la provincia. Durante la audiencia de ayer, la fiscalía reveló que había recibido una copia de esa nómina de manera anónima y que había chequeado la identidad de quienes aparecían "a disposición del PEN o en libertad". La fiscalía pudo corroborar la identidad de 26 personas que nunca habían declarado, pero que confirmaron que habían estado detenidas en la Jefatura de Policía de la provincia, lo que otorga legitimidad a los documentos aportados por el testigo. Al lado de 195 secuestrados figura la sigla DF ("disposición final"), es decir que fueron asesinados y continúan desaparecidos.

18 de junio de 2010
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fue espiada por la dictadura


Marta Rondoletto, espiada por la dictadura en 1976: "Una perversidad burocrática".
[Ramiro Rearte] Tucumán, Argentina. Una de las mujeres que aparecieron en las nóminas presentadas por el testigo Juan Carlos Clemente, Marta Rondeletto, es hoy abogada querellante en el juicio contra los represores Luciano Benjamín Menéndez, Roberto Albornoz y miembros de la patota de la Jefatura de Policía de Tucumán. Rondoletto dijo a Página/12 estar "pasmada" por el contenido de los textos, que detallan aspectos de su vida y de su casa cuando era una joven militante. En los documentos elaborados por los organismos de inteligencia de la última dictadura militar se menciona su accionar como parte de la organización Montoneros. "Su casa aguantadero y lugar de reunión, donde se planifican los operativos. Entre ellos el atentado al avión ‘Hércules’", dice parte del texto incluido en el apartado bajo el título "Nómina de subversivos que se encuentran en la clandestinidad y cuya captura se hace necesaria".
"En mi caso estaba todo detallado, todo lo que hacía. Cuando vi los papeles no lo podía creer, es de una perversidad burocrática terrible. Que se plasme en esos papeles es la marca real de cómo trabajaron sobre nosotros. Yo no tengo ninguna duda de que los biblioratos presentados son verdaderos y originales, no tengo dudas porque muchos de los datos son ciertos", aseguró Rondoletto a Página/12.
Rondoletto es sobreviviente de una familia diezmada por el terrorismo de Estado. Su papá Pedro, su mamá, María Cenador, su hermana Silvia, su hermano Jorge y su cuñada Azucena Bermejo, embarazada de cuatro meses, fueron secuestrados el 2 de noviembre de 1976. Todos ellos están en la lista de Clemente y, según se detalla, su destino fue "disposición final". La mujer dio su versión sobre el rol del ’Perro’ Clemente, el testigo que fue militante, secuestrado, luego trabajó para la policía provincial y entregó dos carpetas con documentación a la Justicia el martes. "Cómo alguien puede vivir con esas fojas por más de treinta años teniendo eso, cuando pasamos tantos años de democracia. Haberlos guardados fue un error. Sacó estos datos porque no le quedaba otra alternativa, de eso estoy segura", resaltó.
Por otra parte, Rondoletto dijo que hay dos planos de análisis de los escritos que están en manos de los jueces tucumanos: "Hay dos planos, en todo esto. Primero porque nosotros como abogados teníamos conocimiento de estas listas que habían llegado de manera anónima en otras oportunidades. Es más, se habían presentado en la Procuraduría General de la Nación, pero sin que nadie las haya dejado. Ahora sabiendo que la documentación que presenta este hombre (por Clemente) es esa lista, ahora adquiere una dimensión diferente porque tiene un peso real muy formidable que obviamente pone blanco sobre negro. Es la primera vez que se tiene algo producido por los genocidas y que sale de la propia estructura militar y policial. Para mi es realmente impactante. La documentación, verla así, es increíble. Cómo se practicaba la represión y la tortura y sobre todo el seguimiento de los que consideraban enemigos como en mi caso", terminó.

18 de junio de 2010
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el caso de juan manuel olivera


Dirigente montenero. En documentos policiales aparece como ‘el Chino’. Junto a su nombre, las letras DF -Disposición Final (matar) como en la Solución Final.
[Ramiro Rearte] Argentina. Mabel Montero es presidenta de Madres de Plaza de Mayo de Tucumán Línea Fundadora y su esposo y compañero, Juan Manuel Olivera, fue secuestrado y desapareció cuando tenía 22 años. Nunca más se supo de él hasta que apareció en la lista que el testigo Juan Carlos ‘el Perro’ Clemente entregó al tribunal que está juzgando a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Roberto Albornoz, Carlos Esteban De Cándido, Armando Luis De Cándido y María Elena Guerra. En la página 5 del listado de 293 personas ingresadas en el centro clandestino que funcionó en la Jefatura de Policía está el nombre de Olivera, bajo el "nombre de guerra" de ‘el Chino", y con la observación, "disposición final (DF)".
"Juan Manuel era mi compañero, un militante. Desde hace mucho tiempo habíamos pedido que se levante el secreto de los archivos del Ejército y se desclasifiquen para saber dónde estaban los compañeros desaparecidos, y no lo habíamos conseguido", dijo a Página/12. Montero aseveró que a pesar de que Clemente entregó información de "suma relevancia para el juicio", sigue siendo "un traidor. Clemente es nuestro Astiz. Era conocido por todos los montoneros de Tucumán, ocupó lugares importantes de la organización. Llegó a ser muy querido, porque lo recuerdan como un tipo entregado a los compañeros, siempre estaba atento de todo, pero en el fondo fue un traidor, un entregador. El se encargó de desmembrar a nuestra organización", agregó.
Montero recuerda que Olivera fue un incansable militante peronista (llegó a tener el grado de oficial montonero) que tenía a cargo la "Sección V", que comprendía la zona sur de San Miguel de Tucumán y del Barrio San Cayetano, uno de los más humildes (hasta el día de hoy) de la capital.
La esposa de Olivera recordó que antes de ser secuestrado su esposo, en 1976, se encontraron por las calles tucumanas con Clemente, de quien se había publicado en los diarios de la época que "había caído en Salta". "Encima mi marido estaba mal por esos días porque recordaba constantemente al Perro Clemente que había muerto, y después apareció supuestamente detenido en la Jefatura de Policía. Es un descarado de aparecer hoy." Montero hizo la aclaración de que la compañera del ex uniformado era "la verdadera militante, María del Carmen, y su nombre de guerra era ‘Mafalda’; fue una luchadora. Una gran mujer", aseveró.
Desde Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora dijeron que a partir del martes próximo, cuando vuelva a declarar Clemente, llevarán a cabo una campaña en contra del ex policía para que sea retirado del Programa de Protección de Testigos, a cargo del Ministerio de Justicia de la Nación. "No puede estar protegido ese nefasto personaje", sentenció Montero.

18 de junio de 2010
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terror documentado


Documentos secretos de la inteligencia del terror. Todos los papeles de la represión ilegal entregados. Memos en los que se detallan seguimientos a militantes, nóminas de los agentes de inteligencia que formaron parte de la represión ilegal, listas de personas ("delincuentes subversivos") que eran buscadas para ser secuestradas. Los cadáveres identificados entre 1975 y 1978.
[Ramiro Rearte] Tucumán, Argentina. Los documentos en dos biblioratos que entregó el testigo Juan Carlos ‘el Perro’ Clemente a la Justicia tucumana contienen información clave para el proceso de la megacausa "Jefatura de Policía", que tiene como principal responsable al genocida Luciano Benjamín Menéndez, ya que el represor Antonio Domingo Bussi fue excluido por problemas de salud. Los papeles no son sólo los nombres, apellidos y destino de 293 personas que pasaron por el centro clandestino tucumano (195 desaparecidas), sino que también hay memos en donde se detallan seguimientos a militantes y nombres de agentes del Departamento de Inteligencia.
En las dos carpetas aportadas por Clemente, a las que Página/12 tuvo acceso, hay una "nómina de subversivos que se encuentran en la clandestinidad y cuya captura se hace necesaria" y fotos "carnet" de personas que luego serían detenidas en el centro de tortura que funcionó en Barrio Norte de San Miguel de Tucumán durante el terrorismo de Estado. En las carpetas que Clemente –que fue militante, secuestrado y luego colaborador de la policía– dijo haber rescatado del fuego hay un listado de "cadáveres identificados entre 1975 a 1978" en donde se detalla el lugar en donde fallecieron, "Centro de Salud, Hospital Padilla, Seccional 11, Unidad Regional Capital, Río Seco, Río Colorado, Yerba Buena, Hospital Militar, Cementerio Norte", entre otros. También se adjunta "el acta de reconocimiento" que se les hacía a los cuerpos. "Se practica el reconocimiento correspondiente del cadáver que identificado resultó pertenecer a Margarita Susana Azize Weiss que el día 12 del actual (1976) fuera abatida por fuerzas conjuntas de seguridad en un enfrentamiento llevado a cabo en su domicilio", dice parte del escrito.
Se destacan los informes "de zona", con las conclusiones de los agentes de inteligencia que realizaban seguimientos de militantes de las diversas organizaciones. "El lunes 30/08/76, inesperadamente llegó a la casa de la señora Gutiérrez una pareja, él de cabellos largos, anteojos oscuros y campera negra. Iba con una mujer... ésta es quien da todos los informes..." resalta el escrito. Se encuentran entre los papeles presentados notas que recibía el finado Mario Albino Zimmerman, cuando cumplía la función de jefe de la policía, en donde se le pedía autorización para que se realicen "averiguaciones de actividades subversivas".
El material que fue incorporado como prueba dentro de la megacausa "Jefatura de Policía" en Tucumán tiene una relevancia que llevó a los magistrados a citar nuevamente a Clemente el próximo martes para que dé más detalles de los escritos. Si bien son claros y esquemáticos los procesos represivos y la manera en que se comunicaba cada acción, lo que pretende el tribunal es determinar el funcionamiento que tenía ese centro clandestino de detención.
Hugo Lindor Barrionuevo, alias "El Cabo Savino", declaró ayer en Tucumán por el Sistema de Teleconferencias. Relató que llegó a Tucumán en los años ’70, enviado por el entonces presidente Juan Domingo Perón. "El coronel (José Fossa) me llamó porque el General (Perón) necesitaba un hombre de confianza para meter en la UNT (Universidad Nacional de Tucumán)", dijo en su testimonio. Dijo que, como venía de "dirigir" un canal televisivo en Paraguay, lo enviaron como "jefe de seguridad" de Canal 10, de la universidad. "Mi desempeño profesional dentro de la Universidad estaba relacionado en armar la estructura administrativa del servicio de seguridad", aseguró al tratar de justificar su rol.
Dentro de esa misión, señaló que era miembro de la Oficina de Seguridad de la UNT, que estaba a cargo de un teniente primero de apellido Medina. "Cuando algún organismo necesitaba saber algo de la Universidad, iban y averiguaban ahí", precisó. Sin embargo, dijo no conocer lo que pasaba con los movimientos estudiantiles y sociales que eran perseguidos por los militares, tampoco con los detenidos en los centros clandestinos.
"Había una sección que se llamaba Comunidad Informativa que concentraba toda la información de todo lo que se hacía. Los servicios de seguridad intercambiaban noticias en relación con hechos ocurridos dentro del ámbito de la provincia. Tenían una tarea de información de tipo administrativa", se limitó a recordar.
A su llegada a Tucumán, en 1974 también trabajó con la seguridad del general Adel Vilas y en 1976 se transformó en el "escolta" de Antonio Domingo Bussi. "Había un particular interés del presidente de la Nación de tener información fidedigna acerca de lo que sucedía. Después del ’76 me hice cargo de la seguridad de Bussi. Estuve al lado de él, desde que empezaba a trabajar hasta que se retiraba", terminó.

18 de junio de 2010
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conviviendo con el terror


El testimonio de Mercedes Carazzo y Pilar Calveiro en el juicio a los represores de la ESMA. Dos sobrevivientes señalaron secuestradores ante el Tribunal. Ante una pregunta de Julio Coronel, abogado de uno de los marinos, Carazzo le recordó que había sido su padre, Julio César Coronel, quien asesinó a su marido.
[Diego Martínez] Argentina. "Acá nos mojamos todos", contaba el capitán Jorge Acosta para graficar la rotación de oficiales y suboficiales de la Armada por los grupos de tareas. La frase la recordó Mercedes Carazzo, sobreviviente de la ESMA, mientras camaradas del Tigre tomaban apuntes y se miraban de reojo en la bandeja superior de la sala. En la segunda declaración de ayer, ambas por videoconferencia desde México, Pilar Calveiro, viuda de Horacio Campiglia, repasó su peregrinaje por centros clandestinos y reinstaló varios nombres de represores que siguen prófugos (el prefecto Gonzalo Sánchez, el capitán Jorge Vildoza), bien que no han sido identificados ("el Pelado Cortés", interrogador del Servicio de Inteligencia del Ejército) o que aún no están en la mira del Poder Judicial, como los médicos del Hospital Aeronáutico que atendían a mujeres vendadas y con signos de torturas.
Física de profesión, Carazzo dirige el Centro de Innovación Tecnológica del Ministerio de la Producción de Perú, donde se exilió en 1980, cuando se liberó de la Armada y del teniente Antonio Pernías. "Fue una relación personal no impuesta por la violencia, pero que seguro no se habría producido en libertad", aclaró sin que nadie le preguntara.
El 21 de octubre de 1976, cuando la cargaron en un Falcon, escuchó a los secuestradores hablar en clave de "proas y popas". Minutos después, en cautiverio, no dudó: "Estoy en la ESMA", le respondió a Acosta.

–Soy militante peronista –apareció en escena el joven Pernías.
–Tenés los ojos demasiado tranquilos para que sea verdad –lo desafió.

Carazzo militaba en el área de prensa de Montoneros. Después de atarla "tipo Túpac Amaru" y torturarla con picana pasó a ser la secuestrada número 588 y estuvo aislada del mundo casi dos meses. Entre quienes la visitaban nombró a "Dante" (Pablo García Velazco) y a "Cortés", un tapado que circulaba por distintos centros clandestinos. "Preguntaba sobre la fusión FAR-Montoneros, parecía conocer mucho", recordó. En diciembre le dieron una máquina de escribir, la engrillaron a una bala de cañón y le ordenaron redactar la historia de las FAR. En eso estaba el 10 de diciembre cuando cayó herido de muerte su esposo, Marcelo Kurlat. "Lo hirió Maco, él me lo confirmó", dijo en referencia a Julio César Coronel. "Fue un momento de desdoblamiento, de terminar con Montoneros", dijo.
Entre los cautivos recordó "a la niña sueca (Dagmar) Hagelin" y contó que pudo "hablar un par de veces" con Norma Arrostito, a quien conocía como Gaby. "Estaban exaltados de tenerla", recordó. En el departamento de Zapiola y Jaramillo donde cumplían con su trabajo esclavo contó que vio el archivo del diario Noticias. "Se jactaban de tener trabajos de Rodolfo Walsh, pero yo no los vi", aclaró. Agregó que "fui amiga personal de Walsh, lo admiro profundamente".

–¿Dijo que quien hirió a su marido fue un tal Maco? –preguntó el abogado Julio Coronel.
–No llame "un tal Maco" a su padre –sonrió Carazzo.

–¿Cómo le consta que él lo hirió?
–Me lo dijo Pernías y luego Maco. Pensó que Marcelo iba a dispararle y tiró. También admitió que lo querían vivo.

Cuando el juez Daniel Obligado le preguntó si deseaba agregar algo, Carazzo le habló a Coronel, no al abogado sino al ser humano: "Puedo entender que en un operativo alguien dispare, no le guardo rencor a su padre. Lo que no acepto es que se haya matado a gente rendida".

El Pelado Cortés
Pilar Calveiro no se resigna. En 1985 declaró en el juicio a los ex comandantes, luego indultados. En 2008 declaró sobre su cautiverio en Mansión Seré en el juicio a los brigadieres César Comes e Hipólito Mariani, condenados a la pena de 25 años de prisión, pero en libertad al menos hasta que la Corte Suprema la deje firme. Ayer repasó ante el mismo TOF5 su calvario por Seré, la comisaría de Castelar, ESMA y una casa operativa del Servicio de Inteligencia Naval.
Dos días después del secuestro saltó al vacío desde una ventana de Mansión Seré. La enyesaron. Tiempo después volvería con Graciela Tauro de Rochistein, embarazada que dio a luz en la ESMA, desaparecida. El médico le sacó el yeso, auscultó a Tauro, les dio leche y galletitas. "Para que se lleven un buen recuerdo", les dijo.
En junio de 1977 la Fuerza Aérea prestó a su secuestrada al sector del SIN que operaba en la ESMA. Pasó a ser un número: 362. Allí la interrogó tres veces el "Pelado Cortés". "Se movía con una maleta con fotos, preguntaba por características de cada persona, no sólo información dura", recordó y generó murmullos entre los marinos que comparten palco con la prensa. Un mes después, de vuelta en Castelar, el nómada "Cortés" instaló una mesita en su calabozo y volvió a interrogarla sobre las FAR, las relaciones con el Ejército y sobre su marido, Horacio Campiglia, que caería en Brasil tres años después.
Luego de una escala en la casa del SIN de Thames y Panamericana la llevaron otra vez a la ESMA. Estaba en Capuchita el 10 de diciembre cuando llegaron secuestradas las monjas francesas y varias de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. "Recuerdo haber escuchado el nombre Azucena" (Villaflor fue quien ideó la ronda frente a la Casa Rosada) y "tuve un breve intercambio de palabras con la monja Léonie Duquet", recordó. "Me sorprendió su entereza. No sé si era porque no estaba muy ubicada o porque su convicción religiosa le daba una serenidad mayor", planteó.
La mayor parte de 1978 lo pasó en Capucha, ya con menos huéspedes. El capitán Luis D’Imperio le encomendó hacer el seguimiento de prensa del conflicto por el canal de Beagle. "Me pusieron un escritorio en Capucha, en el medio de la nada." Recién en abril el SIN la transfirió a los camaradas de la ESMA y continuó su trabajo esclavo junto a los secuestrados que actuaban en "la Pecera". "Mi relato puede sonar a vida de oficina, pero nada más lejano. Convivíamos con la tortura y el asesinato. Sabíamos que quienes aparentaban ser amables con nosotros eran los mismos que decidían sobre vidas y muertes. Y tenían a nuestras familias como rehenes. Era una situación aterrorizante."

18 de junio de 2010
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