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sin techo, pero con derechos


Un proyecto de ley para las personas que viven en la calle. La iniciativa fue presentada en la Legislatura porteña, pero también es impulsada en el Congreso nacional. Busca convertir a los "sin techo" en "sujetos de derecho" y precisar las obligaciones del Estado hacia ese colectivo.
[Gustavo Veiga] Argentina. El grave problema social que significa vivir en la calle no tiene una ley marco ni forma parte de la agenda política. Si el tema cobró cierta visibilidad desde el 2009 fue por una persistente campaña de Proyecto 7 (una entidad que reúne a quienes pasaron por aquella situación o aún continúan en ella) y las denuncias contra la represión sistemática de la UCEP que dependía del gobierno porteño. Un grupo de legisladores nacionales y de la ciudad busca precisar los derechos de unas quince mil personas que duermen a la intemperie, sólo en la Capital Federal. Será el primer proyecto de ley que se discutirá en el país sobre el tema. La propuesta es definir a los afectados "como sujetos de derecho y no como objeto de aplicación de un programa" para terminar con políticas públicas que sólo contemplan el asistencialismo como salida. La norma es tributaria de un marco jurídico que ya existe en Brasil para ciudadanos en situación semejante. Lula firmó un decreto que protege y les restablece derechos a los sin techo. Aquí los sectores involucrados tratarán de que se voten en la Legislatura y también en el Congreso nacional.
El 9 de diciembre pasado ingresó a la Legislatura un proyecto de ley que tiene la firma de Alicia Andreozzi y Horacio Avila, de la ONG Proyecto 7. Es producto del trabajo de más de una decena de organizaciones, de profesionales especializados en la problemática y de las discusiones que se dieron en la Comisión de Ciudadanía Plena de la Legislatura. La iniciativa considera personas en situación de calle a quienes habiten en ella o en espacios públicos sin acceso a la red de albergues, así como también a aquellos que los utilicen. Y contempla además a los ciudadanos que corren el riesgo de perder su casa por desalojos inminentes, por habitar en viviendas precarias o que se encuentran alojados en instituciones penales, de menores o médicas.
La diputada nacional Liliana Parada, de Proyecto Sur, hizo propia la aspiración de la ONG: "Empezamos a pensar la idea de una ley para reconocer y restituir derechos. O sea, para dar un paso adelante, porque todo lo que brindaron hasta ahora los sucesivos gobiernos fueron planes focalizados en el asistencialismo. La idea era ver la situación primero, y luego empoderar a través de una ley los derechos que ya están consagrados en la Constitución de la ciudad", explicó.
La norma menciona los deberes del Estado porteño hacia las personas en situación de calle: entre otros, "la lucha contra los prejuicios y acciones violentas", "la prioridad en la atención a quienes padezcan de alguna discapacidad física o adicción", "la promoción de la organización política y su participación en el diseño, control social, seguimiento y evaluación de la política pública" y, por último, que "se debe realizar un relevamiento anual" que permita "tener un diagnóstico y fijar las políticas puntuales para los distintos subgrupos".
Uno de los ejes del proyecto es el que sus autores llaman "derecho a la ciudad y al uso del espacio público": "El derecho a la ciudad es definido como un derecho integral que involucra dimensiones políticas, sociales, económicas y culturales". Este comprende "el derecho a circular libremente, el derecho al espacio público, a su uso, disfrute y apropiación, el derecho al acceso a los servicios y a la infraestructura pública".
Una de las dificultades más serias con que se topan las personas en situación de calle es que, en muchos casos, carecen de documento de identidad. Por eso, un artículo establece que tienen derecho a "recibir un nombre personal y a tramitar la documentación necesaria para acreditar identidad, ya sea para aquellos nacidos en territorio argentino como aquellos naturalizados y/o radicados en el país; así como los derechos vinculados con la ciudadanía tales como: inscripción en el sistema de seguridad o previsión social, sufragio, celebración de contratos, intervención en procesos judiciales y administrativos, realización de actos notariales y acceso a cargos públicos". A ese efecto, el proyecto prevé lo que señala como "domicilio social".
La diputada Parada, que denunció las prácticas violentas de la UCEP y sufrió un acto de intimidación cuando un desconocido atacó a su madre en mayo del año pasado, sostiene sobre el proyecto: "Es bastante ambicioso. Recupera el espacio público, al que llamamos espacio común. Queremos apoderarnos de este término, que es el que nos robaron. En el espacio público está la gente en situación de calle que genera peligro y la que no está, tiene miedo y no sale a la calle. Hay organizaciones con gente en situación de calle y otra que no, como el caso de las ollas. Se está planteando superar el tema de dar comida. La ley va a poner en debate determinadas cuestiones que están tapadas".
El proyecto se encuentra en la Comisión de Políticas de Promoción e Integración Social de la Legislatura. Incluso adhirieron algunos diputados del PRO, pese a que el gobierno de Mauricio Macri sistemáticamente intentó desplazar por todos los medios a los indigentes que duermen en las calles de la ciudad. Los fundamentos de la ley lo confirman: "Se han puesto en práctica acciones agresivas y violentas que promueven la movilidad, el desplazamiento y la erradicación de los sujetos en los espacios públicos. Estas acciones no sólo someten a los ciudadanos/as que viven esta situación a mayores niveles de vulnerabilidad y de exclusión social, sino que también imponen mayor control sobre sus actividades cotidianas".

31 de mayo de 2010
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robo a la secretaría va a juicio


La causa por sustracción de documentos y dinero en derechos humanos bonaerense. Concluyó la investigación por los hechos ocurridos en diciembre y la Cámara platense rechazó pasar el caso a la Justicia federal. En medio de la causa se profundizó un conflicto interno entre el subsecretario de Derechos Humanos provincial y funcionarios cesanteados.
[Adriana Meyer] Argentina. La causa por el robo a la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense culminó su etapa de investigación y fue elevada a juicio oral por el fiscal Marcelo Martini, con cuatro imputados que el 30 de diciembre pasado se llevaron dinero, aparatos electrónicos e información del despacho de la secretaria Sara Derotier de Cobacho. La Cámara rechazó pasar el caso al fuero federal, por lo cual será juzgado como un simple robo. Durante estos meses, el devenir de la causa exasperó las diferencias internas entre un grupo de funcionarios políticos y el subsecretario Fernando Cano.
Uno de los episodios que reflejaron el conflicto ocurrió a fines de marzo cuando Gustavo Jacob, José María Ernst y Juan Gómez se negaron a ir a un reconocimiento de los detenidos por el robo, con el argumento de que habían sido "apretados" por el subsecretario Cano y su esposa, Amanda Cerutti, nieta de Cobacho. Según expresaron en una carta de renuncia, Cano y un abogado ajeno a la secretaría los "coaccionaron para ir a una rueda de reconocimiento, porque por decisión de Sara era conveniente que fuéramos solos porque ya estaba arreglado con la fiscalía cerrar la causa con un juicio abreviado". Los tres se negaron a cumplir esa "orden espuria" y aclararon que no sospechan de la fiscalía sino de Cano y Cerutti, a quienes acusan de "ensuciar a quien disiente". En la misma carta arrojaron dudas sobre ambos al afirmar que "el manejo del presupuesto y la caja fuerte de la secretaría lo tienen ellos", y al destacar que Pablo Césaro (uno de los acusados que serán juzgados por el robo) era chofer del subsecretario.
"Por supuesto que Cano los apretó, les dijo que no se podían negar a cumplir una orden judicial, yo demoré en presentarme a esa rueda porque estaba descompuesta en mi casa, luego del asesinato de Silvia Suppo, pero me enojé mucho cuando supe que no fueron", contó Cobacho a Página/12. La funcionaria dividió las aguas al afirmar que fue doloroso para ella separar a estas personas por la confianza y el trabajo conjunto de años, pero no dudó en respaldar sin fisuras a Cano. "Me ofende que duden de Cano porque es como si dudaran de mí", dijo.
El reconocimiento era para identificar a uno de los acusados como autor material, Gastón De Rito, que entró armado con Juan Mateos al despacho de Cobacho y estuvo prófugo. A la semana siguiente fueron todos de nuevo a la fiscalía, pero De Rito se negó a presentarse. "Ahí me generaron más dudas, entonces eché a dos más, funcionarios políticos no trabajadores", dijo la funcionaria, y así devolvió el guante de la sospecha arrojado por sus ex colaboradores. "¿Qué ha cambiado, compañera, nosotros que siempre bregamos por la memoria, verdad y justicia, ahora ‘arreglamos causas’ y queremos que cierren sin investigar la verdad?", se habían preguntado Jacob, Ernst y Gómez. Cobacho negó cualquier apuro por finalizar la investigación.
De todos modos, el fiscal Martini no basó su acusación en este cruce de sospechas mutuas. "No hubo ningún acuerdo para terminar la causa, se hizo cuando estuvo todo probado", comentó a este diario una fuente de la fiscalía. Los cruces de llamados entre el entregador Césaro y los autores materiales fueron determinantes y no aparece ninguno que vincule a su jefe (el subsecretario Cano) con el hecho, según afirmó una fuente del caso. Los autores materiales fueron Mateos y De Rito, el cómplice fue Rodrigo Cano Moriconi (sin vínculo con el subsecretario), que hizo de "campana" y fue el comprador de lo robado. Este último tiene contactos con los negocios platenses de la pirotecnia y estaría vinculado con la hinchada de Gimnasia y Esgrima. La negativa de De Rito a presentarse al reconocimiento le jugó en contra a la hora de ser acusado. Pero tanto al fiscal Martini como a Cobacho les quedó un sabor amargo porque la Cámara federal de La Plata no aceptó que el caso pase a la Justicia federal por su "gravedad institucional". Martini comprobó que la información que la funcionaria tenía en su computadora portátil fue copiada, y los legajos referidos a procesos por violaciones a los derechos humanos sustraídos de la caja fuerte, además de los datos sobre denuncias por abusos de la Policía Bonaerense, nunca aparecieron. Por esto ambos sostuvieron desde el principio que no se trató de un robo común. Al menos, a la acusación final de "robo agravado por el uso de armas" el fiscal agregó "violación de secretos de Estado".

Cabos Sueltos
Una de las personas que estaban en el despacho durante el robo afirmó que Sara gritó "se llevaron la plata, esa plata nunca la vamos a recuperar". Pero más tarde la funcionaria se habría rectificado diciendo que ese dinero ya había sido depositado. Página/12 pudo saber que la versión sobre la sustracción de 190 mil pesos en lugar de los 11 mil que Cobacho afirmó que le sacaron de la cartera, que eran su pago como senadora y su pensión, fue introducida en forma intencionada por la defensa de los acusados y recogida en el expediente en medio del irregular operativo de devolución de la computadora, al punto que el fiscal invalidó el acta y la envió a estudio de Asuntos Internos. Consultada en su momento por este diario, Cobacho dijo que eso es "imposible" porque "nos manejamos con mucho menos", y un empleado con mucha antigüedad en la secretaría, no precisamente alineado a la funcionaria, confirmó que "no es un lugar de recaudación de dinero".
El ex subdirector de Promoción de la Secretaría Daniel Vicente Cabezas había pedido en marzo la renuncia del subsecretario Fernando Cano por vaciar el organismo, frenar trabajos de derechos humanos y utilizar su puesto con aspiraciones políticas. Cabezas también vinculó al funcionario con la teoría de los dos demonios y planteó dudas sobre el destino del "millonario presupuesto" del organismo. Cabezas fue despedido tras atribuírsele un mail anónimo contra Cano. En su defensa salió el también ex director de Promoción y Protección de los Derechos Humanos Germán Córdoba, quien abonó la teoría de los 190 mil pesos robados y también acusó a Cano de vaciar de contenido la secretaría: mencionó una confrontación permanente con los empleados y "una caza de brujas", el despido de los promotores territoriales y el impedimento a toda gestión en las cárceles. "No hay ningún vaciamiento ni Cano defiende esa teoría", dijo Cobacho. Según explicó, es un abogado sindicalista echado de la Aduana "por querer defender a compañeros", trabajó con Alicia Pierini y luego con Juliana Marino. "Su compromiso es cuidarme las espaldas en cuanto a temas administrativos que no puedo manejar", agregó.
Un trabajador de la secretaría aseguró a Página/12 que la mayoría de las denuncias contra Cano son ciertas, pero destacó que son las mismas que ellos les venían planteando a varios de los funcionarios despedidos y a la propia Cobacho, sin respuesta: "Lo dicen ahora que los sacaron y cargan sólo contra Cano cuando es la propia Cobacho quien lo respalda ahora y siempre". Para el renunciado Córdoba, antes del robo Cobacho frenaba cualquier iniciativa autoritaria de Cano y luego las avaló y "se atrincheró en su núcleo duro". Los trabajadores de la secretaría sólo ven pasar un conflicto interno que no les pertenece.

31 de mayo de 2010
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después de la tormenta


General Villegas, tras el video y la marcha a favor de los abusadores. Cómo digiere la ciudad el escándalo cuando los tres acusados pueden llegar a terminar presos.
[Carlos Rodríguez] General Villegas, Argentina. Violeta tiene tres hijos y está preocupada por el nivel de información que maneja el menor, Pablito. "El caso de abuso sexual, el video que circuló, la presencia de los medios de la Capital Federal, la agitación que generó, las expresiones públicas. Es como si no me hubiera dado cuenta de que a los 11 años ‘para los 12’ hoy se pueda tener tanta información sobre un tema como éste. Los comentarios de mi hijo menor y los de sus amigos son tremendos, no sé cómo manejar la situación." La maestra de un colegio religioso de esta ciudad recibió la preocupación de la madre y admite que tampoco supo dar una orientación precisa. En la esquina de Rivadavia y San Martín, frente al supermercado La Anónima, dos chicos que tienen la edad de Pablito confirman que los pibes, si se trata de acumular habladurías sobre un caso de abuso sexual que sigue conmocionando a esta ciudad de más de 20 mil habitantes, tienen tanta habilidad como cuando juegan con la PlayStation.
"¿Por qué están sacando fotos? ¡Ah, vinieron por lo de la piba ésa, esa ‘vaguita’!" La palabra usada por el chico fue mucho más fuerte, pero de tan soez y precoz no encaja en la boca de alguien que todavía no llegó a los 13 años y tampoco encuadra citarla –para preservar a la víctima– en esto que podría llamarse la crónica periodística de una violación anunciada. "El video que vio todo el mundo no es nada. Allí hay sólo tres tipos. Hay otro en el que son 12 los que ‘pasan’", insiste el pequeño con gesto de saberlo todo.

–¿Vos viste ese video? –pregunta Página/12 esperando la peor respuesta.
–No, no vi ninguno de los dos, pero todos saben que es verdad lo que dicen, que la piba ésa es una "vaguita" –repite el chico con una entonación cada vez más convencida.

La mayoría de los chicos de entre 12 y 18 años que conversaron con Página/12 tuvieron expresiones de diverso tono en las cuales señalaron a la chica de ser "de alguna manera responsable" de lo que le pasó. El famoso "algo habrán hecho", aplicado a una adolescente de 14 años abusada por tres adultos. Las chicas, con timidez, cuando se atrevieron a romper el silencio, condenaron la violación. "¿Cómo puede haber gente capaz de defender a esos monstruos?", sostuvo C. M., de 16 años, quien pide mantener su nombre en reserva. "No sé ni cómo puede reaccionar mi propia familia." Ella, como todo el mundo, también iba en bicicleta y se detuvo para dar su opinión cuando vio una cara extraña: "¿Sos periodista? Te digo algo". Ella lo dijo, aunque la mayoría parece desear que se olvide todo.

¿Volvió la Calma?
Después de tres semanas muy calientes, con una marcha a favor de los abusadores y una segunda que fracasó por el escaso número de adherentes, en estos días General Villegas parece haber recuperado la calma, pero la procesión va por dentro. "La marcha por los abusadores fue un abuso", dice Emiliano, que campanea la situación desde su remís. "Los tipos se mandaron una macana y tienen que pagarla, por más que la piba sea lo que sea. La verdad es que fueron unos boludos." El remisero apunta que "deben ser muchos los que apoyan a los abusadores. La segunda marcha fracasó porque coincidió con el regreso a Villegas del boxeador local Claudio ‘Pumita’ Olmedo", que retornaba luego de un espectacular triunfo por nocaut en el Luna Park, ante Carlos Ahumada. "No sabés cómo pega ese pibe", remata Emiliano, más interesado en hablar de boxeo que en seguir con un tema que les duele a todos, de distinta manera.
Mientras atiende en el kiosco de su propiedad, Marcelo se lamenta por la "fea imagen" que el periodismo, según él, le dio a la ciudad donde vive. "Es cierto que los tipos estos (por los imputados) son impresentables, pero no todos somos iguales." Adolfo, otro remisero, recuerda aquello de "pueblo chico, infierno grande". Además del caso notorio, describe a su pueblo a partir de una historia personal: "Yo me separé hace cinco años de la mujer con la que tuve dos hijos. Me junté con una enfermera y no fue fácil. Todo el mundo te juzga, te persigue. Y acá es difícil porque vos querés seguir conservando a los amigos de toda la vida". Salvo muy pocos, la mayoría de los hombres y mujeres, cuando se refieren a los abusadores, los califican de "torpes" o de "boludos". Como si lo grave fuera que "no la hicieron bien, que no fueron discretos".
"Ustedes vienen de Buenos Aires y se creen capaces de juzgarnos. En Buenos Aires hay muchos más casos como éste y nadie se rasga las vestiduras." La mujer, de unos sesenta años, está muy ofendida luego de escuchar una conversación entre Página/12 y el vendedor de un todo por dos pesos que está a dos cuadras de la plaza principal.
"Cuando yo tenía 14 años no me pasaban estas cosas. ¿Y sabe por qué? Porque a mí me criaron como a una nena. No andaba pasando de mano en mano", sigue bramando la señora. "Estas cosas pasan en todos lados, pero en Villegas muy de vez en cuando. ¡Entiende! ¡Muy de vez en cuando!". Su opinión coincide con la de las "fuerzas vivas" de General Villegas.
En un comunicado, al que durante más de diez días siguieron adhiriendo instituciones locales y que se titula "Villegas en unidad", las cámaras empresarias, la Sociedad Rural local, el Rotary Club, iglesias de diferentes credos y hasta las principales organizaciones sindicales calificaron a lo ocurrido (nunca se utiliza la expresión abuso sexual) como un hecho "totalmente repudiable". Como antídoto plantearon que estos problemas tienen solución o directamente se evitan "en el seno de la familia". Hay una crítica a los medios de prensa nacionales porque, dicen, "nos afecta cualquier opinión que generalice hechos repudiables como (si fueran) comunes".
Página/12 quiso hacerle una entrevista al intendente local, Gilberto Alegre. Luego de varios fallidos intentos a través de sus voceros de prensa, se pudo conversar con Alegre, apenas unos minutos, por vía telefónica. "No quiero hablar más del tema. Me parece que no sirve de nada. Acá tenemos que pensar que hay una chica de 14 años que está en el medio y que seguir hablando de lo que pasó, le sigue haciendo daño. Además, la verdad es que me han desvirtuado casi todo lo que dije y me parece que tengo que callar. Desde el principio, a través de la Secretaría de Salud, estamos en contacto con la familia para ofrecerle asistencia psicológica y toda la ayuda que necesiten, pero no vamos a hablar nunca más del tema en los medios. No sirve de nada", insistió.
Alegre recalcó que algunos medios de prensa le atribuyeron "palabras o frases que no se condicen con mi pensamiento y que han sido sacadas de contexto". Fiel a su postura actual de no hablar más del caso, eludió precisar que se refiere a la expresión "la chica tiene una sexualidad precoz", que en algún momento se puso en su boca. Su explicación es que esa frase la dijo sólo para "tratar de interpretar" el pensamiento de las 200 personas, entre familiares y amigos, que participaron de "una inexplicable marcha" –ésas fueron las palabras del intendente– a favor de los abusadores.
En una solicitada que se publicó en el diario local Actualidad, el mandatario municipal sostuvo: "Jamás hice ni manifesté absolutamente nada que pudiera intentar mejorar la situación de los acusados ni perjudicar a la menor". También aseguró que "es difícil encontrar las palabras apropiadas para hablar de esto", a pesar de que se trata de un hecho donde está muy claro quién es la víctima y quiénes los victimarios.

El Infierno Tan Temido
Blanca, la mamá de la chica abusada, vive con su marido, Alberto, y con algunos de sus cinco hijos –entre ellos la chica de 14 años– y también con algunos de sus nietos. La casa de la calle Castelli está cerca de la pizzería de la familia, que permanece cerrada desde hace varios días. En el frente de la casa, una media sombra verde colgada en la entrada al patio, que sirve también de garaje, impide que se pueda ver desde afuera. Cuando Página/12 corre el telón que la separa del teatro de la calle, Blanca está dándole de comer al gato. Ella no quiere fotos y tampoco quiere hablar. "Estamos muy cansados. Hubo y hay mucho manoseo. Tengo que pensar en mi hija. Ella es la víctima, aunque haya muchos que la quieran convertir en otra cosa."
"Mi hija está shockeada y todos tenemos miedo de que le pase algo en la calle." Blanca dice que siente "una mezcla de miedo, vergüenza y bronca". En el entorno de la familia se dice que se sintieron puestos "en tela de juicio" después de la marcha a favor de los abusadores. Por esa razón llegaron a pensar en irse, al menos por un tiempo, de General Villegas. Ahora, Blanca aclara: "No nos vamos a ir. Lo que nos está pasando es aberrante y muy triste, pero nos vamos a quedar. Lo único que pido es que esto no le pase nunca más a ninguna mamá".
Los conceptos de Blanca son claros. Habla con voz pausada y su mirada transmite una profunda tristeza. Su hija de 14 años ha regresado a sus clases en el Colegio Nacional, donde uno de sus hermanos, Luciano, es profesor. El también hizo declaraciones breves a un medio local. "Mi hermana se siente abrumada por lo que está pasando. Como en todo pueblo, la gente habla sin saber y habla de más. Ella es una chica que vivía prácticamente encerrada en mi casa. Es increíble que haya personas que digan las cosas que se dicen. Por eso, lo que nos importa es la decisión que tome la Justicia, porque no es válido lo que pueda decir cierta parte del pueblo. Eso no tiene ninguna importancia."
Los miedos de la familia se están confirmando. En los últimos días recibieron amenazas telefónicas. La Justicia, incluso, pudo determinar desde qué número telefónico fueron realizados algunos de los llamados. "Déjense de joder con las denuncias", fue el mensaje que recibieron, según dijo Blanca. El teléfono desde el que se hizo el llamado estaría a nombre de una mujer.
Durante la estadía de Página/12 en esta ciudad, los familiares de los tres imputados se habían llamado a silencio. Los golpeó el hecho de haber tenido una convocatoria prácticamente nula para la segunda marcha a la que llamaron. De todos modos, la herida sigue abierta en una sociedad que, según el abogado querellante Luis Correa, "ya no puede seguir escondiendo la basura debajo de la alfombra".

31 de mayo de 2010
30 de mayo de 2010
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lo negaron todo


Indagaron a los cinco detenidos por la causa Feced. Se trata de Carlos Martín Ramos, Ernesto Vallejo, Julio Héctor Fermoselle, Pedro Travagliante y Ovidio Marcelo Olazagoitía. Los represores hicieron escuetos descargos.
[José Maggi] Argentina. Cinco represores miembros de la Patota de Feced fueron detenidos el último jueves e indagados durante largas horas por la justicia federal. Estas son las imputaciones y sus -escuetos- descargos.

- Carlos Martín Ramos, 55 años, divorciado, ocupación: taxista. Retirado de la Policía de Santa Fe con el grado de agente, con domicilio en calle Lorenzini 4676. Se le imputa haber formado parte como personal policial -bajo el apodo de Kung Fu- del aparato represivo que funcionara en el Servicio de Informaciones. Concretamente se lo acusa de haber intervenido en la privación ilegítima de la libertad mediando violencia y amenazas de Carmen Lucero, Osvaldo Daniel Bas y Mansilla, Máximo Antonio Mur y Gustavo Angel Roberto Piccolo.
Ramos fue el único de los cinco detenidos que aceptó contestar algunas preguntas: Mego, el apoderado de Kung Fu, desconoció los hechos porque asegura haber ingresado a la Policía en octubre de 1977, y destinado a Villa Gobernador Gálvez, aunque luego aceptó que fue traslado a la Alcaidía Mayor en 1978. "Lo único que hice fue trasladar detenidos pero sin esposas y hasta en colectivo porque no teníamos móvil, desde Villa Gobernador Gálvez a Tribunales". Y aclaró que "en la Alcaidía no hacía traslados. Era cabo de guardia y nunca estuve en el Servicio de Informaciones".
Su estrategia pareció desmoronarse al final: reconoció que su último destino antes de retirarse de la fuerza a los 28 años, fue el Comando Radioeléctrico, donde prestó servicios a las órdenes del comisario Santa Cruz, más conocido por su apodo "Pato", uno de los símbolos del gatillo fácil en la historia de la fuerza.

- Ernesto Vallejo, alias Managua tiene 61 años de edad, es casado y policía retirado, con domicilio en calle Marcos Paz 2991 de Villa Gobernador Gálvez. Se lo imputa de haber participado en la privación ilegítima de la libertad mediano violencia y amenazas de María Inés Luchetti de Bettanín, Herminia Acevedo de Fernández, Carmen Lucero, Stella María Hernández, Ester Eva Fernández, Gregorio Larrosa, Ana María Moro de Cheroni, Carlos Enrique Pérez Risso y Francisca Van Bove.
También se lo acusa del secuestro mediando violencia, amenazas y tormentos de Máximo Antonio Mur, Ester Cristina Bernal, Gustavo Rafael Mechetti, Mirta Isabel Castellini y Hermenegildo Acebal. "Quiero dejar en claro que trabajaba en una dependencia policial y que no tengo ningún apodo" es lo único que declaró Vallejo.

- Julio Héctor Fermoselle, tiene 60 años, es policía retirado de la policía santafesina, vive en Alsina 1955 de Rosario y es patrocinado por el abogado Gonzalo Miño, miembro del equipo de defensores del general Ramón Genaro Díaz Bessone, liderado por Rafael Sarmiento. Bajo el alias de Darío, se le imputa a Fermoselle haber intervenido en el secuestro mediante violencia y amenazas de Stella Maris Porotto de Cheroni, Hugo Daniel Cheroni, Ana María Moro de Cheroni, Ester Eva Fernández, Laura Judith Hanono, María de las Mercedes Sanfilippo, Francisca Van Bove, Nelly Balestrini de Larrosa y Gregorio Larrosa. También se le imputa el secuestro y la tortura de Eduardo Raúl Nasini, Juan Alberto Fernández y de Manuel Angel Fernández.
Fermoselle negó el apodo de Darío, aunque reconoció que prestó "servicios en el Servicio de Informaciones como agente pero no estaba destinado a formar parte de ninguna asociación ilícita, ya que ese Servicio forma parte de la estructura policial". Finalmente negó conocer a quienes lo acusan, y recordó que en 1984 ya había prestado declaración por estos mismos hechos ante la Cámara Federal

-Pedro Travagliante, alias Rulo tiene 60 años, está casado en segundas nupcias, es policía retirado, con domicilio en Pasaje 13 de Agosto Nº 675. Se le imputa haber participado en la privación ilegítima de la libertad mediando violencia y amenazas de Carmen Lucero, y en el secuestro y tortura de Laura Alicia Torresetti. Travagliante negó el apodo, y dejo constancia de que trabajó "en la Unidad Regional II con la jerarquía de agente".

- Ovidio Marcelo Olazagoitía, alias Vasco, de 75 años, retirado de la policía provincial, con domicilio en avenida Francia 1173. Se le imputa haber participado en la privación ilegítima de la libertad mediando violencia y amenazas de María de las Mercedes Sanfilippo, Gregorio Larrosa, José Esteban Fernández y Graciela Beatriz Borda Osella. También se lo acusa del secuestro y torturas de Ester Cristina Bernal y de Eduardo Raúl Nasini.
Olazagoitía trató de defenderse dando lástima con su sola declaración: "No voy a prestar declaración. Me han leído cosas que no sé de qué se tratan, soy víctima de un ACV (Accidente Cerebro Vascular) con medio cuerpo y con las secuelas de estar quebrado actualmente. No quiero decir nada más", concluyó el Vasco.
Todas las declaraciones fueron tomadas por el juez federal Marcelo Bailaque, junto a su secretario Gonzalo López Quintana, la presencia de la defensora oficial y el fiscal federal Gonzalo Stara.

31 de mayo de 2010
30 de mayo de 2010
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ex dictadores piden amnistía


A través de la jerarquía católica Videla, Bignone, Riveros y un centenar de sus camaradas pidieron una amnistía el 25 de mayo. Mientras la Iglesia no asuma la responsabilidad de su gestión, el gobierno dejará el pedido sin respuesta.
[Horacio Verbitsky] Argentina. La masividad de los festejos por el Bicentenario de la Nación Argentina desbarató la Operación Amnistía, impulsada desde un cuidadoso segundo plano por el Episcopado Católico. La solicitud del perdón fue transmitida al gobierno nacional por un obispo de esa iglesia y lleva las firmas de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Benito Bignone, el general Santiago Omar Riveros y el vicealmirante Hugo Siffredi, el comisario Miguel Etchecolatz y el sacerdote Christian von Wernich, el Turco Julián y El Nabo Barreiro, el ex jefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Carlos Tepedino y su especialista civil en organizaciones religiosas Julio Cirino, los miembros del grupo de tareas de la ESMA Raúl Scheller y Pablo García Velazco, los procesados por la masacre de Margarita Belén y un centenar de ex militares, marinos, policías, penitenciarios y agentes civiles de Inteligencia detenidos por su participación en crímenes de lesa humanidad. Como la jerarquía eclesiástica obvió el protocolo para entregar la solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en forma extraoficial, sin una nota introductoria, el gobierno no le dará respuesta. Sólo contestará si el Episcopado se hace responsable de la solapada gestión que emprendió.
Desde hace tres décadas el Episcopado Católico repite que según el catecismo de esa entidad el sacramento de la reconciliación o la penitencia requiere algunas condiciones ineludibles: el reconocimiento de los yerros, su detestación y la búsqueda de posibles caminos de reparación. Pero la carta de Videla & Compañía no cumple con ninguna de esas condiciones. Los represores rechazan la justicia y no tienen la humildad de pedir perdón, por crímenes que no reconocen ni de los cuales se arrepienten. Sólo ofrecen olvidar el mal que les habrían hecho a ellos y no vengarse. Pese a que no se ajusta a sus propios cánones, la jerarquía católica se prestó a canalizar el planteo.

Setenta Veces Siete
Un grupo de laicos denominado "Proyecto setenta veces siete", del que forma parte José María Sacheri, quiso participar del acto realizado en Luján hace tres semanas por el presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, pero no se llegó a un acuerdo. Setenta veces siete es la expresión del Evangelio para el perdón (Pedro pregunta si tiene que perdonar hasta siete veces las ofensas de su hermano. "Hasta setenta veces siete", le responde Jesús. El pasaje se refiere a ofensas personales y el diálogo habría tenido lugar muchos siglos antes de que nacieran los estados nacionales y su justicia y se tipificaran los crímenes al por mayor contra la humanidad). Sacheri es hijo del ex conductor de la organización integrista Ciudad Católica, Carlos Sacheri, asesinado en diciembre de 1974 por un grupo que según el Ejército pertenecía al ERP22 mientras sus amigos sospechaban de la Triple A de José López Rega. "Setenta veces siete" se puso en contacto con el obispo emérito Carmelo Giaquinta, quien ese mismo día acompañó al grupo en una presentación en la Feria del Libro, durante la cual leyó un documento propio. Giaquinta es un teólogo que estuvo próximo al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y cuya casa fue ametrallada en 1976, según él porque alojó allí al sacerdote y militante montonero Justino O’Farrell. Ya como obispo fue uno de los pocos que hicieron una reflexión autocrítica, por haber festejado el campeonato mundial de fútbol de 1978 en las calles, "gritando como un estúpido el que no salta es un holandés", en una Argentina "que tenía la obligación de estar de luto".

La Justicia como Venganza
En la feria del libro, equiparó la justicia con venganza y odio y le opuso "el misterio del perdón". Giaquinta no explicó la diferencia entre los crímenes de lesa humanidad por cuyos autores aboga y los pecados que enseñaba a perdonar Jesús, cuando aún no existía un tercero neutral como el Estado que al impartir justicia evitara una escalada de represalias. Su rudimentario fundamento evangélico es que Dios "hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos". Su larga introducción teórica desemboca en un escueto final sobre "la reconciliación de los argentinos" que, según cree este obispo, están "prisioneros en el pasado" y sólo el perdón les permitiría desatarse esas presuntas ataduras para volver "a caminar como Nación". Giaquinta advierte que no debe confundirse reconciliación con impunidad, pero no explica en qué consistiría en el concreto caso argentino. Cristo es "el reconciliador universal" y en consecuencia lo son la Iglesia, sus ministros y los fieles que disponen para ello de la oración, el Evangelio y los sacramentos, y "las iniciativas públicas y privadas de los cristianos". Los únicos ejemplos que atina a proponer son la mediación de Juan Pablo II en la cuestión del Beagle y la denominada Mesa de Diálogo, con la que el senador Eduardo Duhalde legitimó su breve interinato a cargo del Poder Ejecutivo. Como es ostensible, ninguna de esas circunstancias son comparables con el perdón que el derecho internacional niega a los autores de crímenes contra la humanidad. Pero de inmediato Giaquinta añade que la Iglesia no puede presentarse "como un ente jurídico mediador ordinario de los conflictos sociales, pues ello desnaturalizaría su finalidad y dañaría a las instituciones mediadoras previstas en la Constitución". Es decir, los tres poderes del Estado, que se pronunciaron por la imposibilidad de amnistiar esos delitos o cesar su persecución por el paso del tiempo. Giaquinta fue acompañado en la mesa por Arturo Cirilo Larrabure, hijo del coronel Argentino Larrabure, quien murió en cautiverio el 23 de agosto de 1975. Las Fuerzas Armadas, parte de la justicia federal y grandes medios de comunicación impusieron la idea de que el oficial había sido torturado y luego asesinado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que lo había secuestrado un año antes al copar la Fábrica Militar de Villa María. Una investigación realizada por el periodista Carlos Del Frade señala que según el expediente original de la causa, que incluye la autopsia realizada en el momento del hallazgo del cuerpo, no hubo tortura ni asesinato y avala el relato del empresario René Vicari, secuestrado durante los últimos días de vida de Larrabure en una celda contigua. Otro panelista fue el ex montonero Luis Labraña.
La declaración impulsada por la Corporación de Abogados Católicos pidiendo que se clausure "la venganza, la persecución implacable", el acto de Bergoglio con los laicos en Luján, la convocatoria para el 25 de mayo a una movilización en la Plaza de Mayo inspirada en la de Corpus Christi de 1955 y la cita de las cámaras patronales agropecuarias a manifestarse ese mismo día en las rutas, formaban parte de esta Operación Amnistía. El modelo de carta que se envió al gobierno por intermedio de la jerarquía fue sugerido por un sacerdote colombiano que asiste en las cárceles de ese país a parapoliciales detenidos. Pero la difusión temprana de lo que se estaba preparando y, sobre todo, la escasa asistencia a Luján para un acto que no se justificaba, a pocos días del Te Deum del 25 de mayo en la misma Basílica, el fiasco del llamamiento ruralista, que no reunió más de treinta personas en los principales puntos de reunión, y la ausencia de público para escuchar la prédica de Bergoglio, condenaron la jugada a la insignificancia. Hasta Clarín on line dijo que en la Plaza de Mayo apenas había "centenares de personas".

Bergoglio y la Política
La eficacia de los actos políticos de Bergoglio depende de que no sean vistos como tales. Su esquema habitual es una lectura del Evangelio, en la cual injerta conceptos políticos sin relación o con algún vago contacto con el tema, cuyo sentido se vuelve explícito en las interpretaciones de sus voceros oficiosos, en los principales diarios de la Capital. Así ocurrió cada vez que Bergoglio descargó su mal disimulado encono contra el gobierno que asumió en 2003. Esa es una de las razones por las cuales tanto el ex presidente Néstor Kirchner como la actual CFK han preferido no ponerse al alcance de su dedo recriminador. La opción no fue suprimir la anacrónica institución medieval del Te Deum, como sería razonable en una república secular, sino desplazarlo a otros lugares del país, en busca de obispos sin la motivación ideológica y política de Bergoglio, quien como parte de las luchas internas del peronismo tuvo fuerte influencia durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue militante de Guardia de Hierro y ofreció la Universidad del Salvador para honrar al dictador Emilio Massera. Cuando el gobierno decidió solicitar el Te Deum del 25 en Luján, Bergoglio decidió realizar otro en la Catedral. Pero convertirlo en un acto político de la oposición requería del sigilo que se perdió cuando esos preparativos se hicieron públicos. Inquieto al quedar tan expuesto, en una institución cuya forma de hacer política es decir que está por encima de la política, tuvo que cambiar de planes y poner distancia, al punto de escabullirse hacia la sacristía para que ni lo saludaran los jefes políticos presentes, como los hermanos enemigos Maurizio Macrì y Francisco De Narváez. También decidió no leer un texto propio acerca del Bicentenario, sino el que la Comisión Permanente del Episcopado aprobó en marzo, más una zalamería hacia las autoridades que en el mismo momento estaban en la Basílica de Luján. Ese texto, "La patria es un don, la Nación una tarea" afirma que "la celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo", que según los obispos sería "de confrontación permanente que profundiza nuestros males". La pluma episcopal atribuye a presuntas deficiencias institucionales un alto costo social. En una excursión por terrenos que no son de su especialidad pregona que "la calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión" y como es usual agrega que "si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres". También opone "leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo" a otras que atribuye a intereses ajenos a una imaginaria "naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad". Es decir la reforma antidiscriminatoria del Código Civil en los artículos sobre el matrimonio.

Aguer sobre Odio y Venganza
El mismo día, en la Catedral de La Plata, su Arzobispo, Héctor Aguer, criticó que se prescinda "de la referencia fundante a las raíces" y a la tradición, "como si fuéramos seres sin herencia". Esto explicaría el individualismo y una "inclinación atávica a la discordia". Pero lo más grave sería la dramática "tergiversación de la historia, en la que se han filtrado imposturas manifiestas canonizadas como dogmas. Así ha ocurrido con sucesos clave del siglo XIX, y ocurre nuevamente con hechos más o menos recientes, observados con mirada tuerta, cuya interpretación sesgada mantiene abiertas heridas dolorosas, incentiva la división, perturba los ánimos y extravía el juicio de los jóvenes y de los desprevenidos". Para Aguer "la memoria debe ser integral, la verdad completa; las medias verdades ofrecen mordiente al resentimiento, atizan los rencores, perpetúan el desencuentro. La aspiración ardiente a la justicia no debe servir de disfraz al odio y a la sed de venganza". El "deber sagrado para quienes presiden la comunidad" sería "procurar la reconciliación". Como Bergoglio, también Aguer habló del "recto ordenamiento jurídico de la sociedad" que los tres poderes del Estado deben tutelar y no deformarlo con "leyes inicuas que alteren la esencia natural del matrimonio, que minen la solidez de la familia y entreguen al estrago la vida de los niños por nacer".

Memoria e Identidad
El arzobispo de MercedesLuján, Agustín Radrizzani, es una persona encantadora en comparación con sus colegas de Buenos Aires y La Plata. Carece de la ambición de poder y el ánimo belicoso de Bergoglio y de la manía por el control y la disciplina de Aguer. Su percepción de la realidad social se forjó en los años que pasó junto a Jaime de Nevares en Neuquén y luego como obispo del conurbano en Lomas de Zamora. Su preocupación por los más destituidos no es hipócrita ni oportunista. Tampoco está enfermo de hostilidad hacia el gobierno nacional. Por todas esas razones y porque Kirchner se resbaló del brazo del sillón en el que estaba sentado, CFK decidió pedirle que oficiara el Te Deum del Bicentenario. Radrizzani usó un tono más sutil que Bergoglio y Aguer, pero el contenido de su predicación no fue muy distinto. Dijo que le preocupaba un presunto "deterioro de nuestro acervo cultural" y reclamó que las leyes promuevan "la defensa de la vida, la familia y el bien común". Luego de establecer que en ese día no diría más sobre "estos aspectos conflictivos" anunció que pensaría el futuro "desde nuestra identidad", es decir el catolicismo, en cuatro dimensiones: memoria, identidad, reconciliación y desafíos. Memoria e identidad son dos conceptos emblemáticos de las luchas populares en las últimas décadas, asumidos por los organismos defensores de los Derechos Humanos y por la justicia. Radrizzani se apropió de ellos en una clave por completo distinta. La memoria sería la de la catolicidad del Estado, expresada en el Te Deum que acompañó a la Nación Argentina desde el 25 de mayo de 1810 (sin recordar la abierta oposición de los papas Pío VII y León XII a la Independencia americana y el consecuente alineamiento de los obispos de entonces con la potencia colonial). También exaltó un "plan de Dios", que habría ayudado a superar conflictos, "a abrazar los ideales democráticos", a recibir a millones de inmigrantes y a "cultivar el espíritu de tolerancia", afirmaciones dogmáticas que los hechos de la historia desmienten. La misma operación aplicó a la identidad. Exaltó los valores cristianos que impregnaron la vida pública aun antes de la emancipación y dijo que unidos a la sabiduría de los pueblos originarios y a las sucesivas inmigraciones formaron "la compleja cultura que nos caracteriza", dentro de la cual no incluyó a los otros cultos que también forman parte del país y que junto con agnósticos y ateos suman un cuarto de su población. En esa cultura prevalecen valores que tienen origen en Dios, como "el respeto a la dignidad del varón y la mujer", que son los únicos "verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación". Como ejemplo de esos valores mencionó a Belgrano, "de profundas convicciones cristianas" que en septiembre de 1810 mandó celebrar una misa en Luján pidiendo protección divina para sus campañas, y a San Martín, quien llevó en sus campañas un relicario de la Virgen de Luján. Esta visión exclusivista fue reforzada luego de la homilía cuando un obispo ortodoxo, una pastora evangélica, un rabino judío y un sheik musulmán fueron invitados a sumarse a la celebración, como representantes de los hombres de buena voluntad que llegaron para habitar este suelo, es decir extranjeros a la nacionalidad argentina, que es católica. Algunos de ellos lo eran, pero otros tienen más generaciones en esta tierra que el arzobispo lujanero. Una vez establecidos esos límites, Radrizzani predicó sobre la reconciliación luego de las "tremendas luchas fratricidas", lo cual adquiere todo su sentido con la solicitud de amnistía de Videla y los suyos. El arzobispo no dejó de implorar una mayor transparencia, una justicia más efectiva, una mejor y más equitativa distribución de la riqueza y una mayor independencia de los poderes republicanos. El desafío consiste en "mejorar la calidad de nuestras instituciones", sin "perder nuestra identidad", enriquecernos integrando "la patria grande soñada por San Martín y por Bolívar", y lograr una educación para todos que forme "buenos cristianos". Esas "referencias comunes y constantes", que están "más allá de partidismos e intereses personales" son las que permitirán "fortalecer el consenso". Por último, hace falta la ayuda divina para "incluir a todos, promover la igualdad y el desarrollo social", ya que "la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del Misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre". Es decir que la memoria debida es la de la catolicidad de la Argentina, la identidad de la patria es el catolicismo y su desafío es aplicar una receta católica para cada problema. Por ejemplo, el perdón a los represores.

La Fiesta
La respuesta colectiva a la convocatoria oficial por el aniversario patrio fue imponente. El Estado se propuso agasajar al pueblo convirtiendo a Buenos Aires en un gran parque de diversiones, gratuito y de alta calidad. El pueblo acudió con alegría, pese al sex symbol que calificó de "deserotizante" al Bicentenario y al columnista que despreció el estruendo hiriente que sólo merece un sarcasmo sordo, mientras la gente circula con aire ajeno porque la fiesta no la interpela. Como en otras ocasiones de la historia, la presencia en la calle de un actor colectivo rompió todos los moldes y enardeció a las elites. Los canales de noticias recién comenzaron a transmitir los actos cuando ya había millones en las calles, pero ayer y hoy compitieron con programas especiales de repeticiones, en los que pasaron desde el desdén al éxtasis. La concepción de la fiesta que aportó CFK fue política, aunque no partidaria ni proselitista. Tanto la proyección sobre el Cabildo como el desfile alegórico de estructuras gigantescas en movimiento, con ecos del futurismo de Marinetti, llevaron una cuestión ideológica al debate de masas. Todos los medios reprodujeron la imagen de la presidente cuando bailaba en el palco al ritmo de la murga que escenificó el regreso a la democracia. A pocas filas de CFK, los cuatro uniformados jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas marcaban el ritmo con manos y pies mientras la murga repetía la consigna "Militares nunca más".
El pedido de amnistía firmado por Videla, que la jerarquía católica transmitió al gobierno nacional.

31 de mayo de 2010
30 de mayo de 2010
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datos para la reconstrucción histórica


Los juzgados de menores tienen expedientes con datos de bebés de madres en cautiverio durante la dictadura. Los documentos judiciales no llegaron todavía a quienes trabajan para investigar lo ocurrido con los niños apropiados por el terrorismo de Estado.
[Alicia Simeoni] Santa Fe, Argentina. Una cantidad de expedientes que contienen los datos de bebés nacidos con sus madres en cautiverio durante la dictadura militar, o bien de quienes echó mano la Policía de Menores después del asesinato de sus padres, o de algunos de ellos en uno de los momentos más terribles del terrorismo de Estado, se encuentran en el juzgado de Menores Nº 2 de los Tribunales provinciales. Esos registros no llegaron, todavía, a las manos de quienes trabajan en la investigación histórica para reunir elementos probatorios de cada uno de los hechos que forman parte de los delitos de lesa humanidad cometidos en la zona de acción del Segundo Cuerpo de Ejército, en especial en Rosario. Muchos de los expedientes corresponden a chicos que fueron restituidos a sus familias en situaciones que ya son públicas, otros deberán estudiarse para determinar si corresponden al origen recién mencionado, pero todas las tramitaciones pueden dar pistas para la reconstrucción histórica de la que fue la supresión de identidad y la apropiación de los chicos en la Argentina en el período que va, sobre todo, entre 1976 y 1980. Por otra parte, existen casos de niños NN que además de pasar por el ámbito policial, desde donde eran derivados al juzgado, fueron llevados antes al Hogar del Huérfano de Rosario. Al menos dos de esos expedientes, que corresponden a bebés de quienes no se conocía nombre y apellido desaparecieron, no pudieron encontrarse y puede presumirse que fueron destruidos en virtud de la ley que lo permitía. El listado que comprende cada uno de los casos llegó a la Unidad Fiscal de Asistencia para las causas de Derechos Humanos que funciona en el edificio de los Tribunales Federales de Rosario, una instancia que deberá decidir cómo contar con la información contenida en esos escritos y también con aquella que seguramente existe puertas adentro del juzgado de Menores Nº 1 que estuvo a cargo de Jorge Zaldarriaga, secretaría de Juan Leandro Artigas. Justamente Artigas pasó a ocupar la titularidad del Nº 2, en reemplazo de Clotilde Cariello, en 1980.
Varios de los nombres y apellidos de los niños cuyos expedientes permanecen en el juzgado de Menores Nº 2 de los Tribunales provinciales de Rosario -durante los años de plomo, el fuero contaba con sólo 2 juzgados , corresponden a niños y niñas hijos de víctimas que pasaron por el Servicio de Informaciones de la Policía de Rosario aunque no todos fueron asesinados allí. Así están los legajos de Mariana y Josefina Victoria González, hijas de Ruth González y Dardo Tosetto, ambos asesinados, mientras las chicas fueron criadas por su tía abuela; el de Federico Irurzún Bolatti, hijo de Hugo Irurzún y de María Cristina Bolatti, también muertos y el chico criado con la abuela paterna, Ada C. de Irurzún; la carpeta que contiene los datos de María Lucila y Jorge Francisco Santillán, hijos de la pareja compuesta por Carlos Benjamín Santillán y María Cristina Lanzilotto, ambos muertos; las actuaciones respecto de Karina Eva Josefina y Juan Pablo Tripodi, hijos de Daniel Adolfo Tripodi y de Myriam Nencioni, entregados a su abuelo paterno.
También está el expediente de María Paula y Pablo Luis Catena, hijos de Mario Luis Catena y Stella Maris Báez, quienes muerto su padre fueron a vivir con su madre en Corrientes; el de Mariana, Carolina y Cristina Inés Bettanin, hijas de Leonardo Bettanin, asesinado, y de María Inés Lucchetti; el que corresponde a la entonces niña Paula Maggio, hija de Roque Maggio y de María Adriana Es, entregada a su abuelo paterno, Roque R. Maggio; la carpeta de Bárbara Tosi, hija de Clotilde Rosa Tosi, quien fue entregada cuando era bebé a su tía; la de Martín Fernando Bravo Ferreira, hijo de María Irma Ferreira y de Omar Fernando Bravo, los dos muertos en un bombardeo a su casa en Rosario en enero de 1977, mientras que el niño fue entregado a su abuelo materno y criado por su tía María Susana Ferreira; el escrito que contiene los datos de Fernando Javier y Vanesa Verónica Dri, hijos de Jaime Dri, quienes fueron entregados a una tía y hoy viven con su padre, único sobreviviente de la quinta de Funes. También se encuentra el expediente de Ximena Vicario, hija de Juan Carlos Vicario y Stella Maris Gallichio, quien recuperó su identidad alrededor de los 13 años en un difícil proceso.
Hay otros expedientes cuyos casos son menos conocidos, entre ellos el de Noemí Norma Blanco y Miriam Mabel Ferroni, el de Alejandro y Marco Ruggero, el que está caratulado como Gabriel Pajón sobre abandono, el de Felipe Manuel Galuppo y el de Julia Dalila Delgado, cuyos padres desaparecieron en el centro clandestino de detención La Perla. La mayoría de las causas de los pequeños llegaron al juzgado desde Policía de Menores en 1976 y 1977 -donde se desempeñaba Leila Perazzo, quien más tarde sería nombrada titular de Asuntos Internos de la policía y por último jefa de la fuerza en la provincia de Santa Fe, por decisión del gobernador Jorge Obeid , desde el Hogar del Huérfano o desde alguna seccional policial.
En el mismo juzgado Nº 2 se realizaron las actuaciones respecto de la niña NN/María Inés y también de un niño NN, hijo de Cristina Sandoval. Ambos fueron dados en guarda, transformada luego en adopción, pero no se encuentran los expedientes de ninguno de los dos. En todos los ámbitos donde se siguen estos temas se tiene la fuerte presunción que estos no fueron los dos únicos niños que llegaron sin identidad conocida.

Complicidades
Los abogados Ana Oberlín y Lucas Ciarniello, que patrocinan a una parte de quienes se constituyeron en querellantes por los delitos de lesa humanidad, señalan que desde Abuelas de Plaza de Mayo "y por la experiencia recogida en todo el país, se puedo ver que tanto los jueces de Menores de las distintas circunscripciones como los operadores judiciales tuvieron distintos comportamientos". Hubo magistrados que estuvieron y están investigados por dar en adopción a niños que llegaban a los juzgados luego de operativos represivos, militares o policiales, o que eran hijos de mujeres de quienes se sabía que habían dado a luz en cautiverio. "En cambio hubo otros jueces y operadores de la Justicia que hicieron correctamente su trabajo", dijo Oberlin a Rosario/12 y esa corrección, explica la abogada, consistía en agotar todas las instancias para averiguar la procedencia y el origen biológico de ese chico para restituirlo a su familia. Para ello se apelaba a la publicación de fotografías, a dar a conocer el caso por medios televisivos o se buscaban otras acciones con las que se pudiera buscar ese resultado.
Desde la organización Abuelas se investiga y se solicita que se impute a algunos magistrados por la supresión de identidad. Entre esos casos figura el de una jueza de la provincia de Buenos Aires de apellido Pon, el juez de Santa Fe Luis María Vera Candioti, en el caso de María Carolina Guallane. "Y existe una experiencia cercana y para nosotros muy clara, -explicaron Oberlin y Ciarniello-, que es la del juez Juan Carlos Marchetti, de San Nicolás". Los dos abogados representan a las Abuelas constituidas como querellantes que junto con la fiscalía a cargo de Juan Patricio Murray intervienen en el caso en el que una de las víctimas es Manuel Gonçalvez a quien también representan. Aquí se pidió la imputación de Marchetti, de otro juez que es Juan Delfín Castro y de dos asesores de menores, Juan Carlos Magni y Francisco García Cortina por negarle a Gonçalvez su derecho a saber quién es.
Cuesta creer, a menos que se piense en una decidida complicidad o bien en la desidia que tenía el mismo resultado, que desde el lugar de quienes tenían información imprescindible no hubiera una presentación espontánea, por fuera de cualquier formalidad, para aportar elementos en la investigación del genocidio y sus acciones paralelas. Para comprender con precisión el papel que jugaban los jueces de Menores, ayuda recordar cuáles fueron las aristas del caso Gonçalvez: el 19 de noviembre de 1976 hubo una verdadera masacre en un barrio de la ciudad bonaerense de San Nicolás. Allí estaba la madre de Manuel, Ana María del Carmen Granada y tenía consigo al niño documentado como Manuel Valdés, ya que era perseguida desde tiempo atrás. El padre del chico había sido secuestrado el mismo 24 de marzo de 1976. Ana María era alojada por el matrimonio Amestoy Fetolini quienes tenían dos hijos de 3 y 5 años, Eugenia y Fernando. Todos fueron asesinados, también los niños y Manuel Gonçalvez fue el único que sobrevivió. En la terrible historia existen dos causas judiciales: una tiene que ver con la guarda, la entrega en adopción y la supresión de identidad del pequeño, ya que las cuatro personas citadas -Marchetti, Castro, Magni y García Cortina , no sólo no hicieron lo que debían para ubicar a sus familiares sino que también obstaculizaron la búsqueda por parte de quienes querían dar con su paradero. La otra causa tiene que ver con la masacre en San Nicolás. El expediente que contenía todo lo relativo a este caso también desapareció del juzgado, pero un empleado judicial accedió a esos escritos, sacó fotocopias, las guardó, y las entregó más de 20 años después para que pudiera realizarse la reconstrucción histórica y comprobarse las irregularidades cometidas para dar a Manuel en adopción. También el libro del juzgado en el que se anotaban los expedientes formalizados tenía arracada la hoja en la que debía constar el registro de Gonçalvez. "Miradas todas las irregularidades cometidas se puede concluir en que hubo un accionar doloso", dice Oberlin, si bien tanto ella como Ciarniello y Abuelas siempre fueron "conscientes de que la imputación del juez luego se desempeñó en Instrucción , era bastante difícil de lograr". Hace poco, el 3 de febrero pasado, el juez Federal Carlos Villafuerte Russo, sin indagar siquiera a Marchetti, dictó su sobreseimiento junto al de las otras personas. Tanto la fiscalía como Abuelas apelaron la decisión judicial.
Ciarniello señaló que "Villafuerte Russo utilizó un argumento perverso para el sobreseimiento cuando a lo largo de toda la resolución sostuvo que la primera responsable en la supresión de identidad fue la madre de Manuel al cambiarle el apellido en su documento. Nosotros estamos convencidos de todo lo contrario, -explicó el representante de Gonçalvez-, porque ella buscó salvar la vida de su hijo y preservarlo para estar juntos". Los abogados de Abuelas presentaron la apelación ante el juzgado nicoleño el 11 de febrero "pero Villafuerte Russo no mandó de inmediato el expediente a la Cámara sino que lo envió dos meses después, una prueba de su mala voluntad y además le fue devuelto porque no estaba bien notificado". En concreto ese expediente no está todavía en la instancia que supone la Cámara Penal.

¿Qué mirada tienen respecto de los expedientes citados y que se encuentran en uno de los juzgados de Menores de Rosario, aunque es fácil suponer que también los habrá en el Nº 1? Además hay magistrados y empleados que aunque retirados están al tanto de muchísimos hechos? -dijo este diario a Oberlin y Ciarniello.
-En los juzgados de este fuero, más allá de que surjan o no elementos que vinculen a los magistrados, secretarios u otros operadores judiciales con hechos delictivos, es muy importante acceder a toda la información que posean, porque pueden aportar nuevos elementos que sirvan para la investigación de los hechos. El comportamiento de algunos sectores del Poder Judicial también da para pensar en cómo se dio la dictadura cívico militar, ya que sin la participación de algunos sectores con mucho poder, habría situaciones que no se hubiesen podido sostener.

30 de mayo de 2010
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crimen que no era


La policía los torturó y confesaron, pero eran inocentes. Cuatro jóvenes wichí fueron acusados en Salta de matar a una chica. Tras ser torturados, dijeron que la habían descuartizado. Después se supo que murió ahogada. Hay cuatro policías presos.
[Carlos Rodríguez] Argentina. En Tartagal, Salta, hay conmoción por una historia real que podría ser el argumento de una película de terror. Todo comenzó en la madrugada del domingo 9 de mayo con la desaparición de Evangelina Pisco, de 16 años, de la comunidad chorote, a la salida de una bailanta. María Eugenia Aramayo, prima hermana de Evangelina, fue a la casa de los padres de la chica para avisarles que ella se había caído al pozo de una cloaca. A María Eugenia nadie le creyó. Intervino la policía local y se complicó todo. Cuatro jóvenes –tres chicas, entre ellas Aramayo, y un joven, Luis ‘Chaqueñito’ Campero– fueron detenidos. Llamó la atención que después de estar en manos del personal de la Brigada de Investigaciones de Tartagal, María Eugenia y ‘Chaqueñito’ terminaran confesando que habían asesinado a Evangelina, que la habían degollado y arrojado su cuerpo al pozo. Diez días después, el cuerpo de la chica apareció en la profundidad de la cloaca, ahogada en forma accidental, como había dicho su prima en su declaración inicial. Los cuatro chicos fueron dejados en libertad y ahora se investiga a por lo menos cuatro policías, acusados de haber torturado a los jóvenes para que confesaran un crimen que no existió.
"Hemos podido confirmar que hubo apremios ilegales contra los cuatro detenidos. La policía, después de su detención, armó una historia oficial que nada tiene que ver con lo que realmente pasó", le dijo a Página/12 el diputado provincial salteño Claudio Del Plá, del Partido Obrero, quien forma parte de una comisión legislativa que investiga la responsabilidad que le cabe en el caso a la policía de Tartagal. La Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura provincial mantuvo reuniones con el juez de la causa, Nelso Aramayo; el fiscal Pablo Cabot, el jefe de la policía de Salta, Pascual Argañaraz, y con el ministro de Gobierno, Pablo Kosiner. Hasta el momento hay cuatro policías detenidos, entre ellos el jefe de la Brigada de Investigaciones, Jorge Daniel Escobar.
La noche de la tragedia, Evangelina Pisco fue a bailar con sus amigas María Eugenia Aramayo, Rebeca Andrada y Claudia García. En el local bailable, llamado Gigante, se encontraron con Luis Campero. Una versión dice que se retiraron juntos del baile, en la madrugada del domingo 9 de mayo, luego de escuchar la cumbia ‘Bombón asesino’. En su última declaración ante la Justicia, asistida por el cacique Indalecio Calermo, quien ofició de traductor, la chica Aramayo declaró en idioma wichí que ella vio cómo su prima Evangelina se iba caminando hacia su casa.
"De pronto vi que desapareció en el pozo. Corrí hacia ese lugar y empecé a gritar que ella se había caído. Se acercó gente, pero no podíamos ver nada porque estaba muy oscuro. Me fui corriendo hasta la casa de mi tío Eduardo Pisco (el papá de Evangelina), con quien volví al pozo y le repetí muchas veces que ella se había caído, que yo la había visto", fue el relato de Aramayo, de acuerdo con lo que le comentó a este diario el cacique Indalecio Calermo.
María Eugenia Aramayo terminó presa, junto con Rebecca Andrada, Claudia García y Luis Campero. Los cuatro fueron golpeados y torturados, incluso con picana eléctrica, durante dos días consecutivos. "Hablá, mataca de mierda, confesá dónde tiraron el cuerpo", le gritaban los policías a la joven, de acuerdo con el relato que hizo el cacique Calermo. De las declaraciones que hicieron los cuatro jóvenes surgen que hubo golpes de puño, puntapiés, submarino seco y picana.
"Los chicos fueron presionados y por eso terminaron declarando que la había matado. Son inocentes, no cabe duda", dijo Calermo. Ana García, de 15 años, sufrió golpes; Rebecca Andrada, de 16, dijo que fue torturada. Mientras contaba lo sucedido, no podía dejar de llorar, según Calermo. El caso de María Eugenia fue el peor: "La chica les pedía de rodillas que no la torturaran más", dijo el cacique wichí.
La policía salteña abrió un sumario administrativo, al margen de la causa judicial contra el personal de la Brigada. Una de las primeras medidas adoptadas por la fuerza de seguridad fue la suspensión en sus funciones del jefe de la Unidad Regional 4, Lisandro Rubén Copa, y de Jorge Daniel Escobar, del mismo cuerpo policial, quien ahora está detenido acusado de participar en forma directa en los hechos denunciados. Hay otras tres suspensiones preventivas.
La autopsia realizada por el forense Luis Flores determinó que la joven Evangelina Pisco murió por "asfixia por inmersión". El cuerpo presentaba una fractura máxilo-facial producida por la caía al pozo, que pertenece a la empresa Aguas del Norte y que estaba mal cerrado. El golpe en el maxilar le habría provocado un desmayo. Murió ahogada al quedar su cabeza bajo el agua. Para sacarla del pozo hubo que utilizar una bomba de presión. El secretario de Seguridad de Salta, Aldo Saravia, aseguró que "se va a llegar a la verdad y los culpables van a ser castigados".

29 de mayo de 2010
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excluida por defender dictadura


Una defensa de dictadores y genocidas. Separan en La Pampa a la docente que reivindicó a Roca y Galtieri. La maestra que justificó la inclusión de Julio Argentino Roca y Leopoldo Fortunato Galtieri en un acto escolar por el Bicentenario fue desplazada de su cargo hasta que concluya el sumario que se le inició cuando trascendieron sus dichos.
Argentina. El gobierno de La Pampa decidió ayer separar de su cargo a la docente Susana Orn hasta que termine la investigación sumaria por las declaraciones que hizo a la prensa, en las que "justificó el accionar de algunos personajes de la historia", como el ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri y el ex presidente Julio Roca, según informó la directora del nivel inicial y primario de la provincia, Ana María Franzante. Estas figuras del pasado habían sido incluidas, junto a otras, en un acto escolar por los festejos del Bicentenario en la Escuela Nº 133 de la localidad pampeana de General Campos. "Son dos cuestiones las que se investigan: una es el acto en sí, del que participó toda la institución; y la otra, y fundamental, son las declaraciones de la maestra. Irrepetibles", explicó Franzante. Ante esta situación, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, sostuvo que "la sociedad debe reaccionar" cuando se reivindican figuras como la de un ex dictador y advirtió que "en esto no puede haber el más mínimo silencio pedagógico".
Luego de conocerse el polémico acto escolar por los 200 años de la Revolución de Mayo en General Campos y hacerse eco en los medios locales, el gobierno pampeano anunció ayer que la docente que "justificó el accionar" de personajes como Galtieri y Roca fue separada del aula hasta que concluya la investigación, afirmó a Página/12 Franzante. La decisión fue anunciada por el ministro de Educación de La Pampa, Néstor Torres, que expresó "preocupación" por el pensamiento de la docente y la forma en que eso puede influir en los alumnos.
El escándalo comenzó el martes 25 de mayo cuando en la Escuela Nº 133 se celebró el Bicentenario. "Todos los docentes y alumnos de la institución participaron de la elaboración del acto", indicó la funcionaria provincial. Según la información que recibió Franzante del colegio, "en el acto no se reivindicaron esos personajes, sino que se eligieron más de sesenta figuras y se les adjuntó una referencia histórica. Esto también se está investigando", aclaró. "Nosotros nos enteramos por la prensa de lo que estaba ocurriendo, y mientras pedíamos información, escuchábamos a la docente hacer declaraciones aberrantes en una radio de la ciudad de Santa Rosa", informó.
Susana Orn se refirió a la "actitud heroica (de Galtieri) por declararles la guerra a los ingleses e invadir las islas Malvinas", y según sus propias declaraciones radiales, distinguió a Julio Argentino Roca por "haber sacado a los indios". "Después de estas declaraciones no puedo permitir que esta maestra vuelva al aula, con el riesgo de que las repita frente a los chicos", resaltó Franzante. Por este motivo, fue separada momentáneamente de su cargo, aunque "sigue cobrado su sueldo", precisó. Luego de la investigación se determinará cuál será la sanción definitiva, que puede ir desde los cinco días de suspensión hasta la cesantía, notificó la funcionaria.
En medio de la polémica, Franzante pidió "separar las cosas. Por un lado estuvo el acto del Bicentenario, y estamos investigando cómo se desarrolló y cuál fue el sentido del desfile de más de sesenta personajes –entre los que se incluyó al parecer a Mirtha Legrand–. Por el otro, están las declaraciones de la docente".

Informe de Rocío Ilama.

29 de mayo de 2010
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