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la manía de espiar


La justicia confirmó los procesamientos por asociación ilícita de Palacios y James y dejo a Macri cerca de la indagatoria. La Cámara Federal confirmó que el ex jefe de la Metropolitana Jorge ‘Fino’ Palacios y el espía Ciro James, entre otros, crearon "una empresa del delito". El fallo complica al jefe de gobierno y al ministro Montenegro.
[Irina Hauser y Raúl Kollmann] Argentina. "Fueron ocho autores, dos años de labor, nueve personas privadas de su intimidad, decenas de puntuales invasiones dentro de cada una de ellas, incontables comunicaciones entre los implicados, una sola conclusión: James, Palacios, González, Guarda, Quintana, Rojas, Amaral y Fernández (...) han sido, todos ellos, autores del delito de asociación ilícita". Así, en esos términos, la Sala I de la Cámara Federal confirmó que el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge "Fino" Palacios, el espía Ciro James, otros cinco policías y una empleada judicial de Misiones conformaron, abusando de los cargos que ocupaban, una organización que hizo del espionaje telefónico "una empresa del delito".
El fallo, que confirma los procesamientos de este grupo, es una bisagra en la investigación a cargo del juez Norberto Oyarbide. No sólo deja al comisario favorito de Mauricio Macri y a su ladero James a las puertas de un juicio oral, sino que ubica al propio jefe de Gobierno porteño –complicado por una escucha a su propio cuñado– en la antesala del llamado a indagatoria. Allegados a la causa ya hablan de que la citación podría concretarse la semana que viene, y que también podría incluir al ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. Es que la escucha a su cuñado, el hecho de que después de retirar cintas de la SIDE Ciro James activara su celular en Barrio Parque –donde vive Macri– y la contratación del espía sin que se le verificara ninguna actividad en el Ministerio de Educación porteño complican al jefe de Gobierno.
La clave de la resolución es que mantiene en pie los procesamientos por "asociación ilícita", la figura más grave –prevé de 3 a 10 años de prisión– que utilizó Oyarbide para describir cómo funcionaba esta red que se dedicaba a hacer escuchas con apariencia de legalidad, ordenadas por dos juzgados de Misiones y ejecutadas por la SIDE. En cuanto a Palacios y James, los confirma como dos personajes centrales de la trama y dispone que sigan con prisión preventiva hasta el juicio oral. El ex jefe de la policía porteña, indica el fallo, tendrá que ser indagado nuevamente, por todas las pinchaduras detectadas en la pesquisa. Hasta ahora fue procesado por tres: la del teléfono de Sergio Burstein, integrante de Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA; la del empresario televisivo Carlos Avila y la del gerente de Coto Rodrigo Blas Velazco.

Mi Cuñado
Para imputarle asociación ilícita a una persona basta con demostrar su vinculación con la organización y su papel en ella, explicó la propia Cámara. El principal problema que tiene Macri en el expediente es la escucha ilegal que se hizo entre mayo y junio de 2008 al celular de su cuñado, Daniel Leonardo. Al testificar, Leonardo atribuyó el espionaje a su suegro, Franco Macri, pero añadió que lo habría concretado con la ayuda de Mauricio. Todo giraba en torno de la fortuna familiar. Franco, explicó el parapsicólogo Leonardo, no aceptaba el matrimonio con su hija Sandra. El empresario, para colmo, admitió la enemistad con su yerno en una carta pública.
En catorce oportunidades, James retiró las grabaciones del cuñado de Macri de la SIDE. En nueve de ellas se fue directo, o con alguna breve escala, a Barrio Parque, según reveló la antena de su celular. Mauricio y Franco viven allí. Según los investigadores, Franco estaba de viaje. La última vez que James hizo aquel recorrido, el domingo 22 de junio, se quedó más de dos horas en Barrio Parque. A los pocos días fue nombrado en el Ministerio de Educación porteño como supuesto asesor legal, aunque jamás firmó un dictamen. La hipótesis del juzgado es que esa fue la pantalla para sus actividades de espionaje. La otra cuestión es que por esa misma época, Palacios –que venía de comandar la seguridad de Boca durante la presidencia de Macri– ya trabajaba en el armado de la Policía Metropolitana. Era la persona a la que el jefe de Gobierno le confiaba todas las cuestiones de seguridad, lo que hace imposible que el Fino haya estado al comando de la escucha ilegal a Leonardo sin tener el visto bueno de quien era su jefe, Mauricio Macri.
"El actuar coordinado, conjunto, funcional de los imputados, que incluso ha atravesado tiempos y distancias, demuestra que lo acaecido entre los años 2007 y 2009 no se instituyó en la canalización de un plan aislado", sino en función de "un designio criminal emanado de una voluntad social espuria", dicen los camaristas Eduardo Freiler, Eduardo Farah y Jorge Ballestero. A James lo señalan como el "encargado de establecer y mantener el contacto entre la sede de operación local individualizado, hasta ahora, en la persona de Palacios, y de aquellos que serían los nexos necesarios para el despliegue de las maniobras acordadas: la policía de Misiones y los funcionarios judiciales".
La cadena, recuerdan los jueces, era así: James contactaba a los policías misioneros de Homicidios e Investigaciones y ellos introducían el nombre de alguien a quien querían espiar dentro de un expediente judicial en trámite en Posadas. Así vincularon falsamente a nueve personas con dos homicidios, dos jueces que ahora enfrentan un juicio político –Horacio Gallardo y José Luis Rey– y que firmaban órdenes para pinchar sus teléfonos a través de la SIDE y a James, que mantenía un contacto permanente (acentuado el año pasado) con Palacios, retiraba las cintas o cds de la central de espías en Buenos Aires. En los juzgados misioneros nunca apareció el material y ni siquiera en los expedientes incluyeron transcripciones de escuchas que, supuestamente, se realizaban a personas vinculadas con crímenes y robos. Esto demuestra que a los jueces no les importaban esas escuchas: eran parte de otro "negocio".

La Punta del Ovillo
El caso de la escucha a Burstein, que ilustra la participación de Palacios, fue la punta de ovillo de la causa penal, a partir de un llamado anónimo que recibió su hija: "El teléfono de tu viejo lo tiene pinchado el Fino", le avisaron. Uno de sus celulares, el que usaba para hablar de la causa AMIA, había sido intervenido –comprobó la Justicia– en septiembre del año pasado, por la misma época en que reclamaba que echaran a Palacios de la nueva policía y cuando era inminente su procesamiento por encubrir el atentado. La indicación la había dado un juzgado de Misiones que lo involucraba en el crimen de un contador en Posadas. Una vez más, las escuchas las retiraba James. Antes y después se comunicaba religiosamente con Palacios.
El fallo de la Sala I reconstruye también las visitas de James al edificio del Ministerio de Seguridad porteño, donde funciona la Policía Metropolitana. Muestra que algunas se producían inmediatamente antes o después de que retiraba grabaciones de la SIDE. Tres de esas visitas se produjeron durante la gestión de Palacios. La última ya corresponde a la etapa de Osvaldo Chamorro, socio del Fino, también expulsado días más tarde bajo sospechas de espionaje. La presencia de James en ese edificio, aunque pertenecía a la Metropolitana, es una de las pistas que podrían complicar también al ministro Montenegro.
Hay un detalle de la letra fina de la resolución de ayer que es el que también favorecería la citación del propio Macri: los camaristas rechazaron un planteo de James que pretendía dejar afuera de la causa parte de algunas de las escuchas, en especial las de Daniel Leonardo, con el argumento de que en ese momento de 2008 había un vacío legal, ya que todavía no estaban tipificadas las pinchaduras. Sin embargo, para los camaristas la norma que existía antes era amplia y preveía el castigo por la apropiación de información privada.
Por lo pronto, quienes quedaron implicados en la asociación ilícita según la Cámara, además de Palacios y James, son los policías Diego Gastón Guarda, Raúl Alberto Rojas, David Santiago Amaral, Antonio César Fernández y Rubén Alberto Quintana y la secretaria judicial Mónica González. También les confirmaron los procesamientos por falsedad ideológica de documentos, es decir, por truchar las causas judiciales y sembrar pistas falsas sólo para conseguir la intervención de teléfonos. El tribunal revocó los procesamientos de otros tres secretarios de juzgado y sacó de las actuaciones, por ahora, el delito de defraudación a la administración pública.
La Cámara le dice a Oyarbide que avance en rastrear si hubo más escuchas e insiste en que "se puso al ruedo toda una maquinación debidamente concertada, concretamente planeada, que involucró a diferentes personas, con diversas funciones, y que en razón de ellas quedaron convocadas en la asociación, en procura de ese fin ilícito en donde la privacidad de las personas y los recursos estatales quedaron a merced de unos pocos que estructuraron, en derredor de todo esto, una empresa del delito". Lo que aún no está claro en la investigación es si se trató de una banda de policías que hacían negocios vendiendo escuchas, en la que pudieron haber participado ciertos funcionarios o si la gestión PRO estaba intentado armar una estructura propia de espionaje.

3 de abril de 2010
1 de abril de 2010
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detenciones y dudas en santa fe


El asesinato de Silvia Suppo, testigo en Santa Fe. La policía detuvo a dos sospechosos. El celular de Suppo estaba en la casa de uno de ellos. Los hijos de la víctima dicen que fue un crimen político.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La pesquisa por el asesinato a sangre fría de Silvia Suppo de Desffani, testigo clave en los juicios a los genocidas, volvió a sesgarse un poco más ayer. La policía detuvo a dos sospechosos del crimen, que cayeron en la ciudad de Santa Fe, en un barrio de los extramuros. Uno es un joven de 19 años que se gana la vida lavando coches en Rafaela, a una cuadra y media del negocio de Silvia, en el microcentro de la ciudad. Lo llaman ‘Sosita’, por el diminutivo de su apellido con el que lo conoce medio Rafaela, sobre todo los habituales de un restaurante caro, en la esquina de Necochea y Saavedra, donde cuida vehículos estacionados en la calle. El otro es su primo, de 22, oriundo de la capital santafesina, pero que también estaría implicado. Sin embargo, la familia Desffani descree del libreto policial. "Nosotros creemos que no se trata de un robo violento, sino de un asesinato político", dijo a Página/12 Marina Desffani, la hija mayor de Silvia. Justificó su sospecha en "la precisión y el ensañamiento" del ataque a puñaladas, la personalidad de su madre que nunca se hubiera resistido a un robo a mano armada "porque tenía un nieto y muchos motivos para vivir", el escaso valor de las cosas que le robaron y la fecha del crimen, muy cercana al 24 de marzo. "Esto es un homicidio político hasta que nos demuestren lo contrario", advirtió Marina.
Sosita y su primo cayeron en el barrio Yapeyú de Santa Fe, alrededor del mediodía. Los llevaron a la seccional 7 y luego a Rafaela, donde el juez de Instrucción Nº 2, Alejandro Mognaschi, tenía previsto indagarlos. El magistrado ya había dicho que la investigación estaba "bien encaminada", según los datos que le pasó la policía y ayer volvió a subrayar la hipótesis del robo.
Mognaschi ratificó que el teléfono celular de Silvia fue secuestrado en la casa de Sosita, en poder de su pareja, una joven de 18 años con la que tiene un bebé. En otro allanamiento en Santa Fe, en la casa del primo, encontraron "un billete de un dólar, un arito de Silvia y monedas de colección" que estaban en el local Siempre Cuero, que ella atendía. El dólar era su amuleto. Según el juez, estas son las pruebas que implican a los sospechosos, aunque ahora la policía busca también el puñal del crimen. Rafaela no sale de su conmoción y sorpresa. Primero, por la violencia del ataque, que no tiene antecedentes en los últimos diez años: Silvia sufrió entre siete y nueve puñaladas cuando estaba sola en su comercio de venta de cueros y artesanías, en la calle Sargento Cabral al 200, en el microcentro de la ciudad. Y ahora, por la detención de Sosita, el joven acusado por el homicidio, que cuidaba autos en la esquina de Necochea y Saavedra, a sólo 150 metros del negocio de Suppo.
Los hijos de Silvia, Marina y Andrés Desffani, reclamaron ayer a la Justicia el esclarecimiento del crimen "lo antes posible". "Creemos que no se trata de un robo violento, sino de un asesinato político por el grado de precisión del ataque sufrido por nuestra madre y la fecha del suceso, muy cercana al 24 de marzo. Está estrechamente vinculado a su condición de querellante en las causas contra los delitos de lesa humanidad. Por lo tanto y hasta el momento, consideramos que esto es un homicidio político hasta que nos demuestren lo contrario."
Marina dijo que sus sospechas se justifican porque no hay un correlato entre la violencia del asalto a su mamá y el supuesto botín. "Faltan cosas en el negocio, pero en relación a la violencia ejercida, el valor de los objetos es mínimo. De ahí nuestras sospechas", señaló.

¿Hay evidencias de que ella intentó defenderse? –le preguntaron.
Lo desconozco. No era una persona de atrincherarse ante un hecho de violencia. Tenía una nieta y muchos motivos para vivir. No le importaba el dinero. No se hubiera resistido, no era su personalidad, no era su forma de actuar. Así que estaba totalmente indefensa en el momento en que sufrió el ataque. Imaginen: una mujer sola, en un negocio, incomunicada, porque le robaron el celular –precisó Marina–. Nosotros no queremos cerrar la investigación en un robo, dada la fecha y el grado de violencia que tuvo el ataque. Pensamos que puede ser un crimen intimidatorio para otros querellantes en causas por violaciones a los derechos humanos. Por lo tanto, lo que mi hermano y yo pedimos es que la investigación no se cierre como asalto u homicidio en ocasión de robo, sino que se esclarezca la verdad. Lo que queremos es justicia.

En la misma línea, Marina desmintió otra versión que la policía filtró a los medios y puso en boca de Silvia: que en sus últimas palabras en el hospital habló de un supuesto robo. "Eso no es cierto, ella nunca habló y cuando lo hizo fue en estado de shock, por lo que hay que tomarlo con pinzas teniendo en cuenta esa situación", dijo.

¿Había recibido amenazas?
Este último año no las tuvo, aunque sí en años anteriores, pero esta vez no. Y esto también se estuvo diciendo y lo desmiento.

Los Desffani agradecieron "a las Madres, Abuelas, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre" y "en especial a Hijos de Santa Fe, por su valiosa colaboración y continuo compromiso. Nuestro mayor deseo es que se realice una investigación exhaustiva que aclare lo sucedido y que nos garantice verdad y justicia".

3 de abril de 2010
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ex policías seguirán en prisión


Espionaje en la ciudad. La Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento y la prisión preventiva del ex jefe de la policía metropolitana, Jorge Palacios, y del ex policía Ciro James, detenidos en la cárcel de Marcos Paz, en la causa por las escuchas telefónicas ilegales que investiga el juez federal Norberto Oyarbide.
Argentina. El escándalo estalló a raíz de una denuncia de Sergio Burstein, dirigente de los familiares de las victimas del atentado a la AMIA, quien denunció en septiembre pasado la intervención de uno de sus celulares reservados. La decisión de procesar a Palacios y a James la tomó la Sala I de la cámara, que integran los jueces Jorge Ballestero, Eduardo Farah y Eduardo Freiler, que confirmó la tipificación de "asociación ilícita". Aunque descartó que la utilización de recursos de inteligencia para el accionar delictivo del grupo hubiera configurado una "defraudación a la administración pública", confirmó la competencia federal del caso.
La medida alcanzó también a cinco policías misioneros: Diego Guarda, Raúl Rojas, Rubén Quintana, David Santiago Amaral y Augusto Fernández, a quien se consideró integrantes de la asociación ilícita organizada por Palacios y James. La Cámara también confirmó el procesamiento de Mónica Elizabeth Gonzáles, secretaria del juzgado de instrucción número uno de Posadas, desde donde el juez dio las ordenes de escuchas "legales pero ilegítimas" a la SIDE.
En cambio, la Sala I revocó el procesamiento y embargo de bienes de otros tres funcionarios de la justicia misionera: Augusto Gregorio Busse, Fernando Javier Castelli y Lidia Kruchowsky.
"Fueron ocho autores, dos años de labor, nueve personas privadas de su intimidad, decenas de puntuales invasiones dentro de cada una de ellas -entre intervenciones y prórrogas-, incontables comunicaciones entre los implicados", describe el fallo. También establece "una sola conclusión": que James, Palacios, Gonzáles, Guarda, Quintana, Rojas, Amaral y Fernández "han sido todos ellos, autores del delito de asociación ilícita".
En la investigación salió a la luz una operatoria común que afectó también a los empresarios Carlos Avila, Rodrigo Blas Velazco, Daniela Rocca, Federico Carlos Infante, Jorge Navarro Catsex, Francisco Catsex, Susana Beatriz Saint Porres y a Néstor Daniel Leonardo, un cuñado mentalista del jefe del gobierno porteño Mauricio Macri. En todos los casos, los teléfonos eran intervenidos por la oficina de observaciones judiciales de la SIDE con órdenes emitidas por dos juzgados de Posadas en base a pedidos policiales sobre supuestas investigaciones fraguadas a ese solo fin.
Según Oyarbide, las órdenes de interceptación telefónica dictadas por la justicia misionera eran "legales pero ilegítimas", ya que estaban "revestidas de un manto de presunta legalidad, que oculta la ilegitimidad de las mismas, circunstancia que a todas luces dificulta el descubrimiento de esas maniobras delictivas".
El escándalo se extendió de inmediato a Policía Metropolitana, cuyo primer jefe, el ex comisario de la Federal, Jorge "Fino" Palacios debió ser removido por Macri mientras el affaire salpicaba al entonces ministro de educación porteño, Mariano Narowodski, quien había contratado a James para funciones que no pudo especificar. Narodowski renunció y la propia sala I de la Cámara Federal pareció ponerle un techo al caso al resolver, hace dos semana, apartarlo de la causa federal y remitirle ese tramo del expediente a la justicia correccional ordinaria.
Por voto de mayoría, los camaristas Ballestero y Freiler consideraron que las conductas desplegadas por funcionarios públicos locales "son ajenas al conocimiento de la Justicia federal". Farah votó en disidencia por considerar que "no puede descartarse" que la contratación de James haya sido "congeniada" para "encubrir" las "verdaderas tareas" que éste tenía asignadas, en razón de lo cual se pronunció por la continuidad del tramite en el juzgado de Oyarbide.

3 de abril de 2010
31 de marzo de 2010
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caen sospechosos en caso suppo


Dos personas fueron detenidas hoy en Rosario acusadas de asesinar a Silvia Suppo, quien fue torturada y secuestrada durante la dictadura, en su negocio de Rafaela el lunes pasado. Era la testigo más importante en el juicio por delitos de lesa humanidad contra el ex juez federal, Víctor Brusa, quien fue condenado a 21 años de prisión.
Argentina. También habría otra persona demorada por supuesta vinculación con la causa, según informaron fuentes policiales.
Además, se confirmó que uno de los detenidos trabajaba como cuidacoches en la ciudad santafesina de Rafaela, donde en horas de la mañana del lunes pasado fue apuñalada la ex detenida-desaparecida, Silvia Suppo, por dos sujetos cuando estaba en su comercio ‘Siempre Cuero’ y falleció momentos después en el Hospital Jaime Ferré, luego de ser intervenida quirúrgicamente.
Suppo había sido una las testigos más importante en el primer juicio por delitos de lesa humanidad celebrado en esta ciudad, contra el ex juez federal Víctor Brusa, quien fue condenado a 21 años de prisión.
También se supo que uno de los detenidos, de 19 años, tendría antecedentes por robo calificado y se investiga si fue el autor material del homicidio. El otro implicado, de 22 años, domiciliado en el barrio San Agustín de esta capital, habría actuado como cómplice.
Además, en otro procedimiento efectuado ayer en el domicilio del principal sospechoso por el homicidio se encontraron varios elementos robados del comercio de la víctima.
Por otra parte, la patrocinante de los hijos de la mujer asesinada y de la agrupación HIJOS, Lucila Puyol, descartó la versión de que "Suppo en los primeros momentos al pedir auxilio habría alcanzado a decir que fue víctima de un robo" y aseguró que "no hay que descartar nada, es doloroso de todas formas".
A su vez, los organismos de derechos humanos de Santa Fe criticaron el accionar del gobierno provincial, asegurando que les informaron que "había que tomar precauciones especiales los días posteriores al acto del 24 de marzo pasado".
La integrante de la Casa de Derechos Humanos de Santa Fe, Milagros Demiryi, afirmó que "no aceptamos la hipótesis del robo como única alternativa; este fue un hecho planificado, tenemos suficientes razones para dudar y no vamos a permitir que se detenga a cualquiera y se los acuse; para nosotros este ha sido un crimen con móviles políticos".

3 de abril de 2010
31 de marzo de 2010
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registro nacional de la tortura


Presentan el primer registro nacional de casos de tortura y convocan a su adhesión. La Procuración Penitenciaria, la Comisión Provincial por la Memoria y el Instituto Germani crearon las bases del primer Registro Nacional de Casos de Tortura. El acuerdo convoca a adherirse a otros organismos que puedan aportar más datos.
[Horacio Cecchi] Argentina. Entre las recomendaciones que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas hizo al Estado argentino, una de las más centrales y repetidas por ausencia de respuesta es la creación de un registro nacional sobre los casos de torturas a personas privadas de libertad, en lugares de encierro tanto federales como provinciales. La Comisión Provincial por la Memoria, la Procuración Penitenciaria y el Instituto Germani de la UBA decidieron unir sus fuerzas para crear el primer Registro Nacional de Casos de Torturas. Ayer, el procurador penitenciario Francisco Mugnolo; Alcira Daroqui, codirectora del Grupo de Estudios del Sistema Penal y Derechos Humanos del Germani; y Hugo Cañón, copresidente de la Comisión Provincial por la Memoria, presentaron en público la decisión. Lo hicieron en la Facultad de Derecho de la UBA, cuya decana, Mónica Pinto, saludó la decisión y afirmó que "hay reticencias importantes para reconocer los casos de tortura".
Tanto la Procuración Penitenciaria como la Comisión por la Memoria, a través del Comité Contra la Tortura, llevan una larga práctica de recepción de casos de torturas, con lo que, con el paso de los años, han ido conformando sus propias bases de datos. Finalmente, los dos organismos llegaron a la conclusión de que entre ambos reunían información correspondiente al 63 por ciento de las personas privadas de libertad en todo el país y todas las jurisdicciones. De acuerdo a datos oficiales, hay 9247 personas detenidas en ámbitos federales a diciembre de 2009, según datos del Servicio Penitenciario Federal; y 26.500 en cárceles de Buenos Aires, según el SP Bonaerense, a riesgo de quedar cortos, a lo que habrá que agregar los detenidos en comisarías de la Federal y la Bonaerense, hospitales neuropsiquiátricos, centros de detención de Gendarmería y Prefectura. De cualquier modo, esas cifras sumadas revelan el 63 por ciento de la población penal de todo el país.
"Tenemos el propósito de que los datos que se reúnan en el Registro Nacional sean datos públicos", consideró Mugnolo. También sostuvo que "debemos tomar nota de los casos que hemos relevado y de los que no nos dan consentimiento para denunciarlos ante la Justicia. Y sin embargo, existe una cifra desconocida de los que ni siquiera no lo denuncian porque ya tienen naturalizada la tortura, y les resulta un hábito al que deben someterse. Es la cifra negra. Entre esos datos tomamos idea de las dimensiones de la tortura".
La Procuración Penitenciaria tiene injerencia en la supervisión de las cárceles y las instituciones federales como Gendarmería, Prefectura y Policía. El Comité Contra la Tortura, que funciona dentro de la Comisión por la Memoria, tiene injerencia en comisarías y cárceles bonaerenses. El Gespydh es un grupo de investigadores que trabaja sobre el funcionamiento del sistema penal y sus agencias, y la vulneración y/o respeto de los derechos humanos de las personas detenidas, y que funciona dentro del ámbito del Instituto de Investigaciones Gino Germani, de la Facultad de Sociales de la UBA.
Precisamente, el Gespydh sistematizó los datos aportados por la Procuración Penitenciaria y publicó en 2008 "Cuerpos castigados. Malos tratos físicos y torturas en cárceles federales", un informe sobre casos de tortura que desató una fuerte polémica entre el titular del Servicio Penitenciario Federal, Alejandro Marambio, que negó la existencia de la tortura, y los datos fríos de la estadística, que indicaban lo contrario.

"¿Qué van a decir? No conozco la tortura pública. Siempre se oculta en los rincones", dijo el procurador Mugnolo.

Según los datos recogidos por el Comité Contra la Tortura, en cárceles bonaerenses murieron por hechos violentos 101 personas en 2007, 112 en 2008 y otro tanto en 2009, en 31 establecimientos carcelarios. En el ámbito federal, una encuesta realizada a 939 personas indicó que al menos 601, el 64,3 por ciento, fueron agredidas físicamente por penitenciarios; el 58,8 por ciento respondió que las agresiones físicas fueron golpes recibidos en las unidades donde se encontraban alojadas.
Las tres instituciones ya tienen acuerdos que rigen entre ellas para compartir sus datos. Ahora invitan a sumarse. "La pretensión es ampliar la convocatoria. No queremos sólo hacer público el Registro para que se sepa cuánto se tortura, sino para que el Estado le ponga fin al publicitar los actos." "Si en la época de la dictadura es casi natural aceptar que exista la tortura, en democracia no es para nada aceptable", sostuvo Cañón.
"Lo sorprendente –sostuvo Daroqui– es que los reclamos de los presos están más dirigidos contra los jueces que contra los propios carceleros." En última instancia, sin jueces que la habiliten, la tortura resultaría reducida.

31 de marzo de 2010
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hipótesis sobre asesinato de suppo


La investigación del crimen de Silvia Suppo en Rafaela. La pesquisa avanza sobre la pista del robo, pero la vicegobernadora Tessio dijo que "puede ser otra cosa, que alguien pagó un sicario".
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. La investigación del asesinato de Silvia Suppo no descarta ninguna hipótesis, aunque hasta ahora parece sesgada hacia un robo que termina en crimen. "No podemos descartar ninguna hipótesis. Llama mucho la atención el ensañamiento" de los supuestos ladrones. "Somos conscientes que puede aparecer como un robo y ser otra cosa, que alguien pagó un sicario", dijo la vicegobernadora Griselda Tessio, conmovida por el hecho. El planteo es inquietante. Y la abogada de los hijos de Suppo, Lucila Puyol coincidió: "A 24 horas del crimen, es muy irresponsable y apresurado decir que la investigación está cerrada. Recién estamos en una etapa prevencional, seamos cautos e investiguemos para saber la verdad por más dolorosa que fuera, ya sea un homicidio en ocasión de robo o un homicidio en razón de que Silvia era testigo en causas de terrorismo de estado", precisó.
Según la pesquisa policial, los investigadores están sobre los pasos de los supuestos implicados en el homicidio. Dos de ellos de 19 y 20 años escaparon de Rafaela y se refugiaron en los extramuros de la ciudad de Santa Fe. "Nosotros no descartamos ninguna pista, pero todo parece indicar que fue un robo que terminó de esta manera", dijo el juez de Instrucción Nº 2 de Rafaela, Alejandro Mognaschi, que interviene en el caso. "La investigación está muy bien encaminada", explicó el magistrado que ayer habló con algunos periodistas, pero con los datos que le pasó la policía. El sumario aún no llegó a sus manos.
No obstante, el juez confirmó que uno de los allanamientos en Rafaela logró recuperar el teléfono celular de Suppo y parte del botín robado en su negocio de venta de productos de cuero. "Los elementos incautados hasta ahora fortalecen la hipótesis del robo", especuló el juez Mognaschi.
En cambio, la vicegobernadora Tessio lamentó que Suppo no hubiera participado en el Programa de Protección a Testigos del gobierno. "En Rafaela no había tantas personas en condiciones de declarar y hubiera sido posible protegerla", dijo por LT10. "Por estas horas se está investigando y no se descarta ninguna hipótesis. Llama mucho la atención el enseñamiento del asesinato. Somos concientes que el crimen puede aparentar un robo y estar pagado por otras personas".
Ayer, el juez Mognaschi dispuso algunas medidas a pedido de la fiscal Cristina Fortunato y de la familia Suppo: una autopsia de la víctima en el Cuerpo Médico Forense en la ciudad de Santa Fe y una nueva pericia del escenario del crimen a cargo de la Policía Científica de la provincia. "Los hijos de Silvia son los primeros interesados en saber la verdad, por más dolorosa que sea, pero no quieren que se tape la investigación", dijo la abogada que los patrocina, quien se presentará como querellante en la causa.
La familia presentó un perito de parte en la autopsia, así que el informe va a estar la semana que viene. El resultado confirmará el ensañamiento: Silvia sufrió entre siete y nueve puñaladas y la última resultó mortal. "La familia de Silvia está muy preocupada por las informaciones que salen en los medios", dijo Puyol. "Ayer, a la tarde, supuestamente había un detenido. En otro medio se publicó que hoy habían liberado a dos y estarían prófugos otros dos. Y lo que nosotros sabemos es que hasta la fecha hay una investigación en curso, pero no detenidos".
"Por lo tanto precisó la abogada a 24 horas del crimen, muy irresponsable y apresurado decir que la investigación está cerrada. Recién estamos en una etapa prevencional, seamos cautos e investiguemos para saber la verdad, ya sea un homicidio en ocasión de robo o un homicidio en razón de que Silvia Suppo era testigo en causas de terrorismo de estado".

¿Silvia estaba interesada en investigar el secuestro de su primera pareja? preguntó Rosario/12.
Ella era testigo de la desaparición de Reinaldo Hattemer, a quien un grupo de tareas secuestró el 25 de enero de 1977, en el atrio de una iglesia de Rafaela, en el casamiento de su hermano. Esto ocurrió a la vista de una gran cantidad de personas y conmovió a Rafaela. Y ella podía reconocer a cuatro represores precisó Puyol.

La agrupación Hijos también rechazó "las versiones policiales" sobre un supuesto caso cerrado, que apuntan "a minimizar y confundir a la población. No queremos chivos expiatorios. Nos cansamos de las casualidades y de excusas. No queremos que nos expliquen lo difícil que es su trabajo y se justifiquen por su inoperancia", alertó.
"Rechazamos todas las versiones, las oficiales y las extra oficiales. Exigimos conocer a los ejecutores y promotores de tan aberrante suceso. Queremos que se abra una investigación seria y veraz, con todas las garantías procesales. Porque asesinaron a Silvia Suppo, testigo y querellante en causas por delitos de lesa humanidad, a pocos días del 24 de marzo, después de las pintadas que piden ’Por otro 24’, después de miles de amenazas que denunciamos una y otra vez sin conseguir un solo responsable".

31 de marzo de 2010
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dice que lo acusan falsamente


Puras mentiras. Barcos se defendió.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. Una seguidilla de preguntas del fiscal Martín Suárez Faisal desenmascaró ayer al agente secreto del Ejército, Horacio Américo Barcos, acusado de integrar un grupo de tareas que secuestró y torturó a los esposos José Alberto Tur y Amalia Ricotti, en mayo de 1978, en un centro clandestino de la dictadura al que llamaba "Fábrica". Barcos se defendió ante el Tribunal Oral que lo juzga por "privación ilegal de la libertad" y "tormentos", negó su participación en el terrorismo de estado y hasta exhibió una memoria de elefante cuando recordó el número de las chapas de los taxi que conducía en los ’70. Cuatro veces dijo que no sabía utilizar armas de fuego y que ni siquiera le gustaba la caza deportiva, pero cuando Suárez Faisal lo puso cara a cara con los méritos que el Ejército había anotado en su legajo de Personal Civil de Inteligencia ("es un buen tirador de arma de fuego de puño"), se desbarrancó: "Le vuelvo a repetir, jamás tuve un arma provista y jamás tiré con armas", insistió Barcos.
La audiencia arrancó a la mañana con los testimonios de los esposos Daniel García y Alba Sánchez, que también estuvieron secuestrados entre diciembre y mayo de 1978, probablemente por el mismo grupo de tareas. Y después, Barcos aceptó hablar y contestar preguntas de los jueces del tribunal, los fiscales y querellantes.
Barcos ingresó como PCI al servicio del Destacamento de Inteligencia Militar 122 en setiembre de 1975, pero empezó a cobrar por planilla a partir del 1º de enero de 1976, "en el cuadro C, personal de calle, agente secreto", explicó. "El agente secreto trabaja solo, no tenemos ni credenciales ni portamos armas y tenemos prohibido dar a conocer nuestra identidad", dijo

Más adelante, el presidente del Tribunal, José María Escobar Cello, volvió a indagar sobre las habilidades de Barcos. "¿Usted alguna vez manejó armas?", le preguntó el juez.
Jamás. Ni siquiera hice el servicio militar, señor presidente contestó el acusado.

El fiscal Suárez Faisal no quedó conforme con la respuesta y después de indagar sobre un curso de inteligencia al que asistió Barcos en el Batallón 601, insistió por tercera vez con el asunto de las armas de fuego. ¿Usted nunca aprendió a manejar armas? le planteó.
No.

¿Y en ese curso de inteligencia tuvo adiestramiento especial sobre el manejo de armas?
No.

¿Y usted no lo hizo de otra manera?
No. Teníamos prohibido utilizar armas. Era una prohibición total contestó Barcos.

¿Nunca tuvo un arma de fuego en sus manos?
No, ni siquiera iba a cazar. Nunca me gustó ni me interesó.

El interrogatorio pareció quedar ahí. Pero después el fiscal confrontó a Barcos con su propia foja de servicios que el Ejército remitió al juicio. Le pidió que lea los méritos que se había anotado en la foja 123 en el año 1977, es decir mucho antes del secuestro de los esposos Tur y Ricotti. El secretario del Tribunal acercó al expediente. "Ahí usted puede leer sobre todas las cuestiones que le pregunté. Y al final dice que usted es un ’buen tirador de armas de fuego de puño’. ¿Recuerda eso?", le preguntó Suárez Faisal.
Barcos demoró algunos segundos en reaccionar. "Le vuelvo a repetir, jamás tuve un arma provista ni jamás tiré con armas", se defendió.

¿Puede reconocer la firma?
Sí concluyó Barcos.

30 de marzo de 2010
©rosario 12
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la violación como tortura


"Ella habló de la violación como tortura". Patricia Isasa, ex detenida.
[Adriana Meyer] Argentina. Patricia Isasa tiene 50 años y es arquitecta. Conoció a Silvia Suppo cuando estuvieron cautivas durante la dictadura y ayer recordó el instante en que anotó su nombre en la lista de testigos, "con tinta negra, en un papelito donde puse a las mujeres que estuvieron conmigo y podían hablar de su violación" a manos de los represores, "de esa fobia y misoginia enloquecidas". A esos victimarios enfrentó cara a cara en septiembre, durante el juicio al ex juez Hermes Brusa y cinco ex policías en Santa Fe, en lo que fue uno de los testimonios más desgarradores. Isasa sufrió una serie de intimidaciones en septiembre de 2006, desarmó su vida y se fue del país. "La vida se me hizo mierda dos veces, pero volví porque acá tengo mis muertos, mis amores y mis sueños", dijo ayer a Página/12, por momentos quebrada de dolor por el asesinato de Suppo. "Si no fue un robo significa que los represores son la mafia, y con un mafioso criminal confeso no hay reconciliación posible. Es un debate infame el que propone (Eduardo) Duhalde cuando habla de plebiscitar los juicios", agregó.
Suppo fue una testigo clave en el juicio en el que Isasa fue querellante. "Es medio difícil que salgan a robar a esa hora, entre las 9 y las 10 de un lunes. Si no llega a ser un robo fue un mensaje mafioso, una represalia o venganza por el valiente testimonio de Silvia en el juicio", afirmó. A su criterio, "ésta sería la prueba palmaria de que no es posible limitar los juicios como propone la derecha".

¿Siendo sobreviviente de la dictadura se fue del país en plena democracia luego de las amenazas que sufrió?
Al día siguiente de la desaparición de (Julio) López fui amenazada de una manera jodida. Llamaron a los teléfonos de mi ex pareja, me estaban buscando. Me fui a vivir a Estados Unidos, y cuando volví secuestraron a (Luis) Gerez a los pocos días. Acá hay que ver las condiciones en que están presos. Por haber estado en un campo me parece bien una cárcel limpia y justa, pero hay que poner atención con quién se comunican, quiénes los visitan, hay que hacer un monitoreo detallado, son presos de extrema peligrosidad y lo demuestran a cada instante. Hablo de un control efectivo, permanente y puntilloso de los contactos que tienen; me pregunto si debieran tener acceso a Internet y celulares. No son presos que se van a reinsertar, hay que tenerlos a resguardo de todos nosotros. Si a esta edad se los está juzgando no es porque no quisimos sino porque en el ’87 intentaron dar un golpe. Ahora exageran su decrepitud en los juicios y muestran el grado de psicosis que tienen al no hacerse cargo, porque en privado se enorgullecen de lo que hicieron pero lo silencian en público.

¿Por qué el testimonio de Silvia Suppo fue clave?
Silvia habló de la violencia sexual, de la violación como práctica de tortura especial contra las mujeres, una práctica sistemática, un delito aparte. La violaron en la Comisaría 4ª igual que a mí, y cuando en la Guardia de Infantería Reforzada detectan que estaba embarazada, María Eva Aebi y Juan Calixto Perizzotti deciden hacerla abortar. Luego la llevan a La Casita, donde se repone y como no estaba vendada les ve las caras a todos. La conocí en ese lugar. Estuvimos un año juntas, era una persona digna, muy compañera. Cuando salió libre siguió viviendo en Rafaela.

Robo o mensaje mafioso, ¿esto afectará a otros testigos?
En lugar de callarnos, luego del espanto, nos genera más compromiso. Yo misma tengo miedo, el tema es que no te paralice. Hoy temblé al recordar cuando la puse en la lista de testigos, cuando sonrió y me dio un beso al terminar de declarar. Pero reforzamos el compromiso de vida de sostener estos juicios. No existe la protección total. Viví en Londres y otros países donde la protección es muy eficiente y previene algo, pero nunca todo. Acá no se trata de si el sistema nacional o provincial de protección de testigos funciona. En mi caso esclarecieron una de las amenazas y venía de una familiar de uno de los condenados en el juicio. Durante el juicio Silvia tuvo protección pero luego no la quiso, y es respetable. La tuve durante años y es muy pesado. Esto no se cambia con ceder a extorsiones mafiosas sino con más control en las cárceles y más condenas. Si no, ganaron ellos.

30 de marzo de 2010
©página 12 
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