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el caso mitchell


La renuncia del muy cuestionado miembro de la Casación. Con una causa en la Magistratura por legalizar apropiaciones de bebés durante la dictadura y otra penal por supuestas coimas, el camarista presentó su dimisión. Falta ver si la Presidenta se la acepta o deja que lo procesen.
[Irina Hauser] Argentina. Pasaron casi veinte años desde que Carlos Menem nombró a los primeros integrantes de la Cámara de Casación Penal. "Esperpentos", los llamó el entonces ministro de Justicia León Arslanian como preámbulo de su renuncia. El recambio de togas se hizo esperar, pero ahora todo indicaría que hay una transformación de fondo en marcha. No sólo por los jóvenes jueces que entran a este tribunal que revisa sentencias y detenciones, sino por los que siguen buscando la puerta de salida. Esta semana, mientras juraban dos nuevos camaristas, se conocía la renuncia de Wagner Gustavo Mitchell, flanqueado por el avance de dos investigaciones penales y en el Consejo de la Magistratura. En una de ellas está acusado de haber facilitado, como juez de menores durante la última dictadura, la apropiación de hijos de desaparecidos. En otra, se analiza su presunta participación en una trama de sobornos –junto con otros dos colegas– que estaba destinada a conseguir la libertad de la patota de la Unión Ferroviaria (UF) detenida por el asesinato de Mariano Ferreyra.
Mitchell presentó su renuncia ante el Poder Ejecutivo la semana pasada, pero la presidenta Cristina Kirchner aún debe decidir si la acepta o si deja que avancen los pedidos de juicio político en su contra, a los que se suman causas penales. Así lo confirmaron a Página/12 funcionarios del Gobierno y del Consejo. El criterio, en los últimos tiempos, ha sido aceptar las dimisiones, como sucedió con otro ex miembro de Casación, Alfredo Bisordi, denunciado por dilatar y obstaculizar causas de derechos humanos, y más recientemente con el ex fiscal ante este mismo tribunal, Juan Martín Romero Victorica, acusado por la nieta recuperada Victoria Montenegro de pasarle información de las causas a su apropiador. El razonamiento suele ser que el objetivo de que dejen de impartir justicia se cumple si dan un paso al costado. En los organismos de derechos humanos hay distintas posturas.

Juez en la Dictadura
La renuncia de Mitchell llega cuando faltan pocos días para que una ex detenida, Sara Méndez, declare en el juicio sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. La vida de esta uruguaya, citada para el 18 de octubre, estuvo signada por una decisión de Mitchell, a quien se decidió a querellar el año pasado. Sara fue secuestrada el 13 de julio de 1976 en su casa de Belgrano, en Capital Federal, por un operativo conjunto del Plan Cóndor. Tenía un bebé de veinte días. A ella la trasladaron al centro clandestino de detención Automotores Orletti. A su chiquito, Simón Riquelo, se lo llevaron unos hombres de civil, que después de golpearla le dijeron que no se preocupara. "Esto no es una guerra contra los niños", alegaron. Durante 26 años ella buscó a su hijo, quien recuperó la identidad en 2002. Entonces supo que Mitchell, como juez de menores, lo había dado en guarda con fines de adopción a poco de su detención ilegal. Sin tomar medidas para ubicar a su familia, lo entregó a un subcomisario sospechado de haber participado en el secuestro de la madre.
La denuncia de Sara es parte de una investigación que se inició con una presentación de la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo María Isabel Chorobik de Mariani, Chicha. Ambas eran representadas por Alejo Ramos Padilla, quien juró el viernes como juez federal de Dolores. Ramos Padilla le pidió al juez Norberto Oyarbide que analice todos los expedientes de adopción de los juzgados de menores porteños, ya que se presume que muchas apropiaciones de hijos de desaparecidos fueron disfrazadas de legalidad con mecanismos de adopción. Los legajos fueron secuestrados y los estudia el juez. A esta causa se sumó este año otra denuncia comprometedora para Mitchell, que la hizo el Tribunal Oral 6 (TOF6) al escuchar el testimonio de la titular de Abuelas Estela Carlotto, quien recordó su peregrinaje por la Casa Cuna y los juzgados en busca de su nieto nacido en cautiverio, hijo de su asesinada hija Laura. Cuando fue al juzgado de Mitchell recibió un mensaje del juez –contó– a través de un emisario que le dijo "que se cuide" porque "por lo que usted hace podría aparecer en una zanja". Carlotto aún no halló a su nieto.
Estela, Sara y Chicha fueron citadas por el Consejo de la Magistratura días atrás. Habían sido convocadas para el martes pasado, pero se reprogramó la declaración para los primeros días de noviembre, aunque queda todo sujeto al destino de la renuncia del camarista, quien antes de ser juez de menores había sido fiscal en 1973 y luego camarista en 1979.

Sobornos También
La otra historia que vino a marcar el ocaso de Mitchell –un hombre querido por la vieja tropa de Casación, donde designó a buena parte de su familia– brotó de las escuchas telefónicas de la investigación del asesinato de Mariano Ferreyra, ocurrido en una protesta de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca. Esas conversaciones desnudaron una trama inesperada, que habría estado manejada por el propio líder ferroviario José Pedraza, y que habría tenido como objetivo que las excarcelaciones de los imputados tramitaran en la Sala III de la Cámara de Casación y luego comprar la voluntad de los jueces para que los liberaran. En las escuchas, Juan José Riquelme, un agente de la SIDE que prestaba servicios de lobbista para su provecho personal, menciona contactos y encuentros con jueces de Casación en el marco de la causa del homicidio, por la que están detenidas diez personas, entre ellos Pedraza. Riquelme le reportaba al líder de la Unión Ferroviaria la situación y coordinaba acciones con otro de los aparentes intermediarios, el ex juez subrogante Octavio Aráoz de Lamadrid, quien había sido secretario de otro de los hombres que con Mitchell integran la Sala III, Eduardo Riggi. Aráoz, a su vez, se contactaba según las evidencias con un secretario de la oficina de sorteos, Luis Ameghino Escobar (hijo), con quien había trabajado en la vocalía de Riggi, que manejaba el sistema informático de asignación de causas por el cual el expediente en cuestión "cayó" justamente en la Sala III. Como las conversaciones pudieron ser monitoreadas mientras transcurrían, la Justicia detectó el momento en que el número dos de la empresa Belgrano Cargas, Angel Stafforini, llevaba dinero al estudio de Aráoz de Lamadrid. Al rato la policía incautó un sobre con 50 mil dólares, supuestamente destinados a sobornos. En las escuchas, además, se habla de un pago anterior que no se sabe a quién llegó. En uno de los tramos más increíbles, donde se discuten los montos de las posibles coimas, Riquelme deja un mensaje a Pedraza en el que exclama: "Informan del otro lado que son verdes, reitero, son verdes". Aclaraba que eran dólares, no pesos.
El fiscal que quedó a cargo de la pesquisa de los sobornos pidió las detenciones e indagatoria de Pedraza, Riquelme, Aráoz, Stafforini y Ameghino Escobar, pero también requirió analizar con quién se comunicaban desde noviembre hasta febrero tres camaristas de Casación: Mitchell, Riggi y Mariano González Palazzo. La realización de este chequeo fue aceptada por el juez Luis Rodríguez. En la transcripción de las escuchas, se lee un diálogo en que Riquelme le explica a Pedraza que "ya hablé con Mitchell, quedé en tomar un café con él el día martes y te manda un gran abrazo, un gran saludo y tremendo agradecimiento por tu atención (...) Mitchell me dio a entender, o sea, un poco así a buen entendedor pocas palabras (...) ‘y nosotros vamos a terminar el turno de feria y entonces esto pasa para adelante’ (...) la sala de feria lo pasa hasta que sea sorteada la sala (definitiva) a partir del 2 de febrero, lo cual favorece los planes de nuestro amigo Octavio".
Abraldes sostuvo que abundan las referencias a "atenciones de fin de año" y "discretos almuerzos". No se puede descartar, sostuvo el fiscal, "que los jueces de la Cámara Nacional de Casación (...) hayan tenido participación en los hechos sea a través de la recepción de dádivas o de la aceptación de promesas de esa naturaleza". Puertas adentro de Casación se abrió un sumario por otras denuncias sobre manipulación de sorteos.
La jura, el martes último, de Alejandro Slokar y Mariano Borinsky como nuevos integrantes de Casación, marca un cambio de época. Otras dos vacantes están por ser cubiertas, ya hay llamado a concurso para la que dejó hace poco Juan Rodríguez Basavilbaso y se abriría una más con la salida de Mitchell, mientras circulan rumores de otra posible renuncia. Es la mitad del tribunal, que tiene trece miembros. Toda una oxigenación.
3 de octubre de 2011
2 de octubre de 2011
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otro represor se fugó a chile


El ex coronel Duret, condenado el lunes a quince años de prisión, también estaría en Chile. Como pasó hace un mes con el suspendido Otilio Romano, esta vez fue Duret quien salió del país justo antes de que Casación lo condenara por considerarlo responsable del crimen de Carlos Labollita, en 1976.
[Diego Martínez] Argentina. Atravesar la cordillera para esperar en Chile decisiones cruciales sobre sus futuros parece ser una nueva costumbre de los imputados por crímenes de lesa humanidad. La inauguró un mes atrás el ex camarista mendocino Otilio Roque Romano, que al día siguiente fue suspendido por el Consejo de la Magistratura. El domingo siguió sus pasos el coronel retirado Alejandro Duret, condenado un día después a quince años de prisión por la Cámara Nacional de Casación Penal. Igual que el cuyano, el militar responsable de secuestrar, torturar y desaparecer a Carlos Labollita en 1976 era técnicamente inocente y no tenía prohibición para salir del país. Hasta anoche ni siquiera tenía orden de captura, pedido que formuló el jueves el fiscal federal Daniel Adler y sobre el que debe pronunciarse el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata. La pregunta obligada es si el viaje de Duret es pura coincidencia, si el oficial de Inteligencia del Ejército Argentino seguirá el ejemplo de Romano para buscar refugio e impunidad en los pagos de Sebastián Piñera, o si ya cruzó también el Pacífico y pronto sumará su nombre al de otros cuarenta represores prófugos.
Fiscales y abogados de organismos de derechos humanos coincidieron en destacar el valor de la decisión de la Sala IV de Casación. Los jueces Mariano González Palazzo, Gustavo Hornos y Augusto Díaz Ojeda no sólo revirtieron la absolución, también impusieron pena, asumieron "competencia positiva" en la jerga jurídica. Lo que no hicieron los miembros del máximo tribunal penal del país fue tomar alguna medida para evitar la fuga del militar, que estuvo con prisión preventiva hasta que los jueces Nelson Jaranzo y Alejandro Smoris lo dejaron en libertad.
Duret fue absuelto a mediados de 2009, cinco días después de la derrota electoral de kirchnerismo. El 9 de agosto último se realizó la audiencia pública en la que fiscales y abogados pidieron su condena en nombre de los familiares de la víctima, y militares retirados y allegados hicieron acto de presencia junto con Cecilia Pando. Comenzó entonces la cuenta regresiva para que Casación se pronunciara. Según el Código Procesal Penal, la Sala IV debió convocar a Duret en persona para conocerlo antes de fallar. La audiencia, sobre la cual el Ministerio Público Fiscal nunca fue notificado, se habría realizado a principios de mes.
El lunes, Casación firmó la condena y ordenó notificar al Tribunal Oral marplatense. El miércoles la noticia trascendió extraoficialmente. El jueves al mediodía, el fiscal ante Casación, Raúl Plee, les solicitó a los jueces que ordenaran la prohibición de salir del país para Duret. Cuando los representantes del Ministerio Público apuntaron el nombre del condenado en los registros de Migraciones (también son accesibles a los jueces) se encontraron con la novedad del viaje a Chile. Por la noche, el fiscal Adler pidió la captura nacional e internacional, sobre la que debe pronunciarse ahora el TOF de Mar del Plata, acotado esta vez a Carlos Rozanski dado que Esmoris y Jarazo están de licencia y se reponen de un accidente automovilístico ocurrido el martes.
Duret cruzó la frontera por Mendoza, como Romano, pero no en avión sino en auto. Según los registros de Migraciones, viajó en un Peugeot 206, patente EVC743, junto con un militar y su esposa. Se trata de Héctor Osvaldo Miranda, que en 2003 ascendió a teniente coronel, y su esposa Ana María Groppa, ambos radicados en el barrio de oficiales del Grupo de Artillería de Montaña 8 de Mendoza. Miranda tiene 56 años, edad con la que podría permanecer en actividad en el Ejército, aunque según bases de datos empresariales está abocado a tareas privadas en un rubro sensible a los uniformados: preside la agencia de seguridad Kustos. Migraciones también registró el retorno del matrimonio, apenas dos horas después, pero entonces a solas, sin Duret, que ya se había hecho una escapada al país trasandino el 17 de septiembre.
Funcionarios chilenos afirmaron durante el último mes que Chile respeta los derechos humanos. Tanto sus normas internas como el derecho internacional establecen que el status de refugiado no incluye a acusados (menos aún condenados) por delitos de lesa humanidad. Los trámites previstos para quien solicita el refugio, sin embargo, le permiten a Romano ganar tiempo y burlar la cárcel. En los próximos días se sabrá si el del camarista es un caso aislado o si Duret decidió acompañarlo.
1 de octubre de 2011
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una semana más para los represores


El veredicto por los crímenes cometidos en la ESMA pasaría para fines de octubre. La defensa de los acusados en la causa ESMA consiguió más tiempo para responder a la fiscalía y las querellas, que ayer concluyeron con sus réplicas. Los jueces creen que la sentencia sería el 21 o 28 de octubre.
[Alejandra Dandan] Argentina. Otra vez una sorpresa en el juicio por la ESMA. Cuando la jornada estaba por terminar, después de avanzar un casillero en el proceso, porque acababan de concluir las réplicas de la fiscalía y las querellas, de pronto todo cambió. El juicio oral debía entrar en la etapa de dúplicas de los defensores, prevista originalmente para la semana próxima. Pero, al final del día, las defensas pidieron más tiempo para preparar las respuestas. La próxima audiencia saltó así del jueves 6 de octubre al miércoles 12. En el medio se desató una discusión por "planteos novedosos": lo que para las querellas y fiscalía no son "planteos novedosos"; porque no introdujeron nuevos hechos ni nuevas pruebas, las defensas lo entienden "como ropajes" de esa situación. El Tribunal Oral Federal Nº 5 finalmente dio la razón a la defensa. El veredicto previsto tentativamente para el 14 de octubre ya había sido pospuesto y ahora se manejan fechas alternativas como el 21 o 28 de octubre. En el medio están las elecciones, un elemento de la agenda política que se coló en las especulaciones de final de juicio: la demora entre una y otra fecha puede quedar así en manos de las defensas y de los represores con un tiempo todavía no cerrado para pronunciar sus "últimas palabras".
Nadie espera en calma las últimas audiencias, sobre todo desde la repentina renuncia de la semana pasada de Alfredo Solari, a cargo de la defensa de seis marinos, entre ellos Ricardo Cavallo. Ayer a la mañana se presentó su reemplazante, el abogado Olmedo Barrios, que firma las solicitadas de la Agrupación Concordia a favor de los represores a los que considera "detenidos políticos". Barrios ensayó un estratégico movimiento de piezas al comienzo del día, primero sin resultados, pero que con el correr del día le sirvió. Pidió diez días hábiles para ponerse al tanto de la causa, los jueces decidieron otorgarle sólo tres, aunque en los hechos los plazos cambiaron cuando terminaron de hablar las querellas, aparecieron los planteos de las defensas y todo se atrasó.
A la mañana, el primer "no" del Tribunal provocó cierta molestia entre los habitúes del piso superior de la sala, la bandeja donde se sientan los camaradas y mujeres de los acusados. Cinco de los diez presentes se pararon airadamente para irse. Entre ellos, alguien reconoció a Fernando Goldaracena, el abogado que representó al ex almirante Armando Lambruschini en el Juicio a las Juntas.
Luego de ese comienzo, hablaron fiscalía y querellas. Desde la semana pasada, los fiscales advertían que no iban a "replicar", es decir que no iban a generar nuevos hechos, porque no iban a responder sobre hechos y pruebas. Sólo iban a responder nulidades y planteos de inconstitucionalidad. Las querellas hicieron lo mismo. Sin "réplicas", las defensas no necesitaban responder o contestar novedades por los hechos, una interpretación que sin embargo, al final del día, saltó por los aires. Porque mientras unos decían que no hubo novedades, el Tribunal dio la razón a la defensa. "Es largo de explicar", dijeron en Tribunales. "Los temas son conocidos y las argumentaciones, novedosas. Las defensas manifestaron que se les dio ‘ropaje’ de contestación de nulidades a cuestiones propias de las réplicas que se saben constitutivas de hecho y prueba. Del análisis que requiere su refutación viene la prórroga de plazo solicitada y aceptada por el Tribunal."
Esa posición que el Tribunal cree que está en línea con su tradición de darle tiempo a todo el mundo, y que nadie se queje de no tenerlo para una legítima defensa, molestó a las querellas de los organismos de derechos humanos. En función de un tiempo que se considera perentorio –el debate lleva casi dos años y la falta de justicia, más de 35–, la demora se leyó como nueva dilación. Todos ayer se esforzaron en ser precisos y breves, pero hicieron hincapié en que no replicaron.
La fiscalía compuesta por Mirna Goransky y Pablo Ouviña primero dijo por qué no iba a replicar, dado que los hechos y las pruebas ya fueron planteadas y fundadas en el juicio. Luego respondió nulidades y planteos de inconstitucionalidad. "Pasaron 25 años desde las primeras indagatorias, siete años desde la reapertura de la causa y casi dos años de debate", dijo Ouviña. Citó al jurista Julio Maier para hablar de "torneos de nulidades" como "el principal mecanismo defensivo en este tipo de procedimientos". Habló del "laberinto de formas" que "multiplica los incidentes: así el proceso se convierte en una guerra de desgastes y la postergación de todas las decisiones en su arma principal".
Y como más tarde lo hizo el CELS, respondió lo que se llama nulidad por "incongruencia". Es uno de los ejes de las defensas en los juicios: discuten la incorporación de nuevas pruebas en el proceso oral y, entonces, de nuevos cargos. Dicen que los supuestos nuevos cargos no llegaron planteados en la acusación original (primera instancia) y, como no lo supieron antes, eso les impide defenderse legítimamente. Los toma por sorpresa. Un ejemplo es el caso Rodolfo Walsh. Elevado por privación ilegal de la libertad, la acusación imputó por homicidio producto de testimonios y pruebas del juicio. La defensa lo cuestionó. La fiscalía trabajó varios argumentos. Entre ellos subrayó la capacidad legítima de un juicio oral para provocar nueva prueba. Pero, además, rastreó cómo la hipótesis del homicidio se venía planteando desde etapas anteriores, en instrucciones de 2004: "De ese dictamen se desprende que la muerte fue descripta y considerada en numerosas oportunidades y no sólo como pretenden las defensas".
30 de septiembre de 2011
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represores apuestan a la dilación


Hoy comienzan las réplicas de la fiscalía y las querellas en la causa ESMA. La renuncia del abogado que defendía a seis represores ya demoró una semana el juicio, cuyo veredicto estaba previsto para mediados de octubre. Los fiscales y los abogados querellantes revisarán los casos de Rodolfo Walsh y de María Cristina Lennie, entre otros.
[Alejandra Dandan] Argentina. El juicio oral por los crímenes cometidos en la ESMA entró en la lógica de una partida de ajedrez. La renuncia del abogado Alfredo Solari, a cargo de la defensa de seis marinos, desató un efecto en cadena que suspendió una semana el proceso. Faltan pocos días para el veredicto previsto para mediados de octubre, pero a la luz de los dos años de juicio aún esas dimensiones parecen eternas. Hoy comienzan las réplicas de la fiscalía y las querellas. Revisarán el caso Walsh y el de María Cristina Lennie, entre otros. La semana próxima responderá la defensa de los marinos que, de acá en adelante, seguramente intentará buscar todas las formas posibles para seguir retrasando el veredicto.
Acaso la intención de demorar el final del juicio pudo empezar a verse en los últimos días. El abogado Alfredo Solari representaba a seis marinos, entre ellos al represor Ricardo Cavallo. Su renuncia generó un dislate en la sala de audiencias. El Tribunal Oral Federal 5 ese día le había encargado además la representación de Julio César Coronel, otro imputado cuyo abogado (que además es su hijo) no estaba en la ciudad. En los últimos días, los seis marinos que eran representados por Solari nombraron a un nuevo abogado: Olmedo Barrios, con domicilio en La Plata, quien pidió un plazo de diez días para ponerse al tanto de la causa. Un plazo que puede hacer demorar nuevamente todos los plazos y que alguno se ocupará de pedir que quede reducido al mínimo legal disponible: tres días en total.
Barrios lleva adelante la defensa de otros represores en varias causas por delitos de lesa humanidad y una firma con su nombre aparece entre los abogados de la Agrupación por la Justicia y la Concordia, que en una carta abierta al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, se quejan por el avance de los juicios. Su nombre aparece como autor de un blog que recientemente publicó la carta en la que Francisco Solari se define como perseguido político porque un alumno suyo de la Facultad de Derecho denunció sus posturas pro dictadura.
En ese contexto, el juicio oral hoy debería empezar con la etapa de réplicas. Primero hablará la fiscalía de Pablo Ouviña y Mirna Goransky durante unas tres horas, aunque no "replicarán", sino que responderán "planteos de las defensas". La diferencia entre uno y otro criterio no parece sólo semántica porque permitiría ganar días, pero la fiscalía dice que es por otra razón: "No hay réplicas porque realmente en este caso no corresponden", explicaron. El planteo no va a discutir hechos o pruebas, sino ejes como el de "cosa juzgada" o la prescripción de las causas.
Luego será el turno de las querellas integradas por los organismos de derechos humanos. Volverán sobre algunas claves de los alegatos, entre ellos algunos tramos con los que intentaron avanzar sobre criterios duros y ortodoxos de la Justicia, cuestionados más tarde por las defensas. Pero retomados aun así en otros ámbitos judiciales, como sucedió por ejemplo con el caso de la violencia sexual.
Entre esos puntos más críticos volverán al caso Rodolfo Walsh. La defensa objetó que el caso haya empezado por "privación ilegal de la libertad y tormentos" y termine con una imputación extra por homicidio. Eso que para la lógica penal es un problema de "derecho", para las querellas en cambio es un hecho habilitado porque el juicio arrojó pruebas claras de la presencia del cuerpo asesinado de Walsh dentro de la ESMA. Algo similar ocurre con el caso de María Cristina Lennie, que tomó cianuro cuando iba a ser secuestrada por una patota de la ESMA en 1977. La ingesta, hasta aquí leída como "suicidio", el CELS la enmarcó como "homicidio", por "una situación que en forma dolosa crea el autor mediato, que deviene penalmente responsable". El caso Lennie es importante no sólo en el juicio ESMA, sino como lógica para revisar el modo en el que se investigan las hasta ahora muertes de otros militantes políticos.
29 de septiembre de 2011
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médico dice que nunca vio torturas


El médico Berges declaró en el juicio por el Circuito Camps. Empezó la indagatoria de los 24 procesados por delitos de lesa humanidad. El ex ministro de Gobierno bonaerense Jaime Smart dijo que durante los tres años que estuvo en el cargo no se enteró de nada: "No sabía más que la gente común".
[Alejandra Dandan] Argentina. Pocos declararon. Los que lo hicieron no permitieron preguntas ni de las querellas ni de la fiscalía. Uno fue el médico de policía Jorge Antonio Bergés, arrastrado en una silla de ruedas. "Nunca presencié ninguna tortura", dijo pese a haber sido quien obligó a Adriana Calvo a limpiar la placenta del parto cuando dio a luz en el auto que la trasladaba de uno a otro centro clandestino. También declaró Jaime Lamont Smart, el ex ministro de Gobierno bonaerense. Durante casi dos horas, repitió en su coartada que "un ministro de Gobierno no sabía más que la gente común", pero a la vez recomendó la lectura del fallo del Juicio a las Juntas en lógica de los dos demonios. Habló de límites que le marcó Camps, de un juicio sesgado, pero nunca logró explicar su contradicción principal: cómo en tres años de mandato no supo nada o por qué en 1976 decía que la policía iba a trabajar en la "lucha contra la subversión", tarea para la cual anunció públicamente, en ese momento, que destinaba una partida de presupuesto extraordinario y el nombramiento de 30.000 efectivos.
El juicio por el Circuito Camps entró de esa manera en la etapa de indagatorias, previas al debate. En el teatro de la AMIA de La Plata, entre los 25 acusados, esperó su turno sentado el comisario Miguel Etchecolatz, que sin embargo no será indagado hasta la semana próxima. El Tribunal Oral Federal Nº 1 convocó en el comienzo a una pequeña lista. Alejandro Agustín Arias Duval, ex jefe del batallón de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires, lo único que subrayó ante los jueces fue que de chico le decían "Osito". Eros Almilcar Tarela, uno de los jefes más brutales de la patota del Coti Martínez, se negó a declarar sobre "las infamias", pero también dijo eso: que de chico, era "Peti" o "Petiso". Luego alguien arrastró a Bergés hasta el medio del escenario. Y antes de empezar la indagatoria, cuando el Tribunal le preguntó por sus datos personales, desde la sala se escuchó una especie de reprobación colectiva: el médico de policía acababa de decir que vivía en la calle Madres de Plaza de Mayo. Después, agregó: "Ex Magallanes".

No Existía
"A mí me trasladaron a lo que han dado en denominar Puesto Vasco, que era la Brigada de Investigaciones: tampoco entiendo por qué se le dice centro clandestino cuando yo realicé exámenes médicos legales a determinadas personas", dijo Bergés. "Nunca presencié ninguna tortura y en los exámenes médicos legales que hice nunca vi torturados", explicó, pese a que entre la querellante Guadalupe Godoy, de Justicia Ya!, recordaba a Adriana Calvo. Tratando de explicar por qué se habla de médicos en la tortura, Bergés llegó hasta el hijo del poeta Leopoldo Lugones, Polo Lugones: "Inventó la picana eléctrica y en palabras textuales dice: ‘Que practicaba con los presos de la vieja cárcel de Las Heras’ y dice ‘que ahí había siempre presente un médico del ministerio que controlaba el trabajo’: ahí me di cuenta por qué muchas personas dicen eso".

Smart
Smart encuadró su decisión de aceptar el cargo de ministro como un acto "por la patria". Fue el único ministro de Gobierno civil de todo el país, según sus datos. Llegaba de Venezuela. Había integrado el inefable "Camarón", la Cámara Penal Federal creada por la dictadura de Agustín Lanusse para juzgar a las organizaciones políticas y armadas, disuelta durante el gobierno de Cámpora. En este juicio está acusado como autor mediato de los crímenes del Circuito Camps porque de él dependía la estructura de policía: las comisarías reconvertidas en centros clandestinos dedicadas a interrogar, torturar y exterminar a las víctimas.
Smart estuvo tres años en el ministerio. Los cargos no necesitarían más pruebas que el organigrama, pero entre otras pruebas hay una declaración suya de diciembre de 1976, publicada en el diario La Nación, paradójicamente el mismo diario que en su editorial del viernes pasado hizo una defensa corporativa del ex funcionario. En 1976, Smart asumía la "lucha contra la subversión" y daba cuenta de que para esa lucha proveía suministros a las comisarías y recursos humanos, una partida de millones de pesos, 30.000 hombres, y vencida la guerrilla abogaba por avanzar con los "ideólogos". Ese fue uno de los puntos al que volvieron los jueces.
Roberto Falcone le preguntó si durante los tres años en los que fue ministro no tenía conocimiento de lo que sucedía. Smart dijo que "no".

¿De los tiroteos que mencionó usted, no sabía nada?
Sí –explicó–, por los diarios, las noticias que teníamos en los diarios. Yo creí hasta hace unos días que lo de la Calle 30 fue un enfrentamiento entre subversivos y las fuerzas militares. Salió en el diario El Día. No oí el cañonazo.

La sede de su despacho, ¿a cuántas cuadras estaba de la seccional 5ª?
No sé.

¿No asistió nunca?
No.

¿Cuándo usted liquidaba las partidas de alimentos?
¡Cómo voy a liquidar yo las partidas de alimentos! Es una pregunta capciosa.

¿Firmaba los expedientes?
En las 24 horas que un ministro tiene no puede entrar en esas minucias.

Usted describió cuál era el clima previo y dijo que había que luchar contra la subversión. ¿Usted recuerda una nota en el diario La Nación?
Eso lo mantuve siempre, porque el primer encontronazo que tuve con autoridades militares fue porque lo que yo dije es que había que descubrir un grupo que había armado a los jóvenes, había universitarios, y a los jóvenes ideólogos.

En otros tramos, dijo: "La única opción que tenía era no aceptar el cargo". Y luego, cuando las preguntas insistieron sobre qué sabía o qué no, explicó: "No se sabía nada. Cualquier averiguación que usted hiciera lo colocaba en lugar de sospecha".
Los querellantes de los organismos de derechos humanos se sorprendieron. Para la fiscalía, integrada por Hernán Schapiro y Gerardo Fernández, pareció una declaración paradójica. "Si bien fue bien armada, no puede explicar cómo alguien que estuvo en un cargo tan importante, de tamaña entidad, podía estar ajeno cuando en realidad era quien tenía a cargo la provisión de recursos administrativos, económicos y humanos para la policía", dijo Fernández. "Estuvo dos años más desde ese diciembre: los tres años más intensos de la represión en una función contundente, no hay defensa posible", indicó.
29 de septiembre de 2011
28 de septiembre de 2011
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no habrá retroceso en juicios


Lorenzetti ratificó la continuidad de los procesos contra los responsables de crímenes de lesa humanidad. El presidente de la Corte Suprema fijó posición al presentar su libro ‘Derechos humanos: justicia y reparación.’
[Irina Hauser] Argentina. Ricardo Lorenzetti acuñó una frase que, dicha por él, el presidente de la Corte Suprema, tiene un valor agregado. "Con los juicios de lesa humanidad no hay marcha atrás", repite desde hace casi dos años ante jueces, estudiantes, abogados y la sociedad en general. Lo hace en todos los ámbitos, donde siempre subsisten resistencias al juzgamiento de los crímenes de la última dictadura. Pero ayer la consigna se potenció al máximo cuando en medio de su discurso en la presentación del libro Derechos humanos: justicia y reparación, que escribió junto a Alfredo Kraut, un grupo de hijos, nietos y familiares de represores comenzó a increparlo desde las butacas en el momento en que decía que la "experiencia argentina" en los juicios por crímenes de lesa humanidad es "incomparable a nivel mundial". "Acá no hay debido proceso", le gritaban algunos jóvenes, desde el ala derecha del Aula Magna de la Facultad de Derecho. "Basta con los setenta", tronó otra voz en medio de la sala. Lorenzetti no se detuvo, les pidió "tolerancia", dijo que los escucharía, y repitió cada vez con más vigor una, dos, tres, cuatro veces: "No vamos a retroceder en los juicios de lesa humanidad". Más tarde advirtió que "el totalitarismo es una maquinaria que no descansa".
"Esta es una política de Estado y deben respetarla todos. Forma parte del contrato social de los argentinos", proclamó, y fue ovacionado. En primera fila estaban la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y Nora Cortiñas, de Madres Línea Fundadora. Los pañuelos blancos se veían en distintos lugares de la sala, junto a representantes de otros organismos de derechos humanos. "Esto nació hace muchos años en las calles, comenzaron las madres, los hijos, las abuelas, los periodistas, los abogados, los organismos de derechos humanos. Generó un consenso que se trasladó a las instituciones que lo recibieron", reivindicó. "Este traslado no fue sencillo. Hubo muchos obstáculos, pero fueron superados. Este proceso requirió muchos sacrificios", señaló Lorenzetti.
El aula estaba repleta. Además de funcionarios, entre ellos el ministro de Justicia, Julio Alak, había consejeros de la magistratura, senadores y además fiscales, jueces y miembros de tribunales orales que son los que llevan adelante los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. A ellos, Lorenzetti les encomendó "que continúen con firmeza, que hagan juicios respetando el debido proceso y el derecho de defensa como no se respetó en otra época. No hay aquí leyes especiales. Todos (los acusados) tienen defensores y a quien no lo tiene se lo ha provisto el Estado". "Estamos hablando de debido proceso como nunca hubo", subrayó Lorenzetti con la mirada clavada en los jóvenes discípulos de Cecilia Pando, no más de veinte, que seguían a los gritos. "Los Montoneros empezaron", "ciento cuarenta y cinco muertos", insistía el puñado de manifestantes que se presentan como "hijos y nietos de presos políticos" y defienden el terrorismo de Estado.
El libro que presentaba Lorenzetti contiene un repaso de los vaivenes en los juicios por los crímenes dictatoriales y reconstruye cómo desde el Poder Judicial se fueron derribando obstáculos, como las leyes de punto final y obediencia debida, para poder llevarlos adelante. Incluye además una reseña de casos emblemáticos. Lorenzetti dijo que no quería hablar del libro en sí mismo. "No creo en vanidades sino en ideales", resumió. Sólo señaló que "abre una nueva etapa, de institucionalización definitiva de los juicios de lesa humanidad", "garantizar su vigencia y continuidad", para desafiar una "larga historia de proyectos temporarios o que cambian según las épocas". "Entiendo que pueda haber gente disconforme, pero el "Estado avanza hacia la justicia, la memoria", acotó, y pidió ser "tolerantes aun en las divergencias más profundas".
Más allá del episodio en que intentaron interrumpirlo, el acto tuvo un tono algo solemne. Habló la decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto, que rescató el carácter "didáctico y pedagógico" de la obra junto con el "valor de la memoria". El periodista Eduardo Anguita dio el toque de distensión con algunas anécdotas y elogió el prólogo de Baltasar Garzón. El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel recordó las dificultades de la etapa de "impunidad jurídica", dijo que el libro sirve para asentar "los caminos de la libertad", y que espera que "contribuya a la conciencia del pueblo" y las "nuevas generaciones".
Lorenzetti también habló de que "no hay que pensar sólo en el pasado sino en el futuro". Contó el caso de una adolescente que fue juzgada en Alemania por pintar esvásticas en lugares públicos, en el que el tribunal "concluyó que lo que hay que hacer es educar" y por eso la condenó a leer ‘El diario de Ana Frank.’ Con ese criterio, anunció, se creará una comisión interpoderes "que trabaje con educación y cultura", similar a la que trabaja en acelerar los juicios. "¿Qué es lo que nos preocupa?", se preguntó. "En el mundo estamos asistiendo a una gran crisis, que es el caldo de cultivo para un retroceso en materia de derechos humanos", advirtió. "El totalitarismo –dijo– es una maquinaria fría que no descansa." "El Holocausto no fue algo instalado de golpe. Fue una lenta degradación de la sociedad. Primero se instaló el fanatismo, luego actos de persecución, se terminó en la peor masacre. Cuando las sociedades se adormecen, se abre el camino para que el totalitarismo tenga lugar y vivamos las grandes tragedias humanas", dijo. "No hay país sin estado de derecho, no hay país sin tolerancia", concluyó.
29 de septiembre de 2011
28 de septiembre de 2011
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smart negó exterminio


Smart negó la persecución y el exterminio durante la dictadura.
Argentina. Durante una nueva jornada de audiencias en la causa denominada Circuito Camps, el ex ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la dictadura, Jaime Smart, primer civil con ese rango en ser juzgado en procesos por delitos de lesa humanidad, negó que haya existido un plan sistemático contra civiles, aunque aseguró no haber tenido "participación en lo que se llamó lucha contra la subversión". Además, apuntó que "la utilización de los elementos policiales" no estaban a su cargo sino que "fueron asumidos totalmente por las Fuerzas Armadas". "Un ministro de Gobierno no podía saber mucho más de lo que sabía la gente común", se despegó.

Al declarar en la causa que investiga los delitos de lesa humanidad cometidos en el conjunto de centros clandestinos de detención que funcionaron en la última dictadura dependientes de la policía bonerense, y el jefe militar de esa repartición Ramón Camps, Smart, quien es abogado y ejerce su propia defensa, argumentó que pese a ser ministro de Gobierno bonaerense durante la dictadura, nunca supo dónde quedaba el Puesto Vasco y que mientras fue ministro no fue "a una sola comisaría".
En ese sentido, detalló además que el gobernador de facto, Ibérico Saint Jean, le ofreció la cartera de gobierno el 28 de marzo de 1976 y que él asumió en el cargo el 8 de abril. "Se dijo en la requisitoria que yo puse la policía a disposición de las Fuerzas Armadas, pero cuando llegué al ministerio, éste parecía una repartición militar y la policía ya estaba supeditada al primer cuerpo del ejército", explicó.
"En 1975 las fuerzas policiales ya habían quedado bajo la jurisdicción de las Fuerzas Armadas y subordinadas a ellas en la lucha contra la subversión", destacó Smart y sostuvo que durante los tres años que se desempeñó como ministro de Gobierno "la única relación que tuve con la policía fue la asignación de determinadas sumas de dinero para la compra de uniformes o de alimentos".
Smart relató que el general Ramón Camps lo visitó para decirle que "no dependía de él", y contó: "Me dijo que tendríamos una relación aceptable en tanto y en cuanto yo no tomara ninguna injerencia en lo que era su responsabilidad. Antes del 24 de marzo el jefe de policía estaba en manos del ministerio de Gobierno, pero cuando yo asumí, ya dependía del primer cuerpo del Ejército". Aunque, apuntó: "Me hago cargo de haberlo aceptado, pero no era un régimen constitucional sino uno de facto".
Además, se desentendió del contexto histórico en el que ejerció el cargo público: "Entre 1976 y 1979 yo conocía una cosa, pero ahora tengo otra idea de lo que sucedió en el país. Un ministro de Gobierno no podía saber mucho más de lo que sabía la gente común, porque había un secreto absoluto y cualquier averiguación que uno hiciera, lo colocaba en lugar de sospechoso".
Para finalizar, Smart llamó al olvido: "La Argentina no saldrá adelante con una difusión del odio cada vez mayor".
28 de septiembre de 2011
27 de septiembre de 2011
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nuevo espacio para la memoria


Scioli anunció que en el Pozo de Arana se hará un centro de concientización. En un homenaje a las Abuelas, el gobernador bonaerense informó que el destacamento policial de Arana, donde hubo un centro clandestino, que formaba parte del llamado Circuito Camps, será un espacio para la memoria y la preservación.
[Ailín Bullentini] Argentina. El destacamento policial de Arana, centro clandestino de detención platense durante la última dictadura, será un "espacio dedicado a la memoria". La definición fue revelada por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, en el marco del homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo que realizaron ayer el gobierno provincial y el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), y fue festejada por las decenas de personas que participaron del acto. La titular de Abuelas, Estela de Carlotto, agradeció el reconocimiento y resaltó que "vivir estos tiempos en que todas las puertas se abren, todo se comunica y socializa, es un milagro". De todos modos, Nilda Eloy, sobreviviente de ese centro clandestino e integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD), remarcó que el Pozo de Arana "no puede tocarse hasta que el proceso judicial en el que está involucrado termine": se refería al juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el llamado Circuito Camps.
"Hay muchas acciones que venimos haciendo en nuestra provincia, por la memoria, la verdad y la justicia, y de hecho ahora estamos por convertir al Pozo de Arana en un espacio de la memoria", anunció, escuetamente, el gobernador Scioli, tras entregar a Carlotto una placa conmemorativa: "Ellas han convertido el dolor en lucha, y lo que podemos hacer nosotros es acompañar, reconocer, motivar a este espíritu y este camino que hace 30 años parecía una utopía, pero hoy nuestro país es reconocido internacionalmente en estas políticas de derechos humanos", añadió.
"Estoy gratamente emocionada, por toda la gente que está acá con nosotros para compartir estos momentos inéditos que se dan en nuestra Argentina", mencionó, momentos antes de recibir la placa, la titular de Abuelas. Aprovechó para hacer un poco de memoria sobre la actividad militante del organismo que preside: "Vivir estos tiempos en que todas las puertas se abren, todo se comunica y socializa, es un milagro para noso-tros, porque el proyecto de vida que teníamos las Abuelas era distinto, nosotros nunca nos imaginamos que íbamos a tener que seguir por siempre con esta lucha".
El anuncio del nuevo destino para el ex centro clandestino de detención platense por el que, se estima, pasaron alrededor de tres mil personas –entre ellas el testigo desaparecido en democracia Jorge Julio López–, fue ampliado a este diario por la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense. La transformación del Pozo de Arana en "un espacio de preservación" consistirá en la construcción de una estructura de acrílico que encajonará el sitio del destacamento, donde fueron encontrados restos de una decena de personas a fines de 2008. "En lo inmediato, se trata de una obra que apunta a preservar pruebas judiciales, pero en el futuro se trabajará para que el lugar se convierta en un espacio de actividades de concientización para las próximas generaciones", explicó el subsecretario del área, Fernando Cano.
La novedad no fue bien recibida por la Asociación de Ex Detenidos, que nuclea a sobrevivientes de diferentes centros clandestinos que funcionaron en todo el país. "La Justicia es la única que puede intervenir en el lugar. Nadie más que los jueces (que intervienen en el proceso del Circuito Camps) pueden tocar nada del Pozo", avisó Nilda Eloy, sobreviviente del Pozo de Arana. "Hasta que no desalojen a la policía de allí, más que un espacio para la memoria, el Pozo será un museo interactivo de lo que fue la detención clandestina ahí", disparó. Según explicó Cano, la decisión de la secretaria de Derechos Humanos provincial, Sara Derotier de Cobacho, es "mantener el lugar siempre custodiado".
Al estar en una ubicación medianamente alejada de zonas residenciales, el Destacamento de Arana sirvió no sólo como un lugar de detención y tortura, sino también como escenario de parte de los fusilamientos cometidos por los represores que actuaron en el Circuito Camps.
28 de septiembre de 2011
27 de septiembre de 2011
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