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homicida en busca de instrucciones


Al Edificio Libertad en busca de instrucciones. Emir Sisul Hess recurrió a la armada cuando se difundió su confesión.
[Diego Martínez] Argentina. El 9 de marzo de 2002, cuando leyó en La Nación que la Cámara Federal había ordenado investigar su confesión, el capitán Emir Hess envió una carta a la Armada. "Desmiento que (la nota) tenga que ver con mis dichos y solicito asesoramiento en caso de ser citado por la Justicia", le planteó el contraalmirante Jorge Recio, director de personal naval, y ratificó su "total identificación con la institución", agregó. El 13 de marzo, en una carta de lectores, el contraalmirante Horacio Zaratiegui afirmó que en la Armada no existió nunca un oficial Hess. "No sé si existe pero no importa. Sería un capitán de corbeta, aviador naval", lo invocó con precisión el fallecido Florencio Varela en una conferencia ante militares.
Hess mencionó la carta al ser indagado como muestra de su "intención de aclarar el asunto". Dijo que "tras enviar ese escrito fui citado al Edificio Libertad, donde tuve una entrevista con el almirante (Jorge) Godoy, manifestándome que volviera a mi casa". Luego, "por orden superior, el capitán Juan José Membrana, que presta servicios en Aerolíneas Argentinas, resolvió mi problema de alojamiento". "A la semana se presentó en mi domicilio, en Bariloche, el teniente auditor Sergio Vargas, que ahora tiene el estudio Vargas-Carli. Estas personas pueden dar cuenta de mi presentación ante las autoridades de la Armada", concluyó.
El almirante Godoy recibió por escrito preguntas de Página/12 y prefirió no responderlas. El jefe de la Armada era en 2002 subsecretario de Relaciones Institucionales de la Secretaría General Naval. Este diario confirmó que son exactos los oficios que Hess asigna a sus camaradas y no logró contactar a Membrana. Vargas desmintió haber visitado a Hess y dudó haberlo conocido. Admitió que en 2002 era teniente auditor pero enfatizó que "nunca se brindó asesoramiento técnico" a imputados. "Por el verticalismo es imposible que me hubieran mandado a asesorar" a Hess, dijo, pues era su subordinado.
Vargas fue mencionado por Horacio Verbitsky en 1999 como enlace entre la Armada y la Justicia, subordinado al capitán Pedro Florido, identificado por el sobreviviente Víctor Basterra como quien lo obligó a falsificar pasaportes en la ESMA. En 2002, cuando Hess dice haber sido recibido en el Edificio Libertad, Godoy, Florido y Vargas revistaban en la Secretaría General Naval. Nora Veiras escribió que Vargas trabajó en el estudio de José Scelzi, abogado de represores, y que pasó a disponibilidad en 2008 cuando publicó que integraba un "grupo de contención" de camaradas en desgracia. "La Armada llevaba un control de causas", explicó Vargas. "Cuando llegaba un requerimiento se verificaba si la persona vivía en el domicilio registrado y se le avisaba. Lo que hacíamos era facilitar la tarea del juzgado. No se asumían gestiones técnicas ante la Justicia, menos (sic) en 2002 cuando no había detenidos", dijo.
Florido es uno de los grandes ausentes en la causa que instruye Torres. El capitán médico Carlos Capdevila declaró que supo "por comentarios de (Jorge) Acosta que en 1977 y 1978 cumplió funciones" en la ESMA. Dijo que en 1980 lo vio "salir numerosas veces del despacho del capitán Estrada", director de la ESMA, y repudió que, lejos de estar detenido, "siguió manejando nuestras causas como integrante del Servicio de Inteligencia Naval por tener relación con varios jueces", entre los que mencionó a Torres y a María Servini de Cubría. Horacio Estrada apareció muerto de un tiro en la sien en 1998 luego de declarar por su rol en la venta ilegal de armas hacia Ecuador. "Estrada era muy amigo de Hess", declaró la testigo que lo escuchó contar los vuelos. Agregó que "se puso loco" cuando supo de la muerte y que para Hess "no fue un suicidio sino que lo habían matado".

29 de noviembre de 2009
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procesan a piloto homicida


Procesaron por primera vez a un piloto naval por su participación en los vuelos de la muerte. Es el capitán Emir Hess. Para su procesamiento resultaron claves los testimonios de dos allegados que contaron cómo relataba que sus víctimas caían "como hormiguitas". Fue detenido en septiembre después de que Página/12 publicara su historia.
[Diego Martínez] Argentina. El capitán Emir Sisul Hess se convirtió esta semana en el primer piloto naval procesado por confesar su actuación en vuelos de la muerte. Si bien su legajo es idéntico al de cientos de marinos, la prueba que lo llevó a Marcos Paz fueron testimonios de allegados, quienes lo escucharon relatar que los secuestrados de la ESMA "iban cayendo como hormiguitas" hacia el vacío. El caso Hess, igual que el del teniente Julio Alberto Poch, preso en España por la denuncia de sus compañeros de la aerolínea holandesa Transavia, revela cuánto depende de los confesores el avance de las causas que investigan el último eslabón del terrorismo de Estado.
El método de arrojar personas al mar fue utilizado durante la dictadura por las tres Fuerzas Armadas. Existen casos probados a partir del hallazgo de cadáveres de personas vistas en Campo de Mayo, ESMA y Olimpo. Por testimonios de sobrevivientes y del capitán Adolfo Scilingo se sabe que en los vuelos hubo militares, prefectos, gendarmes, policías y civiles. También que contaron con la asistencia espiritual de capellanes como Luis Manceñido y Alberto Zanchetta, aún libres e impunes.
El denunciante que inició a la causa, en 2002, supo del relato de Hess por boca de un tercero. Cuando el carromato judicial se puso en marcha, no sólo el confesor admitió la historia: una ex empleada del marino la ratificó y amplió. "Contaba en tono burlón que las personas pedían por favor" y que "no le temblaba el pulso", dijo el primero. Hablaba con "bronca y resentimiento", dijo la mujer. Hess le aseguró que las víctimas "eran tipos muy pesados" y que no se sentía un criminal porque "había que cumplir órdenes".
En 2005 el expediente llegó al juzgado de Sergio Torres, responsable de la causa ESMA. Allí hibernó durante cuatro años, hasta que a principios de septiembre Página/12 contó la historia. La detención fue el 29 de septiembre, una semana después que la de Poch. Hess declaró ante el juez que arrojar personas al mar era "aberrante e innecesariamente cruento", porque "en una fuerza armada lo que abundan son las armas, para ser utilizadas conforme a la Convención de Ginebra" (sic). Negó haber integrado "la fuerza de tareas creada para la lucha antisubversiva", intentó demostrar que piloteaba helicópteros que no podían usarse para tirar personas y dijo desconocer las razones de los testigos para "tergiversar la realidad".
El juez consideró probado que Hess "formó parte de las tripulaciones de aviones y helicópteros utilizados en el sistema de eliminación física denominado ‘vuelos de la muerte’". Apuntó que tres aeronaves que piloteó servían para "arrojar carga sin perder capacidad de vuelo": los helicópte- ros Sea King y los aviones Beechcraft C-45 y Pilatus Porter PL-6-A. Agregó que las confesiones fueron ante personas "de su confianza" y que un testigo de la defensa ratificó la amistad con el primer confesor.
El procesamiento de 583 páginas detalla el método que según Scilingo bendijo la jerarquía católica. Los condenados "eran designados por oficiales de Inteligencia los martes a la noche". Los miércoles se aislaba el sótano. A las cinco de la tarde un suboficial leía una lista con números de prisioneros. "Se producía un clima de violencia, con una gran carga de adrenalina, ya que el futuro trasladado era tomado en forma impulsiva", contó un sobreviviente. "Se los hacía tomar manos con hombro en un trencito", apuntó Ricardo Coquet. Tabicados y encadenados, bajaban hasta la enfermería. Con la excusa de "las condiciones higiénicas" del "campo de recuperación", les inyectaban un somnífero. Los sacaban por "una puerta que sólo se abría en esas oportunidades, directo hacia el playón", recordó Elisa Tokar. Mareados o desmayados, los cargaban a un camión que los llevaba al aeropuerto. Gras apuntó que lo subían "a un Fokker de la Escuadrilla Multipropósito", el destino de Hess en 1978 y 1979. Otro sobreviviente vio en la ESMA "un libro donde estaba desarrollado el proceso que seguía un cadáver cuando se descomponía abajo del mar".
Los traslados eran "en forma semanal", apuntó Torres, y citó un cálculo de Scilingo: "Hubo entre ciento ochenta y doscientos vuelos, arrojando en cada uno entre quince y treinta personas", léase entre 2700 y 6000 víctimas. "Lo insólito era la vida, los nacimientos. La rutina era la muerte", dijo Scilingo. "No matamos a nadie, no tiramos a nadie al mar", confesaban algunos "Verdes", aspirantes a suboficiales de dieciocho años, que a veces lloraban ante algún secuestrado. El cabo Juan Carlos Fotea confesó que era "rallante" ver el desfile de condenados. "Estamos tirando una generación al mar", admitió el policía, que comenzará a ser juzgado en dos semanas. Varios oficiales contaron que habían "fondeado" a las monjas francesas. "Toda la Armada va a tener que poner los dedos", sonreía el Tigre Acosta para referirse a la rotación orquestada por Emilio Massera.
El documento incluye la historia del desaparecido que volvió de un vuelo. Emilio Assales, alias Tincho, suboficial de la Armada, secuestrado el 11 de enero de 1977, fue conducido un mes después al sótano del Casino de Oficiales. El somnífero tardó en hacerle efecto porque era corpulento. Alcanzó a ver que sus compañeros vomitaban, se desmayaban y eran sacados a la rastra hacia el playón. Lo subieron a un camión y lo trasladaron al área militar del Aeroparque Jorge Newbery. Lo obligaron a subir a un avión y antes de despegar le preguntaron el número asignado. Se percataron de que aún no había sido interrogado por el Servicio de Inteligencia Naval y ordenaron devolverlo a Capucha.

–Quiero ir al sur –le insistió al suboficial a cargo del traslado, según le contó luego a un sobreviviente.
–Vos no sabés de lo que te salvaste –le respondió "Pedro Bolita", jujeño de ojos achinados que aún no fue identificado.

Antes de relatar su experiencia, Tincho durmió un día entero. Tiempo después fue trasladado, entonces sí para siempre.

29 de noviembre de 2009
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historia del miedo


La investigadora Lila Caimari analiza puntos clave de la discusión sobre el tema de la seguridad: el reclamo de los vecinos, el despliegue mediático generador del pánico, el rol de la policía y su capacidad represiva, la falta de control del Estado sobre el territorio.
[Veronica Gago] Argentina. Vecinos autoconvocados piden más seguridad. ¿Alcanza con conseguir más fondos para modernizar a la policía? Despliegue mediático del crimen y pánico social. La ciudad está estriada por un mapa del delito que la segmenta. Su repertorio de amenazas prolifera pero, sobre todo, desorienta: ¿quién es capaz de entender y anticiparse a los "nuevos delincuentes"? El Estado se revela incapaz de un control efectivo sobre el territorio y tal constatación dispara el miedo. Estos son algunos de los ejes que la historiadora Lila Caimari (Conicet Universidad de San Andrés) analiza en La ciudad y el crimen. Delito y vida cotidiana en Buenos Aires, 1880-1940 (Sudamericana). Su libro, a pesar de referirse a un período histórico del siglo anterior, no puede escapar al contexto de lectura que impone la agenda de estos días. Tampoco lo pretende. Por el contrario, traza líneas que permiten problematizar la sensación de "puro presente" que, según Caimari, condensa esa frase tan escuchada cada vez que el delito ocupa el centro del debate público: "Nunca estuvimos peor".

Código del Delito
¿Cómo explicar que cada época está convencida que los delitos que sufre son siempre peores que los existentes en el pasado?

Hay una estructura conceptual que surge cada vez que el delito se instala en el centro del debate público y que lleva siempre a presentar el tema como puro presente: "Nunca estuvimos en este lugar y nunca estuvimos tan bajo como en este lugar". Lo dicen los editoriales de los medios y las historias concretas que encarnan o ilustran las formas de una supuesta decadencia moral. La emergencia de la preocupación por el crimen está vinculada a la emergencia de la modernidad urbana. Y, por lo tanto, viene de la mano de las visiones conservadoras o nostálgicas de un pasado imaginario, premoderno, en el cual las complejidades de las interacciones sociales de la gran ciudad no estaban. Se añora un lugar donde las relaciones sociales son legibles, comprensibles, y donde no existe la opacidad y la violencia de la sociedad moderna. En general se trata de una crítica antimoderna: la añoranza del barrio o del vigilante de esquina de antaño, del gaucho matrero en oposición al delincuente moderno, o del delincuente que pone en riesgo su cuerpo en oposición al que usa armas y ya no requiere de ningún arte o saber específico.
La idea que subyace es que el tipo de delincuente anterior tenía aun un código que el actual ha perdido...
Creo que esto apunta a un desfase que hay en la evolución de las prácticas delictivas concretas, que es una historia que también debe ser contada. No se puede hablar de delito sin hablar de representaciones del delito y al mismo tiempo de las prácticas concretas del delito. Creo que son historias que están entrelazadas porque con cada novedad en las prácticas delictivas surgen desafíos de inteligibilidad. Entonces, esta idea de que antes había códigos y ahora no es una idea que también tiene que ver con la dificultad para comprender cuáles son las nuevas reglas de esas prácticas. En ese sentido, la figura del "pibe chorro" es muy emblemática porque supone una idea de desprofesionalización y desjerarquización absoluta, cuando por el contrario los trabajos etnográficos sobre los pibes chorros de Daniel Míguez muestran que hay reglas, que esa práctica sí tiene sus códigos. Sólo que en comparación a la historia del delito organizado del pasado, la acción de los pibes chorros resulta no inteligible.

El Conurbano Como Amenaza
La producción de "nuevos delincuentes" supone también la producción de una nueva topografía de los lugares que organiza cómo se vive la ciudad en cada época...

Sí, a mí me interesa entrelazar tipologías delictivas e imaginarios urbanos y geografías del miedo. Estoy tratando de reconstruir la imaginación social en relación con los lugares del desorden social, del delito y de la amenaza. Trabajo dos figuras. Una es la del bajo fondo vinculada a la ciudad del boom de la urbanización vertiginosa del 900, una ciudad que es como una especie de Babel con incrustaciones de bolsones que no están territorializados por el Estado. Bolsones que son oscuros en sentido literal y figurado: no tienen luz eléctrica y son lugares intersticiales donde se aloja lo lunfardo, que es temido a la vez que produce fascinación en periodistas y criminólogos.

Otra figura es la aparición del conurbano como espacio amenazante que, a diferencia de lo que suele pensarse, no es tan reciente...
La aparición del conurbano se da cuando la asociación entre temor al delito y desorden es expulsada fuera de la ciudad. De modo que el conurbano se convierte en una figura de la ilegalidad que amenaza a la ciudad supuestamente ordenada o por lo menos controlada por la policía. El conurbano, como idea de amenaza tan naturalizada en la imaginación porteña, surge entre los ’20 y los ’30, y está vinculada a cambios económicos, tecnológicos y sociales concretos. En ese sentido es importante ver cómo ciertas prácticas delictivas son transformadas por el acceso a nuevos elementos de consumo como las armas de repetición y los automóviles, a su vez parte de la dinámica del capitalismo de circulación trasnacional de esas tecnologías. Esto hace posible un nuevo tipo de crimen, más organizado, con otro tiempo, mucho más móvil, que dura pocos minutos, más espectacular, y que es diurno por oposición al crimen nocturno del bajo fondo. Esta nueva forma del crimen se presta muy bien a los nuevos lenguajes de espectacularización.

Ahí aparece como clave la intervención periodística...
Estos crímenes no son estadísticamente muy numerosos. Pero lo que importa es el régimen de visibilidad de los crímenes de cada momento. Y acá hay un salto claramente: estos nuevos crímenes funcionan muy bien en los medios gráficos, sobre todo en la prensa sensacionalista. Hablo de un momento pretelevisivo que usa una artillería de recursos gráficos en papel como la crónica, la historieta, la fotografía y el fotomontaje.

Entonces el régimen de visibilidad del delito no necesariamente se vincula a su aumento cuantitativo...
No, un gran crimen alcanza para llenar espacio periodístico por semanas. Esto no quiere decir que sea pura invención de los medios. Insisto: lo que hay que ver es de qué delitos se habla en cada momento y relacionar esto a las economías de los medios de comunicación comercial.

Economía del Delito y Economía Mediática
Los medios –y hoy especialmente la televisión– como "mediadores" de la relación de una sociedad con el delito son un factor central de la percepción y de la historia misma del delito urbano...

Absolutamente. Sobre todo porque el crimen es una experiencia que circula siempre mediada. Estadísticamente, siempre nos llega a través de alguien, muy pocas veces se trata de una experimentación de primera mano. En este sentido, la figura de los mediadores es clave en la selección de crímenes. Es muy interesante, como práctica y como historia, la emergencia del secuestro extorsivo por ejemplo porque cambia la imaginación sobre el crimen. Ya que, fundamentalmente, cambia la amenaza: pasa a ser la amenaza del otro, una amenaza de tipo hobbesiana que difunde el miedo. Al mismo tiempo, el secuestro moviliza todo el imaginario familiar y familiarista. ¿Quiénes son los protagonistas de un secuestro? No es tanto el secuestrado como sus parientes. Además, está la potencia del lazo empático que el secuestro genera: es mucho más fuerte que otras prácticas delictivas que no son tan noticiables. Y en este sentido debemos volver sobre los medios de comunicación: ¿qué tramo del crimen es el que se selecciona para relatar? Esto tiene que ver también con qué tramos son traducibles al lenguaje periodístico, porque hay crímenes que francamente no funcionan: por ejemplo, los crímenes de cuello blanco no arman relato y los periodistas tienen que entregar una nota. Hay una materia prima que provee el crimen que a veces funciona y a veces no: sólo lo hacen ciertos crímenes, en ciertos momentos y en ciertos contextos interpretativos.

En el caso del secuestro, además, la amenaza parece volverse más difusa y móvil: ya no sólo está ligada a prevenirse de una zona peligrosa.
Esto justamente es lo que produce muchísima ansiedad. Porque cuando irrumpe una nueva forma de delito genera una ansiedad que es la de no conocer aun las reglas de su funcionamiento. Ahí es donde se dice: "No hay códigos". Esto sucede hasta que se acomoda la decodificación de tal práctica. Cuidado que puede pasar que no se acomode nunca, que no se naturalice tal tipo de prácticas. Los secuestros extorsivos, cuando surgen en los ’30, son importantes porque suponen un salto operativo y una selección de víctimas: se trata de familias de clase acomodada, en un contexto de polarización ideológica y de crisis del liberalismo, y en un clima nacionalista antimigratorio. Son contextos de lectura que marcan todo. Del mismo modo que el contexto actual marca una forma de lectura de mi propio libro, que es difícil que escape a las reglas de lectura de su tiempo. Pero efectivamente el secuestro desestabiliza la idea de lugares de peligro delimitados. Es una ruptura que se vincula a la nueva movilidad en las ciudades y a sus afueras.

La Movilizacion Social por la Seguridad
¿Cómo funciona la difusión del crimen a nivel social? ¿Cuáles son sus efectos?

El crimen, por un lado, rompe lazos sociales porque genera miedo y, por otro, genera lazos punitivos, incluso puede generar movimiento social de pedido de castigo. A mí por eso me interesa la historia de ese periodismo que relata el crimen porque es la historia de qué se relata y cómo se relata. Después hay toda una historia, que es como de trastienda, que es la relación entre el periodismo y la policía. Esta es otra dimensión a tener en cuenta porque es una de las condiciones de posibilidad del relato y de la información. El periodismo, por un lado, tiene una relación siempre crítica con la policía y, por otro, la necesita como proveedora de datos.

¿Cómo se explica la alteración del clima social y de la agenda política que producen algunos hechos delictivos?
El crimen pone en crisis la ilusión de que el Estado controla el territorio. Eso es lo que en un principio termina conduciendo a la creación de la Policía Federal. Otro mito, que se repite en los momentos de crisis, es que la policía de antes no era corrupta: lo era de distintas maneras, pero claramente no hay un pasado de pureza. El problema que se detecta entonces es una suerte de enjambre jurisdiccional por el cual una policía no puede atrapar a estos delincuentes más móviles, que pasan de una jurisdicción a otra, y que terminan produciendo una cantidad de internas y reyertas entre las diversas policías. Esto obliga a un cambio tecnológico de la propia institución: la adopción de patrulleros por ejemplo debe entenderse como la adopción de formas móviles de vigilancia del territorio. Lo mismo vemos hoy respecto a las cámaras de seguridad. Son formas que procuran suturar la ruptura de una ilusión de control de la ciudad por parte de la policía. Insisto: lo que la policía puede producir es la ilusión de control. Pero lo que las nuevas formas del delito ponen en evidencia es su endeblez. De allí proviene la exasperación de la protesta social por la seguridad: "¡¿Cómo no controlan!?". Sin embargo, el control de estos crímenes sólo puede ser reactivo. Esto quiere decir que lo que la policía hace es perseguir muy imperfectamente a los tipos que ya se recontra escaparon y eso hace visibles todas sus fisuras. Se puede reprimir, claro, pero reprimir no es controlar.

Esa exasperación de la protesta social por la inseguridad gana efectividad también vinculada a lo mediático...
La exasperación del griterío vernáculo es un pedido casi infantil hacia el Estado. Digo infantil porque el Estado mismo se construye sobre la ilusión de que controla el territorio. Cuando se hace evidente a ojos de todos que esto no es así surge esta exasperación, especialmente en momentos como los actuales donde estamos ante una crisis de credibilidad de ese poder estatal. Y esto es así en todas las ciudades del mundo, no sólo en Buenos Aires. Ojo, yo no digo que la policía no puede hacer nada en este momento. Tampoco digo que lo que ocurre ahora es trivial porque ya antes ocurría. Creo que el momento actual es especialmente complicado porque se da en una sociedad fracturada. Algunos de los crímenes que yo estudio en los ’20 o en los ’30 son crímenes vinculados a la fantasía del ascenso social, de una sociedad que tiene un imaginario de salto al progreso. Ahora, en cambio, los delitos se inscriben en una sociedad donde no hay perspectiva de futuro. Esta es una diferencia brutal.

¿Sirve la comparación con otras ciudades a la hora de "medir" el crimen?
Esto lo discutimos mucho entre colegas. El pánico al crimen en la Buenos Aires actual es infinitamente mayor que en ciudades de Brasil y allí las tasas de crimen son mucho más altas. Lo mismo podríamos decir de Bogotá o México. Esa comparación por un lado ayuda a poner en perspectiva el griterío local. Aunque también es cierto que estamos comparando con las ciudades más violentas del mundo. Pero sobre todo lo que nos permite ver es que la relación cultural con la violencia es totalmente diferente en un lado y otro. Por eso es interesante comparar a Buenos Aires consigo misma y construir un repertorio de las figuras y las amenazas delictivas que se han sucedido para ver cómo van cambiando y para desarrollar una reflexión sobre el presente. Me refiero a ir más allá de esta emoción de puro presente de la que hablábamos al principio.

Criminalización Social y Disidencia Política
Vos marcás que la criminalización del anarquismo se promueve trazando su analogía con el delincuente común. Es un movimiento que pretende al mismo tiempo homogeneizar planos distintos a favor del orden social. También se pueden ver hoy formas de superposición de elementos heterogéneos que quedan impensadas bajo el pánico general: la criminalización de ciertos movimientos sociales o la indiferencia frente a la represión policial a los jóvenes en los recitales no problematiza el pedido de seguridad más difundido por los medios...

Se crean Constructos con elementos diferentes, a veces totalmente incompatibles entre sí y que es necesario distinguir. A mí me interesa cómo se construyen las categorías que definen la "peligrosidad" y que permiten, por ejemplo, ubicar al anarquista con el delincuente común en tanto amenazas al orden social. ¿Qué hay en esa etiqueta de peligroso que moviliza todo un andamiaje criminológico y conceptual y permite que se expanda a otras áreas como el disidente político o a cualquier forma de alteridad? Son formas de trazar y diferenciar un adentro y un afuera. En cada momento tenemos que ver qué clase de galerías de amenazas construye una sociedad y las modificaciones que se van produciendo de ese archivo social. Hay argumentos estructurales, en general conservadores o reaccionarios: contra los migrantes, contra los cambios en las sexualidades, etc. Este es un tema que ha sido siempre de la derecha, aquí y en todo el mundo. Pero me parece que no tenemos que quedarnos con que es un argumento de derecha. Si desde el progresismo no se genera un espacio de reflexión que sea algo más que la negación del tema, seguiremos estando en graves problemas. Es necesaria una discusión compleja que sea más que un intercambio de insultos. A la vez, hay que tener en cuenta que es muy difícil que estos discursos compitan con la inmediatez dramática de la próxima víctima y con su legitimidad moral. Entonces, tiene que haber una decisión política para que esta discusión tenga lugar.

El periodismo, en ese sentido, parece ser más afín a tal inmediatez dramática. De allí su efectividad, ¿no?
Y sí, porque hay algo propio de la lógica comercial, casi constitutivo, que tiende a ir en esa dirección.

La relación entre delito y juventud, ¿es estructural?
No es estructural pero tampoco es nueva. La idea del "menor" por oposición al niño escolarizado, insertado en una familia, surge a comienzos de siglo. Es el niño no controlado por el Estado ni por la familia, el niño que tiene que ser institucionalizado, como parte del avance del Estado sobre la sociedad. Allí se crea la figura estigmantizante del menor como niño peligroso. Está sustentada en la idea de que ellos son los futuros delincuentes.

Llama la atención que tampoco es nueva la interpelación a los vecinos a colaborar con el equipamiento o con fondos para la policía...
Existió desde un principio, incluso hay interpelaciones en forma de proyectos a su participación armada. Son siempre momentos en que la policía se siente desbordada por amenazas delictivas o políticas. Sin embargo, queda mucho por investigar al respecto. Porque hay un problema de archivos, que están custodiados por la policía. Hasta que no se den a disponibilidad de los investigadores y se sepa exactamente lo que hay (porque sólo sabemos lo que nos permiten ver), hay muchos capítulos de esta historia que no podremos escribir.

29 de noviembre de 2009
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crimen y castigo en la trata de blancas


Diez años de prisión a una reclutadora de mujeres para prostitución. Es la primera condena en un caso de trata desde que se sancionó la ley que tipificó el delito. El significado de la sentencia.
[Mariana Carbajal] Argentina. Julia Núñez se dedicaba a reclutar a niñas y adolescentes en barrios pobres de los alrededores de la ciudad de Santa Fe. Las tentaba con una oferta de trabajo doméstico, pero terminaban como esclavas sexuales en un burdel de la provincia de Buenos Aires. Ayer, Núñez, de 55 años, fue condenada a diez años de prisión por trata de personas para explotación sexual, en el primer juicio oral desde la sanción de la ley que tipificó el delito federal, en abril de 2008. Se probó que la mujer reclutó a Carolina F., una niña de 13 años que permanece desaparecida, y a otra joven, de 19, que testimonió ante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe –que llevó adelante el proceso– y relató cómo operaba la red mafiosa, en la que Núñez era el primer eslabón: después de captarlas bajo engaño, las entregaba a un hombre que las ablandaba violándolas, si se resistían las amenazaba con hacerle daño a sus familiares –en su caso a su hija de dos años– y las trasladaba hasta un cabaret en la localidad de América, cerca de Trenque Lauquen. En la misma banda está involucrado otro hombre, preso por homicidio, que se comunicaba con la reclutadora con el celular de un agente penitenciario y aprovechaba las salidas transitorias de las cuales gozaba para operar para la red.
El caso es emblemático. No sólo porque es el primer caso con una condena por trata de personas para explotación sexual en el país. Además, porque muestra cómo operan estas mafias que se aprovechan de la vulnerabilidad social de las familias pobres, que entregan a sus niñas y adolescentes de buena fe por una oferta laboral que termina siendo falsa. Por barrios pobres del país transitan reclutadoras y reclutadores diariamente en busca de posibles víctimas, que luego son forzadas a prostituirse y no reciben ni un peso.
Actualmente hay 34 personas con procesamientos firmes en distintos juzgados del país por el delito de trata, que incluye la captación, el transporte y/o traslado –ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior–, la acogida o la recepción de personas para su explotación sexual, laboral, sometimiento a trabajo esclavo, reducción a la servidumbre o extracción de órganos, indicó a Página/12 el fiscal Marcelo Colombo, a cargo de la Unidad Fiscal Especial en materia de trata de personas (Ufase) de la Procuración General de la Nación. El 64 por ciento de los procesados está imputado en casos de trata para explotación sexual y el resto en hechos de explotación laboral.
El Tribunal Oral en lo Federal de Santa Fe, presidido por el juez José María Escobar Cello, le aplicó a Núñez una condena de diez años de cárcel. La pena máxima para el caso de trata de menores de edad, cuando mediara engaño, es de quince años. Ese monto fue el que pidió el fiscal Martín Suárez Faisal para Núñez. Durante el juicio quedó probado que la red que integraba Núñez estaba formada además por otros dos integrantes. Uno de ellos es Juan Ramón "El Pollo" Rojas, que sería un conocido "fiolo" de Playa Norte, un barrio del nordeste de la ciudad de Santa Fe. Estaba prófugo y fue detenido el 30 de octubre. Rojas está preso en la DDI de la localidad bonaerense de Quilmes a disposición del Juzgado Federal Nº 2 de Santa Fe, a cargo de Francisco Miño. El otro involucrado sería Héctor Rousselot, que cumple condena en la cárcel santafesina de Las Flores y gozaba del beneficio de las salidas transitorias. Se probó en el juicio que Núñez lo visitaba en prisión: se presume que serían pareja. A Rousselot, el juez Miño le dictó una falta de mérito meses atrás. Ahora tendrá que volver a ser investigado, señaló a Página/12 el fiscal Suárez Maisal. El fiscal se mostró satisfecho con la condena, aunque fue menor a la que había solicitado. Pero estimó que las penas máximas tienen que recaer sobre Rojas y Rousselot.
El juicio comenzó el jueves y terminó ayer. A las 13.30 se conoció la condena. Los fundamentos serán leídos el próximo viernes. Declararon 18 testigos, entre ellos madres de otras adolescentes de las localidades de Recreo y Coronda, donde operaba Núñez, que habían sido tentadas por la misma reclutadora, pero que rechazaron su oferta mentirosa. Pero la declaración principal fue la de Viviana Ruiz, de 19 años, víctima de la banda.

Violación y Amenaza
La investigación se inició el 9 de enero en la ciudad de Coronda, cuando Carmen Acosta denunció en la policía local la ausencia del hogar de su hija Carolina F., entonces de 13 años. El fiscal Suárez Maisal destacó la actuación de la comisaria Sonia Acosta y la oficial auxiliar Delia Baella, de la seccional primera de esa ciudad, que pudieron establecer las principales líneas de investigación por donde terminaría resolviéndose el caso.
Según se pudo reconstruir en el juicio, Núñez se llevó el 18 de diciembre de 2008 a Carolina tentada por una oferta laboral como empleada doméstica. La oferta consistía en 400 pesos mensuales por un trabajo de 14 a 17 horas diario. La misma oferta hizo semanas después, el 9 de febrero, en la localidad de Recreo a Viviana Ruiz. La muchacha, de 19 años, aceptó. Está en pareja y tiene una nena de 2 años.
Ruiz relató que Núñez la llevó caminando unos cinco kilómetros hasta su casa y después siguieron hasta una estación de servicio donde se encontraron con Rojas, que venía en un remis. Núñez le dijo que subiera al vehículo, que ella la acompañaría, pero la engañó otra vez: la muchachita se fue sola con Rojas. Núñez se la entregó. El hombre la condujo a una vivienda deshabitada durante unas horas y luego la llevó a su propia casa, donde la esperaba preparando la cena su hija, en Playa Norte. Rojas, contó la joven, le dijo que se bañara. Y cuando estaba en el baño, el hombre entró y la violó, con la amenaza de que si se resistía le haría daño a su hija. Al día siguiente la policía realizó un operativo en la casa de Rojas, porque la familia de Ruiz ya había denunciado que la joven no había regresado a la casa, pero el hombre logró escapar con ella. Un día después, contó Ruiz, partieron de Santa Fe en micro a Rosario y de ahí luego hasta Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, donde los esperaba un taxista que conocía a Rojas y sabía adónde los tenía que llevar: el cabaret Mimo, en la localidad de América, partido de Rivadavia, a pocos kilómetros de Trenque Lauquen.
Al llegar al burdel, en la puerta, estaba Carolina, según contó Ruiz. Como Rojas se enteró de que la policía de Coronda la estaba buscando, a partir de la denuncia de su familia, decidió llevarla de regreso. La niña se presentó espontáneamente en el Juzgado de Menores de la ciudad de Santa Fe, a cargo de Susana Giordano de Bilicich, acompañada por una hermana de 29 años, residente en Santo Tomé. Dijo allí que no quería volver a su casa porque su padre y sus hermanos "la fiolaban" y abusaban de ella. Señaló también que conoció al Pollo Rojas porque era amigo de su novio y que era de confianza. Al finalizar la audiencia, la jueza se declaró incompetente y giró las actuaciones al Juzgado de Instrucción a cargo de Jorge Patrizi. El magistrado dispuso el traslado de la niña a la Casa de la Joven, dependiente de la Subsecretaría de la Niñez y la Adolescencia en Santa Fe. Pero Carolina se escapó del lugar el 2 de marzo y desde entonces se desconoce su paradero. Su fotografía y nombre completo están en la página web de la organización Missing Children entre los niños y niñas perdidos. En el juicio se reconstruyó que después de haber sido reclutada por Núñez, Rousselot le habría entregado a la niña a Rojas.
A poco de llegar al burdel Mimo, Ruiz pudo escaparse y denunció su situación a un patrullero con el que se cruzó. La policía la llevó de regreso a su casa.
Núñez fue arrestada el 11 de febrero. Patrizi se declaró incompetente el 26 de febrero y giró las actuaciones al Juzgado Federal Nº 2, a cargo de Miño, quien ordenó en marzo que se tomara indagatoria a la mujer y a Rousselot, a quien finalmente le dictó falta de mérito. Núñez, en cambio, fue reconocida en rueda de presos, y el 6 de abril fue procesada por el delito de trata de personas. Tras el juicio oral –no fue público por orden del tribunal porque una de las víctimas era menor de edad– la situación de Rousselot quedó comprometida. El agente penitenciario Jorge Mauricio Toledo, de la cárcel de Las Flores, reconoció que le prestaba su celular para comunicarse con Núñez desde el penal. La primera mujer condenada por trata para explotación sexual cumplirá la condena en la Unidad Penitenciaria 4 de Santa Fe, donde esperó el juicio tras las rejas.

28 de noviembre de 2009
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cómo se explica el cianuro


Procesaron a los ex jefes de la prefectura responsables de la detención de Héctor Febres. Entre los procesados está el ex titular de la fuerza Carlos Fernández. La jueza Sandra Arroyo Salgado dio por probado que el represor, que apareció muerto días antes de que se conociera su sentencia en la causa ESMA, cumplía un arresto con muchas comodidades.
[Adriana Meyer] Argentina. Los ex jefes de la Prefectura responsables de las condiciones de detención híper flexibles que tuvo Héctor Febres antes de aparecer muerto fueron finalmente procesados por la Justicia. Hace casi dos años, cuando faltaban pocas horas para que se conociera su sentencia en la causa ESMA, el represor fue encontrado sin vida en su "celda" de la dependencia Delta de la Prefectura Naval y su cadáver contenía una enorme cantidad de cianuro. En pocas horas los investigadores comprobaron denuncias que habían sido desoídas por las autoridades respecto de los considerables privilegios de los que gozaba el ex prefecto, enlace entre esa fuerza y la Armada durante la dictadura: departamento privado cuya llave estaba en manos del "preso", telefonía, computadora, visitas ilimitadas, uso de las instalaciones para fiestas privadas, vacaciones en la base naval de Azul y hasta chofer para su familia. Semejante escenario dificultó de manera determinante la posibilidad de establecer cómo llegó el cianuro a manos de Febres.
Por semejantes concesiones, la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado procesó por incumplimiento de los deberes de funcionario público, sin prisión preventiva, al ex jefe de la Prefectura Naval Carlos Fernández, al ex responsable de la base Delta Rubén Iglesias y a los ex prefectos Víctor Sosa, Luis María Morel, Rodrigo Olazábal, José Luis López y Roberto Cherey. El procesamiento dio por probado que Febres tenía en su celda teléfono, celular y una computadora, recibía visitas fuera del horario permitido y le permitían salir a descansar en dependencias de la Armada, junto a su familia. Hubo "traslados durante los meses de enero y febrero a fin de residir o vacacionar en dependencias del Arsenal Naval Azopardo (Azul), durante los años 2003, 2004 y 2005, viajes a los que, en general, era autorizado en virtud de su diabetes o de las necesidades invocadas por la misma fuerza vinculadas con la refacción de su lugar de alojamiento", escribió la jueza. La resolución también sostiene que Febres estuvo "vacacionando junto a toda su familia en comodísimas instalaciones, con variados banquetes de comida a su alcance, que en nada se compadecen con el sometimiento a un tratamiento médico tendiente a tratar la diabetes de la que adolecía".
Consultada sobre el fallo, la abogada Myriam Bregman, del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, opinó: "El caso Febres demostró la capacidad operativa que tienen los sectores de la dictadura para seguir actuando, López era un testigo indefenso pero Febres estaba, en teoría, detenido en Prefectura. Nos preocupa el secuestro de un testigo en Santa Fe, los juicios siguen con el mismo nivel de desprotección, por eso más que cuidarnos a nosotros que vigilen a los genocidas que hacen estas cosas".
Febres fue detenido en diciembre de 1998 en la causa sobre la apropiación sistemática de menores nacidos en cautiverio, por su actuación de enlace entre la Prefectura y la Armada durante la dictadura. En diciembre de 2007 estaba terminando el juicio que lo tuvo como único represor sentado en el banquillo de los acusados. El 10 de ese mes apareció su cadáver en la celda y luego de la autopsia los peritos informaron a la jueza el hallazgo de altas dosis de cianuro. Luego de varios meses de investigación, Arroyo Salgado dio por probado que la muerte se produjo por la ingesta de ese veneno a la que habría sido forzado, y por ello procesó a los dos prefectos asignados a la custodia, junto a la esposa y el hijo de Febres, a quienes consideró cómplices en la alteración de la escena del crimen. Sin embargo, la Cámara de San Martín revocó esos procesamientos al entender que no habían sido suficientemente probados. Ahora la jueza dictó el segundo procesamiento en esta causa en la que se intenta buscar a los responsables de los privilegios que quedaron al descubierto con la muerte de Febres.
Pero ya en su primer fallo, la magistrada tenía claro que el encarcelamiento que había ordenado en su momento el ex juez Adolfo Bagnasco, y que debieron controlar sus sucesores, estuvo muy lejos de ser una prisión. "El alojamiento de Febres distaba de ser aquel proporcionado a una persona comúnmente privada de su libertad en forma cautelar", había dicho la jueza. "El occiso se manejaba con absoluta libertad e incluso contaba con diversos medios de comunicación y poseía las llaves de su camarote", agregó.

28 de noviembre de 2009
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secretarias de causas truchas


Las secretarias de los juzgados de Misiones dijeron que sólo firmaron. Mónica González, la secretaria del juez Gallardo, dijo que había hablado con el espía Ciro James porque "trató de seducirla". Lidia Kruchowski, la secretaria del juez Rey, dijo como González, que pidieron las escuchas por orden de los magistrados.
[Irina Hauser y Raúl Kollmann] Argentina. Las secretarias de los dos juzgados de Misiones que participaron del armado de causas truchas que sirvieron de base para las escuchas telefónicas, les echaron la culpa a los respectivos jueces de todo lo ocurrido. Mónica González y Lidia Kruchowski declararon lo esperable: "Una escucha telefónica sólo se puede hacer por orden de un juez, de manera que nosotras firmamos lo que los magistrados nos pidieron que firmemos", argumentaron, palabras más, palabras menos. El paso por Tribunales de las secretarias dejó un dato curioso. Cuando le preguntaron a González por qué registraba llamadas con el espía Ciro James, la secretaria respondió: "Trató de seducirme. No sé ni cómo consiguió mi teléfono". A más de un empleado de Comodoro Py el relato le pareció verosímil. Es que dicen que González es muy llamativa.
El juez Norberto Oyarbide y su secretario letrado, Gustavo Russo, habían convocado a las secretarias de los juzgados de Misiones para que declaren sobre las increíbles causas armadas en Posadas para justificar las órdenes de intervenciones telefónicas. En base a expedientes instruidos por los jueces Horacio Gallardo, cuya secretaria es Mónica González, y José Luis Rey, en la secretaría a cargo de Lidia Kruchowski, se pincharon los teléfonos de numerosa cantidad de personas. En esos expedientes, por ejemplo, se imputó por homicidio o robo a personas como Sergio Burstein, integrante de la agrupación Familiares de las Víctimas de la AMIA; Carlos Avila, empresario de la televisión y el deporte; dos gerentes de Supermercados Coto; Jorge Navarro, hermano de Juan Navarro, titular de una multinacional; Francisco Castex, un abogado de importancia, la esposa de un anticuario, en conflicto por un divorcio, y hasta el cuñado de Mauricio Macri, Néstor Daniel Leonardo. La mayoría de los escuchados nunca estuvo en Misiones o sólo estuvieron en esa provincia para visitar las Cataratas. La acusación contra todos ellos era tan descabellada que cuando saltó el escándalo, los magistrados anularon las órdenes de las escuchas, incluyendo las que se estaban haciendo a los verdaderos sospechosos de aquellos homicidios y robos.
En la declaración de ayer, las secretarias no aceptaron ninguna responsabilidad en la maniobra, sino que apuntaron a los jueces. Oyarbide las citó esencialmente porque parte de la documentación, incluyendo los pedidos de escuchas a la SIDE, estaba firmada por ellas. La línea de defensa fue idéntica en González y en Kruchowski: los jueces fueron los que ordenaron, ellas sólo firmaron lo que los jueces les pidieron que firmaran. En verdad, el fiscal Alberto Nisman ya pidió la destitución e incluso la detención de ambos magistrados, Gallardo y Rey. El juez Oyarbide los citó a indagatoria y ninguno de los dos se presentó.
La causa del espionaje judicial es, en este terreno, una especie de juego del gran bonete. Las secretarias les echan la culpa a los magistrados de Misiones. Los jueces, en cambio, dicen que fueron los policías de esa provincia los que les señalaron a los sospechosos y que ellos sólo se limitaron a ordenar las escuchas. Es un argumento endeble, porque se supone que un magistrado debe realizar alguna verificación antes de ordenar una intervención telefónica. Los policías misioneros descargan la responsabilidad en Ciro James: afirman que el espía es quien les dio los nombres y los vinculó con las causas por homicidio y robo. James, por el contrario, sostiene que él únicamente colaboró con los policías misioneros y que éstos aportaron los nombres y las pistas. La realidad es que existió una industria del espionaje ilegal con James como protagonista, complicidad de los magistrados y policías, y seguramente con el ex jefe de la Metropolitana, Jorge ‘Fino’ Palacios, como cabeza de la operación. Así lo indicarían las 150 llamadas que se entrecruzaron entre James y Palacios.

28 de noviembre de 2009
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atentan contra abuela de plaza de mayo


Desconocidos apedrearon el automóvil de la custodia de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en su casa de la ciudad de La Plata. El hecho ocurrió ayer a la madrugada, en la vivienda de Carlotto, en La Plata, que cuenta con custodia luego que en el 2002 desconocidos efectuaron disparos contra el frente de la propiedad.
Argentina. La fiscal penal platense, Virginia Bravo, confirmó que "un automóvil Fiat Uno pasó frente a la casa que es custodiada por este vehículo, un Chevrolet Monza, y con una piedra le pega al vidrio del vehículo".
"En principio la causa había sido derivada a la fiscalía número 9 de autores ignorados pero ante la gravedad institucional del caso me fue enviada a esta fiscalía, por lo que aguardo que me remitan las actuaciones", remarcó Bravo.
El piedrazo ocasionó la rotura del vidrio izquierdo y del espejo, precisó una fuente policial. El custodio, cuya identidad se reserva, repelió la agresión efectuando disparos al aire, según consta en la denuncia radicada en la comisaría 11 de La Plata.
A raíz de este incidente, se reforzó la custodia de la casa de Carlotto, quien no se hallaba en la finca al momento del ataque.

27 de noviembre de 2009
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despenalizarán prostitución


Diputados dio media sanción a la despenalización de la prostitución. El proyecto aprobado ayer deroga tres artículos del Código de Faltas que también penalizan el travestismo. Pedirán que el gobernador incluya la iniciativa en las extraordinarias. Ammar, Attta, Vox y FLGTB acompañaron desde las gradas.
[Sonia Tessa] Argentina. Cuando la secretaria general de Ammar, Claudia Lucero, supo que ayer comenzaría a despenalizarse la prostitución, lloró de emoción. "Para mí es un momento histórico, porque pensé que nunca iba a llegar, por todas las trabas que tuvimos, porque fue muy difícil, nunca habíamos pasado de la comisión", relató ayer la dirigente de las trabajadoras sexuales, que estuvo en la barra de la Legislatura desde temprano. La Cámara de Diputados de la provincia dio media sanción ayer al proyecto de la diputada Lucrecia Aranda para derogar los tres artículos del Código de Faltas que penalizan la prostitución y el travestismo. El dificultoso trámite culminó con una votación por unanimidad, pero ahora enfrenta un desafío aún mayor, que es obtener la sanción definitiva en Senadores. "Es hora de que nos empiecen a respetar, que entiendan que somos personas, ciudadanas, que tenemos derechos", expresó Lucero, quien recordó a Sandra Cabrera, la primera secretaria general de AMMAR Rosario. "Este fue un logro de ella", dijo. Ammar y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) le pedirán al gobernador Hermes Binner que incluya este proyecto en el temario de las sesiones extraordinarias.
Los artículos en cuestión son el 83, 87 y 93 del Código de Faltas. Penalizan la "prostitución escandalosa", la "ofensa al pudor" y el "travestismo". La iniciativa fue presentada por Aranda, quien la impulsó desde que se convirtió en diputada. El proyecto perdió estado parlamentario más de una vez y fue presentada nuevamente en mayo del año pasado. Después de batallar por su aprobación, la socialista logró que obtenga dictamen favorable en las comisiones de Derechos y Garantías y por Asuntos Constitucionales.
"Después de la media sanción, vamos a tener la pelea en el Senado. Ahí estaremos", indicó Lucero. De hecho, le pedirán a Binner que incluya el proyecto entre los temas a tratarse en las sesiones extraordinarias. En las gradas de la Legislatura estuvieron Ammar, Attta, la asociación civil Vox, la Federación de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FLGTB)
Además de Aranda, tomaron la palabra Alicia Gutiérrez, legisladora del SI y Luis Daniel Rubeo, presidente del bloque Frente para la Victoria. Aranda recordó a todas las organizaciones de mujeres, de derechos humanos y académicas que trabajaron para derogar estos artículos. "Perseguir a la prostitución no organizada, de mujeres pobres, es la otra cara de la moneda del negocio organizado de la prostitución", dijo la legisladora a Rosario/12 tras la aprobación de la norma.
La iniciativa para derogar estos artículos, que permiten la extorsión policial a las trabajadoras sexuales, nació de una iniciativa de la dirigente Sandra Cabrera, en 2001, que fue presentada por el diputado Eduardo Di Polina, actual presidente de la Cámara, pero debieron pasar ocho años para que fuera realidad.

27 de noviembre de 2009
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