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una nieta recuperada


La nieta recuperada Sabrina Gullino Valenzuela Negro, tras su testimonio en el juicio: "Es la manera de ir cerrando cosas". Sabrina es hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, que estuvieron secuestrados en la Quinta de Funes y están desaparecidos. Esta semana testimonió en Tribunales.
[José Maggi] Argentina. Elige presentarse como Sabrina Gullino Valenzuela Negro, aunque pudo completar su verdadera identidad sumando sus dos últimos apellidos hace menos de un año. Es la nieta recuperada por Abuelas Nº 96. Tiene 31 años y confiesa que fue "un momento impresionante" la jornada del último martes cuando contó su historia ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 convocada por la fiscal Mabel Colalongo, en el marco de la causa Guerrieri Amelong. En la sala de audiencias sentados a su espalda, estaban los hombres que habían marcado su destino a fuego: Pascual Guerrieri, como jefe máximo y responsable del operativo represivo en la región, secundado por Jorge Fariña; Juan Daniel Amelong y Walter Pagano quienes la dejaron abandonada en marzo del 78 en la puerta del Hogar del Huérfano de Laprida y Riobamba, y Eduardo ‘Tucu’ Costanzo cuyo testimonio permitió encontrarla. "Vivimos todo muy aceleradamente y si bien con mi hermano Sebastián teníamos un poco de conciencia de lo que estaba pasando, fue muy emocionante sobre todo por haber podido participar de un punto muy importante en la historia, como fue el de poder haber visto los ojos a los imputados que son los responsables de la desaparición de 19 compañeros que fueron secuestrados en la Quinta de Funes, y que han causado tanto daño a mi familia biológica. Haberle visto a los ojos a esa gente y haber participado fue muy importante. Y esto es gracias a la lucha de estos treinta años de los organismos de derechos humanos que se comprometieron, y que creyeron que valía la pena transformar la sociedad como habían querido nuestros padres y continuar esa lucha. Tuve la fortuna de haber podido estar ahí, frente a ellos, y pese a que es algo traumático, para mí fue impresionante. Estuve con mi tío Héctor Valenzuela, y coincidimos que fue muy emocionante haber podido participar más alla de los dramático, haber participado es empezar a cerrar cosas que se habían abierto en nuestras familias. Por eso nos sentimos muy conformes y me siento en lo personal muy agradecida a todos los chicos de Hijos, de Familiares, de APDH, asi como de todos los compañeros que participan del Espacio Juicio y Castigo, ya que gracias a ellos tuve el privilegio de sentarme y poderlos ver y de alguna manera hacerlos responsables no solo de lo que se los acusa en este juicio , sino también de la desaparición de mi hermano mellizo que para nosotros mientras no se sepa nada de su suerte sigue estando desaparecido.

¿Quiénes eran tus padres?
Eran Raquel Negro y Tulio Valenzuela. De ellos sé hace muy poco tiempo, hace menos de un año y a través de las voces de personas que los han conocido. Fueron personas grandiosas, y obviamente tengo mis enojos, no sería sincero no tenerlos, pero fueron personas con mucho compromiso, con una coherencia fuerte en sus pensamientos, sus actos y sus ideas. Me siento muy orgullosa de recuperar esa parte de esa historia, y de poder hacerlo en tan poco tiempo, en solo diez meses. Tuve solo ese tiempo para poder asimilarlo todo, y en parte se lo debo a mi familia adoptiva, que son los Gullino. Me siento muy orgullosa de Tucho y de Raquel, y me siento una persona muy afortunada de tener a mi hermano Sebastian, a quien adoro . El martes bajo su mirada me sentí protegida en el tribunal, mientras declaraba.

¿Cómo comenzó esta nueva etapa de tu vida cuando comenzaste a saber quién eras en verdad?
Fue todo muy raro: tuve una infancia realmente muy copada, como toda mi vida en Ramallo, por lo cual a mis viejos, a los Gullino los adoro, y a mi hermano también. Las dudas empezaron cuando vine a la facultad , a Rosario, y me empiezo a enterar más de la historia argentina, y por ahí haber nacido en el "78 es como un punto que charlando con mi amigo Matias Ayastuy, a quien le preguntaba desde hacía tres años si podía ser hija de desaparecidos, y el me hizo un par de preguntas. Pero a mí desde chiquita me dijeron quienes eran los abogados de la adopción entonces no veía nada turbio. Por ahí las dudas venían por la cuestión de las fechas en la que había nacido. Hasta que el año pasado me propuse cumplir con este tema de verdad histórica y me hice el examen de ADN, y eso fue bastante loco, increíble, por como se encadenaron los hechos. La semana en que decidí hacerme el estudio, Matías me da los teléfonos de Iván Fina, el responsable de Abuelas en Rosario. El 21 de noviembre de 2008 lo llamo y asi empieza el tema. Fueron tres o cuatro días de locos, me volví a Ramallo ese fin de semana, y el domingo a la tardecita cuando estaba allá llegó un cabo de la Policía Federal de San Nicolás que traía un exhorto para Raúl Gullino y Susana Scola. Los dos debían declarar en el marco de la causa Juan Carlos Trimarco, en el Tribunal Federal de Paraná. Cuando pregunté me dieron que un delito era por tráfico de droga o secuestro de personas. Y, mirá la ironía, me negué a firmar esa orden. Después hablamos y les pregunté si me habían adoptado en forma legal, y me aseguraron que sí, entonces mi hermana puso "causa Trimarco" en internet y saltó que "Raquel Negro la mujer de Tulio Valenzuela había sido internada en Paraná donde había dado a luz a mellizos. Que la bebe había sido abandonada en un convento de Rosario, que en verdad había sido el Hogar de Huérfano", según las declaraciones del Tucu Costanzo que había dado en Enero de 2008. Gracias a esas declaraciones me encontraron.

¿Qué pasó después?
El día martes posterior, fuimos a verdad a la jueza Galizzi, que nos trató muy bien, tanto en lo humano como en lo judicial, porque fueron super expeditivos. Bastante distinto a lo que hace el tribunal federal en Rosario que les está dando un trato bastante distinto a las víctimas y sus familiares, con lo que dejan mucho que desear. Lo digo por el espacio pequeño de la sala, hasta la prohibición de llevar fotos de desaparecidos. Es bastante malo el trato de se nos da.

¿Cuándo viste fotos de tu madre?
Fue ese día en el tribunal, y fue muy fuerte porque todos me decian que era igual. Era curioso porque mi mamá (por Susana Scola) me decía: ¡Sos igual a tu mamá! (por Raquel Negro) Era muy impresionante.

¿Cuál es tu actividad profesional?
Tengo un estudio de comunicación y diseño con una compañera de trabajo y participo de la cooperativa de animadores de Rosario. Hago ilustraciones, dibujos y animaciones.

¿Se han colado algo de tu historia personal, de tu identidad en esos trabajos?
Sí, es verdad, mi tesis para recibirme en la Escuela de Animadores fue un sueño que tuve: fue mucho antes de saber quien era. Se llama "Negra idea" y antes que contarlo prefiero que lo busquen en internet. (Nota del redactor: Una mujer da a luz una niña de color que es rechazada por ser diferente. En un equívoco del azar queda transformada en un zapallo. Sin embargo, gracias al amor recobrará su humanidad, y su verdadera identidad) En este último tiempo también estoy soñando mucho, tengo el inconsciente a full.

25 de octubre de 2009
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perpetua para olivera róvere y menéndez


El Tribunal Oral Federal 5, de la Ciudad de Buenos Aires, condenó a prisión perpetua al ex general del Ejército, Jorge Olivera Róvere, y al ex capitán Bernardo José Menéndez, en el marco del juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en la jurisdicción del Primer Cuerpo del Ejército, durante la última dictadura militar.
Argentina. Antes de escuchar la sentencia, Róvere, de 83 años, negó toda responsabilidad en los 116 secuestros y dos homicidios que se le imputan y dijo: "No ejercí ni impartí órdenes que puedan lesionar los derechos humanos".
El Tribunal absolvió a otros tres jefes, el general Teófilo Saa y los coroneles de Humberto Lobaiza y Felipe Alespeiti, quienes comandaron el Regimiento de Patricios durante los años en que se registraron la mayor cantidad de denuncias de secuestros y desapariciones en el área del I Cuerpo
Por otra parte, el Tribunal postergó definir la forma y lugar de cumplimiento de la pena de los dos condenados hasta que el fallo quede firme, por lo cual tanto Olivera Róvere como Menéndez seguirán en libertad ya que llegaron al juicio excarcelados.
El fallo, leído por el juez Daniel Gordo, provocó gritos de indignación entre familiares de las víctimas, quienes ocuparon un sector de la sala de audiencias, y sonrisas de festejo entre los familiares de los acusados.
Olivera Róvere, mano derecha del extinto Carlos Suárez Mason, fue encontrado culpable de 116 privaciones ilegitimas de libertad y 4 asesinatos con alevosía. Menéndez, quien comandó el Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea (GADA 1010), de Ciudadela, fue condenado por 41 secuestros.
En total, a los 5 represores se les imputaron 141 secuestros, 4 homicidios y decenas de casos de tormentos, que integran la megacausa del I Cuerpo de Ejército.
En su descargo, Olivera Róvere aseguró que "no ejercí ni impartí órdenes que puedan lesionar los derechos humanos", y restringió el accionar represivo al "recorrido de patrullas en condiciones de disuadir al enemigo".
Al igual que sus camaradas, aseguró que el accionar represivo corrió por cuenta de los marinos de la ESMA, la Policía Federal y agentes de la SIDE. Los más llamativo del veredicto fue la absolución de Humberto José Lobaiza, Teófilo Saa y Felipe Alespeiti, para quienes el fiscal Félix Crous y las querellas habían pedido 25 años de prisión, por 28 y 32 secuestros respectivamente. Los tres fueron alternativamente jefes y subjefes del Regimiento de Infantería de Patricios, la mayor unidad de la Capital Federal. Los fundamentos completos del fallo serán leídos el próximo 10 de diciembre a las 19,30.

24 de octubre de 2009
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campaña contra los indigentes


La Defensoría del Pueblo, el Cels y la defensoría oficial reclaman a Macri que disuelva la Ucep. Los tres organismos elaboraron un detallado informe sobre la actuación del grupo de choque que lleva adelante desalojos violentos e intimida a personas que viven en la calle. Exigen al gobierno una investigación y sanción a los responsables.
[Eduardo Videla] Argentina. Catorce denuncias presentadas ante la Defensoría del Pueblo dan cuenta de manera categórica que la UCEP –sigla de penosa fama que corresponde a la Unidad de Control del Espacio Público– desalojó a personas de la vía pública en forma violenta, tras proferir amenazas y ataques físicos y les sustrajo sus pertenencias, que terminaron compactadas en un camión recolector de basura. Los casos de violencia contra personas indigentes fueron reunidos en un informe que presentará hoy la Defensoría junto al Centro de Estudios Legales y Sociales y la Defensoría oficial de la Justicia porteña. Allí se concluye que la UCEP actúa como "una fuerza parapolicial para amedrentar, estigmatizar, reprimir y echar de la ciudad a las personas que se encuentran en las peores condiciones de vulnerabilidad social". La presentación concluye con un pedido al Ejecutivo porteño para que "disuelva a la brevedad" esa unidad, investigue los hechos denunciados y adopte las sanciones que correspondan. El ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo –de quien depende la UCEP– minimizó las denuncias: "Sobre 3000 acciones anuales, siete denuncias no me parecen significativas", dijo a Página/12.
El informe, que se dará a conocer hoy en una conferencia de prensa, analiza la normativa por la cual fue creada la UCEP, expone algunos hechos paradigmáticos de violencia cometidos por el personal del organismo; elabora un patrón de su accionar, concluye que su actuación es "clandestina e ilegal" y recomienda su disolución. "Este organismo está completamente desprestigiado: si el gobierno de la ciudad quiere hacer un trabajo en el espacio público con la gente en situación de calle, debe designar a mediadores o a trabajadores sociales y no a patovicas y barrabravas", dijo a Página/12 la defensora del pueblo, Alicia Pierini.
Para fundamentar su denuncia, las defensorías y el CELS dan a conocer cuatro casos paradigmáticos de los catorce registrados desde septiembre de 2008, a lo largo de un año:

- El 30 de septiembre de 2008, C.R.G. estaba en la puerta del Teatro Colón, cuando, entre la 0 y las 2 de la madrugada llegó una camioneta con el logo de la Ciudad y seis personas a bordo y un camión compactador: "Uno de los hombre se adelanta y le pega una patada en la rodilla al declarante diciéndole ‘qué te pasa’. Luego le pega en la cabeza con una botella de plástico vacía, le quitan las frazadas y lo amenazaron diciendo que no querían que estén ahí".

- El 2 de octubre de 2008, G.D.P., quien se desempeña como cartonero, relató que ese día, a las 2 de la madrugada, en Lima e Independencia, un grupo de 13 personas le sacaron los carros con los que habían recolectado y también su documentación, todo lo cual fue destruido en el camión compactador.

- El 9 de octubre de 2008, el párroco de la iglesia del Inmaculado Corazón de María relató que dos días antes fue testigo de un episodio en que una persona de 66 años, identificada como A.C.C. que estaba viviendo bajo la autopista 9 de Julio, fue agredido por unas veinte personas vestidas de negro. "Le dieron un puñetazo en el estómago y lo amenazaban con cortarle el cuello si no abandonaba el lugar", relató el sacerdote.

- El 2 de octubre de este año, un grupo de personas denunció el accionar de la UCEP en Pasco y Autopista, en el barrio de San Cristóbal; entre ellas estaba C., una mujer embarazada quien relató: "Uno que llevaba gorrita empezó a pegarme patadas y trompadas; me golpeé la cara contra el piso y luego me empezaron a manosear. Me decían: ‘Te sentís mal, te vamos a hacer un tacto’." La escena fue observada por un testigo, que llamó a la policía. El agente que intervino identificó a los agresores.

Los catorce casos denunciados ante la Defensoría fueron incorporados a la denuncia penal presentada por la legisladora porteña Liliana Parada. La causa tramita en el juzgado de Instrucción a cargo de Ricardo Warley, fiscalía de Marcelo Roma. "La denuncia penal es por amenazas, lesiones, robo e incumplimiento de las funciones de los deberes de funcionario público. Lamentablemente, la causa no ha avanzado", dijo a este diario el abogado Ricardo Dios, jefe de seguridad urbana de la Defensoría.

Actuación Clandestina
El informe de las defensorías y el CELS elaboró, a partir de las denuncias recibidas, el patrón de actuación de la UCEP:

- Actúa en todos los casos en una franja horaria que va desde las 23 hasta las 3 de la madrugada.

- Opera sustrayendo las pertenencias de las personas (en algunos casos, familias) que se encuentran en situación de calle, desplazándolas de su lugar de reposo.

- Trabajan en grupos de diez personas o más, que amenazan, coaccionan y en algunos casos lesionan a las víctimas para lograr su objetivo.

- En ningún caso existen decisiones administrativas o judiciales que justifiquen los operativos para liberar los espacios públicos donde pernoctan las víctimas de estos procedimientos.

- El personal de la UCEP se moviliza en vehículos sin identificación, acompañados por camiones de recolección de residuos pertenecientes a la empresa Panizza, rentados por el ministerio en noviembre de 2008.

- En muchos casos se les sustraen a las personas objetos de trabajo, como los carritos de los cartoneros. Otras veces les sacan colchones, frazadas, otras prendas de vestir y hasta documentación personal.

Pese a que la que la UCEP se caracteriza por actuar en forma clandestina, una de las víctimas logró identificar a cuatro de las personas que las desalojaron, a través de fotografías. Una de ellas le dijo a los policías presentes "Quedate tranquilo que le voy a decir al Tano". El mentado sería el líder de la UCEP, identificado como Luis Savoiardo, según publicó Página/12 el 12 de abril de este año. Pese a todas estas evidencias, el ministro Piccardo insiste en negar los hechos y no ha obtenido resultados positivos en los sumarios que dice haber iniciado para esclarecer esos hechos.
El informe revela además que la UCEP "se ha valido en numerosas oportunidades de la custodia y protección de la Policía Federal", lo cual "incrementa el carácter intimidatorio y no persuasivo de su accionar".
Una curiosa explicación dio en febrero de este año, ante la legislatura, el entonces jefe de Gabinete de Piccardo, Fabián Rodríguez Simón, dijo que la función de la UCEP es "explicar a aquellas personas que están ocupando indebidamente el espacio público que la conducta en la que incurren implica una contradicción o falta e informarles qué sanciones podría aplicarle la autoridad con poder de policía". Con esta frase, Rodríguez Simón admite que la UCEP no tiene poder de policía, pero califica los hechos en los que interviene como "faltas o contravenciones", ante las cuales debería actuar un fiscal.
El informe sostiene que "la contratación de personal y la ausencia de debidos controles resulta un mero ardid para habilitar la concreción de acciones violatorias a los derechos humanos sobre la población más vulnerable". Y concluye en que el accionar de la UCEP es ilegal porque la Constitución y las leyes "prohíben el accionar represivo del Estado de manera clandestina, sin justificación legal y sin el debido proceso previo". Por esa razón, sostiene, se "hace imperiosa y urgente su desarticulación y disolución".
En la conferencia de prensa que se llevará a cabo hoy a las 16 en la sede de la Defensoría del Pueblo, se pedirá además al Ejecutivo que se "promuevan las investigaciones de los hechos a fin de que se apliquen, de corresponder, las pertinentes sanciones administrativas y penales, tanto a los integrantes de la UCEP como a los responsables de la unidad".

23 de octubre de 2009
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la recuperación de una identidad


El testimonio de la hija de Raquel Negro y Tucho Valenzuela. Sabrina dijo en el juicio a los represores en Rosario que "las personas responsables de los hechos que aquí se investigan, también lo son por la desaparición" de su mellizo. También dio su testimonio otro hermano, Sebastián Álvarez.
[Sonia Tessa] Argentina. Sabrina Gullino es hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, que estuvieron secuestrados en la Quinta de Funes y están desaparecidos. Adoptada de buena fe y de manera legal, las sospechas surgidas de su fecha de nacimiento siempre "quedaron pendientes". El año pasado, en noviembre, supo quién era. El relato de la recuperación de su identidad ayer ante el Tribunal Oral Federal número 1 fue conmovedor, y cerró con una apelación muy directa: "Quería pedirles a ustedes, a la Justicia, que encuentren a mi hermano mellizo. Porque él sigue estando desaparecido. Y las personas responsables de los hechos que aquí se investigan, también lo son por su desaparición". Sabrina nació en el hospital Militar de Paraná, adonde su madre fue llevada para dar a luz, estando secuestrada. "La fecha de nacimiento no la sé", dijo cuando la presidenta del Tribunal, Beatriz Barabani, le preguntó sus datos. "Algunos testimonios calculan que nací entre el 3 y el 4 de marzo de 1978", agregó la joven.
Ayer testimoniaron tres hijos de desaparecidos en el juicio a represores: Sabrina y su hermano Sebastián Alvarez, hijo de Negro con Marcelino Alvarez, declararon por la mañana. Cuando ellos entraron a la sala de Audiencias, el público se puso de pie. Y cuando Sabrina terminó de dar testimonio, fue ovacionada al grito de "Compañeros desaparecidos, presentes". Por la tarde lo hizo Pablo del Rosso, hijo de Stella Hillbrand, que también pasó por el centro clandestino de detención Quinta de Funes y continúa desaparecida.
La trama que permitió saber dónde habían nacido los mellizos de Raquel Negro terminó de conocerse por la declaración de Eduardo "Tucu" Costanzo, quien dijo en una nota realizada por José Maggi en Rosario/12 que la melliza había sido llevada en auto por Amelong y Pagano a un convento de Rosario. Cuando leyó la nota, la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo (y también querellante en la causa Guerrieri como abogada de Hijos), Ana Claudia Oberlin, presentó un escrito ante la Justicia Federal de Paraná para indicar que ese lugar podría ser el Hogar del Huérfano de Rosario. Esa fue una pista fundamental.
Según Costanzo, el mellizo varón nació muerto, pero los testimonios de enfermeros indicaron que había nacido vivo, con problemas cardiorrespiratorios. "Para los Valenzuela (los hermanos de Tulio), está vivo. Y eso impulsa a buscarlo", dijo Sabrina ante el Tribunal. Su hermano Sebastián -que declaró primero había contado que las enfermeras pudieron ver a los mellizos, pero no así a su madre, que estaba encapuchada.
En la clínica, las enfermeras les pusieron Soledad a la niña y Facundo al niño. Los bebes estuvieron sin asistencia durante toda la noche. "No sé qué hubiera pasado si nos hubieran atendido", se preguntó ayer la joven. A la mañana siguiente fueron derivados a una clínica de neonatología, donde su hermano fue ingresado como NN. No se sabe si allí falleció. Aunque Sabrina dijo haber tenido tres nombres durante su vida, en realidad tuvo cuatro. El primero fue el que pensaron para ella sus padres, Tulio y Raquel, que no conoce. En el hospital le pusieron Soledad. Luego, en el hogar del Huérfano de Rosario -adonde apareció abandonada la nombraron Andrea. Y sus padres adoptivos la llamaron del modo que conoció toda su vida.
La joven fue meticulosa en su relato, al que dividió en dos partes. Por un lado, habló de sus padres adoptivos, Raúl Gullino y Susana Scola, quienes le contaron desde que era chiquita su condición de adoptada. "Cuando fui a la Facultad y comencé a conocer la historia empecé a dudar un poco, por la fecha de mi nacimiento, si sería hija de desaparecidos. Pero no había nada oscuro en mi adopción. Cuando preguntaba quién había sido el abogado, mi papá me lo decía. Ellos no tenían vinculación con militares ni con gente de poder, así que fueron pasando los años y eso quedó pendiente", relató la joven, quien confesó: "A veces me pregunto por qué demoré tanto en hacerme el ADN".
El año pasado se fue a vivir sola. "Decidí sacarme el pasaporte y hacerme el ADN", siguió. Recurrió a un amigo que la contactó con el representante de Abuelas de Plaza de Mayo en Rosario, y concertó una entrevista para la semana siguiente. Pero ese domingo, Sabrina viajó a Ramallo a visitar a sus padres. Cuando estaba allí, llegó un oficial de justicia que entregó una citación al Juzgado Federal de Paraná en el marco de la causa Trimarco (el nombre del interventor militar de Entre Ríos durante la dictadura). La invadió la incertidumbre. Cuando supo que podía tratarse de narcotráfico o desaparición de personas, recurrió a su sentido del humor. "Papá, no habrás vendido merca", le dijo. Luego, buscó en Internet y supo de qué se trataba la causa Trimarco. Desde ese momento, comenzaron las preguntas a sus padres. Ellos aseguraban que la adopción era legal. "Si me dicen la verdad ahora, los voy a acompañar, pero si me entero por el juez, no les voy a hablar nunca más", dijo Sabrina.
Los Gullino fueron a Paraná a presentarse ante la jueza Myriam Galizzi el martes siguiente. Antes de partir, le contaron a la niña que ella había sido abandonada en el hogar del huérfano, y que tenía 40 días -según los cálculos del pediatra cuando el juez de Menores de Rosario se las entregó. Por eso, ellos calcularon que había nacido el 29 de febrero, y decidieron anotarla el 27 de ese mes. Nunca le habían dicho que había sido abandonada para protegerla. Le aclararon también que jamás sospecharon que fuera hija de desaparecidos ya que pensaban que esos bebés se entregaban a través de militares.
Así llegaron al Juzgado. El padre llevaba el expediente de adopción legal en la mano. Tanto el personal del Juzgado como los abogados estaban conmovidos ante la posible presencia de la niña que tanto habían buscado. En la audiencia de ayer, Sabrina agradeció el testimonio de las enfermeras, tanto como la actitud del personal del juzgado y la jueza de Paraná. El ADN confirmó que ella era la beba que había nacido en el hospital Militar.
Su hermano, Sebastián Alvarez, fue el encargado de relatar que había sido secuestrado junto a su madre, Raquel Negro y a Tulio Valenzuela el 2 de enero de 1978, en Mar del Plata. Luego fue recuperado por sus abuelos. Sebastián buscó durante años a sus hermanos. Cuando supo que Negro había dado a luz en Paraná, decidió querellar allí. Recién a fines de 2008 pudo reencontrarse con Sabrina. "Es muy fuerte que mis abuelos no puedan estar acá, que no hayan conocido a Sabrina, que la Justicia haya tardado tanto tiempo", dijo el joven, que tenía un año y medio cuando fue secuestrado junto a su madre.

23 de octubre de 2009
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condenan a ex dictador uruguayo


Condenan a 25 años de prisión al represor ‘Goyo’ Álvarez. La Justicia uruguaya condenó al ex dictador uruguayo Gregorio ’Goyo’ Álvarez por "homicidio especialmente agravado" de 37 opositores y por un delito de "lesa humanidad".
Montevideo, Uruguay. "Esta tarde fui notificado de la condena de Gregorio Álvarez y el marino (ex capitán de navío) Juan Carlos Larcebau por el juez (...) Luis Charles", dijo López Goldaracena, experto en causas de derechos humanos.
Álvarez "fue condenado a 25 años de penitenciaría por 37 homicidios muy especialmente agravados" y "Larcebau a 20 años por 29 casos de homicidios muy especialmente agravados", agregó.
Comandante en Jefe del Ejército en 1978 y último presidente del régimen militar entre 1981 y 1985, Alvarez ya había sido procesado con prisión el 17 de diciembre de 2007 por el delito de desapariciones forzadas de presos políticos, ejecutados tras una serie de traslados clandestinos desde Buenos Aires a Montevideo en 1978.
En octubre pasado, un Tribunal de Apelaciones cambió la carátula al caso, que pasó de "desaparición forzada" a la de "reiterados delitos de homicidio muy especialmente agravados".
López Goldaracena indicó que "Álvarez no concurrió al juzgado alegando que padecía diarrea, y el juez Charles envió a un médico forense a la prisión para que determine si puede o no ser trasladado al juzgado para ser notificado. Si no puede, será notificado en la cárcel".

23 de octubre de 2009
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la casita del horror


El juicio en Santa Fe.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. El traslado de diez ex militantes de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) desde un centro clandestino de la dictadura hasta la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) a fines de marzo de 1977 se convirtió en un punto de controversia en el juicio a los represores santafesinos. El ex jefe de la Oficina de Coordinación del Area 212, Juan Calixto Perizzotti ya admitió que él participó en el traslado de las mujeres por orden del Ejército, pero dijo que no llegó hasta el chupadero: las recibió en las afueras de Santo Tomé, donde subieron a bordo de un camión del Servicio Penitenciario. Ayer, otra de las secuestradas que declaró ante el Tribunal Oral lo desmintió. "Perizzotti (y su ex secretaria) María Eva Aevi estuvieron en La Casita. Yo los escuché", dijo Ana María Cámara.
En la audiencia de ayer declararon Cámara y Patricia Traba. El lunes lo habían hecho Anatilde Bugna y Stella Vallejos. Y hoy lo harán Raquel Juárez, Hilda Benavídez y Teresita Miño. Las siete fueron víctimas del traslado.
Perizzotti dijo que trasladó las diez militantes de la JUP por orden firmada por el ex jefe del Area 212, Juan Orlando Rolón y que el jefe del operativo era el segundo del Destacamento de Inteligencia Militar, teniente coronel Jorge Roberto Diab. Ubicó el traspaso de las detenidas desde automóviles al camión del Servicio Penitenciario en Santo Tomé y aseguró que sólo estuvo acompañado por su chofer y un suboficial pero no por la ex carcelera María Eva Aebi, como aseguran las denunciantes.
Cámara ratificó la denuncia de Bugna. "Perizzotti y Aebi fueron a buscarnos. Ellos saben donde queda La Casita", dijo Ana María. Y cuando le preguntaron cómo los había reconocido, respondió: "Escuché la voz de ella cuando ingresan a La Casita. Y después, cuando nos suben a un camión celular, la que me tira del brazo y me dice: ’subí’ era la misma mujer. María Eva sabe dónde queda La Casita".
Ayer, Cámara y Traba relataron su martirio en la casa de torturas. Las dos reconocieron el lugar por el croquis y la maqueta y coincidieron en un recuerdo: los mosaicos del piso color rojo punzó. La sala de torturas estaba en el garage. Ana María había sido encapuchada y atada a un eslástico metálico de las muñecas y los tobillos. "En un momento entran unas personas arrastrando un cuerpo y me lo tiran encima. ’Este se nos va’, dice uno de ellos. Era un cuerpo muerto, como una bolsa de papas", recordó. Al día siguiente, en otra sesión de torturas, ve por debajo de la venda una mesa de madera y una máquina de escribir. Y alguien le dice: "’Salís caminando o con las patas para adelante. Y tu mamá te va a encontrar al costado de una ruta’. "Lo que era cierto, porque en esa época aparecían muchos cadáveres en los caminos", explicó Cámara.

21 de octubre de 2009
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salman, otro que sabe demasiado


El testimonio de un ex agente de inteligencia de la policía. En el marco de la causa Guerrieri-Amelong, hizo entrega ayer de un documento "confidencial" de inteligencia militar sobre la estructura de Montoneros, la UES y la PJ de Rosario.
[José Maggi] Argentina. "Éramos peones del ejército", dijo Adolfo Salman, 67 años, ex oficial principal del Servicio de Informaciones de la policía provincial, en referencia a quién daba las órdenes bajo las cuales se manejaban. Lo hizo ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº1 al explicar el rol que jugó durante la última dictadura en la Unidad Regional III del departamento Belgrano. El testimonio de este ex agente en el marco de la causa Guerrieri-Amelong se nutrió con la entrega de un documento interno del Destacamento de Inteligencia 121, en el que pueden leerse claramente cuáles eran los objetivos marcados por la inteligencia militar: la estructura de Montoneros, la Unión de Estudiantes Secundarios, la Juventud Peronista, entre otras organizaciones en la que muchos de sus miembros están tachados con una cruz, y varios de los marcados en su costado con una letra A. "Esto quieren decir que fueron ajusticiados, es decir eliminados, que se les quitó la vida" explicó Salman. También detalló de qué se trataban "los operativos por izquierda: eran aquellas detenciones que se hacían sin orden del juez, en las que se tabicaba a los detenidos y se los trasladaba a un centro clandestino de detención".
Entre los nombrados en el documento "estrictamente secreto y confidencial" -al que tuvo acceso Rosario/12- figuran el de "Pedro Retamar responsable de CGT Rosario; Ignacio Laluf responsable territorial secretaría política Montoneros, y Eduardo Tognoli (sic) responsable UES Rosario. Tucho Valenzuela, Jaime Dri -identificado como Marcos- y Lucy o Leticia", en referencia a Stella Hildbrand de Del Rosso se suman a la lista.
El ex policía ingresó a la fuerza en 1969 y después de 1973 lo instruyeron en la confección de informes de inteligencia. "Mis funciones consistían en elevar la información que el Comando nos requería sobre los ciudadanos residentes en la jurisdicción de la Unidad Regional III y semanalmente obligatoriamente las traía y dejaba una copia en el Destacamento 121 y otra en el Comando, de Córdoba y Moreno".
"Los informes -agregó- referían a las actividades laborales, políticas, culturales y de todo tipo e incluso abarcaban a los integrantes de las comisiones directivas de los clubes".
Salman cumplió sus funciones hasta el 28 de marzo de 1977 cuando fue detenido por orden de un juez militar, por un caso puntual: el del productor agropecuario Mario Cesar Copelo, cuyo vehículo terminó incendiado. "Era de Cavanagh, provincia de Santa Fe. Lo detuvimos y lo entregamos en la Jefatura de Rosario, y después lo coimearon para dejarlo en libertad. El juez militar allanó mi casa buscando el dinero, cuando yo lo había entregado a mis superiores y no supe más. Me formaron un Consejo de Guerra, y me condenaron. Estuve detenido 4 años y 3 meses por el delito de daño por haber arruinado un vehículo. Lo raro es que dañar un auto era delito, pero matar personas todos los días no era delito".
Salman estuvo preso hasta el 2 de junio de 1981. Hoy dice que la razón por la que fue detenido fue su "intervención por dos hermanas oriundas de Montes de Oca, por las que intercedí para salvarles la vida. Eran las hermanas Bertino a quien detuvieron con la intención de sacarles plata, por unos panfletos que dicen que tenían". "Moví cielo y tierra hablé con Jefatura, al Ejército y logré su libertad. Después hubo tres detenidos más a los que el comandante Feced quería eliminar y me interpuse y les salvé la vida. Era un joven de Las Rosas, otro de Las Parejas y el tercero de Casilda. Tengo la conciencia tranquila de que cinco personas gracias a mí vivieron".
"A mí me querían sacar del medio porque sabía mucho", sentenció Salman pero hoy prefiere no decir todo lo que sabía. Y echa mano a otro argumento: "Tampoco me querían por descender de judíos. El juez militar Casals le dijo a mi mujer que yo era un judío de mierda, y sabemos que en aquella época tanto en el Ejército como la policía estaba arraigado el nazismo".

--¿Qué más sabía que no se animó a contar en el juicio?- le preguntó Rosario/12.
--No tengo nada que ocultar porque todo era vox populi.

--¿Conoció a alguno de los cinco imputados en la sala?
--Uno de ellos me reconoció y me miró firme. Fue Guerrieri, a quien conocí en su momento, aunque no era de trato asiduo. Pero sí, vi muchos rostros conocidos.

21 de octubre de 2009
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la lala y tulio


Dos nuevos testimonios en juicio a Guerrieri-Amelong.
[Sonia Tessa] Laura Ferrer Varela es una sobreviviente del Servicio de Informaciones que funcionaba en la antigua Jefatura de Policía. Allí estaba alojada, en el sótano, en agosto de 1977, cuando vio a una beba que estaba en el sector de arriba, adonde llevaban a los recién secuestrados. Después, otra detenida, Graciela Corcho Porta, bajó y le dijo: "Está la Lala arriba". ‘Lala’ era Marta María Forestello, una de las cautivas que fue vista en la Quinta de Funes, y continúa desaparecida.
Ferrer dio testimonio ayer en el juicio oral y público. La testigo contó que conocía a la Corcho y a Lala "de afuera". Contó que se habían visto en marchas ya que como militantes de la JUP habían participado en distintas luchas estudiantiles. Ya adentro, la Corcho (compañera de Héctor Pollo Baravalle), tenía libre circulación por el lugar, ya que colaboraba con los represores. Así fue como le contó a su antigua compañera que "Lala estaba arriba y era una cagada". Cuando la fiscal Mabel Colalongo le preguntó por esa valoración, Ferrer Varela fue clara: "Arriba era donde te torturaban".
Indicó también que pese a tratarse de una dependencia policial, concurrían militares "normalmente". "Soria era uno de los militares que venía y hablaba con nosotros", dijo la testigo. Se refería al mayor Fernando Soria.
La abogada querellante Gabriela Durruty, señaló que el testimonio de Ferrer Varela fue importante porque acreditó el paso de Forestello por el Servicio de Informaciones y afirma "las vinculaciones ya inocultables entre los centros clandestinos de detención, dependientes de las distintas fuerzas de seguridad".
El segundo testimonio fue el de Héctor Valenzuela, hermano de Tulio, también detenido en la Quinta de Funes, quien fingió colaborar en la Operación México ideada para asesinar a la cúpula montonera. Tulio denunció el plan de Galtieri, y se fugó de sus captores. Unos meses después, el oficial montonero volvió a ingresar al país, donde fue secuestrado y continúa desaparecido.
Héctor presentó escritos en la justicia federal tras el secuestro de Tulio y su compañera Raquel Negro junto al pequeño hijo de ella, Sebastián. Luego supieron que Negro había tenido mellizos estando en cautiverio. "Jamás mi madre quiso aceptar lo que había pasado. Ella tenía la esperanza de que Tulio volviera -dijo Héctor-. Hasta que supo de los mellizos. Mi madre murió obsesionada por los mellizos. No podía saber que uno de ellos había muerto a poco de nacer, aunque yo tengo mis dudas de que haya sido así". Hace un año, recibió un llamado telefónico de Stella de Carlotto, quien le informó sobre la identificación de su sobrina, Sabrina, quien lo llamó para conocerlo. Ella y su hermano Sebastián declararán hoy.

21 de octubre de 2009
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