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dictador de llanto fácil y cuentas secretas


La trayectoria de Antonio Bussi.
[Diego Martínez] Tucumán, Argentina. Fue amo, señor y fusilador número uno de Tucumán. En 1987 el punto final de Raúl Alfonsín le garantizó impunidad. Comenzó entonces una extensa carrera política, siempre con epicentro en una provincia abrumada por la miseria y que aún lucha por desmantelar una carga brutal de adoctrinamiento ideológico impuesto a sangre y picana. A fines de la década del ’90, la difusión de la información sobre sus cuentas secretas y millonarias en el exterior le hizo derramar sus primeras lágrimas en público. Pero recién ayer, 32 años después de sus mayores hazañas, el Mussolini tucumano de llanto fácil conoció la Justicia.

Antonio Domingo Bussi nació en Entre Ríos el 17 de enero de 1926. Tiene 82 años. Su vida pública comenzó en diciembre de 1975, cuando reemplazó al frente del Operativo Independencia a Acdel Vilas, general insano pero sobre todo impune que pasa sus días bien guardado en un departamento de Palermo. Antes de irse, Vilas anunció que la guerrilla tucumana había sido derrotada. A Bussi le tocó "rematar a la subversión", explicó alguna vez.

El 24 de marzo del ’76 se convirtió en interventor federal y jefe militar de Tucumán, concentración de poder que no ostentó ningún otro gobernador de facto. Siempre desbordante de pistolas y granadas para infundir sumisión, extendió al infinito el concepto de "subversivo", que no excluyó ni a los mendigos: la noche helada del 16 de julio de 1977 ordenó levantarlos de las calles y tirarlos en un desierto de Catamarca. En 2006 perdió un juicio contra el escritor Tomás Eloy Martínez, que al recordar la historia lo calificó de "tirano" y "feroz exterminador de disidentes".

Según la Comisión Bicameral Investigadora, el 70 por ciento de los 507 secuestros registrados en Tucumán se produjo durante los dos años de su gobierno. Sólo una de cada cinco víctimas tenía militancia política o gremial conocida. "Nueve de cada diez fueron secuestrados en sus domicilios, lugares de trabajo o en la vía pública por personas armadas que actuaban con una superioridad numérica de 15, aproximadamente, contra 1", apuntó la Comisión. "Siempre los Bussis (sic) nos hemos batido en minoría", mintió ayer. En los registros militares consta que la Compañía de Monte del ERP tuvo, en su momento de mayor despliegue (1975), entre 120 y 180 efectivos.

Tras explayarse sobre torturas, uñas arrancadas con tenazas y hombres enterrados hasta el cuello, el ex gendarme Omar Torres relató dos fusilamientos que presenció. "El general Bussi se apersonaba y daba la orden con un disparo ejecutando a una persona." Sus subordinados remataban al resto, que caían a un pozo. Luego "se echaba leña, aceite y gomas de automóviles". Juan Martín describió el método de entierro en vida, contó que obligaban a los detenidos a rezar el Padrenuestro y el Ave María: "Y nos exhortaban a dar gracias a Dios por haber vivido un día más". Los jefes de los campos se ufanaban de haber aprendido a torturar en Vietnam, donde Bussi fue como observador invitado por el ejército norteamericano.

Lo salvó el punto final, pero también la Justicia tucumana. La Corte Suprema reprendió con dureza a la Cámara Federal que no lo procesó pese a la abundancia de pruebas. Un año después, en 1988, fundó Fuerza Republicana, partido que lo llevó a la gobernación y al Congreso Nacional. El pueblo tucumano le permitió ganar ocho elecciones. En 1993 asumió como diputado nacional y dos años después como gobernador. En 1998, una Comisión Especial Investigadora reveló sus propiedades y depósitos bancarios. Poco después se conocieron sus cuentas secretas, millonarias, en bancos de Suiza y Luxemburgo. "Imperfecciones propias de mi naturaleza humana", dijo ayer.

En 1999 volvió a ser electo diputado. La APDH lo impugnó por sus crímenes y por haber ocultado sus cuentas en 1993. La Cámara le impidió el ingreso. El año pasado la Corte Suprema falló que debió respetarse el voto popular, pero el mandato había concluido. El Tribunal de Honor del Ejército, que nunca le cuestionó secuestrar o torturar, lo sancionó por mentir. En 2003 fue electo intendente de San Miguel de Tucumán por una diferencia de 17 votos, pero su detención le impidió asumir. Fue en la misma causa que ayer derivó en su condena. El juez federal Jorge Parache le concedió arresto domiciliario en su casa de Pilar, que violó según denunció la Secretaría de Derechos Humanos provincial.

De la mirada de hielo de hace treinta años no quedan ni rastros. Si el general Menéndez se esmera en mantener su estampa de guerrero, la barba y las lágrimas de Bussi sugieren abandono y conciencia de la derrota. La única buena noticia que podrá escuchar de aquí en adelante es que le permitan seguir en su country de Yerba Buena. Es improbable: ya violó su arresto domiciliario, demostró –pese al tubito– que tiene buena salud, y ningún condenado por crímenes de lesa humanidad goza de ese privilegio.

29 de agosto de 2008
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dos demonios en su lugar


Los represores Bussi y Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el secuestro y desaparición del senador Vargas Aignasse. Luciano Benjamín Menéndez y Antonio Domingo Bussi escucharon ayer la sentencia del tribunal de Tucumán.
[Ramiro Rearte] Tucumán, Argentina. Los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a prisión perpetua por el secuestro y desaparición del senador provincial Guillermo Vargas Aignasse. El Tribunal Oral Penal de Tucumán los encontró culpables de asociación ilícita, desaparición forzada, violación de domicilio, violación ilegítima de la libertad agravada, condiciones tortuosas de detención, aplicación de tormentos reiterados y homicidio calificado, delitos de lesa humanidad cometidos entre el 24 de marzo y el 6 de abril de 1976. Los jueces resolverán recién después del 5 de septiembre si Bussi será trasladado a una cárcel común o no. Esa indefinición ocasionó que los manifestantes, que se encontraban en la puerta de la sala de audiencias, se desbordaran al demostrar su descontento. La intervención de la Gendarmería Nacional terminó en una refriega con unos treinta militantes de derechos humanos heridos al igual que otros quince efectivos de esa fuerza de seguridad. Hubo corridas a diestra y siniestra ante la lluvia de gases lacrimógenos.

En el clímax de la protesta se cerró la sala de audiencias como medida preventiva. Ahí siguieron los cruces verbales entre los defensores de Bussi y los organismos.

Como estaba previsto, a las 10.30 el Tribunal Oral Penal en lo Criminal abrió la audiencia otorgando la última palabra a los represores antes de pasar a deliberar. En el recinto se tuvieron que incrementar las sillas ya que su capacidad estaba colmada con más de 270 personas.

El primero en hacer uso de la palabra fue el genocida local, que primero prefirió dedicar gran parte de su descargo al fiscal general federal, Alfredo Terraf, quien optó por darle la espalda a Bussi. Como ya es costumbre, el represor lloró en dos oportunidades mientras leía sus últimas palabras frente al Tribunal. Tenía una carpeta con doce carillas escritas en computadora y había párrafos subrayados con resaltador flúo, ahí cambiaba la voz, por una más potente, como cuando ordenaba durante la dictadura. Sus palabras se centraron más en su "carrera política" que en su responsabilidad como general con asiento en Tucumán durante el golpe. Trató de tener una actitud complaciente con los magistrados al resaltar que "ustedes, excelentísimo Tribunal, serán los protagonistas de este fallo cualquiera sea su sentencia y pasará a la posteridad como un antes y un después en la vida política tucumana", mientras era asistido por tres médicos del sistema provincial de salud. En dos oportunidades pidió que se le incremente el flujo de oxígeno porque, según susurró, "le faltaba el aire".

Bussi acusó al fiscal Terraf de "mentiroso" al señalar que "tendrá otro espacio en la historia con posterioridad inmediata a este juicio, donde seguramente no tendrán cabida sus falsas acusaciones, avaladas por delincuentes comunes. También se lo recordará por su pretendido vedetismo publicitario. Usted ha cambiado, señor fiscal, yo no. Yo sigo siendo el Bussi de toda mi vida. Fui reconocido por todos los tucumanos en más de treinta años de carrera política. El coraje se demuestra combatiendo y no como usted, que insulta a mis hijos, y en la defensa de las causas verdaderamente justas".

Después de los treinta minutos de lectura de Bussi, se pasó a un cuarto intermedio. Luego, tomó la palabra Luciano Benjamín Menéndez, quien desempolvó casi el mismo discurso que pronunció en Córdoba cuando fue condenado. Sus palabras parecían haber quedado detenidas en el tiempo, repitió que la culpa de todo el proceso vivido en nuestro país durante la dictadura fue por los primeros movimientos guerrilleros a fines de la década del ’60. Menéndez no lloró, pero se quejó que mientras era amo y señor del suelo tucumano no podía ir de descanso a los cerros norteños, más precisamente a la localidad de Tafí del Valle, porque en ese entones "la ruta 38 estaba llena de montoneros".

"Hace cincuenta años la guerra estalló repentina y brutalmente en nuestro país. Sin tener arte ni parte, sino porque estábamos en la ruta de conquista del terrorismo internacional, los argentinos sufrimos el asalto de la subversión marxista, que por orden y cuenta de la Unión Soviética y de su sucursal Cuba se proponían someter a nuestro país a su sistema y a sumarnos a su satélite. Era la guerra, pero la más total de todas las guerras, la guerra revolucionaria, no se tratada de sacarnos un pedazo de territorio, no se trataba de un paso entre dos océanos. En realidad, la subversión apuntaba al alma de nuestro pueblo", aseveró mientas exageraba las eres en su lectura.

Acompañando a los represores estaban la hija y la viuda del capitán Humberto Viola, ajusticiado por el Ejército Revolucionario del Pueblo en abril de 1974 en Tucumán. La mujer llevaba una lámina con la imagen del militar muerto tal como la confeccionan los familiares de desaparecidos.

Cerca del mediodía y con mucho calor en la sala, los jueces Gabriel Casas, Carlos Enrique Jiménez Montilla y Josefina Curi pasaron para la tarde la lectura del veredicto. Desde ese momento, comenzaron las especulaciones sobre cuál sería la decisión final de los magistrados. La lectura de todos los cargos para la condena de ambos represores insumió nueve minutos. También se elevaron dos pedidos de detención por falso testimonio, para los testigos Carlos Antonio Décima y José Víctor Gerez, y otros dos por falsificación de instrumento público, en contra de Roque Cabral y Raúl Molina, funcionarios militares quienes habrían sido encargados de "armar" la historia oficial del caso Vargas Aignasse antes de que los militares dejaran el poder.

Los familiares de Vargas Aignasse y los organismos de derechos humanos pretendían que Bussi fuera llevado a una cárcel común en el penal de Villa Urquiza, capítulo todavía abierto hasta la decisión final del Tribunal Oral. A la hora de las declaraciones a la prensa, ambos sectores dijeron estar disconformes con parte del fallo. Uno, porque todavía sigue vigente la prisión domiciliaria para Bussi, aunque fue condenado, y otro porque fue condenado a cadena perpetua, pero detenido en la casa de uno de sus hijos ubicada en un country.

Ahora falta la lectura de los fundamentos de la sentencia que se concretará el 4 de septiembre por la mañana. Luego, tendrán cinco días hábiles desde el 5 de septiembre para decidir el lugar donde Bussi deberá cumplir la condena. La sensación que quedó entre los tucumanos es que al Tribunal Oral Penal en lo Criminal le faltó un pequeño trazo para terminar de cerrar el círculo de impunidad impuesto por Bussi y Menéndez durante la oscura década del ’70. Lo positivo es que todavía queda una puerta abierta.

29 de agosto de 2008
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prisión perpetua para hienas


Prisión perpetua para argentinos Bussi y Menéndez por delitos en dictadura. Los ex generales argentinos fueron condenados este jueves a prisión perpetua por el secuestro, torturas y desaparición de un ex senador durante la última dictadura militar (1976- 1983).
Tucamán, Argentina. Se trata de la primera condena por delitos de lesa humanidad que recibe Bussi, de 82 años, gobernador de la provincia de Tucumán (noroeste de Argentina) durante el gobierno de facto y en democracia (1995- 1999).
Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán concedió el beneficio de la prisión domiciliaria a Bussi, lo que ocasionó incidentes frente a la sede judicial a raíz de choques entre miembros de las fuerzas de seguridad y de organizaciones humanitarias y partidos de izquierda.
La Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, lo que produjo algunas carreras en la zona.
Los ex militares fueron sentenciados por homicidio agravado por alevosía, privación ilegítima de la libertad, violación de domicilio e imposición de tormentos agravados.
Ambos fueron juzgados por los delitos cometidos en 1976 contra el ex senador Guillermo Vargas Aignasse, a quien Bussi aseguró entre lágrimas "no haber visto" en su vida.
Menéndez, de 81 años, fue condenado también el pasado 24 de julio a prisión perpetua en la provincia de Córdoba (centro), en este caso por el secuestro, tortura y asesinato en 1977 de cuatro militantes políticos.
El fiscal Alfredo Terraf había pedido el martes pasado la cadena perpetua en una cárcel común para los ex militares, pero el tribunal ordenó que Bussi continuará en las mismas condiciones que durante su prisión preventiva, es decir, con arresto domiciliario.
La defensa de Bussi había reclamado que, en caso de que el ex general fuera condenado, se le concediera el beneficio de la prisión domiciliaria por su "precario estado de salud".
Durante su último discurso antes de recibir la sentencia, ambos ex generales reiteraron hoy que durante la dictadura argentina hubo "una guerra" contra "terroristas" de izquierdas.
"Este caso no puede ser tratado fuera del contexto de la guerra en los (años) setenta", manifestó Bussi antes de escuchar el veredicto.
Antonio Bussi, que padece problemas cardíacos y mostró un estado de salud deteriorado, interrumpió su discurso para pedir "más oxígeno" y estalló en llanto en más de una ocasión al hablar ante los miembros del tribunal que lo juzga.
También acusó a la fiscalía de buscar influir "sobre la opinión pública" sobre lo ocurrido durante el último régimen militar, cuya represión dejó 18.000 desaparecidos, según datos oficiales, aunque los organismos humanitarios elevan esa cifra a 30.000.
Durante la jornada de los alegatos finales del juicio, realizada el martes pasado, los defensores pidieron la absolución de Bussi y Menéndez, quien hoy insistió en que "la subversión apuntaba al alma del pueblo para someterlo".
Bussi, quien en la década pasada fundó la derechista Fuerza Republicana, fue elegido alcalde de Tucumán en 2003, pero poco antes de asumir el cargo fue detenido por la desaparición del ex senador Vargas Aignasse dentro del proceso que desembocó en su enjuiciamiento.

29 de agosto de 2008
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católicos sin iglesia


La primera encuesta sobre creencias muestra que la mayoríaes creyente, pero rechaza los preceptos eclesiales. La mayoría cree en Dios, pero pocos comparten los dictados religiosos. Un estudio del Conicet y cinco universidades sistematizó la relación de los argentinos con las religiones. Seis de cada diez practicantes son evangélicos. Los números de cada credo.
[Mariana Carbajal] Argentina. Nueve de cada diez argentinos cree en Dios, pero las tres cuartas partes concurren "poco o nunca" a los lugares de culto y prefiere rezar en su casa, sin intermediarios, y vivir la religión por su cuenta. Aunque el 76 por ciento de la población se declara católico (¡casi un cuarto no lo es!), una amplia mayoría rechaza los preceptos morales impuestos desde el Vaticano: más de seis de cada 10 está a favor de la despenalización del aborto en algunas circunstancias (violación, malformación fetal, peligro para la salud o vida de la madre); 9 de cada 10 quiere que el Gobierno promueva el uso de preservativos para prevenir la infección del VIH; 9 de cada 10 está "muy de acuerdo" con que se brinde educación sexual en los colegios y 8 de cada 10 con que se hable en las aulas de "todos" los anticonceptivos. La mayoría también piensa que una persona puede usar algún método contraceptivo y seguir siendo "un buen creyente" y considera como "una experiencia positiva" las relaciones prematrimoniales. La sociedad argentina al mismo tiempo le exige a la Iglesia Católica un mayor compromiso con los pobres y con la defensa de los derechos humanos. El estudio le pone números además al avance evangélico en el país: del 24 por ciento de la población que se declara practicante de una religión, el 60 por ciento pertenece a ese credo. Casi un tercio de la población alguna vez fue a un curandero. Los datos surgen de la Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, realizada en el país a través de un trabajo articulado entre cuatro universidades nacionales.
Los resultados del estudio se presentaron ayer en la Cancillería por el equipo de investigación que dirigió Fortunato Mallimaci desde el Área Sociedad, Cultura y Religión, del Ceil-Piette del Conicet. "Me impresiona la cantidad de gente que se declara indiferente a la religión", comentó el investigador a Página 12. El relevamiento, realizado entre 2403 personas mayores de 18 años a nivel nacional, encontró que el 76 por ciento de la población del país se define como católico, el 9 por ciento como evangélico y un 11,3 por ciento manifiesta ser ateo, agnóstico o no tener ninguna religión: el resto se divide entre el 1,2 por ciento de Testigos de Jehová, el 0,9 por ciento, mormones y el 1,2 por ciento, otras religiones.
Es la primera vez que se hace una encuesta de este alcance para indagar sobre las adscripciones, creencias y prácticas religiosas en Argentina. El trabajo se realizó con el apoyo de las universidades nacionales de Buenos Aires, Santiago del Estero, Cuyo y Rosario. Las preguntas fueron formuladas entre enero y febrero de 2008.
Nueve de cada 10 encuestados se describieron como creyentes. "Prevalece una cultura cristiana de largo espesor histórico que se expresa en las principales creencias de los argentinos", señala el estudio. El ranking de creencias lo encabeza Jesucristo, con un 91 por ciento de adhesiones, lo sigue el Espíritu Santo (84,4 por ciento), la Virgen (80 por ciento), los ángeles (78 por ciento), los santos (76 por ciento), la energía (64,5 por ciento) y, por último, los curanderos (39 por ciento).
La región del país más católica es el NOA: ahí, 9 de cada 10 encuestados dijeron ser católicos. En el Area Metropolitana vive la mayor cantidad de "indiferentes" a la religión: así se definió casi el 20 por ciento de los entrevistados. Más de la mitad de quienes actualmente son evangélicos afirman no haber cambiado de religión a lo largo de su vida: siempre fueron evangélicos. La mayoría de los conversos asegura haber adherido anteriormente al catolicismo en un 62,5 por ciento y al evangelismo, en un 25,5 por ciento.
El bautismo es el rito de ingreso mayoritariamente practicado. Está bautizado el 95 por ciento de la población: en el NOA ese porcentaje trepa un poco más aún, hasta casi el 99 por ciento. Pero la tasa de matrimonio religioso es "significativamente" menor. Ante la pregunta: ¿Se casará o se casó por iglesia o templo?, un 23 por ciento respondió negativamente (en el sur del país, ese porcentaje aumenta al 45 por ciento).
La amplia mayoría –7 de cada 10– es partidaria de que sus hijos elijan su propia religión.
La relación con Dios es sin intermediarios. "Estamos frente a complejos procesos de desinstitucionalización religiosa y de individuación de las creencias", apunta la investigación. Seis de cada 10 prefiere el vínculo por su propia cuenta. Apenas poco más de dos de cada 10 lo hace a través de una institución eclesial (27 por ciento de las mujeres y 18 por ciento de los varones). Tres cuartas partes de la población afirma concurrir "poco o nunca" a los lugares de culto. Sin embargo, hay un casi un cuarto de los argentinos mayores de 18 años que "participa muy frecuentemente de las ceremonias de culto" y entre ellos se destacan los evangélicos. El 60 por ciento de ellos concurre con asiduidad a los templos.
La mayoría de los argentinos rechaza la moral sexual que prescribe la Iglesia Católica. Es significativo que el 64 por ciento de la población encuestada (y casi el 70 por ciento de los católicos) cree que el aborto debe estar permitido en algunas circunstancias, como cuando está en peligro la salud o la vida de la mujer, cuando el embarazo es producto de una violación (a cualquier mujer y no solo a aquella que sufre una discapacidad mental), o si el feto tiene una malformación. El primer supuesto está contemplado en el inciso 1º del artículo 86 del Código Penal (aborto terapéutico), pero los otros dos son materia de controversia jurídica y para despejarla hay diversos proyectos en el Congreso que plantean la despenalización del aborto en esos casos, pero nunca ha prosperado su discusión parlamentaria por presión de la jerarquía católica sobre legisladores y el propio temor que tiene la mayoría de los políticos a impulsar el debate sobre el tema. A ese 64 por ciento debe sumarse el 14 que considera que una mujer siempre tiene derecho al aborto.

Otros Hallazgos de la Encuesta:

- Más de 9 de cada 10 encuestados están "muy de acuerdo" con que se brinde educación sexual en los colegios y 8 de cada 10 avalan que se les hable de "todos" los métodos anticonceptivos a los alumnos en las aulas.

- Nueve de cada diez creen que el Gobierno debe promover el uso del preservativo para prevenir la infección del VIH.

- Ocho de cada diez piensan que una persona puede utilizar anticonceptivos y seguir siendo un buen creyente.

- Para más de la mitad, las relaciones sexuales antes del matrimonio son "una experiencia positiva". Apenas el 18 por ciento está en desacuerdo con esa afirmación.

- Casi el 60 por ciento piensa que a los curas se les debería dejar formar una familia.

El estudio, financiado por la Agencia Nacional de Promoción de Ciencia y Tecnología, encontró que persisten fuertes prejuicios en relación a la homosexualidad: un 31 por ciento cree –erróneamente– que es una enfermedad. Por otra parte, hay todavía resistencias al sacerdocio femenino: sólo el 42 por ciento "está muy de acuerdo" con esa opción, un 18 por ciento "algo de acuerdo" y en contra, el 27 por ciento.

27 de agosto de 2008
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piden cárcel común y prisión perpetua


El fiscal tucumano Alfredo Terraf pidió cárcel común y prisión perpetua para Bussi y Menéndez. "Bussi es un mentiroso, canalla, impúdico, cobarde y genocida", dijo entre otras cosas el fiscal en su alegato. Los defensores de los represores pidieron la absolución.
[Ramiro Rearte] Tucumán, Argentina. El fiscal general federal Alfredo Terraf acusó a los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez de ser los autores materiales y necesarios en la desaparición, tortura y secuestro del senador tucumano Guillermo Vargas Aignasse, hechos ocurridos entre la madrugada del 24 de marzo de 1976 y el 6 de abril de ese año. Con ese fundamento pidió prisión perpetua para ambos y el alojamiento en una cárcel común: el penal de Villa Urquiza. La defensa de los represores pidió la absolución y de mínima la prisión domiciliaria.
Terraf calificó a Bussi, a quien tenía en frente, como "mentiroso, canalla, impúdico, cobarde, profesional de la mentira, dios moderno que decidía la vida y la muerte de las personas, genocida y torturador". Sus palabras fueron escuchadas por más de 200 personas, la mayoría vinculada con los organismos de derechos humanos. En las puertas del juzgado otro grupo de manifestantes festejaba el alegato fiscal.
Tanto Bussi como Menéndez están acusados por los delitos de desaparición, violación de domicilio, violación ilegítima de la libertad agravada, condiciones tortuosas de detención, aplicación de tormentos reiterados, desaparición forzada, homicidio calificado y genocidio, todos delitos de lesa humanidad, por lo que el fiscal los consideró imprescriptibles. Cada imputación fue detallada por la fiscalía y completada con pruebas testimoniales.
Bussi presenció el alegato final de Terraf. En dos ocasiones fue retirado del recinto para ser atendido por los médicos del sistema provincial de salud. Menéndez esperó a que comenzaran los alegatos de sus defensores para dar la cara a los familiares de desaparecidos que levantaban las fotos de sus víctimas ante cada mirada del militar.
El fiscal destacó que "ahora llegamos a un delito inimaginable hacia una persona. El de la desaparición forzada. Cualquier padre que haya tenido un hijo menor, y en un shopping, un súper, una plaza, lo haya perdido de vista dos minutos, sabe la angustia que significa no verlo y la alegría que significa encontrarlo. Ahora, secuestrar y desaparecer a una persona, para que la familia viva ahí también tormentos psíquicos inimaginables, rezando todas las noches, esperando que vuelva su hijo, su esposo, su madre. Pasan los días, los meses, los años y no vuelven. Qué explicación hay con respecto a esto". En ese momento, muchos no contuvieron las lágrimas al recordar la ausencia de los suyos. Algunos de los periodistas en la sala de prensa tampoco.
Antes de que comenzara la audiencia, Terraf mantuvo una charla informal con dos de los fiscales federales que estuvieron en el juicio, Carlos Brito y Emilio Ferrer, ambos con causas por delitos de lesa humanidad en la provincia.
Por otra parte, el acusador tuvo un capítulo aparte para los hijos del represor, Ricardo y José Luis Bussi, ambos abogados y legisladores provinciales. Terraf los acusó de "cobardes" y de no querer sentarse "al lado de su padre para defenderlo".
"Resulta que estos señores salen por los medios ladrando en contra de este fiscal, y no quisieron defender a su padre con la posibilidad de que sea condenado a cadena perpetua. En vez de estar sentados ahí (señalando las bancas de los abogados defensores), tuvieron un acto de cobardía, esto no es para cualquiera", sentenció el fiscal.
El funcionario federal aportó las pruebas suficientes para demostrar que el proceso por el cual Vargas Aignasse fue secuestrado de su casa, luego torturado, más adelante llevado al penal de Villa Urquiza, y "liberado", para más tarde volver a ser secuestrado, vejado y finalmente desaparecido, no fue un hecho aislado sino que fue una planificación detallada de parte de los militares antes de la fecha del golpe y que se debía ejecutar en todo el territorio nacional. "Tenebrosamente planificado, cuyo único fin era el aniquilamiento de los pensadores", según la fiscalía.
Terraf aseveró que su mejor testigo fue el propio Bussi, ya que éste fue quien aceptó la existencia de una lista de personas "potencialmente peligrosas que evitarían la toma del poder", por lo tanto deberían ser detenidas. Más allá de que el represor se trató de despegar de la acusación aduciendo que "las listas las enviaban desde la Junta Militar", por lo que el fiscal replicó: "No me imagino a Videla, Massera y Agosti escribiendo en un papel las personas que debían desaparecer de Calamuchita, Tierra del Fuego o Tucumán. Eso era responsabilidad de los jefes de cada cuerpo", ironizó Terraf.
Llegando al punto culminante de su exposición, que duró dos horas y cuarenta y cinco minutos, el fiscal utilizó citas de Bertolt Brecht, del escritor uruguayo Eduardo Galeano y del ex fiscal que juzgó a los miembros de las Juntas Militares Julio César Strassera. "El dijo Nunca más. Yo desde lo más profundo de mis emociones digo: siempre más. Siempre más memoria, siempre más justicia". La mayoría de los presentes, con lágrimas en los ojos, aplaudieron de pie el alegato de Terraf. En cambio, algunos de los bussistas optaron por levantarse y salir de la sala, otros por bajar la mirada.
Levantado el cuarto intermedio, pasadas las 13.30, impuesto por el Tribunal Oral, y antes de que hiciera uso de la palabra la defensora del represor, Amelina Assaf, Bussi trató de minimizar el alegato del fiscal federal diciendo que Terraf visitó en varias oportunidades la sede del partido Fuerza Republicana, que lo tenía al militar como presidente, "rogándome y ofreciéndome cargos públicos. Ahora resulta que el pedigüeño de ayer es el vengativo de hoy. Le pido al Tribunal me dispense, ya que tengo que afrontar mi último combate mañana", se quejó el represor. Bussi hizo referencia a Terraf, ya que éste ocupada un cargo político durante el gobierno radical de Raúl Alfonsín.
Por otra parte, y como estaba previsto, Assaf trató de desvincular de todo el accionar a Bussi, apoyándose en las actuaciones y declaraciones de los testigos frente a jueces militares, que como ya informó Página 12 hay fuertes indicios de que se hayan "armado" para ser firmadas por los militares y policías que actuaron en el secuestro del senador peronista tratando de dejar sentado "la historia oficial" de los hechos. El magistrado militar Roque Cabral (encargado de tomar las declaraciones) tiene pedido de detención por falso testimonio y falsificación ideológica por parte de la fiscalía.
Otro aspecto que resaltó Assaf fue que la Argentina no adaptó a su legislación las previsiones internacionales sobre los delitos de genocidio y desaparición forzada de personas.
Por último, el codefensor Rodolfo Bertini, y anticipándose a lo que pasará mañana, pidió la prisión domiciliaria para Bussi, "en el caso de que se llegue a una condena. Es por su edad (el genocida tiene 82 años) y su precario estado de salud. Bussi pertenece al sector de los ciudadanos vulnerables", esgrimió.
Luego de más de una hora de un nuevo cuarto intermedio, llegó el turno de Horacio Guerineau, defensor de Menéndez, quien sostuvo argumentos parecidos para alegar la inocencia del militar retirado.
Para mañana, cuando se dicte la sentencia, estarán presentes el ministro de Justicia Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Aníbal Fernández, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Remo Carlotto, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Duhalde e integrantes del Consejo de la Magistratura de la Nación.
La audiencia se dividirá en dos tramos, a partir de las 9.30 los dos represores podrán hacer uso de la palabra para declararse culpables o inocentes. Luego se pasará a un cuarto intermedio que podría ser hasta las cuatro de la tarde, hora de la lectura de la sentencia. En las charlas de café del centro tucumano, ya se habla de la condena a prisión perpetua en contra de Bussi, pero pocos se animan a asegurar que el Tribunal envíe al represor a una cárcel común.

Nuevo Juicio
El juicio por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse no es el único ni el último que deberán afrontar Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez en Tucumán. La próxima declaración indagatoria estaría prevista el 8 y 9 de septiembre próximos en los Tribunales Federales tucumanos frente al magistrado Daniel Bejas.

27 de agosto de 2008
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noemí labrune, de la apdh de neuquén


Noemi Labrune, de la APDH de Neuquén, habla del primer juicio a militares en esa provincia. Mañana dará su testimonio ante el tribunal que juzga a ocho represores del centro La Escuelita. Aquí repasa los comienzos junto al obispo Jaime De Nevares y analiza los alcances de los juicios a los responsables de violaciones a los derechos humanos.
[Diego Martínez] En 1976 fundó junto al obispo Jaime De Nevares la filial Neuquén de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que contuvo a sobrevivientes y organizó las primeras denuncias. En 1982 publicó con los fundadores del CELS seis folletos sobre terrorismo de Estado. En democracia impulsó la causa y tras las leyes de impunidad publicó ‘Buscados. Represores del Alto Valle’. Mañana se sentará sobre el almohadón de su temible Falcon amarillo, cruzará a fondo el río que separa Cipolletti de Neuquén y se explayará ante un tribunal sobre vida, obra y atrocidades de los militares que investiga desde hace tres décadas. Noemí Labrune, una señora menuda de 78 años con energía de treintañera, abrirá la ronda de testigos del primer juicio por delitos de lesa humanidad del sur argentino.

¿Recuerda la primera vez que fue a reclamar a la Brigada?
Sí, junio de 1976, tras un operativo en Cutral-Có. Ya estábamos organizados como APDH. Habían detenido a una compañera de Cristian (su compañero, fallecido) y a su esposo, Schedan Corbalán.

¿Qué les respondieron?
Que en Cutral-Có había actuado el Ejército pero que lo de Schedan seguro era "un operativo de la subversión". A él lo mandaron a Bahía, está desaparecido. Hace poco un hombre que fue con él desde la cárcel hasta Bahía contó que al volver a la celda leyó en la pared: "Virginia y Natalia son lo que más quiero". Son la esposa y la hija. Creemos que fue asesinado en Bahía porque hasta julio, cuando vino Sexton (José Luis, jefe de la Brigada de Infantería VI, fallecido), se interrogaba y decidía allá.

¿Cómo era el trato en las reuniones?
A Sexton lo vimos poco. Era necesario que De Nevares pidiera la entrevista. Farías Barrera (hoy imputado) era como un suboficial, sin un discurso coherente. En 1984 fui a su casa. Tenía un mástil chiquito sobre la mesa. Cuando supo quién era, izó la bandera. Admitió que él tenía el control de los detenidos en La Escuelita pero que las decisiones las tomaba Sexton. Al volver escribí todo. Se negó a firmarlo. Le aclaré que ib a agregarlo a la causa. "Va a ser su palabra contra la mía", dijo.

¿Y Reinhold (ex jefe de Inteligencia, hoy imputado)?
Reinhold nos quería doblegar, con la pistola sobre el escritorio, pero no dábamos el brazo a torcer. No decía "obedezco órdenes". Negaba, como mucho asumía algo y pasaba a la ofensiva. "¿Cómo puede preguntar por ese subversivo?" Con Farías Barrera fue autor de muchas amenazas. "Si hablan van a flotar en el lago Pellegrini", ha dicho a sobrevivientes. También amenazó a la mamá de las chicas Seguel, que fue con su hija (sobreviviente de La Escuelita bahiense) a decirle que había estado en cautiverio con la hermana. Era un maleducado, muy desagradable.

¿Y cómo lo ve ahora?
Está increíble, gordo, esposado, parece que se ha ensanchado y ha bajado de estatura (sonríe). A nosotros nos parecía alto. Lo vi salir del juzgado con la mirada para abajo. No lo hubiera reconocido.

¿De Nevares los acompañaba a la Brigada?
No, él iba por las suyas, a ver a Sexton. El que llegó a traer información siempre fue De Nevares.

¿Y cómo los ayudaba?
Su personalidad nos ayudaba. Nos empujaba a acompañar, a denunciar, a reunirnos. Vino gente a refugiarse que después fue al obispado y él los sacaba del Valle. Era nuestro paraguas, incluso con los medios. Rajneri (Julio, director del diario Río Negro) tuvo una buena actitud, pero detrás estaba De Nevares. En el primer aniversario del golpe se hizo un informe que publicó el Río Negro. Era De Nevares, aunque Rajneri arriesgó su diario y salvó a periodistas. Después como ministro firmó el proyecto de ley de Obediencia Debida y Punto Final, pero acá fue impecable.

¿Tenían miedo?
Mucho, pero nos empujaba a no darnos manija. Cuando venía gente con dramas no había que compadecer, había que presentar hábeas corpus. Estando en Neuquén no faltó a ninguna reunión de APDH. Una vez cayó al local una señora con un sobrino desaparecido. Eso dijo. A la reunión siguiente le preguntó su nombre. Escuchó la respuesta, le hizo un versito bastante grosero y agregó "me parece que llegó tarde al reparto de nombres". La mujer salió corriendo. "El servicio de informaciones del obispado descubrió que la mandaron del Ejército", dijo. Eso nos divertía y fortalecía.

¿Sobre La Escuelita supo primero por sobrevivientes o por colimbas?
Por sobrevivientes. Recién liberado vino a casa Luis Genga e hizo un relato completo. Fuimos con el auto y vimos dónde era. A De Nevares venía a verlo mucha gente que necesitaba contar. Uno de los servicios de la APDH era escuchar, para que pudieran elaborar lo sufrido. El segundo paso era lograr que escribieran y firmaran, proceso que duraba meses. Cuando vino la OEA nos organizamos y fueron todas las víctimas.

La causa tiene un testimonio atípico: el de Miguel Suñer (civil, fallecido, que fotografió a secuestrados en La Escuelita). ¿Por qué habló? (Labrune muestra una declaración del ex juez Federico Rivarola sobre Suñer que habla de culpa, de necesidad de sacarse un peso de encima.)
Sentía que había hecho algo turbio, no pudo más. Era un tipo periférico, que escarchaba las marchas. Creo que algo lo impresionó. No fue un valiente que dijo "denuncio y me exilio". ¿Vio que hay gente transparente, linda, y otra que no? Bueno, no era una persona hermosa. Después fue perseguido, la Justicia militar lo citó y se mantuvo en sus dichos.

¿Tiene esperanzas de que con el avance de la Justicia los militares den información?
No, para mí esto está cerrado. Sí me asombró que los suboficiales en testimoniales tampoco dieron datos sobre asesinatos. Es como si ese momento hubiera ocurrido entre personal seleccionado.

¿Qué significa juzgar a ocho militares por sus crímenes?
Hay dos niveles. La gente que se sintió victimizada seguro tuvo una reacción afectiva positiva relacionada con la idea de venganza. Nos hemos sentido vengados por la Justicia, no me avergüenza decirlo. La Justicia se construyó para regular la vindicta pública: cuando alguien es herido tiene derecho a la venganza, aunque no por propia mano ni de cualquier modo. Otras personas, y me incluyo, sentimos que a través de los ejecutores estamos juzgando al poder militar, al proyecto que fracasó con Onganía y volvieron a intentar en el Proceso. No sé si el Ejército debe existir, pero de existir no va a ser nunca más aquel que dictaba leyes por encima de la cosa profesional. Es importante que la gente se dé cuenta de que se puede desmontar instituciones cuando su accionar ha sido nocivo. A las Fuerzas Armadas las vamos a cambiar si castigamos en las personas sus planes de hegemonía, de dominación ideológica. La sociedad civil ha ganado una gran batalla, espero que para siempre. No sólo a los de acá: al militarismo, porque tiene que haber guerras para que ellos existan.

¿Sabe por qué los imputados usan chaleco antibalas?
Porque la población civil es muy peligrosa y podemos estar apostados. Puede haber francotiradores en la azotea de la Catedral (sonríe).

Neuquén tuvo a De Nevares y hoy tiene como obispo a Marcelo Melani, que a diferencia de la Conferencia Episcopal apoya los juicios y reivindica a mártires como monseñor Angelelli. ¿Es una isla?
No sé cómo es en otros lugares pero sí que es totalmente opuesto a las manifestaciones del Episcopado. Ignoro cuántas islas hay. Entre el Papa y el Episcopado deber ser muy difícil ser isla.

¿Se imagina diciendo "hasta aquí llegamos, la dictadura es tema cerrado"?
Sí. A mí me interesa enjuiciar a los ejecutores del plan, que incluye a otras fuerzas, pero no los casos marginales. Hay culpables que me gustaría que estuvieran condenados pero no hay pruebas y esto es un juicio con las reglas del proceso penal. Tendríamos que haber tenido la fuerza política durante la dictadura o después para llevarlos ante tribunales regulares o irregulares, pero no se hizo. Hay otros temas, esto no puede ser eterno. Y aunque no estuve de acuerdo con la obediencia debida hago una frontera entre el personal inferior, que a veces fue pervertido por la ideología militar, y el consustanciado con el Ejército. Hablo de los suboficiales, no de quienes hicieron cursos de inteligencia sino de quienes fueron usados por el sistema. Excluyo, por supuesto, a los torturadores.

He visto que el Falcon la obliga a usar almohadones. ¿Nunca pensó en un auto más chico?
Nooooo. ¡Usted no sabe lo que es un Falcon!

¿Es para intimidar o para acotar distancias con los militares?
No, nada que ver, siempre tuve Falcon.

24 de agosto de 2008
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laucha con padrino


Las pistas sobre la fuga del represor de Bahía Blanca. El rol del empresario petrolero y bodeguero Héctor Lapeyrade está en la mira: habría financiado las dos fugas de Corres. El juez citó a nueva indagatoria al militar. El fiscal Cañón lo cuestionó.
[Adriana Meyer] El Laucha Corres tenía padrino, en el sentido literal del término. El empresario Héctor Lapeyrade tiene de ahijado a este represor y habría sido el financista de las dos fugas que protagonizó, según determinó una de las dos fuerzas que investiga los pasos del militar. Los investigadores siguieron los movimientos de Lapeyrade desde que llegó de Alemania a principios de mes, y establecieron que en su ausencia su hijo fue quien visitaba a Corres en la delegación de la Policía Federal en Bahía Blanca, donde estaba detenido con flexibilidad de movimientos. Mientras tanto, el juez federal Alcindo Alvarez Canale llamó a indagatoria a Corres, a lo cual se opuso el fiscal federal Hugo Cañón porque consideró que "no hay una responsabilidad penal (de Corres) en la medida en que no hubo un hecho violento, pero sí la hay para los que facilitaron la fuga".
Estas personas serían el comisario Gustavo Scelzi y subcomisario Marcelo Voros, que están presos en la unidad penal de Villa Floresta, pero el juez aún no definió su situación procesal; así como el inspector Juan Carlos Lastra y el cabo primero Juan Pablo Carvajal, que al momento de la fuga estaban de guardia y están procesados como partícipes secundarios del delito de facilitación de evasión. "Cuando declararon, Scelzi y Voros deslindaron responsabilidades entre sí para lavarse las manos", precisó el fiscal Cañón, quien consideró la citación a indagatoria de Corres como una medida "efectista". "Se dijo que Corres se escapó cuando pidió permiso para ir al baño pero no fue así, ya que se manejaba libremente por toda la dependencia", comentó el funcionario. Esta libertad incluía la posesión de teléfonos celulares, utilización de los baños de los oficiales y una cocina en la que calentaban la comida que les enviaban altos jefes del Ejército, que la ministra de Defensa Nilda Garré pasó a disponibilidad.
Cañón afirmó que cuando Corres no era buscado por la Justicia "trabajó para un empresario petrolero muy poderoso con explotaciones en Mendoza y además viñedos en la zona de Viedma", y que "durante el año y medio que estuvo prófugo recibía una mensualidad de 4500 pesos y, además, le pasaba otros 5500 pesos a la esposa del represor". Una alta fuente de la investigación consultada por Página 12 aseguró que Lapeyrade, empresario bodeguero y petrolero, tuvo un "rol clave" en las fugas de Corres, pero ya sabía que lo estaban investigando, incluso con infiltrados en sus empresas. El empresario regresó al país el viernes 8 con un vuelo de Lufthansa, estuvo en un departamento de la avenida Libertador y el miércoles 13 llegó a Viedma, donde lo recibió una camioneta de su bodega. Allí habría mantenido contacto con el prófugo Corres. Y "cuando estuvo detenido Corres en Bahía Blanca este empresario le mandaba a un encargado de un viñedo en Viedma con lechones, corderos, vinos y dinero para sus gastos personales que los compartía con los policías", detalló Cañón. A criterio del fiscal, la recaptura "reparó el daño enorme" producido por la fuga, el 26 de julio, en la que afirmó que hubo "complicidad policial". No queda claro aún dónde estuvo el represor pero Cañón especuló con que "pudo haber estado en Neuquén, para pasar a Chile y de ahí a Sudáfrica".

20 de agosto de 2008
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capturan a laucha fugitiva


Después de 23 días prófugo el represor Julián Óscar Corres fue recapturado en la casa de su madre. Una comisión conjunta de la Policía Federal y de la PSA detuvo al militar que se había fugado de la comisaría de Bahía Blanca. El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, dijo que "lo encontraron en el placard".
[Adriana Meyer] Argentina. "Tráiganmelo como sea", había sido la orden del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos Aníbal Fernández. Es que el represor Julián ‘Laucha’ Corres se había fugado de la delegación de la Policía Federal de Bahía Blanca, una fuerza que depende de su cartera, y desde el primer momento los investigadores sospecharon que el escape ocurrió con la complicidad de los azules bahienses. Y con el apoyo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), pudieron cumplir con el jefe. Pasado el mediodía de ayer, Corres fue detenido en la casa de su madre, en la localidad santafesina de Villa Constitución, tras 23 días de estar prófugo de la Justicia. "Lo encontraron en un placard", le dijo a Página 12 el ministro Fernández. Más tarde, en conferencia de prensa diría: "Si uno hablaba de anomia o de desidia hablaba de hombres, no de la institución, era muy importante que la fuerza no quedara manchada, era todo un desafío para el Ministerio y para la Federal, y creemos que hemos cumplido; era nuestro deber pero nos hacía sentir muy mal". Uno de los investigadores dijo a este diario que el entorno de Corres sabía que estaba rodeado.
El 3 de abril Interpol detuvo al torturador de La Escuelita, que había cambiado sus rasgos, cuando hacía 18 meses que estaba escondido. Pero el juez federal Alcindo Álvarez Canale, sobre quien pesan tres pedidos de juicio político, alojó a este ex oficial de inteligencia en una dependencia que no tenía las más mínimas condiciones de seguridad, y que estaba a cargo de un comisario que tenía relación íntima con el detenido. A los tres meses lo procesó por 47 secuestros, 38 torturas (está acusado de ser el que "usaba la picana"), 17 homicidios y siete desapariciones forzadas, y recién entonces ordenó su traslado a la cárcel de Campo de Mayo. Pero luego se fue de vacaciones y durante los treinta días siguientes el Servicio Penitenciario no concretó el traslado.
Por eso ayer el ministro Fernández explicó que "había una instrucción del juez del 25 de junio para que fuera retirado por el SPF, y se profugó un mes después, el 26 de julio, por esa razón hay un sumario en el Servicio Penitenciario para ver quién fue el responsable de no practicar ese traslado". En ese momento anunció que dictó "una resolución por la cual, de ahora en más, los traslados deben producirse dentro de las 48 horas, para que no nos vuelva a pasar". Y enfatizó: "No estamos de acuerdo con que haya ningún detenido en las fuerzas de seguridad, no tienen que hacer esa tarea, los calabozos son para contraventores".
A las 13.15, ‘Laucha’ Corres –de 56 años y con una barba de varios días en lugar de su característico bigotito– fue sorprendido en la casa de su madre, una anciana de 82 años, donde se habría refugiado en los últimos tres o cuatro días, por una comisión de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y una brigada de la Policía Federal encabezada por el comisario Osvaldo Romagnoli. Ambas fuerzas trabajaron de manera complementaria, aunque en este último tramo la PSA no supo que la casa materna de Corres, en la calle Lisandro de la Torre 10 casi esquina Colón, fuera un objetivo "prioritario". El represor no opuso resistencia y se lo llevaron atado de pies y manos al vehículo con que lo trasladaron por autopista hasta la sede de Delitos Complejos de la Federal, en Cavia 3350. Al cierre de esta edición, voceros del ministerio de Fernández informaron que estaba siendo conducido a la cárcel de Marcos Paz. Final de vacaciones para el prófugo, que anoche durmió en el pabellón de "lesa", con los demás represores allí detenidos. "Escapé para ver a mi madre", alcanzó a decir ante las cámaras y micrófonos que lo esperaban en Cavia. El teléfono de Villa Constitución era uno de los 25 que estaban intervenidos en la investigación, y un llamado "sugestivo" dio el alerta. Los vecinos dicen haberlo visto pero afirman que no lo reconocieron.
Corres sabía que la orden de traslado a la cárcel de Campo de Mayo estaba firmada y empezó a tejer la trama de la fuga con el apoyo de sus contactos, militares retirados y en actividad, y un empresario petrolero y bodeguero. Quizá en un intento de encubrir a los policías que participaron, su hermana Belén dijo ayer que usó un cuchillo para fugarse, al estilo superhéroe de serie televisiva. Pero los investigadores saben que salió por la puerta principal, que a la 1 de la mañana tenía los jeans puestos. Recién entrada la mañana los federales bahienses dicen haber advertido su ausencia. Pero en esa delegación no hay cámaras de seguridad ni custodia, y Corres entraba y salía de su celda cuando quería.
A los dos días de la fuga comenzó a intervenir la PSA. Once uniformados fueron puestos en disponibilidad y dos de ellos siguen detenidos e imputados, mientras el Ministerio de Justicia ordenaba que quedaba prohibido alojar a detenidos en causas de derechos humanos en sedes de fuerzas de seguridad. Además, dispuso otorgar una recompensa de 150 mil pesos a quien aportara datos del paradero de Corres. Ayer Fernández aclaró que no la cobró nadie porque todo fue producto de la investigación policial. La ministra de Defensa Nilda Garré pasó a disponibilidad al general Óscar Gómez, comandante del Cuerpo V de Ejército, mientras que el juez Canale llamó a declaración testimonial al ex secretario general de ese cuerpo, Jorge Roque Cocco.
La línea ‘Cocco’ era una de las pistas de los investigadores, y la citación judicial no ayudó en absoluto. La otra hipótesis de trabajo era la propia Policía Federal, porque los datos que arrojaron los primeros procedimientos indicaron que "de ahí lo dejaron salir", según comentó a Página 12 una alta fuente del caso. Con el paso de los días quedó expuesta la íntima relación entre el jefe de la delegación bahiense de la Federal, Gustavo Scelzi, el juez Alvarez Canale y el represor. "El juez comía en casa del comisario y viceversa, la mujer del comisario le hizo la fiesta de cumpleaños a Corres", explicó la fuente. Según concluyó, hubo tres claves para el éxito de la misión: el entorno de Corres estaba muy presionado, Asuntos Internos de la Federal actuó sobre los detenidos de menor rango que se quebraron y uno de los presos que estaba con Corres declaró bajo identidad reservada y aportó un fidedigno panorama.
¿Qué hizo Corres en estas tres semanas? Si desde el principio sabía que no contaba con los recursos y la logística para salir del país, es posible que se haya ocupado de asuntos que le habrían quedado pendientes cuando lo detuvieron, vinculados a su holgada posición económica. Los investigadores descreen que haya mantenido contactos con otros camaradas para conspirar.
"Cuando el Estado pone empeño las cosas se pueden lograr", dijo el fiscal federal de Bahía Blanca Hugo Cañón al elogiar la acción de las fuerzas de seguridad que intervinieron. Es sabido que la situación de prófugo requiere de recursos económicos y cierta inmunidad a la nostalgia de los afectos. El primer objetivo de los investigadores siempre son los teléfonos y las casas de la familia del clandestino, por lo tanto sostienen que es relativamente fácil atraparlos. Si es así, ¿cómo es que siguen prófugos 40 represores? La respuesta sería simple: a Corres lo atrapó la Federal porque se le escapó a la Federal.

19 de agosto de 2008
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