huellas de la campaña del desierto
9 de agosto de 2008
[Darío Aranda] Argentina. Desalojos con quema de viviendas, matanza de animales y centenares de familias golpeadas. Operativo con cien soldados en plena dictadura, con robos y la detonación con explosivos militares de hogares indígenas. Prácticas de tiro y ejercicios de combate sobre cementerios de comunidades originarias. Esas son algunas de las acciones ejecutadas por el Ejército desde su llegada a Puelmapu (espacio ancestral mapuche al este de la Cordillera), cuando la región ya estaba habitada por el pueblo originario. Un siglo después de la Campaña al Desierto, comunidades de Chubut, Río Negro y Neuquén aún mantienen conflictos territoriales con el Ejército. El enfrentamiento incluye 2800 familias, trece mil hectáreas y una reparación histórica por los crímenes cometidos. Un dato del mundo al revés: todas las comunidades están denunciadas por ‘usurpación’ del espacio donde siempre vivieron.
Francisco Nahuelpán fue uno de los guías del gobierno argentino para demarcar los límites patagónicos del país, en 1855. Escritos documentales dan cuenta que fue clave para que la zona de Esquel, oeste de Chubut, fuera reconocida como parte de Argentina y no de Chile. Por esa tarea, en 1908, un decreto presidencial le otorgó 22.000 hectáreas a su familia y otras ocho comunidades. Pero en noviembre de 1937, previa avanzada de grandes hacendados y poder político, el Ejército quemó viviendas, golpeó a hombres y mujeres y mató animales. Desalojó a más de 300 familias con décadas en el lugar. La comunidad Prane, que nunca había dejado de denunciar el desalojo, volvió a sus parcelas en 1950. Desde entonces, la historia se repite periódicamente: desalojos, represión, ocupaciones militares y matanza de animales.
Una fotografía muestra tanques del Ejército y soldados con armas largas que avanzan sobre la chacra comunitaria. Enfrente hay mujeres, niños, ancianos y jóvenes a caballo dispuestos a resistir. Fechada en 2001, fue la última gran acción militar sobre la comunidad mapuche-tehuelche Prane, en la denominada Legua 4, a 17 kilómetros de Esquel, 2500 hectáreas de gran valor inmobiliario.
Cipriano Prane tiene 90 años, una casa humilde y rasgos claramente originarios. "Los hermanos vivieron aquí durante años, mucho antes de la invasión militar del ’37", aclara el lonko. A su lado, Ana Prane, vocera de la comunidad, explica que desde hace setenta años mantienen un conflicto con el destacamento local, con intimidaciones permanentes y denuncias judiciales. "La represión y despojo de 1937, que dio origen a esta situación, tiene víctimas y victimarios. Y aún sigue impune", recuerda Ana Prane, vocera de la comunidad.
Robo y Explosiones
Junio en la Cordillera. Frío y viento. Mientras las mujeres estaban solas con sus hijos, un centenar de soldados ingresaron en la comunidad Ranquehue y destruyeron las viviendas de madera. La casa más antigua, construida por las manos del primer lonko, fue literalmente dinamitada frente a los ojos de sus habitantes, que observaban amenazados a punta de fusil. Los militares cargaron los restos, maderas, chapas, muebles, animales y todo objeto de mínimo valor y huyeron hacia el regimiento. Las catorce mujeres con niños quedaron a la intemperie, con cincuenta centímetros de nieve y viento cordillerano. Era el año 1979, y los mapuches de Bariloche también eran víctimas de la dictadura militar.
"Sólo nos quedaron algunas chapas y cueros de animales. Con eso pasamos el invierno. Yo tenía 20 años y fue trágico ver a mis abuelos llorando, despojados del trabajo de generaciones", recuerda Marta Ranquehue, que permanece en el mismo sitio que sus ancestros, paraje Virgen de las Nieves, ladera del turístico Cerro Otto, a minutos del centro de Bariloche, predio de millonario valor económico. Padecieron otro desalojo en 1983, pero resistieron en el lugar. Las intimidaciones (robo y matanza de animales, prácticas de tiro y simulacros de combate a metros de las viviendas) se suceden desde la vuelta a la democracia. En diciembre de 2007, el Ejército destruyó sembradíos, cavó trincheras y jugó a la guerra.
La familia Ranquehue llegó al lugar en 1850, cuando Río Negro no era provincia y el mapuzungun (lengua mapuche) era el idioma más hablado en el sur del continente. Cuatro décadas más tarde llegaron las familias Gualmes, Báez, González y Díaz. Luego de la última dictadura, y acción del Ejército mediante, sólo permanecieron los Gualmes y Ranquehue, aunque un fallo judicial de 2001 ordenó su desalojo.
Las 514 hectáreas de la comunidad figuraban legalmente como propiedad de Parques Nacionales, que las cedió al Ejército en 1937, año en que comenzaron los desalojos. "La Constitución nacional y el Convenio 169 de la OIT nos reconocen como legítimos poseedores. Parques Nacionales no tiene competencia legal para ‘ceder’ ni un metro de su supuesta tierra. Y el Ejército no cuenta con título de propiedad, por lo cual no tiene sustento el juicio que nos inició por ‘usurpadores’. Por todo esto, el Estado está violando nuestros derechos más básicos", explica con firmeza Marta Ranquehue, abuela de cuatro nietos, que aprendió legislación indígena a fuerza de invasiones verde oliva.
Territorio Recuperado
La Corporación Interestadual Pulmarí (CIP) fue creada en 1987 con el objetivo de administrar de forma sustentable 112 mil hectáreas, con una gradual restitución al Pueblo Mapuche, y lograr la promoción de las comunidades cercanas. "Nada de eso se cumplió. Funcionó como un kiosco inmobiliario, entregando concesiones de manera arbitraria a los amigos del poder. Ofreciendo territorio ancestral al mejor postor", denuncia Verónica Huilipán, vocera de la Confederación Mapuche de Neuquén, que hace trece años comenzó un proceso de recuperación territorial. Nueve comunidades, 2800 familias, ya volvieron a 70 mil hectáreas de Pulmarí, incluidas diez mil hectáreas reclamadas por el Ejército.
El predio Pulmarí está ubicado en el departamento neuquino de Aluminé, a 350 kilómetros de la capital provincial. Zona de lagos paradisíacos y apta para el desarrollo turístico, forestal y agropecuario. Un cementerio indígena y trabajos de arte ancestral en piedras confirman la preexistencia indígena. Fueron apropiados por el Estado luego de la Campaña al Desierto y una de las mayores estancias, trasferida al Ejército.
La Corporación Pulmarí es manejada por el Estado nacional y provincial. Durante años, las comunidades denunciaron que la CIP entregaba tierras a empresarios en lugar de indígenas. En 1995, la Confederación Mapuche comenzó el proceso de recuperación. La acción incluyó zonas cercanas al casco de la estancia que ocupa el Ejército, lo cual incrementó el hostigamiento militar. Huilipán recuerda que durante años solicitaron auditorías por la entrega de tierras, pero nunca hubo respuestas. Hartos de esperar, cuando iniciaron la vuelta a su tierra, el Estado inició juicios, la policía los apresó y el Ejército redobló las amenazas. La vocera resume la respuesta mapuche: "Ya no nos asustan. Estamos haciendo cumplir nuestros derechos, avalados por ley, por la historia y la sangre de nuestro pueblo".
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Argentina. Cecilia Pando quiso justificarse y se hizo la distraída. Después del exabrupto en pleno tribunal, que incluyó amenazas a jueces, funcionarios y víctimas de la dictadura, dijo que no se había dado cuenta de haberle hecho un gesto de degüello al secretario de Derechos Humanos de Nación, Eduardo Luis Duhalde. La representante mediática de los represores dijo que su exaltación por la condena a tres militares y un ex gendarme en Corrientes fue un "desborde", pero inmediatamente volvió a llamar "terrorista" al secretario de Estado y a increpar a los jueces. La actitud de Pando fue repudiada por representantes de organismos de derechos humanos y referentes políticos. Para Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, se trata de una persona "peligrosa".
[Laura Vales] Argentina. No sólo le dijeron que tiene que volver al juicio. También apuntaron que fue innecesario que llevara a la sala de audiencias la mochila de oxígeno con la que se presentó ante el tribunal, ofreciendo un aspecto de moribundo. Los médicos declararon a Antonio Domingo Bussi en condiciones clínicas de concurrir al proceso que se le sigue por el secuestro, torturas y el asesinato del senador Guillermo Vargas Aignasse, el primer juicio oral en el que puede ser condenado. El martes pasado, la apertura del proceso judicial tuvo que ser interrumpida porque Bussi dijo sentir un fuerte dolor en el pecho. A juzgar por los exámenes médicos, fue más teatro que otra cosa.
[Miguel Jorquera] "Eliminamos un fuero especial, donde los militares se juzgaban a sí mismos a través de un sistema anacrónico, arbitrario e injusto, donde no se respetaban las garantías del debido proceso. Es una oxigenación y un avance para el sistema democrático en la Argentina y saldamos una deuda con las Fuerzas Armadas." La ministra de Defensa, Nilda Garré, no ocultó su satisfacción tras presenciar en el Senado el debate que derogó por unanimidad –aunque con algunas objeciones puntuales– el Código de Justicia Militar. Un proyecto que redactaron juristas, militares, organismos humanitarios y de derechos humanos y que terminó con los tribunales especiales, la pena de muerte y las sanciones a los militares por razones políticas, religiosas y sexuales.
[Nora Veiras] Argentina. Los ojos desorbitados, la mandíbula copándole el rostro, la voz ronca lastimada de tanto gritar. Cecilia Pando se convirtió ayer en la atroz caricatura de sí misma. Su odio y rencor quedaron al descubierto en forma y contenido. La mujer que sigue repitiendo que "los desaparecidos están vivos en España" se mostró en plenitud tras la condena a un grupo de represores en Corrientes. Ante la Justicia, la amenaza de muerte.
[Diego Martínez] Argentina. El Tribunal Oral Federal de Corrientes condenó ayer a tres oficiales retirados del Ejército y a un ex comandante de Gendarmería por crímenes de lesa humanidad cometidos en el Regimiento de Infantería 9 durante la dictadura. El empresario ganadero y ex presidente de la Sociedad Rural de la provincia, capitán Juan Carlos De Marchi, apodado ‘El Electricista’ por sus destrezas con la picana, pasará 25 años en una cárcel común como cualquier hijo de vecino. La sentencia incluyó la absolución de un suboficial del Ejército, la segunda desde la reapertura de las causas, y un espectáculo dantesco de la militante por los derechos de los genocidas Cecilia Pando, que incluyó amenazas de muerte a los jueces, a la diputada Victoria Donda y al titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
[Laura Vales] Tucumán, Argentina. El juicio contra Antonio Domingo Bussi por la desaparición del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse, el primer caso en el que se juzgan los crímenes de la dictadura cometidos en Tucumán, se inició con la lectura de la acusación, pero debió ser suspendido porque el represor dijo sentir fuertes dolores en el pecho. Bussi fue retirado de los tribunales en una camilla e internado en una clínica privada, donde le harán estudios para comprobar su dolencia. En las últimas semanas el represor ya venía pidiendo no ser llevado a juicio con el argumento de su mala salud.
[Victoria Ginzberg] Argentina. Emilio Goya tiene 33 años, dos hijas y dos hermanos. Uno de ellos estuvo desaparecido durante casi treinta años y la semana pasada recuperó su identidad. El miércoles, las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron el hallazgo de Jorge Guillermo Goya, hijo de Lourdes Martínez Aranda y Francisco Goya, pero Emilio, que lo había buscado en Argentina, México y España, prefirió no participar del anuncio público. Acababa de conocerlo y preservar esa relación era –y es– su prioridad. Aplacada –sólo un poco– la conmoción emocional, Emilio habla de aquella pesquisa que hizo por dos continentes, de su papá, del proyecto colectivo que representaba y de la satisfacción que le produjo el encuentro con esa persona que, aunque estuvo lejos por décadas, se reveló como un viejo conocido. "Me reconocí a cada segundo, a cada anécdota, a cada mirada", dice.