gobierno apoya despenalización
[Emilio Ruchansky] El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, anunció el apoyo del gobierno a la despenalización de la tenencia para el consumo. Para impulsarla, esperará el dictamen del Comité de Expertos.
Buenos Aires, Argentina. Por primera vez desde que anunció que no había que perseguir a los ‘perejiles', el ministro Aníbal Fernández afirmó que el Gobierno está trabajando "para despenalizar la tenencia de pequeñas cantidades para consumo". Fue ayer, después de reunirse con el comité de expertos que analiza la modificación de la ley de drogas en la sede del Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos. "Es una tarea que llevará uno o dos años", adelantó Fernández en referencia al debate parlamentario. El objetivo es descriminalizar a los usuarios y adictos a cualquier estupefaciente y asegurar el tratamiento médico para quienes lo necesiten.
"Cualquier mujer que quiera hacerse las lolas en un hospital público o en la prepaga o la obra social lo consigue, pero llevar a un hijo adicto para que sea tratado por alguno de ellos es imposible, porque no hay legislación para esta situación." Con este paralelismo, Aníbal Fernández resumió "el primer lineamiento" del Gobierno: resolver la urgencia sanitaria. Para ello, deberá adecuar los protocolos y normas internas a la posición del Mercosur, ya que países como Brasil y Uruguay vienen trabajando bajo la óptica de la reducción de daños, mientras en Argentina las clínicas, en su mayoría, adhieren al abstencionismo.
La diferencia entre ambas posturas radica en que la primera busca alternativas para disminuir los riesgos derivados del consumo para quienes no pueden o no quieren dejar de hacerlo. La segunda es la estrategia hegemónica donde sólo existe una opción: dejar de consumir. "El adicto tiene derecho a la salud y a mejorar su calidad de vida", aseguró el ministro y agregó que en esto "no tienen que ver jueces ni fiscales, sino los profesionales de la salud, adecuados para tratarlos". La Justicia atiende a 12 mil usuarios promedio por año, muchos se declaran "adictos" y aceptan la probation para no afrontar una pena que va de un mes a dos años de prisión. El Estado gasta quince mil pesos por mes para mantenerlos presos. "Ese dinero –propuso el ministro– debería invertirse en lo que se conoce en el mundo como reducción de daños".
Sin embargo, en Argentina no está penado el consumo, sí la tenencia. La situación deriva en una paradoja que puede ser fatal: hace dos meses, en La Pampa, un joven se tragó un gramo de cocaína para evitar que la policía lo detuviera. No es casualidad que uno de los slogans de los activistas pro despenalización afirme que "la prohibición mata". En este sentido, el ministro repitió que "la policía tiene que dedicarse a encontrar a los traficantes y no a perseguir a un adicto porque se fuma un porro". Como ha hecho cada vez que lo corren por derecha, Aníbal Fernández aclaró que el Gobierno "no promueve el consumo".
Aunque hubo varios proyectos de ley y otros de enmienda a la norma actual, antes de presentar alguna propuesta, el Comité Científico asesor en materia de Control de Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja esperará hasta junio o julio cuando aparezcan los primeros resultados de la encuesta pedida al Indec sobre un total de 51.000 hogares. La idea es diagnosticar la situación y actualizar las estadísticas vigentes desde el 2005. Mientras tanto, habrá un trabajo intersectorial sobre el tema para generar un red social y sanitaria: participarán los ministerios de Desarrollo Social, Salud, Educación y Trabajo.
"¿Van a utilizar algún modelo de ley de otro país?", le preguntaron al ministro. "No compren la lata", fue su advertencia. "Tenemos nuestra idiosincrasia, no sirve adaptar otras legislaciones. Vamos a tener que debatir porque en este tema siempre hubo mucha hipocresía. Por ahora, logramos instalar el tema", agregó Fernández. Su planteo, repitió varias veces, es acorde a la política de derechos humanos y adelantó que "el comité va a proponer muchas reformas, entre ellas, la reforma de la ley de drogas que resultó ser un fracaso".
Por ahora, el ministro y sus asesores en la materia se han reunido dos veces para señalar los puntos en común en sus respectivas agendas. La fiscal Mónica Cuñarro, coordinadora del Comité, dijo que no hay posiciones tomadas y que todo se debate. Sólo hay "acuerdo unánime" en dos cuestiones: la desjudicialización y el tratamiento para los adictos y la despenalización de la tenencia para consumo personal. Este cambio de paradigma, que deja la lógica judicial y médica para abordar el tema interdisciplinariamente, ya encontró su primer axioma: "Política de prevención antes que represión". Los integrantes se reunirán una vez cada quince días en el ministerio y por ahora repiten por separado y juntos –como si practicaran antes de declarar al juez– que hay que ir "poco a poco".
Lo cierto es que esta nueva política, aseguran los especialistas, beneficiará sobre todo al 10 o 20 por ciento de las personas que consumen drogas. Se trata de los adictos en condiciones de marginalidad que al no poder acceder a un tratamiento, suelen terminar en la cárcel. Son los dobles excluidos: la sociedad los discrimina por ser pobres y su familia por drogarse.
Para los especialistas lo esencial es terminar con la estigmatización y la criminalización. Hace pocas semanas la Cámara de Casación bonaerense confirmó la condena por "tenencia para consumo" a un joven que tenía 5 gramos de marihuana. Lo hizo en nombre de la "salud pública". Ayer, uno de los reporteros, tildado con eso de despenalizar la tenencia de "pequeñas cantidades", le preguntó al ministro: "¿Y si alguien se va de vacaciones y compra una cantidad mayor para abastecerse?". "No soy un iluminado, por eso convoqué al comité", se sinceró Fernández.
Buenos Aires, Argentina. Por primera vez desde que anunció que no había que perseguir a los ‘perejiles', el ministro Aníbal Fernández afirmó que el Gobierno está trabajando "para despenalizar la tenencia de pequeñas cantidades para consumo". Fue ayer, después de reunirse con el comité de expertos que analiza la modificación de la ley de drogas en la sede del Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos. "Es una tarea que llevará uno o dos años", adelantó Fernández en referencia al debate parlamentario. El objetivo es descriminalizar a los usuarios y adictos a cualquier estupefaciente y asegurar el tratamiento médico para quienes lo necesiten."Cualquier mujer que quiera hacerse las lolas en un hospital público o en la prepaga o la obra social lo consigue, pero llevar a un hijo adicto para que sea tratado por alguno de ellos es imposible, porque no hay legislación para esta situación." Con este paralelismo, Aníbal Fernández resumió "el primer lineamiento" del Gobierno: resolver la urgencia sanitaria. Para ello, deberá adecuar los protocolos y normas internas a la posición del Mercosur, ya que países como Brasil y Uruguay vienen trabajando bajo la óptica de la reducción de daños, mientras en Argentina las clínicas, en su mayoría, adhieren al abstencionismo.
La diferencia entre ambas posturas radica en que la primera busca alternativas para disminuir los riesgos derivados del consumo para quienes no pueden o no quieren dejar de hacerlo. La segunda es la estrategia hegemónica donde sólo existe una opción: dejar de consumir. "El adicto tiene derecho a la salud y a mejorar su calidad de vida", aseguró el ministro y agregó que en esto "no tienen que ver jueces ni fiscales, sino los profesionales de la salud, adecuados para tratarlos". La Justicia atiende a 12 mil usuarios promedio por año, muchos se declaran "adictos" y aceptan la probation para no afrontar una pena que va de un mes a dos años de prisión. El Estado gasta quince mil pesos por mes para mantenerlos presos. "Ese dinero –propuso el ministro– debería invertirse en lo que se conoce en el mundo como reducción de daños".
Sin embargo, en Argentina no está penado el consumo, sí la tenencia. La situación deriva en una paradoja que puede ser fatal: hace dos meses, en La Pampa, un joven se tragó un gramo de cocaína para evitar que la policía lo detuviera. No es casualidad que uno de los slogans de los activistas pro despenalización afirme que "la prohibición mata". En este sentido, el ministro repitió que "la policía tiene que dedicarse a encontrar a los traficantes y no a perseguir a un adicto porque se fuma un porro". Como ha hecho cada vez que lo corren por derecha, Aníbal Fernández aclaró que el Gobierno "no promueve el consumo".
Aunque hubo varios proyectos de ley y otros de enmienda a la norma actual, antes de presentar alguna propuesta, el Comité Científico asesor en materia de Control de Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja esperará hasta junio o julio cuando aparezcan los primeros resultados de la encuesta pedida al Indec sobre un total de 51.000 hogares. La idea es diagnosticar la situación y actualizar las estadísticas vigentes desde el 2005. Mientras tanto, habrá un trabajo intersectorial sobre el tema para generar un red social y sanitaria: participarán los ministerios de Desarrollo Social, Salud, Educación y Trabajo.
"¿Van a utilizar algún modelo de ley de otro país?", le preguntaron al ministro. "No compren la lata", fue su advertencia. "Tenemos nuestra idiosincrasia, no sirve adaptar otras legislaciones. Vamos a tener que debatir porque en este tema siempre hubo mucha hipocresía. Por ahora, logramos instalar el tema", agregó Fernández. Su planteo, repitió varias veces, es acorde a la política de derechos humanos y adelantó que "el comité va a proponer muchas reformas, entre ellas, la reforma de la ley de drogas que resultó ser un fracaso".
Por ahora, el ministro y sus asesores en la materia se han reunido dos veces para señalar los puntos en común en sus respectivas agendas. La fiscal Mónica Cuñarro, coordinadora del Comité, dijo que no hay posiciones tomadas y que todo se debate. Sólo hay "acuerdo unánime" en dos cuestiones: la desjudicialización y el tratamiento para los adictos y la despenalización de la tenencia para consumo personal. Este cambio de paradigma, que deja la lógica judicial y médica para abordar el tema interdisciplinariamente, ya encontró su primer axioma: "Política de prevención antes que represión". Los integrantes se reunirán una vez cada quince días en el ministerio y por ahora repiten por separado y juntos –como si practicaran antes de declarar al juez– que hay que ir "poco a poco".
Lo cierto es que esta nueva política, aseguran los especialistas, beneficiará sobre todo al 10 o 20 por ciento de las personas que consumen drogas. Se trata de los adictos en condiciones de marginalidad que al no poder acceder a un tratamiento, suelen terminar en la cárcel. Son los dobles excluidos: la sociedad los discrimina por ser pobres y su familia por drogarse.
Para los especialistas lo esencial es terminar con la estigmatización y la criminalización. Hace pocas semanas la Cámara de Casación bonaerense confirmó la condena por "tenencia para consumo" a un joven que tenía 5 gramos de marihuana. Lo hizo en nombre de la "salud pública". Ayer, uno de los reporteros, tildado con eso de despenalizar la tenencia de "pequeñas cantidades", le preguntó al ministro: "¿Y si alguien se va de vacaciones y compra una cantidad mayor para abastecerse?". "No soy un iluminado, por eso convoqué al comité", se sinceró Fernández.
14 de marzo de 2008
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Buenos Aires, Argentina. Más silenciosos que Aníbal Fernández, los jueces de la Corte Suprema preparan un fallo que coincide con la idea que alienta el ministro: dejar de criminalizar a los consumidores de drogas. Entre Sus Señorías ya circula un proyecto que propone recuperar las bases de una histórica sentencia de 1986 que declaraba inconstitucional el castigo a la tenencia de estupefacientes para consumo personal y defendía la "autonomía de conciencia", la "voluntad personal" y la "libre elección". Aquella teoría quedó hecha trizas cuando la Corte de Carlos Menem proclamó que la despenalización hacía peligrar "los valores morales, de la familia, de la sociedad, de la juventud, de la niñez, y en última instancia la subsistencia misma de la Nación y hasta de la humanidad toda". Créase o no, aunque pasaron 17 años, ésa es la doctrina que sigue vigente.
Argentina. Los abogados de María Eugenia Barragán Sampallo pidieron que se condene con 25 años de prisión a los apropiadores de la joven, hija de desaparecidos, así como también al militar Enrique José Berthier, quien la entregó al matrimonio cuando era un bebé de dos meses. María Eugenia, que hoy tiene 30 años, es la primera nieta recuperada que querella a sus apropiadores. Ayer, en el alegato, reclamó a través de sus abogados que el tribunal oral les aplicara el máximo de las penas previstas.
Argentina. El juez Alfredo Bisordi presentó su renuncia. Se fue después de conseguir que le otorgaran su jubilación. Quedará en un cajón el pedido de juicio político en su contra que presentaron hace un año organismos de derechos humanos por trabar las causas contra represores. Desde septiembre ya no presidía la Cámara de Casación Penal. Abandonó ese cargo porque sus compañeros del tribunal se negaron a ascender a su sobrina y a su mujer. El 31 de marzo, cuando se haga efectiva la renuncia que entregó el 29 de febrero, dejará de ser magistrado.
Argentina. El penal de Marcos Paz, donde están alojados militares y policías represores, tendrá nuevos internos. El juez federal Hugo Sastre procesó a cinco marinos retirados por la Masacre de Trelew, en la que fueron fusilados diecinueve guerrilleros el 22 de agosto de 1972. A partir del encuadramiento de los crímenes como "delitos de lesa humanidad", les ratificó la prisión preventiva y dispuso embargos de más de dos millones de pesos a cada uno. Los oficiales Luis Emilio Sosa, Emilio
Salta, Argentina. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, está en problemas con su secretario de Seguridad, Jorge Skaf. Los organismos de derechos humanos de la provincia denunciaron que el funcionario, que es un ex policía federal, habría actuado durante la dictadura como un "topo" de la fuerza dentro de la universidad. Skaf había entrado a la Secretaría de Seguridad de Salta durante la gobernación de Juan Carlos Romero, apadrinado por Ricardo Nazario, un represor que tuvo que renunciar cuando una de sus víctimas lo reconoció como su captor en el centro clandestino de detención El Olimpo. Tras aquella denuncia, Nazario se fue, pero Skaf siguió vinculado con la secretaría. Después de la asunción de Urtubey fue promocionado para hacerse cargo de la seguridad de la provincia.
Argentina. El principal organismo del gobierno que vela contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (Inadi) consideró que el Estado argentino debe ofrecer una "reparación integral" a L.N.P., la niña toba que fue violada y cuyos agresores fueron absueltos por un tribunal chaqueño a pesar de haberse comprobado el acceso carnal violento, tal como reveló Página/12 en su edición del sábado. En un dictamen al que tuvo acceso este diario, el Inadi concluyó que el país debe "allanarse a la denuncia interpuesta" ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU por ese caso. Del análisis del proceso judicial "surge que L.N.P. ha sido discriminada por razón de género, por edad y por etnia, vulnerando derechos y garantías constitucionales, en abierta violación a la normativa interna e instrumentos internacionales incorporados a la Constitución", señala el documento.
Argentina. L. N. P. tiene los ojos y el pelo color azabache. Vive en un pueblito aislado en El Impenetrable, Chaco, a unos 400 kilómetros de Resistencia. Es toba, muy pobre, como todos en su comunidad. Cuando apenas había cumplido 15 años fue violada por tres jóvenes ‘criollos', blancos, vecinos del lugar. Los agresores la amenazaron para que callara el hecho. Pero L. N. P. rompió el silencio que por años –dicen ahí– mantuvo ocultos abusos semejantes hacia niñas aborígenes y se animó a denunciar. Los acusados fueron detenidos y se abrió una investigación. Pero a pesar de que en el juicio quedó probado el acceso carnal por la fuerza, los tres imputados fueron absueltos de culpa y cargo por un tribunal de Presidencia Roque Sáenz Peña, en un proceso plagado de irregularidades, prejuicios de género y discriminación racial. En el fallo, los jueces consideraron que "no se debe confundir la violación con la violencia propia de un acto sexual". La suma de atropellos a los derechos de la niña fueron denunciados ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde ahora Argentina enfrenta una demanda: el 6 de abril vence el plazo para que el gobierno presente en Ginebra un primer descargo.