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rata con tierra caliente


[Diego Martínez] La prensa de los EE.UU. empezó a interesarse por Roberto Guillermo Bravo, el teniente retirado de la Marina a quien busca la Justicia de Chubut por el fusilamiento de 19 guerrilleros en 1972.
Estados Unidos/Argentina. Mientras la Justicia argentina se apresta a resolver la situación procesal de los cinco marinos detenidos por su responsabilidad en la Masacre de Trelew, la prensa de los Estados Unidos comienza a interesarse por la situación del teniente de navío retirado Roberto Guillermo Bravo, el prófugo que preside en Miami la empresa RGB Group Inc. Tal como informó Página/12 en exclusiva el 19 de febrero, la firma lleva las iniciales del oficial de la Armada sindicado por los sobrevivientes como fusilador, factura millones de dólares y brinda servicios a las fuerzas armadas norteamericanas. Ayer el diario Miami Herald difundió la noticia por primera vez en Estados Unidos. Un reportero intentó sin éxito ser recibido por Bravo, que tampoco respondió sus llamados. Página/12 logró comunicarse con Marilyn McDaniel, agente registrada de RGB Group Inc. Cuando escuchó que la consulta era de un periodista argentino por el jefe que busca Interpol respondió con un cálido y lapidario "I'm sorry. I can't help you" y cortó la comunicación.
Hasta el momento el juez Hugo Sastre detuvo a cinco marinos retirados. Los capitanes de fragata Luis Emilio Sosa y Emilio Del Real estuvieron presentes durante la masacre. Sosa repitió el cuento oficial del intento de fuga, el tiroteo, las muertes inevitables, y aseguró que Del Real gatilló su ametralladora. Del Real fue el único que se negó a declarar. El cabo primero Carlos Amadeo Marandino contó que cuatro oficiales alcoholizados le ordenaron abrir las puertas de los calabozos y retirarse. Desde afuera escuchó los tiros, pero no participó, dijo. El contraalmirante Horacio Mayorga y el capitán de navío Rubén Paccagnini, comandante de la Aviación Naval y jefe de la base Almirante Zar respectivamente, admitieron que estaban por encima de los fusiladores y reiteraron la versión oficial. El fiscal Fernando Gélvez solicitó ayer el procesamiento de los cinco, incluido Marandino. "Su relato no es creíble. La explicación que dio durante la ampliación de indagatoria en el lugar de los hechos no cierra. Dijo que se tiró cuerpo a tierra detrás de un biombo –que sólo él nombró–, pero los espacios no dan", explicó Gélvez.
Además del prófugo Bravo, el juez Sastre ordenó otras tres detenciones que aún no se concretaron. Primero la del capitán de navío retirado Jorge Enrique Bautista, quien por orden del almirante Hermes Quijada instruyó un sumario para respaldar la versión de la fuga. El cabo Marandino admitió ante el juez que la Armada le ordenó mentir para encubrir el fusilamiento. Las otras capturas pendientes son de oficiales del Ejército: el general retirado Eduardo Betti y el teniente coronel retirado Guillermo Muñoz, jefe y subjefe de la zona de emergencia dispuesta por el presidente de facto Agustín Lanusse tras la fuga del penal de Rawson. Bautista y Betti son ancianos y sus médicos no los autorizaron a viajar.

"I'm sorry"
Desde mediados de febrero este diario intentó sin suerte que el teniente empresario Bravo atendiera el teléfono. Esta semana se sumó a su búsqueda el periodista Gerardo Reyes, del Miami Herald. Sin abrirle la puerta le dijeron que Bravo no estaba. Dejó su teléfono pero no lo llamaron. También la agencia EFE fracasó en el intento. Página/12 logró finalmente dar con la agente registrada de la firma, Marilyn McDaniel. Cuando supo el motivo del llamado se disculpó por su silencio y cortó la comunicación.
La empresa de Bravo, fundada el 22 de junio de 1990 y con sede en el 4141 de North Miami Avenue, se dedica a la contratación de personal médico y paramédico en el exterior, sobre todo en Centroamérica. Sus principales clientes son las fuerzas armadas. Bravo entabló sus primeros contactos allí en 1974, cuando fue destinado a la Agregaduría Naval en Washington.
En el sitio web de la División Corporaciones del Departamento de Estado de Florida pueden leerse los informes anuales que RGB Group Inc. envió a partir de 1996. Bravo ya era presidente y su esposa Ana María Giordano vicepresidenta. Durante los cuatro primeros años registrados la pareja cambió tres veces de domicilio. En 1996 figura 27101 SW 143rd Court de Homestead, Florida. Al año siguiente, 1375 Marseille Drive, Miami Beach. Y desde 1999, su dirección actual: 2235 Arch Creek Drive, North Miami. El Herald informó que Bravo compró esa casa "por 225.000 dólares y hoy tiene un valor de mercado de 1.029.000". La casa que el marino tiene en venta en el 6330 de Frost Drive, en Tampa, costa oeste de Florida, a cinco horas de Miami, es su morada de fin de semana.
El Herald recordó que "Bravo afronta la orden internacional de captura luego de que el diario Página/12 reveló que se encontraba en Tampa". Agregó que la empresa "se especializa en la contratación de personal médico y paramédico en el exterior" y mencionó dos contratos con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El primero fue hace diez años: a cambio de 27 millones de dólares se comprometió a seleccionar odontólogos para bases aéreas de todo el país. El segundo, el año pasado: 88.239 dólares para reclutar técnicos en genética molecular. El periódico informó también que la esposa del marino tiene una inmobiliaria en la que Bravo figuró como socio hasta el año pasado.

7 de marzo de 2008
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aceleran juicios a represores


[Adriana Meyer] El procurador Righi instruira hoy a los fiscales para revertir demoras en causas de derechos humanos.
Argentina. La aceleración de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos por represores de toda jerarquía durante la dictadura es una preocupación compartida por la presidenta Cristina Kirchner y los querellantes organismos de derechos humanos. Página/12 puede adelantar que luego de haber realizado un diagnóstico sobre el estado de esos procesos, la Procuración General emitirá hoy una resolución en la que dispone que los fiscales del país promuevan la elevación a juicio de la totalidad de esas causas por graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el terrorismo de Estado en las que el procesamiento del acusado haya quedado firme o haya sido confirmado por la Cámara de Apelaciones respectiva. El procurador general Esteban Righi determinó que hagan lo mismo, aunque haya planteos pendientes de los acusados ante la Cámara de Casación o la Corte Suprema. También dispuso que los fiscales que hicieron las investigaciones en primera instancia participen de los juicios orales, algo que ya ocurre aunque no en todos los casos. En definitiva, el poder político busca una ingeniería judicial efectiva para evitar que los juicios se extiendan por más de un lustro, como sucederá si mantienen su ritmo actual.
El 10 de diciembre la Presidenta expresó su deseo de terminar en los cuatro años de su mandato "estos juicios que han demorado más de treinta años en ser iniciados". En su discurso del sábado instó a la Corte Suprema a usar "los instrumentos que tiene en sus manos" para mejorar el servicio de Justicia. Y anticipó que buscarán implementar la oralidad en los recursos para que no traben los procesos, además de establecer recompensas para casos de delitos de lesa humanidad.
En su mensaje al asumir el cargo, la Presidenta manifestó: "Tenemos la obligación desde el Ejecutivo, desde el Parlamento, desde la propia Corte Suprema y los Tribunales, de adoptar y diseñar los instrumentos que permitan finalmente enjuiciar y castigar a quienes fueron responsables del mayor genocidio de nuestra historia". Cristina Kirchner agregó que se lo deben "a quienes fueron las víctimas, a sus familiares, a las Abuelas, a las Madres, a los sobrevivientes que no pueden seguir estando sometidos a la tortura del relato permanente de la tragedia". Esta es, precisamente, una de las demandas que los organismos de derechos humanos vienen planteando para que los testigos de los juicios no sufran una "revictimización". Una idea que circula en algunos despachos, y que el Poder Judicial podría alentar, es la incorporación de los testimonios por lectura para que sean válidas las declaraciones prestadas previamente en sede judicial. Con el testigo Jorge Julio López desaparecido también sigue pendiente un plan integral de protección para quienes deben declarar.
Las agrupaciones más críticas del gobierno insisten en que, a este paso, los represores "se van a morir sin decirnos la verdad". Por diversas causas, esto sucedió en los recientes casos de Héctor Febres, Paul Navone y Juan ‘Jeringa' Barrionuevo. Por eso exigen que los juicios empiecen a instrumentarse por centro clandestino y no ya por casos aislados, como ocurrirá en breve con el juicio por los hechos ocurridos en la comisaría 5ta de La Plata, donde revistaron 145 represores que están identificados con nombre y apellido pero sólo nueve van al banquillo.
A fines de agosto, la Procuración General hizo un detallado informe sobre los expedientes referidos a crímenes de la dictadura y alentó a la Corte Suprema para que intervenga en forma directa con el objetivo de contrarrestar las demoras. Según los hombres del procurador, la Corte podría desde ponerle plazos a la Cámara de Casación hasta terciar cuando una investigación se queda sin juez porque todos se excusan. El informe fue elaborado por la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento especializada en este tipo de causas que dirige el fiscal Jorge Auat. Aquel trabajo reclamaba la acción conjunta del Poder Ejecutivo, Judicial y el Ministerio Público, como si todos estos actores debieran sentarse en una mesa a resolver un problema que condiciona la declamada política oficial de juzgamiento del pasado represivo.
En pleno ejercicio de su función de diseñador de políticas criminales y de persecución penal, el procurador Righi recordó parte de aquel diagnóstico al destacar que "una característica general de los actuales procesos penales por crímenes contra la humanidad es la demora en superar la etapa de instrucción". Por esta razón, además de instruir a los fiscales para que eleven a juicio oral las causas aunque haya recursos pendientes en Casación o en la Corte, Righi los instó a que identifiquen aquellos recursos que dificultan el tránsito a la etapa oral, controlen los tiempos que demandan las resolución de los mismos y se opongan a todo planteo que tenga un carácter evidentemente dilatorio, por parte de los defensores de los represores, para demorar la elevación a juicio.
En la resolución que firmará hoy, el procurador destacó la "necesidad imperiosa" de priorizar el impulso de las causas que concentren la mayor cantidad de casos para lograr rápidamente juicios significativos que eviten la atomización de los hechos y las consecuencias negativas que se derivan de tal fragmentación. La idea es que se procure el juzgamiento de múltiples hechos que tienen un rasgo común: fueron cometidos en forma sistemática. Este reconocimiento recoge otro reclamo permanente de los organismos de derechos humanos, que pretenden que se juzguen "todos los hechos y todos los casos". Sin embargo, la resolución de Righi no menciona otra posible solución planteada por los organismos críticos: la tipificación de la figura de genocidio, abarcativa de esa multiplicidad de hechos y delitos.

5 de marzo de 2008
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los presos por la masacre


[Diego Martínez] La situacion procesal de los marinos detenidos.
Argentina. A treinta y cinco años de la masacre de Trelew, cuando nadie creía posible un mínimo esbozo de justicia, el juez federal Hugo Sastre resolverá esta semana la situación procesal de los cinco marinos detenidos por su participación en las privaciones ilegales de la libertad, fusilamientos y encubrimiento por parte de la Armada y la dictadura de Alejandro Lanusse. A excepción del cabo primero (R) Carlos Marandino, quien admitió que abrió las puertas de los calabozos y tuvo que salir por orden de cuatro oficiales de la Armada alcoholizados, la situación de los imputados que reiteraron la versión oficial del intento de fuga es compleja. Los capitanes de fragata (R) Luis Emilio Sosa y Emilio Del Real estuvieron presentes durante la masacre. Sosa confirmó que Del Real gatilló su ametralladora. Del Real prefirió no hablar. El contraalmirante (R) Horacio Mayorga y el capitán de navío (R) Rubén Paccagnini, comandante de la Aviación Naval y jefe de la base Almirante Zar respectivamente, admitieron que fueron los superiores inmediatos de los fusiladores. "Nunca imaginé que esto pudiera darse alguna vez, ni siquiera las indagatorias. La expectativa es enorme, son demasiado años de espera", confió a Página/12 Germán Camps, que tenía nueve años cuando se produjo la masacre a la que su hermano Alberto logró sobrevivir.
Los hechos del 22 de agosto de 1972 nunca fueron investigados por la Justicia. La Armada instruyó un sumario con su relato oficial, que ni siquiera se dignó a entregar al juez. A partir de las presentación de un grupo de familiares de las víctimas, patrocinados por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el juez tomó decenas de declaraciones testimoniales a personas que trabajaban en la base. Veinte días atrás ordenó las primeras cinco detenciones. De ese grupo original el único marino que no fue capturado es el teniente de navío (R) Roberto Bravo, el mayor símbolo de la masacre junto con Sosa. Página/12 informó en exclusiva que Bravo vive en Florida, Estados Unidos, donde es dueño de RGB Group Inc., firma que lleva sus iniciales, factura millones de dólares y provee de servicios a las Fuerzas Armadas norteamericanas.
Con los datos surgidos en las indagatorias, Sastre ordenó otras tres detenciones. Se concretó la del contraalmirante Mayorga y están pendientes las del general (R) Eduardo Betti, jefe de la zona de emergencia, y la del capitán de navío (R) Jorge Enrique Bautista, que instruyó el simulacro de sumario por orden del almirante Hermes Quijada. Su carátula es elocuente: "Investigar la actuación del personal militar a raíz de la tentativa de evasión del grupo subversivo alojado en la Base Almirante Zar". La declaración de Bautista, que tiene 82 años y padece problemas cardíacos, se producirá recién la próxima semana. "Su médico no lo autorizó a viajar y no somos partidarios de tomar declaraciones por exhorto; consideramos que debemos estar presentes", aclaró el secretario del juzgado, Mariano Miquelarena.
Si bien la Armada nunca entregó el sumario, Sastre conoce su conclusión: ningún indicio permitía sospechar de la existencia de delitos. A partir de las pruebas obrantes en la causa y de la declaración del suboficial Marandino, quien admitió que la Armada le ordenó mentir para respaldar la versión oficial, es improbable que Bautista encuentre argumentos sólidos para tomar distancia del encubrimiento. El juzgado también espera ansioso la respuesta de Interpol, encargada de detener al teniente empresario Bravo. Interpol consultó al juzgado si pretendían que Bravo fuera extraditado. Sastre respondió que sí pero no volvió a tener noticias.

Errores y Horrores
Los lectores de Página/12 conocen mejor que nadie qué declararon los imputados. Sólo faltó desmenuzar el memorable relato del contraalmirante Mayorga, acusado como cómplice necesario de los fusilamientos. Mayorga admitió que "ante la presencia de gente extraña en Trelew" él ordenó "medidas de máxima seguridad" al capitán Paccagnini. Pidió que les informara a los presos que "se recurrirá a las armas aun cuando hubieran tomado rehenes para facilitar el canje".
Mayorga llegó a Trelew al mediodía del 22 de agosto. Vio "los cuerpos en el pasillo" y "uno o dos que habían conseguido su acceso" a los calabozos. La versión del fusilamiento es "una falsedad propagandística" porque en ese caso no habría habido sobrevivientes, dijo. "Vi algún tiro en la cara, uno en la frente del cual emanaba bastante sangre" pese a las nueve horas transcurridas. Leyó su declaración antes de firmarla pero no se percató de la traición de su lengua cuando destacó "la habilidad de Quijada para extraer cómo pasaron las cosas".
También sugirió que la declaración de Marandino estuvo "preparada y pagada". Cuando el juez le recordó que el suboficial trabajó como chofer del agregado naval en Washington hasta fines de 2004 con un sueldo de 3900 dólares admitió que "la Armada protegió a los actores de este suceso, alejándolos del país y facilitando su vivir".

–¿La protección fue a cambio de su silencio? –preguntó el fiscal Fernando Gélvez.
–El silencio total de una persona no se puede comprar nunca si no es con la eliminación de la misma –respondió. Nada sugiere que hable de oídas.

–¿Usted recibió la orden de eliminar a las 19 personas detenidas en la base Zar? –interrogó Gélvez.
–No. De haberla recibido creo que no la hubiera cumplido y si me hubieran convencido de hacerlo no habría habido errores ni dudosos marandinos (sic) para resolver el problema.

–¿Cómo explica que Sosa desoyó su orden al circular con la pistola en la cartuchera entre dos filas de detenidos?
–Creo que no desobedeció intencionalmante. Pasa que, al ser un hombre impetuoso, de decisiones rápidas, olvida lo de su propio armamento, que le es quitado en una acción de fuga. Sosa es un buen infante de marina pero estas circunstancias creo que lo superaron.

–Si admite que había entre novecientos y mil marinos en la base, que habían tomado todas las medidas de seguridad y les habían advertido a los presos que no se iban a canjear rehenes, ¿no es contraria al sentido común la versión del intento de fuga? –preguntó Gélvez.
Mayorga gambeteó la respuesta pero sinceró su concepto de las víctimas:
–No podíamos poner los mil hombres dentro de la guardia. Usted no pone toda su familia a cuidar al perro.

"El reconocimiento implícito del fusilamiento por parte del cabo Marandino, sumado a los testimonios recolectados por el juzgado, deja a los imputados a un paso del procesamiento. Si las detenciones implicaron un avance significativo en la causa, con los procesamientos que esperamos resuelva la Justicia se empieza a iluminar un crimen paradigmático, que es además el antecedente más claro del terrorismo de Estado", consideró Gastón Chillier, director ejecutivo del CELS, que patrocina a los familiares de las víctimas.
"En relación a Mayorga, Paccagnini y Sosa por su responsabilidad en la cadena de mandos, y a Del Real por la propia imputación de Sosa, no tengo dudas de que les cabe el procesamiento por todos los delitos. La situación de Marandino, que no integraba la cadena de mandos y no está imputado de disparar, entiendo que es distinta y el juez debe dilucidarla desde esa perspectiva", consideró Luis Eduardo Duhalde, titular de la Secretaría de Derechos Humanos que también se sumó como querellante. Duhalde adelantó que una vez resueltas las situaciones procesales solicitará la exhumación de algunas víctimas y un peritaje por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense para constatar la existencia o no de tiros de gracia.
El juez Hugo Sastre, elegido por el Consejo de la Magistratura para subrogar el cargo vacante en Rawson, se someterá el miércoles a las preguntas de los senadores nacionales que deben confirmar su designación en el cargo. Cuando vuelva a Chubut resolverá las situaciones procesales de los marinos. Su debut como juez federal no pasará desapercibido.

2 de marzo de 2008
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servicio de ayuda para criminales


[Nora Veiras] La Armada ofrece apoyo a los procesados en una oficina a metros de la del Comandante Godoy. Es un asunto de "solidaridad" con los implicados en "delitos de derechos humanos" que salió a la luz cuando el capitán Poggi lo admitió bajo juramento.
Argentina. En el cuarto piso del Edificio Libertad, detrás de mamparas de madera que los protegen de miradas indiscretas, trabajan los oficiales de la Marina abocados al Grupo de Contención de camaradas acusados por delitos de lesa humanidad. Los letrados reportan a la Subsecretaría de Relaciones Institucionales que depende de la secretaría general naval. En el piso trece, pocos metros separan esas oficinas del despacho del almirante Jorge Godoy. La asistencia a los represores retirados quedó en evidencia el martes último con la declaración testimonial del capitán de navío Juan Martín Poggi en el juicio por la masacre de Trelew, quien admitió haber citado a todos los implicados en la sede de la fuerza para informarles sobre la reapertura de la causa. Poggi dijo bajo juramento ante la Justicia de Chubut que conversaba institucionalmente con todos los implicados en "delitos de derechos humanos" (sic). La "solidaridad" con los acusados se extendería también al Ejército a través de la Dirección de Bienestar. El Ministerio de Defensa le pidió un informe al general Roberto Bendini sobre los "hechos denunciados" por el Centro de Militares por la Democracia (Cemida) acerca de esas prácticas. Sobre las huestes de Godoy todavía no decidieron nada.
"La Armada es una institución cruzada por la historia. Yo tengo una foto en la que estoy con (Ricardo Miguel) Cavallo, con (Alfredo) Astiz, con (Adolfo) Scilingo y con Julio César Urien", suele contar entre sus allegados Godoy. Por una simple cuestión de edad era compañero de promoción de Cavallo, a quien España le acaba de aprobar su extradición para ser juzgado en la Argentina, y de Scilingo, condenado en Madrid después de confesar su participación en los vuelos de la muerte. Astiz, destituido de la Armada por sus dichos ante la prensa y no por su actuación en los grupos de tareas, está preso en Marcos Paz junto a otros integrantes de la patota de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Urien era un joven guardiamarina cuando participó del intento de toma del edificio de la ESMA en 1972 y fue dado de baja. El kirchnerismo le devolvió el grado y Godoy participó de la ceremonia en la Casa Rosada.

Continuidad
El apoyo legal a los represores es un secreto a voces entre los uniformados. La ministra de Defensa, Nilda Garré, sospecha que tanto la Armada como el Ejército financian por algún mecanismo indirecto la defensa de los retirados. Godoy lo niega y hasta asegura que sufre amenazas por su apoyo a la política de derechos humanos del gobierno.
La historia tiene antecedentes. Apenas se reactivaron las causas por robo de bebés, previas a la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida, los hombres de mar armaron un departamento de contención dependiente del Servicio de Inteligencia Naval. Oficiales-abogados eran los encargados de asesorar a los oficiales para que no dijeran nada que pudiera ser usado en su contra e, incluso, brindarles respaldo legal.
El capitán Pedro Florido desempeñó ese papel durante largos años. En el 2000, la jueza María Romilda Servini de Cubría llegó a citarlo a su despacho. La crónica de Clarín consignaba que lo había increpado por las amenazas que había sufrido uno de sus secretarios que llevaba una causa por robo de bebés. "No me vengan con el cuento de que ustedes no pueden hacer nada, porque si los quisieran parar, los pararían", le habría dicho la jueza al capitán de navío abogado fundada en la sospecha de que desde la conducción de la Armada, que ejercía Joaquín Stella, se les prestaba colaboración a los imputados en causas por delitos de lesa humanidad.
Página/12 había denunciado que "un día antes de la entrega del poder el ex presidente Carlos Menem y su último ministro de Defensa, Jorge Domínguez, pidieron el ascenso a capitán de navío del oficial de la Armada Pedro Florido, que ordenó a un detenido-desaparecido (Basterra) en el campo clandestino de concentración de la ESMA la confección del pasaporte argentino falso con el que fue detenido en Francia el gran maestre de la logia P2, Licio Gelli". En ese momento, diciembre del ‘99, este diario había confirmado en Tibunales que el capitán abogado Florido actuaba junto con Sergio Vargas como enlace de la Armada ante los jueces para que le comunicaran cualquier novedad sobre los expedientes que interesan a la Armada, por la apropiación de bebés o averiguación de la verdad.
A pesar de esos antecedentes Florido fue ascendido durante el gobierno de la Alianza y recién se retiró a fines del 2003. Para entonces el Grupo de Contención había pasado del área de Inteligencia al de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales. El propio Godoy había ocupado durante la gestión de Stella ese puesto y había viajado a España para interiorizarse de la situación procesal de Cavallo.
La particularidad de la misión hace que los destinados a ese puesto no sean rotados cada dos años como el resto de los oficiales. Florido estuvo más de diez años en ese reducto y a pesar de haber dejado el servicio activo no figura en el Registro de Retirados porque fue realistado como "retirado en servicio" sin destino, es decir que sigue cobrando el sueldo como si estuviera en actividad pero sin nada que hacer. Otro caso particular es el de Vargas, que sigue trabajando ahora con Poggi. Vargas apenas fue ascendido a capitán de corbeta consiguió una licencia por un año y luego retornó a la Armada. Durante ese lapso, aseguran en el Edificio Libertad, el oficial se fue a trabajar al estudio de José Scelzi, uno de los reputados abogados que suele defender represores. "Vargas es una luz tiene todos los contactos en Tribunales y conoce las causas al dedillo", repiten quienes lo conocen.
Godoy asumió en abril del 2003 como jefe de la Armada y ha sorteado más de una turbulencia. Una de las más peliagudas fue la causa por espionaje en la Base Naval Almirante Zar de Trelew. Uno de los procesados a fines del año pasado fue el capitán Gustavo Leopoldo Ottogalli, quien se desempeñaba justamente como subsecretario de Relaciones Institucionales, la cabeza del Grupo de Contención, donde reporta el capitán Poggi.
Los nexos entre el pasado y el presente de la "valiente muchachada" son notorios. En Defensa se comenta que están esperando la decisión de la jueza que investiga la muerte del prefecto Héctor Febres. Los querellantes pidieron la citación de Godoy como máximo responsable por los privilegios de los que gozó Febres mientras "vacacionaba" como preso en la Base Naval de Azul. Por haber admitido esos mismos privilegios fue desplazado el jefe de la Prefectura, Carlos Fernández.

Que las Hay, las Hay
Los marinos están molestos porque la patota de la ESMA terminó recluida en el penal de Marcos Paz tratados como "delincuentes comunes". Se quejan porque los procesados del Ejército están en un pabellón especial en Campo de Mayo. Los hombres de Bendini ahora tienen que dar explicaciones pero no por ese motivo. El Cemida denunció que "el Ejército instaló oficinas en la Dirección de Bienestar, en los cuarteles del ex Comando del I Cuerpo en Palermo, donde recibe a los militares procesados". "Hay una mafia que sigue operando en las Fuerzas Armadas y su accionar es impune", dijo Elsa Bru-zzone, secretaria del Cemida.
A raíz de esa denuncia, la ministra Nilda Garré le dirigió una nota a Bendini "para que informe sobre esos hechos" y confirme o no la existencia de personal civil y militar ocupado en asesorar a represores.
Página/12 pudo saber que entre las causas del desplazamiento en noviembre pasado del general Osvaldo César Montero, jefe de Inteligencia del Ejército figuraba la relación con la asistencia legal a militares acusados de delitos de lesa humanidad. "Echaron por los menos a cinco integrantes del Personal Civil de Inteligencia que eran abogados, pagados por el Ejército en su condición de PCI y a su vez ejercían como defensores de represores", explicó a este diario un conocedor de la entretela de poder castrense.
La lupa sobre los grupos de contención de procesados y familiares deja al descubierto el funcionamiento de la corporación castrense. El motivo habría que encontrarlo en el temor a que si se sienten abandonados por la fuerza abran la boca y terminen involucrando a oficiales que hasta ahora lograron sortear los tribunales.

2 de marzo de 2008
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autorizan extradición de rata


[Oscar Guisoni] El Consejo de Ministros de España aprobó ayer la extradición de Ricardo Miguel Cavallo a la Argentina. El marino, integrante de los grupos de tareas de la ESMA, está siendo juzgado en Madrid luego de ser detenido y extraditado desde México.
España/Argentina. El gobierno español tomó ayer la decisión de extraditar a la Argentina al represor de la ESMA Ricardo Miguel Cavallo. Así lo notificó la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, luego de que concluyera la reunión del Consejo de Ministros que dio el visto bueno final a la extradición. El pasado 22 de febrero México dio el visto bueno a España para que el juicio a Cavallo se lleve a cabo en la Argentina. "La entrega del detenido quedará suspendida hasta que deje extinguidas las responsabilidades contraídas en territorio español (...) si bien podrá hacerse uso de la entrega temporal a la Argentina", dice el comunicado oficial del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La ambigüedad abrió la puerta para que el proceso en España llegue hasta el veredicto y luego sea extraditado.
Cavallo está preso en España desde el 29 de junio de 2003, luego de que fuera extraditado de México, donde se lo detuvo el 24 de agosto de 2.000 después de que lo identificaran sus víctimas cuando pasaba tranquilamente sus días trabajando en una dependencia del gobierno, como director del Registro Nacional de Vehículos. La Suprema Corte de Justicia mexicana lo procesó entonces por los delitos de terrorismo y genocidio, lo que permitió que el marino fuera entregado a España en donde le había abierto una causa judicial el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.
Después de que se anularan las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que impedían el juzgamiento de los represores, la Justicia española consideró oportuno permitir que Cavallo fuera juzgado en la Argentina, ya que se podía presumir que iba a gozar de un juicio justo. El auto de procesamiento dictado por Garzón sostiene que el marino estaba siendo procesado en España por haber ordenado "detenciones, secuestros, traslados, desapariciones, torturas físicas y psíquicas con reducción a servidumbre de las personas en la Escuela de Mecánica de la Armada, así como de la muerte de diferentes personas", además de acusarlo por los delitos de saqueo de viviendas y robo de vehículos.
Aunque la decisión que tomó el gobierno español parece ser la definitiva, no lo cree así la Acusación Popular en la causa. El abogado argentino Carlos Slepoy, que forma parte de ella, afirmó ayer que la decisión del Consejo de Ministros sin embargo ha dejado abierta la puerta para que el represor pueda ser juzgado antes en España. El propio Cavallo pidió en enero de 2.007 ser juzgado en Argentina, lo que dio pie a la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de España, que preside el juez Alfonso Guevara, a declararse "incompetente", cediendo de este modo la jurisdicción a la justicia argentina.
La fiscalía española pide para el camarada de Alfredo Astiz con quien compartió el grupo de tareas 3.3.2 de la ESMA, una pena de al menos 13.332 años de cárcel, hasta un máximo de 17.010, si es que finalmente se lo condena por la ejecución de delitos de lesa humanidad. Mientras en Argentina se lo sindica como el responsable de la muerte de Mónica Jáuregui y Elba Delia Aldaya, junto a otras 264 desapariciones y 159 secuestros, en España se lo considera responsable de siete asesinatos, 152 delitos de lesiones y 407 de terrorismo, un delito que se castiga con mucha dureza en el Código Penal local.
María Teresa Fernández de la Vega no precisó ayer la fecha de la futura extradición de Ricardo Miguel Cavallo, y se presume que si finalmente la justicia española decide condenarlo antes de partir, esa decisión tendrá que ser tomada en los próximos días por los tribunales madrileños. En ese sentido, existe un precedente que puede llegar a ser definitivo: el Tribunal Supremo español, equivalente a la Suprema Corte de Justicia, desautorizó en un primer momento la extradición de Cavallo porque consideró que el pedido, tal y como lo había formulado la Argentina, era una aberración jurídica.

1 de marzo de 2008
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patti, procesado por asesinato


[Adriana Meyer] El juez federal Alberto Suares Araujo procesó al ex policía, preso en Marcos Paz, por el homicidio del militante justicialista Gastón Gonçalves, a quien Patti había amenazado en público. La Justicia ya lo está juzgando por secuestro y torturas.
Argentina. La Justicia ya había determinado que Luis Patti secuestró y torturó, ahora estableció que también asesinó. El juez federal Alberto Suares Araujo procesó al represor por el homicidio del militante justicialista Gastón Gonçalves, a quien Patti había amenazado en público. "No son hechos aislados, es una secuencia concatenada, porque la privación ilegal de la libertad termina en el homicidio de Gonçalves, que en el medio sufrió terribles tormentos", explicó la abogada Ana Oberlin. A fines de noviembre Patti fue a dar al penal de Marcos Paz porque ese magistrado lo procesó por "privación ilegal de la libertad doblemente agravada, imposición de tormentos y allanamientos ilegales", en los casos de Diego Muniz Barreto, Juan Fernández, Gastón Gonçalves, Carlos Souto, Luis y Guillermo D'Amico y Osvaldo Arriosti. De todos ellos, el cuerpo de Gonçalves es el único que apareció, y es la prueba más contundente de que fue asesinado.
Los últimos cuatro años y medio fueron de enorme lucha para los hijos de Gonçalves, Manuel y Gastón, quienes junto con su abogada recolectaron pruebas para la causa penal y para la impugnación parlamentaria del ex policía. Fue en el Congreso que Hugo Esteban Jaime, pintor y ex militante de la Juventud Peronista, atestiguó que conoció a Gastón José Gonçalves y su compañera Ana María Granada cuando militaban en Garín. "José era mi responsable en el trabajo barrial", indicó Jaime. "Hice el servicio militar en 1977 y un bombero que los conocía me dijo que habían aparecido cuatro cuerpos en el río Luján, que fueron enterrados como NN en el cementerio de Escobar", agregó el testigo. Lo habían fusilado y después incinerado. Los familiares del bombero no hicieron ninguna denuncia por temor, pero sí lo hizo una empleada de la municipalidad de Escobar. Fue así que la justicia ordenó la exhumación de esos cuerpos y en 1996 el Equipo Argentino de Antropología Forense logró la identificación. Jaime contó que participó del reconocimiento. "Eran Gonçalves, Wenner, Tomanelli y la doctora Velasco. Wenner tenía una llave de la imprenta similar a la que tenía yo, y un hermano de Tomanelli reconoció sus zapatillas", afirmó.
En la causa que llevó a Patti a la cárcel hay pruebas sobre sus intentos de impedir el descubrimiento de esos cuerpos en Escobar, donde fue intendente. A la funcionaria que hizo la denuncia le decían que "NN hay en todos lados". Por eso la Cámara Federal de San Martín le indicó al juez Suares Araujo que considere el posible encubrimiento. Los camaristas de la sala I de San Martín, Juan Lugones, Jorge Eduardo Barral y Hugo Fossati, ratificaron recientemente el procesamiento de Patti, pero revocaron la falta de mérito que el juez había decretado sobre el homicidio de Gonçalves. Por eso esta semana el magistrado revió su posición y lo procesó también por tal delito. "Es la primera vez que lo procesan por homicidio, una figura tan importante del Código Penal, y aunque todos los otros delitos son tremendos esto es muy trascendente y ratifica lo que venimos diciendo: los represores tienen que estar condenados por todos los casos y por todos los hechos", opinó Oberlin.
En 1974 hubo una reunión de la militancia justicialista para conmemorar la toma de Garín (de julio del 70 que se atribuyen las FAR), en la cual Patti y Gonçalves tuvieron una "acalorada discusión" que terminó con amenazas del entonces policía. "Ya van a ver lo que les pasa", fue la advertencia que escucharon varios testigos. Dos de ellos fueron Raúl Marciano y su esposa Eva, que tras ser secuestrados estuvieron detenidos en un camión celular. Allí reconocieron por la voz a uno de sus compañeros de militancia, Gastón Gonçalves, quien les aseguró que estaban en la comisaría de Escobar. Los Marciano ya sabían que Gonçalves había sido amenazado por Luis Patti, tal como lo había hecho "permanentemente con otros compañeros".

1 de marzo de 2008
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policías lo mataron a palos


[Horacio Cecchi] Apartan del caso Duffau a la fiscal que aceptó la versión del accidente. La familia del joven Gastón Duffau pidió que se realizara otra autopsia con un perito de parte. Logró que se cambiara de fiscal pero no de jurisdicción.
Argentina. La sorprendente explicación de la Bonaerense por la muerte en cuotas de Gastón Duffau tuvo su repercusión ayer cuando fueron apartados de sus cargos tres uniformados de la seccional 2ª de Ramos Mejía, y la fiscal que intervino inicialmente fue apartada del caso. La familia no está conforme. Pidió otra autopsia con peritos de parte, un fiscal de otra jurisdicción para que investigue libremente, peritos forenses de Gendarmería y la lista completa de los uniformados que estaban de guardia esa noche. Por ahora, recibieron de las autoridades una respuesta en cuotas: apartaron a tres de los cinco o seis policías participantes, cambiaron de fiscal pero dentro de la misma jurisdicción, no designaron a la Gendarmería hasta el momento, y pretendían hacer una autopsia esta mañana, cuando todavía no fue aceptada la familia como particular damnificado. O sea, no podía designar un perito de parte para presenciar la autopsia. Finalmente, esto último, la segunda autopsia sin perito de parte, quedó en veremos.
La muerte en cuotas de Gastón Duffau tiene su explicación en la extrañísima versión policial que hace agua sin que llueva. Según los bonaerenses de la 2ª de Ramos Mejía, el sábado a las 21.30 Duffau entró al McDonald's de Rivadavia al 14.300 para: 1) asaltar la caja; o 2) como linyera pulguiento a pedir comida; o 3) para entrar al baño y salir desnudo con delirios místicos. En cualquiera de las tres versiones, Duffau tuvo un altercado con la seguridad privada. A las 21.40, respondiendo al llamado de auxilio del local, cayó un patrullero de la 2ª. Según la usanza, sacaron al asaltante/linyera/delirante y lo molieron a patadas en la vereda hasta que la gente dijo basta.
La autopsia fue realizada el domingo a la madrugada, sin presencia de peritos de la familia. El resultado habla de fractura de cráneo, de cervicales, de costillas y de hígado. "Típico de un auto que lo llevó por delante", señalaron los uniformados. Lo extraño del supuesto accidente es que la autopsia fijó como fecha de las tremendas lesiones entre cinco y dos días antes del sábado. Sorprendente: según la autopsia y la versión de la 2ª, Duffau fue atropellado el lunes anterior, soportó con estoicismo la fractura de cráneo, cervicales, costillas e hígado hasta el sábado, cuando decidió asaltar/pedir comida/delirar en el McDonald's, resistirse a los guardias privados y a la policía, hasta morir en la calle.
Como ya se informó, el caso lo tomó inicialmente la Fiscalía Nº 2 de La Matanza, de Silvana Breggia. La funcionaria tomó como cierta la versión de la Bonaerense. Tanto que aceptó la explicación del accidente antes de conocer el resultado de la autopsia. Según señaló el abogado de la familia y primo de la víctima, Mathías Valdez Duffau, en el expediente hay una orden para identificar todos los choques desde el lunes 18, y cinco fojas después aparece el resultado de la autopsia. "La fiscal ya tenía la idea del accidente antes de saber qué le había pasado", dijo el abogado.
Ayer, la familia pidió que se cambiara de fiscal. "No puede estar investigando con la misma gente que debería acusar", señaló Valdez Duffau. Pero también pidió que quien investigara no perteneciera a la misma jurisdicción. Pidió la nulidad de la autopsia porque "está toda dibujada tal como necesitaban", y de todo lo actuado. Ayer, además, el abogado vio el video de McDonald's presentado como prueba donde, según aseguró, no aparece la víctima en ningún momento, ni asaltando, ni pidiendo mendrugos, ni elevando loas tal como el señor lo trajo al mundo, ni comiendo como cualquier hijo de vecino. "Es un video trucho", sostuvo.
Y, especialmente, pidió que se realizara otra autopsia, pero recién cuando la familia fuera aceptada como particular damnificado. Sin ser admitida no puede presentar requerimientos, como el de participar en las autopsias.
La Procuración General de la Suprema Corte se comprometió. Pero lo único que ordenó fue cambiar de fiscal. De todos modos, el caso saltó de puerta pero no de edificio: pasó a la Fiscalía Nº 3 de Guillermo Bordenave, aunque no cambió de jurisdicción. Bordenave ordenó una nueva autopsia para esta mañana, sin peritos familiares, lo que hubiera dado el mismo resultado. Valdez Duffau logró frenar esa orden. El ministro Stornelli ordenó apartar al jefe de la 2ª, José Luis Moreno; al jefe de calle, teniente César Agustín González, y al oficial Natalio Denardis, que fue quien levantó al pordiosero de hígado resistente en el McDonald's. Según la familia, los policías eran seis. "Falta un tal Mansilla, que tenía a cargo el patrullero", reclamó Valdez Duffau.

29 de febrero de 2008
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muere otra rata en argentina


[Diego Martínez] Murió Juan Lorenzo Barrionuevo, conocido como Jeringa, en la ESMA. El enfermero que caminaba entre los secuestrados en el campo clandestino de la Armada y se jactaba de ser "dueño de la vida y la muerte" al aplicar el pentotal previo a los vuelos murió ayer, víctima de un cáncer fulminante.
Argentina. En libertad, lejos de la sentencia pero condenado al ostracismo desde hace cuatro años, cuando trascendió su pasado en la ESMA, falleció a los 54 años víctima de un cáncer fulminante el suboficial retirado Juan Lorenzo Barrionuevo, más conocido como Jeringa. El enfermero que maletín en mano caminaba entre los secuestrados para curar heridas de picana cometió el error de abusar de su impunidad en 2003, cuando fue electo legislador de Tierra del Fuego de la mano del menemista Carlos Manfredotti. Su pasado se filtró, el sobreviviente Víctor Basterra lo reconoció, su imagen se vio en TV y allí culminó su vida pública. Siguieron el desafuero, el procesamiento, la prisión VIP, la excarcelación y la guarida final en su Tunuyán natal.
"Tenía miedo de que cuando llegara el momento no me iba a animar a empujar a la gente desde el avión. Pero me animé. En ese momento me sentía Dios, estaba en mi mano la vida o la muerte. Podía sentir la vibración de los cuerpos por los temblores que causa el miedo", confesó Jeringa a José Luis Díaz, guardia del hospital de Ushuaia que declaró ante la Justicia.
Ser enfermero en la ESMA no era una oficio más. No sólo recorrer ‘Capucha' rodeado de personas con grilletes y cabezas tapadas es un trabajo atípico. También ayudar a revivir a secuestrados tras las sesiones de torturas para someterlos a nuevos interrogatorios, curar quemaduras de picana y, tal vez la labor más lúgubre, aplicar la inyección de ‘Pentonaval' para adormecer a las víctimas antes de cargarlas a un avión y arrojarlas al mar.
En 2003 Barrionuevo fue elegido legislador por el PJ. A principios de diciembre, Basterra lo encaró en una calle de Ushuaia y lo identificó. Lo había denunciado ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) en 1984. Cuando el programa Puntodoc mostró su rostro, lo reconocieron otros sobrevivientes, como Carlos Lordkipanidse y Carlos Díaz. Después de las sesiones de tortura, mientras le impedían tomar agua para evitar que reventara, una voz particular le dijo a Basterra: "¿Así que querés agua?" Y le arrojó un balde de agua helada. Era agosto de 1979. Volvió a verlo por una migraña. Jeringa le levantó la capucha, pidió que no mirara, pero Basterra espió y alcanzó a divisar su nariz aguileña y el pelo lacio. Veinticuatro años más tarde volvió a reconocer su rostro y su voz.
Basterra junto con el Cels y la ONG fueguina Participación Ciudadana solicitaron su detención y pidieron a la Legislatura que no le tomara juramento. Se sumaron el ARI fueguino, la Secretaría de Derechos Humanos y la entonces senadora Cristina Fernández. El 17 de diciembre de 2003, con voto unánime, los legisladores decidieron no tomarle juramento, aunque mantuvo sus fueros parlamentarios. El juez federal Sergio Torres debió esperar el desafuero casi un mes para poder detenerlo. El 12 de enero de 2004 declaró durante siete horas, negó haber estado en la ESMA y quedó detenido en dependencias de la Armada. La Cámara Federal ratificó el procesamiento, pero poco después fue excarcelado. En marzo de 2006 Torres amplió su procesamiento por el caso de Lorkipanidse y Liliana Pellegrino y dictó su prisión preventiva VIP en la base naval de Punta Indio. Cuatro meses después los camaristas Martín Irurzun y Eduardo Luraschi, en tres carillas, dictaron su falta de mérito y ordenaron liberarlo. Se recluyó en Tunuyán, Mendoza, donde nació el 22 de diciembre de 1953. Hasta el final cobró una pensión como "ex combatiente" de Malvinas, pese a que nunca pisó las islas: durante la guerra fue enfermero del Hospital Naval de Ushuaia.
Mario Villani, sobreviviente de la ESMA, evitó referirse a Barrionuevo pero reflexionó sobre el significado de su muerte: "Es una lástima que por la lentitud de la Justicia mueran sin condena, pero hay una cuestión más profunda: la condena a lo que ellos simbolizan. Tipos como Barrionuevo pueden ser juzgados o morir sin que nos libremos de la peste de sus prácticas. Para eso hace falta que quienes ocupan el poder dejen de recurrir a sus métodos. Hay que seguir luchando para lograrlo".
"No lo conocí, pero sé a qué se dedicaba: médicos y enfermeros tenían la función de inyectar a los compañeros para los traslados", recordó Graciela García, también sobreviviente de la ESMA. "Un día me pusieron en una fila y nos inyectaron uno por uno. Llegué a ver la cara de quien inyectaba y lo reconocí años después en su consultorio: el doctor Carmelo Spatocco, ya fallecido. Aquel día lo acompañaban varias personas, tal vez alguno fuera Barrionuevo. Creo que su apodo no es casual. Hace referencia a su función: dormir a los presos para tirarlos desde aviones", concluyó.

29 de febrero de 2008
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