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la triple a en la universidad


[Adriana Meyer] Graciela Pane tenía 23 años y estaba embarazada. Fue asesinada en octubre de 1975. Su hermana se presentará hoy en la causa sobre la Triple A. Pedirá que imputen a las autoridades de la UTN de Avellaneda, donde estudiaba Graciela.
Argentina. Graciela tenía 23 años e iba a ser madre; Liliana, 20 recién cumplidos y ya cantaba. Juntas tocaban piano y guitarra, y componían canciones. El 2 de octubre de 1975 una patota arrancó a la mayor de las hermanas Pane de su casa en Sarandí y a los dos días fue asesinada. La foto de su cuerpo torturado aparecido en los bosques de Ezeiza fue publicada por los diarios, y al día siguiente el rector de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), a la que concurría Graciela, hizo un discurso en el que exaltó la acción "pacificadora" de la "misión Ivanissevich", y alertó que los estudiantes que no lo comprendieran así "sufrirán las consecuencias". Liliana Pane se convirtió en la cantante Lina Avellaneda y hoy insistirá en buscar justicia para su hermana en el marco de la causa por los crímenes de la Triple A, con el apoyo de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
"Mi mamá me pregunta todos los días qué novedades hay, pero no sé qué decirle porque los jueces no tienen plazos para expedirse", dijo a Página/12 en alusión a los camaristas federales que tienen que definir si los delitos de la Triple A son de lesa humanidad o no, decisión que mantiene trabado el expediente 6511 "López Rega, José/asociación ilícita".
A más de treinta y dos años del crimen, a catorce meses de pedir la inclusión del caso en la causa Triple A, los familiares y querellantes de Graciela Pane aportarán hoy pruebas en Tribunales sobre la responsabilidad de las autoridades de la Regional Avellaneda de la UTN en el asesinato. También reclamarán que la Cámara Federal porteña rechace la pretensión de los represores –con Rodolfo Almirón, ex ladero de López Rega, a la cabeza– de que la causa sea anulada por prescripción, "como si el asesinato de cerca de mil compañeros por bandas armadas y amparadas por el gobierno de Isabel no fueran crímenes de ‘lesa humanidad'", dijo José Schulman, de la Liga. En la sede de ese organismo de derechos humanos darán hoy a las 11.30 una conferencia de prensa Lina Avellaneda, los abogados de la querella en la causa Triple A y dirigentes del Centro de Estudiantes de la Regional Avellaneda de la UTN de aquella época y de hoy.
Graciela Pane estudiaba Biología en la UTN, era dirigente estudiantil y militaba en la Federación Juvenil Comunista. Había recibido amenazas de muerte por parte de los matones del decanato, al igual que su hermana, que trabajaba en un quiosco del centro de estudiantes. A pesar de que el caso está paralizado hasta que la Cámara se expida, los querellantes siguieron aportando pruebas y pidiendo medidas. En su denuncia, Lina Avellaneda explicó que tanto ella como su hermana recibieron "amenazas de muerte en los días anteriores al 2 de octubre de 1975, de parte de un individuo conocido como Carlos Alberto Polo, quien presumiblemente se desempeñaba como jefe de Seguridad de la UTN de Avellaneda, y también por parte del propio rector de la referida universidad, Agustín Monteagudo, y su colaborador Raúl Bronzzini". Estos fueron denunciados penalmente en aquel momento ante el Juzgado Nº 5 de Lomas de Zamora, a cargo de Mario Moldes.
Por la vinculación entre esas intimidaciones y el posterior secuestro y asesinato de Graciela Pane pedirán que estas personas sean llamadas a declaración indagatoria. Y ofrecerán los testimonios de Florentino Narváez, dirigente del centro de estudiantes que fue detenido junto con Graciela por la policía bonaerense días antes de su asesinato, y del actual decano de la UTN de Avellaneda, Jorge Omar Del Gener. Por esos días, las noticias sobre los asesinatos de la Triple A aparecían en los medios, por lo que este hecho tuvo repercusión nacional y a nivel local, en Avellaneda, donde el Concejo Deliberante se solidarizó con la familia Pane.
Lina Avellaneda sabe que es poco objetiva cuando dice que su hermana "era brillante, muy especial, escribía muy bien y estaba adelantada en algunas cuestiones a su época", pero poco importa. La cantante cree que hubo "un pacto por el cual no se investiga lo ocurrido antes de 1976", y sostiene que "al peronismo no lo perjudicaría sino que lo engrandecería reconocer que también tuvieron ese costado conservador de lo peor, de derecha". Pero la desaniman unos carteles que vio con la leyenda "con el peronismo no se jode". Ahora devenida nuevamente en denunciante (apenas secuestraron a su hermana acudió ante la Justicia junto a sus padres, pero nunca obtuvo ninguna respuesta), y por primera vez con su nombre artístico, Avellaneda afirma que "hay mucho por hacer sobre la responsabilidad de los civiles, pero hace falta voluntad política del gobierno para investigarla". Sabe que quizá no llegue a los autores materiales, "esas bestias salvajes y drogadas que entraron a casa de mis padres", pero aún considera posible avanzar sobre las responsabilidades de escritorio y la red de encubrimiento. El capítulo universitario es una parte de esa deuda.

29 de febrero de 2008
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matrimonio gay en la corte


[Bruno Bimbi] El pedido de casamiento de una pareja de lesbianas llegó al máximo tribunal del país.
Buenos Aires, Argentina. Dos mujeres que reclaman casarse presentaron un recurso ante la Corte, luego de que las instancias judiciales inferiores rechazaran ese derecho. Ahora, el tribunal debe decidir si le da curso y, en ese caso, expedirse sobre la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil que impiden el matrimonio entre homosexuales.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene ya en sus manos un recurso de queja por el que deberá decidir si admite para su tratamiento el primer amparo presentado en la Argentina por una pareja de mujeres lesbianas que reclama por su derecho a casarse. En caso de admitir el recurso, la Corte deberá luego decidir sobre la cuestión de fondo, con lo que podría abrirse la puerta a la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo en la Argentina.
María Rachid y Claudia Castro llegaron en febrero del año pasado al Registro Civil porteño y solicitaron turno para su boda. Ante la negativa de las autoridades, la pareja presentó un recurso de amparo en la Justicia Nacional en lo Civil de Familia, patrocinada por los abogados de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, que agrupa a cerca de treinta organizaciones de todo el país. Rachid, activista lesbiana del grupo La Fulana, es presidenta la Federación.
El reclamo contó desde el primer día con el respaldo del Inadi. Su presidenta, María José Lubertino, lo explicó así a Página/12: "Todas las personas deben tener los mismos derechos, en este caso el derecho a formar una familia. Esperamos que haya un debate democrático en el Parlamento y respaldamos también la estrategia de recurrir a la vía judicial, ya que el objetivo de estas acciones es la plena vigencia de la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos".
El recurso que ahora llegó a manos de la Corte reclama la declaración de inconstitucionalidad de los artículos 172 y 188 del Código Civil. Si bien ese código no prohíbe expresamente los matrimonios entre personas del mismo sexo, estos artículos crean obstáculos que impiden su realización. El artículo 172 establece que "es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado personalmente por hombre y mujer", y el artículo 188, que los futuros esposos declararán que "quieren tomarse respectivamente por marido y mujer".
Al impedir a una pareja de lesbianas acceder al matrimonio, la legislación actual está violando, según las demandantes, el principio de igualdad ante la ley, consagrado en la Carta Magna, ya que "establece una distinción entre ciudadanos de primera y segunda categoría, otorgando a los primeros el uso y goce plenos de los derechos constitucionalmente garantizados, y a los segundos sólo algunos de ellos".
Los argumentos del amparo recuerdan que en la reforma constitucional de 1994 se incorporó a la Constitución una serie de tratados internacionales de derechos humanos. Entre ellos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que establece que "el matrimonio debe contraerse con el libre consentimiento de los futuros cónyuges", sin hacer distinción de sexos. Por su parte, la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre dice en su artículo 6 que "toda persona tiene derecho a constituir familia, elemento fundamental de la sociedad, y a recibir protección para ella". Estas normas de protección de la familia y del derecho a contraer matrimonio se repiten en varios de los tratados con jerarquía constitucional, y todos ellos contienen también cláusulas antidiscriminatorias que obligan a los estados parte a reconocer la igualdad plena de derechos de todas las personas sin discriminación de ningún tipo.
"La Constitución nacional, tanto en su texto como en el de los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a la misma, garantiza el derecho de las personas a contraer matrimonio y fundar una familia. No hay, ni en la Carta Magna ni en los tratados, ninguna definición de familia que limite la acepción del término a la unión entre un hombre y una mujer. Tampoco hay prohibición alguna respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo", explicó a Página/12 el abogado de la Federación Argentina LGBT, Gustavo López.
El recurso de amparo de María y Claudia fue el primero de este tipo en el país, pero no el único. El representante de artistas Alejandro Vanelli y el actor Ernesto Larrese, que son pareja hace más de treinta años, sumaron su participación en la campaña de la Falgbt con una acción judicial de idénticas características. Y en febrero de este año se sumó una pareja rosarina: Martín Scioli y Oscar Marvich se presentaron en el Registro Civil de su ciudad, acompañados por legisladores y personalidades de la cultura, para pedir turno para su matrimonio. Ante la negativa, también recurrieron a la vía judicial para poder casarse.
El amparo de María y Claudia fue el primero en llegar a la Corte Suprema, a partir de un recurso de queja presentado por los abogados Gustavo López, Florencia Kravetz y Analía Más contra la negativa de la Cámara de Apelaciones en lo Civil de conceder el recurso extraordinario federal. La Cámara ya había convalidado el fallo dictado en primera instancia por la jueza María Bacigalupo, quien negó el derecho de la pareja a casarse aduciendo que "el matrimonio es y ha sido la institución que protege la unión heterosexual de la que nacerán nuevos miembros (los hijos) para que la sociedad no se extinga". En un fallo plagado de argumentos de derecho canónico, la jueza citaba al prestigioso constitucionalista Andrés Gil Domínguez para justificar su decisión, tomando palabras de un libro en el que el jurista explica que la legislación actual prohíbe los matrimonios homosexuales. La jueza olvidó, sin embargo, mencionar que en el mismo texto, párrafos después, Gil Domínguez afirma que esa prohibición es inconstitucional.
Ahora, el matrimonio homosexual está en manos de la Corte. Los jueces y juezas del máximo tribunal deberán decidir si aceptan el recurso y, de aceptarlo, resolver sobre la cuestión de fondo. Si declararan la inconstitucionalidad de los artículos 172 y 188 del Código Civil, se abriría la puerta a la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo en el país, como ya ocurre en España, Canadá, Sudáfrica, Bélgica, Holanda y Reino Unido. En Suecia, Cuba y otros países, las reformas legislativas para legalizarlos se encuentran ya avanzadas.
Dos casos internacionales pueden ser un antecedente para lo que decida la Corte argentina. En Sudáfrica y Canadá, el matrimonio entre personas del mismo sexo llegó de la mano de fallos judiciales, al final de un camino igual al que desde el año pasado, en pleno Día de los Enamorados, comenzaron a recorrer María y Claudia.

28 de febrero de 2008
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quiere justicia por su madre


[Diego Martínez] Macarena Gelman, nieta del poeta Juan Gelman, habló con Página/12 acerca del pedido que hizo ayer en Uruguay para exigir la reapertura de la causa sobre la desaparición de su madre.
Argentina. Hace ocho años el poeta Juan Gelman y su mujer Mara La Madrid concluyeron la investigación que permitió identificar y restituir la identidad de María Macarena Gelman. Sus padres fueron secuestrados en Buenos Aires el 24 de agosto de 1976 y confinados en Automotores Orletti, el más célebre centro clandestino del Plan Cóndor. Tenían 20 años. Marcelo Gelman, hijo de Juan, fue asesinado de un tiro en la nuca disparado a quemarropa y su cadáver fondeado en un tambor relleno de cemento en el río San Fernando. Su mujer María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de siete meses, fue trasladada a un centro clandestino de Montevideo, donde dio a luz y fue asesinada. Luego los militares uruguayos tomaron el ejemplo argentino: nunca entregaron su cadáver. Ayer María Macarena, de 31 años, se presentó ante la Justicia de Uruguay para exigir la reapertura de la causa y el juicio y castigo a los responsables de la desaparición de su mamá.
Más tarde, acompañada por su abogado José Luis González, ofreció una conferencia de prensa en un sitio atípico para reclamos como el suyo: la embajada argentina en Montevideo. "Pido a todos aquellos que sepan algo respecto del crimen de mi madre que me lo hagan saber", solicitó frente a las cámaras. González enumeró hechos a partir de los cuales reclamaron la reapertura de la causa: las pruebas que confirman la existencia de nuevos vuelos desde Buenos Aires a Montevideo, en los que se trasladó a uruguayos y argentinos detenidos ilegalmente; la acusación del ex jefe del Servicio de Información de Defensa Jorge Silveira contra el teniente coronel José Gavazzo por el asesinato de García y declaraciones indagatorias tomadas en ambos márgenes del Río de la Plata que aportan detalles del traslado.
El anfitrión, embajador Hernán Patiño Mayer, ratificó el interés del gobierno argentino "en el esclarecimiento definitivo de este crimen, el juicio y castigo de sus responsables y el hallazgo de los restos", manifestó su confianza en la Justicia uruguaya y reiteró la importancia de mitigar "las heridas abiertas por el terrorismo de Estado ejecutado en clave de banda criminal regional a través del Plan Cóndor".

Por la tarde Página/12 dialogó con María Macarena Gelman.

¿Cómo nació la decisión de presentarse ante la Justicia para pedir la reapertura de la causa?

Fue una decisión personal. Después de haber llevado varias instancias de investigación en distintas órbitas y ver que no se llegaba a nada concreto, que no se podía avanzar más, me pareció que éste era el camino a recorrer.

Usted pidió colaboración hoy "a todos aquellos que sepan algo respecto del crimen de mi madre". ¿En quién piensa?
Pienso en cualquier persona, más allá de los que están presos y se han negado a hablar. Creo que en esta situación tiene que haber habido mucha más gente que supo o vio algo y tal vez cree que pueden ser datos pequeños, pero todo colabora. No sólo los militares de alto rango, también los soldados que hayan visto o sabido algo deberían aportarlo.

Su identidad se conoció a partir de una investigación de su familia, no del Estado. ¿Cree que el Estado uruguayo puede llegar a esclarecer el destino de su mamá?
Tengo la esperanza de que así sea, sería realmente muy importante. Preferiría que las cosas se resolvieran acá, que fue donde sucedió todo, aunque también en la Argentina tiene que haber información. Alguien tiene que haber autorizado el traslado, alguien tiene que haber manejado los motivos del traslado. La idea es reunir toda la información, del lado que venga, aunque confío en que se pueda dar acá.

El presidente Tabaré Vázquez se comprometió a hacer todo el esfuerzo para esclarecer el destino de los desaparecidos uruguayos. ¿Qué decisiones debería tomar para ser consecuente?
Espero que facilite toda la investigación. Confío en que va a ser así. Desde el lado político creo que no se ha logrado nada más. Lo que falta ahora es facilitar la investigación de la Justicia. Pero el Ejecutivo no ha sido el obstáculo, más allá de la Ley de Caducidad (el punto final uruguayo), que si bien no comprende el caso de mi mamá de alguna manera impide el avance de la Justicia. La ley fue refrendada por un plebiscito y justamente ahora se están juntando firmas para pedir que se la declare nula.

El embajador Patiño Mayer habló hoy de "un pacto mafioso de silencio" entre los militares argentinos. ¿En Uruguay hay indicios que permitan ser más optimistas?
No, particularmente no soy optimista, aunque espero que de alguna manera se rompa el pacto de silencio, sobre todo a partir del personal militar que no es sindicado habitualmente, que puede tener información y aún no ha sido citado a declarar por la Justicia.

¿Cómo va a cambiar su vida el día que sepa qué pasó con su mamá?
No sé cómo me voy a sentir, pero evidentemente todo esto genera angustia. Mientras el ser querido está desaparecido, la ansiedad se mantiene. El hecho de saber en principio me va a aliviar.

¿Y cuando haya justicia?
Primero estoy abocada a conseguir la verdad. No sé si la justicia como tal es posible después de lo que pasó, que fue terrible. No sé cómo me voy a sentir. No sé si va a llegar ese día, espero que sí. Pero la vida a mi mamá no se la va a devolver nadie.

28 de febrero de 2008
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declaran por masacre de trelew


[Diego Martínez] Marinos del grupo de contención declaran en causa por Masacre de Trelew.
Argentina. El oficial de la Armada que hace cuatro meses convocó a los imputados en la masacre de Trelew para notificarles la reapertura de la causa y adelantarles una posible citación judicial, capitán de navío Juan Martín Poggi, admitió ayer ante el juez federal Hugo Sastre que no se trató de un caso aislado sino de una práctica institucional de la fuerza que comanda el almirante Jorge Godoy. Poggi explicó que la Armada cita a los camaradas denunciados por delitos de lesa humanidad, verifica sus domicilios y se asegura "que estén a derecho", es decir que se presenten al ser citados. Cuando le preguntaron por qué la fuerza entrega domicilios desactualizados de sus retirados explicó que su deber era informar la dirección que consta en los registros aun a sabiendas de que no fuera real. Una alta fuente del Ministerio de Defensa evitó anoche confirmar o desmentir la práctica admitida por Poggi hasta no tener acceso a su declaración.
El cabo primero en retiro Carlos Amadeo Marandino declaró que en octubre fue citado al Edificio Libertad, donde además de Poggi, entonces subsecretario de Relaciones Institucionales, lo recibió el capitán de fragata Angel Vázquez, de la Secretaría General Naval, que también declaró ayer. Le informaron que se había reabierto la causa, que podrían citarlo "después de las elecciones", le entregaron sus tarjetas y prometieron "tenerlo al tanto". Nunca más se comunicaron. Página/12 informó que Poggi tenía a su cargo una dependencia que en la jerga naval denominan "grupo de contención", destinada a asesorar a camaradas en desgracia. Ante la consulta, el marino prefirió no hablar. "Podría cometer una falta disciplinaria", arguyó. Ayer ante el juez no tuvo excusas.
Poggi declaró que la Armada entabla contacto con todos los implicados en "delitos de derechos humanos" (sic) requeridos por tribunales federales. Marandino fue el único que consideró relevante informarlo, pero el mismo camino recorrieron los capitanes Rubén Paccagnini, Luis Sosa y Emilio Del Real. Según fuentes de la Justicia de Chubut, Poggi explicó que la tarea encomendada por el almirante Godoy apunta a responder a "las inspecciones permanentes del Ministerio de Defensa para conocer sobre implicados en delitos". Especificó que de todos los marinos que le encomendaron contactar los únicos dos que no se presentaron fueron el teniente de navío (R) Roberto Bravo, imputado por el fusilamiento de Trelew y radicado en los Estados Unidos, y el capitán de fragata (R) Jorge Vildoza, apropiador y jefe de un grupo de tareas de la ESMA, prófugo desde 1986.

Si tienen registro actualizado de los domicilios de todos los retirados, ¿por qué en julio de 2007 no informaron los domicilios actuales de los imputados? –le preguntó el juez.
–Informamos los domicilios que ellos fijan. No tienen obligación de fijar el domicilio real –respondió Poggi, ante el asombro de quienes lo escuchaban.

–¿Legal y hasta moralmente no tienen el deber de informar los domicilios verdaderos?
–Nos remitimos a contestar lo que nos piden. No tengo claro si reglamentariamente podemos dar otro domicilio que el registrado. Moralmente, sí, deberíamos dar el real –admitió.

-¿Por qué en el caso del capitán Sosa informaron una casilla de correo y no comunicaron su teléfono?
–Porque no nos fue solicitado –respondió escueto.

La causa por la masacre de Trelew ya tiene cinco detenidos. Paccagnini y Del Real están en la alcaidía de Trelew, Sosa en la comisaría 4ª, el contraalmirante Horacio Mayorga en la delegación de la Policía Federal de Rawson y el cabo Marandino en la comisaría de Playa Unión, con custodia especial después de dignarse a no repetir la versión oficial. En los próximos días el juez Sastre resolverá sus situaciones procesales.

27 de febrero de 2008
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extrañas y oportunas muertes


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo duda de que el represor Paul Navone se haya suicidado: "Están eliminando gente", asegura Estela de Carlotto. La agrupación H.I.J.O.S. también plantea dudas.
Buenos Aires, Argentina. Cuando la Justicia apenas comenzó a investigar el supuesto suicidio del represor Paul Alberto Navone, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su preocupación porque "sugestivamente están muriendo muchos militares que tienen que ser citados y que tienen que declarar". "Lo que es terrible y conmueve es dónde estarán o en qué manos estarán nuestros nietos, porque están eliminando, prácticamente, gente", dijo Carlotto, en relación con la muerte de Navone y el homicidio del prefecto Héctor Febres, responsable de los bebés nacidos en la Escuela de Mecánica de la Armada. Para Hijos e Hijas por la Identidad, la Justicia, contra el Olvido y el Silencio, "es evidente que los genocidas no quieren que se sepa dónde están nuestros hermanos, que ellos apropiaron". Con este nuevo caso se reavivó la discusión sobre la situación de los militares sometidos a juicio por los crímenes cometidos durante la última dictadura.
Aunque todavía no se determinó con certeza cómo murió el teniente coronel retirado Paul Navone, que su cuerpo haya sido encontrado con un balazo en la sien el mismo día en que debía declarar en una causa por robo de bebés generó dudas entre los organismos de derechos humanos que reclamaron nuevamente a las autoridades nacionales la agilización de las causas por delitos de lesa humanidad. "A Abuelas nos preocupa que estas personas desaparezcan de este mundo sin poder hablar, sin poder contar una historia que lleva ya 31 años y que es tan dolorosa, no sólo para nosotros, sino para las propias víctimas que son los jóvenes que vamos encontrando y que han vivido en esa mentira durante tanto tiempo", relató Carlotto.
Navone debía presentarse a declaración indagatoria en los Tribunales Federales de Paraná, acusado de la sustracción de bebés nacidos en el Hospital Militar local. En noviembre pasado, otro represor, Eduardo "Tucu" Constanzo, declaró ante la Justicia que Navone formaba parte del grupo de tareas que llevó a Raquel Negro desde Rosario a Paraná, donde entre febrero y marzo de 1978 dio a luz a mellizos. Por este motivo, la presidenta de Abuelas lamentó la muerte de "este hombre que tenía que dar detalles del traslado de Raquel Negro y posiblemente su participación en otros casos". "Me atrevo a dudar de la muerte por suicidio, porque él estaba citado –por la Justicia–, declaró estar enfermo, le habían vuelto a poner una fecha el 3 del mes próximo y ocurre esto que estamos viviendo", analizó Carlotto, quien consideró que "habría que investigar el caso profundamente".
La agrupación H.I.J.O.S. responsabilizó a las fuerzas de seguridad del Estado por la muerte de Navone, al igual que del asesinato del prefecto Héctor Febres. Además las vincularon con la situación de "detención de privilegio" del comisario Alfredo Fanchiotti y las culparon de "haber perjudicado la investigación por la desaparición de Julio López". Por eso H.I.J.O.S. exigió a la Justicia y al Gobierno "garantizar la seguridad de los testigos, querellantes y demás comprometidos con la Justicia, asegurar que los acusados no gozarán de privilegios ni impunidad y que las fuerzas de seguridad no entorpecerán los procesos judiciales".
Ante estos obstáculos para conocer la situación de los casi 500 hijos de desaparecidos que fueron apropiados, Carlotto le reclamó al Estado que "arbitre los medios para encontrar respuestas de quienes se han apoderado de nuestros nietos". Abuelas propone investigar a los hijos de todos los miembros de las Fuerzas Armadas nacidos entre 1976 y 1983. "Esto se puede hacer, no es tanto el número; se podría hacer de una manera respetuosa y progresiva que nos daría luz sobre muchos encuentros que ahora no se producen, ahora con más razón por este silencio", detalló.
La presidenta del organismo explicó que "está todo documentado", porque los militares "registran los nacimientos" y precisó que debería investigarse a "aquellos miembros de las Fuerzas Armadas que tienen hijos de la edad de nuestros nietos y que podrían serlo". Hasta ahora, Abuelas lleva recuperados 88 nietos que estaban en manos de apropiadores o familias sustitutas.

27 de febrero de 2008
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carta y autopsia de navone


[Nora Veiras y Adriana Meyer] La aparición del cadáver del teniente coronel Paul Alberto Navone en el parque de un hotel en Córdoba alimentó sospechas de los organismos de derechos humanos por la oportuna muerte de represores. Según las apariencias, se suicidó.
Córdoba, Argentina. "Tomo esta decisión en pleno uso de mi libertad y facultades. Nadie, de mi entorno familiar, ni de mi contexto tiene conocimiento de lo que he dispuesto hacer. Lo hago solo sin participación de tercero alguno. Adopto esta conducta como el mejor camino para mí." Esas palabras dirigidas al "señor juez" dejó escritas el teniente coronel Paul Alberto Navone, quien apareció muerto en La Granja, Córdoba, horas antes de tener que declarar en una causa por robo de bebés en Entre Ríos. El informe de la autopsia –al que accedió Página/12– corrobora que "el traumatismo craneoencefálico debido a herida por proyectil de arma de fuego ha sido la causa eficiente de la muerte" de Navone y que "la distancia estimada entre la boca del arma y la piel ha sido menor de 50 centímetros". A pesar de la carta y del informe forense, los querellantes pidieron que la justicia de Córdoba investigue si se trató de un suicidio o de un homicidio. "Sugestivamente están muriendo muchos militares que tienen que declarar", destacó la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
La imputación contra Navone fue reactualizada en la causa por el testimonio del represor Eduardo "Tucu" Constanzo, quien cumple arresto domiciliario en Rosario acusado de participar en la represión ilegal en jurisdicción del Segundo Cuerpo de Ejército. La abogada Marina Barbagelata, querellante en la causa por la apropiación de los niños nacidos en el Hospital Militar de Paraná, dijo que "surge del relato de ese testigo que cuando Navone se desempeñaba en el Area de Inteligencia del Segudo Cuerpo de Ejército, había desarrollado toda la logística para que el grupo de tareas que trasladaba a Raquel Negro embarazada desde un centro clandestino de detención en Rosario, pudiera manejarse en esa jurisdicción con total tranquilidad, sin ningún inconveniente".

"El Asticito"
Navone fue enterrado ayer en La Granja, en esa localidad lindera a Ascochinga, Córdoba, donde se había refugiado y explotaba una parrilla. Apareció muerto en el parque de un Hotel de la Fuerza Aérea. Los que lo conocían dicen que temía quedar detenido y sufrir una descompensación por su diabetes en prisión. También se quejaba por la posibilidad de que se le embarguen sus bienes.
A la luz de su historia parecían preocupaciones menores. Cuando era capitán en los '70, Navone integró el Batallón de Inteligencia 601 cuya sede funcionó hasta los '80 en la esquina de Viamonte y Callao. Como integrante de los grupos de tarea del Ejército estuvo en Tucumán al mando de Acdel Vilas y de Antonio Domingo Bussi. Después del Mundial '78 se ocupaba de amedrentar periodistas. "Era una especie de ‘Asticito' del Ejército" parangona un militante de los años de plomo en alusión a Alfredo Astiz, el por entonces joven oficial de la Armada usado para las tareas más sucias.
En el '79 apareció asesinado Horacio Mendizábal, integrante de la conducción de Montoneros. "En la tarde del viernes 21 de setiembre la foto de Horacio Mendizábal apareció en los televisores. El Ejército informó que había sido abatido", detalla Marcelo Larraquy en ‘Fuimos soldados'. Entre los integrantes de la patota Navone dicen que se hacía llamar "Mendizábal" y se arrogaba el "mérito" de haber sido él quien disparó al dirigente montonero que había regresado al país en la segunda etapa de la llamada Contraofensiva, operación que fue infiltrada, justamente por Inteligencia del 601.
Cuando durante el gobierno de Raúl Alfonsín se desmanteló el Batallón de Inteligencia 601, los agentes de inteligencia se apropiaron de documentación que nunca más apareció. "Navone sabía mucho más que el destino del robo de un bebé en Paraná", dijo a Página/12 un conocedor del entramado represivo.

El Tiro del Final
Marina Barbagelata, abogada de Sebastián Álvarez, el hijo de la desaparecida Raquel Negro que busca a su medio hermana nacida en cautiverio, dijo que "suponemos que el juzgado de Córdoba tomará las precauciones para no cerrar la causa como suicidio rápidamente y verificará que haya sido eso y no un asesinato", reclamó e insistió en que "es altamente probable que existan personas que pudieran verse amenazadas frente a la declaración" que iba a prestar Navone en el juicio que se le seguía por robo de bebés. La abogada señaló que "lo que pasó con Navone es una muestra cabal que confirma lo que planteamos: la necesidad de que a las personas imputadas de estos delitos no se las anoticie 20 días antes, sino que sean compulsadas a comparecer ante la autoridad".
Barbagelata comentó a Página/12 que la fiscalía de Córdoba está elaborando un informe para la jueza federal de Paraná con toda la información sobre Navone que pueda servir para el caso. Fuentes cercanas a la investigación aseguraron que en la Fiscalía General de Córdoba tenían total certeza sobre el "sucidio" del teniente coronel. Guillermo Germano, coordinador del Registro Unico de la Verdad de Entre Ríos y querellante en la causa afirmó que "podría tratarse de un suicidio inducido por el pacto de silencio que aún persiste".
En Paraná reconstruyeron las últimas horas de Navone y establecieron que estuvo reunido con sus abogados preparando la defensa para el día siguiente. Justiniano Martínez declaró "estar sorprendido" por la muerte. Quienes dudan de que se haya quitado la vida especulan con que alguien que va a tomar esa decisión no hubiera preparado un certificado médico con la opinión de tres especialistas sobre el pico de glucemia que había padecido, ni habría enviado a su abogado al juzgado para justificar su ausencia y pedir prórroga de la audiencia, prevista en principio para anteayer a las 9.
El informe de la autopsia, firmado por los médicos forenses Ramiro Ortiz Morán y Luis Mercado y dirigida a la Fiscalía de Jesús María, secretaria doctora María Dimegli, describe como "antecedentes" que Navone "se habría disparado en la cabeza con una 9 milímetros. Hora presunta del hecho 03.00. Encontrado hoy (por el 25 de febrero) a las 8.15". Al detallar "el examen externo" del cuerpo señala que tiene "un orificio en sien izquierda compatible con salida de proyectil". En la necropsia se le extrajo "sangre y humor vítreo" para el estudio químico toxicológico, como así también material del cerebro, corazón, pulmón y otras vísceras.
En causas por delitos de lesa humanidad hubo otros suicidios, en el caso del prefecto Héctor Febres la jueza Sandra Arroyo Salgado descartó el suicidio. En julio del 2003, el prefecto Juan Antonio Azic, se pegó un tiro en la boca también con una 9 milímetros pero sobrevivió. En setiembre de 2004, fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza el coronel retirado Emilio Anadón que cumplía prisión domiciliaria en la causa del Tercer Cuerpo con asiento en Córdoba, también integrante del cuerpo de Inteligencia.

27 de febrero de 2008
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el torturador sérpico


[Gerardo Albarrán de Alba] Reclaman que Cavallo sea juzgado en España antes de ser extraditado.
México/Argentina. Ricardo Antonio Cavallo, identificado por sobrevivientes de la dictadura como el torturador Sérpico, volverá a la Argentina a enfrentar cinco causas abiertas en su contra por crímenes cometidos en la Escuela Mecánica de la Armada. El 7 de febrero México dio su consentimiento para que España extradite al ex capitán de corbeta al país, sin que esto impida que también sea juzgado en Madrid, donde se lo acusa por su presunta participación en siete asesinatos, 152 delitos de lesiones y 407 de terrorismo, por los cuales se solicitan hasta 17 mil años de cárcel. El juicio en España y el proceso de extradición son causas separadas, según fuentes de la Audiencia Nacional en Madrid. Ayer, las acusaciones populares y particulares en España pidieron que antes de ser extraditado se cumplan los juicios en ese país.
Cavallo fue detenido en México a solicitud del juez español Baltasar Garzón en agosto de 2000. Luego de viajar por Panamá, Chile, El Salvador y Estados Unidos, llegó a México el 5 de octubre de 1999; poco después se instaló como empresario. Fue detenido luego de que su foto saliera en los periódicos y fuera identificado por sus víctimas. Su arresto ocurrió cuando intentaba huir a Argentina para ampararse en las ahora derogadas leyes de punto final y obediencia debida. Antes de cumplir tres años detenido en México fue extraditado a España en 2003 para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1983.
Luego de siete años y medio de detención y tras reiterados exhortos españoles –el último, a principios de este mes–, la secretaria mexicana de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza, firmó el pasado 7 de febrero el acuerdo de extradición. En Argentina, Cavallo es requerido por cinco causas abiertas en su contra por el juez Luis Torres.
La anuencia de México para que España extraditara a Cavallo a Argentina era indispensable, por el Tratado bilateral de Extradición y Asistencia Mutua en Materia Penal, firmado por ambos países. En su artículo 18 establece la doctrina a aplicar en el caso de que una persona extraditada entre ambos países sea a su vez entregada a un tercer país: "La reextradición en beneficio de un tercer Estado no será otorgada sin el consentimiento de la parte que ha concedido la extradición".
Conocido también por los alias Marcelo y Miguel Angel, Cavallo es acusado de secuestrar, torturar y asesinar disidentes en la ESMA, en la cual fue responsable en 1979 de la "Pecera", en donde sometía a trabajos forzosos y de servidumbre a los detenidos. En 1980 fue enviado al Centro Piloto de París, establecido por los militares argentinos para contrarrestar las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos cometidos por la dictadura, según el expediente en su contra.
En México, Cavallo estaba al frente de una empresa privada que había obtenido la concesión para levantar el Registro Nacional de Vehículos, una actividad que ya había desarrollado antes en El Salvador, donde dejó a su hermano Oscar Eduardo al frente de la empresa Servicio de Tránsito Centroamericano, gracias a sus nexos con el partido Arena, fundado por el mayor Roberto D'Abuisson, el asesino intelectual del arzobispo Oscar Arnulfo Romero. Sus nexos empresariales se extendían también a Miami, además de ser socio en varias empresas argentinas junto con otros ex militares del GT 3.32, todos ellos vinculados con la Fundación Cubano-Americana que fundó Jorge Mas Canosa y que participó en los asesinatos del general Carlos Prats en Argentina, en septiembre de 1974, y de Orlando Letelier, ex canciller chileno en Washington, en septiembre de 1976.
Cavallo no era nuevo en este tipo de negocios y sus primeras incursiones se remontan a sus vínculos con la inteligencia de Bolivia, con la que habría colaborado para asesinar al presidente de ese país Juan José Torres, en 1976, en Buenos Aires. En 1980 viajó a Bolivia para apoyar el cuartelazo que llevó al poder a Luis García Meza, donde permaneció tras el fin de la narcodictadura, protegido por sus socios del Plan Cóndor. En el 2000, la empresa argentina Talsud-Sertracen, en la que tenía participación, adquirió la licitación del Registro de Identificación Nacional.
Ahora, Cavallo viajará a Argentina a enfrentar un juicio que evadió durante un cuarto de siglo. En España, podrían repetirse las escenas que lo despidieron cuando México lo envió a Madrid, y la organización Hijos-México, integrada por descendientes de exiliados argentinos, entre mantas, cantos y consignas, le gritó: "Asesino, te vas, te vas... nunca volverás".

26 de febrero de 2008
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marino insiste en versión falsa


El contraalmirante (R) Horacio Mayorga declaró más de siete horas en la Justicia. Insistió en que lo sucedido fue un intento de fuga frustrado. Muchas de las preguntas estuvieron vinculadas con la intención del juzgado de ascender.
Argentina. Al prestar declaración indagatoria ante el juez Hugo Sastre, el contraalmirante (R) Horacio Mayorga repitió esquemas clásicos. Insistió en la versión de la Armada que sostiene que la Masacre de Trelew se explica por un supuesto intento de fuga, argumentó que cuando dijo "se hizo lo que se tenía que hacer" en un emblemático discurso de septiembre de 1972 pensó sólo en la moral de su tropa y aseguró que la decisión de trasladar a los 19 guerrilleros que habían entregado sus armas a la Base Almirante Zar y no al penal de Rawson fue tomada por el jefe de la Base, Rubén Norberto Paccagnini. Ocurre que el 15 de agosto, al momento de la huida de los militantes del penal de Rawson, el por entonces comandante de Aviación Naval se encontraba embarcado en el portaaviones 25 de Mayo. Así, fue recién al día siguiente que pudo comunicarse con su subordinado para transmitirle por escrito su aval y una serie de medidas de seguridad para el trato de los detenidos que nunca se cumplieron.
Por más de siete horas, en la más extensa de las indagatorias que tomó Sastre desde la reapertura de la investigación, Mayorga aseguró que lo sucedido aquel 22 de agosto fue un intento de fuga frustrado. Así, repitiendo el discurso oficial publicitado por la Armada en 1972, volvió a narrar cómo los detenidos le habrían quitado al capitán de fragata (R) Luis Emilio Sosa la pistola. Sin embargo, según el secretario del juzgado, Mariano Miquelarena, "la cosa se complicó cuando se le pidieron explicaciones sobre el funcionamiento de la pistola ametralladora PAM, dado que es un arma muy difícil de controlar. No se entiende cómo Sosa salió ileso cuando supuestamente estaba en la línea de fuego. No supo qué responder ni cómo fue que se organizaron para levantarse en un lugar donde había entre 1000 y 900 efectivos". Según admitieron fuentes judiciales, el marino afirmó, en referencia a los tres militantes que lograron sobrevivir, que "si hubiera sido un fusilamiento no quedaba nadie con vida".
Otro de los puntos sobre los que el juzgado buscó información fue sobre el origen de la decisión del traslado de los prisioneros a la Base Almirante Zar. Y si bien Mayorga no fue el responsable directo, como comandante de Aviación Naval la base estaba bajo su órbita. Es por eso que, ascendiendo en la cadena de mandos, el juzgado libró su orden de detención que se efectivizó el viernes por la noche. Consultado sobre este tema, el marino dijo no haber tomado la decisión, pero reconoció haberla apoyado. Su rol en aquel momento, una vez en tierra firme, fue enviar un manojo de instrucciones de cómo debía actuar la guardia. Allí se especificaba que ante una eventual rebelión no se negociaría ni se canjearían rehenes, que los presos debían salir de a uno del calabozo para comer e ir al baño y que los guardias no podían entrar con armas.

–De haber sido así, Sosa desobedeció sus órdenes –consultaron desde el juzgado.
–Así fue –respondió.

–¿Hubo sanción? –perseveraron.
–No recuerdo –se excusó el hombre de 83 años, quien sólo agregó haber solicitado con insistencia un nuevo traslado por las malas condiciones de seguridad.

El caso de Mayorga, que continúa detenido pero no incomunicado en la seccional local de la Policía Federal, suscitó la mayor de las atenciones por diversos motivos. Uno de ellos es su oscuro historial que incluye su participación en el golpe de 1955 contra Juan Perón, sus estridentes declaraciones y sus reiteradas críticas a la política de derechos humanos del gobierno nacional que le valieron ser sancionado en 2003 por el almirante Godoy. Pero lo más sustancioso es la vocación del juzgado de ascender en la cadena de mandos y no quedarse sólo con los autores materiales del hecho. "Avanzaremos hasta donde corresponda. Acá nunca nos pusimos un límite, al que le toca le toca, y si es conocido mala suerte", graficó, tajante, Miquelarena.

Informe: Diego González.

26 de febrero de 2008
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