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el hermano perdido


Hoy comienza en San Juan el juicio a los apropiadores de Jorge Guillermo Goya. Emilio Goya, hermano de Jorge, espera que en el juicio el apropiador Luis Tejada revele información sobre su padre desaparecido. "Queremos que cada genocida pague por su responsabilidad, pero más quiero que mi hermano pueda recuperar su vida", dice.
[Alejandra Dandan] Argentina. Emilio Goya recuperó a su hermano en 2008. Hoy va estar en el rectorado de la Universidad de San Juan porque ahí empieza el juicio oral a los apropiadores de Jorge Guillermo. El juicio es histórico para la provincia, el primero en un territorio que el año pasado repudió con una marcha la Ley de Matrimonio Igualitario. Es la puerta de entrada para el próximo juicio grande con sobrevivientes que enfrentan a una sociedad donde aún muchos miran a la dictadura con los anteojos de los dos demonios. Y es histórico el juicio también para Emilio, que espera encontrar más datos sobre su padre desaparecido y no sólo eso: "Uno busca justicia, queremos que cada genocida pague por su responsabilidad, obviamente quiero eso, pero más quiero que mi hermano pueda recuperar su vida, y su vida es con la nuestra: nosotros somos parte de él y no estamos pudiendo serlo".
En el juicio será juzgado el suboficial de Inteligencia Luis Tejada y Raquel Quinteros, que inscribieron a Jorge Guillermo como hijo biológico. Emilio avanza como puede, para cuidar sobre todo la relación con su hermano. A partir de 2001 se embarcó para buscarlo en un viaje que lo llevó a Perú, México y España, donde encontró una de las claves con las que avanzó la investigación: un acta de nacimiento en la que constaba la existencia de un hermano, una revelación parecida y diferente de la que hasta ese momento le habían dado las cartas que su padre le mandó en los años de exilio. Los datos de esa reconstrucción, los nuevos elementos con los que pudo terminar de armar lo que sucedió con sus padres a partir del encuentro con el hermano. El juicio. Los datos que espera encontrar, y los apropiadores, son algunos de los temas en los que se detiene ahora.
Emilio es integrante de la Agrupación HIJOS, de Chaco. Vive ahí con dos hijos. Su padre, Francisco Goya, detenido durante el gobierno de Isabel Perón, se exilió en 1975. En México conoció a María Lourdes Martínez Aranda, con quien tuvo a Jorge Guillermo. Viajaron a España. Volvieron a la Argentina para la Contraofensiva. Hasta ahora todo indicaba que los habían secuestrado en Paso de los Libres, en medio del regreso con el niño. Ahora, los nuevos datos conectan esa historia con San Juan.
"En 2001, a partir de los datos que recobro en México y España aparece la parte más sostenible de la investigación –cuenta Emilio–: un acta de nacimiento. Sabíamos que había nacido mi hermano por las cartas, pero cuando uno toca una partida de nacimiento es diferente. Con las cartas teníamos un nombre pelado, porque no sabíamos cómo lo habían anotado. En la embajada mexicana de España encontramos el acta, la primera vez que tuve en mano la anotación vi que no da mayores explicaciones, estaba anotado su nombre y la madre. Pero en la partida del registro civil encuentro que decía: se debe tomar como referencia de nombre paterno el de Francisco Luis, dándole certeza al dato."

¿Qué esperás del juicio?
Acá el juicio en realidad es simbólico porque está probado que ellos anotaron a mi hermano como hijo propio. El juicio sirve para encontrar más información. El intento de alguna reflexión de esa familia, uno o dos datos más de mi viejo. El (apropiador) estuvo en el centro clandestino de Las Cuevas: tiene que saber el destino final de mi papá. Es mi ilusión, digo, intentar comunicarles por qué es tan importante tener algún dato, capaz que lo quiera dar, no sabemos. Hasta donde sé, no dio ni contó nada. Pero yo entre quedarme y ver qué puede pasar, prefiero ver.

¿Quién era Tejada?
El trabajaba en Las Cuevas, en el paso fronterizo de Mendoza a Chile, él dice que era administrativo, sólo figura que hizo un pequeño curso de Inteligencia sobre cómo hacer los interrogatorios. ¡Imaginate en qué consistía el curso, seguramente sobre torturas! Hay indicios para comprobar que en realidad trabajaba en el centro de detención.

Hasta ahora se creía que tu padre desapareció en Paso de los Libres. ¿Cómo llegó tu hermano a Mendoza?
El dato venía de Víctor Basterra, de las microfilmaciones. El encontró en la ESMA una planilla con nombres marcados en la frontera. Eso abrió la hipótesis de que mi papá entró por Paso de los Libres y cayó. Pero estando preso un tío mío, recibió el dato de que mi papá falleció en Las Cuevas, que cae en un operativo en la zona de Cuyo. Y eso al final es verdad: nosotros lo habíamos desestimado, pero con mi hermano ahí, termina siendo cierto. Lo que no sabemos es cuándo cayó mi papá. Si fue en la primera entrada, en la segunda. Si había entrado por la frontera y lo estaban siguiendo. Si ese papel que vio Basterra era cierto, aunque todo indica que sí.

¿Cómo llegó tu hermano con los apropiadores?
Tejada es una persona que trabajó ahí, así es que seguro que mi papá estuvo detenido ahí: o lo mataron o lo llevaron semivivo a morir a Las Cuevas. Evidentemente estaba con mi hermano al momento de la detención o lo que haya sucedido. A mí me cuesta creer la versión de ellos, que dicen que les llegó de un hogar de niños.

¿Y la inscripción como hijo biológico?
Eso los deja en el horno, ahora hay que develar qué tanto conocimiento tenían de dónde venía el pibe. Entendiendo que, si el hombre estaba en un centro clandestino y había hecho cursos sobre interrogatorios, es difícil sostener que no se dio cuenta ni tenía idea de dónde salió el chico.

¿Hubo denuncias anteriores?
Lo que encontramos es una denuncia en el año 1983 y el apellido aparece en la Conadep. La denuncia es de una persona que dice que Tejada tenía un chico apropiado. En ese momento, la Gendarmería hace una investigación, pero la desestiman con un mecanismo ridículo: le mandaron una carta a Tejada y le preguntaron si conocía a la Fulana de tal que hacía la denuncia.

¿Quedaron en Mendoza?
Sí. Primero estuvieron en Mendoza, pero después se trasladan a San Juan en un momento que me parece muy sugestivo, creo que después de aquella denuncia. Y se quedan en San Juan. Mi hermano recién hace un año dejó de vivir en la casa de ellos, pero vive en la casa de la madre del tipo, una mujer que se murió. Para mí el objetivo superior con todo esto es buscar qué pasó con mi viejo, si es posible dar con el cuerpo. Claro, como hermanos nos mueve otra cosa. Nunca nos movió la venganza, sino la búsqueda de memoria, verdad y justicia, cuando uno empieza a buscar la verdad sobre su viejo... Yo entiendo el shock enorme que esto puede significar para mi hermano, pero también es un shock para mí ahora que lo tengo recuperado, en el amplio sentido de la palabra, no recuperar el tiempo perdido, pero sí esa relación que deberíamos haber tenido. Ahora yo quiero que todo este proceso le sirva a él para entender que hubo otra persona, otros que irrumpieron y falsearon todos los datos para que nosotros no podamos contactarnos, ahí es donde el asunto se pone puntilloso, y a mí me interesa que prime esa relación. Espero que este juicio le sirva a él también para procesar todo esto. Siento una contradicción: yo no quiero castigarlo, pero si el padre fue un genocida también quiero juicio y castigo, pero en relación con mi hermano quiero la verdad para que él abra los ojos.

¿Cómo es la relación entre ustedes?
El les da todavía mucha importancia a ellos. Pero ellos no son como los de esas historias donde había un tío que les pegaba o un apropiador que lo hacía. En este caso no, todo lo contrario: hizo todo al revés, le dieron una extra atención, un lugar extra en la casa. Ellos tuvieron al final una familia, tuvieron dos hijos más, propios, y él fue como el guía de esos chicos, tenía 4 o 5 años más, fue como su tutor.

Emilio cuenta una historia del viaje en el que dejó todo para salir a buscar a su hermano. En un momento llegó a México, hacía dos días que buscaba una dirección con los datos de un pedacito de un sobre de una carta que le había escrito su padre en 1977. "México creció de una manera tan desproporcionada que una dirección no me llevaba a ningún lado –dice–. Yo buscaba San Juan como calle y era un departamento. Después de un montón de días, encontré a la familia materna de él, me vi con la hermana mayor de María Lourdes, que había estado buscando información de su hermana, pero no había estado en Argentina. Ellos estaban convencidos de que ella había desaparecido en la caída de Somoza." En la búsqueda, lo que terminó encontrando detrás de algunas escenas es que "hay como una historia dentro de cada una de las historias". En Chaco, su padre había tenido escondido a Jaime Dri. Cuando, años después, Emilio remodeló la casa encontró alguno de sus papeles en el recoveco de una pared. En México paró en la casa de la hija. Se encontró ahí con Miguel Bonasso, con el que discutió y se enojó y reclamó qué hacían los compañeros por los hijos de los compañeros. "En ese momento se ofende, pero al día siguiente me llama para ver si me hacía un reportaje en el Canal 40, a partir del cual empiezo a encontrar amigos y familiares de María Lourdes."
Emilio ahora está a cargo de la Dirección de Juventud en Chaco, él que odió ser funcionario, que "odiamos al Estado", dice. "Cuando mi viejo toma semejante determinación a los 26 años, llega a Perú, se queda, sigue en el exilio, intenta comunicarse con nosotros, sigue en política en la organización, es nuevamente papá con su tercer hijo y decide igual enrocarse hasta los dientes y vuelve, frente a quienes dicen qué hijo de puta no pensó en ustedes, yo digo: primó el amor a un país y una sociedad por sobre el amor a sus hijos, no porque no ames, sino porque estaba dejando en eso todo un legado."
5 de septiembre de 2011
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el mito de la trafic blanca


El caso Candela reavivó las versiones sobre una supuesta camioneta que secuestra chicas. La leyenda dice que desde una Trafic blanca sacan fotos a chicos o chicas para luego secuestrarlos para trata o robo de órganos.
[Mariana Carbajal] Argentina. En los barrios de Villa Vatteone y Mayol, en Florencio Varela, hace un par de semanas se instaló el temor sobre el presunto accionar de una camioneta blanca que supuestamente secuestra menores para vender sus órganos o para entregarlos a redes de trata. Se pegaron carteles en los postes de luz con una foto de una Trafic que alertaban sobre su accionar y se habló del tema en las escuelas. En junio, la misma inquietud atormentó a los vecinos de La Boca, Barracas y Dock Sud, en Avellaneda. Hubo movilizaciones y cámaras que amplificaron el miedo comunitario. Antes el temor pasó por José C. Paz, Lomas de Zamora, Ezeiza, Luis Guillón, San Miguel, Malvinas Argentinas y Quilmes, con más denuncias mediáticas que hechos concretos. En los últimos días, el secuestro y asesinato de Candela Rodríguez acrecentó la psicosis. "Es una mentira absoluta. No existe ningún caso real. Es una leyenda urbana que alimentan aquellos que fogonean el pánico", aseguró a Página/12 Cristina Fernández, directora del Registro Nacional de Personas Menores Extraviadas, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. "Podrá haber algún caso aislado de secuestro para explotación sexual. Pero no hay un patrón que se repite. Es un rumor que está dando vueltas desde hace seis años", afirmó Zaida Gatti, coordinadora de la Oficina de Acompañamiento y Asistencia a Personas Damnificadas por el Delito de Trata.

Cuento
Desde 2003, cuando se creó, hasta la actualidad pasaron por el Registro 18 mil chicos: 16 mil fueron encontrados y 11 aparecieron muertos. Se están buscando unos dos mil, informó Fernández. "En general –entre el 75 y el 85 por ciento– tienen entre 13 y 17 años y se han ido de su casa por propia voluntad, la mayoría son mujeres, por un novio no aceptado por su familia, o se van a vivir a la calle y se instalan en ranchadas y es más difícil recuperarlos", detalló la funcionaria. Fernández descartó de plano la existencia de la Trafic. La versión se viene propagando por correo electrónico y redes sociales desde hace varios años y de pronto, por alguna razón, toma fuerza y se instala en alguna zona del área metropolitana, para luego pasar a otra. Hace pocos días, el Registro recibió una denuncia que indicaba que un niño de 11 años, de Virrey del Pino, había sido capturado desde una Trafic blanca por varias horas. Fernández contó a este diario que un equipo técnico del organismo se trasladó hasta el domicilio del niño y conversó con él largamente para tener más detalles. "El nene terminó quebrado y contó que en realidad le había ido mal ese día en el colegio y no quería volver a su casa por temor a represalias de sus padres. Y había inventado lo de la Trafic. Es una leyenda urbana que hasta los chicos ya la toman como excusa. Tuvimos otro caso similar en Ezeiza que le llegó al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, por correo electrónico, fuimos a corroborar y también resultó un cuento."

Denuncias
Hace diez días, un comunicado de prensa del Bloque de la Coalición Cívica, con la firma de la diputada Fernanda Gil Lozano dio un alerta "a partir del importante incremento del número de denuncias recibidas en mi despacho durante los últimos meses, vinculadas con intentos de secuestros de chicas jóvenes y adolescentes en el barrio de Monserrat y Constitución". El comunicado afirmó que en esos barrios y "sobre todo en la avenida San Juan, por la noche, está circulando una camioneta de la que desciende un hombre que posee las siguientes características: mide 1,80 metro de estatura, tiene ojos azules y está encapuchado. Su modo de actuar, acorde con las descripciones, consiste en descender de la camioneta, dejar la puerta lateral trasera abierta, sujetar a su víctima por el brazo e intentar adormecerla por medio de una trompada. En ocasiones, va en una camioneta azul metalizada tipo Kangoo, conducida por una mujer. En otras, usa una trafic blanca".
Página/12 consultó a la diputada al respecto y precisó que el "importante incremento del número de denuncias" hacía referencia a "tres" denuncias de adolescentes de entre 17 y 18 años "de carne y hueso". Gil Lozano defendió la veracidad de las denuncias. El problema –objetó– es que "no les tomen las denuncias en las comisarías. Porque no les creen". "Si en la Capital Federal pasa eso me imagino que lo mismo sucederá en el conurbano, por eso no quedan registrado estos casos", consideró. Una de ellas hizo la denuncia en la Ufase. "No me dio la sensación de que estuvieran mintiendo", agregó.

–¿No cree que puede haber alguna sugestión por el hecho de que circula esta versión de la Trafic? –le preguntó este diario.
–El mito no se construye sobre la nada. No sé si es algo que sucede con mucha asiduidad, pero evidentemente algo pasa. Así se la llevaron a Candela –afirmó Gil Lozano. Que no tuvo en cuenta que el caso de la niña de Hurlingham está rodeado por circunstancias muy diferentes.

Sin Víctimas
Hace dos meses comenzó el rumor en La Boca, Barracas y Dock Sud, en Avellaneda. En los dos barrios porteños la gente repetía que en la zona había aparecido el cadáver de una niña sin órganos y con dinero en sus entrañas y que circulaba –otra vez– una camioneta Trafic blanca que acechaba. Por esos días, en las aulas aumentó el ausentismo: las familias no querían que sus hijos anduvieran por las calles, contó una fuente del Ministerio de Seguridad de la Nación. Hubo movilizaciones de vecinos, algunas fogoneadas por cronistas de canales de TV que buscaban ponerle ruido a la noticia.
Desde el Ministerio de Seguridad rastrearon hospitales y casas de sepelio de la zona y no encontraron ninguna criatura muerta por esos días. Tampoco hubo denuncias en las comisarías. La amplificación del tema llegó a tal punto que la ministra Nilda Garré, a través de un comunicado de prensa, se pronunció sobre el tema: "La opinión pública está siendo sometida a versiones inquietantes que no se ajustan a la realidad. En una semana se alertó a los ciudadanos acerca de hechos muy graves que han sido instrumentados con objetivos inentendibles. Estas versiones banalizan problemáticas existentes como la de trata de personas, que está entre las prioridades del gobierno nacional en materia de seguridad", dijo Garré.
También hubo manifestaciones de vecinos entre mayo y junio en Dock Sud. "Decían que había una Trafic blanca que secuestraba chicas", contó el fiscal general adjunto de Avellaneda, Andrés Devoto. El fiscal hizo una profunda investigación y no encontró ninguna denuncia que diera cuenta de alguna víctima. En el medio de la paranoia vecinal, desapareció una chica de 13 años, que alimentó el miedo. La piba apareció al día siguiente: se había ido de su casa por una pelea con su mamá, indicó Devoto.

Redes Sociales
Si se rastrea en Internet con algún buscador se pueden encontrar noticias y comentarios sobre la Trafic blanca vinculada con el secuestro de chicos para robo de órganos en periódicos barriales a partir de 2005. Entre 2009 y 2010 la versión se replicó por diversos distritos del conurbano y sumó también la variante de que el fin del rapto sería la trata para explotación sexual. En muchas de las noticias, autoridades judiciales o policiales desmienten que haya denuncias sobre alguna víctima real. El temor se alimenta con correos electrónicos con frases del tipo: "No es joda. Hoy le pasó a un conocido de mi familia".
5 de septiembre de 2011
4 de septiembre de 2011
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el mfc y el robo de bebés


Pruebas del plan sistemático para el robo de hijos de desaparecidos.
Argentina. "Vino la asistente del Movimiento y quedó encantada con el departamento. Conversamos mucho y me explicó que ella hace siete años que está en el Movimiento y nunca vio que entregaran niños con problemas de salud o malformaciones, que son muy sanitos y que a ella le llamaba la atención lo normal que son esos partos", decía un tramo de la carta que escribió la apropiadora de Catalina de Sanctis Ovando a su apropiador, el mayor Carlos Hidalgo Garzón. Abuelas de la Plaza de Mayo pidió que sea incorporada como prueba al juicio sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos y que Catalina declare para darle contexto. "La carta habla de un tipo de partos, como algo habitual, partos de los que estaba al tanto el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), y de una asignación previa de los bebés", explica el abogado Alan Iud, en alusión al valor del texto como posible prueba del "plan sistemático". Además, recuerda, se conocen otros casos de chicos apropiados entregados a través del MFC: Milagros Castelli Trotta y Belén Altamiranda Taranto. Belén declara este martes en el juicio ante el TOF6. Existe, además, una causa en trámite sobre el MFC a cargo del juez subrogante Marcelo Martínez de Giorgi, en la que se investiga la intervención de esta organización de la Iglesia en la entrega de hijos de desaparecidos ofreciendo la cobertura legal de una adopción o la inscripción como hijos biológicos. Iud, además, señaló que no es frecuente que se allanen las casas de los apropiadores. Pero el caso de Catalina demuestra "lo importante que es esa medida, ya que así fue como la Justicia encontró la carta en cuestión".
4 de septiembre de 2011
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nueva prueba sobre robo de bebés


Una carta encontrada en la casa de un represor sirve de prueba del plan sistemático de apropiación de niños.
[Irina Hauser] Argentina. La nota que se intercambiaron los apropiadores de Catalina de Sanctis Ovando habla de una asignación previa de los bebés y demuestra que el Movimiento Familiar Cristiano sabía de dónde venían los niños. Como contracara, la joven también conserva un texto que su madre biológica envió a sus padres en el que pedía "quiéranme en mi hija".

Cuando era chiquita, Catalina se miraba al espejo y se llamaba a sí misma "cara de nada". Hacía muecas a ver si algo cambiaba. "Cara de nada", repetía. Quería decir que no se parecía a nadie, que sentía un vacío gigante y una distancia abismal respecto de quienes la criaban. Como muchos hijos de desaparecidos arrancados de los brazos de sus padres en la última dictadura, ella pasó la mayor parte de su vida con la convicción secreta de no ser la persona que le decían que era. Pero optaba por no indagar demasiado, mirar hacia adelante, o no mirar, y encerrarse en su cuarto. Aun el día que entendió todo al ver un aviso de Abuelas de Plaza de Mayo en la televisión, decidió seguir como hasta entonces. Varios años después, cuando la Justicia obtuvo indicios de que podía ser una nieta apropiada se escapó hasta Paraguay para evitar que analizaran su ADN. Protegía a sus apropiadores o –mejor dicho– tenía miedo de ellos, sobre todo de él, Carlos Hidalgo Garzón, un mayor retirado que trabajó en inteligencia del Ejército. La historia de Catalina de Sanctis Ovando está atravesada por todas esas contradicciones y por una prueba fundamental escrita en un papel, que al final la llevó a "abrir los ojos" y asimilar su historia: una carta de su apropiadora, que daría cuenta de que alrededor de los nacimientos en Campo de Mayo funcionaba una maquinaria para el robo de los bebés de las mujeres secuestradas, en la que además el Movimiento Familiar Cristiano tuvo un papel influyente en la selección de los niños y su asignación a determinadas personas.
María Francisca Morilla, la apropiadora, había escrito la carta a mano y la dirigía a su esposo, asignado en Tucumán. Lo llamaba por un nombre falso, pero con sus mismas iniciales (Carlos Helguera Gonçalves). Sobre el final decía textual: "Vino la asistente del Movimiento y quedó encantada con el departamento. Conversamos mucho y me explicó que ella hace siete años que está en el Movimiento y nunca vio que entregaran niños con problemas de salud o malformaciones, que son muy sanitos y que a ella le llamaba la atención lo normal que son esos partos. Luego te contaré en detalle la conversación". El encabezado tiene fecha del 7 abril de 1977, que coincide con la del secuestro de la mamá de Catalina, Miryam Ovando, quien fue vista por última vez unos días antes, cuando estaba embarazada aproximadamente de seis meses. Uno de "esos partos" en la maternidad de Campo de Mayo fue el suyo.
Catalina encontró la carta mientras revolvía entre cosas viejas en la casa donde habían vivido sus apropiadores. No hacía mucho que había recuperado su identidad. En ese momento estaba con Rodrigo, su pareja. "El se puso como loco, la veía como algo de gran valor, y para mí era una pavada. Me parecía que podía tener muchas interpretaciones. Mi apropiadora me había hablado alguna vez, al reconocer que yo no era su hija, de que habían estado en lista de espera del Movimiento para adoptar. Así lo decía. Cuando entendí qué era esa lista de reparto de bebés y que yo había formado parte de ella me dio mucha impresión, me pareció perverso", cuenta Catalina a Página/12.
La carta quedó en un armario y fue hallada después por la Justicia durante un allanamiento. Los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo pidieron esta semana en el juicio sobre apropiación de hijos de desaparecidos que sustancia el Tribunal Oral Federal 6 (TOF6) que sea incorporada como una prueba clave de la existencia de un plan sistemático de apropiación de niños (ver aparte), donde el Movimiento Familiar Cristiano los ofrecía en adopción, para dar apariencia de legalidad a las entregas. También ofrecieron la declaración testimonial de Catalina. Todo está a consideración de los jueces.

"Quiéranme en Mi Hija"
Desde hace algunos meses que Catalina lleva en su cartera otra carta, la contracara de aquella de su apropiadora. La que la llevó a reencontrarse con su identidad. Es una carta que escribió su mamá estando en cautiverio poco después de que ella naciera, dirigida a sus padres y a su hermano. Les cuenta lo "hermoso y terriblemente triste a la vez" que es "después de tanto tiempo tener la posibilidad de encontrarme frente a un papel y poder escribir, hablar, sentir". Les dice en una parte que "estén todo lo tranquilos que puedan. Cuiden y quieran mucho a la nena (creo que está con ustedes, por supuesto), ojalá sea ella quien reciba todo de ustedes ahora (...) hay que tener fe y por sobre todas las cosas, saber que conservamos lo más importante: La vida. Los quiero mucho como siempre, más que siempre. Recuérdenme y quiéranme en mi hija, ella es quien sin saberlo lleva en sus venitas la sangre que yo llevo y quien más cerca de mí estuvo durante todo este tiempo. La extraño, la necesito".
Miryam tenía 21 años cuando fue secuestrada. Estudiaba psicología en la Universidad de Rosario y militaba en la Juventud Peronista, igual que su esposo, Raúl René de Sanctis, que era estudiante de antropología. A él se lo llevaron en mayo de 1977. Se habían mudado a Buenos Aires, a una casa en Virreyes meses antes, y siguen desaparecidos. En el libro de partos del Hospital Militar de Campo de Mayo aparece el nombre de la apropiadora de Catalina como si hubiera dado a luz por cesárea el 17 de agosto de ese año a las cinco de la tarde. Pero unos pocos renglones más arriba dice "Ovando", la palabra cesárea tachada y cambiada por "legrado" y la referencia de que habían removido un "feto sin vida de 45 días" a las 10.10 de la mañana. La fecha: 11 de agosto.
Catalina no fue entregada a su familia biológica, sino a sus apropiadores a poco de nacer. Tiene recuerdos borrosos de su infancia, itinerante según la provincia a la que asignaran a su apropiador. Cree haber sido "bastante payasa" de chica, por lo que vio en sus fotos. De los seis o siete años en adelante recuerda una vida más triste, en Capital Federal, en la que se percibía diferente de todas sus compañeras de la Escuela Santa Ana y distinta de quienes creía sus padres, que la llamaban María Carolina (Hidalgo Garzón). "Un día, subiendo en el ascensor, me miré en el espejo y le dije a mi apropiadora que no me veía cara de nada. Tendría siete u ocho años. Ella decía que era parecida a su padre y al hijo del hermano de mi apropiador. Siempre buscando excusas, siempre mintiendo, como cuando decía que era psicopedagoga. Toda la vida me mintió con su edad", reprocha Catalina. "En la secundaria me di cuenta de que no había fotos de ella embarazada; ¿qué me dijo? Que no se usaba y que tenía temor porque había perdido varios embarazos", añade. "Las cosas estaban más que claras, sólo que yo no quería ver", confiesa.

–¿Y cómo fue que supiste la verdad? ¿Cuando te citó la Justicia o antes? –le preguntó Página/12.
–Mucho antes. Estaba empezando a estudiar Bellas Artes en la facultad y un día veo que pasan una publicidad de Abuelas en la tele. Ahí toda la nebulosa que tenía cobró forma. Justo por esa época, además, venía pensando que no sabía si había soñado, o si tenía una fantasía o era un verdadero recuerdo, que me habían dicho alguna vez que era adoptada. Tomé coraje y le pregunté a mi apropiadora: "Yo soy hija de desaparecidos, ¿no?". Llorando me dijo que sí, pero que ella me había curado el ombligo y mis padres habían muerto en un enfrentamiento, y que las familias no querían saber nada con los hijos de sus parientes detenidos, y que las Abuelas de Plaza de Mayo mentían y arrancaban a los hijos de sus familias, que por eso ella no me había contado la verdad. Me advirtió que si yo contaba algo ellos iban a ir presos.
Catalina recuerda que se llenó de más miedo. Su apropiador, a quien describe como "alcohólico", se volvió "más agresivo" de lo habitual. Su apropiadora, "más depresiva". "En casa había un ambiente muy violento e inestable", dice. A medida que ella iba armando el rompecabezas, Hidalgo Garzón –que ahora tiene arresto domiciliario por su actuación en el centro clandestino La Cacha– la empezó a tratar de "subversiva". Le decía "pacifista" y le llegó a escribir una carta en la que la trataba de "desagradecida" porque "la sangre criminal tira".

Verdad y Locura
Las primeras denuncias de que Catalina podía ser apropiada llegaron a Abuelas en el año 2000. Alguien que conocía a la familia dio los datos y las sospechas. En 2007, un nieto recuperado –Manuel Gonçalves– la fue a ver a la salida del profesorado de Educación Física, donde estudiaba tras abandonar Bellas Artes. "Me explicó que había un proceso judicial en marcha y que contara con ellos. Yo salí corriendo", relata. Ese mismo año la citó el juez federal Ariel Lijo, le explicó que podía ser hija de desaparecidos y le pidió una muestra de sangre. "Quedamos en venir una fecha. Pero no me localizaron más porque me fui", dice. Huyó con su pareja, Rodrigo, en una camioneta donde subieron hasta los tres gatos de ella. Pararon en Corrientes y luego siguieron hacia Paraguay, donde tenían expectativas de quedarse a vivir en un lugar llamado San Bernardino. "Llegamos, llovía, no había nadie, nos habían pedido coima por pasar una luz amarilla, teníamos pánico por haber cruzado la frontera sin registrarnos. Así que volvimos y terminamos en San Luis, donde vive la familia de Rodri, que nos prestó una quinta. Ahí me hicieron el allanamiento. Se llevaron mi ropa para sacar ADN", suspira.

¿Por qué te escapaste?
No quería dar sangre o material genético en forma voluntaria. Sentía culpa con mis apropiadores, a quienes aún llamaba mamá y papá. No quería que por mi culpa fueran presos. Era algo infantil, tenía el fantasma que me habían inculcado de que las Abuelas eran malas. Les tenía miedo, a veces hasta odio. Pero después del allanamiento tuve cierto alivio. Ya está, pasó lo que tenía que pasar. Y volvimos a Buenos Aires. Mientras estaban en proceso los estudios genéticos, Rodrigo se puso a buscar información por Internet y a través de Abuelas para deducir quiénes podían haber sido mis padres. Hasta trataba de sacarle datos a Hidalgo Garzón. Catalina habla de (su ahora) marido con admiración: "Le mostró unas páginas de Abuelas y le preguntó si sabía quién era mi mamá. Y efectivamente él le señaló el nombre correcto. Le contó que un día después de ir a buscarme en el Ford Falcon a Campo de Mayo, llamó preguntando si habían ‘volado el paquete’, o sea a mi mamá. Dijo que el médico que me había entregado fue (el apropiador) Norberto Bianco".

En septiembre de 2008 el juez Lijo citó a Catalina. Se dirigió a ella como "Laura Catalina", su nombre completo y auténtico. Ella se enojó mucho. "Es el nombre que te puso tu mamá", le dijo él. "En ese momento me dieron la carta que ella había escrito en cautiverio. Yo ni creía que fuera de ella. Me dieron unas fotos horribles, viejas y borrosas. Mi primera impresión fue no creer el resultado", asegura. También fue notificada su familia biológica, pero Catalina no quiso conocerlos por entonces.
Sus apropiadores fueron citados a indagatoria y se descompensaron. "Quedé atrapada, teniendo que hacerme cargo de ellos", se queja. Hidalgo Garzón se hizo pasar por loco y en el ínterin insultaba a Catalina a través de una página web. Lo mismo hacía con el juez. A mediados de 2010 una junta de médicos forenses concluyó que intentaba mostrarse más deteriorado de lo que estaba. El y su mujer fueron procesados y recientemente enviados a juicio oral. El vive en un geriátrico, ella con un pariente.

Familia
Catalina decidió que no quería verlos más recién en la segunda mitad del año pasado. Fue después de que se animó a contactar a su familia biológica, casi todos de Rosario. Osqui, primo hermano de su papá, le mandó un montón de fotos por e-mail.
Dos semanas después se fue para allá. Conoció también a Fabián, el hermano de su mamá. Y se quedó muy impactada al ver a otro primo de su papá, Javier. "¡Me vi igual a él!", exclama. Esa primera vez fueron a comer a una parrilla de "el inglés", un compañero de rugby de su papá. Y conoció a las parejas de todos, y los hijos, y encontró una familia enorme, a la que ahora visita cada dos por tres. Para el 11 de agosto le hicieron un cumpleaños sorpresa. La llenaron de fotos de sus padres, que lleva consigo a todas partes. Son fotos en las que ahora por fin se reconoce a sí misma. La emociona tanto como saber que su mamá "hacía gimnasia deportiva y yo acrobática", "mi papá estudiaba para ser antropólogo, algo que me hubiera gustado a mí". "Uno es una suma del ambiente y lo genético, yo siempre me sentí diferente de mis apropiadores; lo genético fue más fuerte", celebra. El paso que faltaba lo dio en marzo cuando les mandó un mail a sus seres queridos que decía en letras de color violeta: "Familia, amigos, les escribo desde esta nueva dirección de correo electrónico con éste, mi nombre... a ver si nos vamos acostumbrando... ¡ustedes y yo! ¡Los quiero mucho y los extraño! Besitos y abrazos. ¡Catalina!". Al final de la entrevista, le salió una frase del alma: "Ahora puedo vivir con alegría".
La carta que Myriam Ovando les escribió a sus padres mientras estaba secuestrada: "Cuiden y quieran mucho a la nena (creo que está con ustedes, por supuesto), ojalá sea ella quien reciba todo de ustedes ahora (...) hay que tener fe, y por sobre todas las cosas, saber que conservamos lo más importante: La vida. Los quiero mucho como siempre, más que siempre. Recuérdenme y quiéranme en mi hija, ella es quien sin saberlo lleva en sus venitas la sangre que yo llevo y quien más cerca de mí estuvo durante todo este tiempo".
4 de septiembre de 2011
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policías golpean a los pibes más pobres


Ocho policías de santa fe detenidos por apremios ilegales contra tres menores arrestados. Los jóvenes concurren a El Refugio de Santa Fe, destinado a chicos en situación de calle. Los detuvieron cuando pedían monedas en bulevar Gálvez. Acusan a los policías de golpearlos y hasta de pasarles corriente por el cuerpo.
[Luis Bastús] Argentina. Ocho policías de dos comisarías céntricas de la ciudad de Santa Fe están detenidos bajo acusación de haber sometido a golpes y choques de electricidad a tres menores de edad que arrestaron el lunes de madrugada, cuando estos regresaban a un hogar transitorio del Ministerio de Desarrollo Social, luego de procurarse unas monedas haciendo malabares y limpiando vidrios de coches en un semáforo del bulevar Gálvez. Además de los apremios, los policías les quitaron los 15 pesos que los adolescentes habían conseguido.
Los jóvenes concurren al Centro de Permanencia Transitoria para Niños y Adolescentes "El Refugio", en Ituzaingó al 1800, destinado a chicos en situación de calle que encuentran allí un lugar de contención cercano a las esquinas del centro santafesino donde realizan actividades diversas en procura de dinero. Los policías llevaron detenidos a los tres jóvenes porque alguien interpretó que estaban "en actitud sospechosa" frente a unas vidrieras. No es la primera vez que se suscitan denuncias de este tenor donde las víctimas son menores de edad de ese efector social, según confirmó Carolina Galcerán, directora provincial de Promoción de Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia.
Una denuncia anónima al 911 hizo que una patrulla de la seccional 1ª encarara en la medianoche del domingo pasado hacia el bulevar Gálvez, donde encontró a tres jóvenes --uno de 17 y dos de 15 años-- que suelen limpiar vidrios de automóviles en los semáforos a cambio de monedas. Ellos debían regresar a El Refugio antes de la 1, tal como indica el reglamento de ese hogar. Pero los agentes los obligaron a subir al patrullero y los llevaron a la comisaría 1ª, donde su paso no quedó asentado en el libro de guardia.
Luego los derivaron a la seccional 3ª, por cuestiones de jurisdicción. Aquí sí registraron el ingreso de los adolescentes, pero omitieron exponer la salida. Tratándose de menores de edad, la autoridad debería haber citado a los padres o tutores para retirarlos de la comisaría, en lugar de haberlos liberado sin más trámite.
Los menores pasaron la noche en esa dependencia policial, distante a un par de cuadras de su hogar transitorio. En la mañana del lunes, al recuperar la libertad, le contaron a los operadores del albergue social que los policías en la seccional 3ª los sometieron a golpes, que los atormentaron con una picana de mano y que jugaron entre ellos a hacer puntería con una pelota de tenis lanzada contra los menores privados de su libertad.
Ese relato se tradujo en una denuncia del área del Estado provincial a cargo por apremios ilegales ante la Dirección de Asuntos Internos de la Policía, y en una presentación ante la jueza de instrucción nº 4, Susana Luna, quien tomó declaración a los adolescentes. En paralelo, un médico forense revisó a los menores pero no verificó lesiones compatibles con la violencia que denunciaron haber sufrido. "Eso no destierra la posibilidad de que hayan ocurrido los apremios", aclaró una fuente de la Secretaría de Seguridad.
El jefe de la UR I, Juan Mondino, ordenó separar primero a tres policías de la seccional 3ª por la irregularidad en el registro del paso de los menores por esa dependencia. En ese documento deben asentarse todas las novedades que ocurren en la comisaría. En los papeles, los tres pibes de El Refugio nunca estuvieron allí.
La jueza Luna ordenó el allanamiento de las comisarías involucradas y dispuso la detención de otros cinco efectivos. En total son el comisario M. F., subjefe de la seccional 3ª, cuatro suboficiales y tres agentes de policía. Luego de indagarlos por la comisión de apremios ilegales y hurto, la magistrada dispuso que quedaran detenidos e incomunicados. Ante esa situación la jefatura de la UR I decidió pasarlos a disponibilidad.
El Refugio, creado por el gobierno provincial en 2005, es un hogar abierto que funciona bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Entre diez y quince chicos de seis a dieciocho años residen allí de manera transitoria. Se alimentan, se visten, reciben educación y participan de actividades recreativas. Mientras tanto, los operadores de calle también se ocupan de restablecer el vínculo de los chicos con sus familias.
Su ubicación, en Ituzaingó al 1800 -corazón del barrio Candioti Sur- es "estratégica para los pibes", al decir de uno de los coordinadores del lugar. Porque la casa está cerca del circuito urbano que estos menores, que por lo general están alejados de su núcleo familiar, suelen frecuentar sin tener un lugar adonde regresar y hallar contención.
Los jóvenes que frecuentan el hogar suelen ser blancos de sospecha en un vecindario caracterizado por los hábitos y la idiosincrasia de una clase media acomodada que no asimila del todo la convivencia con este espacio de contención social.
4 de septiembre de 2011
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denuncian brutalidad policial en cañada


La hermana del chico de 17 años golpeado por la policía y tirado en un baldío, dijo a Rosario/12 que "quieren que vuelva a robar para ellos". Harán la denuncia en Rosario.
[José Maggi] Argentina. La familia de un menor de 17 años denunció ayer que éste fue brutalmente golpeado por policías de Cañada de Gómez en el interior de la comisaría Primera, y dejado inconsciente en un baldío. Según su hermana, el chico es un ex adicto recuperado y "quieren obligarlo a que vuelva a robar para ellos como hizo en el pasado". La Asociación de Derechos Humanos de Cañada de Gómez, respaldó la denuncia. "Es una práctica habitual, en este lugar ya fueron echados varios jefes policiales por casos graves como este, pero todos se manejen con la misma impunidad" dijo Rubén Moreno. La madre del joven viajará el lunes a Rosario para radicar la denuncia en la justicia provincial, porque en la comisaría rechazaron tomársela. "Si no hacemos la denuncia, en cualquier momento vamos a encontrar muerto a mi hermano", confesó su hermana.
Rocío López, tiene 21 años y es la hermana que denunció el hecho ante Rosario/12 ."Mi hermano salió al baile, y fue a Puebla (un boliche de Cañada de Gómez), donde un pibe le tiró una jarra de cerveza, y él salió afuera y los pibes le empezaron a pegar. Los policías lo agarraron entonces cerca de la vía, donde lo esposaron y se lo llevaron. Mi hermano gritaba "por qué me llevan, por qué me llevan?", hasta que llegaron a la comisaría y lo pusieron en la celda, donde le pegaron, le tiraban hielo, y agua fría, y le dieron un cabezazo contra la reja. El nene se descompuso y lo tiraron en un baldío. Dos chicos lo encontraron y llamaron una ambulancia de urgencias, y como no vino, terminó apareciendo la policía y lo trasladaron a un hospital. Mi hermano estuvo desde las seis de la mañana hasta las 10 de inconsciente, y no reconocía a nadie. Recién a esa hora estuvo mejor y más lúcido. Entonces mi mamá lo acompañó para hacer la denuncia en la comisaría, pero el policía no le quiso tomar la denuncia, y le dijo que ’eran todas mentiras, y que contra la policía no declaraba nadie’ y que era mentira que los policías le habían pegado".
Rocío defendió a su hermano, "él no está loco, nos dijo que la policía le había pegado, y se lo dijo al jefe de la comisaría Primera de Cañada. Mi hermano describió a los policías que le pegaron pero no sabe los nombres, por eso mi mamá va a ir con él a Rosario a denunciarlos, porque acá no le quisieron tomar la denuncia".
Rocío relató que su hermano " cuando tenía once años o doce años tuvo problemas con la droga, y choreaba para ellos, para la policía, porque jamás llevó nada a mi casa. David estuvo internado en Ida y Vuelta (una institución de rehabilitación) tres años, donde se recuperó, tenía su novia, su trabajo, su hija, y ahora quieren arruinarlo de vuelta, para que vuelva a hacer lo mismo".
La joven explicó que " hace varios años tres o cuatro, había unos policías que el juez de acá los sacó. Ya no están y le daban la droga a mi hermano y un grupo de amigos, y los mandaban a robar".
Para la joven "la policía le tiene bronca, porque mi hermano cambió y no es como los otros pibes que siguen robando para ellos".
Según Rocío "los mismos policías les dan la droga y los mandan a robar cosas, y nadie puede salirse porque el que quiere irse lo matan. Al final lo pibes terminan quemados por la droga .Estos son los policías de la comisaría Segunda", aclaró aunque a su hermano lo golpearon en la otra seccional, la Primera.
"Si no hacemos la denuncia, en cualquier momento vamos a encontrar muerto a mi hermano", confesó.
Por su parte Rubén Moreno, quien junto a Adriana Diez conducen la Asociación de Derechos Humanos de Cañada de Gómez, fueron quienes canalizaron la denuncia de la joven " porque esto es ya algo habitual en Cañada, la policía se maneja con impunidad, y tenemos casos graves repetidos", recordó Moreno.
4 de septiembre de 2011
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declararon hijos de raquel negro


Declararon los hijos de Raquel Negro en el juicio a represores en Paraná. Sabrina ofreció un testimonio contundente y emotivo, y pidió a la sociedad paranaense colaboración para localizar a su hermano mellizo. Otro hermano, Sebastián, hizo hincapié en la desmemoria de los médicos que atendieron el parto de su madre.
[Juan Cruz Varela] Paraná, Argentina. Fueron cuarenta minutos intensos, llenos de nerviosismo y con una profunda carga emotiva. Hasta una jueza y la esposa de uno de los imputados dejaron escapar alguna lágrima. Sabrina Gullino contó detalladamente cómo ha ido armando su historia y reconstruyendo su identidad desde que en diciembre de 2008 se enteró que es hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela y que nació en el Hospital Militar de Paraná.
Se la notaba nerviosa, a pesar de que se mostraba sonriente, pero eligió cada palabra. Por momentos el silencio se adueñó de la sala, pero su testimonio fue seguro y contundente. Y no dudó en hablarle directamente a los imputados: "Los reos, me dijeron que les puedo decir así y que eso no es un insulto, son los responsables del secuestro de mi mamá, mi papá y mi hermano Sebastián; intentaron destruir a mi familia. Pero quiero que quede claro que no pudieron. Yo estoy acá y hablo también en nombre de mi hermano mellizo, que está desaparecido", les dijo mirándolos a la cara. "Ojalá se atrevan a romper el pacto de silencio y decir dónde está mi hermano. A la condena la tendrán igual, pero quizá quieran participar de otra manera en la Historia", agregó. También declaró su hermano, Sebastián Alvarez, hijo de Raquel.
Las palabras de Sabrina sorprendieron y descolocaron a los imputados. Pascual Oscar Guerrieri, Jorge Alberto Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Salvador Dionisio Pagano, Marino Héctor González y Juan Antonio Zaccaría quedaron en silencio.

-¿Conoció usted a su madre biológica? -le preguntó el fiscal Candioti.

Sabrina lo miró a los ojos y le respondió con un silencio cargado de tensión que pareció interminable. Le sostuvo la mirada durante unos cuantos segundos hasta que el fiscal retomó la palabra.

-Yo le voy a hacer algunas preguntas que tal vez sean dolorosas pero es necesario para llegar a la verdad de lo que estamos investigando -insistió el fiscal.

-Debo haberla conocido, pero no me acuerdo. Era muy chiquita -respondió entonces Sabrina, ya con una sonrisa.

En otro tramo, la hija de Raquel Negro y Tucho Valenzuela reconoció también el aporte de las enfermeras que brindaron datos para la restitución de su identidad porque "se pusieron al hombro la verdad y expusieron lo que sabían ante la justicia", pero pidió que los médicos y a la sociedad paranaense colaboren para localizar a su hermano mellizo.
"Yo fui criada en una familia a la cual adoro; pero la verdad es que soy el resultado de dos imposibilidades: la primera es que yo debí haber crecido con mi mamá Raquel, mi papá Tucho y mis hermanos y quizás ni me llamaría Sabrina; y la segunda es que tendría que haberme criado con Sebastián, mis abuelos biológicos y mis tíos. Cómo cambia la vida", reflexionó sobre el final de su declaración.
Luego declaró Sebastián Alvarez, el hijo de Raquel Negro y hermano de Sabrina, que estuvo unos días en la Quinta de Funes cuando tenía un año y ocho meses. Su testimonio hizo hincapié en la desmemoria de los médicos que atendieron el parto de su madre. "Hay una clara diferencia entre las enfermeras que recuerdan el caso y los doctores que no recuerdan nada. A esto nos referimos cuando hablamos de las complicidades civiles con la dictadura. Hay un silencio sobre lo que pasó con los chicos", afirmó. Y en ese marco, aprovechó para reclamar a la sociedad paranaense que aporte todo cuanto sepa para tratar de localizar al mellizo varón. "Apelamos a la buena voluntad de la gente y a la memoria de los médicos y enfermeras porque necesitamos encontrar a nuestro hermano", sentenció.
En tanto, el represor Eduardo Costanzo no se presentó y en cambio envió una serie de certificados médicos en los que se consigna que padece un cuadro de diverticulitis aguda, por lo que su declaración será reprogramada para cuando esté en condiciones de hacerlo.
2 de septiembre de 2011
1 de septiembre de 2011
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psicosis por secuestro de niños


Otra vez, el temor colectivo en rosario. Sobre "la Trafic blanca".
[Luis Bastús] Argentina. Reapareció en la escena pública la angustia colectiva acerca de personas que acechan a niños y adolescentes, en este caso en barrios de la zona sur, con el propósito de raptarlos. Ayer, unas treinta personas -en su mayoría, madres jóvenes- se convocaron para hacer visible su preocupación acerca de vehículos sospechosos que merodean escuelas, desconocidos que fotografían a los chicos, y hasta un par de intentos de secuestro sobre los que no hay una investigación penal abierta. Y a la par del pronunciamiento de estas mujeres, en Internet, las redes sociales se hicieron eco en las últimas horas de la misma inquietud, con testimonios que afirman las mismas situaciones sin mayores precisiones que la inercia del pánico que -a propósito o no- van consiguiendo.
El origen del temor es de vieja data y corresponde al estereotipo de "la Trafic blanca" que merodea los barrios en busca de menores con el fin de secuestrarlos. Las explicaciones nunca demostradas apuntan al tráfico de órganos y a la trata de personas. Esta vez, el regreso de este temor colectivo coincide con la difusión del caso Candela Rodríguez, la niña de 11 años que desapareció hace 9 días en Hurlingham.
El jefe de la Unidad Regional II, Cristian Sola, aseguró que no hay casos concretos de secuestros ni de intentos, a excepción de una chica que habría sido salvada por amigos y vecinos de que hombres desconocidos intentaran raptarla en Ovidio Lagos y Presidente Quintana para llevarla en un VW Polo de color negro. Mientras tanto, en Facebook proliferaron advertencias de vehículos sospechosos aquí y allá, y sobre secuestros que nadie denunció formalmente.
Los vecinos convocados ayer en bulevar Oroño y Lamadrid sostuvieron que la policía se niega a recibir sus denuncias. Mariana Bogado contó que el domingo a las 19.30, su hijo de 10 años volvía de hacer un mandado en barrio La Granada cuando "un pelado como de 35 años, vestido como enfermero" le mostró un juguete y quiso persuadirlo de que suba a a una Trafic blanca con vidrios polarizados estacionada en Caña de Ambar y Melián. El nene huyó a la carrera hasta llegar a su casa. Según la mujer, en la subcomisaría 19ª no quisieron oírla pese a estar en su jurisdicción; y sólo después de insistir con sus vecinos lograron asentar la denuncia en la seccional 21ª, del barrio Las Delicias.
Erika Bracamonte, otra de las madres autoconvocadas, narró un episodio truculento, del que ni la Justicia ni la Policía tienen registro. Aseguró que "hace un mes atrás" a una mujer le arrebataron su hijo de dos años y se lo llevaron en un auto color bordó. Bracamonte dijo haber sido testigo de la aparición del cuerpo del niño, dos días más tarde, en el Parque Regional Sur y asesinado en macabras circunstancias.
Otra mujer contó un episodio similar, hace dos semanas, al fondo de la avenida San Martín, lindante con Villa Gobernador Gálvez. Y luego se agolparon más y más anécdotas de escaramuzas semejantes, en barrio Tablada, en Uriburu y las vías del ferrocarril, y el más reciente, el viernes por la noche, contra un niño que habrían querido arrebatar de brazos de su padre en Regimiento 11 y Paraguay.
Los denunciantes suponen que hay un pacto de silencio para acallar estos hechos, cuando se les inquiere sobre la indiferencia que exhibe la Justicia y la Policía acerca del tema, incluso si hubieran ocurrido los homicidios referidos. Fuentes del Ministerio de Seguridad admitieron que están al tanto del pánico latente, pero lo atribuyeron a efectos de sucesos que ocurren en otro lugar y que impactan desde lo mediático.
"El miedo tiene amplia capacidad de comunicarse. Por eso es comprensible que un grupo de personas rápidamente comparta un discurso con situaciones como si las hubiesen vivido en carne propia", interpretó Máximo Sozzo, abogado experto en criminología. "Basta que una historia particular tenga ciertos visos de veracidad para que dispare el pánico colectivo. Los medios tienen un rol fundamental al amplificar casos que suceden en Buenos Aires, pero que el público asimila y lo traslada a sus escenarios. Como cuando en Buenos Aires se sucedían los secuestros extorsivos y aquí había una paranoia con eso pese a que nunca ocurrió ninguno", recordó.
31 de agosto de 2011
©rosario 12