más acusaciones contra cady
El ex militante fue considerado como parte del aparato represivo. Las abogadas Gabriela Durruty, Jesica Pellegrini, Leticia Faccendini y Daniela Asinari, recabaron 23 testimonios que juzgaron en contra de Chomicki, el civil quien es juzgado en el marco de la causa Díaz Bessone.
[Argentina] [José Maggi] Las cuatro abogadas querellantes por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y Familiares de Detenidos Desaparecidos acusaron ayer a Ricardo ‘Cady’ Chomicki por 17 casos de secuestro, cuatro de ellos seguidos de torturas. Se trata del ex militante que trabajó con la Patota, y fue considerado como parte del aparato represivo. Esta es la única querella que decidió acusarlo, atento a que los restantes sectores, como HIJOS y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, sostienen que "quien entra víctima a un centro clandestino sale víctima". Pero las letradas Gabriela Durruty, Jesica Pellegrini, Leticia Faccendini y Daniela Asinari, recabaron 23 testimonios que juzgaron en contra de Chomicki. Uno de ellos recordó que el Cady le confió: "Estoy vivo porque mandé veintidós a la boleta".
Para las querellantes, Chomicki integró el grupo represor que operaba en el Servicio de Informaciones en el período de mayor cantidad de detenidos, entre la segunda mitad de 1976 y la primera mitad de 1977".
Estos son algunos de los testimonios recopilados por la querella:
* Oscar Bustos. Relató haber sido torturado por Chomicki en su paso previo al SI por la comisaría 7ª y pudo reconocerlo inmediatamente a porque lo conocía previamente: era amigo de su hermano. A pesar de esto le decía que "se lo devolverían hecho pedacitos". Pepo Bustos fue retirado de la morgue policial.
* Juan Carlos Ramos. Fue entregado por Chomicki, quien se había alojado en la casa de su padre Generoso. Era el único que conocía la localización exacta de su casa y la ubicación de otro militante, Menegucci, que estaba escondido en ese lugar. Ya en el SI, Carlos Izaguirre, le relató que la Patota lo había ido a buscar a su casa y no lo habían encontrado, pero lo vió Chomicki en un bar y se bajó a buscarlo. También relató que el Gallego Mellili fue interrogado por Chomicki, actuando de "compañero".
* Carlos Pérez Rizzo. Relató cómo Chomicki, actuando el rol de preso, se puso al lado del Tony, Daniel Farías, y lo interrogaba de un modo solapado. Creyéndose junto a un compañero detenido, le dijo al Cady "gracias al Cabezón no dije nada". Esta información fue evaluada por la Patota, a sabiendas del efecto que produjo: Farías está desaparecido y Pérez Rizzo recibió una dura paliza.
* Víctor Hugo Salami. Estaba presente cuando Chomicki se acercó a Mellili, cuando fue advertido por Generoso Ramos Peralta acerca del peligro de hablar con esta persona a quien Ramos consideraba responsable de su caída.
* Gustavo Piccolo. En su declaración ante CONADEP manifestó haber presenciado cómo Chomicki intentaba sacar información a una persona que estaba muy deteriorada por la tortura.
* Gustavo Mechetti. Relató cómo después de la primer golpiza recibida en el SI escuchó su voz mencionándolo como alguien que había sido militante de su fuerza pero ya no lo era. El le dice "hola Bicho, el Cady te saluda" y se refiere a sus "nuevos compañeros".
* Alfredo Vivono. Relató que el Cady le dijo: "Estoy vivo porque mandé 22 a la boleta", en obvia alusión a compañeros caídos a partir de su labor como integrante del grupo represivo.
* Manuel Fernández. Lo describió como "uno más de sus carceleros". Se refiere a él como quien lo va a buscar a la favela y lo lleva para que le tomen declaración. Luego se entera que el Cady fue quien identificó a su hermana Manolita, con quien se ensañaran particularmente. Manolita está desaparecida.
* Elías Carranza. Manifestó que el Cady secuestraba y torturaba, que se paseaba muy cómodo con los torturadores.
* Estela Hernández. Recordó que Chomicki se manejaba libremente. Por boca de Marisol Pérez conoció la responsabilidad que le cupo a Chomicki en su secuestro. Marisol había caído en una cita en un bar, el único en condiciones de reconocerla era Chomicki y así lo había hecho. Nilda Folch apreció vistiendo la ropa de Marisol y el Cadi Chomicki usaba su bolso.
* María del Carmen Sillato. Lo ubica entre los represores ya que reitera que él se movía con total libertad.
* Elba Juana Ferraro de Bettanin. Cuenta cómo después de ser atormentada recala junto a Alberto Tion, quien había sido torturado con picana, le advirtieron que no podía tomar agua. Pese a ello, Chomicki le acercó un sifón de soda. Después de beberla, Tion murió inmediatamente.
* Ana Moro. Relató la tortura a un chico cordobés al que el Cady amenazaba con reventarle el ojo con una birome. "Nosotros estamos empeñados en la lucha contra la subversión", dijo Chomicki.
* Juan Carlos Cheroni. "Mi hermano me dijo que a él lo torturaron Lofiego y Chomicki. Era ’vox populi’ que Chomicki participaba en las sesiones de tortura y en los interrogatorios, al conocer a los militantes sabía bien qué preguntar".
* Marcos Olivera. Relató que mientras la Polaca Folch le tiraba agua el Cady lo picaneaba.
Adrián Sánchez. Dijo que Chomicki lo instó a colaborar, que era quien más lo interrogaba, que lo golpeaba en los testículos y lo picaneaba.
* Mirta Castellini. Lo ubica como uno de sus captores al momento mismo de su secuestro. También declara haber sido torturada por Chomicki.
31 de agosto de 2011
©rosario 12
Argentina. Dos miembros de una organización nazi que se dedicaba a adoctrinar jóvenes en prácticas antisemitas fueron detenidos ayer en la capital cordobesa y en la ciudad bonaerense de Ituzaingo, como resultado de una investigación que llevaba adelante la Policía Federal. Uno de los apresados resultó ser un miembro de la Policía Metropolitana, que al parecer militaba como skinhead. Enterado de la detención, el gobierno porteño puso en disponibilidad al efectivo.
[Alejandra Dandan] Argentina. La mayor parte de los responsables de la cadena de mandos de los crímenes cometidos en el Hospital Posadas murió sin condena. Es el caso del coronel médico Julio Esteves o de Juan Máximo Coptelesa, hombre de Inteligencia y de la patota parapolicial, emblemático por su sadismo, que murió en julio pasado. La lista suma además al primer interventor del hospital, el coronel Abatino di Benedetto, que está eximido por insania. En esas condiciones, de todos modos, comenzará el primer tramo del juicio oral por los delitos de lesa humanidad perpetrados en el Posadas durante la dictadura. Un juicio que para los familiares y sobrevivientes es histórico, porque esperan reconstruir su funcionamiento y el del centro clandestino. El juicio volverá a sentar en el banco de los acusados al dictador Reynaldo Bignone. "Nos hubiese encantado y teníamos todo para que se los juzgara antes", dice a Página/12 Zulema Chester, hija de Jacobo Chester, una de las víctimas. "A diferencia de otros procesos, tuvimos establecida la cadena de represión desde el ’84, pero esta estafa de la Justicia que tantas veces retrasó el juicio hizo que muchos de ellos murieran sin condenas."
Argentina. El juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo elevó a juicio oral seis nuevas causas por crímenes de lesa humanidad, en las que se investigan varios hechos secuestros, torturas y homicidios ocurridos entre los años 1976 y 1977, en aquella ciudad y en San Pedro, que serán substanciados en los tribunales rosarinos. En el mismos sentido, otra causa de la misma jurisdicción fue reprogramada por el Tribunal oral Federal Nº 2: el debate estaba previsto que comience el 29 de agosto, pero fue postergado debido a que el tribunal encabeza otro juicio por delitos de lesa humanidad que aún no termina.
[Juan Cruz Varela] Paraná, Argentina. Los que no están no pueden defenderse. Apunten contra los muertos. Esa fue la premisa de los imputados en la primera semana del juicio por el robo de los bebés que dio a luz Raquel Negro en el Hospital Militar de Paraná en marzo de 1978. Quienes aceptaron prestar declaración indagatoria apelaron a una estrategia común y, por qué no, cobarde: Pascual Oscar Guerrieri, Juan Daniel Amelong y Juan Antonio Zaccaría deslindaron responsabilidades en los muertos, sean estos militares o médicos. Zaccaría era jefe de terapia intensiva del Hospital Militar en 1978. En unos pocos minutos destrozó la estrategia que acababa de plantear su abogado defensor. Humberto Franchi solicitó la suspensión del proceso en su contra y se esmeró en hacerlo pasar por inimputable. Pero el médico anestesista contó con detalles el paso de Raquel Negro y sus hijos por el nosocomio paranaense y en varios tramos de su declaración dejó entrever también que pudieron haberse producido otros partos de mujeres secuestradas, lo que avalaría la hipótesis de que allí funcionó una maternidad clandestina.
[Alejandra Dandan] Argentina. Los restos de la mujer, identificados por el EAAF, fueron enterrados en Moreno, donde ella había sido secuestrada. Antes se colocaron baldosas en homenaje a ella y a otros dos desaparecidos. Un cajón multicolor, música y el recuerdo de sus familiares y amigos.
Argentina. "Quizá fue un coqueteo erróneo, poniendo livianamente el tema. Me arrepiento, y ahora lo digo en cámara: yo no tuve nada que ver con ese señor. ¿Queda claro?" Con esas palabras respondió la actriz Graciela Alfano en un programa de televisión cuando le insistieron: "¿Por qué no negaste tu vinculación con (Emilio) Massera en el momento en el que te lo preguntaron?". Mirando a cámara y con una expresión de seriedad, la vedette pidió disculpas por sus declaraciones sobre la desaparición sistemática de personas implementada por la última dictadura militar: "Si hablé con alguna liviandad sobre el tema fue porque vino de un programa de chimentos, y decidí hablar así para pasarlo por arriba, porque es un tema demasiado grave. Pero, bueno, la estrategia fracasó. Me hago cargo, y ofrezco mis disculpas públicas". Horas antes había pedido disculpas desde su cuenta de Twitter, @alfanograce: "Me disculpo por haberme expresado con frivolidad respecto de un tema grave para nuestra sociedad".
[Irina Hauser] Argentina. Fernando Rule tiene una barba gris muy tupida y anteojos pequeños, ovalados. Estuvo siete años detenido desde febrero de 1976 en el D2 (el centro de detención del Departamento de Policía de Mendoza), en la cárcel provincial, la U9 de La Plata y en Caseros. Sufrió torturas, vio morir a varios amigos y presenció la violencia sexual a su propia compañera a pocas celdas de la suya. Cuenta que hace algunos años, reunido con el abogado de derechos humanos Pablo Salinas, intentaban descifrar qué pasaba en Mendoza que no lograban que avanzaran los juicios por los crímenes de la última dictadura, que todo se dilataba y hasta los represores salían libres. Le dieron vueltas al tema, hasta que cayeron en la cuenta de que "la clave estaba en la Cámara Federal", dice. "Los mismos jueces de ese tribunal que ponían escollos para avanzar habían sido jueces o fiscales durante el terrorismo de Estado. Es más, vimos que Luis Miret defendía como profesor de Etica en la Universidad de Cuyo a la dictadura porque había puesto orden; Miret había sido juez antes de camarista, Otilio Romano, su fiscal", cuenta. Fue así como se convirtió en el primero en denunciarlos junto con David Blanco, quien falleció, ante el Consejo de la Magistratura.