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otilio romano, suspendido


Inician el juicio político y suspenden al juez por haber sido "funcional" a la ultima dictadura. Fue acusado por unanimidad de haber "omitido en forma reiterada y prolongada" la investigación de "delitos de lesa humanidad de los que habría tomado conocimiento en su condición de fiscal federal y de juez federal subrogante", entre 1975 y 1983.
[Irina Hauser] Argentina. En Tribunales, en territorio de la Justicia en general, esperar es costumbre. Es un dato insalvable, casi naturalizado, que la realidad depara. Esperar un trámite, un papel, un fallo. Los organismos de derechos humanos y las víctimas que ayer llenaban buena parte de la sala de audiencias del Consejo de la Magistratura tuvieron que aguardar cerca de dos horas a que empezara esa reunión plenaria que tanto ansiaban. Era, de todos modos, la prolongación de un continuo que llevaba más de un año y medio, cuando una medida cautelar frenó casi todo lo que habían avanzado en sus denuncias contra jueces de Mendoza por complicidad con la última dictadura. Pero ellos apostaron a convertir ese paréntesis en un tiempo activo, en el que sacaron a la luz sus historias y las de otros ex detenidos-desaparecidos ignorados por ciertos integrantes del Poder Judicial durante el terrorismo de Estado, cuyo auxilio ante el secuestro y la tortura nunca llegaba y devenía en una de las más crueles esperas. Cerca del mediodía, cuando el público se acomodaba para escuchar largos discursos, el Consejo sorprendió con una decisión expeditiva: sin mediar discusiones aprobó por unanimidad la "inmediata suspensión" y la apertura del juicio político del camarista federal mendocino Otilio Romano, a quien le adjudicó una conducta "funcional" al terrorismo de Estado al haber "omitido en forma reiterada y prolongada en el tiempo" la investigación de "delitos de lesa humanidad de los que habría tomado conocimiento en su condición de fiscal federal y de juez federal subrogante", entre 1975 y 1983.
Romano quedará suspendido como camarista hasta que termine su juicio político, algo que deberá ocurrir –según la Constitución– antes de que se cumplan 180 días hábiles contados a partir de la sesión de ayer. La decisión del Consejo señala sospechas de "mal desempeño" y la "posible comisión de delitos" en función de un dictamen que propuso el representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales, quien estuvo al frente del expediente. A su vez, este consejero se basó en los fallos judiciales, de primera instancia y de Cámara, por los que Romano está procesado como partícipe primario en 103 delitos de lesa humanidad que van desde secuestros, torturas, allanamientos ilegales y robo de bienes hasta el archivo de la causa por la apropiación de una hija de desaparecidos que impulsó invocando las leyes de impunidad (pese a que no eran aplicables a ese delito). Se le adjudican conductas como no haber denunciado o investigado evidentes violaciones a los derechos humanos de las que habría tenido conocimiento por los detenidos o por visitas a los centros de detención como el D2 –el del Departamento de Policía de Mendoza– y la U9 de La Plata (ver testimonios aparte), e incluso haberse basado en testimonios obtenidos bajo tortura para promover causas por la llamada "ley antisubversiva", de los tiempos de la Triple A.
La acusación y suspensión fueron votadas por integrantes de todos los sectores y fuerzas políticas representados en el Consejo: el camarista laboral y presidente del cuerpo, Mario Fera; el académico Manuel Urriza, el representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales; los senadores kirchneristas Ada Iturrez y Marcelo Fuentes y el radical Mario Cimadevilla; el diputado oficialista Carlos Moreno y el de la UCR Oscar Aguad, y los abogados Alejandro Fargosi y Daniel Ostropolsky. Este último, un mendocino que había sido cuestionado por vínculos con el acusado, apoyó la suspensión, pero acotó que había que investigar y juzgar por igual a jueces que pudieran tener "claudicación en la independencia judicial" cualquiera fuera el gobierno de turno. Los únicos ausentes fueron el camarista Ricardo Recondo –asumido militante antikirchnerista y referente de la Asociación de Magistrados– y la diputada del Frente para la Victoria Stella Maris Córdoba, de campaña por Tucumán, donde es candidata a gobernadora.
En el recinto, que desbordaba de gente, estaban la secretaria de Derechos Humanos de Mendoza, María José Ubaldini; el subsecretario de Gobierno, Ariel Pringles; representantes de organismos de derechos humanos como el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) –que impulsó la causa–, algunas de las víctimas que comprometieron a Romano con sus relatos, el abogado Rodolfo Yanzón y Angela Urondo, secuestrada junto con sus padres, el escritor Paco Urondo, asesinado, y Alicia Raboy, desaparecida. Había un grupo encabezado por el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, y unos cuantos curiosos del Poder Judicial. A medida que los consejeros encendían su micrófono y anunciaban su voto, la platea iba ganando sonrisas, que terminaron en un intenso aplauso ante el anuncio de la suspensión.
Si hay algo que desconcierta a los mendocinos es haber pasado de ser una de las provincias más rezagadas en los juicios de lesa humanidad, con record de represores sueltos, a tener audiencias y condenas y en menos de un año dos jueces suspendidos por haber actuado en complicidad con la maquinaria dictatorial. Uno de ellos, Luis Miret, juez durante la última dictadura, fue destituido en marzo último. Tenía imputaciones y hechos en común con Romano, quien en forma contemporánea era fiscal. El caso de Miret abrió un nuevo ciclo donde crece el número de investigaciones que involucran a jueces en acciones colaboracionistas con la dictadura y/o en conductas tendientes a evitar el juzgamiento del terrorismo de Estado aún en la actualidad. Pero Romano recurrió a todo a su alcance para frenar su juicio penal y su proceso de destitución, y lo logró por un tiempo: con una medida cautelar de un conjuez abogado puso stop en el Consejo hasta hace poco. En la causa judicial hizo apartar al juez que lo procesó, algo que llevó meses revertir. Los consejeros Ordiales y Moreno, que fueron fiscales en el jury a Miret, también lo serán en el juicio a Romano.
El dictamen acusatorio aprobado propone siete cargos contra Romano, que precisan algunos casos concretos de omisión de denuncias y requerimiento de medidas, pero confluyen en una conclusión: "La conducta omisiva del Dr. Romano respecto de delitos de lesa humanidad resulta sistemática, ya que no se reduce a uno o pocos casos aislados, sino que por su reiteración demuestra un patrón de conducta, un modus operandi, y por otra parte resulta prolongada, ya que ha perdurado en el tiempo. Ello se registra no sólo (...) entre 1975 y 1983 sino que (...) hasta el día de hoy nada hizo el juez Romano para promover la investigación de los delitos de los que tuvo conocimiento mientras se desempeñaba en el cargo de fiscal federal de primera instancia, sin perjuicio de haber continuado ininterrumpidamente siendo funcionario, ya sea como miembro del Ministerio Público Fiscal o del Poder Judicial de la Nación".
26 de agosto de 2011
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escuela en el lugar del horror


En el lugar donde funcionó un centro clandestino de detención, se instalará una escuela.
Argentina. Al fin comenzarán a alzarse las paredes de la futura Escuela 9, en Morón, en un sector del predio donde funcionó el centro clandestino conocido como Mansión Seré. Ayer se abrieron los pliegos para su construcción, una iniciativa que había sido vetada por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. La Legislatura de la ciudad, con el voto de todos los bloques, incluido el oficialista, dejó sin efecto ese veto y, así, habrá aulas donde reinó el horror durante la dictadura. En el predio ubicado en Castelar ya funciona la Casa de la Memoria y la Vida. El propósito de la nueva escuela es resolver los problemas de matrícula de tres escuelas del partido, porque podrá recibir a unos 800 alumnos, para lo cual contará con doce aulas, un patio cubierto y dos abiertos, sala de informática, una biblioteca y un laboratorio, además de rampas para discapacitados y un ascensor. Los terrenos donde se construirá fueron cedidos por el gobierno porteño a Morón en 2006, con un destino específico para el desarrollo de las actividades de promoción de los derechos humanos y los deportes, que se generaron desde la gestión del ex intendente Martín Sabbatella. Luego se pidió que se ampliara dicho criterio para la construcción de un edificio para la Escuela 9, que funciona en una casa alquilada y en el edificio de la escuela 17. A fines de 2010, la Legislatura porteña aprobó por unanimidad modificar el destino del predio. Pese a que se trata de un histórico reclamo de la comunidad de Morón, Macri vetó lo resuelto por los legisladores. Tras el repudio unánime, la Legislatura finalmente habilitó el proyecto.
26 de agosto de 2011
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juez suspendido por complicidad


Con la dictadura, el juez Romano fue suspendido y se pidió su remoción.
Argentina. El Consejo de la Magistratura resolvió la "inmediata suspensión" y promover el juicio para remover de su cargo al camarista federal de Mendoza Otilio Romano, procesado y acusado en su provincia de haber sido partícipe en 103 hechos de violaciones a los derechos humanos como fiscal y juez subrogante entre 1975 y 1983. Se lo acusa de "mal desempeño de sus funciones" y "comisión de delitos" de lesa humanidad.

El plenario del Consejo aprobó por unanimidad el dictamen de la Comisión de Disciplina contra Romano, por siete cargos que apuntan a reflejar que habría tenido una conducta sistemática funcional al terrorismo de Estado.
Se le atribuye al camarista "haber omitido en forma reiterada y prolongada en el tiempo la promoción, persecución y represión de delitos de lesa humanidad" y "haber resultado funcional al plan represivo montado por las Fuerzas Armadas y de seguridad en el marco del terrorismo de Estado durante el período 1975-1983 en la provincia de Mendoza".
El resto de los cargos alude a casos concretos en los que recibieron denuncias detalladas, por ejemplo de torturas y apropiación de bienes de desaparecidos, que no investigó ni denunció.
25 de agosto de 2011
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maternidad clandestina en paraná


Comenzó el juicio a Grupo de Operaciones del II Cuerpo de Ejército. Guerrieri, Fariña, Amelong, Pagano, González y el médico Zacaría están acusados de los delitos de sustracción de menores y sustitución de identidad de los mellizos de Raquel Negro, quien fue traslada desde la Quinta de Funes a Paraná.
[Juan Cruz Varela] Paraná, Argentina. La ciudad vivió un día histórico con el comienzo del juicio contra cinco represores militares de Rosario -que eran parte del grupo de operaciones especiales creado en Segundo Cuerpo de Ejército-, y un médico con rango militar por sustracción de menores y sustitución de identidad, en el caso de los hijos mellizos de Raquel Negro y Tucho Valenzuela. Sabrina, hija de Raquel y Tucho que recuperó su identidad en 2008, señaló que "es un momento muy importante y conmovedor, con la certeza de que aunque la justicia sea lenta, el esfuerzo de los organismos y de tanta gente valió la pena".
El centro estuvo convulsionado por un movimiento inusual. Los organismos de derechos humanos llevaron a los que no están en las banderas mientras clowns, artistas callejeros y músicos aportaron el color en una jornada soleada pero fría.
El debate comenzó con la pequeña sala de la Cámara Federal de Apelaciones abarrotada de público y con la vereda angostada por la presencia de los familiares y víctimas del terrorismo de Estado que fueron a buscar un puñado de justicia.
Pascual Oscar Guerrieri era el más activo. Tomaba nota, hablaba con el resto de los imputados y jugaba con una llamativa bufanda roja que le colgaba del cuello. A su lado estaba Jorge Alberto Fariña y al lado de éste, Marino González. Detrás Walter Pagano, Juan Daniel Amelong y el médico Juan Antonio Zaccaría. A veces hacían como si dormitaran, pero nada de lo que se decía parecía sorprenderlos.
Sabrina, la hija de Raquel y Tucho que recuperó su identidad en 2008, llegó nerviosa pero con una sonrisa. "Este es un momento muy importante y conmovedor, en el que se cruzan muchas emociones, pero estoy muy contenta de estar en Paraná, con tanta gente querida y con la certeza de que aunque la justicia sea lenta, el esfuerzo de los organismos de derechos humanos y de tanta otra gente valió la pena", comentó a Rosario/12.
"Nosotros esperamos que este juicio sea una bisagra que nos permita encontrar nuevas pruebas o indicios sobre lo que pasó con nuestro hermano mellizo. Sabemos que Paraná fue un punto estratégico porque allí funcionó una maternidad clandestina y ojalá que todos los que sepan algo sobre el mellizo se acerquen a decirlo porque es un momento histórico en el que pueden ayudar a reconstruir una verdad. Ojalá que los testigos puedan hacer memoria, porque cualquier dato es importante para el fin que perseguimos que es encontrar a nuestro hermano", acotó con su hermano Sebastián al lado.
En el primer día del juicio se leyeron las acusaciones que enfrentan los represores imputados por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años de edad y supresión y alteración de sus estados civiles.
Raquel Angela Carolina Negro y Edgar Tulio Valenzuela fueron secuestrados el 2 de enero de 1978 en el centro de Mar del Plata y trasladados a la Quinta de Funes, en las afueras de Rosario, donde estaba alojada casi toda la cúpula regional de Montoneros. Ella tenía 28 años y en ese momento cursaba un embarazo de siete meses. Entre fines de febrero y principios de marzo los integrantes de la patota idearon un plan para el traslado en forma clandestina de Negro para dar a luz.
El operativo estuvo a cargo de un grupo de operaciones especiales creado en 1975, bajo la órbita del Segundo Cuerpo de Ejército, para combatir el accionar de Montoneros y estaba a cargo del teniente coronel Guerrieri, que era segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército, con sede en Rosario. A su vez, Guerrieri dirigía los centros clandestinos de detención que funcionaban en la zona: Quinta de Funes, La Calamita, Escuela Magnasco y La Intermedia.
Por debajo suyo en la línea de mando estaba el mayor Fariña, que se desempeñaba como jefe de operaciones especiales de inteligencia. Como tal tuvo a su cargo la organización y coordinación del plan para el traslado de Raquel Negro.
En el operativo intervinieron también el teniente Amelong, que era jefe de sección y segundo jefe de operaciones especiales de inteligencia, y Pagano, un civil que revistaba como agente secreto del Destacamento de Inteligencia 121 bajo el seudónimo de "Sergio Paz". Ellos fueron los que abandonaron a la nena en un convento en Rosario, dejaron el timbre conectado con un escarbadientes y salieron corriendo. Precisamente esta fue la pista que permitió localizar y restituir la identidad de Sabrina Gullino, en diciembre de 2008, ya que la beba fue entregada a un Juzgado de Menores y luego dada en adopción legal.
El capitán González, como jefe GT-1 del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército, fue quien ordenó todos los trámites para la internación de Raquel Negro en Paraná, dado que en la capital entrerriana estaba el único hospital militar de la zona; y también coordinó las guardias para la custodia de la mujer mientras duró su convalecencia.
En el operativo intervino también personal civil. Zaccaría era el médico que estaba a cargo de la unidad de terapia intensiva del Hospital Militar cuando se produjo el parto. De la investigación surge que se desempeñó como nexo con los militares que ejecutaron la operación.
El médico anestesista dijo que un día, al inicio de su tarea habitual, se encontró sorpresivamente con un bebé en una incubadora en la sala a su cargo. Sin embargo, una enfermera del hospital contó en sede judicial que fue convocada por Zaccaría para asistir el parto de una mujer que se encontraba en la sala de Ginecología del nosocomio y que luego el propio profesional le ordenó que en el libro de enfermería de la terapia intensiva, tanto Raquel Negro como sus hijos, quedaran registrados como NN.
Inclusive, esta situación habría generado agrias discusiones entre Zaccaría y otros profesionales del nosocomio, dada la precariedad con la que fueron asistidos los recién nacidos y la gravedad en el estado de salud de varón, lo que motivó su traslado al Instituto Privado de Pediatría, donde se perdió su rastro.
25 de agosto de 2011
©rosario 12

quieren investigar a graciela alfaro


Piden que se investigue si Graciela Alfano recibió bienes de desaparecidos. La denuncia se basa en la "presunta relación" de Alfano con Emilio Eduardo Massera y en la declaración de la hija de un custodio del dictador. "¡A esta altura de la giornata! pasaron treinta y cinco años... y no investigaron nada", dijo la vedette.
Argentina. El fiscal federal Luis Comparatore pidió que se investigara si la actriz Graciela Alfano recibió bienes de detenidos-desaparecidos en forma ilegal durante la última dictadura militar. La denuncia que se basa en la "presunta relación" de Alfano con el dictador Emilio Eduardo Massera quedó en manos del juez Claudio Bonadío. Al enterarse del requerimiento judicial, la actriz dijo: "Señor Comparatore, me encanta. Señor Comparatore, venga mañana, lo estoy esperando con los brazos abiertos. Y por favor, rápido, porque así se puede limpiar mi nombre de una buena vez". "Cada uno decide con su desaparecido hacer lo que se le da la gana, con sus muertos", repitió la integrante del jurado de Bailando por un sueño después de contar que tiene un ex cuñado que desapareció en 1979. El dictamen del fiscal explica que "sin perjuicio de esta anécdota de alcoba, propia de la intimidad de los intervinientes, cierto es que se ha deslizado que la vedette habría recibido como obsequio algunos bienes que les fueran usurpados a personas detenidas en forma ilegal y clandestina durante la última dictadura militar. Ello cobró mayor verosimilitud a través de los dichos de Gabriela Biasi, hija de un ex custodio de Massera, quien dejó entrever la entrega a la nombrada (Alfano) de bienes de personas desaparecidas". El fiscal señaló que "también se dio a conocer la existencia de documentos de inteligencia recientemente desclasificados colectados por el Servicio de Inteligencia Chileno que concurrirían en apoyatura de estas versiones".
Ayer en Intrusos, el programa que conduce Jorge Rial, Elsa Ayala, hija del bailarín El Chúcaro, relató que luego del secuestro de su esposo logró entrevistarse con Massera y que en esa reunión estuvo presente Alfano. "Bueno, basta, el almirante está muy ocupado para ocuparse de esto", contó que le dijo la mujer para poder fin a la conversación. "Es mi marido", fue la respuesta de Ayala. "No sos la única", habría retrucado la vedette.
En diálogo con Radio Mitre, Alfano señaló que "este circo mediático me quiere llevar a un terreno político en el que no me voy a meter porque mis opiniones políticas fueron, son y serán secretas hasta que se me dé la gana hablar". La vedette reveló que su ex cuñado Enrique Pecoraro "fue desaparecido en 1979, tenía tres hijos que son primos de mis hijos. Por eso pedí disculpas, estuve fuera de lugar". "Si te acostás con un genocida, no salís con los 30.000 desaparecidos. A mí no me busca la Corte de La Haya", había dicho en declaraciones televisivas.

–¿No sería más fácil decir "No tuve nada que ver con Massera"? –le preguntaron.
–No, porque no le importa a nadie mi vida privada. Es un derecho como mujer mantener en secreto mis relaciones y lo voy a mantener hasta las últimas consecuencias. No tengo ningún bien que pertenezca a nadie. ¡A esta altura de la giornata! pasaron treinta y cinco años... y no investigaron nada. Soy tan clara que todas mis joyas, todo lo que tengo puesto, de todo tengo papeles.

Alfano recordó que su vinculación con Massera "apareció con ese espía chileno que no dice el nombre. Yo quiero conocer el nombre de esa persona que está enchastrando mi nombre. Y a lo mejor como era chileno no conocía los nombres y era alguien que se llamaba Graciela pero no Alfano. Por qué no se hizo una investigación correspondiente en la Justicia".
El espía chileno era Enrique Arancibia Clavel, quien fue detenido en la Argentina en 1996 por orden de la jueza María Romilda Servini de Cubría, acusado por el asesinato en Buenos Aires del general chileno Carlos Prats. Fue condenado en 2004. En el marco de ese proceso se revelaron memorándum de Inteligencia que aludían a la relación de ella con Massera. Arancibia Clavel recuperó la libertad en 2007 y fue asesinado en abril pasado.
Comparatore requirió a Bonadío que solicitara al Registro de la Propiedad Inmueble que informe los bienes que registra Alfano y que "le reciba declaración al periodista Luis Ventura, quien según se advierte ha demostrado conocimiento sobre la cuestión". Pidió además al juez que "requiera a la Secretaría de Medios de la Nación la compilación de las diversas apariciones televisivas, radiales y gráficas sobre los hechos que aquí se pusieron de manifiesto".
Comparatore solicitó al magistrado, además, que "proceda a la certificación de las diferentes investigaciones" en las que estuvo imputado Massera, "a efectos de establecer si guardan identidad con los hechos denunciados".
El apoderamiento de bienes de detenidos-desaparecidos fue excluido, en su momento, de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Massera y su familia fueron investigados por la apropiación de los bienes de Victorio Cerutti y Conrado Gómez. El juez federal Sergio Torres abrió, además, otro expediente por la apropiación extorsiva de inmuebles de secuestrados en el marco de la causa por la represión ilegal en la Escuela de Mecánica de la Armada.
25 de agosto de 2011
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patti podrá ser juzgado


La justicia federal va por Patti por el caso Cambiaso y Pereyra Rossi. La decisión judicial marca el final de un largo capítulo iniciado en el año 2005 por el fiscal federal de San Nicolás Juan Patricio Murray que habían solicitado la anulación de los sobreseimientos de Patti, y los otros dos imputados.
[José Maggi] Argentina. La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario habilitó definitivamente la posibilidad de persecución penal contra los autores del secuestro y asesinato de Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, ocurrido en mayo de 1983. Se trata del entonces oficial inspector de la policía bonaerense Luis Abelardo Patti, el entonces cabo Juan Amadeo Spataro y el ex sargento Rodolfo Dieguez, adscriptos al entonces Comando Radioeléctrico dependiente de la Unidad Regional de Tigre. La decisión marca el final de un largo capítulo judicial iniciado en el año 2005 por el fiscal federal de San Nicolás Juan Patricio Murray que con la adhesión de los representantes de las hermanas Cambiaso, Ana Oberlin, Nadia Schujman, Lucas Ciarnello y Alvaro Baella, habían solicitado la anulación de los sobreseimientos de Patti, y los otros dos imputados. En agosto de 2010 el juez Villafuerte Ruzo habia decidido reabrir la causa pero el defensor del represor había apelado la reapertura, y finalmente la Cámara local, refrendó lo actuado por le juez. "Este era un obstáculo para poder indagarlos, incluso porque ellos esgrimían que habían sido sobreseídos, por lo cual no se podía perseguirlos. Esto destraba la posibilidad de la persecución penal hacia estas personas", explicó Ana Oberlin a Rosario/12
Los hechos ocurrieron el 14 de mayo de 1983, en el bar "Magnum" -ubicado en calle Córdoba y Ovidio Lagos. Con posterioridad trasladaron a Cambiaso y a Pereyra Rossi a la ciudad de Lima, partido de Zárate, provincia de Buenos Aires, donde se simuló un enfrentamiento con policías bonaerenses y ambos resultaron muertos.
Murray había argumentado que la investigación del hecho "se llevó adelante ante la Justicia Ordinaria cuando debió hacérselo ante la Justicia Federal". Y que "el auto de sobreseimiento dictado por la justicia ordinaria en favor de los encartados, convertido en definitivo por el transcurso de tiempo, resulta ser nulo por controvertir el orden público constitucional y procesal por resultar un absurdo jurídico".
"En definitiva -agregaba el fiscal en su presentación del 2005- una investigación llevada adelante por la justicia de facto, y una pretendida autoridad de cosa juzgada, en el contexto histórico político pre mencionado, y con las falencias detalladas, no pueden prevalecer por sobre el derecho de las víctimas y la sociedad en general de conocer la verdad de lo acontecido y procurar el castigo de los responsables de los hechos y de su encubrimiento". Más aún "estando enmarcados los hechos cometidos en perjuicio de las víctimas dentro de los denominados delitos de lesa humanidad, la persecución de estos posee carácter imprescriptible".
Con estos argumentos, Villafuerte Ruzo le dió la razón, pero Silvio Duarte, el abogado defensor de Patti, apeló la medida. Con fecha 1º de julio la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, con la firma de Guillermo Toledo, Liliana Arribillaga, Carlos Carrillo, Edgardo Bello, Elida Vidal y Fernando Barbara, resolvieron ratificar la reapertura.
Como la defensa de Patti había argumentado la aplicación del criterio "ne bis in idem" es decir que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismos delito, y el ex comisario de Escobar junto a sus dos cómplices habían sido sobreseídos por el simple paso del tiempo, bien vale la pena apuntar lo dicho por la Cámara.
"Recientemente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha ratificado en lo que toca al principio ne bis in idem, aun cuando es un derecho humano reconocido en el artículo 8.4 de la Convención Americana, no es un derecho absoluto y, por tanto, no resulta aplicable cuando: I) la actuación del tribunal que conoció el caso y decidió sobreseer o absolver al responsable de una violación a los derechos humanos o al derecho internacional obedeció al propósito de sustraer al acusado de su responsabilidad penal; II) el procedimiento no fue instruido independiente o imparcialmente de conformidad con las debidas garantías procesales, o III) no hubo la intención real de someter al responsable a la acción de la justicia. Una sentencia pronunciada en las circunstancias indicadas produce una cosa juzgada ’aparente’ o ’fraudulenta’. Por otro lado, dicha Corte considera que si aparecen nuevos hechos o pruebas que puedan permitir la determinación de los responsables de violaciones a los derechos humanos, y más aún, de los responsables de crímenes de lesa humanidad, pueden ser reabiertas las investigaciones, incluso si existe una sentencia absolutoria en calidad de cosa juzgada, puesto que las exigencias de la justicia, los derechos de las víctimas y la letra y espíritu de la Convención Americana, desplazan la protección del ne bis in idem".
23 de agosto de 2011
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quieren acelerar juicios a represores


La Comisión Interpoderes exhortará a la justicia a priorizar las causas por derechos humanos. A partir del reconocimiento del incremento de los procesos por delitos de lesa humanidad, funcionarios, legisladores, jueces y fiscales reclamarán por las demoras en algunas provincias, como Jujuy, y por la reiteración de citaciones a testigos.
[Irina Hauser] Argentina. La Comisión Interpoderes, creada para evaluar y agilizar la marcha de los juicios por crímenes de la última dictadura –integrada por fiscales, jueces, secretarios, diputados, senadores y funcionarios del Ministerio de Justicia–, resolvió exhortar a los magistrados y tribunales de todo el país a dar la máxima celeridad al trámite de esos expedientes y los procesos orales correspondientes. La decisión del grupo de trabajo responde a que si bien ha habido avances generales importantes en el juzgamiento de los represores, persisten problemas operativos. En ciertas provincias aún no se ha llegado a hacer ni un juicio oral, como en Jujuy, y priman criterios que fragmentan las investigaciones, lo que no sólo genera demoras, sino problemas como la exposición de los testigos a tener que declarar varias veces sobre lo mismo, y ante los acusados. A eso se suman problemas burocráticos que llevan a que una vez que se llega a los juicios orales, las audiencias se prolonguen por más de un año, como el de los crímenes cometidos en la ESMA.
El texto que aprobó la comisión en su reunión del miércoles último por unanimidad se difundirá en los próximos días. Será su primera manifestación de este tenor desde que comenzó a funcionar en 2008, cuando una acordada de la Corte Suprema planteó la "preocupación por la demora" en las causas pendientes sobre violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado, y convocó a todos los poderes a "extremar los recaudos" para resolverlas. El borrador, sujeto a retoques menores, al que tuvo acceso Página/12, advierte que es "imprescindible que los magistrados a cargo de los juicios de lesa humanidad encuentren aquellas soluciones que permitan agilizar las investigaciones en curso y el inicio de los juicios orales y públicos que aún no tienen fecha de debate, procurando incluir en ellos la mayor cantidad de casos posibles a los efectos de evitar su atomización, el desgaste de las partes, de los testigos y el inútil dispendio jurisdiccional en los órganos que tienen a su cargo la administración de Justicia".
La comisión está integrada por el secretario general de la Corte, Alfredo Kraut; los fiscales Pablo Parenti y Jorge Auat, de la Unidad de la Procuración General que monitorea las causas por violación a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado; el camarista Mario Fera, presidente del Consejo de la Magistratura, y el secretario de derechos humanos de ese organismo, Pablo Vassel; la presidenta de la Cámara de Casación Penal, Angela Ledesma, y el secretario de ese tribunal, Javier Carbajo; el juez federal Daniel Rafecas; la senadora Blanca Osuna; el diputado Luis Cigogna; el secretario de Justicia, Julián Álvarez; y el subsecretario de Política Criminal, Juan Martín Mena.
El grupo se reúne por lo general cada tres semanas y además de plantear políticas generales intenta resolver problemas puntuales, desde conseguir salas de audiencia hasta lograr la integración de tribunales donde los jueces han sido recusados o se han excusado de intervenir, algo frecuente en el interior del país. A la última reunión, donde se votó el texto que pronto se pondría en circulación –posiblemente desde la Corte– estuvieron invitados representantes de H.I.J.O.S.
La exhortación dirigida a los jueces para que impulsen "con la mayor celeridad posible el trámite de los juicios" por crímenes de lesa humanidad plantea la existencia de algunas dificultades prácticas u operativas que dificultan el desarrollo de los juicios en un plazo razonable, lo que desvirtúa –sugiere– los objetivos que la propia Corte planteó como una política de Estado y frente a los cuales el presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, más de una vez ha dicho que "no hay marcha atrás" sino todo lo contrario. En esa línea, la comisión advertirá sobre "la excesiva prolongación y retraso que se ha relevado en cuanto a las horas de debate en algunas causas" y pediría a los jueces de los tribunales orales que comparten salas de audiencia que "coordinen de mejor modo la ocupación de dichas salas" para "optimizar su empleo" y "avanzar más rápidamente con las agendas de los debates programados".
Puertas adentro de las reuniones de la Comisión Interpoderes el juicio por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), a cargo del Tribunal Oral Federal N° 5 (TOF5), ha sido blanco de múltiples reproches. De por sí, la investigación llegó a la etapa de juicio oral fragmentada en más de cuatro tramos. Desde el 10 de diciembre de 2009 se está juzgando el primero de ellos, referido a 85 hechos y en el que hay 18 imputados en el banquillo, entre ellos los represores de la Marina Alfredo Astiz y Jorge "Tigre" Acosta. En los pasillos de tribunales es frecuente escuchar a las partes quejarse porque los jueces llegan una o dos horas después del horario que ponen como inicio y hacen cuartos intermedios de tres horas. Además, suelen citar a todos los testigos a la misma hora, con lo cual es frecuente que algunos de ellos pasen el día entero esperando en el edificio de Comodoro Py 2002. Se estima que recién a mediados de octubre se conocerá la sentencia. Y luego vendrá el próximo juicio sobre la ESMA, donde se juzgarán 150 casos y también habrá unos 18 imputados.
Más allá de ese caso "problemático" paradigmático porteño, una situación que con frecuencia preocupa en la comisión, porque suele obstaculizar los juicios en algunas provincias –y esto se ha visto en especial en las del Noroeste–, es la división de las causas a tal punto que en algunas se investiga un único caso y un único imputado. Teniendo en cuenta que los imputados suelen ser decenas y los hechos cientos, se vislumbra como casi imposible la tarea de terminar juzgamiento alguno con esa técnica.
Una de las situaciones denunciadas por Auat y Parenti en abril de este año es la de los juicios en Jujuy. La "cronicidad" de los trámites judiciales en esa provincia, advirtieron los fiscales, "resulta absolutamente inadmisible". "La existencia de una única causa elevada a juicio oral, cuyo objeto es la participación de un solo imputado (Luciano Benjamín Menéndez) respecto de una sola víctima, y la escasa cantidad de procesados (diez), cuando existen desde hace años requerimientos fiscales con relación a la participación de, al menos, 70 imputados (sin incluir los aproximadamente 20 que ya han fallecido) en los casos de 158 víctimas, revela claramente la irritante inacción del juzgado a cargo", en este caso es del juez Carlos Olivera Pastor. Advirtieron sobre una "deliberada obstrucción al avance de los procesos" basada en la "continua desmembración" de "las causas", "pese a los reiterados planteos de acumulación efectuados desde la fiscalía" con el fin de "implementar estrategias de investigación razonables y funcionales al principio básico de celeridad procesal".
La situación de los testigos y víctimas, que a veces se ven obligados a relatar y revivir el horror más de una vez y frente a los represores, es un tema de inquietud permanente en la comisión. Al igual que el modo en que son tratados por los tribunales y la protección que reciben. También preocupan que el paso del tiempo haga que los imputados vayan falleciendo o recuperando la libertad porque algún tribunal, como la Cámara de Casación, considera que pasó demasiado tiempo sin que llegara a juicio oral. Y eso que la Casación todavía sigue funcionando como embudo en ciertos casos: desde febrero de 2009, por ejemplo, tienen la causa del Regimiento 9 de Corrientes. Se señalan demoras en La Rioja y Catamarca, donde no hubo juicios –explican–, en algunos casos en Salta, en Córdoba y en Santiago del Estero.
23 de agosto de 2011
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memoria en los legajos del estado


Hijos de trabajadores estatales desaparecidos reconstruyen la historia de sus padres. A partir de documentos rescatados de los archivos de las empresas públicas, Adriana Reydó, Gerardo Salcedo, Diego Rodríguez y Javier Juárez recuperan la trayectoria de sus padres y reivindican su militancia política y sindical.
[Gustavo Veiga] Argentina. Recuperaron las historias de sus padres desde la militancia. Son hijos de trabajadores del Estado desaparecidos o asesinados, unidos por una infancia de ausencias y familias diezmadas. Cuando se juntaron, comprobaron que había vida en los números de legajo de sus seres queridos. Esa información, que se salvó de las empresas desguazadas durante el gobierno de Carlos Menem, ahora les permite completar una porción de su pasado. Adriana Reydó, Gerardo Salcedo, Diego Rodríguez y Javier Juárez heredaron de la generación del ’70 el compromiso y la visión de una salida colectiva. Por eso apuntalan el trabajo de la Comisión de Trabajo por la Reconstrucción de Nuestra Identidad que nació en el Ministerio de Planificación Federal.
"Todos los datos que los milicos tenían sobre nuestros viejos, el domicilio, el teléfono o en qué dependencia trabajaban, fueron usados para perseguirlos y hoy los estamos usando para recordarlos y reivindicarlos como militantes. Estos legajos están cumpliendo un ciclo completo", cuenta Salcedo, hijo de Edgardo (empleado de la ex Entel) y de Esperanza Cacabelos, quienes murieron en un enfrentamiento con una de las patotas de la ESMA el 12 de julio de 1976. Otro de los objetivos que se plantean es recuperar los puestos que ocupaban los desaparecidos para sus hijos. Juárez lo hizo hace 27 años. Su padre, Ernesto, era un trabajador de Segba que militaba en la JTP y que realizó en la clandestinidad el documental de cine político Ya es tiempo de violencia. "La reglamentación interna dice que el hijo mayor hereda el lugar del padre. El mío trabajó en la Central Puerto Nuevo y en el edificio San Lorenzo, y antes mi abuelo había sido capataz de Segba. Ahora soy supervisor de Edenor y estoy en la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía."
Reydó es periodista y licenciada en Comunicación. Su padre, Raúl, era delegado del SUPE y había ingresado a YPF a los 20 años. Integrante del Peronismo de las Bases y del Grupo Mosconi, desapareció el 20 de mayo de 1977. "Que puedan acceder los hijos a los puestos de trabajo de sus padres me parece maravilloso. Tal vez a mí no me serviría, pero yo sé que la mayoría de los que quedaron al cuidado de sus abuelos tuvieron un destino muy difícil. Los marginaron por ser hijos de desaparecidos."
Rodríguez tenía once meses cuando secuestraron a su padre, Angel Alberto, un delegado de Obras Sanitarias. "Mi viejo entraba a laburar a las 7 de la mañana, cumplía su jornada, pero seguía relacionado más horas con los compañeros en esa cuestión de mantener la solidaridad de clase. Había militado en la JTP, pero cuando Montoneros rompió con Perón, entró al PRT. Se lo llevaron de mi casa catorce tipos con ropa de fajina y armas largas el 4 de agosto de 1976."
La tarde en el Archivo Nacional de la Memoria transcurre entre recuerdos y un dolor que se transforma en energía para continuar las luchas de sus padres. Reydó y Juárez iban a la escuela primaria cuando se los llevaron, Salcedo tenía dos años y Rodríguez era apenas un bebé. La única mujer del grupo menciona que conserva la libreta de afiliado al PJ que su padre había recibido a los 18 años. "Fue muchas veces detenido por llevarla encima. Estudió ingeniería en la Universidad Obrera que ahora es la Tecnológica y estaba muy cerca de la destilería de YPF. En mi casa se sentía la pasión por el sindicalismo. De los once años y medio que compartí junto a él recuerdo que llevaron adelante el Plan de Saneamiento Obrero que consistía, por ejemplo, en traer desde el exterior los trajes antiflama para que no se quemaran en un accidente. O que lograron las seis horas de trabajo y la coparticipación en las ganancias."
La historia de Salcedo, de 37 años, es la de una familia devastada por la represión. Además de Edgardo y Esperanza, militantes montoneros que cayeron en el barrio de Palermo, el pequeño Gerardo (que fue hallado en la bañadera tapado con un colchón), perdió a sus tíos Juan Gregorio Salcedo, y a Cecilia y José Antonio Cacabelos, todos desaparecidos. "Mi papá tuvo una militancia temprana en Tacuara y después se incorporó a Montoneros. Sus últimos años fueron en la Juventud Trabajadora Peronista de Entel. Era uno de los referentes de Foetra", cuenta este empleado bancario que fue criado por sus abuelos maternos, José y Esperanza de la Flor.
"Los 30 mil desaparecidos tenían una visión colectiva de la sociedad en la que no había soluciones individuales. Nosotros somos lo que somos porque nuestros viejos nos dejaron, además de la militancia, un proyecto de vida. Quizá no es el mismo camino que ellos tomaron, pero sigue siendo la misma utopía", dice Rodríguez, asesor en derechos humanos de la Legislatura porteña. Juárez, el único de los cuatro que trabaja en el Estado nacional, tiene dos recuerdos muy vivos de su padre desaparecido el 10 de diciembre de 1976, un trabajador y militante de Luz y Fuerza. "Uno es del 1º de mayo de 1974, cuando fuimos a la Plaza de Mayo con mi viejo. Tenía siete años e hicimos una bandera de Estados Unidos. La quemaron en la Plaza y me puse mal porque yo había ayudado a pegarle las 50 estrellas. También me acuerdo cuando habló en el acto de Atlanta en representación de la JTP."
Todos resaltan la tarea que desarrolla la Comisión por la Reconstrucción de Nuestra Identidad, que intenta recobrar las historias de los trabajadores estatales desaparecidos como sus padres y ya recuperó más de 155 legajos. "¿Qué mejor lugar para mantener vivo su recuerdo que el Archivo Nacional de la Memoria?", se pregunta Salcedo. Y allí están, rodeados de fotos y otros documentos que demuestran cómo la dictadura se ensañó con los empleados del Estado de los que sabía todos sus datos; esos mismos datos que hoy sirven de huellas para seguir buscándolos.
22 de agosto de 2011
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