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patrones roban tierras campesinas


[Darío Aranda] Juicio oral a diez campesinos y un cura por un reclamo de tierras. Once trabajadores rurales, entre ellos un sacerdote vinculado con los derechos humanos, podrían ser condenados a cuatro años de prisión por cortar alambres de tierras que reclaman como propias.
Córdoba, Argentina. Un empresario ingresa por la fuerza a fincas de pequeños productores de Córdoba, exhibe papeles de un remate judicial, los reprime e intenta echarlos de las parcelas donde siempre vivieron. Los campesinos rechazan abandonar sus chacras y resisten el avance privado, pero son denunciados y, finalmente, llevados a juicio penal, acusados de delitos con penas de hasta cuatro años de cárcel. "Nos invaden los campos, nos reprimen y ahora nos quieren meter presos. Es un paso más de la represión que se vive en el campo argentino", denunciaron desde el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), organización donde militan los acusados. Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación, que recorrió la zona en 2006, anunciaba que en el sector rural de la provincia "se produce una sistemática violación de los derechos humanos". Entre los procesados figura un cura párroco defensor de los derechos humanos.
"Ni un metro más. La tierra es nuestra", afirmaban las remeras de los once campesinos enjuiciados y de un centenar de familias que esperaban ayer fuera de los tribunales de Cruz del Eje, uno de los departamentos más pobres de la provincia, a 140 kilómetros al noroeste de la capital. Fue la primera jornada del juicio iniciado por la denuncia del empresario porteño Ramón Alberto Mazzeo, que en 1997 adquirió en remate judicial 2000 hectáreas en el paraje Cañada Larga, con animales, sembradíos, viviendas y hasta las propias familias campesinas dentro. Hoy será la segunda audiencia, con los magistrados en terreno, recorriendo los ranchos campesinos, y también será el turno del empresario. Luego los jueces fijarán fecha para la sentencia, que podría ser el próximo viernes o el 30 de este mes.
Carlos Loyola tiene 56 años y cuatro hijos. Siempre vivió en la misma tierra, que heredó de su abuelo. A fines de 2004, Mazzeo avanzó con topadoras, guardias privados y policías sobre su chacra, derribó cercos y amenazó a la familia, que denunció el hecho. En enero de 2005, el empresario Mazzeo alambró las tierras ancestrales y encerró las aguadas para que no ingresaran los animales. Las familias volvieron a radicar denuncias, pero la Justicia tampoco actuó.
En febrero de 2005, cuando el calor del norte cordobés alcanzaba los 40 grados, las cabras y vacas de las familias comenzaron a morir de sed. Nuevas denuncias e inacción judicial mediante, el Movimiento Campesino de Córdoba desalambró, en tierras de Loyola, 1600 metros impuestos por el empresario. Por esa acción recayó la denuncia de "daño calificado agravado por delito en banda", que prevé hasta cuatro años de prisión, a cargo de la Cámara en lo Criminal y Correccional Séptimo de Cruz del Eje, integrado por Clara Luna de Manzano, Nancy Ruth Menehem y Angel Francisco Andreu.
Los once acusados declararon ayer. Todos reivindicaron la acción como legítima a derecho (por los años de posesión y por la necesidad del agua) y remarcaron que lo volverían a realizar. "No es justo que las familias campesinas paguen con su tierra, con represión y persecución el negocio inmobiliario que se realiza con complicidad de funcionarios de la Justicia y del poder político de Córdoba", remarcaron desde el MCC.
Desde inicios de la década pasada, Córdoba es una de las provincias con mayor siembra de soja. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en un informe de octubre último, confirma la tendencia: durante 2007, las hectáreas del país dedicadas a la soja fueron 16,8 millones de hectáreas, 4,3 por ciento más que en el año anterior, con fuerte alza en Córdoba. "La soja crece hacia zonas no tradicionales, a expensas de la ganadería y de otros cultivos", reconoce la Bolsa de Cereales.
Desde el MCC, que integra a nivel nacional el Movimiento Campesino Indígena, afrontan más de un centenar de conflictos, con aproximadamente 100.000 hectáreas en disputa. "Se produce una sistemática violación de los derechos humanos, que padecerían hombres y mujeres de los sectores más vulnerables del campo", denunció el informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación, que en 2006 recorrió los pueblos y parajes de Córdoba. Remarcó que continúa la violencia por medio de grupos armados o del "uso irregular de la fuerza pública" y advirtió que "es el accionar de algunas empresas de agronegocios, una forma de acorralar y presionar al campesino para que abandone el lugar".

20 de noviembre de 2007
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los apóstatas


[Mariana Carbajal] Los bautizados que piden borrarse de la iglesia católica.
Argentina. Con apenas unos meses de vida, como tantos bebés en la Argentina, Cristina Ferreyra fue bautizada. El ritual se cumplió en la parroquia porteña de San Pedro Telmo, el 16 de enero de 1953. El agua bendita en la frente marcó su ingreso a la Iglesia Católica. Poco más de medio siglo después, se convirtió en una de las primeras apóstatas del país: personas que rechazan su fe cristiana y piden formalmente su desvinculación de la Iglesia Católica. Cristina hizo el trámite el 2 de octubre en el Arzobispado de Buenos Aires. El ejercicio de la apostasía –o desafiliación del catolicismo– está creciendo con fuerza en España, donde ya se han hecho varias entregas masivas de solicitudes. En Argentina, por ahora es un procedimiento poco conocido aunque va ganando adeptos, fundamentalmente ateos, defensores del laicismo –bautizados a poco de nacer– que no quieren que se los cuente como católicos: las estadísticas, argumentan, significan dinero (en subsidios) y poder político para la jerarquía eclesiástica. La Iglesia, en tanto, se resiste a borrarlos de sus registros. Alega que el bautismo es un sacramento de carácter indeleble, que dura para toda la vida. Sin embargo, la Ley de Protección de Datos Personales, hábeas data, podría amparar el reclamo de los apóstatas, que tendrían el derecho para exigir que se suprima su nombre de los archivos clericales.
"Para la Iglesia Católica la apostasía es uno de los tres pecados más graves, junto con el cisma y la herejía. En la Edad Media, se castigaba con la muerte en la hoguera. Es impactante ver cómo ahora aparece como un derecho", observa el filósofo y teólogo, profesor de la UBA, Rubén Dri.
La apostasía está definida en el canon 751 del Código de Derecho Canónico como "el rechazo total de la fe cristiana", recibida por medio del bautismo. Como no existe ningún procedimiento legítimamente establecido para abjurar de la fe cristina o cualquier otra fe y retirar el apoyo implícito a esa institución religiosa, se adoptó ese término clerical. Algunos prefieren hablar de ‘desbautizarse' y lo comparan con la desafiliación de un partido político. Incluso, hay quienes aclaran que no significa dejar de ser creyente, sino renunciar al catolicismo en términos institucionales.

Estadísticas
¿Cuántos católicos hay en la Argentina? El dato no se conoce con precisión. El Indec no pregunta sobre pertenencias religiosas. Lo hizo en tres censos pero antes de 1950. Según las últimas mediciones de la agencia Gallup, el 84 por ciento de los argentinos se declara católico, una proporción que históricamente superaba el 90 por ciento. Los investigadores del Conicet y docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA Fortunato Mallimaci y Verónica Jiménez Béliveau hablan de "ruptura del monopolio católico" en el Cono Sur. "En Argentina, uno de los países donde la hegemonía del catolicismo integral ha sostenido más firmemente la representación de una sociedad uniformemente católica, el porcentaje de los que se declaran católicos baja, también", advierten. Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes en el año 2000 en el conurbano –la única de su tipo– encontró que el 77,5 por ciento de los habitantes se declaraban católicos, contra el 86 por ciento de la generación de sus padres.
En el Arzobispado de Buenos Aires toman las estadísticas del Anuario Pontificio 2007, según el cual contabilizan como católicos a nueve de cada diez porteños. Pero ¿cuántos son católicos en el sentido de la adhesión a los dogmas? ¿Cuántos van a misa todos los domingos? Apenas un 10 por ciento del total de bautizados, de acuerdo con un relevamiento realizado por la Conferencia Episcopal Argentina hace pocos años, según informó a Página/12 el encargado de llevar las estadísticas clericales de la CEA. Sin embargo, este ínfimo porcentaje no es el que se enarbola desde la jerarquía católica a la hora de poner en juego su poder de lobby.
"La cantidad de bautizados está manejada con toda la astucia. La usan para obtener subsidios, para influir políticamente. Yo no quiero formar parte de esas estadísticas que le otorgan poder", dice la escritora y traductora Susana Tampieri, directora de la Sociedad Humanista Etica Argentina Deodoro Roca y miembro fundadora de la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Arg Atea). Tampieri vive en Mendoza y ya tomó la decisión de ‘desbautizarse' como prefiere decir ella, aunque todavía no realizó el trámite correspondiente. "Generalmente se bautiza a las personas cuando son bebés y no tienen poder de raciocinio para decidir. Esos bebés bautizados, que al crecer se cambian de religión o dejan de profesar el catolicismo, quedan inscriptos como católicos. Tenemos derecho a cambiar y ser libres", sostiene Tampieri y dice que su lucha a favor del ateísmo lleva ya muchos años y está tratando de convencer a otros que piensan como ella de no tener miedo y manifestar su punto de vista.

Razones
Arg Atea fue creada hace poco más de un año para "agrupar ateos", "defender sus derechos" y "promover la implantación de la laicidad", entre otros objetivos. Ya tiene 70 integrantes. "Para las personas que consideramos la libertad como un bien supremo la adscripción de una persona a una confesión religiosa desde el momento mismo del nacimiento, sin intervención ninguna de su voluntad, es una infamia que sólo se mantiene en vigor a causa de la tradición, la discriminación, la presión social y el interés de la Iglesia en hinchar el número de fieles en las estadísticas con el fin de obtener mayores beneficios ligados a una supuesta representatividad social que no responde a la realidad", dice un escrito del sitio web de Arg Atea (http://argatea.com.ar) al enumerar razones por las que se debería apostatar.
Una de las fundadoras de la entidad es Cristina Ferreyra, la flamante apóstata. En el sitio web de Arg Atea hay instrucciones de cómo llevar adelante la desvinculación formal de la Iglesia Católica. Un camino es enviar una carta de renuncia a la sede de la diócesis a la que pertenece la parroquia donde la persona fue bautizada, adjuntando una fotocopia del DNI. Si se tiene, es recomendable incluir una copia de la partida bautismal. El mismo sitio ofrece una carta modelo de apostasía, que incluye diversas razones a las que se puede apelar para renunciar a la fe católica –si se quiere dar explicaciones– y también argumentos legales que fundamentan el reclamo.
Cristina mandó unos meses atrás la carta al Arzobispado de Buenos Aires, pero nunca obtuvo una respuesta. A fin de septiembre decidió llamar por teléfono para averiguar qué sucedía. La atendió el secretario del notario. "Me dijo que no tenían plata para la estampilla para responderme", contó Cristina a Página/12. Como ella insistió en que quería un certificado de su apostasía, en el Arzobispado le dieron una cita para ver al notario eclesiástico (escribano), presbítero César Sturba, que la recibió a los pocos días, el 2 de octubre.
Cristina muestra con orgullo su certificado de apostasía, que lleva el sello del Arzobispado de Buenos Aires y la firma del notario. El documento deja constancia de que pidió "su desvinculación con la Iglesia Católica y manifiesta su apostasía de la fe católica apostólica y romana". En el mismo papel el Arzobispado se compromete a remitir la renuncia de Cristina a la parroquia de San Pedro Telmo, en el porteño barrio de San Telmo, donde la mujer recibió el agua bendita cuando apenas tenía algunos meses de vida, para que se inscriba al margen de su partida de nacimiento. Cristina corroboró telefónicamente en la última semana si la información había llegado a la parroquia: le dijeron que sí. Pero quiere directamente que la borren de los registros eclesiales. Y la Iglesia se resiste a cumplir con ese reclamo.
"Le pregunté al notario si con este trámite ya estaba fuera de la Iglesia y me dijo que para ellos no, porque el bautismo es para toda la vida y yo puedo querer volver", se indigna Cristina. Vive en Palermo y es jefa de un sector informático de la UBA. No sólo fue bautizada, sino que más adelante tomó la comunión y luego se casó en una iglesia. Tiene dos hijas y ahora está divorciada. "Que quede claro que no somos anticatólicos. Simplemente no creemos en Dios y defendemos la libertad de cultos y de pensamiento", dice Cristina, en un café de Coronel Díaz y Charcas. A la charla se suma Rodrigo de Arzave, otro miembro de Arg Atea, pero de los más jóvenes. Tiene 24 años y estudia la carrera de Filosofía en la UBA. "Yo también tengo la idea de apostatar, pero todavía no presenté la carta", dice y explica que la demora se debe a que es oriundo de la localidad bonaerense de Azul y quiere hacer el trámite personalmente cuando esté de visita por sus pagos.
Rodrigo proviene de una familia de tradición católica y recibió educación religiosa en el Colegio San Cayetano de Azul. "A los 16 años empecé a dejar de creer en Dios, había cosas que no me cerraban y a los 18 ya decía abiertamente que no creía. Buscaba material para leer en Internet, por entonces ni siquiera conocía la existencia de la palabra ateo", admite, divertido. En esa búsqueda se encontró primero con la Federación Internacional de Ateos (FIDA), donde ya estaban Cristina y Susana Tampieri, y en cuyo marco nació Arg Atea.

Derechos
Cristina fue la tercera persona que apostató en el Arzobispado de Buenos Aires, según confirmó a Página/12 el propio notario general. Las otras dos fueron "un señor que vive en España y un muchacho", describió el presbítero.

–¿Qué razones alegaron? –quiso saber este diario.
–No les pedimos razones. No somos tan formales. El que no cree se puede ir –respondió Storba.

En realidad, el "se puede ir" es una forma de decir, porque de los registros de la Iglesia Católica los nombres no se van.

–Se notifica a la parroquia correspondiente y se inscribe como nota marginal en el libro de bautismos. Pero no se puede borrar. Sería un caos. Es un registro notarial. Piense que tenemos registros del año 1600 en adelante.
En países como España, algunas organizaciones están luchando en la Justicia para lograr que ciertas diócesis que se resisten a este nuevo fenómeno otorguen la apostasía sin trabas y anulen por completo los datos de los apóstatas de sus archivos. En Argentina todavía no se han realizado acciones legales en ese sentido. ¿Pueden los apóstatas, una vez que firmaron su desvinculación con la Iglesia Católica, exigir que sus nombres no figuren más en los registros clericales?

"A mi criterio, sí", afirma la abogada constitucionalista Marcela Basterra, profesora de grado y posgrado de la UBA, cuando se le plantea la pregunta. Basterra es experta en la Ley de Protección de los Datos Personales, la 25.326. La norma, vigente desde octubre de 2000, define como "datos sensibles" aquellos que revelan "convicciones religiosas", y también "convicciones filosóficas o morales, afiliación sindical, opiniones políticas, origen racial y étnico, e información referente a la salud o a la vida sexual". El artículo 7º establece la prohibición de formar archivos, bancos o registros "que almacenen información que directa o indirectamente revele datos sensibles". Pero al mismo tiempo, aclara que "sin perjuicio de ellos, la Iglesia Católica, las asociaciones religiosas y las organizaciones políticas y sindicales podrán llevar un registro de sus miembros".
El artículo 16º establece que "toda persona tiene derecho a que sean rectificados, actualizados y cuando corresponda, suprimidos o sometidos a confidencialidad los datos personales de los que sea titular, que estén incluidos en un banco de datos". El responsable del banco de datos debe proceder a la rectificación, supresión o actualización de los datos personales del afectado "en el plazo máximo de cinco días hábiles de recibido el reclamo del titular de los datos o advertido el error o falsedad".
¿Cómo alcanzan estos artículos a la Iglesia Católica? "La ley trata de evitar perfiles discriminatorios. Si alguien quiere borrarse de un partido político, de una organización homosexual o de una iglesia, como se consideran datos sensibles, pueden exigir que conste que dejaron de pertenecer a esas instituciones o directamente que se suprima el dato por completo", interpreta la abogada Basterra. En el mismo sentido analizan el caso en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, que depende del Ministerio de Justicia, y tiene bajo su órbita el registro donde deben inscribirse las bases de datos existentes en el país.
"En la teología de la Iglesia, el apóstata sigue perteneciendo al catolicismo. El bautismo –junto con la confirmación, el matrimonio y el orden sagrado– es uno de los sacramentos con carácter indeleble, son para toda la vida. No hay aceptación teológica de la desvinculación de una persona que reniega de la fe, pero tendrá que aceptarlo jurídicamente, si hay una orden judicial", concluyó el teólogo Rubén Dri.

19 de noviembre de 2007
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reabren causa de la esma


[Victoria Ginzberg] La Cámara de Casación destrabó la causa sobre los crímenes de la ESMA. La decisión, que demoró cuatro años, permitirá que, entre otros, Astiz y Acosta sean juzgados.
Buenos Aires, Argentina. La Sala II de la Cámara de Casación rechazó ayer un recurso presentado por el represor Raúl Enrique Scheller y confirmó la reapertura de la causa sobre los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Se trata de una decisión que demoró cuatro años, lo que convirtió a este expediente en el ejemplo emblemático de las trabas de Casación en los juicios vinculados con las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Con esta medida, se despejó el camino para que diez represores, entre ellos Alfredo Astiz y Jorge ‘El Tigre' Acosta, sean sometidos a juicio oral.
El fallo de los jueces Pedro David, Gustavo Mitchell y Juan Fégoli es la culminación de un largo proceso en el que la causa pasó por varias salas de Casación e incluso estuvo a cargo de conjueces que fueron recusados. El 11 de octubre pasado, la Corte Suprema dispuso que la Sala II resuelva el caso. En esa resolución, el máximo tribunal destacó que se trataba de "un caso de gravedad inusitada", debido a cuatro años de indefiniciones.
En la resolución firmada ayer, David, Mitchell y Fégoli se apoyaron en el fallo con el que la Corte Suprema confirmó la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida. Hablaron del "indiscutible deber jurisdiccional de conformar las decisiones que se adopten a las sentencias dictadas por el alto tribunal en casos similares". También se refirieron a un antecedente de la propia sala en el caso del represor Santiago Omar Riveros, en el que dijeron que "no pide entenderse como ‘jurídicamente irrevisable' una situación cuyo beneficio se pretende lograr a expensas de las más elementales expectativas que puede tener una persona y la sociedad, como es la de acceder a una tutela judicial efectiva cuando se invoca la pretensión de investigar penalmente conductas que han lacerado a la propia humanidad".
La paralización del incidente que incluye a Scheller y a otros nueve represores de la ESMA se concretó no bien la Cámara Federal dispuso la reapertura de la causa, luego de la anulación legislativa de las leyes de impunidad, en septiembre de 2003. El represor rechazó inmediatamente esa medida y apeló a Casación. En ese momento, miembros de organismos de derechos humanos advirtieron que el tribunal (la Sala IV, conocida como ‘sala militar') podía estar elaborando una estrategia para frenar el caso. Se trataba de un expediente que estaba en condiciones de ser elevado a juicio en la década del '80, pero cuyo proceso fue interrumpido por las leyes de punto final y obediencia debida. En base a malos antecedentes de la Sala IV al analizar las causas basadas en el derecho a la verdad de Mar del Plata y Bahía Blanca, los abogados Rodolfo Yanzón y Mónica González Vivero, en representación de sobrevivientes de la ESMA, recusaron a los jueces que integraban esa sala del tribunal.
El caso derivó en nuevos pedidos para que otros jueces se apartaran de la causa, incluyendo al presidente de la Cámara de Casación, Alfredo Bisordi. Este último confirmó su mala predisposición para que avanzaran los juicios contra los represores al llamar "delincuente terrorista" a una ex detenida desaparecida. Luego, el expediente quedó en un cajón.
En febrero de este año, Página/12 informó que la Cámara de Casación era uno de los principales obstáculos con que se topaban las causas vinculadas al terrorismo de Estado. El incidente de Scheller fue uno de los casos emblemáticos mencionados en esa oportunidad, pero también se advertía que había más de cien recursos en lista de espera. El 1º de marzo, al iniciar las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Néstor Kirchner instó a la Cámara de Casación a acelerar los juicios. El 19, 61 sobrevivientes y familiares de víctimas del terrorismo reclamaron ante el Consejo de la Magistratura la destitución de los jueces de Casación Gustavo Hornos, Ana María Capolupo de Durañona y Vedia, Eduardo Riggi y Alfredo Bisordi. El 24 de marzo, Kirchner volvió a cargar contra el tribunal, lo que provocó una respuesta de Bisordi ("aun en los regímenes autoritarios los militares no se metían con los jueces", "había mayor recato en hacerle saber a los jueces que lo que el poder político pretendía de ellos") y un conflicto que terminó con el juez peleado con el resto de los integrantes del tribunal, que le pidieron que se fuera. Todavía no renunció, pero dio un paso al costado de la presidencia de la Cámara después de que sus colegas se negaran a ascender a su sobrina y su mujer. El Consejo de la Magistratura debe resolver qué hace con la denuncia en contra de Bisordi, que ya salió airoso de una acusación por favorecer a neonazis.
Después de todas estas idas y vueltas, finalmente, y con un empujón final de la Corte, el expediente que permitirá que avance la causa ESMA se destrabó ayer.
"Se trata de la remoción de un obstáculo importante, que nos va a permitir tener un segundo juicio por la ESMA que abarque a unas 70 víctimas y más de diez represores. Es una decisión que estuvo postergada durante cuatro años, pero no es una mala noticia. Debido a la obstrucción sistemática de la Cámara de Casación hoy estamos juzgando sólo a (Héctor) Febres y no a Astiz y a otros tantos", dijo el abogado Rodolfo Yanzón, representante de sobrevivientes de la ESMA. Yanzón se refería al juicio contra el prefecto que en este momento está llevando adelante el tribunal oral número 5 de la Capital Federal. Este proceso fue criticado por miembros de organismos de derechos humanos, testigos y querellantes porque hay un único acusado que no es miembro de la Armada (es prefecto) e incluye sólo cuatro casos de tormentos.
Carolina Varsky, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señaló que "ahora que se removió este obstáculo debería acelerarse el juzgamiento de estos hechos con una estrategia determinada, que dependerá de lo que sea más conveniente en cada causa y en cada jurisdicción. Lo importante es que haya un plan para que los juicios sean representativos que lo que ocurrió en la Argentina durante el terrorismo de Estado".

17 de noviembre de 2007
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argentina legisla sobre desaparición


[Miguel Jorquera] La Cámara de Diputados dio media sanción a la incorporación al Código Penal del delito de desaparición forzada de personas. Hasta ahora se juzga como privación de la libertad.
Argentina. "Es una deuda pendiente que venimos a saldar", dijo la diputada kirchnerista Rosario Romero. Por 167 votos a favor y sólo dos en contra, la Cámara de Diputados dio ayer media sanción a la incorporación al Código Penal del delito de desaparición forzada de personas. Por la noche, los diputados convirtieron en ley otra iniciativa vinculada con los crímenes de la dictadura: la ratificación del tratado sobre el mismo delito de desaparición forzada.
Consensuado entre los diferentes bloques, organismos del Estado y organizaciones de derechos humanos, el proyecto de incorporación de la desaparición al Código establece la pena de ‘prisión o reclusión perpetua' para los agentes del Estado que "actuando con la autorización o apoyo del Estado" priven de la libertad a otras personas. La norma también deja a consideración de los jueces la reducción de la pena –de 8 a 20 años de prisión o reclusión– para los arrepentidos que proporcionen información que permita la efectiva aparición con vida de la víctima. La única disidencia fue de la bancada macrista, que pedía extender la penalización del delito a los ‘grupos terroristas'.
Encargada de abrir el debate, Romero fue la presidenta de la Comisión de Legislación Penal y una de las legisladoras que redactó el proyecto: "Si hoy tuviéramos que juzgar a una persona acusada de hacer desaparecer a otra, tendríamos que remitirnos a los delitos establecidos en el Código Penal: la privación ilegítima de la libertad. Por eso proponemos incorporar al Código Penal un artículo que establezca la desaparición forzada de personas y sus penas", dijo escuetamente Romero, que detalló los aspectos técnicos de la norma.
En la iniciativa se afirma que "se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua al agente del Estado, persona o miembros de un grupo de personas que, actuando con la autorización o apoyo del Estado prive de la libertad a una o más personas". Y que "la pena será de 8 a 20 años de prisión o reclusión cuando los autores o partícipes liberen con vida a la víctima o proporcionen información que permita su efectiva aparición con vida".
Este último punto quedará a consideración de los propios jueces, que tampoco podrán archivar las causas hasta que no se esclarezca la desaparición forzada. El juez, también –de oficio o a pedido de parte– "deberá apartar a las fuerzas de seguridad que intervengan en la investigación cuando de las circunstancias de la causa surja que miembros de las mismas pudieran estar involucradas como autores o partícipes de los hechos que se investigan, aunque la situación sea de mera sospecha".
El también kirchnerista Remo Carlotto reivindicó el acuerdo logrado entre los distintos bloques y planteó que "tenemos un compañero desaparecido: Jorge Julio López", en referencia al testigo clave en el juicio que condenó al represor Miguel Etchecolatz.
La mayoría de las bancadas opositoras adhirieron al proyecto, después que el oficialismo abrió paso al debate en las comisiones y terminó de consensuar las distintas propuestas. La arista Marcela Rodríguez valoró que el oficialismo abriera el debate para presentar un dictamen unificado y que "la incorporación de todos los tratados internacionales sobre derechos humanos se adoptara como política de Estado". En el mismo sentido se pronunciaron el socialismo y el radicalismo. "Este dictamen es radicalmente distinto y saldó los cuestionamientos éticos y jurídicos", dijo la radical santafesina Alicia Tate sobre el consenso logrado.
La diputada de Recrear, Nora Ginzburg, en cambio, recurrió al Tratado de Roma y las experiencias de Colombia y Perú para reclamar que la penalización alcance también a las "organizaciones terroristas" y volvió sobre los ejemplos de las Farc colombianas y a la desmantelada guerrilla peruana de Sendero Luminoso. Federico Pinedo, jefe de la bancada macrista, dijo que "compartía el espíritu del proyecto que se estaba votando" pero que respaldaría la propuesta de Ginzburg. El ex zamorista Carlos Tinnerello le salió al cruce: "Hay algunos legisladores que todavía reivindican la teoría de los dos demonios desconociendo nuestra propia experiencia", sentenció.

15 de noviembre de 2007
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violencia patronal en santiago


[Darío Aranda] Golpes, disparos y detenciones para los campesinos santiagueños. Guardias privados y efectivos de infantería reprimieron a familias campesinas para sacarlas de sus tierras.
Santiago del Estero, Argentina. Monte santiagueño. Madrugada. Rancho campesino. Silencio y tranquilidad. Hasta que cuarenta efectivos de infantería, con pasamontañas, chaleco antibalas y armas largas patean la precaria puerta, se abalanzan sobre un anciano hemipléjico de 69 años, lo esposan, interrogan a punta de fusil y detienen. Al hijo le atan las manos a la espalda, boca abajo lo arrastran por el piso, indagan y amenazan hasta que un ataque de epilepsia lo deja al borde del desmayo. A la hija, que dormía al momento del allanamiento, le arrojan gasoil sobre la cama, amenazan incendiarla y es levantada a fuerza de insultos y empujones. El hecho, con formas propias de la dictadura militar, ocurrió el viernes 2 en Santiago del Estero, a 290 kilómetros de la capital provincial, y el ‘delito' del anciano, Domingo Leguizamón, fue resistir que un abogado lo expulse de su tierra ancestral. Estuvo seis días incomunicado, y desde entonces con prisión domiciliaria acusado de usurpar la tierra donde siempre vivió. Desde el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), donde milita la familia atacada, denuncian que "el actual gobierno provincial, y el sistema judicial, actúan coordinados según los intereses de empresarios sojeros, que quieren hacerse de las tierras de las familias".
Domingo Leguizamón tiene 18 hijos, más de treinta nietos, medio cuerpo paralizado por una hemiplejia y un bastón con el que se ayuda para caminar. Nació, se crió y vive en el paraje El Calderón-Lote 5, a 60 kilómetros de la ciudad de Quimilí, pleno monte santiagueño. Integra la comunidad indígena Guaycurú y cuenta con 400 hectáreas, de donde obtiene leña y cría animales. Su parcela cuenta con una particularidad: está rodeada de sembradíos de soja, que desde hace tiempo pretenden avanzar sobre el bosque nativo que preserva Leguizamón.
En agosto último, el abogado Carlos Alberto Gozal irrumpió en el campo con quince guardias armados y comenzó a alambrar. Amenazaron a la familia Leguizamón, le mataron sus animales e inutilizaron el pozo de agua comunitario (le arrojaron combustible y basura).
‘Don Legui', como todos llaman al hombre, realizó dos denuncias, el 20 y 29 de agosto, por usurpación de propiedad, amenazas de muerte y daños. Pero el juez de la Cuarta Nominación, Ramón Antonio Tarchini Saavedra, no ordenó ninguna medida en defensa de los campesinos. Luego de dos meses de inacción judicial, el viernes 26 de octubre, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero organizó la retoma del campo: centenares de familias organizadas llegaron hasta el lugar, desarmaron a los guardias privados y desalambraron las hectáreas ocupadas por el abogado Gozal, quien denunció a Domingo Leguizamón por "usurpación".
Con inusual rapidez, el juez de la Tercera Nominación, Jorge Salomón, ordenó la detención del anciano y ancestral dueño del campo –con el violento operativo mediante–, pidió el encarcelamiento de quince integrantes del Mocase y el allanamiento de la sede de la organización (en Quimilí), donde funciona una radio comunitaria, una cooperativa de trabajo y una escuela campesina. Leguizamón estuvo detenido e incomunicado durante seis días. Y el juez Salomón aún persigue a los restantes campesinos.
"Es algo insólito. Hay un fallo judicial que reconoce la propiedad a Don Legui. Además, la Justicia no reaccionó ante las dos denuncias contra Gozal y los paramilitares. No hubo una sola acción del juez Tarchini Saavedra. Y, para peor, el otro juez (Jorge Salomón) persigue y detiene a las víctimas en lugar del usurpador. Esta represión, con Gerardo Zamora como gobernador, es volver a la época del juarismo (Carlos Juárez gobernó la provincia durante cinco décadas, durante las cuales el campesinado santiagueño sufrió duras agresiones)", denunciaron desde el Mocase.
Este diario intentó hablar con ambos jueces, pero no estaban en sus despachos. También intentó comunicarse con el ministro de Justicia de Santiago, Ricardo Daives, pero no respondió los continuos llamados. Desde el Mocase explicaron que Daives es cuñado del juez Jorge Salomón, el que ordenó la detención de los campesinos y que mantuvo incomunicado durante seis días al anciano hemipléjico. Además, en los tribunales santiagueños explicaron que la rápida reacción del juez Salomón tiene un motivo concreto: la ‘Agencia de Seguridad La Estrella', a quien responden los guardias armados que invadieron las hectáreas en conflicto y que luego fueron echados por el Mocase, pertenecería a un primo suyo, también de nombre Jorge Salomón. El teléfono celular de la empresa, único número comercial, estuvo apagado durante todo el día.
Dos semanas atrás, en la localidad de Tintina, la represión tuvo formas similares: un grupo de guardias armados atacó a la comunidad indígena Lule-Vilela de Tres Leones, golpeó a hombres y mujeres, realizó disparos a las piernas, amenazó de muerte y exigió que abandonan sus históricas parcelas. El mismo día, 30 de septiembre, irrumpieron en la radio comunitaria del Mocase, golpearon al comunicador José Tévez y le gatillaron con un revólver en la cabeza. "Dejate de joder con los derechos campesinos. Vas a terminar muerto", le advirtieron. La organización identificó a los agresores y presentó denuncias. Pero el juez Abelardo Basbus no tomó ninguna medida. Los parapoliciales siguen libres.
"Nuestras denuncias nunca avanzan. Los jueces trabajan para los empresarios sojeros", resumieron desde el Mocase. Domingo Leguizamón, de hablar lento pero firme, fue concreto: "Para el pobre no hay justicia. Pero no nos dejaremos correr de nuestra tierra".

14 de noviembre de 2007
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cumplir pena en la casa


[Mariana Carbajal] Los diputados dieron media sanción al proyecto que permite el arresto domiciliario a las mujeres detenidas con hijos pequeños. Denuncia sobre la situación de los niños que viven en cárceles.
Argentina. La Cámara de Diputados abrió el camino para que las mujeres presas que tengan hijos menores de 5 años o estén embarazadas puedan cumplir la pena de arresto en sus hogares. Por amplia mayoría (127 a 2), y como último tema de la sesión del martes, al filo de la medianoche dio media sanción a un proyecto de ley que amplía los supuestos de detención domiciliaria y faculta a los jueces a otorgar ese beneficio –que hoy rige para mayores de 70 años y enfermos terminales– a internas con chicos pequeños o personas discapacitadas a cargo y también a detenidas que estén esperando un bebé.
La iniciativa fue promovida por las diputadas Marcela Rodríguez (ARI) y Diana Conti (kirchnerismo) y responde a un reclamo de las mismas presas, del cual se hicieron eco el Comité contra la Tortura de la Comisión Bonaerense por la Memoria y organizaciones civiles y de derechos humanos.
"No quedan dudas de que la cárcel no es lugar adecuado para el alojamiento de mujeres embarazadas y de niños y niñas. Con esta reforma, el Estado debe adecuar la legislación nacional a obligaciones internacionales que ha asumido voluntariamente en diversos tratados internacionales, como la Convención sobre Derechos del Niño, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención contra la Tortura, entre otros", destacó a Página/12 Raquel Asensio, coordinadora del Proyecto Reformas Judiciales, Acceso a la Justicia y Género del Grupo Justicia y Género del Centro Interdisciplinario de Estudios de Políticas Públicas (Ciepp), una de las entidades que participa de la Mesa del Diálogo que se creó en la provincia de Buenos Aires para mejorar la situación de las personas privadas de su libertad en los penales bonaerenses y en la que participan también el CELS, ADC y el Colectivo de Investigación y Acción Jurídica de La Plata (CIAJ).
Desde este ámbito venían trabajando en el Congreso para conseguir la aprobación del proyecto que en la noche del martes obtuvo media sanción en Diputados. De todas formas, hasta que se convierta en ley en el Senado, están buscando otros caminos para poder sacar a las presas con sus nenes y a las que están embarazadas de las unidades penitenciarias: una opción es que los defensores oficiales soliciten una morigeración de la pena y la detención domiciliaria como alternativa a la prisión preventiva. En la audiencia pública que la semana pasada hizo la Suprema Corte de la provincia, para abordar la problemática carcelaria, el Comité contra la Tortura y el CIAJ pidieron que el máximo tribunal bonaerense dé una respuesta en ese sentido con una resolución dirigida a cada tribunal, solicitándoles que aprueben los pedidos de morigeración de pena para embarazadas y madres de niños chiquitos presas.
"Si bien la modificación legislativa es importante para facilitar el acceso al arresto domiciliario, de ninguna manera significa que con la ley aún vigente no puedan acceder a esta medida morigerada, ya que esta solución se impone en los tratados internacionales de derechos humanos de rango constitucional. Por tanto, los jueces deben otorgar la prisión domiciliaria en estos casos por fundamentos de raigambre constitucional y por razones humanitarias", agregó Asensio.
El proyecto aprobado por Diputados modifica la Ley 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad y amplía los supuestos en que el detenido tiene derecho al arresto domiciliario. Ahora, ese beneficio alcanza a los mayores de 70 años o al que padezca una enfermedad incurable en período terminal, cuando una resolución fundada del juez competente así lo autorice. La propuesta extiende la posibilidad de cumplir la detención en el hogar a:

- Embarazadas
- Madres de un menor de cinco años o de una persona con discapacidad a cargo.
- Internos enfermos, cuando el encierro les impida recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia.
- Discapacitados, cuando la cárcel sea inadecuada por su condición y les signifique un trato indigno, inhumano o cruel.

El acceso a este beneficio no será automático: deberá solicitarse al juez competente y quedará en sus manos brindar esa alternativa.
"Como es sabido, el artículo 195 de la Ley de Ejecución de la Pena establece que la interna podrá retener consigo a sus hijos menores de cuatro años. Muchos niños actualmente se encuentran en instituciones carcelarias, junto a sus madres que cumplen penas de prisión o reclusión. Por ello, facultar al juez a disponer la prisión domiciliaria en estos casos, en vistas a las deficientes condiciones carcelarias y en defensa de los derechos de los niños, es una solución que no puede ser obviada por el Congreso", argumentó la diputada Rodríguez, al defender el proyecto.
Actualmente sólo en la provincia de Buenos Aires hay 76 presas que viven tras las rejas con sus hijos y 22 que están embarazadas: representan el 12 por ciento de las detenidas en unidades bonaerenses, según un informe elaborado por el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, al que accedió este diario. "Casi la totalidad de las que conviven con sus nenes está procesada, con prisión preventiva, es decir, no tiene sentencia firme", observó Laurana Malacalza, coordinadora del Área de Género del organismo y alertó que tanto las detenidas que están con sus hijos como las que están embarazadas "constituyen uno de los grupos más vulnerables de la población carcelaria". En total, hay 780 mujeres presas en todo el territorio bonaerense, un número que equivale a menos del 3 por ciento de los detenidos.

9 de noviembre de 2007
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en el nombre del hijo


[Eduardo Videla] Dijo que quería vengar a su hijo y mató a la madre del homicida, que está preso, a la pareja de la mujer y a una jueza de Paz. Luego se pegó un tiro frente a la tumba de su hijo.
Santa Fe, Argentina. Pedro Ángel Lemos no pudo volver a ser el mismo después de la muerte de su hijo. El chico tenía 19 años y fue fulminado hace dos años por un escopetazo que le disparó un amigo, en una casa de Santa Isabel, un pueblo rural del sur santafesino. El episodio quedó para siempre teñido por el manto de la confusión que da la falta de testigos y algún exceso en las bebidas. El homicida fue condenado, pero la herida que sufrió Pedro Lemos nunca terminó de cicatrizar. Es más, durante dos años maduró lo que para él fue una venganza de aquella muerte: el miércoles, en apenas una hora, fue hasta un pueblo vecino en su pequeña moto, fusiló a la madre del chico condenado por el homicidio y a su pareja; regresó a Santa Isabel y baleó a la jueza de Paz del pueblo, una mujer de unos 60 años cuya única participación en el caso –se dice– fue haber intercedido para que el condenado no cumpliera la pena en una prisión común sino en una comisaría. Después, siempre en su moto, fue hasta el cementerio y, junto a la tumba de su hijo, dio por terminada la historia: con la misma pistola con que había masacrado a sus víctimas se disparó un tiro en el pecho.
Pedro Ángel Lemos tenía 62 años y había sido dueño de un boliche de pueblo hasta que la vida se le desbarrancó con la muerte de su único hijo. Fue el 13 de noviembre de 2005, cuando el chico (Pedro, como él, de 19 años, estudiante del polimodal) compartía un asado en la casa de su amigo, Héctor Arangel, junto con otros dos chicos. Fue en esa ocasión en que Arangel manipuló una escopeta calibre 16, apretó el gatillo y le pegó a Pedro, que estaba en otra habitación.
El hecho fue considerado accidental, pero Arangel recibió una pena de cumplimiento efectivo, a cuatro años y medio de prisión. El chico, también de 19 años, fue a parar a la cárcel de Melincué, pero poco después lo trasladaron a una celda de la comisaría de Teodelina.
Desde entonces, todo el pueblo vio cómo Pedro Ángel Lemos se fue encerrando en sí mismo. "Era un hombre de carácter fuerte, de esos que gritan un poco más que el resto", describió un vecino que lo conoce desde hace años. "En algunos momentos decía que iba a tomar venganza por mano propia, pero nadie lo tomó en serio", dice ahora el presidente de la junta comunal del pueblo, Juan Lombardi. Lemos cerró el boliche, alquiló el local y sobrevivió con ese ingreso modesto más alguna changa de albañilería y plomería. Nada fuera de lo normal, salvo que se lo veía muy seguido en el cementerio, casi todos los días e, incluso, durante las noches.
Pedro Ángel Lemos se había quedado solo. Ya se había separado de su mujer cuando ocurrió su tragedia personal. Y ahora estaba enfermo de cáncer, según él mismo le contó al jefe comunal, cuando fue a pedirle ayuda para hacerse una tomografía computada.
Nadie sabe todavía por qué fue este miércoles 7 el día elegido por Pedro Ángel Lemos para poner en marcha su venganza: faltaba una semana para el segundo aniversario del crimen de su hijo. Lo cierto es que a eso de las 20 se subió a su motito, transitó los 17 kilómetros que hay hasta la ciudad de Villa Cañás y allí fue hasta la casa de Lidia Arista (50), la madre del chico preso por la muerte de su hijo. Golpeó la puerta y primero disparó a quemarropa contra el hombre que le abrió la puerta, Héctor Armesto (51), actual pareja de Lidia. Luego entró a la casa y fusiló a la mujer. Todo ante la vista del pequeño hijo de ambos, un nene de ocho años que salió corriendo a la calle, llorando y gritando: "Mataron a mis papás". Los vecinos que se asomaron vieron cómo el homicida subía a su moto y partía de vuelta a Santa Isabel.
Su venganza recién empezaba. De regreso en el pueblo, ahora era el turno del padre de quien le había arrebatado a su hijo. Fue hasta la casa de Orlando Arangel, pero no lo encontró. Entonces disparó contra la mujer que convive con él, Marta Torres, quien recibió un tiro en el pecho y quedó malherida.
Quedaba una última escala en su itinerario de locura: la casa de la jueza de Paz del pueblo, Olga Cuminetti de Sylverster. La mujer quiso ponerse a salvo, refugiándose en una farmacia, al lado de su casa, pero Lemos igualmente la atacó a balazos y la mató.
Nadie se explica por qué Pedro Ángel Lemos quiso vengarse de alguien que estaba purgando su culpa. Menos aún pueden descifrar la razón de que fueran los padres del condenado los destinatarios de la vendetta. Y todavía menos se entiende por qué cayó la jueza de Paz en toda esta locura. Salvo por algunas notificaciones formales, la jueza no había intervenido en la causa por el crimen de su hijo: fue un juez en lo Penal de Venado Tuerto el que condenó al acusado.
Algunos creen que la razón puede encontrarse en que la jueza fue quien intercedió para que el joven Héctor Arangel, preso en la cárcel de Melincué, a 45 kilómetros de Santa Isabel, fuera trasladado a una comisaría más cercana. "No tenía ningún vínculo con la familia del chico. Sólo lo hizo por una cuestión humanitaria, para evitar que estuviera en un ambiente que lo iba a perjudicar", explicó el presidente comunal, Juan Lombardi.
Como tantas otras noches, Pedro Ángel Lemos subió a su moto y enfiló hacia el cementerio del pueblo. No se sabe en cuál de sus escalas recibió una herida, dicen los investigadores, porque apareció en el puño del scooter una mancha de sangre coagulada. También quedó un rastro de sangre en el itinerario que hizo, junto a su vehículo, entre las tumbas, para terminar en la que guardan los restos de su hijo. Se las había arreglado para abrir una de las dos puertas del cementerio que, a esa hora –las 21.20– estaba cerrado.
Usó la misma pistola Bersa 9 milímetros que había utilizado para disparar a sus víctimas. Apuntó al centro del pecho y se mató. En su mochila, colgado en la moto, quedó un revólver calibre 38 que no llegó a usar. Con su muerte, también quedaron guardadas las razones que lo empujaron a desencadenar la tragedia que nadie olvidará en Santa Isabel.

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memoria, verdad y justicia


[Marcelo Brodsky] Discurso leído en el monumento en memoria de los caídos durante la dictadura argentina.
Argentina. Hace diez años, el 10 de diciembre de 1997, en un momento en que la memoria no estaba en la agenda del Estado y en que aún regían las leyes de impunidad, tras la aprobación de la Constitución que dio a los porteños una institucionalidad propia e independiente, los organismos de derechos humanos iniciamos el proceso para que esta Ciudad Autónoma asumiera una política pública de memoria que reconociera a las víctimas del terrorismo de Estado. Nos dirigimos a los legisladores electos por primera vez en el marco de esta Constitución, para presentarles una iniciativa destinada a construir en las márgenes del Río de la Plata un Monumento y un Parque de Esculturas para recordar y reivindicar a las víctimas del terrorismo de Estado.
Pocos meses después, la primera Legislatura elegida en la ciudad de Buenos Aires aprobaba la ley que determina la creación del Parque de la Memoria y del Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado. La ley creó también nuestra Comisión Pro Monumento, una entidad de nuevo tipo, con participación de los poderes Ejecutivo y Legislativo de la ciudad, de la Universidad de Buenos Aires y de organismos de derechos humanos, pionera en el país como modelo de gestión participativa.
La Comisión convocó a un concurso internacional de obras de arte en el que se presentaron 665 proyectos. Fueron elegidos doce, más otras seis obras de artistas reconocidos por su compromiso en la lucha por los derechos humanos invitados por la Comisión. El arte contemporáneo está presente porque apela al mismo tiempo a la sensibilidad y a la razón.
Se armó un equipo que trabajó durante seis años en la confección de la lista de nombres para incluir en el Monumento siguiendo un procedimiento estricto de verificación. Son los nombres de las víctimas del terrorismo de Estado, de los detenidos-desaparecidos, de los asesinados y de los caídos en combate. El Monumento incluye los nombres de los desaparecidos y asesinados en Argentina de cualquier nacionalidad, y los de los argentinos secuestrados y asesinados en el extranjero por las fuerzas represivas de la dictadura, en el marco del Plan Cóndor.
La arquitectura del Monumento traza una marca sobre el territorio de nuestra pampa en su confluencia con el río. La obra modifica el terreno y recupera la barranca ribereña, horadándola con la traza del Monumento. Una herida que no cierra avanza sobre la colina y se abre sobre el río, el mismo al que arrojaron a miles de personas. El Río de la Plata nos da el nombre de rioplatenses, define nuestra identidad, una identidad cargada de dolor que este parque contribuirá a transformar ayudándonos a comprender nuestra historia para transmitirla a nuestros hijos. Para que las nuevas generaciones de argentinos puedan aprender de nuestra experiencia y entender desde las entrañas la magnitud del terrorismo de Estado.
Memoria, Verdad y Justicia han sido los ejes centrales de construcción política de las organizaciones de derechos humanos de nuestro país en sus largos años de lucha. La forma que adquiere en este caso la Memoria es la de un Monumento a las víctimas. Esta obra deja claro, piedra sobre piedra que no los olvidamos y que reivindicamos su lucha y su compromiso de pelear por una Argentina justa y solidaria. Con alegría inauguramos este Monumento, porque los nombres que lo forman están presentes, están entre nosotros, no han sido olvidados. Están en cada nieto recuperado, en cada ronda de los jueves en la Plaza, en cada joven que se compromete activamente con una militancia social, estudiantil, política o cultural, en cada persona que trabaja para lograr que los ideales de justicia, igualdad y solidaridad por los que vivieron y lucharon sean una realidad.
Memoria, en la que este Monumento da un paso fundamental, al identificar en cada nombre a un caso único, una vida, una familia, un proyecto truncado. Cada nombre está escrito en un ladrillo único de piedra de pórfido de la Patagonia. Las piedras se pueden tocar y se dispuso que estén a la altura a la que puede llegar el brazo extendido de una persona de mediana estatura. Cada nombre se integra en un conjunto, en una generación, en miles de personas reales que vivieron y que encuentran en el Monumento una unidad y un reconocimiento, un único nombre común, y la posibilidad de narrar desde su silencio la historia de todos.
Verdad, en la que se ha venido trabajando año tras años, en los testimonios, en los Juicios de la Verdad, en la persistencia de los testigos, en el relato de los sobrevivientes. Verdad que siempre hemos reclamado y seguimos reclamando. ¿Qué pasó con cada uno? ¿Dónde están sus restos? ¿A quién le entregaron a los niños? ¿Cómo los llaman ahora? ¿Quién fue el responsable en cada caso? ¿Quién dio la orden? ¿Quién la ejecutó?
Y Justicia. Una Justicia que ha sido lenta, y que avanza tras la anulación y declaración de inconstitucionalidad de las leyes de impunidad. Queremos más justicia, más celeridad en su trabajo, más juicios, más testimonios, más condenas. Queremos justicia en todas las causas, con todos los recursos del Estado aplicados a acelerar los procesos. Queremos que el Nunca Más no sea una expresión de deseos, sino un logro concreto, material, tangible, un logro real de nuestro pueblo, un aprendizaje y un ejemplo.
Este parque envía un mensaje a América latina y al mundo. Hemos avanzado. Nuestra larga lucha por Memoria, Verdad y Justicia ha sido capaz de encontrar nuevas formas. Desde los escraches de HIJOS hasta el Teatro por la Identidad, desde las rondas de las Madres al debate por la transformación del espacio del terror de la ESMA y la construcción del Museo de la Memoria, nuestra sociedad ha sido capaz de reinventar sus métodos de lucha y hoy puede mostrar al mundo con orgullo que estamos trabajando por la memoria, que estamos avanzando en la aplicación de la justicia, que no olvidamos a los que cayeron luchando por un mundo justo frente a un Estado que se convirtió en terrorista y reprimió al movimiento popular para imponer su proyecto neoliberal. Los nombres permanecerán en la piedra de este Monumento cuando ninguno de nosotros sea recordado, están en la memoria colectiva y ya no saldrán de ese lugar. Esta política de Estado trasciende a la ciudad de Buenos Aires en la medida en que recuerda a los detenidos-desaparecidos de todo el país. Sus dimensiones y su valor simbólico son tan grandes, tan universales, tan contundentes que se extienden más allá de las fronteras argentinas. Es deber del Estado nacional realizar las investigaciones necesarias para identificar a los que todavía no están, así podremos seguir agregando en los ladrillos de pórfido aún en blanco los nombres que resulten de esa investigación.
Cada familia que tenga un desaparecido tendrá en el Parque de la Memoria un lugar donde recordar su nombre.
A los argentinos que dejaron el país, a los exiliados por razones políticas que se quedaron en otros países del mundo que les dieron acogida, les decimos que ahora tienen una nueva razón para venir. Los invitamos a visitar este Monumento, a reconocer a sus amigos, y a contarles a sus hijos por qué se fueron. Vengan, recorran las estelas, recuerden a los que están allí, cuenten cómo eran. Lo mismo decimos a los ex presos políticos de la dictadura. Seguramente muchos de sus amigos y compañeros están incluidos en el Monumento. Vengan a recordarlos. Cuenten cómo eran. Sigan haciendo libros, testimonios, películas, presentaciones, jornadas, recuperen las fotos, las historias, las anécdotas. Ayúdennos a no olvidar. A los nietos recuperados les decimos que aquí tienen un lugar para reconocer el nombre de sus padres verdaderos, para encontrar el nombre y el apellido recuperados en un lugar en el que estarán acompañados por miles de sus compañeros. Que a los 88 nietos recuperados se sumen muchos más que puedan tocar el nombre aún desconocido de sus padres es el deseo y el compromiso de nuestra Comisión.
De ahora en más, tanto para completar la obra como para que este parque pueda ejercer plenamente su función, necesitaremos el compromiso activo del Gobierno de la Ciudad y del Estado nacional.
El parque recibirá muchas visitas. Nuestra propuesta para las visitas protocolares es que las flores que se traigan en homenaje a los desaparecidos sean arrojadas al Río de la Plata. El río recibirá las flores como un recuerdo para todos. El Monumento no tiene cuerpos, sino nombres de compañeros. Los desaparecidos siguen desaparecidos pese a estar inscriptos en el Monumento y en nuestra memoria.
Las políticas de Estado y la acción de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos han confluido para la construcción del Parque de la Memoria y del Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado que hoy estamos inaugurando. Sin embargo, la presencia fundamental que nos anima es la de los miles de argentinos cuyos nombres están inscriptos en estos muros y la lucha a la que dedicaron su vida.
¡30.000 detenidos desaparecidos! ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!

Extracto del discurso leído ayer en nombre de los organismos de derechos humanos que integran la Comisión pro Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado.

8 de noviembre de 2007
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