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caso dalmasso en manos de la ciencia


[Raúl Kollmann] Las derivaciones de la acusacion contra Facundo Macarrón.
El crimen de Nora Dalmasso entró en un área que de inmediato generó un debate científico y criminalístico que promete continuar. Las pruebas contra el hijo de la víctima son, como dice el mismo fiscal, "insuficientes". Las ramificaciones de un asesinato aún sin resolver.
El caso Dalmasso derivará en un debate científico y criminalístico que, en principio, será de difícil resolución. El propio fiscal admite –-y lo puso por escrito en su resolución– que las pruebas contra Facundo Macarrón, el hijo de la víctima, constituyen una "sospecha insuficiente". Esa es la razón por la que no detuvo a Facundo. Página/12 accedió a algunas de las evidencias en las que cree el fiscal Javier Di Santo. Por ejemplo, los genetistas del Ceprocor, que trabajan para la fiscalía, encontraron "linaje paterno" en células ubicadas en las sábanas, la vagina y la vulva de Nora Dalmasso. El fiscal concluye, por ejemplo, que no pueden ser del marido de Norita, por cuanto las sábanas se cambiaron cuando él ya se había ido de viaje a Punta del Este.
Sin embargo, cinco especialistas del máximo nivel, consultados por este diario –la doctora Ana María Di Lonardo, el doctor Juan José Fenoglio, el criminalista Raúl Torre, el doctor Mariano Castex y el doctor Osvaldo Raffo– evaluaron las evidencias genéticas y criminalísticas y consideraron que no son para nada categóricas. El debate se abre de esa manera, pero al final todo confluye en una afirmación del fiscal: "No tengo pruebas de que Facundo Macarrón haya estado en Río Cuarto la madrugada del crimen". Y allí está el centro del caso. Si, como asegura Facundo, no se movió de Córdoba Capital y si no se consigue ninguna evidencia en ese sentido, no habrá forma de acusar al hijo de Nora Dalmasso. Y, además, si no fue Facundo, el crimen corre serio riesgo de quedar impune.
El homicidio de Río Cuarto deja una gran cantidad de preguntas en el aire y un debate que seguirá en los próximos meses.

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¿Cuál es la prueba que llevó al fiscal Di Santo a acusar a Facundo, con grado de sospecha leve?
Sin dudas, el informe genético del Ceprocor. El prestigioso instituto de la Unidad Córdoba Ciencia señala que pudo encontrar "haplotipo del cromosoma Y, marcador del género varón" que surgió de la comparación de lo encontrado con la sangre que se le sacó al abuelo de Facundo, Félix. Cuando se encontraron las células, en principio de la piel, pero podrían ser también de esperma, se decidió sacarles sangre a las 26 personas que estuvieron en la habitación inmediatamente después que encontraron el cuerpo de Norita. Eso se hizo para descartar que las células provengan de una contaminación de la escena. El primero que se sacó sangre, por ejemplo, fue el propio fiscal que estuvo junto al cuerpo. Entre las personas a las que se le hizo la extracción estuvo el abuelo, Félix. Por ello el fiscal sabe que el haplotipo encontrado pertenece a los varones Macarrón.

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¿Eso significa que las células podrían ser de cualquier Macarrón? ¿Del padre Marcelo Macarrón, marido de Dalmasso; del hijo, Facundo o del abuelo Félix?
Sí, efectivamente. Además hay haplotipos que son muy habituales y algunos muy raros. El encontrado en este caso es muy raro y por eso el fiscal afirma que es de los Macarrón. Cualquiera de ellos.

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¿Se va a poder determinar si son del abuelo, del padre o del hijo?
Según la fiscalía, no. Es decir que nunca se va a saber de cuál de los Macarrón son esas células. Hay una sola posibilidad –siempre según la versión de la fiscalía–: que las muestras enviadas al FBI permitan determinar no sólo el linaje paterno sino el linaje materno. Ahí sí. Porque, como es obvio, Facundo tiene una madre, Marcelo Macarrón otra madre y Félix Macarrón, otra. La fiscalía dice que si el FBI no lo establece, nunca se sabrá de cuál Macarrón son las células encontradas.

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¿Por qué no se puede saber a cuál de los Macarrón corresponden las células encontradas?
Según la fiscalía y el Ceprocor el perfil genético femenino de esas células no se pudo determinar porque en toda la escena existía una mayoría absoluta de material de la víctima, es decir, de Dalmasso. Ellos afirman que con una porción muy ínfima se puede determinar el haplotipo del linaje paterno pero que se necesita mucho más para establecer el linaje materno y no lo pudieron conseguir. Hay genetistas que sostienen que debió ser relativamente sencillo establecer el patrón genético femenino, con lo cual hubiera quedado claro a cuál de los Macarrón pertenecen las células encontradas.

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¿De qué sirve sacarle sangre a Facundo Macarrón? ¿Le van a sacar sangre?
No sirve de nada en este momento y no habrá extracción. Esto se lo aseguró a Página/12 una fuente de la fiscalía. ¿Por qué? Porque todo lo que dará será el haplotipo que se corresponde con el linaje paterno. Y eso ya lo tienen por la sangre que le sacaron al abuelo.

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¿Cómo se encontraron las células que se analizaron?
La primera respuesta la da una de las máximas referentes en genética de la Argentina, la doctora Ana María Di Lonardo, ex titular del Banco Genético de Datos, que sirvió y sirve, por ejemplo, para la identificación de los nietos de los desaparecidos. "Las células de la piel de las que se obtuvo el ADN fueron obtenidas de las evidencias recogidas en la escena del crimen el día en que se descubrió el mismo", señala Di Lonardo. El forense Juan José Fenoglio explica que las muestras seguramente fueron recogidas del isopado vaginal que se le hizo al cuerpo de Norita y de las sábanas que se enviaron a analizar. El propio fiscal sostuvo en una entrevista con Telediario Digital de Río Cuarto que "las células serían de la piel, pero potencialmente de esperma". Esto confirma de dónde se recogieron las muestras.

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¿Dónde estaban las células en las que se encontró el patrón genético de los Macarrón?
Como ya lo señaló Página/12 el jueves, en la vagina, en la vulva (parte exterior del aparato sexual femenino), en las sábanas y el cinturón de la bata, justamente el que se usó para ahorcar a Dalmasso.

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¿Por qué el fiscal dice que las células serían de Facundo y no de su padre?
En realidad, un punto fundamental es determinar si son de Marcelo Macarrón, el marido de Norita. El dormía en la misma cama que ella, mantuvieron relaciones sexuales el lunes anterior al crimen y podrían haber compartido las toallas y la propia bata. El fiscal sostiene, por ejemplo, que algunas células se encontraron en las sábanas y que cuenta con el testimonio de la doméstica que declaró que cambió las sábanas después que Marcelo Macarrón emprendiera viaje a Punta del Este. Por lo tanto, esas células no pueden ser del padre. También argumenta que se encontraron células en la vulva, parte externa del aparato genital de Dalmasso. Como ella se bañaba todos los días, esas células no habrían podido quedar allí si fueran del padre que estaba en Punta del Este. Y respecto de las que están en la vagina, en la fiscalía afirman que la última relación sexual se produjo el lunes anterior y que las células no perviven en ese lugar más de 48 horas. El profesor universitario, forense y anátomo-patólogo Juan José Fenoglio discrepa con esta mirada. "Los espermatozoides sobreviven unas 48 horas, pero las células muertas pueden estar allí una semana entera." Otros genetistas, que pidieron reserva de su nombre, afirmaron a este diario que la variante más probable es que de la relación que mantuvieron Macarrón y su esposa hayan quedado esas células, que lo mismo sucede en la vulva o que incluso las células pudieran estar en las toallas o en la misma bata. Lo propio ocurre con la sábana: las células de la piel son como el pelo, pueden caer de una toalla, una bata, un cinturón. Di Lonardo pone el dedo en la llaga, con un toque de ironía, recordando que hace varios meses el Ceprocor dijo que no pudo obtener resultados de las muestras: "Es claramente llamativo que primero no se haya obtenido nada y ahora, seis meses más tarde sí y coincidiendo con el patrón del abuelo paterno. El ADN obtenido ha demostrado ser de comportamiento bastante caprichoso". Como se ve, la fiscalía dice: las células no son de Macarrón padre. Los demás especialistas contradicen: eso no se puede dar por probado de ninguna manera.

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¿Por qué las células serían de Facundo y no del abuelo Félix?
Los testigos dicen que Félix Macarrón no entró en la habitación donde estaba el cuerpo de Norita. Miró desde la puerta. Es decir que las células no pudieron caer sobre la sábana ya producida la muerte de la víctima. El otro elemento que juega a su favor es que aquella madrugada durmió en su casa, junto a su mujer y una hija que no suele vivir en esa vivienda y que aquella noche sí se quedó a dormir y afirma que su padre estaba allí. El abuelo, entonces, tiene una coartada que parece sólida, aunque en la fiscalía quedan algunas dudas, tal vez menores.

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En resumen, ¿cuánta fuerza tiene la prueba genética?
Según el fiscal, tiene mucha fuerza, aunque no decisiva porque científicamente no puede probar a cuál de los Macarrón pertenecen las células. Según los genetistas y forenses consultados por este diario –Osvaldo Raffo, Ana María Di Lonardo, Juan José Fenoglio y Mariano Castex– la prueba es débil. Si las células fueran de Marcelo Macarrón se terminó el debate. No sólo Facundo es inocente sino que, además, hay que determinar quién es el culpable.

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¿Es cierto que la coartada de Facundo es endeble y que tiene una discrepancia con su amigo Andy Peralta?
En la fiscalía afirman que Facundo declaró que cenó en el restaurante Córdoba, frente a su departamento, y se fue de allí a las tres de la mañana, mientras que Andy Peralta afirma que se separaron a las dos de la mañana. El criminalista Raúl Torre sostiene que ni siquiera se puede considerar eso una contradicción. "Cada uno ve las cosas, percibe los horarios, desde su óptica. Es muy común, casi diría que lo más habitual, que dos personas preguntadas sobre algo ocurrido unas semanas antes, tengan esas diferencias en la apreciación del horario."

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¿Qué otro elemento señala el fiscal como indicio incriminatorio?
Di Santo dice que en la causa existe un informe de la empresa de celulares que establece que Facundo tuvo apagado su celular desde las dos de la mañana hasta las cinco de la tarde del día siguiente. Si lo hubiera tenido prendido, resultaría fácil determinar dónde estuvo durante todo ese tiempo, porque el celular emite una señal que se cursa por la antena más cercana. Facundo, en cambio, declara que no recuerda haber apagado el celular en ningún momento. Quien vuelve a hablar es el doctor en criminalística Torre: "Hoy en día se piensa que con un pelo y una llamada telefónica se esclarecen los casos. No es así. En el crimen de Río Cuarto lo genético no es categórico y ni siquiera hubo una llamada de Facundo Macarrón. Tuvo el teléfono apagado. Y eso no es incriminatorio. Lo que hay que probar es que estuvo en Río Cuarto".

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¿Existe algún indicio de que Facundo estaba peleado con la madre? ¿Alguna declaración de un comportamiento violento, de algún antecedente de lo ocurrido?
Durante los 20 días que duró el secreto del sumario, el fiscal Di Santo produjo 600 fojas del expediente. Las partes no las pudieron leer todavía y recién lo harán mañana. Mientras tanto, recibieron un informe del fiscal. En ese informe, Di Santo dijo que no tiene móvil del crimen ni razón por la que Facundo hubiera matado a su madre. Tampoco hizo referencia a ninguna declaración que pudiera aportar datos sobre tensiones, enfrentamientos, relaciones amorosas madre-hijo, o lo que fuera que pudieran darle un motivo a Facundo para matar a su madre.

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¿Hay algún elemento que pruebe que Facundo estuvo en Río Cuarto esa madrugada?
No, ninguno. No hay un solo testigo que lo haya visto en esa ciudad, no aparece tomando ningún micro ni en ninguna estación de peaje. El dice que se fue a dormir porque al día siguiente tenía que estudiar y que los datos que figuran en el estacionamiento, donde queda registrada la entrada y salida de cada cochera, indican que el auto no se movió. El fiscal afirma que ese informe no lo tiene y que no ha podido probar en qué cochera estuvo el auto de Facundo esa noche. Lo concreto es que no hay evidencias de ninguna naturaleza que sitúen al joven en Río Cuarto. Si existieran el fiscal hubiera detenido a Facundo.

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¿Cómo se llegó a la acusación contra Facundo por abuso sexual?
En el cuerpo de Nora Dalmasso hay lesiones, en la zona genital, en el ano, en los pezones, un golpe en un codo. Aunque al principio el fiscal decía que se trataba de elementos de una relación consentida fuerte, con un amante, terminó inclinándose por la teoría de la violación. De manera que, sí o sí, tenía que acusar por algo parecido a la violación. Al final, se inclinó por abuso sexual, pero sin penetración. En la fiscalía afirman que las lesiones en los pechos y el golpe en el codo son comprobables y que todavía no pueden afirmar que haya habido penetración. Forenses como Raffo, Luis Ktvitko y el criminalista Raúl Torre, que estudiaron el caso, creen que la hipótesis más probable es que el homicida haya violado a Norita. La encontró en la cama, leyendo, se le tiró encima y la violó.

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¿Qué pasa con la acusación contra el pintor Gastón Zárate?
Es obvio que no se puede mantener la imputación, al mismo tiempo, contra dos personas que no tienen relación entre sí. Las pruebas contra el pintor eran muchas y de envergadura:
Según declaró el amigo del pintor, Carlos Curiotti, Zárate le contó que esa noche fue al Villa Golf, trepó por una zona de la casa, la encontró a Nora acostada leyendo y la violó. La versión tenía credibilidad por dos datos que no se conocían públicamente: los anteojos de Norita estaban tirados en el piso y también se encontró un cuaderno que, aparentemente, estaba leyendo.

-La defensa de Zárate, a cargo del eficiente abogado Enrique Zabala, planteó que Curiotti era una especie de minusválido mental y también la familia de Carlitos dijo que la policía lo apretó durante muchas horas. Eso debilitó su testimonio.

-La novia de Zárate declaró que por aquellos días el pintor andaba con un celular muy moderno. El pintor nunca pudo explicar de dónde lo sacó. Es más, está probado que mintió. Todo indica que se trataba de un Motorola, uno de los dos aparatos que se llevaron de la casa de Dalmasso.

-Respecto del otro celular, un Sony-Eriksson, también hay otra declaración de una persona relacionada con Zárate, que demostraría que tal vez también tuvo ese aparato en su poder.

-La novia y el los padres de la novia declararon que vieron a Zárate tirar un chip al inodoro. El pintor nunca pudo explicar de dónde sacó ese chip y qué razón tendría para haberlo tirado.

-Zárate tiene antecedentes muy graves de violencia. Fue denunciado judicialmente por su madre por intentar ahorcarla, por pegarle patadas y golpes de puño. También su padre lo denunció y los golpes también fueron propinados a los hermanos. La Justicia le ordenó un tratamiento psiquiátrico. La madre, que ahora lo defiende a capa y espada, sostiene que se trató de incidentes domésticos menores.

-La novia declaró que, en una oportunidad, tras una pelea brutal, él se arrepintió y, llorando, le dijo: "Yo no te convengo, soy un violador".

-El escándalo que produjo la detención de Zárate en Río Cuarto, cuando todos esperaban que apresen a un amante, empresario, rico y político, llevó a que el juez lo dejara libre y tanto el magistrado como la Cámara sostuvieran que las pruebas eran reales aunque insuficientes. En otras palabras, le dijeron al fiscal que espere una prueba todavía más contundente como el ADN. El Ceprocor dijo que no había podido conseguir el perfil genético –ahora sólo consiguió un patrón masculino– y ahora se espera lo que venga del FBI, que tiene más muestras y supuestamente mejores.

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¿Cómo seguirá ahora el caso?
La familia Macarrón está muy convulsionada y anímicamente destruida, lo que podría provocar importantes novedades en la defensa en las próximas horas. Por de pronto, irán a declarar numerosos testigos convocados por la defensa y luego el propio Facundo. Criminalistas como Raúl Torre y varios juristas consultados por este diario consideran que imputar al hijo de una víctima requiere de pruebas muy contundentes, no de una sospecha insuficiente, como la que reconoce el fiscal. Esos juristas insisten en que no debió imputarse a nadie y que la lógica indica que tendría que haberse buscado la prueba –si existe– de que Facundo estuvo en Río Cuarto. El fiscal, por su parte, está convencido de sus pasos y todos en Córdoba dicen que la presión fue muy fuerte y la convulsión muy grande. Hoy existe el enorme peligro de que la investigación vaya a un callejón sin salida y que el debate genético y criminalístico termine en impunidad. O, peor aún, que se condene a un inocente.

10 de junio de 2007
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no cree que su hijo sea parricida


Macarron dice que, aun si fuera su hijo, quiere saber la verdad.
El viudo hizo saber que no cree que su hijo sea el asesino. Facundo declararía la semana próxima. El fiscal espera los estudios del FBI.
Marcelo Macarrón, el viudo de Nora Dalmasso, manifestó su intención de seguir siendo querellante en la causa, aun en el caso de que su propio hijo, Facundo Macarrón, sea quien ocupe el banquillo de los acusados por el homicidio de su madre. "Yo no creo que sea mi hijo (el asesino), pero además, aunque fuera mi hijo, quiero que se descubra quién es el autor de la muerte de mi mujer y que responda ante la Justicia y la sociedad", fueron las palabras que Marcelo Macarrón transmitió a través de su abogado Tirso Pereyra. Por su parte, Facundo Macarrón, imputado bajo "sospechas leves" de ser responsable del supuesto delito de "abuso sexual y homicidio" de su madre, se presentó ayer en los tribunales de Río Cuarto para notificarse de los cargos en su contra, pero recién será citado a indagatoria la semana entrante. Desde el otro lado, el fiscal Javier Di Santo dijo que aguarda el resultado de los estudios genéticos que está realizando el FBI, en los Estados Unidos, para determinar "la línea materna del patrón genético que nos definiría a una sola persona" como sospechosa del crimen.
Di Santo sostuvo su imputación "leve" sobre Facundo Macarrón basándose en la presencia, en 13 puntos de la escena del crimen, de células de piel cuyo perfil genético se corresponde con la rama masculina de la familia Macarrón. Las células fueron encontradas en el cinturón de la bata con la que estrangularon a Nora, en la vulva y en una de las sábanas de la cama donde fue encontrado el cadáver de la víctima. Ayer, el fiscal aclaró que todavía hay que esperar que llegue el informe del FBI y recalcó que, por ahora, "no se analiza pedir en lo inmediato" una muestra de sangre a Facundo Macarrón para cotejar el registro genético. El primer estudio, sobre el que se basó el pedido de Di Santo, se realizó sobre Félix Macarrón, abuelo de Facundo y padre de Marcelo.
Facundo Macarrón, de 20 años, llegó cerca de las 8,30 a los tribunales de Río Cuarto. Ingresó por una puerta lateral y de ese modo evitó todo contacto con la prensa. El abogado Diego Estévez, que representa a los padres de Nora Dalmasso, confirmó que el joven estuvo unos minutos en el despacho del fiscal, donde se notificó de la acusación. Estévez aseguró que a sus clientes "les interesa sobremanera identificar al asesino", aunque aclaró que los abuelos maternos del chico creen que Facundo "no es el asesino". En ese sentido, anticipó que "las pruebas que nosotros vamos a presentar van a estar orientadas a encontrar al verdadero asesino".
Estévez comentó que Facundo "tuvo una charla con sus abuelos, a quienes les juró y perjuró que es inocente" y que "se siente tranquilo, aunque muy preocupado con todo lo que está sucediendo". Por su parte, el defensor del muchacho, Benjamín Sonzini Astudillo, aseguró que su representado "está muy bien" y que tiene "una inmensa cuota de tranquilidad" luego del pedido del fiscal dado que "en los últimos 20 días lo detuvieron virtualmente siete veces". El letrado pronosticó que el joven "va a permanecer en libertad". Al mismo tiempo se declaró "conforme" con la acusación del fiscal, porque "si las pruebas fueran contundentes, a tenor de la calificación legal que tiene la causa, Facundo ya estaría detenido".
También habló una tía de Facundo, quien aseguró que Nora Dalmasso tenía conocimiento de la supuesta relación homosexual que mantenía su hijo con un amigo y descartó que eso pueda constituir el supuesto móvil del crimen. "Norita fue muy abierta toda la vida y por eso lo aceptaba y lo apoyaba a su hijo", explicó la mujer.
Sonzini Astudillo negó, además, que el amigo de Facundo lo haya complicado cambiando su declaración. "Hay más de 30 testimonios que lo ubican a Facundo en la ciudad de Córdoba. Estuvo hasta la medianoche en una fiesta en el Rotary Club y después se fue a comer con amigos a un restaurante de la calle Estrada y Buenos Aires, el cual ya no existe", dijo el abogado, quien de ese modo insistió en que el chico estuvo lejos de la escena del crimen.
Astudillo aseguró que también cuentan "con el ticket del estacionamiento donde (Facundo) dejó el auto. Es un indicio más de que estuvo en Córdoba. La fiscalía ha investigado a fondo ese tema (...) los colectivos, las remiserías, la estación. Pero no hay ni una persona que lo haya visto en Río Cuarto" la noche del crimen, insistió.
También salió al ruedo Tirso Pereyra, abogado del viudo de Norita. "Marcelo Macarrón quiere saber quién mató a su mujer. Yo le pregunté qué quería hacer de ahora en más y le dije que había dos caminos: asumir que vamos a entrar en un rol donde del otro lado está su hijo o desistir de ser querellantes y esperar a ver qué sucede con la suerte de Facundo en este proceso". Fue entonces que, según el abogado, el viudo respondió: "Yo no creo que sea mi hijo (el asesino), pero además, aunque fuera mi hijo, quiero que se descubra quién es el autor de la muerte de mi mujer y que responda ante la Justicia y la sociedad".
De todos modos, el fiscal Di Santo fue ayer muy prudente al referirse a la imputación contra Facundo Macarrón. "La medida era necesaria porque no podíamos permitir que los presuntos implicados accedieran a información formal" del expediente. El representante del ministerio público respaldó el resultado del estudio de ADN realizado en el Ceprocor y reiteró que es un dato clave, al igual que "muchas de las testimoniales". Dijo que hubo "un avance importante, pero no podemos hablar de avances definitivos", hasta que no llegue el resultado de los estudios que se están haciendo en los Estados Unidos.

9 de junio de 2007
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acusado de violación y parricidio


[Raúl Kollmann] El hijo fue señalado por el patrón genético. Imputan con grado de "sospecha leve" a Facundo Macarrón por el crimen de su madre.
Los restos de piel que se utilizaron para el análisis fueron hallados en 13 puntos de la escena del crimen, incluyendo el cinturón de la bata con que fue asesinada Nora Dalmasso. Tanto para el fiscal como para los especialistas la prueba no es definitiva.
El fiscal Javier Di Santo resolvió ayer imputar, con grado de sospecha leve, a Facundo Macarrón por el homicidio de su madre Nora Dalmasso. Le agregó la acusación de abuso sexual, aunque sin penetración, porque Nora registraba mordiscos en los pechos y otros indicios de haber sufrido una agresión sexual. El fiscal sostiene que en trece puntos de la escena del crimen –en el cinturón de la bata con la que ahorcaron a Norita, en su vulva y en la sábana de abajo– se encontraron células de la piel cuyo perfil genético se corresponde con la rama masculina de la familia Macarrón, por lo cual la primera mirada apuntó hacia Facundo. Al mismo tiempo, el fiscal agregó que hay otros elementos de interés que surgen de declaraciones, análisis telefónicos y documentales "que permiten albergar sospechas de participación" del joven, pero que estos elementos son sólo indicios, ya que la prueba genética es de rigor científico pero insuficiente. En otras palabras: lo tiene como sospechoso, pero no con evidencias contundentes que le permitan la detención. Uno de los grandes problemas que afronta el fiscal es que Facundo tiene testigos que lo vieron en la ciudad de Córdoba hasta más de las 2.30 de la mañana de aquel sábado y no tiene ninguna prueba de que haya viajado a Río Cuarto, ni de que se lo haya visto en esa ciudad, aquella madrugada.
El Ceprocor, un área de la Unidad Córdoba Ciencia, determinó el patrón genético de las células de la piel encontradas en la habitación donde mataron a Nora. De la misma manera que a los seres humanos se le cae el cabello casi en forma constante, también se caen células de la piel.
La determinación del Ceprocor obligó a descartar una hipótesis: que el patrón genético pudiera corresponder a una persona que estuvo en la habitación cuando se encontró el cuerpo ya sin vida de Dalmasso. Por ello, se le extrajo sangre a 15 personas, empezando por el fiscal mismo, y siguiendo por forenses, policías, funcionarios y todos los que estuvieron en la escena del crimen una vez descubierto el homicidio. Una de las personas que estaba en esa situación era Félix Macarrón, abuelo de Facundo y padre de Marcelo, el marido de Norita. En su resolución de ayer, el fiscal escribe textualmente: "De los estudios del Ceprocor se pudo determinar con cabal rigor científico la existencia de un haplotipo de cromosoma Y, lo que indica la presencia de perfil masculino. El haplotipo obtenido es compatible con el recuperado a partir de la muestra de sangre de Félix Macarrón".
El fiscal sostiene entonces que el posible asesino pertenece a la rama masculina de los Macarrón, pero al no ser posible que el homicida haya sido el marido, que estaba en Punta del Este, ni el padre de éste, Félix, por tener también una coartada muy firme, su mirada e imputación se dirigió a Facundo.
Una de las mayores expertas en materia genética de la Argentina, Ana María Di Lonardo, ex titular del Banco Genético de Datos, le hizo varios apuntes a Página/12:

- "Decir que el haplotipo es compatible con el de Félix Macarrón es un dato demasiado elemental –señaló Di Lonardo–. Hay haplotipos que están en miles y miles de personas, mientras que otros son muy difíciles de encontrar". Aparentemente, el dictamen del Ceprocor señala que el haplotipo es bastante específico de la línea masculina de los Macarrón, pero sobre eso deberá seguirse trabajando.

- Di Lonardo agregó: "Me llama la atención que no se haya podido conseguir más precisión. Por ejemplo, las autoridades no sólo tenían el perfil genético de Félix Macarrón, sino también el de Nora Dalmasso, la víctima del crimen, de quien se recogieron muestras en la autopsia. Es decir que se podría determinar si en esas células de la piel hay perfil genético tanto de la línea paterna como de la materna de Facundo. No entiendo por qué no se avanzó en eso

- "Las células de la piel perfectamente podrían corresponder al marido de la víctima, que estuvo conviviendo en esa casa con su mujer hasta 48 horas antes de la muerte".

- "Aun si las células de la piel se correspondieran con el perfil genético de Facundo, tampoco la prueba sería decisiva. El concurría algunos fines de semana a esa casa, había reformas edilicias de manera que pudo acostarse en la cama e incluso haberse puesto la bata. La prueba descripta no es definitiva para nada".
El criminalista Raúl Torre, en cambio, sostiene que, desde el punto de vista de la investigación, tiene peso importante el hallazgo del perfil genético encontrado en lugares tan claves como el cinturón que se usó para ahorcar a Dalmasso o la propia vulva de la víctima. "No es lo mismo encontrar una huella digital en una puerta que en una pistola con la que se cometió el crimen. Ahora bien, si esa pistola estuvo siempre en la casa y el acusado la solía tocar, habrá que buscar otros elementos para confirmar la imputación. Por ejemplo, la posibilidad de que haya estado en el lugar del crimen."
El propio fiscal califica su acusación de "sospecha insuficiente, obviamente con base objetiva" porque dice que la prueba científica es fuerte, pero que los demás elementos son sólo indicios.
Según se sabe, esos indicios son los siguientes:

- Facundo Macarrón afirma que estuvo en una reunión con jóvenes del Rotary Club y después se fue a cenar al restaurante Córdoba, con algunos de sus amigos. Allí estuvo hasta las tres la mañana, según dejó asentado en un escrito que presentó ante el fiscal. Este, en cambio, sostiene que tiene testimonios de algunos de sus amigos que dicen que no se fue a las tres, sino un rato antes.

- El segundo indicio tiene que ver con el celular de Facundo. Según el informe de la empresa operadora, el hijo de Nora tuvo el celular apagado desde las dos de la mañana hasta las cinco de la tarde de aquel sábado. Facundo afirma que no recuerda haber apagado el celular. El tema tiene su importancia porque el celular prendido permitiría determinar, por ejemplo, si Facundo se fue de Córdoba Capital hacia Río Cuarto o no.
El principal déficit que tiene el fiscal es que no puede probar que Facundo haya estado en Río Cuarto. Ese es, a la vez, el punto fuerte de la defensa. Se asienta en lo siguiente:

- Después de la cena, Facundo afirma que se fue a dormir porque al día siguiente tenía que estudiar. La defensa dice que está probado que en ningún momento de la noche sacó su auto ya que en la cochera hay una barrera que registra los horarios de entradas y salidas.

- No hay ningún testimonio, ningún dato, de que haya viajado por alguna empresa de autobuses. La averiguación la hizo el fiscal.

- Tampoco se registra el paso de su auto por las estaciones de peaje.

- No hay ningún testimonio que lo haya visto en Río Cuarto y menos todavía en Villa Golf, el barrio de la casa de sus padres.

La tía de Facundo, Silvia, reveló ayer que el joven es homosexual, tratando de demostrar así que no tiene asidero la teoría de que abusó de su madre. Además, contó que la madre conocía su inclinación sexual y que no tenía objeciones. Osvaldo Raffo, conocido psiquiatra forense, le dijo a este diario que esos datos no tienen relevancia desde el punto de vista de la investigación del crimen: "Acá la prueba pasa por determinar cómo se recogió la muestra de las células de la piel y, sobre todo, si el joven estuvo en el lugar del hecho. Me animaría a decir que la recolección de las muestras es muy dudosa, más teniendo en cuenta que ese muchacho vivía allí. Si se apoyó una toalla que él usó, perfectamente se podría haber transmitido al cuerpo de la madre o a la sábana el perfil genético".
El fiscal Di Santo tiene un punto de partida: el haplotipo compatible con los hombres de la familia Macarrón. Necesita ahora consolidar su prueba. Es casi seguro que llamará a indagatoria a Facundo, que le pedirá la extracción de sangre y le seguirá tomando declaración a todos los que tengan algo que agregarle a sus indicios. "La sospecha insuficiente, aunque obviamente con base objetiva, autoriza a recibir la declaración del imputado. Pero, en este caso, prohíbe someterlo a una medida de prisión", dijo el fiscal en su dictamen. O sea que aún no tiene elementos para sostener una sospecha suficiente. El panorama no es del todo optimista. Se empezó hablando de un amante, de alguien rico, de un político, que mantuvo una relación sexual consentida con Norita e incluso un juego de ahorcamiento erótico. Luego se pasó a acusar –con bastantes elementos de prueba– a un pintor que no sólo no habría mantenido una relación sexual consentida, sino que la violó. Y ahora las cosas derivan hacia un hijo que la habría abusado y matado sin que pueda exhibir algún antecedente que le dé sustento.

8 de junio de 2007
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pequeños carteles en guerra


[Cristian Alarcón] Dos nuevas muertes en la pelea de las bandas narco por el control de la zona del Abasto. Los pequeños carteles en una guerra a lo grande
Los sicarios colombianos, cuya presencia en Buenos Aires había revelado Página/12, atacaron de nuevo. Esta vez fue en Villa Urquiza, donde en una fiambrería mataron con una 9 milímetros con silenciador a una pareja peruana sospechada de ser narco. Es la guerra de los pequeños carteles por el control de la zona del Abasto.
La muerte campea en la banda de los Ñaña, y en la ciudad de Buenos Aires. Ahora entró a los fondos de una fiambrería en Villa Urquiza. Lo hicieron dos hombres que procedieron con la técnica de los profesionales.
–¿Están Lissie y Marcos? -–preguntó uno de los dos que bajaron de un Fiat Palio con la seguridad de los que estacionan en terreno conocido.
La mujer que atendía la fiambrería, en pleno Villa Urquiza, les dijo que no estaban. Pero era apenas una cortesía de los asesinos a sueldo que sabían que a esa hora los patrones de la casa descansaban en una pieza de los fondos. Usaron dos pistolas calibre 9 milímetros con silenciadores. La escena, de una violencia extrema, careció del ruido del combate. Probablemente las víctimas hayan estado dormitando, tirados los dos en la cama matrimonial, con un niño mecido por el sueño de los dos, protegidos del frío. Los sicarios, aunque profesionales, tuvieron piedad: no le dispararon aunque el niño ya habla. Fue tan rápida la acción de los matadores que Marcos, un tirador experto, ni siquiera llegó a manotear la 9 que tenía cargada. Dos disparos en la frente a él. Uno en la frente y otro en el pómulo a ella. Y la venganza que ya se cobró cuatro víctimas en las últimas tres semanas como parte de un mismo entuerto entre narcos peruanos, se había cumplido. "Son los mismos colombianos que mataron al Ñaña en el Spinetto. Después les mataron al que lo eliminó, Coqui, un peruano que vivió en Colombia y que trajo a los sicarios. Ahora siguió la cobranza. El que murió se había hecho vendedor por peso (mayorista) y había sido sicario del Ñaña." Así, sin ambages, lo cuenta la doña, una mujer entrada en años a quien llamaremos La Abuela. La Abuela conoce la trama. La cuenta. La escupe. La dice sin anestesias.
Página/12 narra estas tramas de construcción de poder paralegal en la ciudad hace casi dos años, desde que en octubre de 2005 un grupo de sicarios entró a matar con sus armas largas a la procesión del Señor de los Milagros, el cristo limeño adorado en todo el mundo por los migrantes peruanos. Aquella masacre inauguró una serie de investigaciones sobre cómo se vive en los territorios en los que lo narco comienza a ser la matriz de un modelo de convivencia y negociación permanente con la violencia. Desde septiembre de 2006, una guerra similar, pero completamente distinta en sus motivaciones y protagonista, revela que el mercado se teje y se desteje no sólo en las zonas estigmatizadas como violentas, sino en casi toda la ciudad. La pregunta que los investigadores suelen hacerse cuando hablan del tema es: ¿en qué lugar de la ciudad no se vende ni se compra droga?
Por eso la ubicación del último de los crímenes sorprende pero no tanto. Villa Urquiza. Quesada y Constituyentes. Casas bajas y clima de barrio. La pareja venía de sobrevivir a las duras reglas del mercado minorista en Once, Abasto, Balvanera y Almagro. Habían pasado por el camino soñado por cualquiera que pone el cuerpo en sobrevivir sometido al riesgo de llevar droga encima: comenzar 'de abajo' y crecer hasta ser algún día, no el primero, pero por lo menos uno de los que manejan la 'venta al peso', la ganancia más grande en la distribución local. Ella fue conocida en el Copacabana, un bar sobre la calle Corrientes, en Abasto, que se hizo famoso y terminó cerrando por las muertas que se sucedían tras peleas matreras de cuchilladas y puntazos. "Papeleaba, como varias que andábamos por la zona", cuenta La Abuela. "Y de repente se juntó con este muchacho, que trabajaba para el Ñaña, era su sicario", completa.
Shirley se había hecho llamar de muchas otras maneras en los últimos diez años; ésa había sido una de las estrategias para despistar, para dejar de ser una para pasar a figurar como otra: Charo, Teresa, Lissie, por ejemplo. Tenía dos hijos en Perú, que viven con un ex marido que se los retaceaba cada vez que ella no podía enviar el giro con los dólares a tiempo. "Es así, las mujeres se vienen sin los hijos y quedan trabajando para ellos, pagando toda la vida por escucharlos un rato por teléfono. Ella se deprimía a veces porque él no los dejaba contestar, pero aguantaba. Era una buena persona. No era de traicionar, en el barrio la querían por tranquila, por no molestar a nadie", dice la señora. Y él: él se hacía llamar Marcos, igual que el líder narco del Bajo Flores, Marcos Estrada González, prófugo desde que el domingo 13 de mayo el juez Jorge Ballesteros no pudo encontrarlo en los allanamientos masivos a la villa 1.11.14. Claro que su figura de próspero sicario devenido en mayorista no se podía comparar a la del peruano que supo dominar el Bajo durante los últimos siete años con una mezcla de inteligencia, terror y demagogia. "Este otro Marcos, que nada que ver con el de la 1.11.14, debía varias vidas por haber sido el que cumplía las sentencias del Ñaña", dice la fuente.
El crimen del lunes remite al del Ñaña. De 27 años, sus pasos como transa en la ciudad comenzaron hace seis años. Era un chico cuando a los 19 pasó, junto a un tío que hasta caer preso comandó al grupo, de descuidista y ladrón a vendedor de papeles en una esquina. Su nombre: Juan Mayuha Calderón. Logró 'batutear' el negocio en la zona que va de la avenida Corrientes hacia el Abasto y sus alrededores. Dicen que se expandía, que su capacidad de someter y eliminar eran incomparables. Las historias que lo convierten en un malvado van del homicidio liso y llano a la golpiza en plena calle. "Lo he visto pegarle a una mujer hasta bajarle los dientes porque se le había metido en su zona. Así la cuidaba. Nadie podía vender en sus esquinas, eran suyas, de su familia, de sus vendedores, de nadie más", le contó a este cronista un hombre de la comunidad que supo compartir cervezas con el capo. Los Ñañas, el tío y tres sobrinos, llegaron a manejar 15 soldados y unos cuarenta vendedores. "Dicen que lo mataron con seis balazos. Uno por cada uno de los cinco muertos que tenía encima, y otro –-el sexto– para él", cuenta el que lo conoció.
Las calles prohibidas para los atrevidos sin banda, sin jefe, sin más que el propio riesgo y capital para navegar los agitados mares de la ilegalidad, eran a saber: Carlos Calvo, Estados Unidos, Pichincha, Independencia, Urquiza, Alsina, Belgrano. Allí se hacía sentir el peso de los Ñañas también. Así fue que se produjeron dos muertes que trajeron vueltos como los de ahora: la de los hermanos Rojas Palacios, conocidos como los Nanas, una versión menos poderosa de los Ñañas. Los Nanas habían conseguido manejar cierta zona de Palermo desde una clínica tomada, el sanatorio Del Valle, en avenida Córdoba al 3600. Hasta que cuatro sicarios le dieron siete tiros a Segundo Rojas Palacios, de unos 50, cuando se paró a orinar en un árbol, medio borracho, la madrugada del 13 de septiembre de 2006. El crimen, ruidoso y sin sutilezas fue justo frente a una casa tomada en la que vivían decenas de peruanos dedicados a trabajos legales que declararon ante la justicia. Varios coincidieron en que el auto que se alejó por Estados Unidos era de marca japonesa. Los investigadores creen que se trata del mismo coche que tenían Shirley y Marco, la pareja asesinada el lunes. No solo por eso sino porque la víctima habría sido uno de los que mató a Segundo.
Pasaron dos meses y le llegó el turno al hermano de Segundo, Angel Rojas Palacios. Le metieron un tiro en la cabeza y le robaron un maletín durante la mañana del 9 de noviembre en Salguero y Cabrera. Los sicarios iban en moto. Desde entonces, las voluntades para eliminar a los Ñañas se sumaron. A los crímenes de los Rojas Palacios se les sumaron los anteriores. "El había matado a cinco. Pero algunos importantes. Por ejemplo a una pareja en el restaurante Las Tinajas. El que vino de Colombia a buscarlo con los cinco soldados es el hijo del hombre muerto en ese fusilamiento. Y otro de los que se sumó es el hermano de una mujer embarazada", le contó a Página/12 el muchacho que conoce la historia de cerca. La historia de la mujer embarazada se puede chequear. Se trata de una de las primeras mujeres que supo "batutear" una casa tomada en Abasto. Le decían La Pescadita. Y en la comunidad se le dice batutear, una palabra musical para definir que se controla una zona. La chica, dicen que joven y bonita, comenzó como socia del Ñaña. Pero pronto pasó a ser su enemiga. Su prosperidad fue intolerable para el capo. "En este negocio a veces cuando a alguien le va mal es mejor. El mismo Ñaña era capaz de ayudar a alguien que andaba en las malas. Pero en cuanto surges y te vas para arriba, eso es todo lo contrario. Viene la enemistad, la codicia, la envidia", describe la mujer que no parece temerle a las balas sentada en un restaurante que sirve ceviche del bueno y la más popular y deseada de las gaseosas peruanas, la Inca Cola.
Al Ñaña lo mataron el 13 de mayo pasado en la esquina de Pichincha y Alsina, frente al Spinetto. No se la esperaba, dice La Abuela. Lo agarraron borracho saliendo de un bar. Los sicarios, dice ella también, eran dos, uno de ellos colombiano, el otro un peruano que vivió mucho tiempo en Colombia. Pero pasaron dos días y el 15 de mayo los Ñañas devolvieron el golpe. El hombre al que le dieron un tiro en la cabeza cuando dormía en su pieza de hotel, en la avenida Belgrano al 2800, sería justamente uno de esos dos matadores: el peruano que vivió en Colombia. "Lo conocen como Coqui, vino con los sicarios para vengarse porque le habían matado a dos seres queridos", cuenta la fuente a este diario.
El hombre al que Página/12 entrevistó tras ese fusilamiento en su momento ignoraba quién era ese muerto reciente. Todos lo ignoraban, menos los sicarios. El hombre solo dijo que los asesinos habían sido contratados para vengar cinco muertes. Y dio los nombres de los que restaban en la lista. Entre ellos figura un tal Renzo, otro de los acusados de matar, pero esta vez a los Rojas Palacios. Entonces la trama se pone tan compleja, que ya es imposible seguirle el hijo a las alianzas y los enfrentamientos. Los investigadores reconocían ayer que encontraban relaciones entre los crímenes. Teléfonos celulares, el calibre de las armas, los coches, los apodos, los viejos crímenes que se pagan tanto tiempo después. En el expediente del homicidio de uno de los Rojas Palacios aparece como sospechoso el hombre acribillado ayer.
A pesar de la increíble red entre hechos violentos, la Justicia no parece estar en el mismo cruce de datos que las fuerzas federales –por órdenes superiores– ahora se empeñan en hacer, según perjuran. El mercado ilegal se reestructura a una velocidad superior. Los cimbronazos que sufren las organizaciones familiares, el permanente bregar de los vendedores más pequeños que pelean palmo a palmo la clientela para sobrevivir, los que estratégicamente se unen para fortalecerse o se divorcian para diversificarse, el en extremo vital ritmo de la ilegalidad, dará nuevas escenas impensadas. El narcotráfico entró a la ciudad. La noticia ya no sorprende a nadie.

6 de junio de 2007
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sospechas sobre hijo de dalmasso


[Raúl Kollmann] El hijo de Dalmasso, en medio de las versiones.
Mañana termina el secreto de sumario en la causa en Río Cuarto. Los abogados de Facundo Macarrón tienen el dato de que hoy quedaría detenido. Para ellos, las sospechas son "descabelladas". Los rumores y la nueva hipótesis.
Los abogados de Facundo Macarrón tienen el dato de que hoy es el día en que el fiscal Javier Di Santo procederá a detener al hijo de Nora Dalmasso. A Benjamín Sonsini Astudillo y a Tirso Pereyra se agregó ayer el ex juez Daniel Llermanos. Todos ellos creen que la imputación contra Facundo es descabellada, pero al mismo tiempo saben que el fiscal Javier Di Santo viene siguiendo la pista de Facundo porque, por ejemplo, interrogó durante varias horas a uno de los amigos del joven. El secreto de sumario que concluye este jueves a las diez de la mañana impide saber qué pruebas existen contra Facundo. Se sabe que se encontraron células de la piel en el cinturón de la bata de Dalmasso, es decir el arma del crimen, porque con ese cinturón ahorcaron a la víctima. Sin embargo, no sería una prueba suficiente ya que Facundo iba regularmente a la casa de sus padres y el fiscal tendrá que probar que estuvo en la escena del asesinato aquella noche. Facundo presentó, de puño y letra, un escrito en el que enumera todo lo que hizo el día anterior y posterior al crimen, y sostuvo que no se movió de Córdoba capital en ningún momento.
Los últimos datos del caso de Río Cuarto son únicamente producto de versiones, ya que el secreto de sumario impide saber en qué consiste la investigación del fiscal y cuáles son las pruebas que tiene.
Esas versiones son las siguientes:
- El Ceprocor (Centro de Procesos de Córdoba) encontró un perfil genético, aparentemente proveniente de células de la piel, en el cinturón de la bata.
- La piel se va renovando en forma permanente, produce escamas, y así como al ser humano se le van cayendo cabellos, también se le caen células de la piel.
- El criminalista Raúl Torre sostiene que si el patrón genético se hubiera encontrado en una silla o en el piso, tal vez no hubiera tenido demasiada envergadura como prueba, pero en este caso se encontró en el cinturón, que fue el arma del crimen. "En una operación como el estrangulamiento, tiene lógica que el agresor se raspe y pierda células de la piel. Por eso, desde el punto de vista criminalístico, el hallazgo es relevante. No es lo mismo encontrar una huella digital en un revólver, que en una puerta", resumió Torre.
- Aun así, dado que Facundo pasaba muchos fines de semana en la casa paterna, también las células de la piel podrían provenir de su presencia habitual allí. "Por ello –afirma Torre–, habrá que encontrar otro elemento de prueba, es decir evidencias de que la persona estuvo en la escena del crimen." Allí parecen converger las dudas del fiscal, porque si hubiera tenido elementos contundentes que prueben que Facundo estuvo en Río Cuarto, ya se habría producido la detención.
Anoche, Daniel Llermanos irrumpió como abogado de la familia Macarrón y presentó un pedido de "mantenimiento de libertad". El fiscal recibió el escrito y quedó en pensarlo. Muchos especulan con que el día de la detención será hoy, porque mañana a las 10 vence el secreto de sumario, aunque Di Santo puede disponer el apresamiento de Facundo en cualquier momento, aun sin secreto de sumario. Varios funcionarios judiciales –jueces y fiscales– consultados por este diario sostienen que un fiscal tiene que tener muchísima prueba para detener al hijo de una víctima e imputarle algo tan grave como es el asesinato de su madre.
Por de pronto, los abogados del joven no pueden entender las versiones de la detención. Saben que amigos de Facundo tuvieron que declarar largamente ante el fiscal y por ello creen que es verdad que el fiscal sigue esa pista. "Los trascendidos sobre la culpabilidad de Facundo en el asesinato de su madre parecen producto de una mente perversa y son de pésimo gusto. Estamos sumamente preocupados y un poquito molestos, pero manejaremos la cuestión con altura. Di Santo nos parece un funcionario serio y transparente", le dijo Sonsini Astudillo a este diario. En el escrito presentado ante el fiscal, Facundo relató que estuvo en una reunión de jóvenes del Rotary Club la noche de aquel viernes y recién se fue a su casa a las 3.30. "El le hubiera contado a alguien que se iba a Río Cuarto. Es descabellado que haya hecho el viaje ya con la idea de matar a su madre. Además, nadie lo vio en Río Cuarto, no hay un solo indicio que lo ubique cerca de la casa paterna. Al menos un indicio que conozcamos", redondeó el abogado de los Macarrón.
Hasta que se decretó el secreto del sumario, tanto el fiscal como la policía estaban convencidos de que el pintor Gastón Zárate era el principal sospechoso y que las pruebas en su contra son de peso. Se verá ahora si la pesquisa cambió de rumbo totalmente. Dicen que hoy es el día.

6 de junio de 2007
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policías violan a chica


Dos policías en disponibilidad, acusados de violar a una chica.
Buenos Aires, Argentina. La Justicia investiga a dos policías de General Rodríguez, sospechados de llevar a una chica de 16 años en un patrullero a un hotel, donde la habrían violado y amenazado con matarla.
Una jueza de General Rodríguez investiga a dos bonaerenses, puestos ayer en disponibilidad por la jefatura de la fuerza, por la presunta violación de una adolescente. Según denunció la chica, de 16 años, los dos, vestidos con sus uniformes, sus placas, con el arma reglamentaria y dentro de un patrullero oficial, la habrían introducido en el motel El y Tú, ubicado en la colectora del Acceso Oeste a la altura de General Rodríguez. De acuerdo con el testimonio, cada uno la forzó durante media hora. Después, volvieron al patrullero, amenazaron a la joven y la arrojaron cerca de la escuela, siempre según manifestó la chica en su testimonio. Ella le contó lo que le había sucedido a una amiga y se desvaneció en la clase. La atendieron y, ya con su madre, concurrieron a la comisaría 1ª para presentar una denuncia. Pero en la comisaría vio a los dos policías y, aterrorizada, inventó otra historia: dijo que dos muchachos en un Volkswagen rojo la habían atacado. Cuando la Justicia quiso averiguar descubrió que, en el hotel, el encargado no registró el paso del VW rojo, pero sí el de un patrullero. Cuando los dos policías fueron citados a declarar, aceptaron haber concurrido con la chica, pero alegaron relaciones consentidas. Ahora son investigados por Asuntos Internos y fueron desafectados del servicio, apartados de sus cargos, sin arma ni uniforme, sin goce de sueldo. Pero libres.
Dudosa la lógica de la prevención policial en General Rodríguez. A la chica, de 16 años, le tocó sufrirla. El lunes 28 pasado, alrededor de las 6.30 de la mañana, dos policías de la 1ª de General Rodríguez (según el periódico local La Hoja, uno de ellos es teniente y se apellidan Rojas y Díaz, ambos de unos 40 años) se habrían acercado a la chica, a una cuadra de su casa. Según el testimonio de ella en la causa, uno de ellos la tomó de un brazo y la subió al asiento trasero del patrullero.
La adolescente relató, según señaló la jueza, que en el mismo móvil policial y con la chica aterrada dentro pasaron por la comisaría donde bajó uno de ellos para buscar "una tarjetita amarilla", que después se interpretó como una tarjeta de un pase gratuito.
De allí se encaminaron en el patrullero al motel ubicado en la colectora y Acceso Oeste, en General Rodríguez. La chica, presa del pánico, quiso llamar a la madre desde su celular, pero –según contó la víctima– los policías advirtieron el movimiento y detuvieron el auto, le arrancaron el aparato y la mochila y continuaron viaje. Con el auto policial entraron en el estacionamiento del motel. Y ocuparon la habitación 6. De acuerdo con el testimonio de la adolescente, cada uno abusó de ella media hora, mientras dejaban a la vista su arma, apoyada como quien no quiere la cosa sobre la mesa de luz.
La jueza reveló que después le habrían advertido que "si decía algo aparecería en una zanja". La volvieron al asiento trasero del patrullero y la abandonaron cerca de la escuela. El hecho saltó a la luz porque la chica, visiblemente shockeada, en la escuela le dijo a una amiga lo que le había pasado. Después, se desmayó. La asistieron y ya con su madre contó a medias una historia. Cuando la madre la acompañó a la comisaría 1ª a hacer la denuncia, la chica se topó con los dos mismos uniformes, las mismas placas, las mismas armas y los dos preventores dentro. Y en lugar del relato original, denunció que había sido atacada por dos muchachos de unos 20 años que la subieron a un Volkswagen rojo y la llevaron hasta el motel donde la violaron.
El caso fue tomado por la jueza de Menores de Mercedes, Mirta Liliana Guarino. Una de las primeras pistas que buscó fue el El y Tú. Pero allí se encontró con una sorpresa: el encargado del motel no vio ni tenía registrado el paso de ningún VW rojo. En cambio, dijo haber visto dos policías en un patrullero.
Después se supo que los dos uniformados le habían comentado a su jefe que después de realizar un operativo concurrieron al motel y que la chica era novia de uno de ellos. Ante la Justicia, aceptaron haber estado en el motel, pero declararon que mantuvieron "sexo consentido" con la chica. Es más, agregaron, uno de ellos "andaba de novio con ella" y ya había tenido "sexo en varias ocasiones". La jueza no encontró nada que sostuviera la historia de noviazgo de los policías. Fueron ordenadas pericias de ADN y recolección de otras pruebas y testimonios.
Entretanto, los dos policías fueron desafectados del servicio, una medida que implica el retiro del arma, la placa, el uniforme y el sueldo, mientras Asuntos Internos los investiga. Si se comprueba el delito, deberían ser exonerados. El fiscal Adrián Landini, por el momento, no pidió la detención: aguarda resultados de pericias, aunque existen argumentos suficientes en contra de los dos policías.

2 de junio de 2007
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perejil liberado a punta de pistola


[Raúl Kollmann] El ataque comando a una comisaría para liberar un preso en Escobar.
Un grupo tomó la seccional de Maschwitz y liberó a un detenido. Otros cuatro aprovecharon para huir. El preso estaba con nombre falso. Las dudas sobre el detenido y sobre la actuación policial.
La historia oficial es provisoria y dice lo siguiente: aproximadamente entre siete y diez hombres, con armas largas, tomaron la comisaría de Maschwitz para conseguir la liberación de un preso, Claudio ‘El Pulga' Lugo Villarreal, que en realidad sólo estaba imputado de andar en una moto de baja cilindrada, tenía un arma y se resistió a la detención. "Era un delincuente de la zona, no un pesado", lo definieron en la fiscalía. De los cuatro policías bonaerenses que estaban en la dependencia, uno se encontraba en el baño; el segundo, desarmado, porque así lo establece la regla para quien ejerce la custodia directa de los presos; la tercera era una mujer con poca experiencia y, por último, el comisario, que no pudo reaccionar ante la superioridad numérica. Además, El Pulga o El Tuerto, como también le decían, estaba allí, en una comisaría con poca estructura, justamente porque no era considerado un pesado. La historia oficial es provisoria porque no cierra: ninguna banda hace semejante operativo para rescatar a un ‘livianito'. Con las horas fueron apareciendo otros elementos del prontuario de El Pulga, quien estaba como preso light porque fue detenido con otro nombre.
La comisaría de Maschwitz es en realidad un modesto chalet frente a una plaza. En la madrugada irrumpió el grupo comando, que no sólo redujo a los cuatro efectivos que estaban de guardia, sino que se llevó las armas –entre ellas dos ametralladoras– y los chalecos antibalas. Los sujetos entraron con los rostros cubiertos con gorros de lana, fusiles FAL en la mano, tijeras para romper cadenas y candados y el objetivo de rescatar únicamente a Lugo Villarreal. Los otros presos se escaparon porque vieron la puerta abierta.
Según un informe que le entregaron anoche al Ministerio de Seguridad, el Servicio Penitenciario advirtió que El Pulga estuvo en los penales de Azul, La Plata y Melchor Romero; que en 1996 fue calificado de máxima peligrosidad y se lo catalogó como autor de numerosos robos a mano armada, además de integrante de una banda de piratas del asfalto. En la fiscalía de Escobar todavía no lo pueden creer. "A ese tipo lo tuvimos preso por un robo hace poco tiempo y quedó en libertad. Es de acá de la zona de Zárate. ¡Qué va a ser un pesado!", comentaban en el ámbito judicial.
En los tribunales de la zona de San Isidro sospechan de arreglos con policías. Es decir que a Lugo Villarreal lo detuvieron más de una vez, sabían quién era, le cobraban y terminaban haciéndole un expediente con otra identidad y un delito mucho menor. Desde el Ministerio de Seguridad llegaron a Escobar el superintendente Daniel Rago y varios integrantes de Asuntos Internos. Por ahora, sostienen que no hubo responsabilidad de los que estaban en la comisaría tomada y mirarán con detalle quién y cómo se hizo la detención. De todas maneras, en La Plata afirman que la identificación se hace en el ámbito judicial, no en el policial. En el Servicio Penitenciario dicen que lo tuvieron como interno hasta 2002 y les sorprendía que se hubiera evaporado en el aire, ya que nunca hubo registros de sus nuevos domicilios y, menos todavía, de que hubiera cometido algún delito. Anoche todos se percataron de que El Pulga o El Tuerto ya no usaba más su verdadero apellido, Lugo Villarreal, sino que andaba por la vida con nueva identidad.
Anoche se buscaba recapturarlo. Y también a los otros cuatro detenidos que se encontraron con la puerta abierta.

1 de junio de 2007
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niña violada como víctima


[Elisabet Contrera] Un fiscal quiere saber si el aborto de una menor fue inducido.
En el caso de la niña marplatense violada por su padrastro, que se debatió públicamente en febrero, la Justicia aún no indagó al acusado de abuso, pese a que hay muestras genéticas para identificar al autor. Por el contrario, investigan si el aborto que sufrió la chica fue o no espontáneo.
"Me están castigando por no acceder a la adopción", aseguró Mónica, la mamá de la chica de Mar del Plata violada por su padrastro, que en febrero pidió autorización para hacerse un aborto, nunca concedida. La chica, de 14 años, terminó perdiendo ese embarazo no deseado, como consecuencia de una crisis de estrés. A tres meses de la denuncia de la violación, la Justicia local no ha hecho nada para identificar al violador. Y para colmo, ahora se investiga si la pérdida del embarazo que sufrió la chica fue espontánea o inducida, revictimizando a la niña. El fiscal de la causa Carlos Pelliza obtuvo el aval para comprobar mediante una pericia si el aborto se produjo como consecuencia de algún producto medicinal.
La historia de V.O. –las iniciales de la chica– se conoció en febrero de este año. Estaba embarazada como consecuencia de una violación. El abusador había resultado ser su padrastro. La madre de la chica solicitó un pedido de aborto que fue autorizado por la jueza de Menores de Mar del Plata, Silvana Darmandrail, quien argumentó que el embarazo perjudicaba la salud psíquica de la víctima. Este fallo produjo el rechazo de organizaciones católicas locales, la apelación de una asesora de menores y la intervención de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. En medio de esta pelea judicial, la joven perdió el embarazo producto del estrés y el desgaste al que fue expuesta en esos días.
Las demoras que en ese momento impidieron que la joven pudiera ejercer el derecho a abortar –amparado en el artículo 86 del Código Penal– hoy persisten a la hora de sancionar al culpable del abuso. Pese a tener el estudio de ADN de los restos del feto, lo que permitiría corroborar la denuncia de la madre e identificar al violador, la Justicia no citó todavía al supuesto abusador para extraer la muestra de sangre. La razón de esa situación es que para el juez de la causa, Roberto Errandonea, el padrastro nunca fue visto como sospechoso. "El fiscal Pelliza pidió una orden de detención, el juez se la negó por falta de pruebas y se cubrió con eso. No hubo otro avance en la causa", denunció Cecilia Boeri, defensora general de Mar del Plata, quien se encargó en su momento del operativo de resguardo del material genético.
"Me dicen que van a realizar el estudio con unos pelos encontrados en un pulóver de él, pero quién me asegura que son de él", relató la madre de la víctima. La bronca ante la falta de respuestas de la Justicia se mezcla con la angustia que siente al saber que el hombre, padre de sus otros dos hijos, ronda por el vecindario. "Varios vecinos lo vieron por la zona, en el colectivo que mi hija toma para ir a la escuela. Todo el apoyo psicológico que ella recibió se fue por la borda. Está nerviosa, tiene miedo de salir a la calle", contó.
La defensora solicitará lo antes posible que se prohíba el acercamiento del sospechoso a la chica, pero es consciente de las trabas y dilaciones que se encontrará en el camino. "Casi no tenemos recursos para actuar. Es el fiscal que al fin y al cabo tiene la potestad de todo. Si todo sigue así, este caso va a quedar impune", aseguró. Pelliza ya tiene fecha –el 6 de junio– para realizar una pericia de los restos del feto. Su objetivo es averiguar si el aborto espontáneo fue inducido por productos químicos. "Es terrible e indignante la forma en que están persiguiendo a la madre de la chica. No sólo el fiscal pidió la pericia, sino que también preguntó a los vecinos sobre la forma de vida de Mónica."
Pelliza pertenecería a la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta), una asociación católica que administra una universidad, cuya sede central está en Mar del Plata. También forma parte del equipo del fiscal general Raúl Fernández Garello, que ordenó a la asesora de menores Silvia Fernández apelar la medida de la jueza Darmandrail. "(Mónica) está siendo castigada por no haber aceptado la indicaciones y sugerencias de los grupos religiosos para que su hija tuviera el bebé y lo diera en adopción, con lo traumático que era eso para su vida", evaluó la defensora.
El pedido de aborto había sido avalado por la jueza marplatense, por un pronunciamiento en contra de la Cámara Civil local y un dictamen de la procuradora bonaerense, María del Carmen Falbo, en el que cita todos los informes psicológicos que figuran en la causa para habilitar el aborto terapéutico y además cuestiona la actuación de Garello en el caso.
La actitud del juez Errandonea también está bajo sospecha. "Dice que no hay pruebas para detener al violador, pero sí las hay", sostuvo Boeri. "La nena identificó al autor del abuso, hay menciones de sus hermanos menores que fueron testigos de ciertas situaciones, la declaración de la madre con respecto a actitudes y conductas del hombre, el hecho que se haya fugado cuando se hizo la denuncia", enumeró la defensora. "Todos me piden paciencia, pero no puedo esperar más. La Justicia es igual para todos, seamos o no católicos. Sólo pido justicia para mi hija", dijo Mónica.

1 de junio de 2007
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