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viudo dice que es inocente


[Raúl Kollmann] El caso García Belsunce hacia el capítulo final.
El fiscal, la defensa y la querella tuvieron su última oportunidad para replicar críticas y fundamentar posiciones. El viudo insistió en que es inocente. La sentencia se conocerá el 11 de julio.
La escena final del juicio será el miércoles 11 de julio a las 15.30. Ese día, el tribunal integrado por María Angélica Etcheverry, Luis María Rizzi y Hernán San Martín dirán si consideran que Carlos Carrascosa es culpable o inocente y cuáles son los fundamentos de esa decisión. Ayer se desarrolló el anteúltimo acto del drama. El viudo fue muy breve. Dijo: "Soy inocente, pido ser absuelto y que se reabra la investigación para saber quién mató a mi mujer". En las horas previas, la fiscalía, la defensa y los representantes de la madre de María Marta se trenzaron en un duro enfrentamiento que de a ratos transitó lo técnico, pero en otros momentos se centró en lo que cada uno consideró puntos fuertes propios y debilidades del adversario.
Estos fueron los cruces fundamentales entre el fiscal Diego Molina Pico y los defensores Alberto Cafetzoglus y Diego Ferrari, por un lado, y los representantes de la madre de MM, Zulema Rivera y Gustavo Hechem, por el otro:

- Sobre el móvil del crimen. Fue una de las mayores críticas al fiscal Diego Molina Pico, que ayer sostuvo que sigue creyendo en que el dinero sucio del Cartel de Juárez fue el motivo del asesinato, pero que no lo pudo probar. Sin embargo, argumentó que muchas veces no es necesario saber el móvil para imputar por un homicidio. La defensa manifestó en este punto su asombro, porque en su alegato el fiscal había hablado de una pelea interpretada como pasional y de la que no hay testigos. Criticó al fiscal por volver a hablar de algo que no sólo no pudo probar, sino que no mencionó en el alegato y, además, cambió por otra hipótesis, la pasional.

- Sobre la acusación imprecisa. Una de los vacíos señalados por la defensa es que Molina Pico no pudo precisar ni quién disparó ni cuál fue el papel de cada uno de los que el fiscal acusa: Carrascosa, el cuñado Guillermo Bártoli y la hermana de MM, Irene Hurtig. El fiscal explicó ayer: "No se puede decir si Carrascosa jaló el gatillo, limpió las manchas o le pegó con el atizador, porque fue un crimen a puertas cerradas". Su convicción está en que en el momento del asesinato había tres personas en la casa, Carrascosa, Bártoli y Hurtig, y ellos cometieron el crimen. La defensa sostiene que la acusación es nula porque no sólo no está probada la presencia de ninguno de los tres en el momento del crimen, sino porque una acusación válida tiene que basarse en cómo ocurrieron los hechos. El fiscal no admite esa postura e insiste en que no es necesario el detalle porque todo se produjo en un lugar cerrado y aislado. Esta es una de las primeras cuestiones sobre las que se expedirá el Tribunal.

- Acusación por homicidio y encubrimiento. La defensa considera nula la acusación porque sostiene que son imputaciones alternativas que se excluyen entre sí. Si una persona es el homicida no puede ser acusado de encubrimiento porque es tácito que uno tapa su propio delito, es decir que si hay condena por el asesinato no puede haberla por encubrimiento. Este diario consultó al juez federal Rodolfo Canicoba Corral sobre el punto. El magistrado señaló que es un punto muy discutible, pero puso el eje en otro aspecto: "Si se acusa por homicidio o encubrimiento, se está demostrando poca convicción en la imputación por homicidio". Lo concreto es que el fiscal señaló que la acusación alternativa ya se usó en otros casos, el de María Soledad Morales y el del asesinato de José Luis Cabezas, y consideró que al hacer las dos imputaciones le permitió a Carrascosa defenderse de ambas.

Más allá de estos puntos, el fiscal y los letrados se enfrentaron también en las formas. Molina Pico leyó un texto de Cafetzoglus, que es profesor universitario, y le dijo que borraba con el codo lo que escribía con la mano; mientras que Cafetzoglus le contestó que el texto se lo daba a los alumnos de tercer año que lo interpretaban mejor que el fiscal.
Tal vez el único punto que tengan en común la fiscalía, la defensa y los representantes de la particular damnificada es que todos consideraron ecuánime la actuación de los jueces. Los magistrados aceptaron con la máxima amplitud la presentación de pruebas y condujeron con pericia e imparcialidad un juicio que se presentaba complejo y muy expuesto a la opinión pública. Seguramente el 11 de julio las partes ya no mantendrán esa unanimidad sobre el Tribunal, por cuanto el fallo dejará exultante a alguno e indignado a otro.

21 de junio de 2007
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perpetua para militares argentinos


Corte de Roma confirma condena a militares argentinos por desaparecidos.
Roma, Italia. El Tribunal Penal de Roma confirmó la sentencia a cadena perpetua contra cinco militares argentinos por la desaparición y muerte de tres italo-argentinos durante la dictadura militar (1976-1983) que gobernó el país sudamericano (1976-1983), informaron este martes fuentes judiciales.
Los militares argentinos fueron condenados en rebeldía el 14 de marzo del 2007. Se trata del ex capitán Alfredo Astiz, conocido como el ‘Ángel Rubio de la Muerte', los capitanes de navío Jorge Eduardo Acosta y Raúl Vildoza, el contralmirante Antonio Vañek y el prefecto naval Héctor Antonio Febres.
Los cinco militares, que operaban en el centro clandestino de detención y tortura de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires, fueron condenados por el homicidio premeditado de Angela María Aieta --madre del líder de la Juventud Peronista Dante Gullo--, secuestrada el 5 de agosto de 1976, así como de Giovanni Pegoraro y su hija, Susana, ambos secuestrados el 18 de junio de 1977.
Según el juez Mario D'Andria, quien redactó la sentencia, "la responsabilidad de los acusados quedó ampliamente demostrada".
Para D'Andria, quien presidió también el primer proceso celebrado en el año 2000 en Roma contra siete militares argentinos por la desaparición forzada de ocho ciudadanos italo-argentinos, durante la dictadura "se organizó el más trágico genocidio de la historia argentina".
La sentencia, de 96 páginas, fue divulgada este martes por la prensa, y será distribuida en algunas escuelas de Italia como texto de lectura para formar a estudiantes de secundaria, según anunció el presidente de la provincia de Roma, Enrico Gasbarra.
"Los episodios descritos no fueron fruto de excesos realizados por sectores enloquecidos de las fuerzas armadas, sino la aplicación de un plan diseñado mucho antes del mismo golpe militar", escribe el magistrado.
"Es una sentencia pedagógica porque cada testimonio descrito sirve como ejemplo del dolor y de la desorientación que vivieron los argentinos. Es un texto claro, que respeta a todas las personas, más de 50, que pasaron por las salas de audiencia de Roma para contar su propio drama", aseguró Jorge Iturburu, dirigente de una organización italo-argentina de derechos humanos.
La sentencia acaba coronada por la poesía de una adolescente, Mariana Pérez, dedicada a su hermano nacido en la Esma, quien fue robado por los militares y no ha conocido hasta ahora.
Según organizaciones de defensa de los derechos humanos, por la ESMA pasaron 5.500 personas, de las cuales 4.400 fueron asesinadas y arrojadas al mar desde aviones militares en los atroces ‘vuelos de la muerte'.

21 de junio de 2007
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llevan a juicio cura demoníaco


Argentina: Ponen fecha a juicio por DD.HH. contra ex cura de El Quisco.
El juicio oral y público contra el sacerdote católico argentino Cristian Von Wernich, por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar comenzará el 5 de julio próximo.
El ex párroco del balneario chileno de El Quisco, está acusado como partícipe en 41 casos de privaciones de la libertad y torturas, entre los que hay siete homicidios calificados.
Von Wernich, de 68 años, regresó a Argentina en 2003 después de haber sido descubierto en Chile, donde vivía bajo la identidad falsa de Christian González.
En el país permaneció siete años, a cargo de la parroquia de El Quisco, pero un artículo de la desaparecida revista Siete +7, titulado: ‘El cura torturador que se esconde en El Quisco', reveló su caso, obligando al sacerdote a renunciar y volver para enfrentar a la justicia trasandina.
Von Wernich fue capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires. Varios supervivientes de la denominada guerra sucia que desató el régimen de facto contra sus opositores han asegurado que el sacerdote, además de visitar cárceles ilegales, acompañaba a los escuadrones paramilitares que secuestraban personas y presenció fusilamientos.
También señalaron que Von Wernich se ofrecía a confesar a los cautivos en las cárceles ilegales para sacarles información sobre presuntos guerrilleros u opositores políticos, datos que luego transmitía presuntamente al general Camps.
En su declaración ante la justicia, el sacerdote señaló que visitaba las comisarías para dar apoyo espiritual a quienes allí se encontraban y que no se trataba de centros clandestinos de detención.

20 de junio de 2007
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dónde está lópez 16


Actos de homenaje en Buenos Aires y La Plata. Nueve meses sin Julio López.
Los organismos nucleados en Encuentro Memoria, Verdad y Justicia recordaron al testigo del juicio a Etchecolatz con actos y marchas. Nuevas críticas a la investigación.
–¿Julio López? ¿Y ustedes qué piensan? ¿Está muerto, no?
El mes pasado el acto que se hacía en Buenos Aires por la desaparición de Jorge Julio López pasó de la Plaza de Mayo al Obelisco. Como en una réplica de aquel movimiento, el acto de ayer volvió a quedar afuera del emblemático corazón político de la ciudad para instalarse en Callao y Corrientes, como en búsqueda de un contacto distinto con la ciudad.
A partir del mediodía los caminantes se toparon con esa imagen, recurrente y persistente desde hace nueve meses.
–¿Está muerto, no?
Preguntaban a los organizadores, nucleados entre los organismos de derechos humanos que integran Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.
–¿Ustedes qué piensan?
Les repetían, como ansiosos. Y ellos, como hace treinta años, les respondieron: "Que no sabemos si está muerto, decimos cada vez que la gente nos pregunta", explica en este caso Adriana Calvo, abogada y parte de Encuentro. "Nosotros no sabemos y si está muerto, no somos nosotros en tal caso quien lo va a decir, que lo diga quien corresponde y que diga quién lo mató como lo hemos dicho en los últimos treinta años."
Desde el 18 de septiembre de 2005 los actos y homenajes que exigen la aparición con vida de Julio López se repiten en Buenos Aires y La Plata. El mes pasado se hizo por primera vez en el Obelisco, un viernes a las 19, en hora pico. Cuando el homenaje terminó algunas cosas habían cambiado en la percepción de los organizadores. Habían estado durante un rato caminando con volantes y cuadernillos entre los autos y entre los caminantes. De las 3000 impresiones no había quedado prácticamente ninguna desparramada en el piso. "A la gente le interesa el tema", vuelve a decir Adriana Calvo. "Esto no era un volante lleno de letras sino una impresión con la foto de López de un lado y Fuentealba del otro, aunque encontrás quien no la quiere porque se asusta, la gente en general lo quiere recibir."
En el día de ayer, repitieron esa experiencia en la emblemática Callao y Corrientes, con un comienzo más emblemático todavía en el recuperado Hotel Bauen. A nueve meses del secuestro de López, dijeron en la lectura de un documento, "denunciamos que la causa judicial en la que se investiga el hecho es una muestra clara de la falta de voluntad política de esclarecerlo".
Julio López fue uno de los testigos claves del juicio y de la condena al represor Miguel Etchecolatz, un subcomisario de la provincia de Buenos Aires, mano derecha de Ramón Camps, amo y señor de los campos de exterminio bonaerenses durante la última dictadura. En los meses que lleva desaparecido, los homenajes no sólo suman su recuerdo sino la lectura de un documento consensuado por los organismos nucleados en el espacio del Encuentro con una mirada crítica al Gobierno.
Ayer, el documento se escuchó en el Bauen y también poco después en La Plata, donde una marcha recordó los nueve meses de la desaparición con una caminata entre Plaza Italia y Plaza San Martín. Los puntos más duros refieren a la causa judicial, pero también a las respuestas del gobierno nacional en distintos conflictos sociales o gremiales de carácter provincial, como el de los docentes de Neuquén y Santa Cruz y, además, sobre la sanción de la Ley Antiterrorista.
"A nueve meses de la desaparición de Jorge Julio López –explicaron en el comienzo del documento– seguimos exigiendo al Gobierno su aparición con vida y el castigo de los responsables políticos y materiales de su secuestro."
En los últimos meses, el reclamo de estas organizaciones en la causa no cambia. Nilda Eloy pertenece al espacio, vive en La Plata y compartió con López haber sido testigo clave del juicio a Etchecolatz. Ayer recorrió parte de La Plata con la marcha, y a su regreso explicó su impresión sobre los puntos pendientes de la causa.
"Nosotros estamos pidiendo ahora de nuevo que la causa se investigue como ‘desaparición forzada', pero nos dijeron que no corresponde", dice. "En este momento, la investigación tramita como Jorge Julio López, su desaparición', pero yo le puedo asegurar que Jorge no se desapareció a sí mismo." Detrás de esa ironía, Nilda Eloy intenta dar cuenta de lo que entiende es un error en el manejo de la causa que hizo perder pruebas importantes durante todos estos meses, como por ejemplo la relación entre el testigo y los policías a quienes denunció, hipótesis que recién ahora se investiga. Además de eso, los organismos piden un nuevo ADN al cuerpo que apareció tirado días después en Punta Lara. "Queremos que lo haga el Hospital Durand, por ejemplo, y no como sucedió hasta ahora, que lo hizo la policía."

19 de junio de 2007
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piden absolución del viudo


[Horacio Cecchi] En su alegato, la defensa pidió la absolución del viudo y cargo con fuerza contra el fiscal. "Si condenan a Carrascosa, el crimen queda impune".
Durante seis horas y media, los abogados del imputado reclamaron la nulidad de la acusación y dijeron que el fiscal tuvo una conducta "antijurídica". Cargaron contra Pachelo, pero no pidieron al tribunal que ordene investigarlo. También acusaron a la prensa.
La defensa de Carrascosa pidió ayer la absolución de su cliente y la nulidad de la acusación presentada por el fiscal Diego Molina Pico. El alegato fue extensísimo, demandó seis horas y media, y tuvo un alto contenido político. El abogado Alberto Cafetzoglus describió la acusación del fiscal como "ridícula" y "poco seria", pidió su nulidad; dijo que había incurrido en "una grave conducta antijurídica", mencionó que sigue abierta la posibilidad de iniciarle un juicio político aunque formalmente no levantó cargos en su contra; puso la lupa sobre los robos de los vigiladores; cargó contra Pachelo, a quien curiosamente no acusó formalmente y sobre quien se expresó en modo condicional, y pidió el procesamiento de varios testigos, entre ellos Biasi. También cargó contra la prensa, a la que acusó de realizar una "campaña mediática que puede pesar en la libertad de opinión de los jueces". En siete oportunidades adhirió a la postura de la querella. Y sorprendió a la sala cuando intentó ironizar con escasa fortuna: "Si (Carrascosa) fuera mafioso hubiera tenido todo el tiempo para poner el cuerpo de su mujer en una bolsa, colocarla en su camioneta y tirarla de noche en un río con un peso". Su colega, Hernán Ferrari, cerró el alegato diciendo a los jueces que "si Carrascosa es condenado, el crimen quedará impune".
La sala estaba a pleno. Incluso, debieron agregarse butacas. Entre el público se encontraba, por primera vez, la madre de MM, Luz María Blanca Galup Lanús de Hurtig, acompañada por María Laura e Irene Hurtig. La audiencia comenzó a las 10.45. Durante diez minutos, Cafetzoglus desarrolló la idea de la razonabilidad de las pruebas, del sentido común que debe primar, recordó que la duda siempre favorece al acusado, que el fiscal debe velar por la legalidad del proceso y sostuvo que en la investigación debe primar el principio de inversión de la prueba, que sostiene que no es el acusado el que debe demostrar su inocencia sino el fiscal el que debe demostrar la culpabilidad del acusado. "Ninguno de estos principios aparecen en la acusación del fiscal", dijo.
Prácticamente toda la primera parte fue dedicada a golpear al alegato de Molina Pico por lo "irrazonable, arbitrario, por no decir ridículo". "Si había una conjunción de asesinos siniestros y necesitaban tiempo, qué sentido tiene que hayan dejado pasar a la masajista y llamado a las ambulancias. ¿Qué clase de mafiosos son? Mafiosos de cuarta", dijo.
También hizo referencia al que llamó "el mito de la seguridad en los countries hasta el 2002. Hasta ese momento, los que vivimos en un country creíamos que eran lugares seguros. Ahora lo tenemos al ministro de Seguridad (Arslanian) diciendo que la seguridad en los countries es un problema privado de los countries. El Estado no puede resignar su obligación respecto del poder de policía y la seguridad. Y dentro de ese marco del mito de la seguridad, quién puede pensar que a su mujer le han pegado seis tiros en la cabeza".
Defendió la actuación del médico Gauvry Gordon y pidió el procesamiento de Biasi por encubrimiento al no realizar la denuncia que declaró haber realizado. "Llama la atención el trato diferencial del fiscal. A Gauvry Gordon, que al menos miró en el baño (si la hipótesis que le daba la familia se correspondía con el escenario), lo imputó por encubrimiento y a Biasi, que no hizo nada y vino acá y describió un cuadro dantesco, no lo imputó de nada."
"Si hubiese sido juez, Molina Pico hubiera incurrido en prevaricato, pero al no ser juez, el fiscal ha incurrido en una grave conducta antijurídica, que puede ir desde el incumplimiento de funcionario público hasta el mal desempeño". Incluso, Cafetzoglus deslizó la posibilidad de que durante el velorio Bártoli, Horacio García Belsunce o Romero Victorica le hubieran confiado las dudas de John y el descubrimiento del pituto.
Dijo que "de qué encubrimiento me hablan si llamaron cuatro veces a la autoridad". Y sostuvo que el origen del problema es que en el mismo velorio el fiscal "lo que tendría que haber hecho, porque se lo exige la ley, es enviar el cadáver a la morgue de San Fernando, acordonar el lugar, llamar de inmediato a la policía científica y decir que se hiciera el velorio en otra parte".
Respecto del pituto dijo que no se había hablado de bala sino de "casquillo, que no es una bala, es la cápsula de una bala". También recordó el interés de John por encontrar el pituto. "¿Esa es la actitud de los mafiosos encubridores?", se preguntó. También recordó que el fiscal no explicó con claridad, precisión y detalle en que consistió la autoría de Carrascosa. Sostuvo también que el móvil es fundamental y no está explicado.
Tuvo un lapsus poco feliz cuando dijo que el fiscal vinculó a la hermana de Pichi Taylor, indagada en relación al Cartel de Juárez, con la muerte de MM con "esa metodología chapucera que suelen usar los servicios de Inteligencia, como cuando durante el Proceso se allanaba la casa de un periodista, perdón, de un terrorista, y le secuestraban la agenda y acusaban a todos los que figuraban en ella, plomeros, prostitutas, todos".
Hernán Ferrari sostuvo que el fiscal no había considerado una llamada a las 19.12 desde la casa del médico Zancolli. Esa llamada, que no tiene fijado el destinatario, para la defensa es la llamada de la hija del médico Zancolli a su padre, luego de que Irene llegara corriendo a su casa a pedir ayuda. Para la defensa, eso indica que Irene no estaba en la casa en la llamada de Carrascosa (aunque la llamada de éste fue cinco minutos antes) a la ambulancia.
Finalmente, la defensa pidió el procesamiento de cuatro testigos: de Biasi por encubrimiento, porque tenía la obligación de hacer la denuncia; de Oscar Sierco, gerente de la Casa Sierra, por comprometer a la familia por el certificado de defunción; del funebrero Roberto Di Feo por mentir al decir que MM estaba maquillada, y del gerente de seguridad de Carmel, Julio Terán, por mentir al decir que los vigiladores eran revisados de armas al entrar a trabajar.

16 de junio de 2007
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acusado violación y parricidio


[Cristian Alarcón] Facundo, de imputado a protagonista del acoso y linchamiento periodístico. El violento abrazo de los medios.
Por qué un joven de 20 años, sobre el que pesa una "sospecha leve", como se encargó de aclarar el fiscal, se convierte en un "monstruo" que disecciona buena parte de la prensa. Aquí, tres especialistas lo analizan: la situación de clase, la orientación sexual, la devastación de lo privado

El abrazo de los medios suele ser violento. Lo sabe ya Facundo Macarrón, no sólo por la guerra de cámaras y codazos en las puertas del juzgado, sino por los acercamientos de todo tipo que han intentado con él. Quizás el summum paradójico de ese intento es el del programa La Liga, que consiguió "hacerlo hablar" simplemente borrando las marcas de la TV. Sin micrófono en mano, con una toma desde bien lejos, la periodista logró que dijera que la prensa juega sucio, mientras la prensa jugaba sucio. "Por ahí veo que me atacan, sobre todo los medios de prensa y no la Justicia", le dijo el chico a su entrevistadora, sin saber que lo estaban filmando y grabándole la voz. "Están tratando de inventar esto para que sea un capítulo nuevo", se defendió. La ética no tiene respiro en el tratamiento del caso Dalmasso. Desde averiguar mediante la grafología o las "autopsias psicológicas" si "el hijo" tiene un "perfil criminal" hasta el esfuerzo de producción de la máquina mediática puesto en desnudar sus "rasgos afectivos", todo parece construir lo que tres intelectuales consultadas por Página/12 no dudan en llamar "monstruosidad". "Lo que resulta sugerente aquí, en relación con el acoso que la prensa está ejerciendo sobre el chico –plantea de entrada Silvia Elizalde, especialista en medios y juventud–, es que se trata de una operación de pánico moral construida, básicamente, aunque de modo no explícito, sobre su orientación sexual."
"Esta devastación del terreno de lo privado no es sorprendente en la lógica audiovisual. Al mirar los titulares, lo que aparece como nuevo es esta reafirmación permanente de que Facundo es gay. Su condición homosexual y la absurda acusación de que "duerme con la madre" parece al servicio de la criminalizacion de un tipo de deseo que no entra en la norma", señala Florencia Saintout, titular de la Cátedra de Comunicación y Teorías, de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata. Saintout confirma lo que es notorio con solo hacer un zaping rápido por las coberturas del caso –o una lectura veloz de diarios y revistas–: los medios han puesto su mirada morbosa sobre el supuesto asesino sin abandonar nunca la palabra que le da sentido al creciente festival: homosexualidad. En los últimos siete días han sido muchas horas de aire televisivo y amarillo dedicado a una averiguación que a juicio de los conductores es fundamental: ¿puede un muchacho gay como Facundo Macarrón haber "abusado sexualmente" de su madre, como se atreve a imputar con pocas pruebas el fiscal?
Daniela Gutiérrez, investigadora y ensayista, rastrea las explicaciones de este "desmadre" de los medios sobre el sujeto acusado en la matriz de lo "monstruoso". "El criminal es siempre un monstruo que irrumpe. Lo que lo hace monstruo es en general el objetivo de su acción inmotivada y dañina. Salta de un mundo a otro. Del de la monstruosidad a la de los ‘normales'", dice y retoma el caso en la ya vieja hipótesis de que a Nora Dalmasso la habría asesinado Gastón Zárate, pintor y albañil, conocido en la trama pública como el "Perejil". "En ese caso se trataba de un supuesto asesino chato, sin una esencia, ni un alma. Quizás antes de la corrección política hubiera caído en la sospecha a partir de una descripción lombrosiana. Pero a ese tipo de asesino prototípico no le pasa nada, el drama no es suyo sino de su víctima", explica. "Facundo, además de tener un nombre propio, es construido como un monstruo por el procedimiento más elemental y clásico, que es el de la narración –sostiene Gutiérrez–. Se le arma una historia. Es un monstruo porque es psicoanalizable, en el sentido trivial de ponerle una interioridad afectiva. En la historia que se la arma al monstruo tiene que haber densidad psicológica, porque no es un chacal inaprensible, un abusador de sustancias berretas: es uno de nosotros, es un miembro de nuestra comunidad".
Saintout, autora de ‘El futuro llegó hace rato: jóvenes y culturas contemporáneas', esta sociedad necesita "visibilizar los monstruos para marcar la normalidad". Quizás así se explique el festejo de algunos medios porque "Facundo dio la cara", como si el muchacho tuviera una obligación para con el relato mediático. Claro que nada de lo que ocurra en los medios deja de suceder en la sociedad que los consume. "Evidentemente el tratamiento que le están dando al caso habla de una dificultad muy grande más allá de las celebraciones y mentes abiertas en boga, para actuar con la otredad, en este caso lo gay. A la otredad se la vuelve a construir de manera monstruosa", dispara la comunicóloga.
"Me impacta que otra vez cuando todo el mundo incorpora la diferencia como algo que no ocasiona problemas, se remarca con tanta contundencia la condición de gay de Facundo –remarca Saintout–. Es encesario reforzar la norma, para eso se deben construir las anormalidades. No prestaría tanta atención a la devastación de lo privado, que ya la conocemos de sobra. Aquí hay algo en torno al deseo homosexual cuando ya no es posible criminalizar la idea de que dos hombres puedan gustarse. Pero en el sospechado matricidio del que se intenta culpar a este joven, se le suma una vuelta de rosca en la que lo que prima no es ante todo su posible condición de asesino, sino un hijo con una sexualidad diferente, que es presentada como monstruosa. Los medios necesitan del crimen para otra vez condenar el deseo y la diferencia".
Silvia Elizalde, autora de una tesis doctoral sobre construcción de imágenes de jóvenes en los medios, recuerda que "históricamente los medios de comunicación se han ocupado de tematizar y de aprovechar al máximo la rentabilidad que otorga el tratamiento de lo considerado ‘monstruoso' por el orden dominante en un determinado momento y contexto social". En el caso Dalmaso, Elizalde ve que la combinatoria de prácticas sexuales incestuosas, presunción de homosexualidad, vínculo materno-filial, juventud del sospechado y muerte violenta en el marco de un entorno familiar de clase alta "condensa todos los elementos del escándalo y el morbo de la que se alimenta parte importante de la narrativa periodística hoy". "Pero también –advierte la académica–, sobre el modo en que se asocia aquí esta condición a las atribuciones de sentido más extendidas sobre la "doble moral" de la clase alta y la construcción de una imagen de niño-joven, o "ángel-demonio", que no hace más que reforzar normativamente la idea de que lo ambiguo es sinónimo de ‘desviación' abyecta".
A juicio de Elizalde es de esta manera que opera el pánico moral construido por los medios y sobre la diferencia que encarna Facundo. "Opera convirtiendo ciertas prácticas y perfiles del sujeto en espacio estratégico para la transformación de hechos domésticos en affaires altamente noticiables por parte de los medios". ¿Más allá del sentido común según el cual cualquier historia más o menos perversa o morbosa significa rating asegurado, ¿por qué el caso Dalmaso ocupa tanto espacio? Para Elizalde se trata del "desplazamiento operado no sólo en las rutinas periodísticas y en los formatos massmediáticos por influencia de la televisión y su tinellización creciente". Y al mismo tiempo "del innegable papel ideológico que ejerce hoy la prensa en la legitimación de los significados sociales dominantes así como en la visibilidad y producción de nuevas tensiones sobre el vínculo entre jóvenes, miedos sociales y regulación política de las diferencias de clase, género, orientación sexual y edad".
Entre las explicaciones de perogrullo de los periodistas que opinan sobre el tema figura en alza la lectura filosófica según la cual el crimen de Nora encarna una "tragedia griega". "En ese encarnar la tragedia griega se juega algo romántico que es su nobleza, su grandeza, su soledad, su melancolía. Lo van pintando como un personaje que es un monstruo al que algo le pasó. El hombre pobre al que se lo acusó no interesó de la misma manera porque sólo tiene cara, no un motivo. En ese sentido está emparentado, lo más fácilmente atribuible como lógica para el crimen, es su homosexualidad y no su interioridad compleja. Como no la conocen suplantan esa interioridad con su orientación sexual", analiza Gutiérrez.

14 de junio de 2007
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tres en la escena del crimen


[Horacio Cecchi] El fiscal pidio perpetua para carrascosa y considero coautores al cuñado y a la hermanastra.
En su alegato, Molina Pico refutó en forma minuciosa la coartada del viudo, lo situó en la escena del crimen, junto a Guillermo Bártoli e Irene Hurtig, pero no pudo explicar cómo mataron a María Marta ni cuál fue el móvil del crimen. Acusó por encubrimiento al fiscal Romero Victorica.
Aunque la conclusión era imaginable, el alegato que fue desarrollando ayer el fiscal Diego Molina Pico, hasta terminar en el pedido de reclusión perpetua de Carlos Carrascosa por coautor de homicidio calificado por el vínculo, se desplegó como un cuento, hilvanado, minucioso y por momentos contundente. Podría decirse que el pedido al tribunal, después de cinco horas y media de alegato, fue el resultado lógico de lo que se escuchó a lo largo de los casi cuatro meses de audiencias, con el color particular de que ahora, la palabra, no fue una mera especulación de lo que podría pedir el fiscal, sino el pedido concreto de perpetua. El fuerte del alegato se centró en el cruce de llamadas que le permitió ubicar a Carrascosa, Bártoli e Irene Hurtig en la escena y a la hora del crimen. Pidió que se investigue al matrimonio Bártoli como coautores. También acusó de encubrimiento al vigilador Juan Ortiz. Y lo que pocos esperaban, pidió que se investigue al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica, por encubrimiento. Hoy es el alegato de la querella y el viernes de la defensa.
El caso ayer parecía haber desbordado los límites del ambiente tribunalicio. Como si se tratara de un partido de selección, las imágenes transmitidas en directo por primera vez en lo que va del juicio fueron seguidas en hogares, bares y en las vidrieras de las casas de electrodomésticos, como si de allí pudiera surgir alguna revelación trascendental o un resultado favorable en algún recóndito mundial.
Molina Pico hizo alusión a esto, cuando al cerrar su extenso alegato pidió a los jueces que recordaran que "toda la sociedad tiene los ojos puestos en sus señorías. Ustedes deben devolverle la confianza en la Justicia. No permitan que el rigor penal sólo se aplique sobre los humildes". Antes, puntualizó cada uno de los pasos que llevaron a que, en este caso, la niebla perdurable durante cuatro años no fuera una novedad.
Empezó su alegato a las 10.37. A esa hora, contra la pared izquierda de la sala, fue desplegando diapositivas guardadas en una laptop que controlaba un colaborador y que habían sido preparadas con ayuda de un sobrino. La primera imagen decía: "Alegato de la Fiscalía. Causa 1537. Carrascosa Carlos Alberto s/Homicidio Calificado".
Separó la versión de Carrascosa de la realidad de los hechos y dijo que demostraría que "toda, absolutamente toda esa versión es mentira, es una versión falsa". Empezó con una autocrítica, aceptando sus propias "torpezas al inicio de la investigación", impulsadas por la "confianza" dada a la familia y el ocultamiento de las dudas iniciales, el hallazgo del pituto y demás, al día siguiente del crimen, cuando concurrió al velorio con el comisario Degastaldi.
Como lo hizo durante el juicio, intentó simplificar la comprensión de los hechos siguiendo un hilo cronológico, paso a paso, desde que María Marta llegó a almorzar a lo de los Binello, en el otro extremo del Carmel, ese domingo 27 de octubre de 2002. Fue, según se vio, la única coincidencia con la versión de Carrascosa. Del almuerzo, Molina Pico dio por probado (testigos Campos y Castaña, empleados de los Binello), que Bártoli no fue uno de los comensales.
Siguió por el partido de tenis entre María Marta y Viviana Binello, que se inició a las 16 y que se suspendió por lluvia una hora más tarde. Que se jugó el partido nadie lo discute y quedó probado por cuatro testimonios.
Después, el té en lo de los Bártoli, donde Carrascosa, Bártoli, Sergio Binello, Diego Piazza y su novia Delfina Figueroa vieron el partido River-Boca. Allí empezaron las diferencias severas porque allí, el fiscal, obtuvo las primeras pruebas de lo que llamó el armado de "la mentira". Mientras que Carrascosa sostiene que permaneció allí durante el partido siguiente –y es presumible que lo sostenga con su defensa el viernes y hoy, con la querella, que lo defiende–, Molina Pico aseguró que ni Bártoli ni Carrascosa permanecieron en el lugar, ni Irene Hurtig, que según los testimonios recién llegaba. Se apoyó en el testimonio de Delfina Figueroa, novia de Piazza: "Terminó el partido y salimos todos", recordó el fiscal que declaró la joven. "Salimos todos no quiere decir algunos, quiere decir que no quedó nadie", sostuvo y agregó como soporte el testimonio de Catalina Vargas, la empleada de los Bártoli ese fin de semana quien declaró que a las 18 el televisor estaba apagado y ya no quedaba nadie.
Luego, Molina Pico, contra la versión de Carrascosa, dijo que el viudo estuvo unos 15 minutos en el Club House. Y tomó como prueba el testimonio de la dueña, Alba Benítez, del mozo, Gerardo Oberndorfer, y el delivery Javier Castro. Por qué se acordaban que fue ese día, contra lo que dice la defensa. Porque durante la noche, el doctor Zancolli pasó a cenar por el Club House, comentó la muerte de MM, y Benítez dijo impresionada que esa tarde Carrascosa había estado hablando con ella. Tanto Benítez como Oberndorfer fueron careados con Carrascosa y sostuvieron su relato. "La presencia de Carrascosa en el Club House, entre las seis y las siete, durante quince minutos, echa por tierra la primera coartada –dijo el fiscal–, la que sostiene que se quedó en lo de Bártoli mirando el partido siguiente."
Después le tocó el turno al guardia Ortiz. Ortiz había declarado que vio a Carrascosa llegando a la casa a las 19. Ayer, Molina Pico sostuvo que era falso, dijo que lo vio a las 19.14 y no llegando sino saliendo. "Es la única persona que lo ubica a Carrascosa fuera de la escena a la hora de los hechos", dijo el fiscal. Cómo lo demostró: con un detalladísimo cuadro de horarios basados primordialmente en el cruce de llamadas del VAIC, el programa usado por la Bonaerense para investigar secuestros. La clave fue la primera llamada de Carrascosa a OSDE, a las 19.07 y 58 segundos. Esa llamada, peritada, dejó en evidencia la voz de Bártoli hablando por detrás con una mujer. Carrascosa sostiene que es la masajista Michelini. Con la minuciosidad de los horarios, Molina Pico demostró que no.
"Partamos de dos hechos objetivos –sostuvo el fiscal–. El primero, la llamada de las 19.07, donde está Bártoli y una mujer. El segundo, la cámara de la guardia que muestra que el auto de Michelini, quien había llegado a las 18.57, ya no estaba en la guardia a las 18.59 y 25 segundos. Había quedado estacionado a unos 10 metros, mientras en la guardia ubicaban a María Marta o a Carrascosa".
Lo que hizo Molina Pico fue tratar de aplicar acciones lógicas dentro de los 8.19 minutos que separan el momento en que Michelini ya no aparece en pantalla hasta el llamado de Carrascosa, que éste dijo haber hecho por "orden" de la masajista. Ocho minutos 19 segundos, de los que descontó los seis minutos de traslado hasta la puerta de la casa. "En 2.19 minutos tienen que haber sucedido las siguientes acciones", señaló: 4 llamadas de la guardia a la casa (25 segundos cada una, 1.40 minuto); buscar a un vigilador por handy, 10 segundos; Ortiz, a 250 metros y a 12 kilómetros por hora, un minuto hasta que baja del auto; toca el timbre 5 veces, 50 segundos; llama a la guardia por handy y dice que no hay nadie, 8 segundos; ve llegar a Carrascosa (según Ortiz) y le pide permiso para Michelini, 10 segundos; llama a la guardia para avisar que tiene permiso, 8 segundos; Páez, en la guardia, da paso a Michelini, 10 segundos más: en total 4.16 minutos en lugar de los 2.19 con que se contaba. "Y falta todavía incluir que Michelini estaciona el auto en la puerta de la casa, baja un bolso, lo lleva hasta la puerta, vuelve a buscar la camilla, en ese momento le avisa Carrascosa desde la ventana, ‘suba Michelini, se accidentó María Marta', sube corriendo, se encuentra con el cuadro, dice que llame a Bártoli, que tiene que ponerse los zapatos y llegar desde su casa rapidísimo a 400 metros, recién después llama Carrascosa a OSDE. Una persona de una velocidad anormal hubiera hecho todo esto en 8.11 minutos".
Dijo que a las 19.07, en realidad, Michelini estaba en la guardia y sostuvo que recién llegó a la casa a las 19.24. En el medio se produce una llamada de Paramedic a las 19.13, en la que Carrascosa, al final, dice ver que llega la guardia. El fiscal dijo que la guardia era Ortiz y lo ubicó llegando a la casa a las 19.14. Agregó que Carrascosa no tutea a Michelini, y que detrás de Carrascosa se escuchan voces en tono familiar, que no buscan ayudar sino cerrar, tapar las pruebas, "se escucha decir cerrá la puerta... Tocala... Tenela...". Así, Molina Pico entendió que en el crimen se habían dividido roles y que la responsabilidad de cada uno era igual porque cada uno cumplía una parte fundamental y si se retiraba el crimen no se hubiera podido cometer.

13 de junio de 2007
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represores vuelven a secuestrar


[Alejandra Dandan] La vigencia de los represores Una testigo denuncio que la secuestraron.
A casi nueve meses de la desaparición de Julio López, otra testigo de los Juicios por la Verdad en La Plata, Felisa Marilaf, denunció que la secuestraron durante dos horas y le advirtieron que "no hable más".
Otra vez la justicia federal de La Plata investiga el secuestro de una sobreviviente de los campos de la última dictadura. Como Julio López, se trata de una ex desaparecida, testigo en las audiencias del Juicio por la Verdad que asegura haber pasado el último domingo secuestrada a bordo de un auto que dio vueltas durante dos horas en la ciudad de La Plata. Según la denuncia, de la que se hicieron eco varias organizaciones de derechos humanos y el consejero de Naciones Unidas Norberto Liwsky, en el auto le recordaron que ya le habían perdonado la vida una vez y le sacaron sólo un handy con GPS del programa bonaerense de protección a testigos. El handy, según fuentes federales, dejó de transmitir esa noche la señal.
"Lo primero que hay que tener en cuenta es que fuera el caso que fuera, esto es un mensaje para todos", dijo Nilda Eloy, testigo del juicio al ex subcomisario Miguel Etchecolatz y sobreviviente de los campos. "Con este caso nos están diciendo: ‘Nosotros hacemos lo que queremos, aunque tengan su dichosa protección especial a testigos'".
El episodio sucedió el domingo a la noche, alrededor de las 22. Según la denuncia policial, en una esquina de la plaza Moreno, en el centro de la ciudad de La Plata, un auto levantó a Felisa Marilaf cuando salía de la casa de una hija. Dentro del auto, ella dijo que había dos personas. Que la tuvieron agachada contra el piso en la parte de atrás, durante las dos horas en las que, dijo, el coche no dejó de dar vueltas.
En esas dos horas, aseguró, le dijeron que no hable más en los juicios, así y en plural. Y que "ya una vez le perdonaron la vida". Finalmente, "la tiraron", dijo, en la esquina de 54 y 21, detrás del Regimiento 7º, en una zona todavía urbana. Cuando terminó la odisea, bajo estado de shock y como pudo, contó en este caso Nilda Eloy, llamó desde su celular al teléfono de atención a la Víctima de la Provincia de Buenos Aires, donde comenzó, literalmente, el motivo por el cual los organismos terminaron de cuestionar anoche enérgicamente a las autoridades locales.
Felisa Marilaf estuvo secuestrada durante la dictadura en La Cacha, uno de los centros clandestinos de detención de La Plata. Aunque ahora no milita en ninguno de los organismos, suele estar presente en las marchas y sus declaraciones en las audiencias del Juicio por la Verdad que lleva adelante la Cámara Federal de La Plata parecen claves para reabrir una investigación y avanzar sobre lo que sucedió con su pareja, Hugo Alfredo Iglesias, uno de los desaparecidos sobre los que aún nunca se investigó. Iglesias trabajaba en La Gaceta de la tarde y fue secuestrado en el '76.
La desaparición de Julio López nueve meses atrás la hizo poner en alerta también a ella. Y fue una de las víctimas que denunció amenazas telefónicas y explicó que una vez le cruzaron un auto para pedir la incorporación al Centro de Atención a la Víctima de la Provincia de Buenos Aires que depende de Alberto Linares. A través del programa, ella recibió el handy con GPS, una de las alternativas que desarrolló el programa para sumar a las víctimas del Terrorismo de Estado. Con el handy, el programa debía proveerla de otro tipo de cuidados.
Felisa llamó a ese teléfono cuando la soltaron. "En lugar de mandarle a un psicólogo o alguien que la contenga –explicó Nilda Eloy–, le mandaron a dos policías que se la llevaron a la comisaría 5ª." En la comisaría 5ª, ella declaró en estado de shock y como pudo. Ese lugar, saben los platenses, funcionó como centro clandestino de detención.
Con estos datos, la causa pasó inmediatamente del ámbito provincial al juzgado federal 1 de Manuel Blanco y la fiscalía de Sergio Franco. Por el tipo de amenazas, los antecedentes de la víctima y particularmente el episodio del handy descartaron en principio la hipótesis del robo. "De los dichos de la víctima, acá por lo menos se desprende la figura de amedrentamiento de testigo", explicó una fuente de la causa.
A esta altura, y luego de 24 horas, los investigadores saben que el handy dejó de transmitir la señal de GPS ese mismo domingo. En principio, descartan la hipótesis del robo porque sólo faltó el handy. Y aunque lo evaluaron, descartan que haya habido una intención de dañar el material de parte de la víctima porque los psicólogos del Centro de Atención a la Víctima lo descartan. Así las cosas, la Justicia en este momento espera una nueva declaración de la víctima para poder obtener detalles que el estado de shock y la presencia policial evitó. Por otro lado, cree que el secuestro puede responder al mismo tipo de patrón que se denunció en el caso de Julio López. O son bandas de grupos que actúan por encargo, instigadas sí por gente que formó parte de la represión. O son, directamente, dicen, grupos nuevos que participan de la misma ideología que los militares de la dictadura y que están muy preocupados con los avances que tienen los causas judiciales con los juicios y las condenas.
A ninguno de los que estuvieron cerca del caso, se le escapó en estas horas que La Plata se prepara para el segundo juicio oral, en este caso contra el capellán de la policía, Christian von Wernich. Felisa no formaba parte de las personas convocadas como testigos, pero tampoco nadie cree que eso haga falta.
"La situación es muy muy grave a pocos días del juicio", dijo Adriana Calvo en representación de los organismos nucleados en Justicia Ya. "Estamos muy preocupados, y queremos decir que los testigos, abogados y militantes hacemos responsable al gobierno porque a nueve meses de la desaparición de López todavía no hay ningún resultado."

12 de junio de 2007
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