que digan dónde están
El testimonio de Alejandro Sandoval, nieto recuperado, en la causa por el robo de bebés. En 2006 el hijo de Liliana Fontana y de Pedro Sandoval recuperó su identidad. Su apropiador, el gendarme Víctor Rei, fue detenido. Alejandro le pidió a los abogados de los represores que los convenzan para que cuenten qué hicieron con los chicos.
[Alejandra Dandan] Argentina. Alejandro Sandoval recordó en medio de la audiencia un diálogo con su apropiadora. El momento en el que ella le habló de cómo llegaron a él, como si fuese parte de una ficción armada por los militares para organizar el procedimiento de robo y apropiación de menores. Primero los convocaron al "Maldonadito", el modo con el que hablaban del Regimiento Patricios. Los sometieron a un informe ambiental. Les exigieron algunos requisitos: que pertenezcan a la Fuerza o sean "amigos" de la Fuerza; que tuvieran casa propia, estén casados y sean católicos. En la entrega intervino un cura. Cuando todo terminó, Víctor Rei y su mujer recibieron a dos niños directo de Campo de Mayo. Uno era Alejandro, de tres o cuatro meses de edad; la otra era una niña con el cordón umbilical prendido en el cuerpo. La mujer de Rei optó sólo por Alejandro porque no le gustaban los recién nacidos. "Ellos decían que habían hecho una adopción –explicó Alejandro en la audiencia–, pero en realidad era cómo nos robaron a nosotros."
Alejandro declaró por primera vez hace dos años en el juicio contra su apropiador, el gendarme Víctor Rei, cuando aún se presentó con ese apellido. Ayer declaró en la audiencia por el plan sistemático de robo de bebés como hijo de Liliana Fontana y de Pedro Sandoval. El diálogo entre él y su apropiadora Alicia Arteach fue un eje de la declaración de un juicio en el que fiscalía y querellas intentan probar la sistematicidad de los robos. Una escena en la que Alejandro situó al cura Speche y al gendarme Correa como los encargados del trámite.
Alejandro dijo en la audiencia que no cree en las casualidades. Que por alguna razón siempre le tuvo bronca a quien durante muchos años supuso como tío biológico, un hombre del Batallón 601, hermano de Rei, que estuvo en La Perla, el centro clandestino en el que está convencido que terminó desapareciendo su padre. Pero hay algo más de esas casualidades con las que enlazó distintos momentos. El bar donde paró durante la secundaria era el lugar donde se conocieron sus padres y donde imagina que se dieron el primer beso. El destino de Rei en la provincia de Formosa estaba justo frente a la sede del club Atlético, el centro clandestino donde estuvieron sus padres. Y está convencido de que a eso de los 8 o 9 años conoció a quienes hoy son Francisco Madariaga y Martín Amarilla jugando en Campo de Mayo: "No creo en la casualidad –dijo Alejandro–: creo en la causalidad".
La Identidad
La presidenta del Tribunal Oral Federal 6 le preguntó sus datos, como manda el protocolo. El dijo que era Alejandro Sandoval Fontana y que nació el 28 de diciembre de 1977, cuatro meses antes de la fecha que siempre figuró en su documento y la razón por la que los apropiadores le mostraban fotos y le decían que había sido un bebé grande, cuando en realidad había nacido antes.
¿Cuándo toma conciencia usted de que su identidad es la que acaba de manifestar y que no era hijo de Víctor Rei?, arrancó el fiscal Martín Niklison. "Al enterarme de quienes son mis padres, en 2006", dijo él. "En realidad, me enteré a principios de 2004 que yo era adoptado e hijo de desaparecidos, pero cuando me entero no entendía", explicó sobre esa especie de "vacío" que le provocaba la palabra "desaparecidos", porque podía entender qué era ser adoptado, explicó, pero nunca había oído hablar de los desaparecidos.
Alejandro manejaba una camioneta en la ruta de San Miguel a Hurlinghan con Rei cuando su apropiador le dijo que pare: "Se larga a llorar, me dice que me estacione, yo hago lo normal, empecé a consolarlo, y él que me pedía disculpas, cuando se pone a llorar, le digo que trate de calmarse y me dice que soy adoptado e hijo de desaparecidos, pero más que nada yo me imaginaba que se había muerto un familiar o había pasado algo; en ese momento me quedo bloqueado, arranco la camioneta, sigo el trayecto, llegamos a la casa, me bajo, veo a la mujer de él que lloraba, yo le dije: ‘Está bien, no es nada’, hice mi vida normal y cotidiana".
El ya no vivía con sus apropiadores. Un mes después leyó en un diario el nombre de Rei y entendió que había una causa y que Rei estaba detenido en Campo de Mayo. Alejandro contó durante estos últimos años varias veces cómo es que desde Campo de Mayo los represores inventaron modos para retener los controles. Ayer volvió a esa escena que parece el sombreado de los hermanos Marcela y Felipe Noble: Rei lo llamó desde Campo de Mayo un día para avisarle que "se veía un allanamiento en 48 horas". "¿Bueno, qué hay que hacer?", preguntó Alejandro. El otro le dio los detalles: iban a pedirle una remera, toalla, cepillo de dientes y un peine. Se los dio. "Pero ya que está todo alterado, alteremos todo", le dijo Alejandro y entre risas se pusieron a pasarle el cepillo de dientes a un perro que su apropiador tenía en Campo de Mayo. Pasaron el peine por el pelo y hasta la toalla.
"Dicho y hecho –siguió Alejandro–: a las 48 horas llegaron a casa. Los hago pasar, les doy los objetos, lo único que me preocupó es que querían además una sábana, pero me quedé tranquilo porque no agarraron la de la cama, se llevaron una del placard; nos sentamos en la mesa, les hice un café, yo me tomé unos mates y a los quince o veinte minutos agarraron las cosas y se fueron."
Tres o cuatro meses después el allanamiento se repitió. Volvió la misma comisión, pero con testigos, llegaron a las cuatro de la mañana, y tiempo después lo llamaron del despacho de la jueza María Romilda Servini porque estaban los resultados de ADN y le preguntaron si quería conocer a su familia.
"En el encuentro ya comprendía más lo que pasaba, pero no sabía qué era lo que me iba a encontrar del otro lado, porque las personas que te crían, o sea los apropiadores, te impulsaban a verlos, pero te entraban dudas porque me decían: ‘Andá a conocerlos porque ellos no son tu familia’: hasta el día de hoy no entiendo esa lógica, en ese momento me pregunté si ellos sabían entonces quién era mi familia."
Por ese estado de confusión, de mentiras, le agarró "un ataque de locura" y pidió un nuevo examen genético en ese juicio en el que todavía estaba entre una y otra historia. Aquel resultado confirmó nuevamente los datos: "Fue ahí cuando pude cerrar ese manto de dudas para saber si era o no, un manto de dudas que esta persona generó en todos nosotros".
Los Padres
Edgardo Ruben Fontana declaró después. Era el hermano de la madre de Alejandro. Y la primera persona que le habló de las casualidades. Ayer uno y otro volvieron a ese tema, Alejandro en busca de algunas señales y su tío convencido de que por alguna razón Rei estuvo en Formosa para la misma época en la que él mismo y su cuñado hicieron trabajos políticos en un lugar del que después de un tiempo desapareció un compañero y detrás otros hasta su hermana y su cuñado.
Liliana y Pedro habían nacido en Entre Ríos, pero se conocieron en Buenos Aires. Los dos militaban en el Frente Revolucionario 17 de Octubre como Edgardo. Pedro además era futbolista, había estado en Atlanta y en las inferiores de Boca. "Como se hace amigo de Gustavo Rearte, los entrenadores le dijeron: ‘Bueno, Sandoval, o el fútbol o la militancia, y obvio que eligió la militancia", dijo Alejandro. Pedro viajó a Cuba. Pronunció un discurso después de Rearte y de John William Cooke que quedó reproducido en un diario. Lo secuestraron el 10 de julio de 1977. Liliana estaba embarazada. Estuvieron en el Atlético. Un sobreviviente escuchó decir a Julio Simón, alias el Turco Julián, que "El Negro Sandoval era patito al agua". Otro escuchó cuando dijo que "la rubita había tenido un varón".
Alejandro miró a los abogados de los represores al final de la audiencia. "Me gustaría decirles a ustedes, los abogados defensores, ya que tienen vínculos porque son sus defendidos, si les podrían pedir que junten fuerza para decir el origen nuestro, estaría bueno que ustedes los obliguen a decir dónde están todos y por qué lo hicieron".
12 de julio de 2011
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[Raúl Kollmann e Irina Hauser] Argentina. En el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) se hizo ayer el primer entrecruzamiento de perfiles genéticos en la causa Noble Herrera. Por un lado, el de Marcela y Felipe Noble Herrera y, por el otro, el de las familias querellantes, Lanoscou-Miranda y Gualdero-García. Ambos dieron negativo. Los Lanoscou-Miranda buscan a su nieta Matilde, robada durante la operación en la que fueron asesinados sus padres, en Acassuso. El perfil genético de Marcela se comparó con esas dos familias. Por su parte, los Gualdero-García buscan a un varón, nacido después del secuestro de María del Carmen Gualdero, en 1976, cuando estaba a punto de dar a luz a un bebé concebido con Ernesto García, asesinado el año anterior. El entrecruzamiento con Felipe también dio resultado negativo. A partir de hoy se hará la comparación con el resto de las familias que buscan a sus nietos.
[Pedro Lipcovich] Argentina. "La prohibición de la publicidad en medios perjudicará a las compañeras que, tras liberarse de los proxenetas, trabajan por su cuenta puertas adentro; ellas no tienen otro recurso y, así, tendrán que volver a ser explotadas en los prostíbulos, cuyos dueños, por contar con ‘tarjeteros’ y otras formas de promoción, pueden prescindir de poner avisos": así se resume el argumento que expuso Elena Reynaga –titular de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (Ammar)– en relación con el decreto que prohíbe la publicación de avisos que promuevan la oferta sexual. La entidad –adherida a la CTA– propone, en cambio, que esos avisos estén sujetos a una regulación mediante protocolos que respeten a las mujeres que trabajan por su cuenta, diferenciándolas de los explotadores, y que faciliten la detección de situaciones de trata. Según una investigación en curso (Ammar participa habitualmente en estudios conjuntos con el Ministerio de Salud y la universidad), en las cinco provincias argentinas más pobladas hay por lo menos 80.000 meretrices.
[Gustavo Veiga] Argentina. La historia de Alfredo Molinari, vecino de la ciudad de Santiago del Estero, de 53 años, es la de un cabo segundo que comenzó su carrera en la ESMA entre siete y ocho mil aspirantes, y que eligió formarse en la Infantería de Marina. Por eso, con apenas 18 años, pasó a la base naval de Punta Mogotes en Mar del Plata donde funcionaba la Escuela de Suboficiales y llegó apenas un par de meses antes del 24 de marzo de 1976. Mientras cursaba el segundo año y todo marchaba de acuerdo con sus expectativas (así lo señaló en su declaración ante la Justicia Federal), el golpe de Estado lo sorprendió en la costa. Empezó a salir a la calle en operativos de patrullaje, pero enseguida descubrió que lo que más le llamaba su atención eran los quejidos y el llanto de gente que se escuchaban desde la zona del faro, vecino a la base.
[Gustavo Veiga] Argentina. La historiografía oficial trata como a un héroe al capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino desde que cayó en combate en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982. Esa aureola de protagonista insoslayable en la Guerra de Malvinas hace cortocircuito con su pasado como represor de la dictadura. Un pasado elusivo, no demasiado difundido, a no ser porque el Concejo Deliberante de Mar del Plata decidió retirar en junio su imagen del recinto de sesiones por pedido de los organismos de derechos humanos que conforman la Comisión Permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Los motivos esgrimidos para solicitar que su fotografía no compartiera el mismo espacio con otros ex combatientes y los rostros de 436 desaparecidos marplatenses, se robustecen con la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari. Ante un juez federal de Santiago del Estero declaró que el marino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. "Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí", dijo que lo reprendió su superior.
Argentina. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado obtuvo los perfiles genéticos de los hijos adoptivos de la dueña de Clarín, Marcela y Felipe Noble Herrera, elaborados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), y ordenó finalmente el entrecruzamiento con las muestras de las familias que buscan niños secuestrados con sus padres o nacidos en cautiverio durante la última dictadura contenidas en ese organismo. Los resultados podrían conocerse el martes o miércoles próximo.
[José Maggi] Argentina. El Tribunal Oral Federal Nº 2 flexibilizó los requisitos de control sobre los cinco imputados de la Causa Díaz Bessone. Sin haber notificado a las querellas, el tribunal le permitió a José Rubén Lofiego, Mario Alfredo Marcote, José Carlos Antonio Scortecchini, Ramón Rito Vergara y Ricardo Chomicki -que mantienen su libertad en el curso del juicio por delitos de lesa humanidad- que sólo se presenten a firmar ante el Patronato de Liberados los días lunes y viernes. En tres oportunidades la fiscalía federal pidió la detención de los imputados, y se la negaron, en tanto la querella hizo lo propio al principio del juicio, pero no obtuvieron respuesta alguna. El TOF ni siquiera les contestó.
[Mariana Carbajal] Argentina. Como ya salió a la luz en otros juicios por los delitos de lesa humanidad por el terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, cada vez con más detalles queda en evidencia que las violaciones sexuales se produjeron en todos los centros clandestinos en forma sistemática. Esa es una de las conclusiones a las que arribó María Sondereguer, quien encabeza hace más de tres años una investigación sobre la violencia sexual y de género durante el terrorismo de Estado, que se lleva adelante desde el Centro de Derechos Humanos de las Universidades Nacionales de Lanús y de Quilmes. Sondereguer encabeza el Centro de DD.HH. de la UNQ, donde es profesora titular, y es demás directora nacional de Formación en Derechos Humanos de la Secretaría de DD.HH. de Nación. Sondereguer es citada por el juez Daniel Bejas en los fundamentos de su sentencia.