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que digan dónde están


El testimonio de Alejandro Sandoval, nieto recuperado, en la causa por el robo de bebés. En 2006 el hijo de Liliana Fontana y de Pedro Sandoval recuperó su identidad. Su apropiador, el gendarme Víctor Rei, fue detenido. Alejandro le pidió a los abogados de los represores que los convenzan para que cuenten qué hicieron con los chicos.
[Alejandra Dandan] Argentina. Alejandro Sandoval recordó en medio de la audiencia un diálogo con su apropiadora. El momento en el que ella le habló de cómo llegaron a él, como si fuese parte de una ficción armada por los militares para organizar el procedimiento de robo y apropiación de menores. Primero los convocaron al "Maldonadito", el modo con el que hablaban del Regimiento Patricios. Los sometieron a un informe ambiental. Les exigieron algunos requisitos: que pertenezcan a la Fuerza o sean "amigos" de la Fuerza; que tuvieran casa propia, estén casados y sean católicos. En la entrega intervino un cura. Cuando todo terminó, Víctor Rei y su mujer recibieron a dos niños directo de Campo de Mayo. Uno era Alejandro, de tres o cuatro meses de edad; la otra era una niña con el cordón umbilical prendido en el cuerpo. La mujer de Rei optó sólo por Alejandro porque no le gustaban los recién nacidos. "Ellos decían que habían hecho una adopción –explicó Alejandro en la audiencia–, pero en realidad era cómo nos robaron a nosotros."
Alejandro declaró por primera vez hace dos años en el juicio contra su apropiador, el gendarme Víctor Rei, cuando aún se presentó con ese apellido. Ayer declaró en la audiencia por el plan sistemático de robo de bebés como hijo de Liliana Fontana y de Pedro Sandoval. El diálogo entre él y su apropiadora Alicia Arteach fue un eje de la declaración de un juicio en el que fiscalía y querellas intentan probar la sistematicidad de los robos. Una escena en la que Alejandro situó al cura Speche y al gendarme Correa como los encargados del trámite.
Alejandro dijo en la audiencia que no cree en las casualidades. Que por alguna razón siempre le tuvo bronca a quien durante muchos años supuso como tío biológico, un hombre del Batallón 601, hermano de Rei, que estuvo en La Perla, el centro clandestino en el que está convencido que terminó desapareciendo su padre. Pero hay algo más de esas casualidades con las que enlazó distintos momentos. El bar donde paró durante la secundaria era el lugar donde se conocieron sus padres y donde imagina que se dieron el primer beso. El destino de Rei en la provincia de Formosa estaba justo frente a la sede del club Atlético, el centro clandestino donde estuvieron sus padres. Y está convencido de que a eso de los 8 o 9 años conoció a quienes hoy son Francisco Madariaga y Martín Amarilla jugando en Campo de Mayo: "No creo en la casualidad –dijo Alejandro–: creo en la causalidad".

La Identidad
La presidenta del Tribunal Oral Federal 6 le preguntó sus datos, como manda el protocolo. El dijo que era Alejandro Sandoval Fontana y que nació el 28 de diciembre de 1977, cuatro meses antes de la fecha que siempre figuró en su documento y la razón por la que los apropiadores le mostraban fotos y le decían que había sido un bebé grande, cuando en realidad había nacido antes.
¿Cuándo toma conciencia usted de que su identidad es la que acaba de manifestar y que no era hijo de Víctor Rei?, arrancó el fiscal Martín Niklison. "Al enterarme de quienes son mis padres, en 2006", dijo él. "En realidad, me enteré a principios de 2004 que yo era adoptado e hijo de desaparecidos, pero cuando me entero no entendía", explicó sobre esa especie de "vacío" que le provocaba la palabra "desaparecidos", porque podía entender qué era ser adoptado, explicó, pero nunca había oído hablar de los desaparecidos.
Alejandro manejaba una camioneta en la ruta de San Miguel a Hurlinghan con Rei cuando su apropiador le dijo que pare: "Se larga a llorar, me dice que me estacione, yo hago lo normal, empecé a consolarlo, y él que me pedía disculpas, cuando se pone a llorar, le digo que trate de calmarse y me dice que soy adoptado e hijo de desaparecidos, pero más que nada yo me imaginaba que se había muerto un familiar o había pasado algo; en ese momento me quedo bloqueado, arranco la camioneta, sigo el trayecto, llegamos a la casa, me bajo, veo a la mujer de él que lloraba, yo le dije: ‘Está bien, no es nada’, hice mi vida normal y cotidiana".
El ya no vivía con sus apropiadores. Un mes después leyó en un diario el nombre de Rei y entendió que había una causa y que Rei estaba detenido en Campo de Mayo. Alejandro contó durante estos últimos años varias veces cómo es que desde Campo de Mayo los represores inventaron modos para retener los controles. Ayer volvió a esa escena que parece el sombreado de los hermanos Marcela y Felipe Noble: Rei lo llamó desde Campo de Mayo un día para avisarle que "se veía un allanamiento en 48 horas". "¿Bueno, qué hay que hacer?", preguntó Alejandro. El otro le dio los detalles: iban a pedirle una remera, toalla, cepillo de dientes y un peine. Se los dio. "Pero ya que está todo alterado, alteremos todo", le dijo Alejandro y entre risas se pusieron a pasarle el cepillo de dientes a un perro que su apropiador tenía en Campo de Mayo. Pasaron el peine por el pelo y hasta la toalla.
"Dicho y hecho –siguió Alejandro–: a las 48 horas llegaron a casa. Los hago pasar, les doy los objetos, lo único que me preocupó es que querían además una sábana, pero me quedé tranquilo porque no agarraron la de la cama, se llevaron una del placard; nos sentamos en la mesa, les hice un café, yo me tomé unos mates y a los quince o veinte minutos agarraron las cosas y se fueron."
Tres o cuatro meses después el allanamiento se repitió. Volvió la misma comisión, pero con testigos, llegaron a las cuatro de la mañana, y tiempo después lo llamaron del despacho de la jueza María Romilda Servini porque estaban los resultados de ADN y le preguntaron si quería conocer a su familia.
"En el encuentro ya comprendía más lo que pasaba, pero no sabía qué era lo que me iba a encontrar del otro lado, porque las personas que te crían, o sea los apropiadores, te impulsaban a verlos, pero te entraban dudas porque me decían: ‘Andá a conocerlos porque ellos no son tu familia’: hasta el día de hoy no entiendo esa lógica, en ese momento me pregunté si ellos sabían entonces quién era mi familia."
Por ese estado de confusión, de mentiras, le agarró "un ataque de locura" y pidió un nuevo examen genético en ese juicio en el que todavía estaba entre una y otra historia. Aquel resultado confirmó nuevamente los datos: "Fue ahí cuando pude cerrar ese manto de dudas para saber si era o no, un manto de dudas que esta persona generó en todos nosotros".

Los Padres
Edgardo Ruben Fontana declaró después. Era el hermano de la madre de Alejandro. Y la primera persona que le habló de las casualidades. Ayer uno y otro volvieron a ese tema, Alejandro en busca de algunas señales y su tío convencido de que por alguna razón Rei estuvo en Formosa para la misma época en la que él mismo y su cuñado hicieron trabajos políticos en un lugar del que después de un tiempo desapareció un compañero y detrás otros hasta su hermana y su cuñado.
Liliana y Pedro habían nacido en Entre Ríos, pero se conocieron en Buenos Aires. Los dos militaban en el Frente Revolucionario 17 de Octubre como Edgardo. Pedro además era futbolista, había estado en Atlanta y en las inferiores de Boca. "Como se hace amigo de Gustavo Rearte, los entrenadores le dijeron: ‘Bueno, Sandoval, o el fútbol o la militancia, y obvio que eligió la militancia", dijo Alejandro. Pedro viajó a Cuba. Pronunció un discurso después de Rearte y de John William Cooke que quedó reproducido en un diario. Lo secuestraron el 10 de julio de 1977. Liliana estaba embarazada. Estuvieron en el Atlético. Un sobreviviente escuchó decir a Julio Simón, alias el Turco Julián, que "El Negro Sandoval era patito al agua". Otro escuchó cuando dijo que "la rubita había tenido un varón".
Alejandro miró a los abogados de los represores al final de la audiencia. "Me gustaría decirles a ustedes, los abogados defensores, ya que tienen vínculos porque son sus defendidos, si les podrían pedir que junten fuerza para decir el origen nuestro, estaría bueno que ustedes los obliguen a decir dónde están todos y por qué lo hicieron".
12 de julio de 2011
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primer cruce dio negativo


Los ADN de los Noble Herrera se cotejaron con los de las dos familias querellantes. Las muestras genéticas de Marcela y Felipe Noble Herrera fueron comparadas ayer con los Lanoscou-Miranda y los Gualdero-García. Hoy comenzará el entrecruzamiento con el resto de las familias registradas en el Banco Nacional de Datos Genéticos.
[Raúl Kollmann e Irina Hauser] Argentina. En el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) se hizo ayer el primer entrecruzamiento de perfiles genéticos en la causa Noble Herrera. Por un lado, el de Marcela y Felipe Noble Herrera y, por el otro, el de las familias querellantes, Lanoscou-Miranda y Gualdero-García. Ambos dieron negativo. Los Lanoscou-Miranda buscan a su nieta Matilde, robada durante la operación en la que fueron asesinados sus padres, en Acassuso. El perfil genético de Marcela se comparó con esas dos familias. Por su parte, los Gualdero-García buscan a un varón, nacido después del secuestro de María del Carmen Gualdero, en 1976, cuando estaba a punto de dar a luz a un bebé concebido con Ernesto García, asesinado el año anterior. El entrecruzamiento con Felipe también dio resultado negativo. A partir de hoy se hará la comparación con el resto de las familias que buscan a sus nietos.
Durante el entrecruzamiento realizado ayer estuvieron presentes la jueza Sandra Arroyo Salgado, la fiscal Rita Molina; los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo, los de las familias querellantes y los letrados de Marcela, Felipe y Ernestina Herrera de Noble. Junto con ellos, participaron los peritos genetistas y el proceso fue dirigido por la titular del BNDG, Belén Rodríguez Cardozo.
Existe el compromiso de confidencialidad por parte de los genetistas, los abogados y todos los participantes. Sin embargo, los resultados trascendieron casi de inmediato y luego, en forma pública, la fiscal los confirmó. Ya hace años los Noble Herrera habían aceptado el entrecruzamiento sólo con las familias querellantes. Sin embargo, Abuelas de Plaza de Mayo insistió siempre en que la comparación de perfiles genéticos debía hacerse con todas las familias que buscan nietos, por cuanto no se puede confiar en ninguna de las fechas que figuran en el fraudulento trámite de adopción que en 1976 llevó adelante Ernestina Herrera. Está totalmente probado que las adopciones se hicieron con documentos y testigos falsos y con burdas versiones de los hechos, incluyendo que la empresaria se encontró a un bebé, en una canastita, en la puerta de su casa.
Además de las familias querellantes, hay otras veinte que figuran en la causa y que creen que Felipe y Marcela podrían ser sus nietos. Debe tenerse en cuenta que la jueza Ofelia Hejt –ya fallecida–, que actuó en el caso de la adopción, tiene el antecedente de haber participado en la entrega de un hijo de desaparecidos. Eso se suma a la irregularidad de los trámites de adopción y levantó las sospechas que los Noble Herrera podrían haber liquidado haciéndose la extracción voluntaria de sangre en 2002, cuando ni siquiera eran gobierno los Kirchner. Desde entonces, apelaron todas las decisiones de los jueces y evitaron el entrecruzamiento de todas las formas posibles. Incluso hubo que allanar sus viviendas en dos ocasiones, lo que todavía levantó más sospechas: en la ropa interior de Marcela se encontraron perfiles genéticos de dos personas y en los calzoncillos de Felipe, ADN de un hombre y una mujer.
Según los genetistas, el entrecruzamiento se hace de dos maneras. Por un lado, informático, con los perfiles ya incorporados a una computadora del BNDG. Pero también se hace un chequeo manual, con la impresión de los electroferogramas, en los que están plasmados los perfiles. Los genetistas ven los picos en cada electroferograma, comparando lo que se ve en un papel con lo que se ve en otro papel. Esos dos métodos se habrían usado ayer y se usarían también en el resto del entrecruzamiento que sigue hoy, primero con los hijos de desaparecidos de 1976 y luego con los de 1977. La lógica es que entre hoy y mañana estén los resultados definitivos.
12 de julio de 2011
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la otra cara de la prohibición


La titular de AMMAR dice que perjudica a "las compañeras que trabajan por su cuenta". Elena Reynaga, titular del gremio de mujeres meretrices, propone la regulación de los avisos de oferta sexual en lugar de su prohibición. "Las que trabajan puertas adentro tendrán que volver a ser explotadas en prostíbulos", dijo.
[Pedro Lipcovich] Argentina. "La prohibición de la publicidad en medios perjudicará a las compañeras que, tras liberarse de los proxenetas, trabajan por su cuenta puertas adentro; ellas no tienen otro recurso y, así, tendrán que volver a ser explotadas en los prostíbulos, cuyos dueños, por contar con ‘tarjeteros’ y otras formas de promoción, pueden prescindir de poner avisos": así se resume el argumento que expuso Elena Reynaga –titular de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (Ammar)– en relación con el decreto que prohíbe la publicación de avisos que promuevan la oferta sexual. La entidad –adherida a la CTA– propone, en cambio, que esos avisos estén sujetos a una regulación mediante protocolos que respeten a las mujeres que trabajan por su cuenta, diferenciándolas de los explotadores, y que faciliten la detección de situaciones de trata. Según una investigación en curso (Ammar participa habitualmente en estudios conjuntos con el Ministerio de Salud y la universidad), en las cinco provincias argentinas más pobladas hay por lo menos 80.000 meretrices.
"‘¿Ahora cómo voy a comprar la leche y el yogur para mis hijos?’, me decía una compañera. Han venido un montón de chicas a quejarse: ‘¿Ahora qué vamos a hacer, cómo vamos a publicar, cómo vamos a trabajar?’. Una siempre les habla de las buenas cosas que hizo este gobierno, y hoy no tengo respuesta para darles. Son en general chicas que trabajaban en ‘saunas’, explotadas, y nos escucharon: aprendieron que el trabajo sexual ejercido libremente no es ilegal en la Argentina, que no es obligatoria la ‘protección’ del proxeneta, y muchas optaron por juntarse, alquilar un departamento y trabajar sin un explotador que las robe. Son muchas, en la ciudad de Buenos Aires y en provincias. Ellas aprendieron que la policía no tiene derecho a hacer ningún procedimiento puertas adentro de su casa, donde pagan el alquiler y pueden hacer lo que quieran sin dañar a nadie. Pero la manera de publicitar su trabajo es en los medios, y ahora no lo van a poder hacer."
Sin embargo, si los proxenetas tampoco van a poder poner avisos: ¿no será posible así erradicar la prostitución? "No –sostiene la titular de Ammar–. Los ‘saunas’ no van a cerrar porque tienen otros métodos para publicitarse: por ejemplo, contratan ‘tarjeteros’ y saben a dónde mandarlos. A ellos les iba muy bien antes de que existieran estas publicidades en los medios. Las compañeras van a tener que volver a esos lugares, y las van a explotar más, porque van a tener menos recursos para defenderse. Es lo que siempre decimos: la clandestinidad va en beneficio de los sinvergüenzas."
Entonces, ¿la publicidad de trabajo sexual en medios debería continuar como hasta ahora? "No –contesta la representante de las meretrices–: Nosotras hemos propuesto crear un protocolo que establezca cómo se puede y cómo no se puede hacer publicidad; un monitoreo que les dé garantías a las compañeras que publicitan y que detecte a los proxenetas que quieran publicitar. No queremos dejarles a los grandes medios toda la decisión; el diario donde está el Rubro 59 también se aprovecha de nosotras al cobrarnos más que lo que cobra en los demás rubros. Pero es posible armar un protocolo para protegerse de los proxenetas y para detectar la trata. Nosotros ya habíamos empezado a elaborar esta idea, llegamos a volcarla por escrito, y lo que pedimos es que se discuta en una mesa donde podamos participar."
La dirigente advirtió que "en las cinco provincias más importantes del país se estima una población de por lo menos 80.000 trabajadoras sexuales, de las que el 60 por ciento trabajan puertas adentro. Los datos vienen de una investigación en la que participamos, con el Ministerio de Salud (de la Nación), Onusida y OPS. El año pasado, Ammar obtuvo el premio Lazo Rojo, otorgado por Onusida, por sus "extraordinarios esfuerzos en innovación, impacto, sensibilidad de género e inclusión social" en la respuesta al sida.
"Llevamos mucho tiempo pidiendo que en la Argentina se nos escuche, que nos tengan en cuenta –dijo Reynaga–. La experiencia nos dice que cada prohibición nos expone a nosotras, no a los proxenetas, y que la posibilidad de erradicar la trata va por el mismo camino que nos saque a nosotras de la clandestinidad, que nos dé un marco legal. Hace ya 17 años nos organizamos en Ammar. Pero no nos han preguntado, no nos escucharon, y de la noche a la mañana se está tomando una decisión política muy fuerte. Por eso estamos muy dolidas. La Presidenta ha tenido una buena intención, pero esta medida, tan drástica, afecta a demasiadas compañeras. Me vienen a ver, me dicen: ‘Andá y decile a la Presidenta...’, como si yo la pudiera ver. Ojalá pudiéramos hablar con ella y que sepa de nuestras propuestas. Yo la escucho en los discursos diciendo que quiere gobernar para todos y todas. ¿Y nosotras qué somos? ¿En qué lugar estamos nosotras?"
11 de julio de 2011
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el cabo alfredo molinari


El suboficial castigado por Giachino. "Un librito de Carlos Marx".
[Gustavo Veiga] Argentina. La historia de Alfredo Molinari, vecino de la ciudad de Santiago del Estero, de 53 años, es la de un cabo segundo que comenzó su carrera en la ESMA entre siete y ocho mil aspirantes, y que eligió formarse en la Infantería de Marina. Por eso, con apenas 18 años, pasó a la base naval de Punta Mogotes en Mar del Plata donde funcionaba la Escuela de Suboficiales y llegó apenas un par de meses antes del 24 de marzo de 1976. Mientras cursaba el segundo año y todo marchaba de acuerdo con sus expectativas (así lo señaló en su declaración ante la Justicia Federal), el golpe de Estado lo sorprendió en la costa. Empezó a salir a la calle en operativos de patrullaje, pero enseguida descubrió que lo que más le llamaba su atención eran los quejidos y el llanto de gente que se escuchaban desde la zona del faro, vecino a la base.
Egresado de la escuela que dirigía el represor y capitán de navío Mario José Forbice, a Molinari lo destinaron a la Compañía Alfa del Batallón de Tiradores de Punta Alta. Allí volvió a coincidir su destino con el de Giachino y empezaron sus tribulaciones por lo que el ex marino definió como "un librito de Carlos Marx". No tenía la menor idea de quién era el fundador del socialismo científico. Fue así como una tarde, mientras estaba de franco y luego de almorzar en un restaurante de Bahía Blanca, se encontraba en una plaza y observó el texto sobre un banco. Lo tomó y encontró en su interior una fotografía de Perón.
Como no sabía a quién le pertenecía, se acercó a un grupo de jóvenes que negaron ser sus dueños. Molinari no tuvo mejor idea que llevarse el libro a la base. Su ignorancia e ingenuidad provocaron que se dirigiera a desayunar en compañía del autor prohibido al comedor de la marina. Dice en su declaración de febrero del 2010 que "cuando se dirige a su recámara a uniformarse para la formación de la mañana, guarda el libro en el interior de su taquilla (cofres donde colocaban la ropa) y se dirige a la formación. Luego de terminada, el teniente Giachino lo llama y le pide que lo acompañe a su recámara, le da la orden de que abra la puerta de su armario y extrae de su interior el libro de Marx que el declarante había encontrado en la plaza. Luego lo lleva a su oficina y comienza a indagarlo sobre de dónde había sacado el libro".
Su superior nunca creyó en la versión del texto perdido en un banco de la plaza. Cuenta Molinari en su declaración que "a partir de ese momento comenzó a aislarse de sus camaradas en general porque alguien le había llevado el dato a Giachino de que en su poder estaba un libro de Carlos Marx". También comenzó a notar que el jefe de la Compañía Alfa lo ignoraba, acaso porque "tenía alguna ideología extraña". Su unidad fue alistada a mediados de mayo de 1977 y en tren se trasladó desde Punta Alta hacia Zárate, donde le asignaron una camioneta para patrullar el puente que une a Buenos Aires con Entre Ríos. Lo que sobrevino después (ver cuerpo de nota) hasta su salida de la Armada en febrero de 1979, sería el destino que le tenían reservado a los traidores que no respetaban un pacto de sangre: todos debían participar de la represión ilegal.
Enfermo, débil y después de bajar demasiado peso, el cabo segundo se instaló en Santiago del Estero, donde encontró refugio por un tiempo. Una partida de dos militares lo fue a buscar hasta su provincia, le pateó la puerta de la casa a su padre e intentó llevárselo. Molinari cuenta todo este rosario de infortunios en el expediente judicial que ahora cobra relevancia para analizar en detalle la trayectoria represiva de Giachino. Una situación que no traerá consecuencias jurídicas ya que murió en combate cuando intentaba capturar al gobernador británico de las Malvinas. Su subordinado, considerado desertor y degradado a marinero de segunda, sí quiere ser rehabilitado. Es el cabo segundo que declaró cómo se negó a matar a un detenido esposado y encapuchado en las mazmorras de la dictadura.
10 de julio de 2011
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héroe era represor


Como el capitán Pedro Eduardo Giachino ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas. Escuelas, calles, plazas recuerdan a Giachino como el primer caído en la Guerra de Malvinas. Alfredo Molinari contó que lo castigó por no cumplir la orden de ejecutar a un secuestrado.
[Gustavo Veiga] Argentina. La historiografía oficial trata como a un héroe al capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino desde que cayó en combate en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982. Esa aureola de protagonista insoslayable en la Guerra de Malvinas hace cortocircuito con su pasado como represor de la dictadura. Un pasado elusivo, no demasiado difundido, a no ser porque el Concejo Deliberante de Mar del Plata decidió retirar en junio su imagen del recinto de sesiones por pedido de los organismos de derechos humanos que conforman la Comisión Permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Los motivos esgrimidos para solicitar que su fotografía no compartiera el mismo espacio con otros ex combatientes y los rostros de 436 desaparecidos marplatenses, se robustecen con la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari. Ante un juez federal de Santiago del Estero declaró que el marino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. "Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí", dijo que lo reprendió su superior.
En agosto del ’78, Molinari fue degradado a marinero de segunda, arrestado y enviado al frente durante el conflicto limítrofe con Chile, hasta que solicitó la baja en febrero de 1979. Familiares de las víctimas del terrorismo de Estado acaban de solicitar que se le tome declaración testimonial en la causa Campo de Mayo, donde se investigan delitos de lesa humanidad cometidos en el área 400, como se conocía al eje Zárate-Campana. En esa zona, el por entonces teniente de navío Giachino le exigió dispararle a aquel prisionero inerme, según consta en un expediente judicial al que accedió.
"Una noche, cuando el declarante se encontraba recorriendo el lugar asignado, alrededor de la 1.30 o 2 de la mañana, suena un equipo de comunicaciones, ordenándole Giachino que regrese a la base. Cuando llega al lugar (...) en una pieza que la ocupaban para interrogatorio, yacía en el piso un hombre, no le vio la cara ni puede calcular su edad, estaba encapuchado, atado de pies y manos, con su cabeza apoyada sobre una bolsa de equipo. Cuando el declarante ingresó, el hombre estaba de rodillas, esposado. Giachino le ordenó al declarante que saque su arma, que la cargue y que mate al detenido. Al declarante se le erizaron los pelos de su cuerpo, pues todo esto lo tomó de sorpresa. Nunca se imaginó que llegaría a estar en una situación como ésa. Recuerda que sacó su arma y volvió el martillo, negándose a cumplir la orden de matar al detenido. Entonces Giachino lo empezó a tratar de cobarde, diciéndole "‘basura’, usted no se merece ser un infante de marina, mándese a mudar de aquí". También le dijo "‘bípedo, yo me voy a encargar de usted’, entre muchos insultos". Este párrafo de la declaración testimonial de Molinari data del 24 de febrero de 2010. Se la tomaron el juez federal de Santiago del Estero, Guillermo Daniel Molinari y su secretario, Federico Bothamley. Cuando compareció dijo que lo hacía para denunciar los delitos aberrantes que presenció en las Fuerzas Armadas mientras tuvo grado militar, entre enero de 1975 y febrero de 1979.
El ex cabo segundo de la Infantería de Marina recordó que al día siguiente de negarse a ejecutar al detenido, lo excluyeron de sus funciones de patrullaje sobre el puente Zárate-Brazo Largo (en esa época todavía no estaba habilitado) y lo mandaron de retén a la guardia durante veinte horas al día. Molinari describe otra represalia que sufrió. Una noche le ordenaron nuevamente que se presentara en la zona restringida. Nunca supo si por indicación de Giachino. "Al llegar a ese lugar –cuenta– fue recibido por gente encapuchada que se llamaban entre sí por sus nombres de guerra. Allí le dieron un balde y un trapo para que limpie la pieza donde ellos hacían sus interrogatorios, una tarea denigrante para un militar de carrera como lo era el declarante. Al efectuar la limpieza, advirtió la presencia de orina y encontró un diente. Había un olor muy penetrante. Se escuchaban llantos y clamor de gente que el declarante presume se encontraba detenida en ese lugar, pero a la que no podía ver." Molinari también detalla en su declaración que Giachino se presentó otra noche en la guardia para que estuvieran atentos a la inminente llegada del almirante Emilio Massera. Señala que el genocida se reunió con quien en ese momento era teniente de corbeta, y que ambos "se dirigieron a la zona de detenidos y luego de treinta o cuarenta minutos" el almirante y su comitiva, que habían arribado en dos Ford Falcon, se retiraron. Declara que a Massera lo vio en el área 400 en un par de oportunidades y que, tras permanecer casi dos meses en Zárate-Brazo Largo, retornó en tren con sus demás compañeros a la base de Punta Alta.
En su testimonio ante el juez federal, Molinari –quien vive en Santiago del Estero– pide "perdón a todas las madres que perdieron a sus hijos y a todos aquellos familiares que lloran con dolor la ausencia de sus seres queridos". Además sostiene que "se siente avergonzado de haber integrado las Fuerzas Armadas y, como personal subalterno, se siente avergonzado de sus superiores que lo dirigieron, poniéndose a entera disposición de la Justicia para el momento que lo requieran, pidiéndoles a los señores jueces que revean su situación, por la que fue humillado y despojado de sus derechos adquiridos".
Por esta declaración, el abogado Pablo Llonto le solicitó al Juzgado Federal y Correccional Número 2 de San Martín a cargo de Juan Manuel Yalj, que se cite a Molinari a declarar para ampliar su testimonio en la causa Campo de Mayo, caso 296, relacionado con el sistema represivo en el área 400 de Zárate-Campana.
Giachino y Mar del Plata
El primer militar argentino muerto en el conflicto del Atlántico Sur pasó por diferentes destinos antes de pelear en Malvinas. Uno de ellos fue la Base Naval de Mar del Plata. Según el abogado César Sivo, quien patrocina a víctimas del terrorismo de Estado en esa ciudad, "hay testigos que hacen referencia a Giachino desde los primeros juicios, como el de Rosa Ana Frigerio. Se lo menciona nuevamente en el Juicio por la Verdad que comenzó en febrero de 2001, pero no existía una investigación direccionada hacia él porque había caído en Malvinas. Los testimonios recogidos señalan que era el encargado de la seguridad en todo el perímetro de la base, lo declaran oficiales médicos, conscriptos. Nunca se pidió su legajo porque estaba muerto. Es significativo que todos los integrantes de los grupos de tareas, los más duros, pelearon en Malvinas. No es un dato menor".
La figura del capitán de fragata nacido el 28 de mayo de 1947 en Mendoza genera sentimientos encontrados en la principal ciudad balnearia del país. La Comisión Permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia local pidió dos veces la remoción de un cuadro con la imagen de Giachino que colgaba en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante. La medida fue apoyada por algunas agrupaciones de ex combatientes de Malvinas, como el Cecim de La Plata o la red Compromiso Social con Malvinas. Carmen Ledda Barreiro, de Abuelas de Plaza de Mayo, valoró que "se haya quitado la imagen de un genocida" y Carlos Díaz, presidente de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, se sumó también a la iniciativa: "Este hombre no puede tener un cuadro en un cuerpo deliberativo de la democracia". Asimismo recordó que en la causa 4447 quedó comprobado que "buzos tácticos Mar del Plata formaban parte del centro clandestino de detención y tortura que funcionó en la Base Naval local, y el conscripto Juan José María Parietti relató con mucha claridad cómo eran las instalaciones y cuál era el funcionamiento del proyecto del pelotón de vigilancia y seguridad del cual Giachino era responsable en 1976".
En Mar del Plata hay sectores que piensan muy distinto del marino; son los que anteponen al combatiente de Malvinas sobre el represor. Ya se movilizaron hacia la Municipalidad cuando se enteraron de que el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime, de Acción Marplatense –el partido en el gobierno–, había quitado el cuadro de Giachino. La ONG Crux, que preside el ex concejal Julio Lobato, difundió su posición a mediados de junio abrevando en nuestra historia emancipadora: "Ya lo dijo el sargento Cabral. ‘¡Viva la patria aunque yo perezca!’ el 3 de febrero de 1813. Esa misma actitud la tuvo el capitán de fragata Giachino el 2 de abril de 1982. Respetemos su ejemplo y su memoria. No dejemos que la politiquería barata avance contra nuestros héroes".
Una de sus hijas, Karina, se mostró consternada: "No sé qué hacer, ni con quién hablar. Estoy desconcertada, no parece que esto esté sucediendo, pero no va a quedar así. Voy a mover cielo y tierra para que esta locura se termine", les dijo a medios locales. La madre del militar le envió una carta abierta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Resulta no sólo doloroso, sino insultante, que se denigre en esa forma la memoria de un héroe nacional que con su sangre devolviera a la patria su íntegra soberanía, mancillada desde 1833 por el usurpador inglés", escribió en uno de sus párrafos María Delicia Rearte de Giachino.
El legajo del oficial naval ascendido posmortem habla por él. Mientras revistaba en la Escuela de Oficiales de la Armada, dejó asentados dos deseos: "Ocupar un puesto que me permita intervenir activamente en la lucha contra la subversión" y "efectuar el Curso de Guerra Subversiva en la Escuela de las Américas de Panamá". El capitán de fragata Juan Carlos Moeremans, quien evaluaba sus antecedentes, le sugirió a la superioridad el destino más adecuado para su perfil: "Debe ser destinado a una unidad operativa".
10 de julio de 2011
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avances en caso noble herrera


Ordenan la comparación del ADN de los Noble Herrera con el BNDG.
Argentina. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado obtuvo los perfiles genéticos de los hijos adoptivos de la dueña de Clarín, Marcela y Felipe Noble Herrera, elaborados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), y ordenó finalmente el entrecruzamiento con las muestras de las familias que buscan niños secuestrados con sus padres o nacidos en cautiverio durante la última dictadura contenidas en ese organismo. Los resultados podrían conocerse el martes o miércoles próximo.
La medida se concretará luego de una década de trámite del expediente, que sorteó intrincados vericuetos judiciales, y tras la toma de nuevas muestras de sangre y saliva aportadas por los jóvenes. Los hermanos Noble Herrera aceptaron que sus perfiles genéticos sean comparados con todos las posibles familias que reclaman por sus nietos apropiados, y el mismo día de la toma renunciaron a su pretensión de que sus muestras no quedaran conservados en el BNDG, como establece la ley.
El viernes 24 de junio, Marcela y Felipe Noble Herrera pasaron nueve horas en el Hospital Durand para completar todas las diligencias. En ese momento, el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, confirmó que se extrajeron cuatro muestras, dos de las cuales quedaron en el hospital y las otras en poder de la fiscal y la jueza de la causa, Rita Molina y Arroyo Salgado, respectivamente.
Ayer, la magistrada dio otro paso concreto hacia la resolución de la demanda de las Abuelas, con los resultados del procesamiento de las muestras que confeccionaron los perfiles de los hijos adoptivos de Herrera de Noble, a partir del aislamiento de sus secuencias de ADN. Arroyo Salgado ordenó que el lunes 11, a partir de las 11, el Banco comience con la tarea de cruzar ese mapa genético con las muestras de los familiares de las víctimas de la dictadura, que hace treinta años buscan a los hijos de sus seres queridos arrebatados por el terrorismo de Estado. Pero esto se hará por etapas: en principio el entrecruzamiento se hará con las dos familias querellantes en la causa, los Lanouscou Miranda y los Gualdero García. Son quienes sostienen que Marcela y Felipe podrían ser sus nietos. Luego, los expertos harán lo mismo con las familias cuyas hijas o hijos fueron secuestradas en 1975 y 1976 y, por último, realizarán el cotejo con todo el resto de los casos. En este sentido, la conservación de los perfiles permitirá que, además de las 246 familias cuyos datos ya están en el BNDG, sirvan eventualmente para aquellas que decidan iniciar su búsqueda en el futuro.
Según pudo saber Página/12, habrá un chequeo previo que consiste en verificar que los datos informatizados del BNDG, es decir el perfil de cada familia que está en las computadoras, concuerde con los perfiles genéticos surgidos de las muestras de sangre que se les tomó a cada una en su momento. Una vez que la computadora sea revisada, lo que sigue es similar a poner un dato en un buscador de Internet. La fuente consultada calculó que los resultados finales podrían estar el martes o miércoles próximos.
Sin embargo, el abogado de Abuelas fue muy cauto a la hora de especular sobre cuándo recibirán novedades. "Por las particularidades de esta causa, y por aquel fallo de Casación que limitó el cruce a determinado período, es que la jueza fue dando paso por paso", indicó Iud. A su criterio, el arribo al resultado depende del método que se utilice: según la forma de trabajo del BNDG, la estimación sería correcta. Pero también se podría demorar por planteos de los peritos de parte, de modo que la jueza Arroyo Salgado tenga que tomar controles adicionales. Es que las Abuelas han mantenido una prudente expectativa durante esta nueva etapa y, más allá de las especulaciones sobre las razones que llevaron a los Noble Herrera a dar este paso, insisten en que sólo buscan la verdad, cualquiera ésta sea.
8 de julio de 2011
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represores con vacaciones


Estupor y repudio de los organismos de derechos humanos. El Tribunal Federal Oral flexibilizó las medidas de control a los cinco imputados de la causa Díaz Bessone que permanecen en libertad. Lofiego, Marcote, Scortecchini, Vergara y Chomicki sólo deberán firmar lunes y viernes durante la feria judicial.
[José Maggi] Argentina. El Tribunal Oral Federal Nº 2 flexibilizó los requisitos de control sobre los cinco imputados de la Causa Díaz Bessone. Sin haber notificado a las querellas, el tribunal le permitió a José Rubén Lofiego, Mario Alfredo Marcote, José Carlos Antonio Scortecchini, Ramón Rito Vergara y Ricardo Chomicki -que mantienen su libertad en el curso del juicio por delitos de lesa humanidad- que sólo se presenten a firmar ante el Patronato de Liberados los días lunes y viernes. En tres oportunidades la fiscalía federal pidió la detención de los imputados, y se la negaron, en tanto la querella hizo lo propio al principio del juicio, pero no obtuvieron respuesta alguna. El TOF ni siquiera les contestó.
La agrupación Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la COAD (gremio que nuclea a los docentes universitarios), junto a otras organizaciones, denunciaron "con mucho pesar e indignación", una vez más, "las infamantes condiciones en que los imputados del juicio oral de la causa Díaz Bessone transitan por las audiencias" y pusieron el grito en el cielo por la flexibilización de los requisitos de control.
Ramón Genaro Díaz Bessone es el único de los seis imputados que cumple prisión domiciliaria. "Desde el primer día del debate, allá por julio de 2010, las querellas y el ministerio público fiscal solicitaron la detención de los juzgados, que gozaban inexplicablemente de libertad. En tres oportunidades el Tribunal Oral Federal 2 negó la solicitud, aún cuando la propia Corte Suprema de Justicia estableció los cánones a tener en cuenta en estos casos", indicó la abogada querellante Gabriela Durruty.
"El pedido fue también realizado por los distintos testigos que valientemente aportaron su relato en las audiencias, casi como un requerimiento desesperado. A pesar de los años de democracia, de la nulidad de las leyes de impunidad y del desarrollo de los juicios, siguen cruzándose por las calles con sus verdugos", afirmaron por su parte en un comunicado de prensa los organismos de derechos humanos.
Según Durruty, "la fragilidad del control quedó expuesta cuando José Scortecchini se ausentó de su domicilio durante los controles que se realizan para comprobar su comparecencia y con la excusa de un presunto corte de luz, de no escuchar el timbre, y otros pretextos por el estilo, lejos de perder el injusto beneficio, fue premiado por el tribunal con dos horas más para ausentarse de su domicilio".
Por su parte según denunciaron Familiares, la Liga y APDH, "al comienzo de la feria judicial la situación se agravó. El tribunal suspendió prácticamente todas las medidas de sujeción ordenadas. Ya no deben permanecer en sus casas sin ausentarse más de dos horas, ni estar de lunes a miércoles a disposición del tribunal, sino simplemente registrar sus firmas en el patronato de liberados los días lunes y viernes. Sólo eso".
Los denunciantes especificaron que "después de un nuevo rechazo al recurso interpuesto por la fiscalía, después de ignorar por completo a las querellas, que no fueron notificadas", el Tribunal Federal Oral decidió hacer aún más leves los mecanismos de control. La indignación de los organismos de derechos humanos se debe, además, al ninguneo hacia las querellas, "a pesar de que en un escrito conjunto, todas manifestaron con claridad al tribunal su legitimación para intervenir en estas decisiones de trascendencia para sus representados".
El caso de Scortecchini es quizás el más grotesco: el ex policía enjuiciado por terrorismo de estado en la causa Díaz Bessone, argumentó ante el Tribunal Oral Federal Nº 2 los primeros días de marzo que no estaba en su domicilio de Saavedra al 2600 porque estaba desempeñándose como instructor en la escuela de aviación Flying Time Srl.
Scortecchini no había podido ser hallado en su vivienda de Saavedra y Callao en la mañana del jueves 3 de marzo porque "estaba en el patio con albañiles y al no haber energía eléctrica, no funcionó el timbre", y no escuchó los llamados a viva voz que le realizaron los empleados civiles del Patronato de Liberados que lo chequea dos veces por semana entre jueves y domingo.
Según el Tribunal que le otorgó ese beneficio Scortecchini no podía ausentarse por más de dos horas de esa dirección "salvo por razones urgentes de salud, y además deberá informarse si está realizando alguna actividad laboral y en este caso indicar el lugar y horario que lo hace". El imputado comunicó que los jueves, viernes y sábado, de 14 a 19, presta servicios como instructor. Ahora el TOF le amplió en dos horas el permiso.
7 de julio de 2011
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violencia de género en la dictadura


El fallo fue el primero que reconoció las violaciones y otros actos de violencia sexual contra mujeres como parte de un plan sistemático de las Fuerzas Armadas
[Mariana Carbajal] Argentina. Como ya salió a la luz en otros juicios por los delitos de lesa humanidad por el terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, cada vez con más detalles queda en evidencia que las violaciones sexuales se produjeron en todos los centros clandestinos en forma sistemática. Esa es una de las conclusiones a las que arribó María Sondereguer, quien encabeza hace más de tres años una investigación sobre la violencia sexual y de género durante el terrorismo de Estado, que se lleva adelante desde el Centro de Derechos Humanos de las Universidades Nacionales de Lanús y de Quilmes. Sondereguer encabeza el Centro de DD.HH. de la UNQ, donde es profesora titular, y es demás directora nacional de Formación en Derechos Humanos de la Secretaría de DD.HH. de Nación. Sondereguer es citada por el juez Daniel Bejas en los fundamentos de su sentencia.
El primer fallo que consideró como delitos de lesa humanidad las violaciones sexuales cometidas contra mujeres en un centro clandestino fue dictado en junio de 2010 por el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, por el cual se le aplicó reclusión perpetua a un ex suboficial de la Fuerza Aérea por encontrarlo culpable de las violaciones cometidas contra mujeres en el centro clandestino de detención y exterminación conocido como La Cueva. El fallo fue el primero que reconoció las violaciones y otros actos de violencia sexual contra mujeres como parte de un plan sistemático de las Fuerzas Armadas y por tanto se enmarcan legalmente como crímenes de lesa humanidad. En ese caso, la fundamentación fue muy escueta. El fallo de Tucumán dedica unas veinte páginas a describir y dar cuenta de la violencia particular que habrían sufrido las mujeres en su detención ilegal por el hecho de ser mujeres como parte de la tortura que sufrieron.
4 de julio de 2011
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