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queremos saber si son nuestros nietos


A diez años del inicio de la causa Noble. Carlotto: "Queremos saber si los jóvenes son los nietos que buscamos". El espantoso caso de los jóvenes que se niegan a saber quiénes fueron sus padres.
Argentina. "Necesitamos el apoyo de todos para ayudar a concientizar y que los hombres de la justicia se conmuevan", afirmó la titular de Abuelas de Plaza de Mayo al convocar al acto que se realizará a las 18 frente a Tribunales. Las Abuelas encabezarán el recordatorio de los 10 años del comienzo de la investigación para establecer si Felipe y Marcela Noble Herrera son hijos de desaparecidos.

La convocatoria, a la que se suman el Archivo Nacional de la Memoria, Madres línea Fundadora y Familiares de ex detenidos Desaparecidos, se realiza al cumplirse 10 años del inicio de la causa que busca establecer la identidad de los hijos adoptivos de la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble.
En diálogo con la Televisión Pública, Carlotto insistió en que "queremos saber si los jóvenes son los nietos que buscamos" y fustigó a los abogados de la empresaria por "entorpecer las decisiones de la justicia con permanentes recursos que impiden que se conozca la verdad".
"¿Qué hay detrás de todo esto que es imposible llegar a la verdad?", interrogó la titular de Abuelas al acusar a "grupos mafiosos que entregaron a nuestros nietos mediante un complot entre distintos sectores", entre los que mencionó a "grupos económicos y sectores de la iglesia".
La semana próxima será clave en el camino recorrido para obtener muestras de sangre y saliva que permitan realizar los análisis necesarios e intentar establecer si son hijos de desaparecidos de la última dictadura militar. La Cámara Nacional de Casación Penal convocó a una audiencia para el jueves 26 con miras a escuchar a las partes antes de resolver si confirma la decisión de obtener las muestras con o sin el consentimiento de Felipe y Marcela Noble Herrera, como resolvió en diciembre pasado la juez federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado y ratificó ya la Cámara Federal de San Martín.
Este fallo se descuenta será apelado hasta las últimas instancias por los defensores de los hermanos, que intentarán llegar a la Corte Suprema de Justicia -con paso previo en Casación- para evitar que se ejecute la decisión judicial. La audiencia del 26 de mayo a las 11 ante la sala II del máximo tribunal penal del país será el paso previo a un fallo que igualmente quedaría en suspenso hasta que se defina si el caso puede o no ser analizado por la Corte Suprema.
Los Noble Herrera se opusieron desde siempre a este examen y sólo aceptaron comparar las muestras con dos familias querellantes en la causa y en la órbita del Cuerpo Médico Forense que depende de la Corte Suprema de Justicia, algo rechazado por los jueces que fueron interviniendo en el caso en distintas instancias.
Casación ya falló en una ocasión a favor de la realización de los estudios en el Banco Nacional de Datos Genéticos con muestras que ya se habían tomado y estaban almacenadas en el juzgado del anterior magistrado del caso, Conrado Bergesio, pero una pericia determinó que se había violado la cadena de conservación. Ante esto, Arroyo Salgado resolvió que no eran confiables y por eso ordenó nuevas tomas de sangre o saliva, que los jóvenes se rehúsan a entregar de manera voluntaria.
17 de mayo de 2011
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capturan a ex juez fascista


Roberto Catalán fue indagado e imputado por colaborar con la dictadura. El juez federal Daniel Herrera Piedrabuena le dictó prisión domiciliaria a Catalán por los delitos de imposición de tormentos, incumplimiento de deberes de funcionario y falsedad ideológica. Fue clave el testimonio del escritor Leopoldo Juan González.
[Adrián Pérez] Argentina. Treinta y cinco años después, a Roberto Catalán le llegó el momento de rendir cuentas ante la Justicia por su rol durante la última dictadura. El ex magistrado fue indagado por el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, quien le dictó prisión domiciliaria por los delitos de imposición de tormentos, incumplimiento de deberes de funcionario público y falsedad ideológica. El testimonio de Leopoldo Juan González fue fundamental para determinar la participación de Catalán en los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado. El poeta y escritor bonaerense lo denunció ante la Fiscalía Federal de La Rioja como la persona que le tomó declaración estando detenido y se negó a escuchar su denuncia por las torturas recibidas en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, argumentando que "esas cosas no tenían valor porque habían pasado hace mucho tiempo" y recomendándole que olvidara todo.
Acosado por la Triple A, González viajó a La Rioja. Había llegado desde Buenos Aires, con una recomendación del escritor Haroldo Conti, para trabajar en el diario El Independiente, donde colaboró desde fines del ’73 hasta su detención. Su calvario comenzó la noche del 30 de abril de 1976, cuando fue secuestrado en la capital riojana por una patota de civil. Encapuchado, lo metieron en el baúl de un Ford Falcon y lo trasladaron al Batallón de Ingenieros de Construcciones 141.
Allí fue recibido con una fuerte paliza y confinado a una celda en la que estuvo vendado, con las manos atadas a la espalda. Sobre las vendas le tiraron un plato de sopa, orinaron y le arrojaron kerosene. Le aplicaron picana eléctrica en testículos, riñones y boca, por lo que perdió la dentadura. En una de esas sesiones de tortura sufrió un infarto. Durante su detención también tuvo tres simulacros de fusilamiento: en los dos últimos, el capellán del regimiento lo obligó a confesar delitos que no había cometido.
El 14 de mayo lo enviaron al pabellón de castigo del Instituto de Rehabilitación Social de La Rioja. Y el 3 de octubre lo trasladaron al Penal de Sierra Chica. El entonces juez Roberto Catalán lo visitó dos años después, acompañado por un oficial de Gendarmería. El magistrado le tomó declaración con una máquina de escribir. Durante su testimonio, el juez preguntó muy pocas cosas, se limitó a notificarlo sobre un allanamiento a su domicilio donde, supuestamente, se había encontrado "una carpeta con materiales subversivos y una pistola calibre 22". Cuando González quiso hablar de las torturas recibidas en el Batallón de Ingenieros, Catalán se negó a agregar la denuncia en el escrito. Dijo que "esas cosas no tenían valor porque habían pasado hace mucho tiempo y que era mejor olvidar". Como el escritor se negó a firmar la declaración, el gendarme le metió una pistola en la boca. Le dijo: "Si no firmás, sos boleta".
El martes pasado, González denunció al juez Catalán ante la Fiscalía Federal de La Rioja. En diálogo con Página/12, reconoció que siente "una profunda satisfacción" porque, después de treinta y cinco años, "alguien escucha que fui torturado". Cuando fue detenido, recordó, llegaron militares desde Tucumán y Buenos Aires para interrogarlo. Pensaban que se trataba de un cuadro del PRT, pero "era un militante de los más rasos". El escritor sostuvo que comienza una etapa en la que se debe investigar "a jueces, fiscales y abogados que juraron por la Junta Militar" y "a los empresarios que se enriquecieron con la dictadura". "Hay que juzgar a esa gente, es la única manera de construir un país digno con memoria, verdad y justicia", concluyó.
Hasta el momento, el santafesino Víctor Brusa es el único juez condenado por delitos de lesa humanidad. Recibió una pena de 21 años de prisión por participar en sesiones de tortura entre 1976 y 1977. En Mendoza se investiga la complicidad de los camaristas federales Otilio Romano y Luis Francisco Miret, y en Córdoba hay un proceso abierto –del que también participa el juez Herrera Piedrabuena– contra los ex fiscales federales Alí Fuad Alí y Antonio Sebastián Cornejo y el ex juez federal Miguel Ángel Puga.
17 de mayo de 2011
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presencia diabólica


Alegato de la fiscalía en la causa por los crímenes de El Vesubio. En el último tramo del juicio oral, el fiscal Félix Crous dio por probada la intervención de los ocho acusados en el centro clandestino y avanzó con la descripción de las víctimas, entre ellas Raymundo Gleyzer y alumnos del Nacional de Buenos Aires.
[Alejandra Dandan] Argentina. La última etapa de los alegatos de las querellas por los crímenes cometidos en el centro clandestino El Vesubio estaba por empezar. Los tres militares acusados, aún en libertad, ya estaban sentados. A los otros cinco imputados, ex agentes penitenciarios, les habían sacado las esposas y estaban ahí, a la espera, en su nueva condición de prisioneros. El fiscal Félix Crous, a cargo del armado de este último tramo en el juicio oral, empezó el alegato con estas palabras: "Pienso que todos los aquí reunidos coincidirán conmigo en que cada vez que, a través de testimonios personales o de documentos, tomamos contacto con la cuestión de los desaparecidos en la Argentina o en otros países sudamericanos, el sentimiento que se manifiesta casi de inmediato es el de lo diabólico. Desde luego, vivimos en una época en la que referirse al diablo parece cada vez más ingenuo o más tonto, y sin embargo es imposible enfrentar el hecho de las desapariciones sin que algo en nosotros sienta la presencia de una fuerza que parece venir de las profundidades, de esos abismos donde inevitablemente la imaginación termina por situar a todos aquellos que han desaparecido".
Sólo al final Crous contó que esas palabras las había pronunciado Julio Cortázar en 1981, en París, para el coloquio sobre la política de la desaparición forzada de personas, en medio de la pelea para que Naciones Unidas reconociera el estatus de los desaparecidos. Y aquí, en la trama de El Vesubio, fue el soporte para anclar el alegato por 155 víctimas del campo de exterminio ubicado en el cruce de Riccheri y General Paz. Algunas de ellas, dijo Crous, recuperaron la libertad; 22 aparecieron asesinadas y existe una "enorme cantidad de desaparecidos", cuyos cuerpos aún buscan sus familiares.
"Nosotros nos sentimos muy honrados de estar en ese futuro que señalaba Cortázar, acusando a quienes acusamos en este juicio", dijo el fiscal. "Estamos acá porque las madres jamás abandonaron a sus hijos, porque los hijos nunca abandonaron a sus padres, porque azuzaron a una sociedad narcotizada por el consumo o la angustia por la sobrevivencia a recordar que aquí había cosas pendientes."
El alegato se extenderá toda la semana. En el comienzo, la fiscalía homenajeó a dos abogados, víctimas de El Vesubio, y sin mencionarlo le dedicó una crítica a Pablo Jacoby, que actúa en representación del gobierno alemán por una de las víctimas y es socio, a la vez, del estudio jurídico que defiende a la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, en la causa por la identidad de sus hijos adoptivos Marcela y Felipe.
En el proceso por los delitos perpetrados en El Vesubio son juzgados ocho represores: los militares Hugo Pascarelli, Héctor Gamen, como jefes de área, y Pedro Durán Sáenz, a cargo del centro clandestino, y cinco ex agentes penitenciarios. Las querellas vienen pidiendo prisión perpetua para los militares porque son los únicos acusados hasta ahora por los 22 homicidios. Crous empezó por ese punto; dio por probada la intervención de todos los acusados en los hechos vinculados al campo clandestino y explicó la lógica de los homicidios: "Los cuerpos pertenecían a personas sacadas para ser fusiladas en completa indefensión, sus cuerpos se hallaron en escenas montadas para mostrar al resto de la sociedad los resultados de un supuesto enfrentamiento con las fuerzas de seguridad". Así aparecieron todos los cuerpos en episodios ocurridos en Monte Grande, Del Viso, Avellaneda y Lomas de Zamora.
Luego avanzó con la descripción de las víctimas de 1976, 1977 y 1978. Un dato: la descripción reconstruyó trayectorias políticas, pero del modo en el que fueron narradas durante el juicio; no aparecieron en la voz de los fiscales, sino con el tipo de relato de cada sobreviviente o familiar.
El ’76 es el período más borroso de El Vesubio. Funcionaba sólo una de las tres casas destinadas a la organización de la represión y es el año con menos registros de víctimas, porque además hay menos sobrevivientes. La primera víctima cuyo caso fue reconstruido fue Gabriel Oscar Marotta, secuestrado el 29 de abril en La Plata, blanqueado y liberado en octubre de 1982. Durante su cautiverio, escuchó a otro compañero decir que estaba muy apenado porque había mandando "en cana a Haroldo Conti". El caso del escritor no pertenece a la causa, pero su mención pareció indicar alguno de los pedidos que se harán al término del alegato.
Otra víctima del ’76 vinculada a Conti fue Raymundo Gleyzer. La fiscalía acusó por el secuestro a Gamen y Pascarelli y dio por probado que lo secuestraron el 27 de mayo de 1976. Ese día almorzó en casa de su madre, a las 16 pasó por el sindicato de cine y a las 18 no llegó a recoger a su hijo. Su hermana Greta encontró el departamento desvalijado. Una vecina había escuchado gritos, vio a varios hombres llevarse cosas y, cuando preguntó si era una mudanza, le respondieron: "Acá hay mudanza para rato". Gleyzer permaneció en El Vesubio hasta el 20 de junio de 1976. Sus amigos ya denunciaban que estaba con Conti. Sabían que lo habían tirado en "una mesa completamente electrificada, que en lugar de tener simples electrodos, las personas eran cortadas vivas".
En 1976 hubo un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, de la UES. La fiscalía dio por probado el traslado a El Vesubio de Federico Julio Martul y Gabriel Dunayevich, de 17 y 18 años, cuyos cuerpos aparecieron el 3 de julio de ese año en una banquina de Del Viso. Estaban boca abajo y a los extremos del cuerpo de Leticia Akselman, otra víctima. Tenían impactos de bala y, por un grupo de vecinos, sus padres pudieron saber que los fusilaron, los ataron con alambres y les pusieron un cartel que decía: "Fui Montonero".
Un dato particularmente subrayado fue el procedimiento sobre los cuerpos. "Usualmente se descubrían uno o dos días más tarde –dijo Clarisa Miranda, fiscal adjunta–, pasaban a manos de la policía local y los llevaban a la morgue." Un médico forense hacía la autopsia y certificados, pero "ni una sola medida servía para investigar las identidades, que era muy fácil de hacer con las pruebas dactilares". A los cuerpos los depositaban como NN en el cementerio local y el caso se cerraba. Pero con Martul la "burocracia atentó contra la clandestinidad", porque la extracción de las huellas le permitió a su familia dar con su cuerpo pocos días más tarde. "Desde entonces el expediente no tuvo ningún avance significativo, nada hizo el Poder Judicial para identificar a las otras víctimas hasta el retorno a la democracia."
Uno de los hechos centrales de 1977 fueron las 16 víctimas de la masacre de Monte Grande. Entre ellas está Elizabeth Kaserman, secuestrada a principios de marzo de 1977, y un grupo de militantes de la brigada obrera del Poder Obrero. Sus caídas y la lógica con que fueron perseguidos aparecieron con claridad en el juicio por los relatos de testigos, pero también por los documentos de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense (Dipba).
17 de mayo de 2011
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del dolor a la alegría


Reacciones tras ejemplar sentencia. Argentina vuelve a sentar ejemplo para el mundo.
Argentina. "Todavía lo estoy deglutiendo", dijo, conmovido hasta las lágrimas, Edwin ‘Peco’ Tissenbaum, abogado de presos políticos en los ’70 y una especie de "padre jurídico" del juicio por la Masacre de Margarita Belén. Sentado en su silla de ruedas, abrazado por sus seres queridos, contó: "Fueron 35 años de impunidad, porque hasta los gobierno democráticos fueron frenando este juicio". A Peco le disgustó la absolución del policía Alfredo Chas, al igual que a Mirta Clara, ex presa política y esposa de Néstor Sala, una de las víctimas de la masacre. Martín Díaz, hijo de Luis Díaz, otra víctima de la masacre, dijo: "Siento dolor, pero también mucha alegría". Y su madre, Norma Cajal, señaló: "Desde el sentimiento, era previsible el desborde, después de que durante la dictadura, incluso en democracia, se nos negara reiteradamente el reclamo de justicia". Mario Bosch, abogado querellante, dijo estar "conforme con las condenas a cadena perpetua, no así con la absolución de Chas, porque entendemos que había elementos probatorios suficientes para condenarlo. Respetamos el fallo del Tribunal, pero lo vamos a apelar en Casación", señaló. Y concluyó avisando que ahora esperan otros dos juicios, las causas Margarita Belén II y Caballero II.
[Foto viene de la galería de Virginia Rojas.]
17 de mayo de 2011
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perpetua para autores de masacre


Perpetua para ocho militares y libertad para un policía por la masacre de Margarita Belén, en Chaco. Quince presos, cuatro que continúan desaparecidos, fueron asesinados en diciembre de 1976 en un operativo conjunto del Ejército y la policía provincial que simuló una fuga.
[Marcos Salomón] Resistencia, Argentina. Transcurridos treinta y cinco años de los fusilamientos, diez de la reapertura de la causa judicial, luego de escuchar a más de 120 testigos, en 60 audiencias orales y públicas, la lectura de la parte resolutiva de la sentencia llevó menos de 30 minutos para escuchar la condena a cadena perpetua a ocho militares y al único policía sentando en el banquillo de los acusados, por el asesinato de quince víctimas, cuatro de las cuales permanecen desaparecidas. Pero nada fue tan sencillo, la convocatoria original, para las 8.30, apenas dio lugar a las "últimas palabras" de Alfredo Chas, quien en un discurso políticamente correcto hasta el hartazgo ya se había declarado inocente. El policía consiguió, en forma inesperada, la absolución.
Después, la decisión del Tribunal Oral Federal de pasar la lectura de la sentencia para las 17, que enojó a todo el público, al punto que desencadenó una reacción inesperada: como nunca sucedió a lo largo del juicio, familiares de víctimas y victimarios coincidieron en fustigar a los jueces.
Medida inapelable, para las 17, en punto, Gladys Yunes, presidenta del Tribunal, leyó la condena a cadena perpetua contra Athos Rennes, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Ricardo Losito (ya había sido condenado a 25 años en la causa por el ex Regimiento de Infantería 9, en Corrientes) y José Luis Patetta (también condenado a 25 años, pero en la causa Caballero que investigó la represión ilegal en el Departamento de Policía de Chaco). En cambio, fue absuelto Luis Alfredo Chas, por falta de pruebas.
Todos los militares están condenados como "coautores de homicidio agravado, por alevosía y el número de víctimas".

Tensión
Con exclamaciones y lágrimas, familiares de las víctimas escuchaban las condenas, con Patetta y Losito fueron los momentos de mayor festejo, entre aplausos y alguna ironía suelta. Pero, en general, la audiencia fue absolutamente tranquila.
En cambio, toda la calma se rompió cuando el Tribunal absolvió a Chas. Los familiares del policía rompieron en llanto (aunque no tenían mucha esperanza, porque, según testigos, adelantaron el casamiento de una nieta del imputado para evitar que, tras la sentencia, no pudiera asistir a la boda) y descargaron toda su tensión contra los familiares de las víctimas.
Chas, de pie, con cara de sorpresa, escuchó su libertad por falta de pruebas.
Igual, Juan Andrés Sala, hijo de Néstor –una de las víctimas de la Masacre– y de Mirta Clara –ex presa política– pudo descargar su bronca contra Patetta: "Vos fuiste el que asesinó a mi papá", le gritó.
La contracara, la impotencia de la nueva generación de la Pierolada (sobrinos de Fernando Piérola, que es una de las víctimas del 13 de diciembre de 1976 que continúa desaparecida): "¿Dónde están los cuerpos de nuestros compañeros, de nuestra familia?", preguntaban a los gritos, mientras la familia Chas era desalojada de la sala.
En otra parte de la sentencia, el Tribunal hizo lugar al pedido de falso testimonio presentado contra el ex soldado y escritor frustrado Alfredo Maidana. En cambio, no hizo lugar al pedido de la defensa que acusó de falso testimonio a Francisco ‘Tete’ Romero, ministro de Educación.
Los jueces también hicieron lugar al pedido de falso testimonio planteado contra el ex médico policial Orlando Grillo, que representa la complicidad civil chaqueña en el terrorismo de Estado.
En tanto, los fundamentos completos del fallo se conocerán recién el 12 de julio, según lo anunció la jueza Yunnes. Justo el 12 de julio sería el cumpleaños de Néstor Sala, víctima de la Masacre.

El Final
Sobre el final, el abrazo partido entre familiares de las víctimas contrastaba con la desazón de los familiares de los imputados. Sólo la esposa de Martínez Segón habló con la prensa, para descalificar el fallo. Para acallar cualquier rumor y como una manera de festejar un triunfo contra la impunidad de 35 años, con los dedos en V o con el puño en alto, los presentes comenzaron a cantar el Himno Nacional Argentino.
Pero, a diferencia de la sentencia en la causa Caballero, cuando todos abrazaban a los sobrevivientes que declararon en el juicio, en la sentencia por la Masacre de Margarita Belén no había sobrevivientes para abrazar. Por eso, a voz batiente, tomó mucho más fuerza y sentido el Himno cuando la sala de audiencias bramaba: "Oh juremos con gloria morir".
17 de mayo de 2011
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marcha contra la impunidad en santa fe


Por dos fallos polémicos.
Argentina. Cuatro organizaciones de defensa de los derechos humanos de la ciudad de Santa Fe convocan a una marcha, el próximo jueves, a las 10.30, para expresar el repudio a los dos fallos de Cámara en los casos Storni y Lepratti, bajo el lema "Basta de Impunidad". La movilización es motorizada por Madres de Plaza de Mayo, la Casa de los Derechos Humanos de Santa Fe, la Comisión de Familiares de Detenidos Desaparecidos por razones políticas de Santa Fe y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, integrantes del Foro Contra la Impunidad y por la Justicia.
El texto de la convocatoria alude a los recientes fallos de la Cámara en los casos del ex obispo Storni y de los policías involucrados por encubrimiento en el asesinato de Pocho Lepratti en diciembre de 2001, más las cadenas de fallos anteriores en hechos de resonancia "donde casi siempre han fallado en contra de los reclamos del pueblo santafesino y en beneficiar al poder político, eclesiástico, económico o su aliado represivo muestra la impunidad".
Las organizaciones señalan que la Justicia "protege a los poderosos en contra de las más elementales normas constitucionales".
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
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reconocen propiedad ancestral


La corte cordobesa falló a favor de 40 familias campesinas condenadas por usurpar sus propios campos. El máximo tribunal de Justicia de Córdoba falló a favor de una comunidad de campesinos que habían sido condenados como usurpadores del territorio donde siempre vivieron. El fallo, que recupera los argumentos de un juez civil, sienta jurisprudencia.
[Darío Aranda] Argentina. El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba emitió una sentencia que sienta jurisprudencia respecto de los derechos de las familias campesinas. En un conflicto del noroeste de Córdoba, absolvió a ocho campesinos acusados de "usurpación" de un territorio que siempre utilizaron y, en un cambio de paradigma jurídico, priorizó la posesión ancestral de la tierra por sobre los derechos de un empresario que había comprado las tierras. "Es un fallo histórico porque el máximo tribunal reconoce los derechos campesinos a la tierra y los derechos posesorios de las familias campesinas por sobre los supuestos derechos de un privado que llega a un lugar y pretende barrer con las familias con posesión ancestral y acabar una forma de vida comunitaria", explicó Ramiro Fresneda, abogado del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), y recordó que en toda la Argentina se repiten los conflictos "y el Poder Judicial, sobre todo del interior, suele negar los derechos a campesinos e indígenas, reconocidos por el derecho interno e internacional".
El Chacho es un pueblo del noroeste de Córdoba, al límite con La Rioja. Calles de tierra, calor intenso, muy poca agua. En la zona no hay soja, pero el corrimiento del monocultivo sobre otras zonas de provincias ocasionó el avance de la ganadería sobre lugares antes despreciados por los empresarios, e históricamente en posesión de campesinos.
En 2004 se inició una disputa tan repetitiva como vigente. Un empresario (Martín Rodolfo Buttié) reclamó como propio un campo de 2700 hectáreas de uso comunitario de familias campesinas y les exigió el pago mensual por pastoreo de los animales. El conflicto llegó a un juicio civil, que en 2006 dio la razón a las 40 familias campesinas, que no debían pagar por pastoreo, por entender que se trataba de una posesión "comunitaria" de las familias que viven desde hace generaciones en El Chacho.
Pero también se inició una causa penal. El juez de la Cámara en lo Criminal de Cruz del Eje, Ricardo Py, condenó en 2008 a prisión a ocho campesinos por "usurpación" de la tierra donde siempre vivieron, trabajaron y criaron animales. También solicitó que el campo pasara a manos de Buttié. La apelación, presentada por Fresneda y Mariana Romano, llegó al Tribunal Superior de Justicia de la provincia.
"Se dispone absolver por el delito de usurpación", dictaminó el viernes último por unanimidad del máximo tribunal de Córdoba y marcó jurisprudencia en su fundamento: "El título de dominio (de la tierra) no acredita posesión (...) Y a ellos debe agregarse la situación que se presente en el norte de Córdoba frente a poseedores ancestrales, en su gran mayoría son personas pobres y de escasa instrucción, y la falta de saneamiento de títulos, con la consiguiente inseguridad jurídica para los mismos".
Y arremete de lleno contra la clásica situación que se vive en el campo de Argentina, cuando privados exhiben dudosos títulos de propiedad y pretenden desalojar a los poseedores ancestrales. "No surge prueba concluyente sobre la posesión de Buttié del predio, pues no está probada la realización de actos objetivos que lo demuestren, por ejemplo que tuviera allí animales propios o hubiera realizado tareas de desmonte o alambrado", fundamenta el Tribunal Superior.
La Justicia revalorizó los argumentos del juez civil de primera instancia (Fernando Aguado) y revirtió el argumento de la primera instancia penal: "El campo en cuestión era usado, explotado y poseído por los accionantes (campesinos). De modo que lo que debe extraerse es, en todo caso, que fue Buttié quien incurrió en una turbación de dicha posesión al ordenar el ingreso al mismo de su empleado". Y remarca que la presencia de animales de las familias campesinas, como así también la realización de trabajos en el predio "concurren a respaldar la versión de los campesinos en el sentido de haberse desempeñado siempre como poseedores del predio".
Roque Farías siempre vivió en el lugar, con su familia, y recuerda que su abuela Adolia (fallecida en 2009) nació en la misma tierra que hoy habitan sus bisnietos. Similares historias de vida acreditan Graciela del Valle Arévalo, Clara María Farías, Ramón Nicolás Fernández, Santos Ernesto Fernández, Tomás Comelio Silva, Marta Ugina y Ricardo Cuebas. Ya ninguna deberá ir a prisión. Y, junto a otras 32 familias, podrán seguir utilizando las parcelas comunitarias.
El juez de primera instancia había condenado que las familias campesinas hayan cambiado los candados del campo. E incluso lo utilizó como acción de "usurpación". El Tribunal Superior entendió el hecho de manera totalmente opuesta: "Se han interpretado erróneamente las pruebas de que el cambio de cerradura en la tranquera constituyó un acto de despojo del inmueble en lugar de un acto lícito de defensa de una posesión del inmueble que los encausados ya tenían". Legitimó el ejercicio de defender el derecho de posesión, y fundamentó: "En un contexto de angustia ante la posibilidad de tener que efectuar un pago para el que su pequeña economía no estaba preparada, aseguraron la permanencia de sus animales mientras se resolvía el conflicto. Lo cual revela la ausencia del dolo".
En Argentina rige en el Código Civil el "derecho veinteañal", que legisla que luego de veinte años de posesión pública, pacífica e ininterrumpida, el ocupante que dio uso productivo a una tierra, tiene derechos sobre el lugar. Pero el Poder Judicial suele negar ese derecho y privilegiar el título de propiedad de quien nunca habitó ni trabajó la parcela.
"Es una sentencia histórica para la lucha campesina porque reconoce derechos adquiridos de familias que por generaciones habitan y trabajan la tierra que les corresponde más allá de cualquier título de propiedad. Y es un llamado de atención a los jueces que dictan sentencias arbitrarias e injustas afectando derechos humanos básicos de los que menos tienen", explicó Fresneda.
El Movimiento Campesino de Córdoba (que integra el Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina), estima que en el norte de la provincia existen al menos 100 conflictos por tierras.
Aunque históricamente se avanzó sobre territorios campesinos, el MCC explica que los conflictos de tierras se multiplicaron de la mano del avance sojero en la provincia. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (donde el MCC es una de sus organizaciones fundantes) afirma que en la última década fueron desalojadas al menos 200 mil familias campesinas e indígenas, y apuntan como principal causante al modelo de agronegocios actual.
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
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a la espera del decreto


Presidenta Cristina Fernández promulgará ley que reconoce condición de detenidos-desaparecidos a funcionarios clasificados como despedidos o suspendidos.

[Gustavo Veiga] Argentina. La Comisión de Trabajo por la Reconstrucción de Nuestra Identidad espera por un decreto que disponga –como dice el borrador de su artículo 1º– "la inscripción de la condición de detenido-desaparecido en los legajos de las personas físicas que (...) revistaban como personal dependiente de la Administración Pública Nacional, aun cuando las mismas figuraran dadas de baja". Los empleados que se desempeñan básicamente en el Ministerio de Planificación Federal descubrieron que sus pares, víctimas del terrorismo de Estado, tienen sus legajos plagados de palabras como "baja", "cesante", "suspendido", "despido" o "limitar servicios" y que esto fue posible por leyes como la 21.260, promulgada el mismo día del golpe, y la 21.274, que decretaron despidos masivos entre los trabajadores.
La segunda de las normas, aprobada el 29 de marzo, sostenía en su artículo 1º: "Autorízase hasta el 31 de diciembre de 1976 a dar de baja por razones de servicio, al personal de planta permanente, transitorio o contratado, que preste servicios en la Administración Pública Nacional, en el Poder Judicial, en el Congreso Nacional y en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, entes autárquicos, organismos descentralizados de cualquier carácter, empresas del Estado y de propiedad del Estado, servicios de cuentas especiales, obras sociales y cualquier otra dependencia del mismo".
El decreto que pronto quedará a la firma de la presidenta Cristina Fernández terminará con la adulteración documental de los legajos y se apoya en un expediente de 22 cuerpos y 11.600 fojas. Según los empleados de la Secretaría de Obras Públicas, pesa tanto que tuvieron que moverlo en dos carretillas. La intención de los trabajadores es que el decreto se haga extensivo a un período mucho más amplio, tomando como punto de partida el bombardeo del 16 de junio de 1955 y a todas las víctimas del terrorismo de Estado que lo sufrieron desde adentro.
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
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