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piden perpetua en causa esma


El juicio entra en la recta final. La Secretaría de Derechos Humanos solicitó la aplicación de la máxima pena para los ex marinos Alfredo Astiz, Jorge Acosta y otros 10 integrantes del grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Argentina. El gobierno nacional pidió la pena de reclusión perpetua para Alfredo Astiz, Jorge ‘El Tigre’ Acosta y otros 10 represores por los secuestros y homicidios de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y otras 10 víctimas que estuvieron prisioneras en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.
El abogado de la querellante Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Martín Rico, solicitó en el juicio por esos crímenes que todos los acusados cumplan la condena en una cárcel común y que los delitos de privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio sean declarados de lesa humanidad, perpetrados en el marco de un "genocidio".
La querella, que finalizó hoy su alegato ante el Tribunal Oral Federal 5, también pidió reclusión perpetua, la pena máxima del Código Penal, para Juan Carlos Rolón, Ricardo Cavallo, Ernesto Weber, Jorge Rádice, Antonio Pernías, Raúl Scheller, Néstor Savio, Julio César Coronel, Juan Carlos Fotea y Alberto González.
Todos fueron considerados responsables del secuestro de los integrantes del "Grupo de la Santa Cruz", llamado así por la Iglesia de la Santa Cruz, del barrio porteño de San Cristóbal, en la que se reunían para reclamar por la aparición de sus familiares.
Entre otros casos, en el juicio se investiga el secuestro y desaparición de las Madres Fundadoras de Plaza de Mayo y dos religiosas francesas junto a siete militantes de derechos humanos en diciembre de 1977.
"Todos los acusados conocían que actuaban en un campo de concentración para el exterminio de los detenidos, señalaban a sus víctimas y, en este caso, fueron marcados por uno de ellos", dijo Rico en relación al episodio de la Santa Cruz, donde Astiz señaló a la monja Leonie Duquet y al grupo de Madres. El marino se había infiltrado entre el grupo de madres argumentando que su hermano se encontraba desaparecido, pero en realidad formaba parte de un grupo de tareas de la ESMA.
Otra religiosa francesa, Leonie Duquet, y compañera de Domon, fue secuestrada en otro operativo, torturada y arrojada viva al mar, hasta que sus restos, aparecidos en una playa al sur de Buenos Aires, pudieron ser identificados en 2005.
7 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
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no es un asunto de familia


Estela Carlotto: el robo de bebés "no es un asunto de familia". La titular de Abuelas de Plaza de Mayo consideró "ofensivo" e "inaceptable" la declaración de la Sociedad Interamericana de Prensa, que consideró "un asunto de familia" la apropiación ilegal de bebés durante la dictadura militar.
Argentina. "Entre las Abuelas nos parece una ofensa considerar en el plano familiar lo que es un delito de lesa humanidad", dijo Carlotto en declaraciones a Télam, al referirse a la causa que investiga la justicia desde hace diez años y que debe resolver si Marcela y Felipe Noble Herrera son hijos de desaparecidos.
Carlotto manifestó que es "inaceptable" esa postura porque "se pone del lado de los victimarios" y afirmó que el titular de la SIP, Gonzalo Marroquín, "no puede desconocer que en la Argentina hubo una dictadura que entre otras cosas robó bebés y que hay una acusación de la justicia hacia la dueña de Clarín".
Marroquín y una delegación de la SIP efectúa una visita a la Argentina para interiorizarse de la situación que atraviesan los medios de comunicación, y al ser consultado sobre el caso Noble, dijo que "era un tema muy privado" y más tarde reiteró: "Es un asunto de familia".
Durante la estadía de la SIP, Marroquín leyó una declaración, donde entre otros puntos, criticó la ley de servicios de comunicación audiovisual, sancionada por el Congreso. "Llamó a violentar la ley de medios", advirtió Carlotto al plantear que "como ciudadana me produce rechazo esta injerencia de los dueños de medios de Iberoamérica en las acciones que lleva adelante el país en torno a democratizar los medios".
7 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
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tigre acosta seguirá en cana


La Cámara lo rechazó porque el pedido está en la órbita de la Corte Suprema. Fue negada la excarcelación del ‘Tigre’ Acosta.
Argentina. La Cámara Federal porteña volvió a rechazar un planteo de excarcelación del represor y reiteró que esa decisión depende de la Corte Suprema de Justicia, que tiene bajo revisión un fallo de Casación Penal que había ordenado liberarlo y está suspendido. El acusado es sometido a juicio en la megacausa ESMA, que acaba de entrar en la etapa final de alegatos, al final de la cual probablemente se le solicitará la pena de reclusión perpetua.
El nuevo planteo de la defensa de Acosta fue rechazado por la sala II del tribunal de apelaciones porteño que además recordó que el ex marino está procesado con prisión preventiva por "ilícitos que no han cesado a la fecha, mientras se ignore el paradero y la suerte corrida por cada uno de los damnificados".
El fallo lleva la firma de los camaristas Eduardo Farah y Martín Irurzun. Al rechazar la excarcelación, la Cámara Federal sostuvo que esa decisión está actualmente bajo la órbita de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que admitió un recurso extraordinario contra la resolución de la sala II de la Cámara de Casación de dictaminar el cese de su prisión preventiva.
Este fallo quedó suspendido al ser apelado por el fiscal ante esa instancia, Raúl Plée, en un tema sobre el que aún no resolvió la Corte. Acosta fue detenido el 29 de diciembre de 1998 en otra causa, llamada "Nicolaides", por sustracción de menores mientras que en ESMA se dictó su prisión preventiva el 16 de agosto de 2001.
"Debe advertirse que Jorge Eduardo Acosta se halla procesado por la comisión de los delitos de privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos y tormentos seguidos de muerte, que en el caso fueron caracterizados como de lesa humanidad", sostuvo la Cámara.
7 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
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astiz los quería matar a todos


El alegato de la Secretaría de Derechos Humanos en el juicio por la ESMA. El abogado Martín Rico centró su acusación contra la patota de la Marina por el secuestro y la desaparición de las Madres y familiares que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz.
[Alejandra Dandan] Argentina. En un momento Nora Cortiñas salió de la sala con el pañuelo en la cabeza. Ana María Careaga la abrazó por atrás. Las dos estaban profundamente conmovidas porque en los Tribunales de Comodoro Py se estaba reconstruyendo qué sucedió con el grupo de la Santa Cruz. "¡Había que hacer mucha inteligencia ¿no?, para saber lo que querían las madres!", exclamó Martín Rico encargado del alegato de la Secretaría de Derechos Humanos. Estaba hablando del rol de Alfredo Astiz. Y recordó uno de los testimonios oídos durante el juicio, aquel en el que una sobreviviente contó que uno de los días Astiz volvió de una reunión de la iglesia de la Santa Cruz con un volante en la mano: "Volvió a la ESMA como loco ––explicó– y le dijo a Acosta: ‘¡Hay que secuestrar a este grupo de familiares, y hay que matarlos a todos!’".
Así empezó finalmente y después de muchos reclamos por las demoras, el tramo final del juicio oral por los crímenes de la ESMA. A las diez de la mañana, el Tribunal Oral Federal 5 dio paso a la primera jornada de alegatos que estuvo en manos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Rico se circunscribió a las doce víctimas de la Santa Cruz, con un homenaje a los 30 mil desaparecidos. Y anclando la recolección de pruebas en las políticas de Estado generadas a partir de 2004, durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Rico reconstruyó la identidad de cada uno de las víctimas, entre las que está el grupo de tres de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y las dos monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Rescató como sólo el juicio pudo hacerlo el rol y la figura del grupo de los integrantes más jóvenes, de los que habló particularmente el periodista Uki Goñi durante su declaración. La infiltración de Astiz y las pruebas del secuestro fueron parte de la trama rearmada que le permitirá pedir para los 19 acusados la condena a prisión y reclusión perpetua en carácter de coautores directos. El pedido incluirá la condición de "funcionales", y eso hace que todos y cada uno sean funcionales por haber intervenido en el centro de detención, tortura y exterminio. La audiencia pasó a cuarto intermedio a la tarde.
Astiz estuvo durante toda la audiencia abocado a la lectura de papeles que nunca nadie entendió qué eran. El Tigre Jorge Acosta llegó con las bolsas llenas de carpetas con las que suele aparecer en las audiencias en las que se decide a hablar. Ricardo Cavallo siguió frente a su computadora. Y Adolfo Miguel Donda nunca se sacó los anteojos Ray-Ban negros esfumados iguales a los que usaba en los operativos de los años setenta.
Como viene sucediendo en cada alegato, la Secretaría de Derechos Humanos encabezó la lectura de pruebas con posiciones políticas. Rico retrucó la idea del "odio" como motor de los juicios. Dijo que "se dice que nosotros somos quienes humillamos a las Fuerzas Armadas, cuando en realidad quienes las humillaron fueron los que los condenaron a ser simples encapuchados en lugar de ser hombres al servicio de la soberanía nacional". O, "no hubo dos demonios: qué clase de demonio era un grupo de familiares que querían saber o dos religiosas que lo único que hacían eran ofrecer sosiego a los familiares". En el piso de arriba, como suele suceder cada vez, entre las mujeres y viejos camaradas de los vetustos acusados, las intervenciones del abogado se respondían acaloradamente con cuchicheos, algunas risas o a lo señora bien con algún "¡qué caradura!".

Los Hechos
Quedó probado para la secretaría que el 8 y 10 de diciembre de 1977 operativos del GT 332 secuestraron a Alice Domon, Angela Auad, Horacio Aníbal Helbert, María Ponce de Bianco, José Julio Fondevilla, Eduardo Gabriel Horane, Raquel Bulit, María Esther Ballestrino de Careaga, Patricia Cristina Oviedo, Remo Carlos Berardo, Reneé Léonie Duquet y Azucena Villaflor. El secuestro finalizó con los homicidios probados de cinco de las víctimas, cuyos cuerpos aparecieron en diciembre de ese año en las costas de Santa Teresita y permanecieron enterrados como NN hasta 2005. El resto de las víctimas están desaparecidas.
El Juicio a las Juntas juzgó a los máximos responsables, recordó Rico: "Pero la Cámara Federal dijo en su fallo que la investigación debía continuar sobre los responsables directos, lo cual está ocurriendo ahora después de 27 años".
Rico intentó demostrar durante su alegato una de las singularidades del grupo de la Santa Cruz: puso en primer plano la condición de haber perdido a uno de sus familiares directos, hijos o hermanos. Y explicó que se reunían en la iglesia para juntar el dinero de la solicitada para publicar el 10 de diciembre con la primera lista de los desaparecidos. No mencionó las características políticas de sus integrantes o la condición de militantes de muchos de ellos, incluso de las madres. Un dato curioso que alguno de los sobrevivientes leyó, sin embargo, como un modo de explicar la peculiaridad de este grupo, de familiares y de buscadores de sus víctimas entre el grupo de las víctimas de la ESMA.

Las Identidades
El caso de las monjas francesas será reconstruido la semana próxima durante el alegato de Horacio Méndez Carrera y Luis Zamora. La secretaría, sin embargo, adelantó algunos de los datos que permitieron trazar sus identidades a partir del juicio oral. Alice Domon –recordó Rico a partir del testimonio de Nora Cortiñas– era una persona que se vestía con ropita sencilla, no de monja, con una cruz, "que vino a ver si nosotras necesitábamos dinero u otra cosa". O recordó aquello que había dicho su hermana Grabriele en la declaración del 15 de abril de 2010, en la que leyó cartas y correos de Alice. Dijo que entró a la orden en 1957, que estuvo diez años en Francia, que en 1967 llegó a la Argentina, que primero estuvo en Morón, donde cuidó al hijo discapacitado de Jorge Rafael Videla. Trabajó en los barrios humildes compartiendo la vida con los pobres, se trasladó a Corrientes a trabajar al servicio de las Ligas Agrarias. "A través de las cartas dice que para 1975 la vida era más terrible todavía, que había amenazas pero que valía la pena estar entre los pobres, con los que estaban castigados." En 1977, conoció a las Madres de Plaza de Mayo. "Su hermana dice que tenía miedo de lo que podía pasar con las madres."
Durante el correr de las audiencias, aparecieron voces que permitieron conocer de cerca a muchos de los integrantes de la Santa Cruz, cuyas imágenes están aún desdibujadas. Rico rescató en ese contexto el rol del grupo de los más jóvenes, narrado en las audiencias por Uki Goñi que los conoció durante su trabajo en la redacción del Buenos Aires Herald. Goñi contó cómo ellos mismos lo invitaban a ir algunas de las reuniones en la Santa Cruz, pero que él no quiso ir porque tenía miedo. Decía que las madres estaban protegidas por ser madres, pero los más jóvenes, no. Rico también mencionó el testimonio de la hija de Eduardo Gabriel Horane y de Raquel Bulit, que para el día del secuestro tenía ocho años de edad y que durante años escribió cartas y cartas a sus padres convencida de que seguirían con vida.
"Quiero hacer una reflexión en este punto", dijo el abogado después de presentar a todos. "Hace unos días Acosta habló del rol de Inteligencia que cumplió y lo escuchamos hablar de los enemigos: ¿la Inteligencia de Marina se dedicaba a seguir a estas personas?"

La Infiltración
Entre las pruebas de la infiltración de Astiz, Rico mencionó numerosos relatos de testigos. Entre ellos, Aída Sarti o Cecilia Vázquez que se mostró sorprendida, entonces como ahora, de las personas con las que llegaba Astiz a las reuniones, a quienes presentaba como hermanos y a las que se veía muy callados. Recordó además el relato de Cecilia, la hija de Azucena, el momento en el que Astiz en su rol de Gustavo Niño le pidió quedarse a dormir en su casa y su marido no lo dejó. El caso de Graciela Daleo, cuando contó que Silvia Labairú fue obligada a acompañar a Astiz en esas infiltraciones para que "pasara con más naturalidad entre los familiares". O el testimonio de Lauletta, que explicó que desde mitad de agosto de 1977 la ESMA le hizo la documentación a Astiz como Gustavo Niño para que se infiltrara con los grupos de derechos humanos, y que eso iba desembocar en la caída del grupo de la Santa Cruz.
Sobre el operativo, otro de los puntos del alegato, explicó que era complicado. Que la ESMA debía pedir autorización al Ejército. Y cuando el Ejército solicitó la información para saber qué es lo que estaba sucediendo, la ESMA lo negó.
Algo de ese operativo es lo que conmovía todavía a Nora Cortiñas y a Ana María Careaga en uno de los intervalos. Y, entre ellos, el nombre de Alfredo Astiz que todavía las estremece. Ese relato de la sala les volvió a hacer sentir cómo es que compartió tanto tiempo con sus víctimas, cómo las llevaba y las traía en coche, cómo es –decían por fin– que a algunas de ellas llegó a conocerlas mejor que nadie.
7 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
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la abuela de las plantas


Estuvo tres meses presa por cultivo de marihuana.

Argentina. Después de pasar casi tres meses presa por cultivar marihuana, ayer la escritora argentina Alicia Castilla, autora del libro ‘Cultura Cannabis’, fue liberada tras un fallo de la Corte Suprema de Uruguay. El caso reavivó el debate en el país vecino, donde no está prohibida la tenencia de drogas para uso personal, pero sí el cultivo. Castilla, de 66 años, estaba viviendo en las afueras de Montevideo y permaneció detenida en una cárcel del departamento de Canelones la mayor parte del tiempo, luego fue trasladada al Centro Nacional de Rehabilitaciones.
Durante el allanamiento a la casa de Castilla en Fortín de Santa Rosa, la policía uruguaya secuestró 29 plantines y 24 gramos de marihuana. En la cárcel, sus compañeras la apodaron "la abuela de las plantas". Desde entonces hubo varias marchas en Montevideo para pedir su liberación y la de otra persona, un artesano local de 39 años, encarcelado por los mismos motivos. Las autoridades uruguayas estaban a favor de la liberación de ambos y aclararon que no había otras personas detenidas por este motivo. De hecho fue la misma jueza, Adriana de Aliz, quien los mantenía presos.
En una carta escrita la semana pasada, la escritora recordó: "Llegué a la cárcel después de dos días masacrantes pasados en la comisaría, esposada al banco de la cocina, trasladada al juzgado, donde me mantuvieron en una jaula, a un hospital público, a mi casa para retirar ropa, etc. Cuesta entender que a partir de ese momento hay que pedir todo: agua para beber, ir al baño, comer, hablar por teléfono".
En ese escrito, titulado ‘La cárcel’, Castilla contó el siguiente diálogo, al llegar a la comisaría: "¿Por qué cayó, abuela? Nunca me habían llamado abuela. ‘Porque tenía plantas de marihuana’, respondí. Yo no lo sabía, pero mis plantas habían aparecido en todos los noticieros de televisión. ‘¿Las plantas que vimos en la tele eran las suyas?’ Cuando lo confirmé me aplaudieron y ovacionaron".
7 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
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el forense y el ex canciller


Declararon en el marco del juicio que se sigue a Díaz Bessone y Cía. El científico ilustró que la metodología empleada por las fuerzas de seguridad durante la dictadura era sistemática. Primero declaró Rafael Bielsa, quien admitió haber dado refugio en su casa a Chomocky, uno de los imputados.
Argentina. Miguel Nievas integra el Equipo Argentino de Antropología Forense, el grupo de referencia mundial que identifica los cuerpos de personas desaparecidas, les pone un nombre y apellido, y a la vez, los constituye en pruebas contundentes del modo operativo de la represión ilegal. Ayer declaró en la causa Díaz Bessone y se refirió a dos de las víctimas cuyo asesinato se investiga: Cristina Cialcetta y Roberto De Vicenzo. Sobre el área 211 del Ejército, con injerencia en Rosario, señaló que muchos de los secuestrados en la ciudad fueron asesinados en distintos puntos del sur de la provincia, y sus cuerpos fueron desparramados en la zona. "Entre 1975 y 1983 estamos hablando de más de 400 casos, más del 40 por ciento asesinados y más del 50 por ciento desaparecidos. Entre agosto y septiembre de 1976 se produce la irrupción de las desapariciones y de identificaciones que hemos realizado", dijo el investigador. En tanto, también declaró Rafael Bielsa, quien remitió a su testimonio en la causa Guerrieri cuando le preguntaron sobre su propio secuestro. Bielsa manifestó haber refugiado en su casa, en noviembre de 1976, a uno de los imputados en la causa, Ricardo Chomicky, quien aseguró haber sido secuestrado el 1º diciembre de 1976, y que fue colaborador de la patota de Feced.
Nievas es licenciado en Criminalística y miembro EAF, que desde el año 1994 viene aplicando la ciencia forense a la investigación de delitos de lesa humanidad. El científico ilustró que la metodología empleada por las fuerzas de seguridad durante la dictadura era sistemática: "Disponían un objetivo, la persona era llevada a un LRD (lugar de reunión de detenidos) o muerta en el lugar del secuestro. Una vez llevadas al CCD (centro clandestino de detención) eran o bien ’blanqueadas’ (a través del exilio, libertad vigilada o prisión) o asesinadas (generando enfrentamientos fraguados o simple ejecución en la vía pública o en caminos rurales) y luego inhumadas clandestinamente".
Con respecto a Calceta y De Vicenzo destacó las similitudes entre sus homicidios: ambos desaparecieron en septiembre de 1976, ambos tenían legajo de la Conadep, la causa de muerte fue violenta, fueron enterrados como NN junto a otros cuerpos. "Cristina aparece ejecutada a la vera de un camino. Fuimos convocados por la justicia provincial de Melincué, el 4 de julio de 2009 fuimos a exhumar dos NN. Ambos cuerpos a quienes se identificaron como Cristina Cialceta Marul e Yves Domergue poseían varias lesiones en el cráneo y en el cuerpo producto de proyectiles de armas de fuego", contó.
En otro tramo de su relato indicó que las huellas dactilares de ambos cuerpos fueron adulteradas en el expediente que se labró en el año 1976. Por otra parte, Roberto De Vicenzo fue hallado en el cementerio de Barrancas y también presentó signos de haber sido asesinado con armas de fuego. Nievas señaló que lo que constituyó el área 211 de Ejército han identificado un total de 17 personas desaparecidas entre 1975 y 1983.
Sobre el final, el defensor de Ramón Genaro Díaz Bessone, Gonzalo Miño, quiso chicanearlo, al preguntarle a Nievas cómo podía partir de la base de que hubo un plan sistemático de exterminio si aún la justicia no dictó sentencia en este sentido. El fiscal Gonzalo Stara replicó inmediatamente oponiéndose a la pregunta con base en que "plan está probado desde la causa 13 y hoy es un hecho de público y notorio". No obstante, Nievas respondió: "No sólo nos basamos en documentos sino también en los testimonios que relevamos, también accedemos a las causas judiciales, como dijo el fiscal desde la causa 13 se determinó que en el Servicio de Informaciones hubo un plan sistemático".
El primer testigo había sido Bielsa. Dejó con las ganas a los periodistas que lo esperaban en la puerta de Tribunales para hablar de su testimonio, y se fue por otra puerta, para no hacer declaraciones públicas. Bielsa había sido ofrecido por la querella y luego desistido en razón de considerar que los casos por los que había sido propuesto ya han sido suficientemente probados a lo largo del debate. A este desistimiento se opuso la defensa de Chomicky, por lo cual sólo fue interrogado por uno de los defensores. Bielsa manifestó haber alojado en su domicilio en noviembre de 1976 a Chomicki, al que conocía porque era militante de la UES, que llegó un día pidiéndole que lo refugiara esa noche.
4 de mayo de 2011
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que citen a bergoglio


De la Cuadra mostró las cartas que su padre intercambió con el jesuita en 1979 mientras buscaba a su hija. Estela de la Cuadra, hija de la primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo recordó que el cardenal declaró que hace diez años supo del robo de bebés cuando en realidad su padre le pidió ayuda en plena dictadura. La fiscalía pidió que se cite a Bergoglio.
[Alejandra Dandan] Argentina. Licha de la Cuadra era Alicia Zubasnabar de la Cuadra, la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Ayer, durante casi cuatro horas, el Tribunal Oral Federal 6 escuchó el testimonio de una de sus hijas, que llegó a la audiencia con una enorme valija de viaje. Adentro de la valija, Estela de la Cuadra tenía papeles que uno a uno sacó durante todo el relato, papeles con los que las Abuelas documentaron la búsqueda desesperada de sus nietos con originales de las solicitadas, las cartas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al entonces arzobispo Raúl Primatesta y al ahora cardenal Jorge Bergoglio. Estela, que aún sigue buscando a Ana, la hija de su hermana, volvió a preguntarle al Tribunal lo que pregunta en cada uno de los juicios: "¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?". Y preguntó varias veces: "¿Por qué no lo citan? ¿No amerita que diga qué pasó con Ana de la Cuadra?". El fiscal Martín Niklison recogió el mensaje al final de la audiencia y acompañado por las querellas de Abuelas de Plaza de Mayo y de María Isabel Chorobick de Mariani pidió al Tribunal esa misma citación.
Estela declaró en nombre de sus padres, que empezaron con la búsqueda de su hija y de su nieta, pero ahora están muertos. Elena de la Cuadra cayó secuestrada el 23 de febrero de 1977, con un embarazo de cinco meses. Con ella se llevaron a otros compañeros y a su pareja, Carlos Baratti. "Los vecinos dicen que sale primero una mujer embarazada, un hombre alto y otras personas. Por supuesto que con el tiempo sabíamos que esa mujer embarazada es mi hermana Elena de la Cuadra."
Elena estuvo en la Comisaría 5ª de La Plata, convertida en centro clandestino. Para entonces, eran una de las familias perseguidas de la zona. La patota se había llevado a uno de sus hermanos, Roberto José, militante del Partido Comunista Marxista Leninista, compañero de la pareja de Elena y obrero de YPF. La escena del secuestro es una de las imágenes que muestran el rol que Licha ocupó poco después, entre los familiares de los desaparecidos: "La patota llegó a buscarlo a la casa de mamá", dijo Estela. Allanaron la casa y como él no estaba se llevaron a la madre. "Cuando Licha llega al hall de entrada, mi hermano estaba apoyado contra el portero eléctrico, apretado por la patota.

–¿Este es tu hijo? –preguntaron a la mujer.
–No –dijo ella–. Yo nunca vi a esta persona.

En ese momento, su hijo la miró. Desde algún otro lado alguien corría diciendo que era quien era, la patota le encontró los documentos y lo identificó."

La Búsqueda
Dos días después del secuestro de Elena, y ya entrenados en la búsqueda, los padres presentaron hábeas corpus. Contactaron al obispo Serra, que los mandó a ver al secretario del vicariato castrense, Emilio Graselli: "Graselli dice que Elenita estaba bien, que estaba en los alrededores de La Plata. Mis padres le pidieron precisiones, pero él les dijo que no: ‘Va a ser peor para ella, ustedes van empezar a dar vueltas, y eso es peor’". También les dijo que volvieran, que si Elena pasaba a disposición del Poder Ejecutivo entonces, quizá, podía ayudarlos.
Desde ese momento hasta comienzos de julio de 1977 –cuando se produjo el nacimiento de Ana– e incluso después, la familia recibió mensajes por abajo de la puerta de la casa o al teléfono con noticias de Elena y del nacimiento de la niña. Uno de los mensajes –supieron años después– se los dejó Adriana Calvo, ex detenida-desaparecida. En julio les dejaron uno de los papelitos que Estela guardó y ayer sacó de su enorme valija: el "16/6 la señora tuvo una nena, que no saben donde está la nenita, los padres están bien, de la Cuadra".
Licha empezó a reunirse con las Madres en la Plaza los jueves mientras su marido daba vueltas en la vereda, alrededor. Parte de la familia se había disgregado. Además de los dos hijos desaparecidos, otros dos emigraron a Italia. El 6 de diciembre, los visitó un servicio: "No sé si eran servicios o algo así –dijo Estela–. Le dicen a papá que Elena está mejor, que ahora se la trata bien, que está junto con la nena, liberada, pero oh casualidad –explicó enseguida–, ese mismo 6 de diciembre la patota levanta a mi marido y a mi hijo mayor, para llevarlo al circuito del Atlético, Banco, Olimpo".

Bergoglio
La familia De la Cuadra mantenía una relación histórica con la Iglesia. Una parte de la familia, fundadores del pueblo de Balcarce, había donado campos a la Iglesia. Y por entonces ellos tenían relación con Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús, que había estado en Argentina y se había ido a Japón becado por los De la Cuadra. En ese contexto, el padre de Estela les pidió a los hijos que estaban en Italia que lo busquen para pedirle por la niña. Los hermanos lo hicieron. Tuvieron una audiencia en Roma. Arrupe les dijo que no había problema: "Que iba a conectarse con el provincial de los jesuitas, Bergoglio, en una reunión próxima en Buenos Aires".
La reunión se haría uno o dos meses más tarde. Arrupe le pediría a Bergoglio que se ocupe de la situación. "Mis hermanos le comentan el resultado del encuentro a mi padre, pasa el tiempo y mi padre intenta ver a Bergoglio, hasta que finalmente es recibido por Jorge Bergoglio. Acá –dijo Estela– tengo la notita. Bergoglio le dio una carta a mi padre en la que le dice, claramente, al obispo auxiliar de La Plata que interceda y se ocupe del caso."
Con esa carta, Mario Piqui –el arzobispo de La Plata– recibió al padre de Estela. "Voy a ir a ver al vicegobernador", le dijo y en ese encuentro supo que la niña había nacido y había sido regalada. "Espere un poco", le dijo al padre de Estela. "En diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada." Lo hizo, pero el resultado fue la misma contestación: que la tenía "un matrimonio bien, no hay vuelta atrás, eso es lo último que se tiene".
El año pasado, Bergoglio declaró como testigo en la causa ESMA, en el marco de la investigación por el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. La abogada Myriam Bregman le preguntó si sabía del robo de niños. Bergoglio –recordó Estela en la audiencia– dijo que lo supo hace diez años.
"Yo creo haber demostrado con las cartas que mandamos a la Conferencia Episcopal en el año ’79 el conocimiento y la preocupación que había; también hay documentos respecto de cómo se divulgaron las noticias de la desaparición de personas y de los niños: nadie puede decir que no conoce", indicó. La negación, dijo, "es inmoral, eso es burlarse de las cosas que estos hombres y mujeres hicieron. El no sabe dónde están, pero qué pasó y cuál es el mecanismo tiene mucho para decir y acá está la carta de mi padre". En ese contexto, pidió que lo citen, preguntó de viva voz a la Fiscalía si lo haría y luego al Tribunal. La presidenta María del Carmen Roqueta esperó los tiempos del ritual judicial, y cuando la Fiscalía formalizó el pedido, explicó que iban a analizarlo.
Estela también se exilió pasado unos meses. Recuperó a su hijo un día después del secuestro; su marido, Gustavo Fraire, continúa desaparecido.
En diciembre de 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó el cuerpo de Carlos Baratti: había sido enterrado como NN en el cementerio de General Lavalle. Estela está convencida de que sus restos ahora van a servir para seguir buscando a su hija. "Los ojos expertos en la lectura de los huesos dicen que fue muy torturado en momentos muy cercanos a ser tirado al mar, que fue tirado vivo, y que una cosa son las heridas de cuando te tiran del avión y que otra son las heridas vivas que estaban cicatrizando antes del avión."
4 de mayo de 2011
3 de mayo de 2011
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lo mató un taxi boy


Sospechan que al represor chileno Enrique Arancibia Clavel lo mató un taxi boy. Lo asesinaron con once profundas cuchilladas. Investigan un drama pasional, una deuda con alguno de los choferes que trabajaban para él o si un taxi boy le robó y lo mató. Esta última pista es la más fuerte. Faltaban 35 mil dólares del departamento.
[Raúl Kollmann] Argentina. Enrique Arancibia Clavel, el ex agente de la DINA chilena condenado por el doble asesinato en 1974 del general chileno Carlos Prats y su mujer en Buenos Aires, fue asesinado de manera sangrienta en la madrugada del jueves: le clavaron once cuchilladas, algunas en la cara, y con tanta violencia que la profundidad de los cortes llamaron la atención de los forenses. Las hipótesis son tres: un drama pasional, una deuda con alguno de los choferes que trabajaban para él o un taxi boy que terminó robándole y asesinándolo. En principio, para los investigadores la hipótesis más probable es la del taxi boy, ya que según los primeros testimonios requería los servicios sexuales de varios jóvenes. Arancibia Clavel fue encontrado en su departamento de Lavalle al 1400.
El cuchillo con el que lo mataron no fue encontrado y no se trataría de uno de los cuchillos del departamento, sino que el asesino lo habría llevado a la escena del crimen. De la vivienda de Arancibia desaparecieron 35.000 dólares.
En el entorno actual del espía chileno, es decir entre los vecinos, los choferes de sus taxis y los jóvenes que contrataba para mantener relaciones, nadie conocía su pasado como agente de la DINA. Es más, el joven de 21 años que encontró el cuerpo y que empezó diciendo que era su sobrino y terminó declarando que fue su pareja, también dijo que no sabía que Arancibia fue condenado a prisión perpetua. Según surgió de la investigación que en su momento hizo la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, Arancibia y el agente norteamericano Michael Townley fueron los que participaron de la operación en la que se puso la bomba en el Fiat 125 del general Prats. Arancibia fue condenado a prisión perpetua en 2004. Luego recibió doce años por el secuestro de dos ciudadanas chilenas y al unificar las penas, en base a un cálculo que luego fue cuestionado, el Tribunal Oral 5 le otorgó la libertad condicional.
El año pasado, después de 36 años, también la Corte Suprema de Chile condenó a los militares, jefes de la DINA, por el homicidio de Prats.
La primera mirada del fiscal de instrucción Marcelo Roma, la jueza María Fontbona de Pombo y los investigadores policiales de la muerte de Arancibia estuvo dirigida a su pasado político. Sin embargo, las características del homicidio rápidamente llevaron las hipótesis a otro terreno. El asesinato con arma blanca no es típico de las venganzas políticas ni de trabajos realizados por profesionales del crimen. Y, además, se suma el hecho de que casi nadie sabía de su pasado y, sobre todo, que el propio Arancibia le franqueó la puerta al asesino. Nadie forzó la entrada e incluso la puerta era blindada.
El ex agente de la DINA tenía varios taxis y contrataba choferes. Los investigadores tienen la versión de que Arancibia estaba en conflicto con alguno de sus contratados por una supuesta deuda. Esto también se está investigando, aunque pocos creen esa hipótesis.
Lo más probable es que el homicidio tenga relación con la vida íntima del ex agente. Los casos de personas de más de 60 años –Arancibia tenía 66–, homosexuales, asesinadas por jóvenes taxi boys, son frecuentes. "En su momento, les sugerimos a las autoridades de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) la realización de una campaña para prevenir ese peligro. Hemos tenido muchos casos", señaló el profesor de Criminalística Raúl Torre. Por las primeras declaraciones que se tomaron en el caso Arancibia, éste recurría en numerosas oportunidades a contratar servicios de taxi boys.
La impresión de los investigadores es que el homicida conocía bien a su víctima, entre otras cosas porque no revolvió el departamento, sino que sabía dónde Arancibia guardaba los 35.000 dólares que desaparecieron. Por esa razón, el joven que encontró el cuerpo y que dijo ser su pareja no quedó fuera del cuadro de sospecha. Según algunos testimonios, a Arancibia se lo vio con al menos otros dos jóvenes, por lo cual se van a investigar su computadora –chateaba habitualmente– y sus llamadas telefónicas.
Arancibia no estaba maniatado. Todo indica que se sentó en un escritorio y el homicida lo sorprendió por atrás asestándole de esa manera la primera cuchillada. Después de eso vinieron diez más. Según declaró el joven que se presentó como su pareja, no falta ningún cuchillo de la cocina y el arma del crimen no quedó en el departamento. Esto hace sospechar que el asesino trajo el cuchillo consigo y se lo llevó.
Por las características del crimen, los investigadores consideran que no debería ser difícil el esclarecimiento. Es un círculo de pocas personas y es muy probable que el asesino haya dejado rastros en las llamadas de celular y en los contactos por Internet.
1 de mayo de 2011
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