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tierra, recurso no renovable


Proyecto del ejecutivo que limita la venta de tierras rurales a extranjeros y conserva en el dominio nacional el 80 por ciento. La propuesta que ayer anunció la Presidenta impone límite a la venta de tierras a extranjeros.
[Sebastián Premici] Argentina. "El tema del dominio de la tierra es una cuestión estratégica y vital en este siglo XXI. Con este proyecto estamos dando un paso muy importante sobre el dominio nacional de este recurso no renovable, con la intención de seguir consolidando un país que puede ser uno de los grandes protagonistas de este tiempo." Con estas palabras, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el envío al Congreso del proyecto de ley que regula la venta de tierras a titulares extranjeros. Tal como anticipó Página/12, la iniciativa estipula que los titulares de otra nacionalidad no podrán tener más del 20 por ciento del total de tierras rurales a nivel nacional. Según datos del Ministerio de Agricultura, esa proporción representa hoy 40 millones de hectáreas. De este total, los dueños de una misma nacionalidad no podrán tener más del 30 por ciento. Además, se establece que una persona física o jurídica no podrá adquirir más de 1000 hectáreas en la zona núcleo o su equivalente en otras regiones del país. La iniciativa también prevé la creación de un registro nacional de propietarios.
El otro eje fuerte de la normativa es que define que la comercialización de este recurso no puede ser considerada una inversión privada, por ser un recurso no renovable. De esta manera, la tierra quedará comprendida bajo el dominio público, con el objetivo de evitar cualquier conflicto ante el Ciadi o con los tratados bilaterales de inversión.
"Las decisiones nacionales sobre la titularidad, tenencia y uso de las tierras rurales se inscriben dentro del derecho a la libre determinación de los pueblos, así como su derecho a la independencia económica y a la fijación de las formas de explotación y distribución de lo producido con sus riquezas y recursos naturales, tal como lo establece el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales", puede leerse en los fundamentos del proyecto, que ingresó ayer por la noche en la Cámara de Diputados. Incluso se aclara que la tierra no puede ser considerada una inversión, porque es "el recurso que aporta el país que recibe la inversión". Así quedaría fuera del alcance del Ciadi.
"Esta definición que damos es la primera batalla legal contra los tratados de inversión, que seguramente se extenderán a otras áreas. Es una de las cosas más novedosas de este trabajo. Esta ley afirma que no puede ser considerada inversión la compra de un bien escaso y no renovable. Inversión es cuando alguien trae tecnología, no cuando compra un campo", explicó a Página/12 Eduardo Barcesat, uno de los juristas que trabajó en la letra chica del proyecto desde noviembre del año pasado. El otro especialista que hizo aportes fue el abogado Aldo Casella, un hombre cercano a la Federación Agraria.
Si bien el proyecto evita avanzar en una definición de "uso social de la tierra", como sí ocurre en Brasil, la normativa enviada ayer al Parlamento se fundamenta en una serie de tratados internacionales incorporados a la Constitución nacional (artículo 75, inciso 22), que avanzan en este sentido. Por ejemplo, el Pacto de San José de Costa Rica indica que "si bien toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes, la ley puede subordinar tal uso y goce al interés social".
"Esta es una ley que tiene por objeto conservar en el dominio nacional, no estatal, una cuestión que es de todos los argentinos y fundamentalmente de aquellos que tienen capacidad de producir e invertir en esa tierra que tiene beneficios para todos", agregó la Presidenta. Este proyecto había sido anunciado por primera vez durante la Asamblea Legislativa del 1º de marzo y fue citado nuevamente la semana pasada, durante el acto lanzamiento de la Corriente Agraria Nacional y Popular (Canpo).
Uno de los aspectos más complejos para definir tiene que ver con la nacionalidad de una sociedad anónima, ya que muchas empresas extranjeras suelen adquirir tierras a través de intermediarios locales. Para avanzar en este tema, la iniciativa prevé la creación de un registro nacional de propietarios, que estará a cargo del Ministerio de Justicia, y la realización de un censo que debería estar finalizado a los 180 días de aprobada la norma. El registro deberá comenzar a partir de las operaciones realizadas el 1º de enero de 2010. "Sin este relevamiento catastral y dominial de todas las tierras rurales no podrá regularse fehacientemente la limitación de la tenencia extranjera", explicó el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
Por otro lado, en el artículo 3 de la norma se especifican todos los tipos jurídicos que podrían ser considerados titulares extranjeros. Por ejemplo, una empresa que tenga más del 51 por ciento de su capital en manos extranjeras quedará incluida dentro de este régimen. También quedarán comprendidas las UTE, los fideicomisos y las empresas vinculadas que no respeten los límites establecidos.
El objetivo inicial del grupo de juristas que estuvo involucrado en la realización del proyecto era armar una ley federal de tierras rurales, donde quedaran contemplados todos los tipos de propiedad, incluidos los pueblos originarios y la propiedad cooperativa. Sin embargo, una vez que la iniciativa llegó a manos de la Presidenta se decidió acotar el proyecto, con la intención de que pudiera ser tratado en el Congreso.
"Nos dijo que debíamos copiar lo que hicieron otros países para cuidar este recurso natural", resumió a este diario Barcesat. En los fundamentos del proyecto se incluye un capítulo dedicado a la legislación comparada que se utilizó para formular la iniciativa. Allí se mencionan las leyes de Francia, Italia, Canadá, Brasil, Australia y Bolivia.
Además de los límites generales, se estipula que una persona física o jurídica (en cualquiera de sus formas) no podrá comprar más de 1000 hectáreas en la zona núcleo. "Seguramente en el debate parlamentario se definirá la equivalencia para otras regiones del país. Por ejemplo, si 1000 hectáreas equivalen a 15 millones de dólares en la pampa húmeda, se podría fijar que el límite para un inversor extranjero en la Patagonia sean esos 15 millones de dólares", explicó a este diario un asesor legal de Agricultura.
Como otro dato clave de la iniciativa, no se afectarán las adquisiciones ya realizadas. Así lo manifestó Fernández de Kirchner. "Con este proyecto procuramos efectivizar el derecho irrenunciable del gobierno nacional al ejercicio de su soberanía y la preservación de la titularidad de los pueblos sobre sus recursos y riquezas naturales", concluyó Domínguez.
28 de abril de 2011
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me dijo que mató a mis papás


Victoria Montenegro habló sobre la recuperación de su identidad y su apropiador. Contó cómo fue el proceso por el que comprendió que no había amor en el vínculo con su apropiador. "Nada bueno puede surgir de una relación enfermiza, del asesino de mis padres, él me dio el arma con la que los mató", reveló.
Argentina. Dice que estar "en el ojo de la tormenta informativa" no la altera. "Estoy tranquila, en paz, porque creo que lo que hago es lo correcto, lo que tengo que hacer", dice Victoria Montenegro, entre tímida y firme. El proceso de recuperación de su identidad le llevó una década, pero anteayer se animó a denunciar al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica como cómplice del asesinato de sus padres. Tuvo coraje para contar que su apropiador, el represor Herman Tetzlaff, le confesó que él los mató y le entregó a ella el arma con la cual los había asesinado. "Hace dos años me llegó la verdad, una Navidad, cuando extrañé por primera vez a mi papá biológico, y pude separar al apropiador, dejar de defenderlo", dijo.
"No fue fácil. Herman no sólo era el jefe del grupo de tareas, sino que es la persona que asesina a mis papás, y me lo cuenta cuando tenía 25 años, cuando aparecí. Me entero después de que la Justicia me da el resultado del ADN y se comprueba quiénes fueron mis padres biológicos. Fuimos a cenar, me dice que era una guerra, que ingresó a la casa y que habían abatido a los subversivos, que eran mis padres. Me dijo que lo había hecho por mí, que quería lo mejor para mí, y recuerdo que se lo agradecía, que le decía ‘papá quedate tranquilo que no tengo dudas de que fue así’, en ese momento, van a ser diez años", contó Victoria Montenegro. Página/12 detalló el martes su testimonio en la causa sobre el plan sistemático para apropiarse de hijos de desaparecidos en el que denunció al fiscal Juan Martín Romero Victorica por complicidad con su el represor Tetzlaff. La joven amplió ayer en el programa de Víctor Hugo Morales cómo rompió con el cerco afectivo de sus apropiadores. "Durante mi infancia yo estuve enamorada de él, siempre lo quise muchísimo, era todo, era mi vida. Me llevó muchos años entender, para mí todos tenían la culpa menos él. Todos: las Abuelas, mis padres biológicos, la historia, todos. Pero cuando la verdad llega, se te cae el pañuelo y ya hay cosas que no se pueden seguir defendiendo. Y pude incorporar a mis papás, creo fue hace dos años, una Navidad, me acuerdo que por primera vez sentí que extrañaba a mi papá, mi papá Toti (Roque Montenegro). Ahí pude recién recuperar mi identidad y reconocerme como Victoria, antes yo me seguía presentando como María Sol Tetzlaff."
"La identidad –explicó Victoria– no es sólo el ADN, son un montón de otras cosas que tenés que recuperar porque justamente la idea era devastar todo. (Tetzlaff) me dijo un día, ‘cuando te fuimos a buscar a la comisaría hicimos dos cuadras y tiramos toda tu ropa, para que no quede nada de tu pasado’. Y obviamente me formaron toda la vida para que no quede nada. Entonces te lleva tiempo acomodarlo, pero para eso están las Abuelas, otros nietos, mi familia biológica que es fabulosa y me ayudó mucho en todo esto."
Victoria relató que hace unos años todavía justificaba al represor, pero que sus sentimientos fueron cambiando: "No lo puedo defender como antes, que decía que la apropiación era un acto de amor, que me habían criado con cariño. No sólo me apropió a mí, sino también a Horacito Pietragalla que es mi primo, nos criamos juntos porque se lo dio a la señora que trabajaba en casa, sé que participó de muchos operativos, sé que mató a mis padres. Me sigue generando contradicciones porque yo no odio a nadie, a él tampoco. Todavía no termino de procesar lo que realmente pasó, pero sé que no tiene justificación".
El periodista le preguntó si acaso algo bueno pudo haber en esos años, porque su testimonio le suena transparente y sólido. "No, no. Lo bueno mío no lo hizo él, lo bueno mío lo tengo en la sangre y es de mis papás. Nada bueno puede surgir de una relación enfermiza, del asesino de mis padres, de hecho él me dio el arma con la que los mató y hasta hace poco tiempo yo la tenía en mi casa. Ahí no hay amor. Me la había dado para que la cuide porque cuando se lo llevaron detenido tenía que entregar el arma, el arma reglamentaria. Esa arma representa mis propias contradicciones. Ya no está más, ya se fue. Hay mucha perversión en todo esto. En una apropiación no hay amor. Mis abuelos se murieron buscándome. No me dieron la posibilidad de darles a mis abuelos la felicidad de verme."
Victoria se enteró de que era hija de desaparecidos en el juzgado de Roberto Marquevich, y lo primero que dijo fue que era hija de la subversión. "Recuerdo haber acompañado a mi apropiador al juzgado y que el juez sacara de un cajón una carpeta y le dijo que las Abuelas ya estaban molestando pero que se quedara tranquilo que él ya lo estaba manejando. La causa pasó por seis jueces hasta que la tomó Marquevich. Hasta ese momento tenía todo controlado, pero ahí fue cuando Herman planteó que la situación no se podía controlar más porque era un juez montonero. Para mí Marquevich era el enemigo, pero hoy puedo decir que conmigo se portó excelente, ahora que entiendo lo que estaba haciendo. Entonces era el que me estaba robando a mi familia, ahora entiendo que fue él quien me ayudó a recuperar a mi familia, mi identidad y mi vida."
En su relato hay un capítulo especial de reconocimiento a las Abuelas de Plaza de Mayo. "Si este golpe es duro para nosotros más duro es lo que pasaron las Abuelas, ellas pusieron su vida y su dolor y su cuerpo para que a nosotros no nos duela tanto. Son fuertes, arrancan con actividades a las 8 de la mañana y a veces son las 9 de la noche y siguen. Ellas nos obligan a ser fuertes. Uno lo que quiere es la verdad, y los 400 nietos, que son hermanos nuestros, que seguramente están encerrados en esta mentira de querer a quienes los criaron. Está bien, eso nadie lo puede cuestionar. Pero hay una verdad que es un abrazo, que te está esperando desde hace 35 años y tenés derecho a saberla."
Hacia el final, habla de su valiosa y pequeña burbuja familiar que la contiene. "Mi compañero, y tres hijos, el mayor tiene 18 años, la primera vez que hizo por el 24 de marzo una actividad yo ya era Victoria legalmente, pero le hice escribir que en Argentina hubo un Proceso de Reorganización Nacional y que nuestros soldados entraron en guerra para buscar la paz. Mi hijo me mira y me dice ‘mamá, no es esto lo que me están pidiendo’. Y le dije ‘vos vas a escribir eso’. Es el día de hoy que me recuerda que yo lo quería llevar a la Sociedad Rural. Era otra época, no era yo. Y ellos me acompañaron. Tienen a su mamá y a su papá, a su mamá con un par de fallas (se ríe). Dije cosas terribles, defendí el terrorismo de Estado, defendí lo indefendible, les pido perdón porque yo creía en eso, no lo hice con maldad, nada más estaba equivocada."
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
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investigan a romero victorica


El procurador general abrió una investigación por la denuncia contra el fiscal. Victoria Montenegro, apropiada por el coronel Herman Tetzlaff, aseguró que "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre". Righi investigará el caso y la Justicia abrirá una causa penal.
[Irina Hauser] Argentina. La carrera judicial del fiscal de la Cámara de Casación Juan Martín Romero Victorica se tambalea. Es porque para Victoria Montenegro, hija de una pareja de desa-parecidos, "se acabó el miedo" y siente "la obligación de denunciarlo". El lunes declaró que mientras la Justicia tenía que investigar a su apropiador, el coronel de Inteligencia del Ejército Herman Tetzlaff, el fiscal Romero Victorica lo llamaba para anticiparle información de la causa y hasta le consiguió abogados para su defensa. Ayer, Victoria le dijo más a Página/12: "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre", en un operativo que comandaba. Ahora, "el Potro" –como le dicen al fiscal– tendrá cinco días para presentar un descargo ante el procurador general, Esteban Righi, jefe de todos los fiscales, quien enseguida abrió un expediente administrativo y evaluará si impulsa su destitución. Por lo pronto, además, el Tribunal Oral Federal 6, que lleva adelante el juicio sobre el plan sistemático de apropiación de menores durante la dictadura, donde Victoria hizo su relato revelador, resolvió enviar la grabación de toda su declaración a la Cámara Federal para que se abra una causa penal ante algún posible "delito de acción pública".
Lo primero que hizo Righi fue pedir la declaración de Victoria y "todas las constancias vinculadas a la actuación" de Romero Victorica. Después de estas formalidades, anunció, le requerirá "explicaciones" y dará paso a la intervención de un grupo de fiscales que conforman un "consejo evaluador", que le recomendarán el próximo paso, que puede ser desde una sanción hasta el impulso de su juicio político. El TOF 6, además de denunciar posibles delitos de parte del fiscal para que se lo investigue penalmente, también resolvió mandar la grabación del testimonio de la joven no sólo a la Procuración, sino al juzgado de Norberto Oyarbide, quien investiga la actuación de juzgados de menores durante la dictadura en la entrega de bebés nacidos en cautiverio, y también al juzgado de San Martín que investiga la desaparición de los padres de Victoria, Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, militantes de la JP y luego del ERP.
Victoria describió el lunes ante los jueces del TOF 6 –que preside María Roqueta– una relación muy estrecha entre Romero Victorica y su apropiador, el coronel Tetzlaff, fallecido, quien fue jefe del operativo que se llevó a sus padres de su casa en Boulogne, jefe de grupos de tareas de El Vesubio y de Inteligencia en Campo de Mayo. Situó el vínculo entre el fiscal y Tetzlaff en la época en que comenzó a avanzar la causa penal que dejaría al descubierto cómo se apropió de ella, seis meses después de ese operativo en el que mató al padre biológico de Victoria. El propio represor le confesó a ella que había asesinado a Montenegro, y hasta le dio el arma que utilizó, que tenía guardada.
Romero Victorica, contó Victoria, "llamaba a casa y le daba información" sobre lo que pasaba en el expediente. "Sé que era amigo de mi apropiador, Herman siempre dijo que era de la causa de ellos (...) iba a Comodoro Py a verlo por la información que le facilitaba", reiteró ayer.
Cuando detuvieron a Tetzlaff por primera vez, por orden del ex juez de San Isidro Roberto Marquevich, ella misma atendió el teléfono y el fiscal le dijo que se quedara tranquila, "que yo debía contenerlo, que iba a salir, que él iba poner a unos amigos para que lo sacaran". Según contó, Romero Victorica dijo que le debían un favor, uno era su sobrino Manuel Romero Victorica y otro Martín Anzoátegui, juez federal durante la dictadura, que mandó a allanar en 1981 a los organismos de derechos humanos. En tres meses lo liberaron. Con la condena volvió a quedar preso.
Como muchos otros hijos de de-saparecidos apropiados, Victoria pasó por una etapa de apego a su apropiador y de cierta resistencia a conocer la verdad sobre su origen, hasta que en un momento, en sus palabras, "empecé a hacerme cargo de la otra historia". Fue cuando la Cámara de San Martín firmó un fallo aceptando que no se sacara sangre, entonces se planteó: "Soné si alguna vez quiero saber algo". Después conoció su identidad por otros estudios de ADN alternativos, en base a elementos obtenidos en su casa. Contó que incluso ella misma había ido a ver alguna vez a Romero Victorica. "La última vez me habló muy bien de Herman, entonces yo le digo que participó en el operativo en el que matan a mis padres, por eso me volvió a buscar. Entonces me abraza y me dice ‘tu papá tuvo un motivo mucho más fuerte para irte a buscar’", contó Victoria. "Romero Victorica sabía que Herman mató a mi padre", le dijo a este diario.
Por mucho tiempo, dijo Victoria, no habló de Romero Victorica por "lealtad" dado que había "ayudado" a su apropiador. Hace poco, cuando tuvo que ir a declarar en la causa sobre la Triple A (a sus padres los mataron días antes del 24 de marzo de 1976), "me di cuenta de que a este señor no le debo nada, de que en realidad no ayudó nunca, que mi papá está desaparecido (...) que esta persona por el contrario ayudó a que nunca se sepa la verdad (...) Ahí en mi cabeza hice un quiebre y dije, no, fue cómplice y ya no hay lugar para eso en este país que estamos construyendo. Por eso tengo la obligación de denunciarlo y por eso no tengo que tener miedo".
Romero Victorica habló ayer por radio e inquirió: "¿Eso dijo Victoria Montenegro?" "¿En qué juicio?". Reconoció que se había reunido con ella y dijo que lo hacía para darle consejos, pero acotó que a Tetzlaff "no lo conozco, no lo conocí ni sé qué pasó con su vida". "¿Cómo le voy a pasar información?", agregó después. El fiscal sostuvo que "porque yo he tenido presos a terroristas y subversivos (sic), al hacer eso (se deduce) tengo que ser amigo de los militares. Eso es un grave error que cometen incluso pe-rio-dis-tas", silabeó. "En la Justicia no tenemos amigos ni enemigos, tenemos gente que es objeto de la Justicia. O ella está en un profundo error o cree que porque yo la recibí, la atendí, le encontré la causa y la orienté un poquito en su vida, no sé, pero bueno... en fin", titubeó.
Por no haber denunciado su aparente conocimiento de los operativos en los que Tetzlaff intervino, incluso la confesión de que mató al papá de Victoria, Romero Victorica podría ser investigado por posible incumplimiento de los deberes de funcionario público; asesorar y filtrar información para una parte, se correspondería con el delito de prevaricato. En la Procuración, un grupo de fiscales decidirá en los próximos días si hay motivos para mandarlo a un jury y destituirlo. Un antecedente de fiscales enviados a juicio por complicidad con crímenes de la dictadura es el de Roberto Mazzoni y Carlos Flores Leyes, acusados de participar en interrogatorios ilegales y amenazar a detenidos ligados a la Masacre de Margarita Belén. Ambos renunciaron antes del inicio del jury. El propio Romero Victorica ya fue sancionado por la Procuración a raíz de que, en una audiencia en Casación por la excarcelación del ex ministro de gobierno de facto Jaime Smart, dijo: "No puedo creer que a Jimmy le imputen esos hechos, no sé qué hace está causa acá, si yo estoy de acuerdo con la excarcelación". Los hechos eran 60 privaciones ilegales de la libertad y tormentos en el circuito Camps.
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
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aquellos monstruosos crímenes


El testigo Adrián Sánchez declaró desde Londres por teleconferencia. Era un militante de la UES de 16 años cuando la patota fue a buscarlo a su casa. Estuvo 40 días desaparecido y casi dos años en Coronda. Ayer acusó al Ciego Lofiego, al Cura Marcote, a Ricardo Chomicky y a Nidia Folch, que está prófuga.
Argentina. El 22 de febrero de 1977, un grupo de civiles y militares rodearon la casa de Adrián Sánchez, un militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que sólo tenía 16 años, y lo llevaron secuestrado hasta el Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario. Durante 40 días sufrió terribles tormentos y luego pasó casi dos años en la cárcel de Coronda. Desde Londres, donde vive actualmente, el testigo declaró ayer en teleconferencia ante el Tribunal Federal Oral número 2 que juzga a Ramón Genaro Díaz Bessone, José Rubén Lofiego, Mario Alfredo Marcote, José Antonio Carlos Scortecchini, Ramón Rito Vergara y Ricardo Chomicky por los delitos cometidos en el mayor centro clandestino de detención de la provincia. El testigo recordó cómo Chomicky lo instó a colaborar con la patota, a los golpes, en medio de una sesión de torturas, y también relató cómo fue testigo de un abuso sexual a Carmen Lucero, otra militante de la UES que estuvo secuestrada en el SI.
Adrián estuvo desaparecido durante 40 días en el SI. Posteriormente fue trasladado el penal de Coronda, donde completó 22 meses. "A pesar de que mi familia y amigos se comunicaron con autoridades militares, fue negada mi presencia allí", dijo ayer el testigo.
En otro tramo relató que "fue terriblemente torturado y que esto estaba relacionado con sus actividades políticas en la escuela secundaria". A pedido del fiscal de la causa Gonzalo Stara, Sánchez rememoró los terribles tormentos que sufrió. "Estaba vendado, me llevaron a la sala de torturas, me ataron a una camilla de metal y hubo muchos momentos en los cuales entraban y salían personas, calculo que eran cinco o seis que estaban todo el tiempo presentes durante las sesiones. De tanto moverme la venda se aflojó y pude ver al ciego Lofiego torturándome. También había alguien a quien llamaban el Cura, que se acercaba y me pedían información. La tortura era con picana, golpes en el estómago. El Cura tenía una cruz colgada", relató ayer, el testigo, por teleconferencia.
Sánchez también mencionó a Nidia Folch, que era la novia de Chomicky y está prófuga en esta causa. "Pude identificar la voz de Nilda Folch que hablaba en voz baja. Me pusieron un polvo en la nariz y me desvanecí. Luego entró alguien que me levantó la venda y me instó a que colaborara. Si yo lo hacía, íbamos a recorrer las calles para marcar gente y me iban a sacar del país. Me pegó un puñete, me volvió a poner la venda y se fue. Era Ricardo Chomicki", relató su estremecedora experiencia el sobreviviente. Sánchez se refirió también a otros represores, que no están juzgados en esta causa. "Otros sobrenombres eran el psicólogo, Carlitos, Managua, el Mamut y Diego", señaló.
A la hora de recordar a sus compañeros de cautiverio, Sánchez mencionó a Carlos el Cabezón Pérez Rizzo y a Carmen Lucero. "Escuché la voz de Carmen Lucero. A dos o tres metros de donde estaba había dos del SI hablándole muy suavemente y ella les pedía por favor que no y se ve que seguían, ella insistió en que no la tocaran. Lo que escuché fue que se abusaron de ella", relató ayer Sánchez.
Además, brindó importantes datos sobre Analía Minetti, que continúa desaparecida. "En una fecha que no puedo precisar durante mi detención en la favela escuchamos un ruido de mucha gente subiendo escaleras y luego algo que caía en el piso y muchas patadas y zapateo en el piso. Luego corridas como en dirección a la sala de torturas. Más tarde escuché gritos de una mujer por mucho tiempo. Pude reconocer que era Analía Minetti. Dos personas del SI decían que estaba tan destrozada, que tenía los ovarios destrozados y no había manera de salvarla", recordó ayer Sánchez. Ante la presencia de la Cruz Roja Internacional en el país, una noche sacaron a todos los detenidos que estaban marcados por la tortura en un camión. "El coche estuvo dando vueltas todo el día. Paraba y arrancaba. Cuando se detenía algunos de los del SI hablaban. Estaban Analía Minetti, Daniel Farías, Elías Carranza, Daniel Bas y Mansilla. Minetti y Farías tenían mucha dificultad para respirar. A ellos dos los amenazaban y les hacían bromas. Fue un día muy largo y después nos regresaron al SI.", apuntó Sánchez. Al cerrar su testimonio, puntualizó: "Estos monstruosos crímenes son imprescriptibles por ser crímenes contra la humanidad y terrorismo de estado".
28 de abril de 2011
27 de abril de 2011
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el dinosaurio romero victorica


El duro Romero Victorica, un blando con los represores.
[Adriana Meyer] Argentina. Cuando se habla de las rémoras del pasado que impiden la renovación del Poder Judicial y bloquean el avance de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura surge su nombre como uno de los protagonistas de tales enclaves detenidos en el tiempo. El fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica, a quien apodan ‘el Potro’, pertenece a la rama más conservadora de la corporativa familia judicial, por eso se junta con defensores de represores como el ex camarista Alfredo Bisordi a rumiar su bronca por los vientos progresistas que soplan en estos días, y se filtran, de a ratos, por los pasillos de Tribunales. Cuando los aires llegan al quinto piso de Comodoro Py provocan la alergia del ocupante de la fiscalía de Cámara 1.
Un cruce de palabras en un estudio de televisión, que derivó en un juicio por calumnias, resume con precisión al personaje. Había pasado un mes de la desaparición de Jorge Julio López, en octubre de 2006, cuando Romero Victorica fue mencionado por el legislador Marcelo Parrilli (MST-Nueva Izquierda) como "partícipe necesario de los secuestros, torturas y desapariciones" de la dictadura. El propio Parrilli recuerda cuáles fueron sus palabras en el blog de Cadhu (Centro de Abogados por los Derechos Humanos): "Dije que muy poco protegidos podían sentirse los testigos que declaran en las causas por violaciones a los derechos humanos si, por ejemplo, tenemos en cuenta que en la Cámara de Casación hay gente directamente vinculada al aparato judicial y a las fiscalías de la dictadura, y aclaré que los casos eran los de Romero Victorica, el ex juez de la dictadura; Pedro Narvaiz, también fiscal de Casación, y del ex juez Alfredo Bisordi". Según Parrilli, "todos ellos desde la función que cumplían resultaron partícipes necesarios" de los delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado.
Romero Victorica lo querelló y pidió que el letrado cumpliera cuatro años de prisión. Lejos de retractarse, Parrilli consideró que el proceso era una buena oportunidad de poner de manifiesto el rol de "la pata judicial" del gobierno militar. En sentido contrario a lo expresado por la Corte y los tribunales del país sobre la imprescriptibilidad de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, el Potro Victorica sigue sosteniendo que esos delitos que cometieron los militares y demás sicarios del Estado están prescriptos, es decir, que no deben ser juzgados. Por eso pidió que se anulara una condena al represor Miguel Etchecolatz y al médico policial Jorge Bergés en la causa de una joven uruguaya secuestrada y dada en adopción a represores. Parrilli también recordó que Romero Victorica es amigo de Gustavo Adolfo Eklund, alias "el Alemán", ex miembro de la Triple A, probable integrante de la patota que asesinó a Ortega Peña y detenido por violaciones a los derechos humanos. Eklund lo visitaba en su despacho en los años 1979 y 1980, cuando Romero Victorica era secretario de un juzgado de instrucción y "la máquina de secuestrar, torturar y matar funcionaba día y noche".
"No puedo creer que a Jimmy le imputen esos hechos, no sé qué hace esta causa acá, si yo estoy de acuerdo con la excarcelación", bramó el fiscal de Casación en junio de 2009, cuando ese tribunal trataba los recursos presentados por el ex ministro de gobierno de facto Jaime Lamont Smart. "Esos hechos" son 60 privaciones ilegítimas de la libertad y tormentos que sufrieron, entre otros, el periodista Jacobo Timerman en el marco del circuito Camps. La Secretaría de Derechos Humanos denunció a Romero Victorica por tal demostración de familiaridad con el imputado y porque consideró que "si el elenco estable de funcionarios judiciales que defiende a civiles y militares procesados por crímenes de lesa humanidad representara los intereses de la sociedad, la democracia estaría en problemas". La secretaría lo denunció ante su jefe, el procurador Esteban Righi, quien le aplicó un llamado de atención. Ese año el fiscal habría celebrado el triunfo de Unión PRO con la esperanza de que "oxigene la Justicia".
En 1992, Romero Victorica ya ostentaba una meritoria trayectoria como abogado, a la que sumó el respaldo del ex presidente Carlos Menem para postularse como juez de Casación. Pero el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lo impugnó, junto a otros siete postulantes, ante la Comisión de Acuerdos del Senado, y lo describió como "un hombre de convicciones autoritarias, nunca ocultadas". Romero Victorica había llamado "subversivo" al abogado asesinado Guillermo Díaz Lestrem, con lo cual el CELS consideró que era un aval implícito al terrorismo de Estado. Otra de sus frases célebres fue la que pronunció sobre el copamiento al cuartel de La Tablada, en enero de 1989. "En 1970 se libró una guerra que hoy se reinicia en la batalla de La Tablada", dijo ante políticos y legisladores de la incipiente democracia. Respecto de los indultos dijo: "Menem sabe que entendí el mensaje de conciliación, pese a que me tuve que tragar el sapo del indulto a (Mario) Firmenich, claro que con el indulto liberaron a muchos amigos míos, del bando contrario al de Firmenich".
Sin embargo, de quien llegó a ser amigo fue de otro ex jefe montonero, Rodolfo Galimberti, a quien investigó por el secuestro del empresario Jorge Born. Romero Victorica intervino en la causa y con Galimberti consiguieron que la familia Graiver se desprendiera de unos cuantos millones en concepto de "devolución" a Born, de quien Galimba luego terminaría como socio. Quedaron todos íntimos.
Romero Victorica no fue juez de Casación, pero llegó igual al quinto piso de los tribunales federales de Retiro, donde ocupa la Fiscalía de Cámara 1. Para ello no necesitaba los votos de los senadores. Una de sus primeras iniciativas fue denunciar por corrupción al ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Bernardo Grinspun. No la pudo probar pero la difundió, y los familiares del ex funcionario lo querellaron a él por calumnias e injurias.
Tampoco fue feliz su participación en el caso García Belsunce. En su condición de integrante del entorno familiar terminó diciendo que los parientes de la asesinada María Martha mintieron. No acudió a declarar cuando lo convocaron y calificó al fiscal Diego Molina Pico de "mocoso imberbe".
El extrovertido Romero Victorica es un notorio representante de esa rancia estirpe conservadora que resiste en Tribunales. No es el único, pero es uno de los más notorios.
26 de abril de 2011
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habló victoria montenegro


Victoria Montenegro, hija de desaparecidos, declaró por primera vez contra su apropiador y reveló el rol de Romero Victorica. En la causa sobre el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos, Montenegro denunció que el fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica le filtraba información al coronel Herman Tetzlaff, su apropiador y asesino de su padre biológico.
[Alejandra Dandan] Argentina. Entró en la sala de audiencias sin pañuelo, convencida de que no le iba a hacer falta. Su apropiador se lo había dicho muchas veces: que no llorara, que ésa era una forma de mostrarse débil ante el enemigo. Victoria Montenegro ayer lloró, lloró mucho, acompañada por buena parte de la sala. Contó escenas de sus años de hija de desaparecidos apropiada por un coronel de Inteligencia del Ejército. Por primera vez en su vida declaró contra él y, de alguna manera, a favor de la recuperación de la historia de sus padres biológicos. En medio de ese relato denunció al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica porque, mientras la Justicia investigaba a su apropiador, el fiscal filtraba información hasta veinte días antes. Al terminar la audiencia, en la causa sobre el plan sistemático para apropiar hijos de desaparecidos, el fiscal Martín Niklison pidió al Tribunal Oral Federal 6 que impulse una denuncia penal a Romero Victorica y envíe los datos al procurador general.
"Yo de Romero Victorica nunca dije nada y, pese a que tuve charlas en Abuelas, siempre me contuve –dijo Victoria–. Nunca dije nada porque estaba convencida de que soy una persona sumamente leal y que yo le debía lealtad a él, porque había ayudado a mi papá. Cuando hace poco me llamaron para declarar en una causa, me di cuenta de que a este señor no le debo nada, que en realidad no ayudó nunca. Que mi papá está desaparecido. Y que él hizo todo lo contrario: ayudó a que yo apareciera más tarde, y ahora tengo a mis abuelos muertos, a mi tía también muerta... Recién entonces pude darme cuenta de quién es esta persona."
Romero Victorica era amigo de Herman Tetzlaff, el apropiador de Victoria. Ella ubicó esa relación desde antes de 1992. En ese momento, la Justicia reabrió una causa contra Tetzlaff y ordenó detenerlo. Romero Victorica, que en la familia era mencionado con un apodo, le puso tres abogados y en tres meses lo sacaron de la cárcel. Victoria dijo que eran abogados que ellos no estaban en condiciones de pagar. Y que luego le adelantó a su apropiador todos los avances de la causa: "El llamaba a casa y le daba información", explicó. En una ocasión, para el momento de la primera detención de su apropiador, fue Victoria la que le atendió el teléfono. Ella lloraba: "El me dice que me quede tranquila y me pega dos gritos: me dice que llorando no se soluciona nada, que mi padre estaba orgulloso de mí, que yo debía contenerlo, que iba a salir, que él iba a poner a unos amigos para que lo sacaran... Ahí me entero de quién era esta persona".

La Historia
Victoria nació el 31 de enero de 1976. Sus padres eran Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, dos militantes de la JP primero y luego del ERP, salteños, una familia que escapaba del Operativo Independencia. Trece días después del nacimiento, un grupo de tareas entró en la casa donde vivían, en Boulogne. Tetzlaff era el jefe del operativo, un hombre que había sido jefe de los grupos de tareas de El Vesubio, jefe de Inteligencia y en algún momento encargado del arma de Comunicaciones en Campo de Mayo. Se apropió de Victoria seis meses después del operativo en el que –como le confesó más adelante– él mismo asesinó a su padre. ¿Usted vivió con otra identidad durante muchos años? –preguntó Niklison al comenzar la audiencia.
"Me llamaron María Sol Tetzlaff Eduartes, nacida el 28 de mayo del ’76 en Boulogne, San Isidro, como hija del coronel Herman Antonio Tetzlaff y de su esposa, María del Carmen Eduartes. Yo nunca tuve dudas de que no era María Sol, me decían que era hija de ellos", explicó. ¿Qué versión le dieron? "Yo siempre tuve dudas, pero sobre el horario en el que había nacido. Lo que le preguntaba a mi apropiadora era la hora: sabía que el 29 de mayo era el Día del Ejército. Me decían que el 28 Herman tuvo un desfile militar en San Isidro, ella se descompone y yo nací en la Clínica del Sol." ¿Cuándo aparecieron las dudas de que no sería hija de ellos? "Cuando tenía nueve años, calculo, llaman a Herman a un juzgado de Morón. Un día yo lo acompaño. Entro con él al despacho del juez y el juez pregunta si no era mejor que yo esperara afuera. El dijo que no. El juez saca del cajón una causa y le dice que las ‘viejas’ ya estaban empezando a molestar. Que se quedara tranquilo, que el encargado de todo esto era otro colega, pero que tomara conocimiento de que estaba pasando esto."
Eso sucedió alrededor de 1989. Victoria no se acuerda del nombre del juez, pero sabe que en ese momento empezó la causa a Tetzlaff. "Hasta entonces, yo lo que sabía era que en Argentina hubo una guerra, en ese momento yo consideraba a Herman como mi papá, para mí la subversión se estaba vengando de ellos que habían sido soldados; que los desaparecidos eran mentira. Pensaba que no eran personas físicas, sino un invento de las Abuelas."
Cada vez que aparecía en TV algo que no cerraba con ese relato, Tetzlaff la sentaba a adoctrinarla. Le dijo que lo primero que hacía la subversión era dañar a la familia, núcleo vital de una sociedad sana. Que las Abuelas instaban las dudas para crear miedo. "Por eso para mí eran todas unas mentiras: yo era hija de él y estaba convencida de que todo era un invento."
Tetzlaff era enorme: medía dos metros y pesaba 145 kilos. Era rubio como su mujer, descendientes de alemanes. Vivían rodeados de policías y de militares en los monoblocks de Villa Lugano, que recién se habían construido, dijo Victoria. El departamento solía estar lleno de banderas. Tetzlaff hablaba de la causa: "La causa no sé qué era exactamente, pero era una bandera celeste y blanca; ellos eran los buenos, había una causa nacional; era el olor a cuero, las botas, la familia cristiana, la misa, cenar afuera porque Mary no cocinaba, para mí ésa era la familia: los restaurantes llenos y Herman que terminaba las conversaciones con la 45 arriba de la mesa diciendo: ‘Yo siempre tengo razón, y más cuando no la tengo’".

Victorica
Entre los amigos de Tetzlaff estaban Leopoldo Galtieri, Guillermo Suárez Mason y Omar Riveros. Con la democracia, a Tetzlaff lo ascendieron de teniente coronel a coronel, lo mandaron a Paraná como juez de instrucción militar para alejarlo por las causas que empezaban a ventilarse en Buenos Aires. Cuando Victoria cumplió 15 años, lo detuvieron por primera vez: entonces apareció Romero Victorica.
"Herman estaba muy nervioso. Un día me llama y me plantea que ya había una causa que había tomado (Roberto) Marquevich, que era un juez montonero, que estaban las Abuelas de por medio, que lo más probable era que me sacaran sangre para compararla con el Banco Genético que en realidad lo manejaban las Abuelas." En ese momento, también le dijo que seguro iban a decirle que era "hija de la subversión, así es que seguramente después vengan y te saquen de casa. Yo decía mientras tanto que no: que diera lo que diera, me iba a quedar con él; él me lo agradeció y que me dijo que no esperaba otra cosa de mí".
Para entonces, Tetzlaff tenía a su "amigo en Comodoro Py" que le pasaba todos los datos, dijo ella. Cuando Marquevich, que era juez de San Isidro, la llamó para sacarse sangre, Tetzlaff la acompañó al Banco Genético. Poco después, le anunciaron la primera parte de lo esperado: que no era hija de quienes hasta ese momento suponía sus padres. "Me dijeron que en un 99 por ciento yo no era hija de ellos, pero yo dije que me quedaba con ese uno por ciento, porque sí era hija de ellos. Les decía que eran todos unos subversivos, porque pensaba que era hija de ellos."
En el camino, Tetzlaff quedó detenido. Romero Victorica puso a sus amigos abogados que, según el relato, le debían un favor. Uno de ellos era un sobrino suyo de apellido Romero Victorica y otro Martín Anzoátegui, juez federal durante la dictadura, que ordenó en 1981 allanamientos a los organismos de derechos humanos. "Lo sacaron a Herman a los tres meses de Caseros, entró en diciembre y salió en abril para la Pascua", recordó ella.
Mientras tanto, Marquevich seguía buscando la identidad. Un día le pidió más sangre para compararla con otras muestras, pero ella se negó para frenar la causa. Un mes y medio después, su apropiador, que ya sabía lo que estaba pasando, le avisó que la iban a llamar de la Cámara de Casación de San Martín. Ella entró a entrevistarse con los jueces sabiendo que había tres, "uno subversivo y montonero y dos de los nuestros", dijo. Después de entrevistarla, la Cámara sacó un fallo aceptando que no se sacara sangre, un fallo que nutrió más adelante la resolución de Evelyn Vásquez, que terminó confirmada por la Corte Suprema de Nación.
Victoria le avisó Tetzlaff: "Me acuerdo que Herman me esperaba en una parrilla cerca –dijo–, y yo fui y le llevé el fallo. Me felicitó: ‘Muy bien, m’hija’, me dijo. Se lo di y me acuerdo que cuando me senté creo que fue el comienzo del momento de empezar a hacerme cargo de la otra historia. Pensé: ahora soné si alguna vez quiero saber algo".
Finalmente, no hizo falta una nueva muestra. Con los nuevos métodos, el juzgado hizo el cruce. Marquevich la llamó un día para decirle cuál era su familia: "Me agarró terror –dijo ella–, porque era hija de la subversión, ése fue el primer miedo". Cuando su apropiador estaba enfermo o ya había fallecido, ella entró al despacho de Romero Victorica en Comodoro Py. Iba a preguntarle cómo hacer con su nuevo documento porque no lo quería. "¡Si lo habré tenido al gordo acá sentado horas!", contó que le dijo el fiscal.

El Complot contra el Juez
Un día, Martín Anzoátegui y otro de los abogados que le había asignado Juan Martín Romero Victorica llamaron a Victoria para proponerle un complot contra el juez Roberto Marquevich. "Para destruir al joven Marquevich", le dijeron, según contó ella. "Creo que fue cuando el juez ordenó la detención de la señora (Ernestina Herrera) de Noble –dijo Victoria–: decían que había pasado todos los límites." La propuesta consistía en denunciar al magistrado. Tiempo antes, Marquevich se había enojado con ella porque se negaba a leer el expediente con la historia de sus padres. Le preguntó si sabía leer y le gritó que leyera. Victoria salió del despacho diciendo le habían gritado. Y los abogados ahora pretendían montarse a esa situación: "Querían que yo saliera a los medios a decir que había sido víctima de malos tratos de parte del juez y ellos me iban a ayudar para agrandar esa situación", dijo. "El tema era que si corríamos a Marquevich de la causa se paraba el expediente y papá además zafaba de ir preso." En ese contexto, Victoria agregó un detalle: ella aceptó hacer la denuncia para la que los abogados aseguraban contar con todos los medios, pero finalmente no avanzaron porque, al parecer, la vieron muy temerosa. Marquevich fue destituido, pero Victoria recordó que entre las causales de la destitución se mencionaba a su apropiadora: al juez lo acusaron de darle a ella prisión domiciliaria y a la dueña de Clarín, no.

Golpes, Gritos y Amenazas
Después de nacer, Victoria estuvo de enero a mayo del ’76 en la comisaría de San Martín, al cuidado de unas monjas. Con ella había otros seis bebés, supo por su apropiador. Las monjas los tenían al parecer durante un plazo perentorio: si no los entregaban en los primeros meses, eran enviados a Casa Cuna. Tetzlaff convenció a su mujer de recoger a la niña cuando se acercaba ese límite. Se llevó otro bebé para Lina, su empleada doméstica. Y él mismo decía que los otros se los llevaron hombres de Lugano. Cuando tenía unos cinco o seis años, ella rompió una taza de porcelana de la apropiadora: "Mary me empieza a pegar, y me dice que me devolvía a las monjas. Cuando llega Herman, él le dijo que ya no podían hacerlo, así que después yo le pido perdón, ella me perdona y me dice que por esta vez me quedo en casa". Cuando creció, no podía escuchar música porque era subversiva. Su hermana más grande –hija biológica del matrimonio– solía hacerlo pero sin que supiera el padre. "Una vez puso la ‘Marcha de la Bronca’, la apagó y cuando salimos todos en el auto yo me pongo a cantar, porque era pegadiza... No llegué a decir uno, dos y me comí un cachetazo de Herman, que me cimbró la nuca", contó. "Mary puso música en la radio, Luis Miguel o algo así y me dijo: ‘Vos tenés que escuchar esta música y no música subversiva’." Otra vez, cuando la película La historia oficial ganó el Oscar, su apropiadora sacó la bandera por la ventana para festejar. ¡Vamos Argentina!, decía. "Cuando llegó Herman –dijo Victoria– va al dormitorio y le dice: ¿qué hacés? Ella le responde que habíamos ganado el Oscar y él le dice: ¿pero no entendés nada?"
26 de abril de 2011
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las criticas al juicio a las juntas


El debate jurídico. La jueza rechaza la teoría puesta en juego en el juicio de 1985 y critica aspectos de la sentencia: plantea que levantó la teoría de los dos demonios y adelantó la Obediencia Debida.
[Alejandra Dandan] Argentina. "Yo no cito la Causa 13, me parece la peor causa, aunque sus protagonistas están considerados héroes. Si uno la lee completa, observa que además de levantar la teoría de los dos demonios adelanta la Obediencia Debida." La Causa 13 es el emblemático fallo del Juicio a las Juntas de Comandantes. Lucila Larrandart vuelve a ella para confrontarla con los juicios que se están desarrollando en este momento y en los que ya no se está juzgando sólo a las cúpulas sino, por primera vez, a los ejecutores directos de la represión. A Luis Patti, entre ellos. En ese sentido, discute las teorías jurídicas que en los primeros años de la democracia dejaron a salvo a los responsables directos. Y dice: "No es que cualquiera era intercambiable: eran grupos operativos que realmente actuaban sabiendo lo que hacían y queriendo hacerlo".

Usted dijo hace poco que estas causas debían haberse juzgado hace treinta años.
Hace treinta años se hubiese podido investigar más. En la década del ochenta, con la democracia, yo tenía todo. Estaban todos vivos. Y además podía haber investigado mejor. Tal vez todavía había pruebas que luego se destruyeron. Pero el problema es que nunca se investigó. Por las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final: ahí se dejó de investigar todo. Este es el tema, más allá de la amnistía. ¡En el ’86 estábamos cerca de los hechos! Hubiese sido fácil para todos avanzar. Ahora muchos familiares se han muerto y no lograron ver las condenas. Después de treinta años, tenemos lo que quedó de los familiares, lo que quedó de la prueba.

Lo que quedó de los imputados...
Muchos están muertos. Y se trata de hacer justicia con respecto a hechos muy tremendos, porque no fue cualquier golpe de Estado. En golpes anteriores, se declaraba estado de sitio y ponían a todo el mundo en las cárceles y a disposición del Ejecutivo. Este fue otra cosa, entonces la reacción de la democracia tendría que haber sido fuerte porque los hechos habían sido muy terribles. Yo no cito la Causa 13: me parece la peor causa, aunque sus protagonistas están considerados como héroes: si uno lee toda la causa, observa que enuncia la Obediencia Debida. Por eso, Meneghini y Rodríguez acudieron a la Causa 13 para defenderse, porque les da la razón. La Causa 13 condena a los comandantes y dice que los demás obedecieron órdenes: adelanta lo que después fue la Obediencia Debida y además utiliza la teoría de los dos demonios.

Hay quienes dicen que un valor de la Causa 13 es el peso que les dio a los testimonio de los sobrevivientes: consagró la posibilidad de tomarlos como prueba para demostrar la existencia de los desaparecidos.
A mí me parece que no tiene ninguna virtud. Es importante, claro, porque fue la primera condena, pero se hizo para que todo terminara en la Junta. Como para decir: "Acá se terminaron todos los juicios". Y lo enuncia. Pero si no se estaba juzgando a los subordinados, no había necesidad de adelantarse para evaluar si ellos obedecieron órdenes o no. Se estaba juzgando solamente a los comandantes. Y no olvidemos que en el marco de la Causa 13 no se investigó nada. (Raúl) Alfonsín le dio la investigación a la Justicia Militar y les dijo que si pasado un tiempo no avanzaban, las causas iban a pasar a la Cámara Federal. La Cámara Federal se avocó al trabajo, pero no pudo juntar pruebas porque no hubo un juez de primera instancia que investigara nada antes.

Sin Causa 13, ¿desde dónde piensan los fallos?
Los fundamentos de la Causa 13 fueron para los comandantes. Yo estoy juzgando a los que ejecutaron el Plan. Para eso, tampoco uso la "autoría mediata" que usaron ellos. Esta discusión todavía no se dio. Todo el mundo copia y pega la Causa 13 y la teoría de Roxin. Y no se dio todavía un debate acerca del aparato organizado de poder. Yo respeto la teoría de Roxin, pero nunca voy a decir como dice él que es fungible (intercambiable) el ejecutor de abajo. Yo creo que pierde protagonismo y reprochabilidad el de abajo, que estaba de acuerdo con el Plan, que lo ejecutó perfectamente y que no era fungible porque no cualquiera actuaba: no es que si un conscripto no obedece yo puedo traer a otro. No era así. Eran grupos operativos que actuaban realmente sabiendo lo que hacían y queriendo hacerlo.

Fuera del juicio a los de abajo, los querellantes ven en la teoría de Roxin una forma de atar, ante la falta de pruebas, la responsabilidad hacia arriba.
¡Pero están todos los reglamentos y directivas del Ejército que hablan de la libertad que cada uno tenía en cada uno de los lugares para actuar! Yo tomo bastante a un autor llamado Jacobs, que critica a Roxin y dice que aunque no se actúe directamente, si yo en un plan diseño el marco y otros le ponen el relleno, son todos coautores. Porque en un plan sistemático hay marco y relleno: todos son necesarios para la concreción de los hechos. Entonces, son todos coautores.
26 de abril de 2011
25 de abril de 2011
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los qom, otra vez en huelga


El grito qom que nadie escucha. Los Qom, sin respuestas, vuelven a la huelga de hambre. Bajo el lema "la tierra es nuestra vida, por nuestra tierra seguimos poniendo el cuerpo", una veintena de integrantes de la comunidad La Primavera reiniciaron la huelga de hambre.
Argentina. Félix Díaz, explicó que han decidido iniciar una nueva huelga de hambre, medida de fuerza que ya llevaron a cabo durante una semana el pasado diciembre, porque ya no saben "qué más hacer para que el Ejecutivo nacional los ayude".
Los integrantes de La Primavera, comunidad que se asienta en un territorio fronterizo con Paraguay, reclaman la restitución de 1.300 hectáreas de tierras ancestrales que, según denuncian, les han sido usurpadas por el Gobierno provincial. Además, solicitan "procesamiento y castigo" a los responsables de la represión desatada el pasado 23 de noviembre.
Aquel día, la comunidad La Primavera fue violentamente desalojada de la ruta nacional 86, a 170 kilometros al norte de la capital de Formosa, tras cuatro meses de protesta en reclamo de tierras de ocupación ancestral. En el desalojo fueron asesinados Roberto López y el policía Heber Falcón.
El desalojo de La Primavera se produjo luego de cuatro meses de corte de ruta por parte de la comunidad toba, que reclama sus tierras ancestrales a la familia Celia, a la universidad de Formosa y a Parques Nacionales.
La comunidad solicita que se cumpla con normativas como la ley 26.160, prorrogada por la ley 26.554 de Emergencia de la Propiedad Comunitaria Indígena, que prohíbe durante el término de la ley los desalojos a comunidades indígenas.
El 30 de diciembre, al cumplirse una semana de su primera huelga de hambre, Félix Díaz fue recibido por funcionarios del Gobierno, que a través de un acta se comprometieron a propiciar una mesa de diálogo con las autoridades provinciales para encaminar el conflicto territorial, entregar documentos de identidad, acciones en materia de salud y garantías de seguridad para el pueblo originario.
Ante este acuerdo, los indígenas suspendieron la medida de fuerza, pero continuaron con el acampe en 9 de Julio y Avenida de Mayo. Cuatro meses después, los plazos establecidos por el Gobierno se vencieron y, según denuncian, no se ha cumplido ninguno de los compromisos adoptados.
Los integrantes de la comunidad toba cuentan con el apoyo de Amnistía Internacional (AI) y el Centro de Estudios Sociales y Legales (CELS), que presentó un reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por este caso.
Acompañada por Díaz, la directora interina de AI en Argentina, Gabriela Boada, volvió a denunciar a comienzos de este mes en un encuentro con los medios extranjeros la "falta de acción" del Gobierno para combatir la "permanente vulneración" de los derechos de los pueblos originarios del país, sumidos en la pobreza.
"Somos un pueblo preexistente al que están avasallando los derechos humanos más básicos. No contamos con agua potable, no tenemos médicos, medicamentos ni hablar, tampoco acceso a la justicia", explicó Díaz.
26 de abril de 2011
25 de abril de 2011
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