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encontraron vivo a víctor martínez


"Apareció anoche, gracias a Dios con vida", confirmó Gabriela Scopel, abogada de Víctor Martínez, el testigo en la causa por la muerte en 1977 del obispo Carlos Ponce de León. Scopel relató que Martínez estaba "bajo los efectos de ansiolíticos o de alguna droga que le impedía caminar correctamente".
Argentina. "Estaba muy confundido y balbuceante", señaló Scopel, quien detalló que, en ese contexto, lo único que el testigo pudo relatar fue que "lo tuvieron en una habitación, que lo trataron bien, que no le pegaron, que le daban de tomar pastillas y que le decían qué tenía que decir". En diálogo con Télam, la letrada consignó que Martínez "apareció anoche, gracias a Dios con vida, bajo los efectos de ansiolíticos o de alguna droga que le impedía caminar correctamente porque le afectaba el equilibrio".
Según precisó la abogada, Víctor Martínez fue hallado anoche "en la avenida Rivadavia y Acoyte", en el barrio porteño de Caballito, y desde allí se comunicó telefónicamente con su esposa. Luego, indicó la abogada, "alguien tuvo la gentileza de dejarlo en la comisaría 11", ubicada en la avenida Diaz Vélez al 4600, y posteriormente fue traslado al Hospital Durand, donde "le hicieron los análisis de rutina".
"Seguramente los análisis de sangre determinarán qué sustancia le fue suministrada", sostuvo Scopel, quien también consignó que Martínez apareció sin los anteojos que utilizaba en forma permanente. Por otro lado, la letrada indicó que el testigo descansaba esta mañana junto a su familia en su casa del barrio porteño de Palermo.
Martínez, de 52 años, había sido visto por última vez el lunes a las 14, cuando salió de su casa hacia una escribanía a la que nunca llegó, según denunció la familia. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó que todas las fuerzas de seguridad trabajaran para localizarlo, según informó ayer el ministro de Justicia, Julio Alak, en una conferencia de prensa en la que distribuyó una fotografía del testigo y pidió colaboración de la población.
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, por su parte, había ordenado la creación de una división especial integrada por la Superintendencia de Interior y Delitos Federales Complejos para investigar la desaparición y habilitó una línea telefónica especial para recibir información.
El obispo de San Nicolás Ponce de León murió en circunstancias sospechosas en un supuesto accidente automovilístico el 11 de julio de 1977, en plena dictadura, cerca de la ciudad bonaerense de Ramallo. En la causa que investiga esa muerte, Martínez declaró como testigo y el principal imputado es el ex teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant, procesado en varias causas de desaparición forzada de personas.
22 de abril de 2011
21 de abril de 2011
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no vas a abrir la boca


Ex policía declaró sobre la represión. Esa fue la condición que le impusieron cuando lo jubilaron. Sin embargo, ayer dijo en el juicio que en el Comando Radioléctrico "secuestraban gente y la hacían desaparecer".
[José Maggi] Argentina. Un ex policía; un sobreviviente del Servicio de Informaciones que identificó con nombre y apellido a sus torturadores como ‘el Ciego’ Lofiego y ‘Caramelo’ Altamirano; la hija de un emblemático dirigente de SMATA -que escapó dos veces de las garras de sus captores- y también víctima del SI, fueron tres de los testimonios que se escucharon ayer en el marco de la causa Díaz Bessone en los tribunales federales de Oroño al 900.
En primer término declaró Héctor Roldán, quien se desempeñó como policía en los talleres del Comando Radioléctrico de la Jefatura de Policía desde el 76 al 84. Lo primero que señaló es que en ese lugar "secuestraban gente, la torturaban y la hacían desaparecer a través del móvil 238 de Bomberos, bajaban los cuerpos por la escalera y los tiraban al móvil".
El ex policía que trabajó como electricista de autos relató que en una oportunidad, un oficial le llevó un coche robado para que lo repare: "Di Mazo me trae un Chevy cero kilómetro, me dice que lo mire a ver si tenía algún problema. Le pregunté entonces si lo había comprado, y me dijo: ’venía por Callao, había una vieja en el semáforo, la bajé de un cuetazo y me lo traje’".
Roldán señaló además que pudo ver en una ocasión que subieron a "cuatro muchachos al Servicio de Informaciones y que al rato se escucharon gritos y disparos". De estos hechos hizo la denuncia en 1984, al igual que sobre La Calamita, motivo por el cual fue obligado a jubilarse. "El doctor Vidal, que era médico de policía, me dijo ’te vamos a jubilar como corresponde pero de ahora en más no vas a abrir la boca’".
Por la tarde declaró Marcos Alcides Olivera quien fue secuestrado el 11 de enero de 1977 de su domicilio y llevado al Servicio de Informaciones tras un simulacro de fusilamiento. Al ser interrogado por el fiscal de la causa Gonzalo Stara, brindó datos del aparato represivo: "Cada persona cumplía un rol. Había uno que hablaba, otro que tenía función de ablande, otro pegaba, otro se encargaba de la picana. El que se encargaba del ablande era Carlos Altamirano, después le reconocí la voz. Lo conocí porque era de mi barrio".
Respecto de los imputados en esta causa mencionó: "El que me picaneaba era Lofiego, le decían el Ciego y era el experto en picanas. Andaba con un maletín, adentro tenía una picana portátil". En otro tramo señaló a Ricardo Chomicki: "Estuve 45 minutos atado a la parrilla, me dejaron y al rato vinieron dos personas que me empiezan a tirar agua. Hablaban entre ellos, era una chica. Con el tiempo supe que le decían la Polaca, creo que Nilda Folch y el Cady Chomicki. Me decían que para pasarla bien tenía que decir todo lo que yo supiera, ella me echaba el agua y él me pasaba la picana".
En tanto sobre Ramón Vergara manifestó: "Este señor bajaba amigablemente y sacaba su arma, la ponía sobre la mesa, y me obligaba a jugar a las cartas con él y que si le ganábamos nos volaba la tapa de los sesos. No es verdad que ahí abajo se terminaba la tortura, la tortura seguía, era tortura psíquica porque se veía como se movían los fluorescentes y se escuchaba el grito de los compañeros".
Olivera también dijo que fue interrogado por un juez militar y torturado por éste. Luego le dijeron que podía tratarse del mayor Soria. La voz de este juez es la misma que lo interrogó estando ya preso en la cárcel de Coronda: "Me empiezan a torturar este señor y otra persona más, me daban con dos picanas. Después me dejan de picanear y me preguntan si era muy doloroso, le contesto que sí, me dicen ’te vamos a pintar las uñas’ y empezaron a meterme agujas en las uñas, salía sangre...".
Recordó entre los compañeros de cautiverio a Marisol Pérez, a quien llamaban continuamente para torturarla y quien permanece desaparecida, a Roberto ‘Zapato’ Luna, también desaparecido, a Elba Juana Ferraro de Bettanín y a su nuera María Inés Luchetti de Bettanín.
Finalizó la jornada el testimonio de Beatriz Ifran, hija de Ernesto de los Santos Ifran. Tanto Beatriz como su padre y su marido Fernando Salvador Moffa fueron secuestrados y estuvieron en el Servicio de Informaciones. "Ellos podrían estar acá contando sus vivencias, fueron torturados, denigrados, no están acá para defenderse. Vengo por ellos y por todos los que no pudieron defenderse porque murieron", señaló.
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
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posibilidad de justicia en la cidh


Pedido de la Comisión Interamericana por una víctima de la represión policial de 2001. Jorge Portillo fue herido de bala el 20 de diciembre de 2001 y quedó paralítico. Los policías acusados de dispararle fueron sobreseídos y la causa, archivada. Ahora la CIDH le dio traslado al Estado argentino y podría admitir el caso.
[Adriana Meyer] Argentina. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envió al Estado argentino un pedido de Jorge Portillo –víctima de la represión policial del 20 de diciembre de 2001, que lo dejó paralítico– para que en dos meses dé una respuesta. Se trata de un paso previo a que la CIDH admita el caso de Portillo contra Argentina por "violación al derecho de justicia": su causa fue archivada a pesar de haber sido identificados los policías que dispararon aquella jornada en el barrio de Saavedra.
El abogado Rodolfo Yanzón precisó que "el traslado al Estado argentino abre una posibilidad de justicia para Jorge Portillo, que ni siquiera fue indemnizado en estos casi diez años". En diciembre de 2005 fueron sobreseídos los nueve policías imputados por haberle disparado el 20 de diciembre de 2001, mientras el gobierno de la Alianza agonizaba y cundían los saqueos y la represión en todo el país.
Aquel día 20, a la madrugada, "Tuly" Portillo se había despedido de su novia y volvía a su casa. Ya habían empezado los saqueos y uno se estaba produciendo en un supermercado chino que estaba en su camino. Dobló por Ruiz Huidobro hacia Melián y se encontró con dos patrulleros y un auto particular. "La gente se les fue encima y yo quedé en medio de la calle, entre las balas y los piedrazos. Fueron dos fogonazos y cuando me di cuenta estaba en el piso. Me quise parar, me quemaba la panza", había relatado en una entrevista cuando Página/12 reveló los detalles de su historia. En aquel momento tenía 20 años, quería ser futbolista profesional y manejaba la posibilidad de pasar de Platense a un club italiano. Pero quedó inmovilizado en una silla de ruedas. La bala ingresó en su cuerpo por el hombro, perforó sus pulmones, le rompió una vértebra, le rozó la médula y la arteria del brazo. "Sentía que, cuando respiraba, el aire seguía de largo. No movía las piernas y me volvía más loco", evocó.
La jueza federal María Servini de Cubría, que llevaba la causa principal por la represión del 20 de diciembre, no quiso tomar el caso. El juez de instrucción Ricardo Farías recibió el expediente, pero lo delegó en el fiscal Carlos Donoso Castex, que determinó que la bala que hirió al joven era calibre 9 milímetros e identificó a seis policías. Pero los peritajes realizados a las armas que les secuestraron determinaron que ninguno de ellos fue quien disparó contra Portillo. Entonces, el fiscal archivó el expediente hasta que la Policía Federal lograra la "individualización y captura del autor del suceso". La sala IV de la Cámara del Crimen revocó el sobreseimiento de los policías y ordenó que se profundizara la investigación. A pesar de esa decisión, el nuevo juez de la causa, Rodolfo Cresseri, sobreseyó otra vez a los uniformados y el fiscal Donoso Castex no apeló el fallo ni el archivo del expediente. Cuando el Estado responda al respecto, la CIDH tendrá la palabra.
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
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la vendieron como esclava


Una adolescente boliviana fue rescatada de una quinta donde estaba esclavizada. Fue traída a los 13 años desde Bolivia mediante engaños y terminó trabajando en condiciones infrahumanas en una quinta de La Plata. Terminó internada por deshidratación. Ahora tiene 15 y tuvo un bebé, que se encuentra desnutrido.
Argentina. Hace una semana, una joven boliviana de 15 años fue internada en el Hospital de Niños de La Plata debido a un cuadro de deshidratación. En brazos traía a su beba, de un mes, que estaba desnutrida. "Los médicos se dieron cuenta de que estaba muy asustada y no cerraba su historia, así que se comunicaron con la Dirección de Niñez y Adolescencia", comentó ayer a este diario Carlos Dabalioni, titular de esa dirección, desde donde se ubicó al padre de la chica. Luego el abogado de este organismo hizo la denuncia por "trata de personas": la joven habría sido "vendida" a unos quinteros de la localidad platense de Olmos. Allí trabajaba de sol a sol, al igual que un hermano suyo de 17 años. El lunes pasado, ellos, la beba y el padre de ambos hermanos, que vino desde Bolivia a buscarlos, regresaron en avión al país vecino.
Según informó ayer el titular de la Dirección de Niñez y Adolescencia, la familia de la joven es oriunda de Potosí y quedó en la ruina tras las inundaciones ocurridas en esa ciudad del sur de Bolivia, durante el 2009. Una supuesta "tía" de la familia, supuesta porque no tendría realmente vínculo familiar, le ofreció al padre de la joven trabajo para sus tres hijos en Argentina. El hombre autorizó el viaje y hasta el momento de recibir la llamada de la Dirección creía que su hija menor trabajaba como empleada doméstica de una familia platense.
"La chica y los hermanos llegaron engañados, a ella sólo la dejaban hablar con su padre una vez cada tres meses y la obligaban a mentirle. La explotaban en una quinta junto a otras personas, también de nacionalidad boliviana. La nena vino cuando tenía 13 años y medio y poco después quedó embarazada y no sabemos bien en qué circunstancia. Tuvo a su beba en un galpón del campo y al mes, como estaba tan mal alimentada, empezaron los problemas. O la llevaban al hospital o se moría. Y entonces la dejaron en el Hospital de Niños", contó una fuente de la Municipalidad de La Plata.
Tras decirles a los médicos el supuesto motivo de su desnutrición, éstos la derivaron a la Dirección de la Niñez y la Adolescencia, donde se encargaron de conseguirle alojamiento y ubicar al padre. El hombre viajó en micro durante tres días para llegar a La Plata. Una vez reunidos supo además que tenía una nieta y tras la gestión de Dabalioni consiguió pasajes aéreos para volver con ella, su nieta y uno de sus hijos. Aún queda por determinar el destino del tercer hijo, que es mayor de edad, y por lo que pudo saber este diario, desde la Dirección denunciaron en la fiscalía de turno a los dueños de la quinta por "trata de personas".
En La Plata, a la vera de las rutas 2 y 36, se cultivan frutas, verduras y flores. En esas quintas trabajaba la joven y su hermano, pero la explotación y la trata también se extienden a los talleres textiles clandestinos y a las casas particulares. Desde 2008 hasta la fecha son seis los casos descubiertos de explotación de menores, ese año se conoció el caso de una joven peruana que era sometida a distintos trabajos y castigos físicos en una textil en la localidad de Melchor Romero. La joven no está escolarizada y se le impedía hablar con su familia en Perú.
Un año después, también en Melchor Romero, la Dirección de la Niñez y la Adolescencia rescató a una menor de nacionalidad boliviana que había entrado al país con un mayor y autorizada por su madre para pasar 90 días de "vacaciones" en el país. En verdad había sido entregada a una familia boliviana que la obligó, desde el primer día, a realizar todo tipo de tareas domésticas y cuidar a los tres hijos. Su "trabajo" comenzaba a las 5 y terminaba por la noche, momento en que recibía el único plato de comida del día, como toda paga. Como en el caso descubierto la semana pasada, esta joven también llegó al Hospital de Niños en grave estado.
Según explicó Dabalioni a Página/12, "el principal problema es la incomunicación, los chicos llaman poco a sus padres, solo para decirles ‘estoy bien y estoy vivo’, son presionados para que no cuenten lo que está pasando".
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
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límite para los secretos de la side


La Corte Suprema estableció que la Secretaría de Inteligencia debe entregar datos personales. La resolución hace lugar a un recurso de hábeas data presentado por un ex militante del Movimiento Nacionalista Tacuara, que pidió que la SIDE le dé datos sobre su actividad entre 1961 y 1973 para obtener el pago de la jubilación por ese período.
[Irina Hauser] Argentina. La Corte Suprema estableció en un fallo unánime que toda persona tiene derecho a saber qué información sobre su vida y asuntos personales tiene la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE) y que el organismo deberá proporcionársela a menos que demuestre que revelarla podría afectar la defensa de la Nación, el orden, la seguridad pública o los derechos e intereses de terceros. La resolución del tribunal hace lugar a un recurso de hábeas data presentado por un ex militante del Movimiento Nacionalista Tacuara, quien le pidió a la central de espías los datos sobre su actividad entre 1961 y 1973 para obtener el pago de la jubilación por ese período. Más allá del caso puntual, en el alto tribunal presentan la decisión como una forma de limitar a la SI, al advertir que la ciudadanía puede ejercer sobre ella un control del que hasta ahora está exenta.
El fallo de los supremos está basado en un análisis de los alcances de la Ley de Inteligencia (25.520) y de la Ley de Protección de Datos Personales, que regulan los límites de las tareas de obtención de información sobre personas, su carácter confidencial y el resguardo de la identidad personal. ¿En qué medida alguien puede reclamar que la SI le diga de qué datos personales suyos dispone? ¿Todos los datos que acopia ese organismo son de carácter secreto? A esos interrogantes apuntó a responder la Corte en la resolución de la causa promovida por un hombre que sólo fue identificado en la resolución por sus iniciales (R. D. R. P.).
El demandante, un ex integrante de la ultraderechista Tacuara, que según versiones habría sido agente de inteligencia, quería que la SI le diera el detalle de lo que hizo en los sesenta y hasta 1973 porque sólo con ese respaldo podría pedirle a la Anses que le reconozca el beneficio provisional por ese lapso. Para eso presentó un recurso de hábeas data, que le fue concedido en primera instancia y en la Cámara del fuero Contencioso Administrativo con algunas modificaciones.
La SI se opuso con el argumento de que la Ley de Inteligencia tiene supremacía sobre la de Protección de Datos Personales; que había un interés público comprometido; que los responsables de los archivos del organismo pueden negar el acceso a la información; que es una atribución del presidente de la Nación (hoy delegada en el titular de la SI) acceder a la desclasificación de datos –aun los llamados "públicos"– y que por ende habría una intromisión del Poder Judicial en las atribuciones del Ejecutivo. Ponía, como ejemplo extremo, que podría verse en la situación de tener que brindarle información "a un terrorista que podría estar preparando un atentado y desee conocer cuánto se sabe de él".
La Corte rechazó esa argumentación y sostuvo que cualquier ciudadano puede plantear un "hábeas data" y que la central de inteligencia "se encuentra obligada a manifestar si tiene o no los datos requeridos; y si los tuviese sólo podría negarse a revelarlos (...) mediante una decisión fundada (...) en función de la protección de la defensa de la Nación, del orden y la seguridad pública, o de la protección de los derechos e intereses de terceros". Pero también dice que, aun esgrimidas las razones de parte de la SI, "los jueces cuentan con la potestad de verificar, a instancias del interesado" si esas razones "justifican la negativa a suministrar la información, para lo cual podrán tomar conocimiento personal y directo de los datos solicitados asegurando el mantenimiento de su confidencialidad". Así, en definitiva, son los jueces quienes evalúan y deciden si "está comprometido el interés público" o qué consecuencias podría traer aparejada la revelación de la información en juego para "hacer efectiva la garantía del hábeas data".
El punto de partida del razonamiento de los jueces supremos es el "artículo 43 de la Constitución (hábeas data)" que "protege la identidad personal y garantiza que el interesado tome conocimiento de los datos a él referidos y de su finalidad, que consten en registros o bancos públicos o los privados destinados a proveer informes" como "garantía frente a informes falsos o discriminatorios que pudieran contener y autoriza a obtener su supresión, rectificación, confidencialidad o actualización". A su vez, apuntan que según la Ley de Inteligencia, la secretaría y otros organismos similares deben "enmarcar inexcusablemente sus actividades" en los preceptos de la Ley de Protección de Datos Personales, que excluye la obtención de información, producción de inteligencia o almacenamiento de datos sobre personas por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas u opinión política o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales o comunitarias.
El fallo supremo, que toma la línea argumental de un dictamen del procurador general, Esteban Righi, de noviembre de 2009, recuerda que la "inteligencia nacional" es una actividad que comprende "la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior", pero eso no implica automáticamente que tengan carácter reservado o secreto. Y que incluso el uso de datos personales "con fines de defensa nacional o seguridad pública" debe "quedar limitado al estricto cumplimiento" de esas misiones o a la "represión de delitos". "Excluir de la protección constitucional a esos datos que los organismos estatales mantienen fuera del acceso de los particulares comportaría la absurda consecuencia de ofrecer una acción judicial sólo en los casos en que no es necesaria", dice la Corte.
Aunque casi todo el fallo está basado en el dictamen de Righi, hay una diferencia en cuanto a los alcances. El procurador decía que la SI "sólo deberá informar si posee datos que sean útiles al demandante a fin de obtener el beneficio" jubilatorio "siempre que no se comprometan los intereses y la seguridad del Estado". Si no se cumplen esos requisitos podría alegar que "no posee los datos requeridos por el tribunal". En cambio, el fallo de la Corte abre mucho más el juego y deja librada al juez la decisión sobre a qué datos se puede acceder y a cuáles no.
El caso inauguró un debate novedoso en la Corte, donde casi no había antecedentes de este tipo. Algunos conocedores de la jurisprudencia suprema citan un fallo del tribunal de 1984 que a poco de recuperada la democracia –y salvando las diferencias– sostuvo en el caso promovido por el santafesino César Oxley que no se puede invocar el secreto del Estado sobre archivos de inteligencia (los suyos eran de la dictadura) cuando está en juego la suerte "existencial" de una persona por afectar, por ejemplo, su carrera laboral. Los especialistas consultados recuerdan que en un fallo más reciente, donde declaró la inconstitucionalidad de la llamada "ley espía", que disponía que las empresas de telefonía e Internet guardaran por diez años todas las comunicaciones de sus usuarios, la Corte advirtió que esa norma le daba un margen de discrecionalidad importante a la SIDE para actuar.
Un alto funcionario supremo señaló ayer que el novedoso fallo de ayer también pretende marcar límites al organismo y facilitar un control que no ha realizado la Comisión Bicameral de seguimiento de los Organismos de Inteligencia.
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
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trasladan a brusa a hospital


Piden informes por traslado de Brusa. Acompañado por custodio y sin esposas.
Santa Fe,Argentina. El Tribunal Oral Federal de Santa Fe pidió ayer informes al Servicio Penitenciario de la provincia para saber si se cumplieron todas las "medidas de seguridad" en un traslado del ex juez federal Víctor Brusa, desde la cárcel de Las Flores donde cumple una condena a 21 años de prisión por delitos de lesa humanidad hasta el hospital Italiano, donde funciona la Dirección Provincial de Salud Mental. El viernes, Brusa fue visto en cercanías del hospital, acompañado por un custodio de civil, pero sin esposas en las muñecas, por lo que el Tribunal quiere saber si la salida se hizo de acuerdo a las normas reglamentarias. La visita médica obedece a que el defensor oficial Fabio Procajlo, comenzó a gestionar para Brusa el beneficio de la "prisión domiciliaria" con el argumento de su estado de "salud mental", pero hasta ahora el Tribunal no tomó ninguna decisión al respecto, a la espera de una serie de medidas que solicitó el Ministerio Público Fiscal, entre ellas un dictamen de especialistas en el ramo que determine si el ex juez es "un enfermo mental" o si "la privación de la libertad en un establecimiento carcelario le impide recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia".
Los traslados de Brusa al hospital Italiano provocaron también la reacción de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia porque el nosocomio es el lugar elegido por el Programa de Protección a Testigos para brindar asistencia psicológica a las víctimas del terrorismo de estado. El Tribunal Oral no informó al Programa sobre las salidas del ex juez, pero -así las cosas ¿quién puede descartar que en algún momento pueda cruzarse con sus víctimas en un pasillo del nosocomio?
La secretaria de Derechos Humanos, Rosa Acosta, mandó entonces una nota al Tribunal para prevenir esa situación y evitar "un posible contacto" entre Brusa y sus denunciantes en un lugar de "atención médica y psicológica" a sobrevivientes de la dictadura.
Acosta pidió información al Tribunal porque el responsable del Programa de Protección a Testigos, Daniel Bóccoli -que también firma la nota se enteró que el viernes, Brusa fue visto en inmediaciones del hospital Italiano, acompañado por un agente carcelario de civil y sin esposas en las muñecas. "Resulta por tanto necesario restringir al máximo las posibilidades de organización y coordinación entre los imputados y/o condenados, y entre éstos y otros agentes de fuerzas de seguridad que participaron de hechos similares. Se recomienda la determinación de medidas tendientes a controlar sus acciones y restringir las posibilidades de su accionar y su posible contacto con testigos y/o familiares, antes, durante y después del transcurso del juicio oral", planteó la secretaria de Derechos Humanos.
"Y en este contexto, especialmente peticionamos la adopción de medidas que impliquen no acercarse a los domicilios y/o lugares donde los testigos habitualmente desarrollan actividades laborales o de atención médica o psicológica", agregó.
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
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fue una dictadura cívico-militar


Dos fiscales y un juez juzgados en Córdoba.
Argentina. La suerte de los ex fiscales federales Alí Fuad Alí y Antonio Cornejo y del ex juez Miguel Puga comenzará a resolverse hoy, cuando la Sala B de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba se expida sobre el pedido de prescripción elevado por los defensores, en la causa donde se investiga la responsabilidad de los magistrados durante la dictadura. Tal como informó Página/12, las defensas argumentan que el delito –esto es, privación ilegítima de la libertad agravada– no configura un tipo penal susceptible de ser encuadrado como delito de lesa humanidad. Esa había sido la calificación de Daniel Herrera Piedrabuena, juez federal subrogante de La Rioja, quien se hizo cargo de la causa tras el planteo de inhibición presentado por Alejandro Sánchez Freytes, juez federal de Córdoba.
El fiscal general subrogante del Tribunal Oral Nº 2, Carlos Gonella, sostuvo que "empezamos a ver que hubo una dictadura cívico-militar" porque "surge la responsabilidad penal de sectores de la Iglesia y del Poder Judicial". Gonella había solicitado el lunes pasado que se rechazaran los recursos presentados por los tres imputados y que se dejaran firmes los procesamientos. En este sentido también se expidieron los abogados querellantes Juan Miguel Ceballos, Miguel Martínez y Miguel Hugo Vaca Narvaja, quienes solicitaron máxima celeridad en el esclarecimiento de los hechos.
Vaca Narvaja dijo que "muchos detenidos" denunciaron ante jueces o defensores oficiales que "estaban siendo torturados, golpeados o que se habían cometido asesinatos". Sin embargo, "estas personas nunca actuaron en su carácter de funcionarios públicos", recordó.
"Nos seguimos preguntando si esta Justicia federal está en condiciones de llevar adelante la investigación –dijo Vaca Narvaja–, porque el fiscal que actúa en la causa (en referencia a Gustavo Vidal Lascano), tiene vínculos de amistad y de compañerismo con gente que está imputada."
18 de abril de 2011
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amigos de la dictadura en mendoza


Mendoza fue pionera en poner a sus jueces en entredicho, con impulso del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y otros organismos.
Mendoza, Argentina. El juez Luis Miret fue removido por el jurado de enjuiciamiento el mes pasado, acusado de haber omitido investigar y/o denunciar torturas y vejaciones a los detenidos en el Departamento de Informaciones (D2) de la Policía local, hechos que conocía –desde 1975– por recibir las denuncias en su despacho y por lo que pudo ver con sus propios ojos al punto de decirle cara a cara a un detenido recién torturado que tenía que "aguantar". En el plano penal, Miret fue procesado por el juez Walter Bento, que también imputó a otro camarista mendocino, Otilio Romano, como partícipe secundario en 76 casos de secuestros, torturas y robos ocurridos entre 1975 y 1983, mientras fue fiscal y juez.
Procesado y todo, el poderoso Romano sigue impartiendo justicia. Lleva cerca de un año logrando eludir una citación del Consejo gracias a una medida cautelar del juez ad hoc Carlos Parellada, amigo suyo. Recién en diciembre, tras una intervención de la Corte Suprema y de otros camaristas, cayó la cautelar y está cerca de ser citado como sospechoso.
A Parellada también se le abrió investigación en el Consejo. Otra, similar, apunta al conjuez Luis Santamaría, funcionario de la dictadura, quien repuso a Miret en la Universidad de Cuyo (allí daba clases de ética), de donde había sido expulsado. También se abrieron expedientes contra Julio Petra Fernández, Miguel Gálvez y Leopoldo Rago Gallo, que aun recusados por su cercanía a Romano por pedido suyo apartaron al juez Bento de la causa. Petra y Romano fueron fotografiados cenando en un restaurante del centro de Mendoza con champagne después de ese fallo. Petra también está denunciado, entre otras cosas, por firmar la liberación masiva de los represores de Mendoza, San Juan y San Luis; por haber favorecido al teniente coronel Luis Stuhldreher (intendente de facto en 1976) con una falta de mérito extendida a expedientes por 18 desapariciones que aún no habían llegado al tribunal. Y hasta por sustraer (para prolongar sus efectos) la cautelar que evitaba el juzgamiento de su amigo Romano.
18 de abril de 2011
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