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desaparición forzada es delito


Diputados aprobó en comisión la figura de la "desaparición forzada". Cuenta con media sanción del senado. El plenario de las comisiones de Derechos Humanos y Legislación Penal, presididas por Victoria Donda (Libres del Sur) y Juan Carlos Vega (Coalición Cívica) aprobó el proyecto que incorpora al Código Penal el delito de desaparición forzada de personas y modifica el Codigo Procesal Penal.
Argentina. La iniciativa, aprobada el año pasado en la Cámara alta, crea un nuevo tipo penal: la privación de libertad de una persona cometida por un funcionario público o una persona que actúe con autorización, con apoyo o aquiescencia del Estado. Encuadra además ese hecho en la falta de información brindada desde el Estado, o en la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o a informar sobre el paradero de esa persona. El proyecto contempla, asimismo, penas de 10 a 25 años e inhabilitación absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para tareas de seguridad privada.
La norma determina que cuando las desapariciones forzadas terminen en la muerte de la víctima o con la imposibilidad de sus familiares de hallarla, la pena será de prisión perpetua. Esa misma condena se aplicará también en el caso de que la víctima sea una mujer embarazada, un menor de dieciocho años, un mayor de setenta, una persona con alguna discapacidad, o para alguien nacido durante la desaparición forzada de su madre. La escala penal podrá reducirse en un tercio del máximo y en la mitad del mínimo si los involucrados liberan con vida a la víctima o proporcionan información que permita la efectiva aparición con vida.
La norma dispone también que el juez podrá apartar a las fuerzas de seguridad que intervengan en la causa si surge la presunción de que podrían estar involucradas en el hecho como autores o partícipes. De acuerdo con el texto, los magistrados no podrán disponer el archivo de las causas hasta que la víctima no sea hallada o restituida su identidad.
13 de abril de 2011
12 de abril de 2011
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fascistas no son humanos


"Parecen humanos, pero no lo son". Estela de Carlotto declaró en el juicio por el robo de bebés durante la dictadura. En el proceso donde están acusados Videla, Bignone, el Tigre Acosta y otros represores, la presidenta de Abuelas recordó el secuestro de su hija Laura, la aparición de su cuerpo y la búsqueda de su nieto. "No queremos revancha, solamente justicia", dijo.
Argentina. Estela de Carlotto vio a su hija Laura por última vez el 1º de agosto de 1977. Movió cielo y tierra en su búsqueda, hasta que a fines de octubre del año siguiente recibió un llamado de la comisaría de Isidro Casanova. Le pedían que se presentara, y "oportunamente" le "notificarían" por qué. Allí fue con su marido. "Fue un viaje interminable", contó, en el que pensaron desde lo peor hasta lo más esperanzador, al punto de ilusionarse con "que encontraríamos a Laura y su hijo". Pero lo que hallaron fue el cuerpo de ella sin vida. Estela atinó a levantar los diarios que la cubrían, y sólo vio su vientre perforado, cubierto de pólvora. "Se ve que le dispararon para no dejar rastros del embarazo", dijo, ya que había dado a luz dos meses antes, en cautiverio. "Cuando pregunto dónde está el bebé, me dicen ‘aquí no hay bebé’ (...) Yo no suelo elevar el volumen de mi voz, pero en ese momento no pude más y (al guardia) le grité ‘¡asesino!’ y le señalé el crucifijo que tenía en la pared y le dije ‘¡El los va a juzgar, asesinos!’" Carlotto todavía busca a su nieto, uno de los 34 casos de menores apropiados durante la última dictadura que están siendo juzgados por el Tribunal Oral Federal 6 (TOF6), donde la titular de Abuelas de Plaza de Mayo declaró ayer.
"Pensaron que al entregarme a mi hija muerta de 23 años me iban a aniquilar. Lejos de eso seguí luchando con la fuerza del amor (...) seguí con las Abuelas", dijo. "Mi compromiso, por el que hoy estoy acá, es para demostrar que hubo un plan sistemático de apropiación, para contar cómo ocurrieron las cosas, porque tenemos pruebas de todo lo que afirmamos. Para que la historia se cuente como fue y para que no se repitan estas atrocidades", dijo Carlotto ante el tribunal. "A estos hombres que reivindican los delitos que cometieron y no nos dicen dónde están nuestros nietos, espero que les caiga todo el peso de la ley", afirmó, en alusión a los represores que están en el banquillo por el robo de hijos de desaparecidos: los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, Jorge "el Tigre" Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Juan Azic y el médico Jorge Magnacco, a cargo de los partos en la ESMA. "Parecen humanos pero no lo son", dijo la presidenta de Abuelas.
Carlotto había empezado a declarar el 30 de marzo, pero su testimonio quedó trunco por un corte de electricidad. El nombre de Bignone apareció más de una vez ayer en su relato, cuando recordó que en la búsqueda de su hija –y también de su marido, que estuvo secuestrado– había llegado a entrevistarse con él. La segunda vez, a mediados de diciembre de 1977, le advirtió: "Si mi hija ya está muerta, devuélvanme el cuerpo". El 31 de diciembre de aquel año recibió una carta anónima en la que le decían que Laura estaba bajo la órbita de las fuerzas de seguridad. El día que la citaron a la comisaría para avisarle del fallecimiento de su hija estaba junto al cuerpo de un joven NN. Tenían los cadáveres en una furgoneta. En el cementerio, un empleado se quejó de que todo el tiempo le llegaban cuerpos sin identificación, que enterraba como NN.
En un viaje a Brasil junto con otras Abuelas, recordó Carlotto, pudo empezar a reconstruir lo que le había pasado a su hija. En ese país, en 1980, estuvo con ex detenidos que habían estado con mujeres embarazadas en centros clandestinos de detención. Alcira Ríos le contó que había estado en La Cacha (en la localidad de Olmos) con una chica a la que llamaban Rita, que era el apodo de Laura, y que había tenido un varón y había podido pasar cinco horas con él. Estela le mostró una foto y confirmó que se trataba de su hija. Alcira, relató Estela, le dio la buena noticia sobre el nacimiento de su nieto y ella tuvo que contarle que a Laura la habían matado. Recordó también que, como una burla, dos días después de enterrarla recibió la respuesta al recurso de hábeas corpus que había presentado en la Justicia: "No se encuentra detenida y se desconoce su paradero".
En parte de su declaración, Carlotto recorrió ante el TOF6 –que preside María Roqueta– la lucha de las Abuelas desde sus inicios, cuando se juntaban en La Plata, luego en la confitería Las Violetas –simulando algún festejo– y hablaban por teléfono en código. Se refirió a sus gestiones incesantes ante autoridades civiles, judiciales, militares y eclesiásticas, donde la respuesta era el silencio o, peor, la amenaza. Recordó que en la búsqueda de su nieto había ido a la Casa Cuna. En realidad, en ese momento pensaba que podía ser una beba. Preguntó por un caso cuyas características podían ser coincidentes con los de su nieto/a y dijo que podía ser su abuela. La niña ya no estaba, y Estela pudo ver en el libro de la mesa de entradas el nombre del juez de menores a cargo: Gustavo Mitchell, actual integrante de la Cámara de Casación Penal. "Voy a hablar con el juez y no me recibió, me mandó alguien de su custodia, le dije quién era y me dijo que no me iba a recibir y que me cuidara porque por lo que hacía podía aparecer en una zanja. Se lo dije y él no me lo desmiente. Me dice que lo hizo para que no me pase nada, pero en el contexto que se vivía descreo que fue para cuidarme", aseguró Carlotto.
Hubo un reconocimiento sobre los niños hijos de desaparecidos que, recordó la titular de Abuelas, corrió por cuenta del ex jefe de la policía bonaerense Ramón Camps, que en declaraciones a un medio español dijo: "Yo mandé a matar cinco mil subversivos pero ningún niño". Se refirió a que había hecho entregar algunos de ellos "a organismos de beneficencia para que les encontraran nuevos padres (...) los padres subversivos educan a sus hijos para la subversión".
Su hija Laura, dijo Estela ayer, era "la muestra de que las mamás luego de dar a luz (en los centros clandestinos) eran asesinadas". "Sobre su tumba prometí que seguiría luchando por su justicia y por la de sus 30 mil compañeros", dijo. Destacó a las Abuelas de Plaza de Mayo como una organización única en su especie, en el mundo, y que cuenta entre sus grandes logros con la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, clave en la búsqueda y el hallazgo de 103 chicos (hoy jóvenes) apropiados. "No queremos revancha, solamente justicia para que se escriba la historia con toda la verdad (...) La justicia será la única forma de que esta democracia sea permanente y que no se repitan estos crímenes."
12 de abril de 2011
13 de abril de 2011

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cidh falla a favor de mapuches


Fallo de la CIDH en favor de una comunidad mapuche de Villa La Angostura. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos le pidió al gobierno que adopte medidas para garantizar "la vida y la identidad" de una comunidad que viene siendo hostigada y despojada de sus territorios desde hace años.
[Darío Aranda] Argentina. "Garantizar la vida y la integridad personal de la comunidad Paichil Antriao." Es la orden de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para el gobierno nacional luego de aceptar la medida cautelar solicitada por el Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (Odhpi). La comunidad mapuche vive en la localidad de Villa La Angostura desde el siglo XIX, reconocida por documentos del propio Estado nacional. La ciudad creció sobre territorio indígena, en un lento pero sostenido proceso de apropiación territorial. En noviembre de 2009, parte de la comunidad sufrió un nuevo desalojo y la destrucción de viviendas. Desde hace dos años denuncia el hostigamiento y violencia por parte del gobierno provincial, el Poder Judicial local, la policía y guardias privados. La decisión de la CIDH, que instó a tomar "medidas urgentes", se da en un contexto provincial en el que existen 40 causas penales que mantienen imputados a 200 miembros de comunidades mapuches, siempre por defender su territorio.
En Argentina está vigente desde 2006 la Ley 26.160, que prohíbe los desalojos de pueblos originarios y ordena la realización de un relevamiento territorial. También es ley el Convenio 169 de la OIT, de rango supralegal, que deja clara la obligatoriedad de consultar a las comunidades sobre cualquier acción que pudiera afectar su territorio. A pesar de la legislación, en noviembre de 2009 fue desalojada parte de la comunidad Paichil Antriao. Y comenzó un proceso de amenazas y continuos procedimientos policiales para que cesen los reclamos territoriales y para desalojar al resto de la comunidad.
El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (Opdhi) recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Luego de dos años de proceso, el 6 de abril último la CIDH hizo lugar a la medida cautelar presentada y solicitó al gobierno nacional que "adopte las medidas necesarias para garantizar que la medida judicial de no innovar que actualmente protege al rewe –sitio sagrado– (...) de manera tal que se preserve el lugar".
La Comisión instó a implementar "las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad personal de los miembros de la comunidad Paichil Antriao" y para que "los que requieran acceder al rewe para desarrollar sus prácticas rituales puedan hacerlo, sin que la policía u otros grupos de seguridad o vigilancia públicos o privados obstaculicen su acceso y permanencia en el lugar". Y solicitó que evite hechos de violencia por parte de la policía y de grupos de seguridad privados. La decisión de la Comisión también protege el rewe (sitio sagrado comunitario).
"Se solicita al gobierno de Argentina que adopte las medidas necesarias para atender la salud de las familias de la comunidad que se encuentran desplazadas en zonas aledañas al territorio en disputa a fin de garantizar su bienestar", instó el organismo de derechos humanos y otorgó un plazo de 20 días para que el Gobierno informe qué medidas concretas adoptó en resguardo de la comunidad y las solicitudes vigentes.
Mario Railaf, de la comunidad Paichil Antriao, celebró la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, denunció al gobierno provincial por "complicidad con los empresarios" que avanzan sobre territorio indígena y se mostró dispuesto a "poder dialogar con el gobierno nacional para buscar soluciones que respeten nuestros derechos y nos devuelvan el territorio ancestral".
El director del Odhpi, Juan Manuel Salgado, consideró "un gran paso adelante que la Comisión obligue al Estado Nacional a intervenir" y llamó la atención sobre la "notable ausencia del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) en este conflicto al igual que en el de Formosa. El organismo que debiera proteger los derechos indígenas desaparece en cuanto tiene problemas con los gobiernos provinciales".
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) emitió en febrero de 2010 el dictamen 017. Constató que la Municipalidad de Villa la Angostura incurrió en discriminación racial en perjuicio de la comunidad Paichil Antriao al desconocer en su Carta Orgánica el carácter de pueblos originario de la comunidad.
Un mes después, la Defensoría del Pueblo de la Nación emitió la Actuación 47/10. Solicitó al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que "como autoridad de aplicación y de manera perentoria vele por los derechos de los pobladores aborígenes de Neuquén y ejecute el relevamiento territorial de la provincia según la Ley 26.160". La Defensoría cuestionó la pasividad del INAI. A un año de ese pedido, la Ley 26.160 aún no fue implementada en Neuquén.
En marzo último, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas llamó la atención al Estado nacional y al provincial sobre los desalojos y la violencia contra el Pueblo Mapuche e instó a que se "investiguen los desalojos, sancionen a los responsables y compensen a los afectados". También solicitó al Gobierno que adopte medidas urgentes para combatir los "prejuicios raciales que conduzcan a la discriminación racial".
El Odhpi emitió en julio de 2010 su "Informe de situación 2009-2010", donde detalla que en Neuquén existen 40 causas penales que mantienen imputados a 200 miembros de comunidades mapuches, siempre por defender su territorio o hacer uso efectivo de sus derechos. En contraposición, ningún funcionario provincial ni particular ha sido imputado por la violación de los derechos de los pueblos indígenas. "El cuadro de discriminación racial en el ámbito de la Justicia es claro", afirma.
El Observatorio de Derechos Humanos comprobó la represión a comunidades, la judicialización de la protesta y alertó sobre el "total incumplimiento" de la legislación indígena. Definió la situación provincial como "discriminación institucionalizada" y afirmó que la actual avanzada sobre el pueblo originario tiene su origen en la ambición de empresas petroleras, mineras, turísticas, forestales y agropecuarias.
Jueces empresariales
La comunidad Wiñoy Tayin Rakizuam ("Volver al pensamiento originario", en idioma mapuche) vivió siempre en Aluminé, Neuquén. Pero en 2005 se presentó un empresario, alambró tierras de veranada, las reclamó como propias y exigió el retiro de animales. Como la comunidad no abandonó la tierra ancestral, el empresario comenzó un juicio por "usurpación" y "daños y perjuicios". Por esa causa, la jueza de Zapala Gloria Anahí Martina acaba de ordenar embargos por seis millones de pesos contra la comunidad mapuche (200 mil pesos por cada uno de los treinta referentes de la comunidad). Ya incautaron un auto, grupos electrógenos, carretillas, picos y palas, entre otras herramientas de trabajo.
"Que se trabe embargo preventivo en bienes hasta cubrir la suma de 173.766,33 pesos reclamada como capital y 30.000 pesos para responder a intereses, gastos y costas resultante de la demanda entablada en su contra." Textual del acta de notificación que llegó la semana pasada a treinta autoridades de la comunidad mapuche, que forma parte del Consejo Zonal Pewenche de la Confederación Mapuche de Neuquén.
Florentino Nahuel es werken (vocero) mapuche: "La semana pasada hubo un embargo cuando los integrantes de la comunidad estaban en el campo. Pero ya estamos atentos de lo que son capaces algunos jueces y no vamos a permitir que usurpen el territorio y roben nuestras herramientas de trabajo y animales. El pueblo mapuche de Neuquén no permitirá un nuevo atropello".
13 de abril de 2011
12 de abril de 2011
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los vuelos de la muerte


Un fiscal pidió detener a los tripulantes de un vuelo de la muerte. Los tripulantes del Skyvan de Prefectura, Enrique José De Saint Georges, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino, fueron identificados en el vuelo que arrojó al mar a Azucena Villaflor y a la monja francesa Léonie Duquet.
[Diego Martínez] Argentina. El 14 de diciembre de 1977, entre las siete y las ocho de la tarde, un secuestrado de la ESMA fotografió a Alice Domon y Léonie Duquet con un cartel de Montoneros de fondo y un ejemplar de La Nación en primer plano. La imagen de las monjas francesas, ideada por el capitán Jorge Acosta para desviar las miradas que se posaban sobre la Armada, es la última prueba de vida del grupo de Madres de Plaza de Mayo y familiares de desaparecidos secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz. A las 21.30 de aquel miércoles, día habitual de "traslados" en la ESMA, el Skyvan PA-51 de Prefectura Naval Argentina despegó desde el aeroparque Jorge Newbery. Según la planilla del vuelo, no transportó pasajeros, voló tres horas y diez minutos, y, sin escalas, regresó al punto de partida. Seis días después aparecieron en playas de San Bernardo y Santa Teresita los restos de Duquet, que en 2005 identificó el Equipo Argentino de Antropología Forense. El uso de los Skyvan está denunciado desde 1983 y es el avión del que estuvo a punto de caer Adolfo Scilingo mientras arrojaba prisioneros al mar. A partir de documentos obtenidos por el fiscal federal Miguel Osorio y del trabajo de la Unidad Fiscal de coordinación y seguimiento de causas de lesa humanidad de la Procuración General de la Nación, que permitió por primera vez identificar un vuelo de la muerte concreto, el fiscal Eduardo Taiano pidió ayer la detención e indagatoria de los tripulantes del Skyvan: Enrique José De Saint Georges, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino. La decisión sobre sus futuros depende del juez federal Sergio Torres, que a más de tres lustros de la confesión de Scilingo todavía no indagó al abogado Gonzalo Torres de Tolosa, el superior que le acercaba a las personas drogadas para arrojar al vacío. Ayer al mediodía, a pedido de Página/12 y con el fin de evitar una nueva fuga en la causa ESMA, la fiscalía informó al juzgado de Torres que Arru debía volar a las nueve de la noche rumbo a Madrid como comandante de un Boeing 747 de Aerolíneas Argentinas.

Veintiocho Años No Es Nada
El primer testimonio sobre los Skyvan lo aportó en marzo de 1983 el inspector Rodolfo Peregrino Fernández, ex ayudante del general Harguindeguy. "Escuché al teniente de navío Norberto Ulises Pereiro afirmar que se utilizaban aviones de la Prefectura Nacional Naval para el transporte y lanzamiento en altamar de prisioneros políticos secuestrados –dijo–. Estos aviones, de fabricación irlandesa, de buena capacidad de carga, y con una rampa en la parte trasera, cuya marca no recuerdo, resultan apropiados para la misión encargada", precisó. El marino le contó "que un prisionero había arrastrado en su caída al vacío al suboficial encargado de su eliminación". El contraalmirante retirado Pereiro era piloto de los L-188 Electra, el otro avión que la Armada usó para desaparecer enemigos. Fue agregado naval en Washington durante el menemismo y es el actual vicepresidente de la Sociedad Militar Seguro de Vida.
La segunda denuncia, sobre la que el Poder Judicial tomó nota la semana pasada, está en la Conadep desde enero de 1984. Es una carta firmada por la "oficialidad joven y no corrupta de la Prefectura Naval" sobre camaradas que "actuaron en la represión antisubversiva dentro y fuera de la ESMA", que recibió el ministro del Interior de Alfonsín, Antonio Tróccoli. La nota ratificó el dato sobre los Skyvan y señaló a un responsable directo: "Hilario Ramón Fariña. Prefecto general –aviador–- era quien se encargaba de tirar desde los aviones Skyvan al mar a la gente secuestrada y torturada en la ESMA", precisa el escrito. Fariña tiene hoy 82 años, 35 impune. Entrevistado por Página/12, negó los vuelos y luego relativizó: "De todo lo que se dice habrá un cincuenta por ciento de verdad y otro cincuenta de fantasía".

"La Tripulación Normal"
Scilingo confesó en 1990, en una carta al dictador Videla, su participación en dos vuelos, ambos desde Aeroparque. "El primero, con trece subversivos, a bordo de un Skyvan de la Prefectura", apuntó. Cinco años después relató la historia. "El sistema para eliminar a los elementos subversivos era orgánico. Mover aviones no los mueve una banda, sino una fuerza armada", explicó. En un pizarrón del casino de oficiales de la ESMA leyó los nombres de los verdugos. Vio cuando adormecieron a los secuestrados, cuando los cargaron al camión y luego al avión. Subió con su jefe, el "teniente Vaca", a quien luego identificó como Torres de Tolosa. "Estábamos tan convencidos que nadie cuestionaba, no había opción. La mayoría hizo un vuelo, era para rotar gente, una especie de comunión", aclaró, y categorizó victimarios: oficiales superiores, suboficiales, médicos que daban la última inyección en vuelo e "invitados especiales" que daban "apoyo moral".
"Al salir de Aeroparque se daba un plan de vuelo: la base aeronaval de Punta Indio. Al llegar a Punta Indio se enfilaba mar afuera", relató. "Se los desvestía desmayados y, cuando el comandante daba la orden en función de dónde estaba el avión, se abría la portezuela y se los arrojaba desnudos, uno por uno", dijo. "En el Skyvan, por la portezuela de atrás, que se abre de arriba hacia abajo. Es un gran portón pero sin posiciones intermedias. Está cerrada o está abierta, por lo cual se mantiene en posición de abierta. El suboficial pisaba la puerta, una especie de puerta basculante, para que quedaran 40 centímetros de hueco hacia el vacío. Después empezamos a bajar a los subversivos por ahí. Yo, que estaba bastante nervioso, casi me caigo y me voy por el vacío", contó.

¿Qué personal naval iba en cada vuelo?
En la cabina iba la tripulación normal del avión.

¿Y con los prisioneros?
Dos oficiales, un suboficial, un cabo y el médico. En mi primer vuelo, el cabo de Prefectura desconocía totalmente cuál era la misión. Cuando se da cuenta entra en una crisis de nervios. Se puso a llorar. No entendía nada, se le trabucaban las palabras. Eso me puso nervioso. Le empecé a explicar y le dije que hable con los pilotos. Yo no sabía cómo tratar a un hombre de Prefectura en una situación tan crítica. Al final lo mandan a cabina. El Skyvan es una gran caja, con la cabina separada.

El Estado Bobo
El juez Sergio Torres está a cargo de la causa ESMA desde 2003, cuando la confesión de Scilingo se conocía en todo el mundo. La investigación sobre los vuelos, sin embargo, nunca se activó. En 2005, el juez Julián Ercolini declinó su competencia para investigar la confesión del capitán Emir Sisul Hess, quien relató que los secuestrados caían "como hormiguitas", y se la envió a Torres, que recién acusó recibo cuatro años después, cuando Página/12 publicó la historia. Su procesamiento fue confirmado, pero el juez no avanzó contra sus superiores. En el caso del teniente Julio Poch, el impulso de la investigación no fue de jueces argentinos, sino del Reino de los Países Bajos. Sus superiores siguen impunes, igual que el suboficial Rubén Ricardo Ormello, autor de la tercera confesión judicializada, que Página/12 informó en 2009. Torres tampoco indagó a los aviadores y técnicos aeronáuticos condecorados por Massera por su actuación en "operaciones de combate" (sic) como miembros del Grupo de Tareas 3.3, capitanes Hugo Roberto Ortiz, Guido Paolini y Rodolfo Alberto Bogado. Hasta el imputado Carlos Capdevila renegó por la indiferencia de Su Señoría ante los datos precisos sobre represores que aportó el médico de la ESMA. "Mi colaboración no ha sido tenida en cuenta", lamentó.
El disparador de la investigación sobre los Skyvan fue un informe de la periodista Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA, quien filmó en Estados Unidos uno de los cinco aviones que Prefectura usó durante la dictadura. Lewin volvió al país con una copia del "Historial técnico de vuelos", que acompaña al aparato hasta el fin de sus días e incluye información valiosa, como apellido del comandante, fecha, procedencia, destino y duración de cada vuelo. A fines de 2009 los datos ya estaban en el juzgado de Torres, abocado desde hace quince meses a conseguir una copia certificada de los documentos. No menos frustrante fue la respuesta del entonces ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Julio César Alak, al pedido de Página/12 de tomar vista de los legajos de los pilotos: lo rechazó sin explicitar motivos, contrariando la política oficial de promover las investigaciones sobre el terrorismo de Estado.
Tras la emisión del informe en Canal 13, el fiscal federal Miguel Osorio, que investiga traslados de secuestrados en el marco de la causa Plan Cóndor, le tomó testimonio a la periodista, analizó las irregularidades que surgían de los registros y solicitó a Prefectura la documentación sobre los Skyvan. A diferencia de la Armada, reticente a entregar las planillas de los Electra pese a las intimaciones de Osorio, Prefectura aportó 2758 planillas de vuelos registrados entre 1976 y 1978, que además de la información del libro del avión incluyen datos imprescindibles, como horarios, tripulación y finalidad.
Del estudio y la búsqueda de un correlato documental de los vuelos de la muerte se ocupó la Unidad Fiscal de coordinación de causas de lesa humanidad de la Procuración. Los registros se volcaron en un cuadro para visualizar regularidades y excepciones. En base al relato de Scilingo y a la velocidad de los Skyvan, se seleccionaron vuelos de más de dos horas y media. Descartados aquellos con destinos que la justifiquen, surgió que el despegue y aterrizaje de los restantes siempre tuvo lugar entre Aeroparque y la base aeronaval de Punta Indio. El dato es sugestivo: los dos vuelos que confesó Scilingo partieron de Aeroparque. En su libro ‘Por siempre nunca más’, agregó que "todos los ‘traslados’ tenían como plan de vuelo Punta Indio pero sin aterrizar". La duración es aún más llamativa: los 40 o 50 minutos que tardaba un Skyvan para unir ambos puntos se extienden según los registros hasta cuatro horas y media, al límite de la autonomía del avión. Por último se considera la nocturnidad y la finalidad apuntada.
Los vuelos que sortean todos los filtros y en los que se menciona a Aeroparque como punto de partida y llegada son once en tres años. En ninguno se registraron pasajeros. Diez tienen por finalidad la "instrucción". Sólo uno, el del 14 de diciembre de 1977, tiene un objetivo diferente: "navegación nocturna". Según la planilla de vuelo, el PA-51 voló tres horas y diez minutos, sin pasajeros, al mando de De Saint Georges, Arru y D’Agostino. Los primeros se fueron de Prefectura al año siguiente y vuelan tres veces por mes a Madrid como comandantes de vuelos de Aerolíneas Argentinas. D’Agostino, retirado en servicio, es jefe de la división Veteranos de Guerra de Prefectura. Diecisiete días después del vuelo con el grupo de la Santa Cruz un superior elogió el "dominio de sus reacciones emotivas" y aseguró que "aun en situaciones críticas se mantiene sereno".
12 de abril de 2011
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robo de bebés fue sistemático


Carlotto: "Hubo un plan sistemático para el robo de bebés".
Argentina. La titular de Abuelas de Plaza de Mayo reanudó esta mañana su testimonio en el juicio oral y público contra los represores Jorge Rafael Videla, Reynaldo Bignone y Jorge 'el Tigre' Acosta, entre otros. Carlotto relató la forma en la que le fue entregado el cuerpo de su hija, afirmó que la apropiación de bebés era "una práctica permanente y siniestra" y manifestó que "no queremos revancha, solamente justicia para que se escriba la historia con toda la verdad".

Tal como lo hizo el 30 de marzo último cuando comenzó su testimonio, Carlotto recordó que el ex jefe de la policía bonaerense Ramón Camps, en declaraciones periodísticas reconoció que "yo mandé matar cinco mil subversivos, pero ningún niño" que "eran entregados a otras familias para que los eduquen, porque si se los dábamos a sus abuelos iban salir subversivos".
También declaró que un recurso de "habeas corpus" que había presentado por su hija Laura recibió como respuesta judicial que "no se encuentra detenida y se desconoce su paradero" y ese mensaje le fue entregado "dos días después de haberla enterrado".
Carlotto relató que vio por última vez a su hija el 1 de agosto de 1977 y que el 31 de diciembre de ese año recibió una carta anónima en la que le decían que Laura estaba detenida bajo la órbita de las fuerzas de seguridad. Agregó que una compañera de cautiverio de su hija le contó en abril de 1987 que Laura estaba detenida en el centro clandestino "La Cacha", en la localidad platense de Olmos, y que tenía un embarazo de seis meses.
A través de una hermana del ex dictador Reinaldo Bignone, logró entrevistarse en 1977 con él para pedirle por su hija y su marido, que estuvo secuestrado entre el 1 y el 25 de agosto de ese año. Carlotto relató que a mediados de diciembre de 1977 tuvo una segunda reunión con Bignone en la que le dijo al dictador que si su hija "ya está muerta, devuélvanme el cuerpo".
La titular de Abuelas declaró que junto a su esposo recibió una citación de la comisaría de Isidro Casanova, en la provincia de Buenos Aires, donde la convocaban "por un tema que oportunamente se le notificará" y concurrieron esperanzados de que "Laura y su bebé estaban ahí".
Carlotto refirió que en el lugar le dijeron que "lamentaban informarle" que su hija –por entonces de 23 años- "estaba fallecida" junto a otro joven, y que la intimaron a retirar el cuerpo "antes de las 12 de la noche" pues caso contrario sería "enterrada como NN". "Yo no suelo elevar el volumen de mi voz, pero en ese momento no pude más y le grité ‘¡Asesino!’ y le señalé el crucifijo que tenía en la pared y le dije ‘¡El los va a juzgar, asesinos!’", tras lo cual retiró el cadáver de su hija que estaba en "una furgoneta de una empresa fúnebre" cuyo conductor le advirtió que "estaba cansado de retirar cuerpos que se inhumaban como NN".
Recordó que sus familiares le pidieron que no participase, en la comisaría, del reconocimiento del cadáver de Laura pues "estaba irreconocible" por lo que decidieron velarla a cajón cerrado y recién pudo "ver sus huesitos" cuando el Equipo de Antropología Forense lo exhumó. Esos profesionales constataron que la joven había sido asesinada cuando estaba "tirada en el suelo" mediante balazos disparados "desde una distancia no superior a los 30 centímetros" y que, efectivamente, había dado a luz una criatura dos meses antes del crimen.
El robo del nieto de Carlotto es uno de los 34 casos de apropiación de menores que se están juzgando. Los bebés nacieron en los centros de detención y exterminio ESMA, Campo de Mayo, Pozo de Banfield, La Cacha, Comisaría 5ta. de La Plata, El Vesubio, El Olimpo y Automotores Orletti. También llegan a juicio las apropiaciones de los diputados Victoria Donda y Juan Cabandié y de la nieta de María Chorobik de Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo.
Junto a los dictadores Videla y Bignone también están acusados el ex jefe de inteligencia de la ESMA Jorge 'el Tigre' Acosta, el médico Jorge Luis Magnacco, a cargo de los partos en ese lugar; el ex general Santiago Riveros, el ex prefecto Jorge Antonio Azic y los ex almirantes Rubén Franco y Antonio Vañek, que se negaron a declarar.
Videla se negó a declarar -mediante una videoconferencia porque está internado por una fractura múltiple en un brazo-, ya que consideró que está "condenado de antemano".
11 de abril de 2011
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prohíben minería en zona mapuche


Un fallo del máximo tribunal neuquino protegió los derechos mapuches. El Superior Tribunal de Justicia de Neuquén denegó una apelación del gobierno neuquino y convalidó la prohibición de que la empresa minera Cormine avance sobre territorio mapuche. El reclamo lo había presentado la comunidad de Campana Mahuida.
[Darío Aranda] Argentina. Otro revés para una empresa y un estado provincial que impulsan la minería a cielo abierto. Y, al mismo tiempo, un nuevo reconocimiento a los derechos de los pueblos originarios y de los pueblos que rechazan la actividad extractiva con grandes consumos de agua y sustancias tóxicas. El Superior Tribunal de Justicia (STJ) denegó un pedido del gobierno de Neuquén que, mediante una compañía de origen chino, pretende extraer cobre en la zona de Campana Mahuida (al oeste provincial), donde la población local y la comunidad Mellao Morales habían logrado, en 2009, la prohibición de la actividad. Con la nueva decisión de la Justicia se reafirmó la paralización de la actividad minera en territorio mapuche y se remarcó la necesidad de atender el derecho indígena, que legisla sobre la obligatoriedad de consultar a los pueblos originarios en toda actividad territorial que pudiera afectarlos.
La comunidad mapuche Mellao Morales habita la localidad de Campana Mahuida desde el siglo XIX. Está integrada por 300 familias que se dedican a la cría de ganado y pequeñas chacras para autoconsumo. En octubre de 2007 comenzaron a observar vehículos que se internaban en el paraje y subían para la zona del cerro Tres Puntas. Se sorprendieron por la existencia de exploración minera en su territorio e, incluso, de un contrato entre Cormine y la compañía china Emprendimientos Mineros SA.
La comunidad presentó en 2008 un juicio por nulidad de contrato por no respetar los derechos de los pueblos originarios. También denunciaron que el gobierno provincial había cedido sin licitación pública el yacimiento a tres millones de dólares. Infima cifra para un emprendimiento con al menos quince años de vida útil y reservas por, según la misma empresa china, 1800 millones de dólares.
La jueza de primera instancia Paula Stanislavski, del Juzgado 1 de Neuquén, se declaró incompetente y derivó la causa al Superior Tribunal (STJ). El 28 de septiembre de 2009, el máximo tribunal de Neuquén devolvió la causa a primera instancia, pero antes hizo lugar a la medida cautelar de frenar toda acción hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, la legalidad o no del contrato. En la práctica, implicó el freno de la actividad minera. El STJ dejó constancia de que el avance minero había omitido el derecho de consulta a la comunidad indígena, tal como lo establecen el Convenio 169 de la OIT, el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional y el artículo 53 de la Constitución de la Provincia de Neuquén.
La Fiscalía de Estado y Cormine apelaron con un recurso extraordinario. Y el Superior Tribunal acaba de volver a fallar contra el gobierno neuquino. La resolución 141, del 29 de marzo pero difundida esta semana, aclara que no corresponde una presentación como la realizada (por no tratarse de una sentencia definitiva) y cuestiona duramente a Cormine y a la Fiscalía porque su apelación "no logra realizar una crítica razonada a las circunstancias que fueron ponderadas para tomar la decisión (de detener la actividad minera)". Precisa que el recurso extraordinario carece de argumentos que permitan tomar otra decisión respecto de lo vigente en el Convenio 169, en los "derechos (indígenas) involucrados (...) y los principios constitucionales".
"Esperábamos el fallo porque es claro que no se respetaron nuestros derechos. Los políticos nos maltrataron para que demos marcha atrás, pero es una decisión tomada. Como pueblo mapuche no queremos minería en nuestro territorio", afirmó el lonko de la comunidad Mellao Morales, Pedro Beroiza.
El máximo tribunal fue particularmente duro con la Fiscalía de Estado. "No guarda coherencia la conducta desplegada por la Fiscalía." Y reafirma la vigencia de la resolución 6941 del Superior Tribunal porque, en la presentación judicial, Cormine y Fiscalía "no han logrado desvirtuar los argumentos allí brindados".
La resolución 6941, dictada el 28 de septiembre de 2009, marca la prevalencia del derecho indígena, la necesidad de prohibir la actividad minera y es un antecedente de peso para otros conflictos entre pueblos originarios y empresas extractivas. Ordenó respetar los derechos indígenas y frenar el avance minero.
Remarcó el derecho a consulta de las comunidades y recuerda que la propia Constitución de Neuquén determina la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan, disponiendo que no serán enajenables ni transmisibles ni susceptibles de gravámenes o embargos, asegurando su participación en la gestión de sus recursos naturales y demás intereses que los afecten.
Desde la Fiscalía de Estado, a cargo de Raúl Gaitán, no respondieron los llamados de este diario. Idéntica decisión tomó el presidente de Cormine, Martín Irigoyen. Desde el área de prensa de la Gobernación emitieron un comunicado y adelantaron que será la única expresión sobre el caso: "Nada dice la resolución sobre la cuestión discutida en el juicio y lejos está de afectar el Informe de Impacto Ambiental o cualquier otro documento relacionado con el Proyecto".
Aún falta la sentencia que dirima la cuestión de fondo (la legalidad del contrato minero sin consulta a la comunidad mapuche).
Elena Picasso, abogada de la comunidad y del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), está a cargo de la defensa de la comunidad junto a Cristian Hendrickse, de la Asamblea de Loncopué. Deja claro que aún no hay que festejar porque la disputa judicial continúa, pero sí se permite una sonrisa: "El derecho indígena está muy por encima del Código de Minería. Y, sobre todo, la tierra y el agua están más protegidas al cuidado de los pueblos originarios que en manos de las mineras".
11 de abril de 2011
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agente volvió al lugar del crimen


Un bonaerense testigo del caso de J. L. Suárez fue detenido después de una reconstrucción. Durante una reciente reconstrucción por las muertes de dos jóvenes y heridas a un tercero, uno de los policías, que en la causa aparecía como testigo, fue reconocido por los vecinos como uno de los que dispararon balas de plomo y quedó detenido.
[Carlos Rodríguez] Argentina. Una novedad de suma importancia –y también sorprendente– se produjo en la causa en la que se investiga la muerte de dos jóvenes y las lesiones graves que sufrió un tercero en José León Suárez, como consecuencia de una represión policial que incluyó disparos con balas de plomo. Por los hechos ocurridos el jueves 3 de febrero pasado había un solo policía detenido, el oficial subinspector Ezequiel Vega, de la comisaría 2ª de San Martín, quien fue el primero en reconocer que había utilizado postas de guerra –de plomo– para reprimir a un grupo de personas que se había movilizado en torno de un tren de carga de la empresa Nuevo Central Argentino (CNA), que descarriló en las cercanías del barrio De la Cárcova, donde vivían las dos víctimas fatales y el joven herido. La sorpresa es que, durante un reciente reconocimiento judicial en el lugar de los hechos, un policía citado como testigo de lo ocurrido fue denunciado por vecinos del barrio como otro de los agentes que habían disparado contra los tres chicos. Ahora, luego de que se reunieran una serie de pruebas que se suman al testimonio de los vecinos, el juez de la causa dispuso la detención del policía en cuestión, Gustavo Sebastián Rey, mientras que los fiscales solicitaron que se le dicte la prisión preventiva como presunto autor de las dos muertes.
Tras la confesión y la detención del subinspector Vega, la fiscalía lo había señalado, en principio, como el presunto responsable de las muertes de Franco Almirón, de 16 años, y de Mauricio Arce Ramos, de 17, y también por las heridas graves que sufrió Joaquín Romero, de 19. La presunción surgía del hecho de que, de acuerdo con el testimonio de varios policías, el único que había cargado su arma, una escopeta 12.70, con balas de plomo, había sido Vega. Sin embargo, a partir de la inesperada acusación contra Rey, ahora se sabe que hubo otros uniformados que usaron ese tipo de munición, en lugar de las postas de goma, como marca el reglamento en casos como el ocurrido en José León Suárez.
En consecuencia, y a partir de las primeras pericias realizadas por expertos de Gendarmería Nacional, todo hace suponer que, por la posición que tuvieron en el lugar de los hechos, durante los incidentes, lo más probable es que Rey haya sido quien mató a Almirón y a Ramos, mientras que Vega sería el responsable de las heridas de balas de plomo que recibió Romero. La hipótesis es preliminar porque resta conocer el resultado de otras pericias complementarias. Del mismo modo, se sospecha que otros policías habrían disparado también con balas de plomo.
Al principio, la policía y el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, así como voceros de la empresa CNA, habían asegurado que el descarrilamiento del tren de carga había sido producto de una supuesta "maniobra organizada" por un grupo de jóvenes para robar la mercadería que llevaba la formación. Por esa razón, según Casal, la policía tuvo que reprimir para evitar el saqueo y también como respuesta a los disparos que habrían realizado algunos de los que rodearon el tren.
"Esa versión policial ha sido puesta en serias dudas porque todo parece indicar que el descarrilamiento se produjo por deficiencia de las vías porque, en el sector donde ocurrieron los hechos, los rieles están torcidos, como formando una ‘S’, lo que indicaría que fue un accidente no provocado por nadie. El problema se debió a la ineptitud de los rieles de soportar el paso del tren", le aseguró a Página/12 el abogado querellante Juan Carlos García Dietze, quien representa a las familias de Ramos y de Romero.
"Está probado que Ramos, Almirón y Romero recibieron impactos de balas de plomo. Lo que ocurre es que ahora, después de la acusación contra Rey, que es integrante de la Policía Bonaerense 2, la sospecha es que los disparos que fueron fatales los hizo este oficial y no Vega." Las pericias planimétricas que hicieron los expertos de Gendarmería, a cargo de la tarea porque la Policía Bonaerense fue separada de la investigación, establecen "con claridad la posición en las que estaban, durante la represión, los dos policías y la que tuvo Rey es la que coincide con el recorrido de los proyectiles que terminaron con la vida de Ramos y Almirón".
Como se informó en su momento, Almirón tenía entre cinco y seis impactos de bala, mientras que Ramos sólo presentaba uno que fue igualmente fatal. Las postas de plomo de las escopetas 12.70 que usa la policía tienen nueve perdigones por cada cartucho. "Por la ubicación en la que estaban y en la que cayeron los dos chicos que murieron, es probable que un solo disparo realizado, se cree que por Rey, podría haberlos matado a los dos, ya que estaban en línea recta hacia el lugar desde donde hizo los disparos este policía", precisó García Dietze. Una fuente cercana a la investigación le había dicho a este diario que cada perdigón de los que dispara la 12.70 puede producir el mismo daño que el proyectil de una pistola 9 milímetros.
El abogado querellante dijo que, a poco de producirse el descarrilamiento, la empresa CNA pidió la intervención policial y comenzaron a llegar al barrio De la Cárcova policías uniformados en motos, los que se internaron en el barrio para alejar a los jóvenes que se habían acercado al tren. Los policías que dispararon, lo hicieron desde las vías, a unos cien metros del lugar donde estaban las tres víctimas, sobre la primera calle del barrio, paralela a las vías.
De hecho, el policía Rey fue señalado como uno de los que disparaban, semioculto tras los vagones descarrilados. En el caso de Rey, se lo reconoció también porque el día de los hechos llevaba puestos unos anteojos oscuros, los mismos con los que fue visto durante el reconocimiento al que se había presentado como testigo. Este hecho ocurrió hace unos quince días y Rey fue identificado por varios vecinos del barrio, que habían sido convocados por la Justicia para hacer una reconstrucción de los hechos, indicando el lugar donde estaban los tres chicos y la zona desde la cual disparaban los policías.
"¡El era uno de los que disparaba ese día!", exclamó uno de los vecinos, cuyo testimonio fue ratificado por otros. Allí comenzó a complicarse la situación de Rey. El día de los hechos, en la represión participaron unos 50 policías, armados con escopetas y armas cortas. Se cree que al principio dispararon con postas de goma pero, como se acabaron las mismas, siguieron luego con cartuchos con perdigones de plomo. "Hubo un momento en el cual algunos móviles se dirigieron a la comisaría 4ª (con jurisdicción en la zona) para buscar municiones de goma, dado que se les habían acabado." Se cree que se hicieron cerca de 500 disparos con postas de goma.
Vega, aunque admitió que había disparado con plomo, sostuvo ante la Justicia que se había equivocado. "Eso es imposible –sostuvo García Dietze–, porque Vega admitió que es instructor de tiro y por esa sencilla razón es imposible que se pueda haber equivocado. Nadie puede hacerlo porque los cartuchos de plomo son de color rojo, y los de goma de colores claros, como blanco o amarillo. Tampoco Rey podría alegar que se confundió, porque la diferencia de color es notoria."
Respecto de si se trató de un "enfrentamiento", como argumentó al principio Casal y la policía, el abogado consideró que sólo hay "un video en el cual aparecen dos personas disparando supuestamente contra los policías. Lo curioso es que mientras uno dispara, el otro va recogiendo los casquillos que quedaban en el piso. Es algo raro que un civil tome esas precauciones". Por lo demás, está probado que ninguna de las tres víctimas tenía armas. "Los que estaban rodeando el tren sólo tiraron piedras contra la policía."
En la causa ahora hay dos detenidos, por decisión del juez Nicolás Schiavo, mientras que el fiscal Marcelo Sendot pidió que se dicte también la prisión preventiva de Rey, por doble homicidio. En el caso de Vega, si bien ahora se cree que sólo habría sido autor de las heridas que sufrió el chico Romero, su situación sigue siendo grave, porque se lo acusa de "tentativa de homicidio" porque, como señaló el abogado querellante, "tenía que haber imaginado el daño que podía hacer disparando con balas de guerra contra personas que estaban a cien metros del lugar desde donde dispararon".
Un testigo de identidad reservada sostuvo que él estuvo a punto de morir cuando Ramos cayó herido. "El joven dijo que le había gritado a Ramos que se tirara el piso, mientras él hacia lo mismo. Suárez no lo hizo y las balas que podían haber afectado al testigo, mataron al otro chico." García Dietze sostuvo que las declaraciones de los testigos demostrarían que "es mentira lo que dijeron los policías en cuanto a que disparaban hacia el piso. Todo indica que tiraron al cuerpo, a matar. No fueron disparos al voleo".
11 de abril de 2011
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el nieto 102


El nieto 102 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. Ezequiel trabajaba en la Fuerza Aérea cuando confirmó que era hijo de desaparecidos. Después de oponerse a los análisis de ADN, habla del encuentro con su familia. Hoy dice que su objetivo es "sumar".
[Victoria Ginzberg] Argentina. Durante diez años se opuso a que le hicieran una prueba de ADN para establecer si era o no hijo de desaparecidos. Allanaron su casa y se llevaron su ropa, pero eso tampoco dio resultado. Lo pararon en la calle, lo escoltaron al juzgado, le pidieron la remera y otras prendas y entonces sí, se estableció que sus padres eran María Graciela Tauro y Jorge Daniel Rochistein, secuestrados en julio de 1977. La confirmación de esa noticia no se la dio un juez, sino la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré. Es que Ezequiel Vázquez Sarmiento trabajaba en la Fuerza Aérea. Es el nieto 102 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo y es la primera vez que da una entrevista. De hecho, él la propuso. "Quiero agradecer", explica: "Yo pensaba que querían revancha y venganza y al final nada que ver. Uno después habla con la gente de allá y lo único que fue es contención y calidez. Para mí, el post enterarme e interactuar con las personas de Abuelas fue muy importante para cambiar los prejuicios".
La particularidad más ostensible del caso de Ezequiel es que al momento de confirmar que era hijo de desaparecidos y durante buena parte de lo que duró el proceso judicial para establecer su identidad, él trabajaba en la Fuerza Aérea. Es el primer nieto recuperado que es empleado de las Fuerzas Armadas. Su apropiador, un oficial de esa misma fuerza, está prófugo desde 2003. Ezequiel lleva su apellido y no quiere modificar esa situación, al menos por ahora. El no dice apropiador. Dice "mi padre", o "la persona que considero mi padre".
Ezequiel vive con la mujer que lo crió, su esposa y sus tres hijas e incorporó a su vida a sus dos parientes biológicas más cercanas: su abuela materna y su tía. Además, otras dos mujeres intervinieron en este proceso: la ministra de Seguridad (en ese entonces de Defensa) y la presidenta Cristina Kirchner.
En septiembre del año pasado, el joven fue convocado al despacho de Garré. No conocía a la funcionaria personalmente y creyó que había hecho algo mal, aunque no sabía bien qué. Se preparó para un reto: "Fue un diálogo muy ameno, ella me quería adelantar y contar el resultado del ADN, pero conteniéndome y respetando mi postura. Me dijo que conocía mi caso y estuvimos hablando un montón, hasta de temas familiares. Fue la primera persona con la que tuve una charla así".
Luego vino el anuncio de las Abuelas de Plaza de Mayo. Ezequiel prefirió mantenerse al margen. Pero la distancia le duró poco. Enseguida decidió hablar con su familia biológica: quería contarles lo que sentía, explicarles. Fue a Mar del Plata para conocer a su tía y a su abuela: "Bajé del avión y en el aeropuerto me esperaba mi tía, la reconocí porque era la única mujer que estaba llorando". Tiempo después ellas vinieron a Buenos Aires. Ezequiel les presentó a la mujer que llama "mamá", o "vieja". "Apenas las saludó, mi mamá se puso a llorar y mi tía y mi abuela biológica la abrazaron, la consolaron. Eso para mí fue muy fuerte. Ellas no tenían rencor ni bronca."

¿Entendés igual que es un poco paradójico, no?
¿Por qué decís paradójico?

Porque tu tía y tu abuela son las víctimas, junto con vos y tus padres, claro.
Para mí fue como decir "a pesar de lo pasado no te tenemos bronca". Ellas empezaron a hablar, a preguntar, y mi vieja les contaba cosas de mi infancia.

¿Qué les dijiste a tus hijas?
Son chicas. La más grande tiene ahora seis años. Cuando en noviembre fuimos a festejar mi cumpleaños a Mar del Plata, estaban mis primas, sus hijas. Mi hija más grande me dice "ahora tengo más primas". Yo sólo les dije: "Ella es la abuela Nely, ella es la tía Pato", creo que es difícil de entender. Aunque ellas lo tomaron como algo natural.

¿Cómo te enteraste de que no eras hijo biológico de quienes pensabas que eran tus padres?
Me enteré en 2001. Hablando con mi mamá, antes de que me llegara la notificación policial. Yo tenía 24 años, estudiaba Economía. Tengo toda la carrera cursada en El Salvador, pero al final dije no, esto es una mentira...

Ah... y estudiaste Derecho, que es algo serio.
(Se ríe.) Bueno, eso dejémoslo para otro momento. Ella me contó que yo no era hijo biológico de ella. Yo le dije "quiero que me cuentes hasta acá". Ahora seguiremos en la causa judicial.

¿Por qué no quisiste saber detalles?
Me contó que ella tampoco sabía de dónde era yo, que con el paso del tiempo se lo planteaba más. Tampoco tuve la necesidad de seguir indagando porque mi principal fuente de preocupación era que no le pasara nada a ella.

A ella.
Sí, a ella. En realidad a los dos, pero a ella en primer lugar.

Dolor
María Graciela Tauro y Jorge Rochistein militaban en Montoneros y estudiaron en la Universidad Nacional del Sur. El, Ciencias Económicas. Ella, Bioquímica. Así se conocieron. Se casaron el 30 de enero de 1976, después de un largo noviazgo, y fueron secuestrados el 15 de mayo de 1977 en Hurlingham. Graciela estaba embarazada. Fueron llevados a la Comisaría 3 de Castelar, luego a Mansión Seré, el centro clandestino que regenteaba la Aeronáutica y a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde nació Ezequiel.
Juan Carlos Vázquez Sarmiento es un oficial de la Fuerza Aérea. Su foto, con la gorra de aviador y bigotes gruesos, se puede ver en alguno de los avisos que el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos publicó ofreciendo cien mil pesos a quienes aporten datos que ayuden a encontrarlo. Está prófugo desde 2003. Las denuncias en la causa señalan que fue miembro de la Regional Buenos Aires de Inteligencia (RIBA) de la Fuerza Aérea. Ezequiel lo defiende de las acusaciones sobre su posible participación en un grupo de tareas.

¿Cómo convivís con el hecho de que quien considerás tu papá está prófugo?
En su momento se toman decisiones..., yo no lo considero responsable. Yo trabajé en la Fuerza Aérea y conozco la responsabilidad de un cabo principal y más en esa época. Para mí es doloroso. Pero ya con el mote de militar y con la gorra en la cabeza se sabía que mucha alternativa no había.

¿No creés que se debería presentar y hacerse cargo?
Por un tema de preservación de él, yo no tengo contacto. Es más doloroso verlo detenido que no verlo.

Haber sabido la verdad de la forma en que haya sido, ¿fue un bien para vos?
Recién ahora me planteo el hecho de sumar. Lo veo como experiencia de vida. Si no se hubiese judicializado el tema supongo que lo hubiese querido saber antes..., pero hoy por hoy, sí, hoy tengo la suerte de que tanto mi vieja como mi familia biológica son personas maravillosas y por el tema judicial por ahí me perdí de diez años, pero ya está. Para mí es fuerte que me hayan buscado y la forma en que lo hicieron sin querer hacerme daño.

¿Pensabas que las Abuelas querían hacerte daño?
No. Yo nunca interactué con ellos. Era un tema judicial. Pero en el imaginario... uno pensaba que era "revancha y venganza", y al final nada que ver. Uno después habla con toda la gente de allá y lo único que fue es contención y calidez. Para mí el post enterarme e interactuar con las personas de Abuelas fue muy importante para cambiar los prejuicios.

La Presidenta
Hace veinte días un grupo de Abuelas de Plaza de Mayo y nietos recuperados fue a visitar a la Presidenta, que los recibió para felicitarlos por el premio que la Unesco le otorgó a la institución. Estela Carlotto invitó a Ezequiel, quien aceptó de buen grado. "Uno no conoce todos los días a un Presidente." El encuentro, que tal vez imaginaba protocolar, lo sorprendió: "Eramos un grupo de veinte personas. Nos reciben en el despacho de ella. Yo sería el séptimo u octavo en la fila de saludos..., entonces se da vuelta Estela y me dice ‘¿la saludaste?, ¿le dijiste quién sos?’. Me agarra y le dice: ‘Presidenta, él es Ezequiel’ y le empieza a contar. Ella deja de saludar a todo el mundo y empieza a hablar conmigo. Me dijo: ‘Quería conocerte pero no queríamos que te generara una presión, por eso ese día con Nilda no te trajimos acá, para que yo pueda hablar con vos, pero estaba interesada en tu caso. Estoy muy contenta de que estés acá’. Se acordaba de cómo había sido el proceso. Yo le agradecí. Para mí fue demasiado fuerte. Estela le dice en un momento: `El es demasiado formal’... yo soy el acartonado. Cuando nos sentamos a la mesa volvió a hablar conmigo. Imaginate todos los problemas que tiene y se preocupaba por mí, no como Presidenta, sino como persona. También le agradecí la contención que me había brindado Nilda, que fue una persona que me contuvo en los peores momentos. No tenía obligación. Fue algo humano y algo muy genuino. Salí bastante emocionado de esa experiencia en Casa Rosada".

La Verdad
¿Cómo te sentiste cuando supiste la verdad?
Yo sabía la verdad, no sabía de quién era. Sabía que mi origen era dudoso. Pero mi hermana también era considerada apropiada y ella en 2005 fue voluntariamente a hacerse el ADN y dio negativo. Ella es hija biológica de la que yo creo que es mi mamá. Yo no sabía si la familia que me reclamaba judicialmente era realmente la familia. Aunque esa no era mi preocupación, sino mi vieja. Se hizo todo lo que se pudo hacer y pude luchar hasta donde pude luchar. Si no fue voluntario deja de ser mi responsabilidad. Si me decís si hoy por hoy lo recomiendo hacerlo así... Es medio heavy...

¿Pero entendés que no había otra alternativa?
Entendía que no había otra alternativa bajo la lógica de defensa planteada por mí.

¿Y estás contento de haber conocido a tu familia?
Sí. Claro. A partir de eso cerré una etapa y abrí otra. Las dos cosas confluyen. Para mí, fue bisagra. Yo tomé la iniciativa de ir a ver a mi familia biológica a Mar del Plata. Me recibieron con los brazos abiertos. Lo único que me dijeron fue que no me querían hacer ningún daño. "Lo único que queremos es encontrarte", me dijeron. Después yo las acompañé al juzgado, porque mi tía y mi abuela quisieron expresar eso en el juzgado.

¿Qué sabés de tus papás?
Mi abuela me mostró fotos de cuando Graciela era chica y bebé. Mis tres hijas son fotocopias y si las ponés al lado de una foto de ella, no sabés cuál es cuál. Del lado paterno no tengo parientes cercanos, hay un primo que vive en Estados Unidos y se contactó conmigo. Se preocuparon por mí, pero es un vínculo más lejano.

Cuando eras chico, ¿sabías que había desaparecidos?
No. Imaginate que yo tengo 33 años. Fui chico en los ’80, ’90. Acá hubo un quiebre después del 2003, del resurgimiento de los derechos humanos.

Bueno, pero pasaron cosas antes. Cuando fueron los 20 años del golpe, en 1996, hubo una movilización muy importante, por ejemplo.
Los noventa fueron despolitizados. La militancia que hay hoy no existía.

¿Y cómo empezaste a trabajar en la Fuerza Aérea?
Yo estudiaba Economía en El Salvador. Mi viejo trabajaba en la Fuerza Aérea y empecé a trabajar ahí. El tema de la abogacía tiene mucho que ver con la causa. Empecé en 2004 a estudiar Derecho por la causa y por tener otra actividad remunerada. Ahora trabajo en el Ministerio de Defensa.

¿Cómo era tener el juicio sobre tu identidad y trabajar en la Fuerza Aérea?
Nunca me pusieron objeciones a nada ni palos en la rueda. Me respetaron el tema. Para mí fue un tema que ellos consideraron privado y me respetaron y siempre el apoyo humano me lo brindaron, pero más que nada las personas.

¿Cómo fue el encuentro con tu familia? ¿Cuándo los conociste?
Yo quería exponerles mis motivos y mi sentir. Abuelas hizo el anuncio un lunes –y agradezco la forma en que lo hicieron, respetaron mi postura– y el jueves tomé la decisión de ir a ver a mi familia biológica a Mar del Plata y exponer mis motivos y mi sentir, quise dar el primer paso. Ellas iban a respetar mis tiempos, así que se emocionaron de que yo haya querido ir a verlas. Me fue a buscar mi tía al aeropuerto y me di cuenta quién era porque era la única mujer que estaba llorando.

Vos te negaste a hacerte el ADN e hicieron un allanamiento que resultó negativo. ¿Me vas a contar qué pasó?
Vinieron un día a las seis menos cuarto de la mañana a casa. Eran dos policías con un perito del Hospital Durand y dos testigos. Se llevaron prendas que estaban en mi casa, por así decir...

Bueno, no me vas a decir. Pero después te fueron a buscar y te llevaron al juzgado.
En definitiva se extrajo ADN de mi remera, que no fue entregada voluntariamente, en el juzgado.

¿Qué les dirías a otros jóvenes, como en el caso de los Noble Herrera, que no quieren hacerse el análisis de ADN?
Si me decís previamente a esta nueva situación..., pero hoy sinceramente les diría "no perdés nada, tratá de sumar y quitate la duda". No sólo para ellos, para cualquiera que esté en esta situación. En definitiva no vienen con mala intención, igual, yo hablo de mi caso personal. Hay que tratar de sumar en la vida.
10 de abril de 2011
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