procesados por homicidios
Por homicidios, secuestros y torturas procesaron a una decena de represores por crímenes cometidos en 1977 en La Calamita. Eran miembros del Destacamento de Inteligencia del Ejército dependiente del Batallón 121. Les imputan los homicidios de Guillermo White, Jorge Ruffa, Juan Gesualdo, Alberto Caixal, Héctor Larrosa, Ernesto Traverso, y Rubén ‘Tito’ Messiez, entre otros.
[José Maggi] Argentina. El juez federal Marcelo Bailaque procesó en los últimos días de 2010 a 11 miembros del Destacamento de Inteligencia del Ejército dependiente del Batallón 121. Sus máximos jefes fueron encontrados responsables de once homicidios y 28 casos de secuestros, muchos de ellos seguidos de tortura. Corresponde a víctimas que pasaron por el circuito que manejaba la inteligencia militar, como La Calamita y ocurrieron durante el año 1977. Lo distintivo del expediente es que el juez Bailaque adoptó finalmente el criterio defendido por la fiscal federal Mabel Colalongo: un represor debe ser señalado como responsable si se acredita su presencia durante el cautiverio de una víctima en un centro clandestino de detención, más allá que la misma no pueda señalarlo. El criterio anterior de obligar a las víctimas a identificar a sus verdugos era doblemente victimizante habida cuenta que la mayoría estaba "tabicada", tirada en el piso y con pocas posibilidades de ver a sus captores.
El juez federal Marcelo Bailaque procesó a los cuatro jefes del Destacamento de Inteligencia 121:
- Jorge Fariña por 28 casos de privación ilegal de la libertad, 12 casos de tormentos y 11 homicidios;
- Juan Daniel Amelong por 25 casos de secuestro, 10 de tormentos, y 11 asesinatos.
- Pascual Oscar Guerrieri por 30 casos de privación ilegal de la Libertad 12 tormentos y 11 homicidios.
- Marino Héctor González por 30 casos de secuestro, 12 tormentos y 11 asesinatos.
A los oficiales:
- Ariel Zenón Porra 14 secuestros, 6 casos de tortura y 8 homicidios
- Alberto Enrique Pelliza por 12 casos de secuestro, 1 de tormentos y 8 asesinatos.
- Eduardo Rodolfo Costanzo tres casos de privación ilegal de la libertad, un caso de tormentos y un homicidio
- Juan Andrés Cabrera por tres casos de Privacion Ilegal de la Libertad un caso de tormentos y cuatro homicidios.
- Ariel Antonio López por cuatro casos de secuestros, uno de tormentos y cinco homicidios.
- Walter Roscoe por tres casos de privaciones de libertad , un casos de tormentos y cuatro muertes.
Los homicidios corresponden a los caso de Guillermo White, Jorge Ruffa, Juan Carlos Gesualdo, Alberto Barber Caixal, Héctor Larrosa, Ernesto Traverso, Aníbal Morcabel, Rubén Flores, Fernando Agüero, Rubén ‘Tito’ Messiez.
Los casos de secuestros y torturas que completan la lista junto a los anteriores son los de Elena Sarnari, Francisca Dominguez, María Amelia González, Maráa Luisa Rubinelli, Carmen Cantelejo, Patricia Coria, Laura Repetti, Eduardo Ferreyra, Susana Zitta, Adriana Cuaranta, Luis Megias, Viviana Nardoni, Diego Fhur, Daniel Fhur, Graciela Zitta, Rafael Bielsa, Mercedes Domínguez, Emma Bunna.
Entre los rasgos distintivos de los casos hay tres matrimonios: las mujeres sobrevivieron, sus esposos fueron asesinados. El primer caso es el de Emma Buna y Guillermo White. Ella fue secuestrada el 18 de febrero del 77 durante 40 días. Antes, en Santa Fe, su esposo había sido capturado junto a un primo el 10 de febrero del 77. Era militante de la Vanguardia Comunista. Luego fue trasladado a Rosario: Emma lo escuchó jugar al "fantasma" en el mismo lugar de cautiverio.
El segundo caso es el del matrimonio compuesto por María Luisa Rubinelli y Aníbal Morcabel, secuestrados el 28 de febrero de 1977, en Ituzaingo 71 de Rosario. Ella fue liberada tras 28 días de cautiverio. María Luisa declaró haberlo visto en La Calamita "una vez que fue al baño y pudo correrse la venda". También reconoció sus gritos mientras era torturado: "era asmático y tenía una voz muy particular".
María Amelia González y Ernesto Traverso fueron secuestrados de Oroño 1567 en la madrugada del 26 de febrero de 1977, y llevados a La Calamita. Relató haber estado 14 días en una habitación cerrada y sin luz. Luego el "Comandante Sebastián" (Jorge Fariña) la liberó en el Parque Independencia. María Amelia también aseguró haber escuchado los gritos de su compañero Ernesto provocados por la tortura.
Jorge Ruffa: Era un docente oriundo de San Luis. El 28 de enero de 1977 fue secuestrado por el Ejército de su estudio en calle 1? de Mayo 3223. Carlos Novillo lo reconoció en La Calamita.
Juan Carlos Gesualdo: Fue secuestrado el 28 de abril del 77 en su casa, Avellaneda 495 de Rosario. Había sido candidato a concejal del Frente de Izquierda Popular en 1973. Tucu Constanzo aportó datos en su declaración ante la Justicia, y dijo que fue llevado a La Calamita, ejecutado y enterrado en las islas frente a Rosario.
Fernando Agüero: Conocido como "Pipa", secuestrado el 5 de septiembre de 1977 en Carlos Paz. Llevado al centro clandestino de detención La Perla y luego trasladado a Rosario. Jaime Dri lo ubica en la Quinta de Funes.
Raquel Negro: Secuestrada el 2 de enero de 1978 en Mar del Plata, fue trasladada a la Quinta de Funes, la Escuela Magnasco y la Intermedia, desde donde fue llevada a Paraná para dar a luz a sus mellizos.
Alberto Barber Caixal: Secuestrado el 14 de septiembre de 1977 en un bar de Rosario.
Héctor Larrosa: era un oficial de Montoneros, y fue llevado a la Quinta de Funes y La Calamita.
2 de enero de 2011
©rosario 12
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó la excarcelación del único militar que estaba preso en una cárcel común por crímenes de lesa humanidad en Santa Fe. Se trata del teniente coronel Domingo Morales, un ex jefe operativo del Destacamento de Inteligencia Militar 122, procesado por dieciséis homicidios, asociación ilícita y supresión de identidad de una menor, entre otros delitos, que quedó libre en abril del año pasado por una resolución de la Cámara Nacional de Casación Penal. El fallo de la Corte sienta jurisprudencia para que no sólo Morales vuelva a prisión, sino que también suceda lo mismo con otros represores de la provincia que hoy están en libertad por resoluciones similares de Casación.
[Sonia Tessa] Argentina. "Fui privada ilegalmente de mi libertad a los 16 años, a los 22 pude hacer la denuncia, y ahora que tengo 49 puedo estar declarando", dijo la testigo Laura Hanono en la última semana de audiencias de la causa Díaz Bessone. Casi una vida en busca de justicia. "Llevo 30 años preparando esta declaración", expresó el último día de noviembre María Inés Luchetti de Bettanín, cuya familia fue masacrada en enero de 1977. Cada una de las personas que puso el cuerpo frente al Tribunal Federal Oral número 2 subrayó el alto valor del proceso abierto el 17 de julio de este año, tres meses después de las condenas a prisión perpetua en la causa Guerrieri. El 2010 será inolvidable. El año de la justicia, aunque falten tantos, aunque los enjuiciados sean sólo una parte de la maquinaria del terrorismo de estado. Aunque 2011 también traerá nuevas condenas y procesos. Allí, en el lugar por el que bregaron desde enero de 1984, cuando pudieron hacer la denuncia, los militantes que sobrevivieron hablaron de sí mismos, contaron cómo era su vida cuando el terrorismo de estado los partió en dos. También hablaron de los compañeros y compañeras desaparecidos, les pusieron nombre y apellido, relataron el último gesto, el tiempo compartido en cautiverio, les rindieron homenaje, siempre con los ojos húmedos. Dijeron una y otra vez que el compromiso de declarar era reivindicar a los que no están.
Buenos Aires, Argentina. El ex dictador argentino Jorge Videla afrontará en 2011 dos juicios orales por delitos de lesa humanidad durante el régimen cívico-militar (1976-1983), tras ser condenado a prisión perpetua por el homicidio de 31 presos políticos en aquella etapa, informó una fuente judicial.
Argentina. Después de la condena contra 16 represores que actuaron en ese centro clandestino, el juez Daniel Rafecas, que encabeza la investigación por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército, procesó con prisión preventiva a cinco acusados por crímenes contra los derechos humanos.
Argentina. Según datos de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el Terrorismo de Estado, dependiente de la Procuración General de la Nación, durante el año 2010 un total de 172 personas han sido o están siendo juzgadas en juicios orales o escritos.
Santa F, Argentina. La Liga Argentina por los Derechos del Hombre y Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas denunciaron ayer que "la seguridad de los testigos y querellantes y el derecho a garantizar la realización de las audiencias orales en la causa Díaz Bessone, se ve puesta nuevamente en riesgo". Es que el Tribunal Oral II compuesto por Beatriz Caballero de Barabani, Jorge Venegas Echagüe y Otmar Paulucci -que rechazó los pedidos de detención de los imputados en la causa- resolvió frente a la feria judicial de enero que Ruben Lofiego, Mario Marcote, Carlos Scortecchini, Ramon Vergara y Ricardo Chomicki "sólo deban presentarse a firmar semanalmente ante el Patronato de Liberados de la Provincia de Santa Fe". "Pese a la gravedad y a la importancia de esta decisión, hasta la fecha el Tribunal no ha notificado a las partes querellantes, dejando aún más expuestas a las víctimas que valientemente dan su testimonio audiencia tras audiencia", dice el texto firmado por Elida Luna, Héctor Medina, Lilian Echegoy y Gabriela Durruty entre otros.
[José Maggi] Argentina. La incorporación de tres nuevos testimonios en el pedido de indagatoria del obispo Eugenio Zitelli, que publicó ayer Rosario/12, se suma a siete testimonios que acusan al sacerdote -entonces capellán de la policía- de participar en la represión ilegal que tuvo como epicentro de la zona al Servicio de Informaciones. Graciela Borda Osella, María Inés Luchetti de Bettanín y Olga Cabrera Hansen son algunas de las ex detenidas que vieron al sacerdote en los lugares de detención, y lo escucharon justificar la tortura como método para obtener información. Ante esta pluralidad de pruebas, el fiscal federal Gonzalo Stara consideró que el religioso debe ser considerado "responsable por casos particulares".