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argentina

un juicio por apropiación


Increíble desfachatez de pareja de apropiadores de hijos de desaparecidos: pide nulidad de pruebas y absolución. Deberían estar muertos.
Argentina. El juicio por la apropiación de Bárbara García Recchia es otro de los que están llegando al final. Las audiencias de la semana pasada terminaron con el alegato de la defensa del ex oficial del Batallón 601 de Inteligencia Luis José Ricchiutti y su mujer Elida Hermann, que pidieron la nulidad de las pruebas del allanamiento y de extracción de sangre y, luego de quitarle la entidad de crimen de lesa humanidad, pidieron la prescripción de la prueba. Mañana deberán replicar la fiscalía y la querella a cargo de los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo. La fecha prevista para la sentencia es el 28 de diciembre.
La semana pasada el fiscal Carlos Casani pidió un cuarto intermedio para responder el alegato de la defensa. Había pedido 20 años de prisión para Ricchiutti y 14 para Hermann, una pena notablemente inferior al pedido de Abuelas que requirió 25 años para Ricchiutti y 19 para Hermann. "Nosotros vamos a recordar que Bárbara tomó la decisión de dar sangre durante el allanamiento, y como ese caso se verificaron muchos otros", explicó anoche el abogado de Abuelas Alan Iud, entre los aspectos con los que replicarán a la defensa. Los abogados de los acusados lo que están intentando es demostrar que la decisión de Bárbara estuvo condicionada, pero la realidad es que su aceptación se dio con los mismos mecanismos que la Corte Suprema de Justicia ya validó.
20 de diciembre de 2010
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el camino de la cal


Relato del testigo.
Santa Fe, Argentina. Los ocho cuerpos hallados en la fosa clandestina del campo San Pedro estaban cubiertos de cal: el elemento clave que guió la búsqueda y llamó la atención a Carlos Jesús Castellanos, en 1977. "Un día, a media mañana llegó un grupo del Ejército. Por experiencia, logro distinguir entre ellos a algunos que pertenecían a Inteligencia. Yo sabía que cuando venían los de Inteligencia, me tenía que retirar. Días atrás habían descargado gran cantidad de bolsas de cal, cosa que me había llamado la atención. Las habían apilado en una de las habitaciones de lo que era el casco antiguo del campo", relató el baqueano.
"A mí me traen a Santa Fe, al Distrito Militar. Y en estas situaciones, yo sabía también que no iba a poder volver al campo, por lo menos en tres o cuatro días, así que aprovecho para volver a mis pagos y ver a mi familia".
"Cuando vuelvo al campo, veo que ya no estaban las bolsas de cal apiladas en la pieza. Uno como baqueano que siempre fue, conocía cada rincón, cada huella, cada hondonada del campo porque diariamente lo recorría a pie o a caballo para arreglar un alambrado, buscar un animal o hacer cualquiera de las tantas tareas que uno desarrolla normalmente para mantener un campo", afirmó.
"Era común encontrar pozos y excavaciones. Era un campo de maniobras del Ejército, así que era normal que cavaran trincheras o casamatas, pero nunca se tomaban el trabajo de taparlas, quedaban así nomás, al descubierto. Pero esta vez, lo que me llama la atención es que los habían vuelto a tapar con tierra. Si bien no había rastros de la cal en los alrededores de la fosa, yo había escuchado que era una práctica común en estos casos el uso de la cal. Y desde que yo llegué al campo, en el vecindario se hablaba de que ocurrían estas cosas en el campo de San Pedro", recordó Castellanos.
La Casa de Derechos Humanos recibió el testimonio de Castellanos el 2 de setiembre de 2006, formalizó la denuncia ante el juez federal Nº2, Francisco Miño, el 19 de marzo de 2007 y después acompañó el relato del testigo de cargo.
20 de diciembre de 2010
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héroe anónimo


La Casa de Derechos Humanos revela su principal informante: Castellanos, el memorioso. El hombre que fue cuidador del campo San Pedro, del Ejército, fue fundamental para que se descubriera el lugar de exterminio y se hallara la fosa común con ocho cuerpos. Había pedido que su nombre se reservara hasta su muerte.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La pregunta ronda en la Casa de Derechos de Santa Fe, donde una pesquisa de años descubrió el centro de exterminio que operó en el campo militar San Pedro, en las cercanías de Laguna Paiva, durante la dictadura. Y la respuesta ofrece el nombre de un baqueano que por primera vez se revela en público: Carlos Jesús Castellanos, el cuidador del campo que conservó los secretos del terrorismo de estado durante treinta años, aportó datos sobre los enterramientos clandestinos ya 1985, sufrió las consecuencias y ratificó su testimonio, en 2006. El hallazgo de una fosa común con ocho cuerpos en junio de este año, uno de ellos ya identificado: María Esther Ravelo, desaparecida en Rosario en 1977, confirmó su relato. "Acá el verdadero héroe es Castellanos", dijo uno de los investigadores.
Rosario/12 accedió la semana pasada a documentos y fotos de la investigación que los organismos de derechos humanos de Santa Fe -Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y el Movimiento Ecuménico hicieron en soledad durante años. La trama comienza a reconstruirse con un testigo clave: Castellanos, pero con el compromiso de no revelar su nombre hasta después de su muerte. "Siempre hubo un acuerdo para preservar su identidad, que cumplimos a rajatabla. Y si hoy, lo revelamos es porque la familia aceptó que lo hagamos", agregó otro de los investigadores.
Sin el testimonio de este hombre del interior, sencillo y digno, las fosas clandestinas de San Pedro nunca se hubieran descubierto. "Su aporte a la memoria, a la verdad y a la justicia es inestimable. Acá, el verdadero héroe es Castellanos", comentaron los militantes de la Casa de Derechos Humanos. "El fue el hombre que preservó e insistió con la verdad dos veces. La primera vez, en 1985 y eso le costó que lo echaran del campo como a un perro", explicaron.

¿Cómo fue eso?
En 1985, Castellanos aportó datos sobre lo que había visto en el campo San Pedro, durante la dictadura. No fue una denuncia porque la Conadep ya había terminado su trabajo. Pero los militares se enteraron y lo echaron pocos días después. Hay que ubicarse en la época, los integrantes de la Conadep se movían una cuadra y estaban bajo seguimiento de los militares. Por ejemplo, cuando fueron a la ciudad de Reconquista a recibir testimonios y denuncias, los siguieron vehículos de la Fuerza Aérea y automóviles sin identificación.
-Y después, ¿aceptó testimoniar ante la Casa de Derechos Humanos?
Así es. Fue el 2 de setiembre de 2006 (en un testimonio luego incorporado a la causa judicial), cuando decidió volver al campo San Pedro, junto con el equipo de investigación de la Casa de Derechos Humanos. Y marcó los lugares donde podrían estar las fosas clandestinas. El habló de dos fosas. Eso es lo que nosotros tenemos documentado y con fecha.

¿Hay algún croquis?
Un mapa de los posibles enterramientos. Castellanos volvió a entrar al campo casi 30 años después, cuando las modificaciones del terreno que se habían producido eran muy profundas. Había muchos cambios: nuevos desmontes, nuevos alambrados, una zona de siembra más amplia. En fin, un montón de cosas que lo podían guiar en la orientación ya estaban muy cambiadas. Y le costaba recorrer el campo a pie porque antes, en 1977, lo recorría a caballo y no era lo mismo.
"Sin embargo, fue muy preciso en la indicación de las fosas clandestinas", comentó un investigador. "Marcó una línea norte sur y le erró por muy poco. Sobre la línea de coordenadas norte sur que él ubicó, la precisión es asombrosa: le erró por 331 metros. Y ya la transformación que había tenido el campo era muy grande", agregó.
"Castellanos había sido el arrendatario del campo, era un pequeño productor con una posición política. Leía mucho el Martín Fierro. Y no fue fácil ganarle la confianza, porque él se había sentido abandonado en 1985, cuando el Ejército lo echó como un perro y ni siquiera lo dejó sacar sus pertenencias, perdió todo. Cuando lo echaron del campo, lo llevaron hasta la tranquera y le dijeron: ’Acá no entra más’. Aparte, ¿quién era Castellanos contra el Ejército Argentino en 1985? Quedó desamparado. Después, costó mucho encontrarlo en un pueblito cerca de La Paz, en Entre Ríos. Y en esto tuvo mucho que ver la gente de Laguna Paiva".

Y después, tuvieron que convencerlo que diera su testimonio.
Sí. Cuando fuimos al campo estaba al límite de sus fuerzas, ya estaba enfermo. Murió en 2008. Pero tenemos la certeza de que todo lo que hizo fue a conciencia. Era una persona que no olvidó esto durante más de 30 años. Y su familia tuvo mucho que ver. Por eso decimos que el verdadero héroe es Castellanos, de los muchos que hubo en esa época que mantuvieron una actitud digna. Castellanos se podía haber callado la boca como lo hicieron muchos. Si uno le pregunta a cualquiera de los dueños de campos linderos a San Pedro, todos miran para otro lado. Ninguno dijo: esta boca es mía. Y eso se ve en la causa, el juez citó a declarar a los propietarios de los campos linderos y nadie sabe nada. Castellanos dijo todo lo que vio y no le costó asociar los operativos del Ejército con el rumor que corría en Laguna Paiva y en toda la zona sobre lo que los militares hacían en San Pedro. No le costó asociar lo que había escuchado con lo que después vio en el campo.
20 de diciembre de 2010
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expectativa en el caso miguel bru


Tras la declaración de un testigo de identidad reservada que indicó que los restos del estudiante desaparecido en 1993 podrían estar en un predio de Berisso, la fiscalía ordenó un procedimiento en el lugar indicado y se encontraron restos óseos. Mañana comenzarán con las excavaciones para profundizar la pista.
Argentina. El hallazgo ocurrió ayer, en un terreno ubicado en la calle 13 y 170, de la localidad vecina a la capital provincial, tras un procedimiento ordenado por el fiscal de la causa, Fernando Cartasegna. El testigo de identidad reservada había indicado que el estudiante de periodismo desaparecido y asesinado hace 17 años en La Plata había sido enterrado en un cañaveral dentro de ese predio. Los restos encontraron restos óseos que serán analizados.
Además, mañana comenzarán con las excavaciones para profundizar la pista aportada por el testigo de identidad reservada. Mientras tanto, el fiscal ordenó que el predio quede bajo la custodia de efectivos de Prefectura Naval Argentina y la Policía Federal, ya que la fuerza de seguridad bonaerense está separada de la pesquisa.
Miguel Bru, fue torturado, asesinado y posteriormente desaparecido por personal policial de la comisaría novena de La Plata, el 17 de agosto de 1993. Tras más de 17 años, y a pesar de la gran cantidad de allanamientos que se han realizado en base a distintos testimonios, sus restos jamás pudieron ser hallados.
En 1999, tras un juicio oral y público, los ex policías Walter Abrigo y Justo López fueron condenados por el crimen y desaparición del estudiante, mientras que el ex comisario Juan Domingo Ojeda y al ex oficial Ramón Ceressetto, fueron hallados culpables de encubrimiento.
20 de diciembre de 2010
19 de diciembre de 2010
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sentenciarán a chacal videla


Videla recibirá el miércoles sentencia de histórico juicio en Argentina. El ex miembro de la junta militar del vecino país está siendo juzgado, junto a otros 30 acusados, por crímenes de lesa humanidad ocurridos entre 1976 y 1983.
Argentina. El ex miembro de la junta militar argentina Jorge Rafael Videla y otros 30 acusados, entre ellos el general Luciano Benjamín Menéndez, recibirán el próximo miércoles la sentencia del histórico juicio que se les sigue en la provincia argentina de Córdoba por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura (1976-1983).
Se trata del primer veredicto que escuchará Videla en 25 años, desde el Juicio a las Juntas Militares realizado en 1985, lo que ha llevado a organismos humanitarios a considerarlo el proceso más importante en el último cuarto de siglo. La Secretaría argentina de Derechos Humanos transmitirá en directo la lectura de la sentencia en la sede de la dependencia, a la que se espera que acudan funcionarios, dirigentes humanitarios y políticos, informaron fuentes oficiales.
Los miembros del Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba, unos 800 kilómetros de Buenos Aires, serán los encargados de leer el miércoles el veredicto de los 30 acusados en el juicio, iniciado el 2 de julio pasado, precisó el Centro de Información Judicial (CIJ).
El fiscal Maximiliano Hairabedián solicitó la pena de prisión perpetua para Videla por considerarlo el "máximo responsable" de la confección de un plan sistemático "para eliminar opositores" durante el régimen militar. La fiscalía también pidió la pena de cadena perpetua para Menéndez, mientras que los abogados defensores pidieron la absolución del general y también del ex dictador Videla.
Los acusados fueron sentados al banquillo por el asesinato en la dictadura de 31 presos de la Unidad Penitenciaria San Martín de Córdoba, conocida como UP1, y por los secuestros y torturas en 1976 de seis víctimas señaladas en el régimen como "infiltrados de organizaciones revolucionarias".
"Las condenas van a ser contundentes y a cadena perpetua para varios. Sin ninguna duda esperamos una sentencia concordante con la prueba documental y testimonial que se ha adjuntado al juicio", señaló el abogado Miguel Hugo Vaca Narvaja, hijo de una de las víctimas desaparecidas y querellante en el juicio.
El juicio, por el que desfilaron más de 100 testigos, destapó crudos relatos de la represión, aunque tanto Videla, de 85 años, como Menéndez, de 83, negaron su responsabilidad en los delitos juzgados.
"Reitero y asumo en plenitud mis responsabilidades en todo lo actuado por el Ejército en la guerra en contra de los subversivos", sostuvo Videla durante el juicio, en el que también dijo sentirse "intimidado por ser un preso político".
Una vez concluido el proceso en los tribunales cordobeses, Videla tendrá que afrontar otro en Santiago del Estero (norte del país) por el asesinato de un estudiante en 1976, otra de las múltiples causas que se le siguen por violaciones a los derechos humanos.
En 1985, dos años después del restablecimiento de la democracia, Videla fue condenado a reclusión perpetua en el Juicio a las Juntas, aunque en 1990 fue indultado por el entonces presidente, Carlos Menem. En 1998 regresó a la cárcel, pero inmediatamente después un juez le concedió el arresto domiciliario, que mantuvo durante una década, hasta que fue trasladado a la cárcel militar bonaerense de Campo de Mayo.
En 2006 un juez anuló su indulto y en abril de este año la Corte Suprema ratificó esa decisión.
[Ilustración viene del blog friendly dictators.]
20 de diciembre de 2010
19 de diciembre de 2010
©la tercera
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la maldita policía


A pesar de los años de democracia, aun subsiste una desconfianza cultural hacia la fuerza. Un hecho de esta semana lo reafirma.
[Alicia Simeoni] Argentina. Alejandro Guerrero es fotógrafo del diario El Ciudadano, esta semana paseaba por la costa central cuando fue detenido en el marco de un procedimiento que realizaba la policía. Estuvo incomunicado por horas y fue brutalmente golpeado en la comisaría 3º. El hecho vuelve a poner en el tapete el accionar de una fuerza que no logra sacarse las sospechas de encima.
El imaginario social en relación con la policía no es bueno. La fuerza supo ganarse la desconfianza, las críticas y el temor de quienes quieren que de verdad sea una instancia a la que se pueda recurrir sin los aditamentos que remiten al miedo, al escozor, al rechazo. ¿No son acaso las sensaciones que experimenta gran parte de la población cuando se acerca a una comisaría? Como en todos los órdenes de la vida las generalizaciones pueden dar lugar a equívocos y para eso están las excepciones, pero también el reconocimiento gubernamental y social de que existe una cultura enraizada en la institución que hace que casos como el del fotógrafo Alejandro Guerrero, del diario El Ciudadano, sean posibles: una persona sale de su casa a tomar un café, a caminar junto al río y termina detenido, incomunicado, literalmente borrado del mapa durante más de 6 horas, golpeado a mansalva. Y eso que el aspecto físico elemento de juicio tan arbitrario como peligroso y estigmatizante , lo muestran a Guerrero como lo que es, alguien que tiene acceso al trabajo y no forma parte del mundo de los excluidos, de esas personas anónimas que cuando sufren el maltrato, la agresión y la violencia policial no pueden denunciar. Por el caso Guerrero hubo imputaciones judiciales para los directos agresores, Ignacio González y Luis Barrionuevo, con 25 años en la fuerza, y decisiones políticas de relevamiento por parte del gobierno provincial en relación con los jefe y subjefe de la comisaría 3ª donde ocurrieron los apremios, Adolfo Luna y Aníbal Giménez, del inspector de Zona 1º Walter Miranda y del jefe de Orden Público, Aníbal Rodríguez.
La licenciada en Historia Zulema Morresi, docente de la Carrera de Comunicación Social en la Facultad de Ciencia Política de Rosario como titular de Perspectivas Sociofilosóficas y la penalista Matilde Bruera, defensora pública oficial en el Tribunal Oral Federal Nº 2 y directora del Centro de Investigación en Derechos Humanos "Juan Carlos Gardella" de la Facultad de Derecho, dan una mirada sobre la institución policial, la extracción social de sus integrantes, los elementos para tener en cuenta a la hora de hablar de una reforma de la fuerza, la relación de esos integrantes con la violencia y el delito y la necesidad de avanzar mucho más allá de las sanciones hacia una reforma que Morresi y Bruera consideran, respectivamente, que es un proceso que fracasó o que todavía no se hizo. Invocación de la cultura policial y la responsabilidad de los tres poderes, no sólo del Ejecutivo.
Para Zulema Morresi el caso Guerrero "revive fantasmas del pasado reciente: tortura, desaparición, oscuras celdas. Nos lleva también a preguntarnos por la Policía que tenemos y si cambió en estos 27 años de democracia". Y dice que más que recurrir a "la dupla terrorismo de estado/ democracia, conviene pensar en que la institución no es una isla y que juzgarla desde un ’deber ser’ no clarifica la singularidad del presente". De allí que explica que: "Esta policía, sus agentes, salen de esta sociedad, de los mismos barrios en que opera la delincuencia y se constituyen como sujetos desde semejantes experiencias familiares y sociales".
Para la complejidad del análisis de la estructura de la población policial y de las relaciones que muy, pero muy a menudo se establecen con el delito, la docente en Perspectivas Sociofilosóficas sostiene que si gran parte de la sociedad reclama "mano dura", si también se piensa que la inseguridad se resuelve con castigo y represión y si personalidades mediáticas consideran que "hay que matar", no es de extrañar que aquellos encargados de mantener el orden actúen con tal impunidad. "La sociedad -sigue , no está dividida entre delincuentes y gente decente: otra vez la dupla `ladrón y poli` no es el juego que creíamos de niños, son dos costados de una misma realidad. Sujetos tramados por racismos de clase, de etnia, de sexo, lo vimos estos días con los sucesos de Villa Lugano. No sólo es el mismo marco de intolerancia, sino que en muchos casos se trata de circuitos de delincuencia compartidos y que sostienen esas experiencias comunes. La crudeza del delincuente no es de otra naturaleza que la del policía. Crudeza, por otra parte, necesaria para moverse en ese medio".
Además Zulema Morresi plantea que: "Los intentos de reforma del aparato policial no han dado los resultados esperados" y que enseñar derechos humanos "no alcanza para transformar mentalidades con autoritarismos arraigados y menos para romper la trama delictiva en la que están inmersos". De allí que formula otro interrogante entre la distancia que media y las operaciones que obturan la relación entre la intencionalidad política "de excelentes profesionales que intentan modificar la institución y la práctica cotidiana de esos agentes que ya está naturalizada". Por eso sostiene que se trata, entonces, de un problema que refiere al funcionamiento de la normatividad y la violencia en nuestra sociedad, "por este motivo sancionar al responsable no alcanza. Habría que reformular la idea de seguridad, ya que el principio de toda seguridad ciudadana pasa por el respeto a los derechos humanos. La diferencia entre la violencia delictiva y la violencia policial es que la segunda se ejerce dejando a la víctima en las sombras de una absoluta indefensión. Luego, afirma Morresi, desarticular los circuitos: violencia delictiva y violencia policial. Difícil desafío, de todos modos, comenzar por la denuncia y el repudio de estos hechos es imprescindible".

Desconocidos y Vulnerables
Para Matilde Bruera se puso en evidencia una vez más cómo acciona la policía de Santa Fe, en este caso en Rosario y en pleno centro de la ciudad. "Desgraciadamente -dice la privación de libertad de las personas sin ningún motivo, o por motivos ilegales, la tortura y las vejaciones en dependencias policiales no son hechos excepcionales, sino que son prácticas muy enraizadas en la cultura policial. Lamentablemente lo he visto, y lo sigo viendo en mi tarea profesional cotidiana, ocurre que nunca salen a la luz pública, porque las víctimas son desconocidas y vulnerables, la policía goza de impunidad, y las crónicas policiales de los medios de comunicación, suelen entusiasmarse con denuncias y condenas, y no suele abrir otros interrogantes, que también podrían ser bien evidentes".
Para Bruera: "El poder político no se decide a reformar la institución policial, que sigue con la misma estructura, ineficiencia y prácticas sistemáticas ilícitas que ha tenido siempre, y que tantas vidas ha costado a la sociedad argentina. Esto no se modifica con meros cambios curriculares en la formación, ni con cursos de derechos humanos. Para ello resulta necesario una rotunda decisión política que no admite ambigüedades, un conocimiento profundo del tema, que tiene que ver con estudios teóricos sobre la policía, sobre cómo se debe organizar para adecuarse a un estado democrático de derecho, tomar experiencias positivas de otros países, pero además de ello, resulta imprescindible conocer cómo opera en concreto en nuestra ciudad, sus vinculaciones con el delito, sus prácticas en ámbitos de prevención e investigación -para llamarlas de alguna manera , y también cómo opera en sus prácticas dirigidas a la administración de justicia. A saber, cómo presenta, cómo informa, cómo relata, cómo testimonia en las audiencias. Hay que deshilvanar el discurso policial concreto, para saber quién es quien, con qué y con quien está vinculado, como actúa, y que hace".
La problemática de la institución policial aparece como una responsabilidad que es sólo del Ejecutivo. ¿Y a los otros poderes, qué rol les corresponde?
Claro que la responsabilidad es de todos los poderes, tanto en el ámbito provincial como nacional. Los legisladores santafesinos han tenido el mérito de reformar el procedimiento penal, pero no arremeten definitivamente contra las amplias facultades policiales, y el Congreso de la Nación, legisla ampliando el poder punitivo para satisfacer las campañas sobre seguridad, y cada vez hay más espacios de arbitrariedad policial.
Es una vergüenza que después de tantos años de democracia, todavía se mantengan vigentes, las leyes nacional y provincial que permiten la detención por averiguación de antecedentes, a las que si bien se les ha puesto un límite conceptual -indicios serios de culpabilidad , y otro limite horario, lo cierto es que a esos límites no los controla nadie, y es la herramienta que usa la policía para privar de libertad a quien se le da la gana.
La privación ilegal de la libertad, es la que expone más seriamente a la tortura y los tratos crueles y degradantes, como en el caso de Alejandro Guerrero.

Responsabilidad Judicial
La defensora oficial del Tribunal Oral Federal Nº 2 explica además que también tiene gran responsabilidad el Poder Judicial, "ya que son los jueces los que garantizan la impunidad del accionar policial. Si ellos que deben controlar las garantías, no lo hacen, o en sus sentencias avalan todo tipo de detenciones, allanamientos e inteligencia ilegales que se hacen sobre las personas, y la sistemática invocación de denuncia anónima que encubre la complicidad policial con el delito, la policía nunca va a entender cuáles son sus límites".

Usted plantea que existen investigaciones espúreas.
Como ejemplo, hace pocos días salió publicado en los diarios un fallo de casación que ratificó una nulidad declarada por el T.O.2 de Rosario, ya que una joven había sido víctima de presiones policiales para obligarla a confesar, y en el mismo fallo se denunció que la joven fue sometida a una intervención quirúrgica con presencia policial en un quirófano. Este tipo de vejaciones espantan, pero lo más preocupante, es que una investigación de origen tan espúreo, y de prácticas tan abusivas, haya podido transitar los tribunales rosarinos durante un tiempo, y mantener privada de libertad a una persona. Afortunadamente este caso tuvo un final feliz, pero son los menos, y el sufrimiento ya estaba infringido.

Y como si esto fuera poco, en nuestra ciudad, a los concejales no se les ocurrió mejor idea que incursionar en temas penales, y se dedicaron a ampliar espacios de corrupción policial. Se sancionó una ordenanza que habilita un mecanismo de denuncias penales anónimas, absolutamente ilegales e inútiles, que llenan las fiscalías de peleas entre vecinos, e impide el trabajo serio. Por otra parte habilita un instrumento más de corrupción policial, ya que se le otorga a la policía un nuevo recurso para avalar sus persecuciones ilegales inventando denuncias anónimas a diestra y siniestra, para cubrir a algunos, y punir a otros.
Cuando suceden estas cosas, también debemos reclamar a los medios de comunicación su responsabilidad cuando generan reclamos punitivos contra la inseguridad. Estos son los resultados de la llamada "mano dura". Esta vez, atacaron a alguien conocido y con capacidad para defenderse, y por quien han reaccionado sus colegas, el Sindicato de Prensa Rosario y la sociedad democrática que se enteró del hecho.
Pensemos que esto que le pasó a Alejandro Guerrero, y que es realmente gravísimo, es lo que sufren cotidianamente los desconocidos de siempre, y no debe sucederle nunca más a nadie si queremos vivir en una sociedad democrática, igualitaria, y segura para todos.
20 de diciembre de 2010
19 de diciembre de 2010
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17 procesados, 2 presos en causa feced


De los 17 procesados en la causa Feced por terrorismo de estado, solo dos están presos. Es la causa más importantes de la región en materia de terrorismo de Estado y tiene pocos detenidos de manera efectiva. Incluso los más emblemáticos como Díaz Bessone, ‘El Ciego’ Lofiego y Mario ‘El Cura’ Marcote, están en sus domicilios.
[José Maggi] Argentina. De los 17 procesados con los que cuenta la causa Feced (residual) sólo dos de ellos están efectivamente detenidos. Los restantes solo tiene prisión domiciliaria o bien están en libertad. Lo dos reos tras las rejas son Lucio César Nast alias ‘el Ronco’ y Carlos Ulpiano Altamirano, alias ‘Caramelo’ que fue el último en intentar pasar las fiestas en familia, aduciendo sufrir de "diabetes e hipertensión". Al menos hasta el momento le negaron esa posibilidad: el fiscal Gonzalo Stara argumentó su denegatoria ante el juez federal Marcelo Bailaque quien le dió la razón, y ante la apelación de Altamirano, envió el expediente a la Cámara de Apelaciones para que resuelva.
Su abogado defensor Germán Artola adujo en un escrito que a la diabetes e hipertensión "se suman la ansiedad generalizada que el estado de detención produce, fruto de la incertidumbre que pesa sobre su suerte y-a que se encuentra procesado y no existe fecha estimativa de juicio- y al distanciamiento de su familia, eje central de su vida, cuyo afecto y presencia resultan esenciales para sobrellevar las dolencias que lo aquejan" según planteó el defensor oficial de Altamirano.
Ante la petición, el fiscal Stara entendió que no hay motivos para pensar que el tratamiento para diabetes e hipertensión no puedan ser suministrados en la alcaidía de la Jefatura de policía donde se encuentra detenido.
Lo cierto es que hay 15 represores procesados en la causa Feced que están en sus domicilios. Tal el caso de:

- Eduardo Dogour alias ‘Picha’, LE 5.522.597, nacido el 5 de enero de 1949 y domiciliado en Pasaje del Campo 4.475 de Rosario.

- Ernesto Vallejo, alias ‘Managua’, LE 8.524.146 nacido el 3 de marzo de 1951 y domiciliado en Marcos Paz 2991 de Villa Gobernador Gálvez. Era cabo de la policía de Santa Fe durante la última dictadura.

- Pedro Travagliante, alias ‘Traba’, LE 7.841.231 nacido el 14 de agosto de 1949 y domiciliado en Pasaje 13 de Agosto Nº 675 de Rosario. Era agente en el Servicio de Informaciones.

- Ovidio Marcelo Olazagoitia, alias ‘Vasco’, LE 6.015.967 nacido el 31 de enero de 1936 y con domicilio en avenida Francia 1173. Era oficial ayudante de la policía.

- Telmo Alcides Ibarra a alias ‘Rommel’ nacido el 11 de marzo de 1942 en Nogoyá (Entre Ríos) y con domicilio en Saavedra 55 de Viale (Entre Ríos). Era oficial principal de la policía santafesina.

- Héctor Julio Fermoselle alias LE 8.048.971 alias Darío, nacido el 12 de febrero de 1950, con domicilio en Alsina 1955 de Rosario. Era agente en el Servicio de Informaciones.

- Ricardo Miguel Chomicky, alias Cady, DNI 12.804.205 nacido el 16 de febrero de 1957.

- Ramón Genaro Díaz Bessone, general Jefe del Segundo Cuerpo de Ejército.

-José Rubén Lofiego, alias ‘Ciego’ o ‘Menguele’ LE 7.685.452 nacido el 9 de mayo de 1949.
20 de diciembre de 2010
19 de diciembre de 2010
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se estanca tlc con colombia


"No habrá TLC en el futuro próximo", dice la Casa Blanca. El portavoz de Barack Obama, Robert Gibbs, anunció ayer que en los próximos meses el presidente no enviará al Congreso el acuerdo comercial con Colombia para su aprobación. Luego dio reversa. Esta es la historia.
Bogotá, Colombia. Se esfuman las posibilidades de que el Congreso de Estados Unidos apruebe próximamente el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y ese país (TLC). Robert Gibbs, portavoz principal del presidente norteamericano Barack Obama, lo dijo ayer clarísimo. "En los meses que vienen, el acuerdo con Colombia no irá a la Cámara de Representantes ni al Senado", le indicó Gibbs a la prestigiosa página ‘web’ Politico, "porque no cuenta con los votos suficientes".
Las palabras de Gibbs reflejan que Obama desconfía que el TLC logre el respaldo mayoritario de los 435 representantes y los 100 senadores de Estados Unidos. El vocero también advirtió que, para conseguir ese apoyo, la Casa Blanca busca hacerle "unos cambios no especificados" al acuerdo comercial y manifestó que el TLC no posee tantos amigos en el Congreso como el tratado suscrito entre Estados Unidos y Corea del Sur, que será llevado al Legislativo.
Pero, ojo, porque poco después de haber dicho lo uno, Gibbs dio reversa y dijo lo contrario. En una nota publicada hoy en la página ‘web’ de la Casa Blanca, rectificó. Afirmó que Obama aún no ha fijado un cronograma de trabajo con respecto al TLC con Colombia y que el presidente le ha dicho a Ron Kirk, Alto Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), que resuelva con el gobierno colombiano los problemas pendientes. "Es una promesa sólida", sentenció.
En el Congreso norteamericano, la oposición al TLC proviene de la bancada del partido demócrata, que acoge los reparos de la central obrera AFL-CIO, según la cual en Colombia no se respetan los derechos de los sindicalistas. Por otro lado, Gibbs dijo que, luego de los comicios legislativos del pasado 2 de noviembre, en los que la oposición republicana recuperó las mayorías en la Cámara, no se sabe si los miembros del ultraconservador Tea Party (Partido del Té) vean con buenos ojos el TLC.
Más allá del "ni sí, ni no" de Gibbs, sus palabras son un portazo en las narices del gobierno colombiano. La cosa es simple. El TLC fue firmado el 22 de noviembre de 2006, hace más de cuatro años. Pocos después la hasta ahora presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, la demócrata Nancy Pelosi, lo metió en el congelador al impedir que fuera sometido a una votación. Y hoy la suerte del tratado depende de Obama, que lo tiene en un cajón y la verdad no ha movido un dedo para abrirlo.
La noticia sobre el TLC se produce poco antes de fin de año, cuando el Congreso en Washington decide si prorroga los efectos de la Ley Andina de Promoción Comercial y Erradicación de la Droga (ATPDEA, por sus siglas en inglés), por la cual centenares de productos colombianos se exportan a Estados Unidos sin pagar aranceles. La vigencia de la ley termina el 31 de diciembre. El martes pasado, la Cámara de Representantes aprobó una prórroga por año y medio. Pero falta la decisión del Senado.
18 de diciembre de 2010
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