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argentina

sobre el pollo y chomicky


Fue entregado por sus patrones a un grupo de criminales de la policía.
Argentina. Hugo Cheroni fue secuestrado el 21 de mayo de 1977. En el Servicio de Informaciones lo torturaron. Luego supo que su domicilio, al que recién se había mudado, la patota lo obtuvo por la empresa en la que trabajaba, Saieva. A Hugo le había costado mucho conseguir trabajo, por su militancia gremial, y ante el primer reclamo (del que no participó), lo echaron. Después, los empresarios le dieron su domicilio a la patota. Y todos sus compañeros de trabajo quedaron convencidos de que lo habían matado, porque la policía volvió a lugar a decirle a los dueños de la fábrica industrial de la zona norte del cordón industrial que "el asunto del terrorista que tenían infiltrado está liquidado". El juez Otmar Paulucci le preguntó al testigo quién era el dueño de la fábrica, y Cheroni le dijo que llevaba el mismo apellido. Después de estar más de dos meses en el Servicio de Informaciones, donde lo torturaron, fue trasladado a Coronda. Estuvo dos años presos.
El hermano de Hugo, Juan Carlos Cheroni hizo una declaración contundente sobre los represores. Y se refirió también a Chomicky, de quien dijo que "no estaba con los presos ni actuaba como uno de ellos". Hizo un contraste con el Pollo Baravalle, de quien dijo que estaba alojado en una habitación especial: "Conmigo y con mi esposa, el Pollo tuvo una actitud digna. Y hay una contraposición con lo actuado por Chomicky, que se comportaba como un policía, como un verdugo de sus propios compañeros".
15 de diciembre de 2010
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habló ana maría moro


Conmovedor relato de Ana Moro en el juicio a los represores. Su declaración tuvo dos puntos centrales: la desaparición de su gemela y su cuñado y sus días de cautiverio en el SI.
[Sonia Tessa] Argentina. Casi al final de su declaración, a Ana María Moro le preguntaron por Mario Alfredo Marcote, alias El Cura. "Lo conozco perfectamente, es ese señor que está acá atrás", dijo y se dio vuelta para señalar a uno de los acusados de la causa Díaz Bessone, el que siempre asiste con un saco lila. "No le puedo decir señor a ese asesino", remató. En el Servicio de Informaciones, Ana escuchó a Ricardo Chomicky participar en la tortura hacia un joven. La testigo declaró ayer en nombre propio así como el de su hermana gemela, Miriam y su cuñado, Roberto de Vicenzo, desaparecidos el 27 de septiembre de 1976, cuyos homicidios forman parte del juicio. Ana fue secuestrada el 21 de mayo de 1977 y retenida ilegalmente durante 11 días. Su declaración tuvo dos puntos centrales: la desaparición de Miriam y Roberto; así como los días de su propio secuestro, donde pudo ver a los represores y se enteró de que su gemela y su cuñado habían sido asesinados. Contó de los hábeas corpus denegados en los fueros federal y provincial, tras la desaparición, y dijo que el juez federal Pedro Barta negó conocer el paradero de Miriam, al mismo tiempo que firmaba el expediente de su cadáver NN enterrado en el cementerio de Casilda pocos días después del secuestro. Otra intervención del magistrado le hubiera ahorrado a la familia años de incertidumbre. Hubo un momento en el que todos, la testigo y el público, lloraron: cuando Ana contó cómo debió explicarle a sus sobrinos (Darío tenía un año y Gustavo siete meses en el momento de la desaparición) que los padres estaban muertos.
Ana Moro fue secuestrada junto a su esposo, Juan Carlos Cheroni. El sábado 21 de mayo de 1977, entre las 13 y las 14, Juan Carlos estaba en la vereda de su casa, en Vera Mujica 1281, arreglando una moto. Ella estaba embarazada de cinco meses. Llegaron dos autos con hombres de civil, le pegaron a él y le preguntaban por su hermano Hugo. Juan no les dijo donde vivía. La familia tenía suficiente sufrimiento con dos desaparecidos.
La patota buscaba a Hugo Cheroni, por su actividad gremial y estaban dispuestos a dejarla a Ana en su casa, pero alguno de los efectivos reconoció el rostro. "Ella es hermana de una montonera que está presa, la llevamos", dijo el represor. Ana y Miriam eran gemelas idénticas. Ana fue llevada a la Jefatura junto a su esposo. Allí se encontró con Hugo y su mujer, Stella Poroto. Los cuatro declararon ayer. Hugo estuvo detenido dos años, primero en el Servicio de Informaciones y luego en Coronda. Ana, Stella y Juan Carlos fueron liberados 11 días después. Todos escucharon las torturas en la sala contigua al sector circular donde estuvieron alojados las primeras 24 horas.
En la sala circular, pudieron escuchar con nitidez cuando uno de los torturadores le gritaba a un chico con tonada cordobesa: "Si no hablás, te reviento el ojo con esta birome". Después supieron que era Chomicky. Más tarde, sintieron que los represores cargaban un peso muerto. "Sale un féretro", dijo la misma voz. Una mujer que después identificaron como Nidia Folch (entonces novia de Chomicky, y hoy prófuga en esta causa) limpiaba la sangre del piso. Cuando estaban en el entrepiso, Chomicky subió a verlas. Ana contó ayer que el civil colaborador les dijo: "Nosotros estamos empeñados en la lucha contra la subversión". Para Ana, esa frase fue crucial. "Dijo nosotros, no dijo ellos", subrayó ayer frente al Tribunal.
En el Servicio de Informaciones, Ana pudo hablar con José El Pollo Baravalle (colaborador, se suicidó en 2008). El Pollo era muy amigo de De Vicenzo. Le dijo a Ana que tanto su cuñado como Miriam habían sido asesinados. A De Vicenzo lo llevaron al SI, lo torturaron y luego lo mataron. Miriam no estuvo en ese centro clandestino de detención.
Cuando los liberaron, vieron a Marcote en un Citroen celeste. Cuando llegaron a su casa, encontraron todo desmantelado. Después, los vecinos les contaron que el saqueo lo habían hecho a bordo de un Citroen celeste. "Marcote, además de torturador, asesino y violador era un ratero de poca monta, porque las cosas que teníamos no eran de gran valor", dijo la testigo.
Al salir en libertad, Ana y Juan Carlos debieron informar la noticia fatal. Un día, el más grande de los hijos, Darío, iba caminando por la calle con su tía Ana, y vio pasar un camión. Empezó a decir "papá, papá", ya que el último día que lo vio se habían mudado, en un camión. Ana tuvo que explicarle que papá ya no volvería. El nene lloraba. Cuando contó eso, ayer, Ana volvió a llorar. En la sala, el público también.
Ana y su madre se contactaron con María Rosa White, una de las primeras Madres de Plaza de Mayo de Rosario. Empezaron a militar en Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, en plena dictadura. Ayer, Ana tuvo un reconocimiento hacia el equipo jurídico que armó las denuncias de la causa Feced, especialmente a su responsable, Delia Rodríguez Araya, a quien nombró más de una vez.
En los primeros años de la democracia, Ana fue a Casilda, donde reconoció a su hermana en el expediente de un NN, con 11 balazos. Miriam tenía 24 años y estaba embarazada de cuatro meses. El cuerpo había sido trasladado a un osario, así que no podrá ser recuperado. "Ni siquiera nos dejaron enterrar a nuestros muertos", dijo ayer.
Sobre de Vicenzo contó que este año sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, y los despidieron en el Movimiento Evita. Lo recordó como una persona extraordinaria. Pidió justicia por su hermana, por su cuñado y por los 30 mil desaparecidos. Las dos salas estaban repletas de personas que la ovacionaron.
15 de diciembre de 2010
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condenan a ladrones de bebés


Diez años de prisión a los apropiadores de María Natalia Suárez Nelson.
Argentina. El Tribunal Oral Federal Uno de La Plata condenó a los dos acusados de la apropiación de una beba, hija de un matriomonio de desaparecidos, en agosto 1977, durante la dictadura militar. Omar Alonso, su padre adoptivo, y el ex capitán de navío, Juan Carlos Hertzber, fueron condenados por los delitos de retención, sustracción y ocultamiento de un menor y alteración del estado civil. Los jueces dispusieron exámenes médicos para resolver como cumplirán la condena los dos sentenciados, que en la actualidad están beneficiados con la prisión domiciliaria.
Los jueces Carlos Rozanski, Roberto Atilio Falcone y Mario Portela encuadraron los delitos como de lesa humanidad en el marco de un genocidio perpetrado por la dictadura militar, entre 1976 y 1983, cuando la sustracción de hijos de desaparecidos "era una práctica sistemática como parte de un plan destinado a disciplinar a la sociedad".
Además, el tribunal platense también encontró a Alonso y Hertzber culpables de "falsificación de documentos públicos" de la entonces niña. María Natalia Suárez Nelson es hija de María Elena Isabel Corvalán y Mario César Suárez Nelson, ambos desaparecidos durante la dictadura por su militancia en Montoneros.
El expediente sobre su desaparición se inició en agosto de 1985, cuando, según la causa, Omar Alonso y su esposa, María Luján Di Mattía, armaron un relato ficticio sobre el supuesto nacimiento de su hija y se negaron a pericias científicas que podrían haber determinado la verdadera identidad de la joven.
En 1986, el matrimonio se fugó con la niña al Paraguay y, al amparo de la dictadura de Alfredo Stroessner, compartieron estadía con otros apropiadores como Norberto Bianco y Samuel Miara. En 1993 Alonso fue detenido en una de sus visitas a La Plata, pero la Justicia provincial lo sobreseyó.
Diez años después de la fuga, fue extraditada la esposa de Alonso, que también estuvo detenida, pero luego fue liberada y la absolución de ambos fue dictada por el juez penal Juan Carlos Bruni, de la Justicia bonaerense, decisión que confirmó la Cámara de Apelaciones.
En 2003, la causa se reabrió en el fuero federal y el 31 de agosto de 2005 el juez Arnaldo Corazza libró una orden de allanamiento a los fines de "secuestrar muestras alternativas" de sangre de las que sea posible extraer ADN de María Natalia Alonso.
Recién el 1 de junio de 2006, María Natalia conoció su verdadera identidad, a través de la notificación de los resultados del estudio de histocompatibilidad realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Durante el juicio se acreditó que Herzberg entregó la niña nacida en cautiverio a Alonso y su mujer, quienes la inscribieron como propia en el Registro de las Personas.
[Foto viene de este blog.] nopublicable.blogspot.com]
15 de diciembre de 2010
14 de diciembre de 2010
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recuperar la dignidad


Para Lifschitz, el Museo de la Memoria es "entrañable" para recuperar la dignidad donde hubo horror.
[Lorena Panzerini] Argentina. "El Museo de la Memoria es uno de los proyectos más entrañables de mi gestión", dijo el intendente Miguel Lifschitz, durante la conferencia previa a inauguración del nuevo espacio que funcionará en la casona de Moreno y Córdoba. Desde allí, el Comando del Segundo Cuerpo del Ejército impartió órdenes de vida y muerte, entre 1976 y 1983, y este viernes abrirá sus puertas como el nuevo sitio para que la sociedad no olvide el genocidio, y se base en la memoria para marcar el camino hacia el futuro. Lifschitz apuntó a que con la puesta en marcha del museo "la sociedad de Rosario rinde homenaje a los desaparecidos, torturados, familias destruidas, madres, abuelas, y todos quienes lucharon y fueron protagonistas". El director del Museo de la Memoria, Rubén Chababo, aseguró que "se necesita mucho trabajo para devolverle la dignidad al espacio". Hasta ayer, no se había confirmado la presencia de la presidenta Cristina Fernández, para la apertura del viernes.
Lifschitz indicó que el museo, cuyo edificio se recuperó en marzo pasado, "será absolutamente inédito e innovador. Se reflejará nuestra historia y la memoria de este último tiempo hacia el futuro; porque el destino fundamental es para las generaciones futuras y para los que nacieron en democracia y no conocieron esa realidad".
El espacio se convertirá en el primer museo de la memoria en el país enmarcado en los ejes planteados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). "Nos toca concluirlo en 2010, el año del Bicentenario nacional; pero en los 90 transitábamos una etapa en la que parecía que toda la lucha por recuperar la memoria, justicia y castigo a los genocidas responsables de la masacre de aquellos años, entraba en un cono de sombra: estaba vigente la ley de Obediencia Debida, del Punto Final; fueron los años de los indultos", recordó el mandatario. "Parecía que el debate comenzaba a cerrarse y echar un manto de olvido sobre todo lo que había ocurrido en la última dictadura militar", dijo. Y en ese sentido, reconoció el trabajo de las organizaciones de derechos humanos, que insistieron con la búsqueda de justicia. "Afortunadamente impidieron que ese debate se cancelara y en los últimos años, retomamos el camino que se había iniciado al comienzo de la democracia", apuntó. A partir de esa etapa, "se conocieron los detalles y los testimonios en su verdadera magnitud", señaló.
"En Rosario, pasó lo mismo con la conformación -entre el `95 y el `96- de la comisión que trabajó para la construcción del Museo de la Memoria, y después de dos años de trabajo con concejales de diferentes fuerzas políticas, se sancionó la ordenanza", recordó Lifschitz, quien agregó que más tarde, la provincia aprobó la recuperación del espacio de la casona. "Después tuvimos que esperar muchos años, y recién en marzo pasado pudimos recuperar las llaves del inmueble", donde funcionaba el bar Rock & Feller’s.
Durante la conferencia, presidida por el intendente, junto con el director de la institución, Rubén Chababo; el secretario de Cultura municipal, Horacio Ríos; y el secretario de Gobierno, Fernando Asegurado, se vivió un momento de emoción, que se apoderó de los presentes en el salón Carrasco del municipio.
Chababo recordó cuándo costó, durante ocho años, lograr lo que finalmente se mostrará el viernes: "Recuerdo mesas de negociación muy arduas", con funcionarios del gabinete municipal "con los ojos enrojecidos y temblando, ante la dificultad de poder poner en marcha el proyecto", dijo; al tiempo que destacó la "decisión política" del intendente.
Para Chababo, "el horizonte de la última dictadura debe existir como escenario para pensar los problemas del presente", porque el Museo de la Memoria "no es para brindar consuelo, sino para llamar a la reflexión". En ese sentido, aseguró que es un "muy buen momento" para inaugurar el espacio, porque "si se hubiera hecho en 2001, 2002 o 2003, con qué experiencia y fundamento se iba a sostener", preguntó el funcionario.
Por su parte, Ríos expresó que el Museo de la Memoria "dejó de ser una utopía". Y agregó que tiene el mismo compromiso "ahora en su traslado, que cuando comenzó a funcionar hace ocho años atrás".
14 de diciembre de 2010
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murió adriana calvo


Ex detenida desaparecida, activista por los derechos humanos, fue fundadora de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.
[Martín Granovsky] Argentina. Tenía derecho a todo. A buscar el bronce, a ser Juana de Arco, a verse a sí misma como el símbolo de la Argentina, a pelear por ser una figura de fama mundial en la lucha contra la impunidad.
Adriana Calvo tenía derecho a todo, pero murió el domingo sin haber usado jamás ninguno de esos derechos.
El derecho a todo se lo podría haber agenciado por una historia. El 4 de febrero de 1977 ella y su esposo de entonces, Miguel Laborde, fueron secuestrados en Tolosa, cerca de La Plata. Adriana ya era física y dirigente gremial docente. Estaba embarazada y a punto de dar a luz. "¡Ya nace mi beba!", contó que había gritado cuando la llevaban en un Falcon de la patota de Ramón Camps de La Plata al campo de concentración Pozo de Banfield. Lo contó una vez en 1985, durante el Juicio a las Juntas, y ese grito dicho durante su testimonio de cuatro horas sigue gritando cada vez que la tele reproduce la filmación y muestra a esa mujer chiquitita narrando meticulosamente su historia a los jueces.
El testimonio llevó entonces a la condena de Jorge Rafael Videla. Luego aportaría pruebas para las condenas de Camps, de su sucesor Miguel Etchecolatz y del médico torturador Jorge Bergés.
Adriana animó los juicios de la verdad, antecedentes de la ola reciente de juicios por crímenes de lesa humanidad, y ayudó a armar las causas de los últimos años. En su caso, la palabra "armar" debe traducirse como la reconstrucción de cada trocito de realidad que pudiera ser sustentada y sirviera para que piezas aparentemente incomprensibles quedaran encastradas en un rompecabezas fácil de entender.
Cosa rara en la tradición de la izquierda argentina, Adriana Calvo discutía siempre de manera abierta, sin intrigas ni chicanas, pero a la vez tomaba con naturalidad dos cosas que van juntas con pocas frecuencia: decir lo que uno piensa de los más diversos temas (era crítica del gobierno nacional y de algunos organismos de derechos humanos, por ejemplo, sobre todo después de la desaparición de Jorge Julio López) y trabajar codo a codo sin sectarismo y aun con quienes criticaba para conseguir un objetivo concreto. Era inmune a cualquier manipulación por la simple razón de que ella, con su frontalidad natural, tan sencilla, jamás buscaba nada que se pareciera a la manipulación. Si veía un juez con voluntad de investigar no lo miraba desde arriba –con el estilo condescendiente del proletariado frente a los enemigos de clase que alguna vez se equivocan a favor–, sino que lo ayudaba a entender cómo funcionaban de verdad las cosas, quizá porque en ella la paciencia docente y la lógica implacable de los físicos eran tan poderosas como su vocación militante. Y "militante" era una palabra fuerte en su vida. Podía llamar a alguien por teléfono para comentar un tema y aclarar que "en la militancia no se dice gracias cuando uno hace lo que tiene que hacer". El llamado era inentendible salvo que se supiera que, para ella, la comunicación en sí misma era una forma de decir gracias.
Dirigente de Encuentro, Verdad y Justicia, fue fundadora de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. Su enorme capacidad de trabajo resultó clave para desentrañar lo que había ocurrido en los campos y para que, a comienzos de la democracia, los sobrevivientes fueran reconocidos en toda su dignidad. De otro modo, al sufrimiento original del secuestro y la tortura agregaban el padecimiento de la sospecha.
"Habían pasado tres minutos del parto", dijo en el Juicio de 1985. "Mi beba lloraba en el piso del patrullero. Yo seguía con las manos atrás, seguía con los ojos tapados. No me la querían dar. Ese día hice la promesa de que si mi beba vivía y yo vivía, iba a luchar todo el resto de mis días para que se hiciera justicia."
Adriana fue liberada en abril de 1977. Teresa, la beba que nació en el Falcon, es hoy una mujer mayor de lo que era ella entonces.
14 de diciembre de 2010
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condenan a represores del chaco


Es el primer juicio oral y público que se abrió en la provincia del Chaco por violaciones a los derechos humanos. [En la foto, Luis Alberto Patetta, uno de los condenados.]
Argentina. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia condenó a 25 años de prisión a 10 ex policías y 2 militares acusados por delitos de lesa humanidad en la denominada Causa Caballero y con penas 15 años a otros dos ex policías. Es el primer juicio oral y público que se abrió en la provincia del Chaco por violaciones a los derechos humanos, y se desarrolló casi en paralelo con las audiencias del proceso por la masacre de Margarita Belén, de la que hoy se cumplen 34 años.
El Tribunal, que preside Víctor Alonso, dictó sentencia hoy, en coincidencia con el 34° aniversario de la Masacre de Margarita Belén, a los 10 policías y 2 militares por "tormentos agravados en concurso real", por un total de 80 hechos ocurridos entre 1974 y 1979 en la Brigada de Investigaciones de Resistencia.
De esta manera, las condenas de 25 años fueron para los ex policías Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, Humberto Lucio Caballero, José Marín (alias ‘Cabo Sotelo’), Ramón Esteban Meza, Francisco Orlando Álvarez, Rubén Héctor Roldán, Óscar Alberto Galarza y los dos ex militares José Tadeo Luis Bettolli y Luis Alberto Patetta. En tanto, los ex policías Ramón Gandola y Enzo Breard recibieron una pena de 15 años de prisión.
La sentencia se dio a conocer antes de la tradicional caravana hacia el Monumento a las Víctimas de la Masacre de Margarita Belén, que fue erigido en 1997 en memoria de las 22 víctimas, principalmente militantes de Montoneros, de la matanza ocurrida en la noche del 12 y 13 de diciembre de 1976, en inmediaciones a la ruta nacional 11.
14 de diciembre de 2010
13 de diciembre de 2010
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historia de un despojo


Es uno de los casos más representativos de la dictadura: militares allanaron su domicilio y fábrica, que se apropiaron. Lo mismo hicieron los nazis con los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
Argentina. El 17 de septiembre de 1977, las fuerzas conjuntas de Gendarmería, la policía provincial y el Ejército irrumpieron en la casa de Santiago 2815. Allí vivían Etelvino Vega, de 33 años, y María Esther Ravelo, de 23, con su hijo Iván, de dos y una perra lazarillo. Tenían una fábrica de soda. La pareja fue secuestrada. En la casa, también había un joven, Amador, que fue asesinado allí mismo. Durante 17 años, la casa estuvo en poder de la Gendarmería, pero en 1994, la casa fue recuperada. La incansable lucha de Alejandra ‘La Negrita’ Leoncio de Ravello, madre de Plaza de Mayo, así como las notas del escritor Osvaldo Bayer y el periodista Carlos Del Frade, en este diario, hicieron posible la restitución del inmueble, que hoy es la Casa de la Memoria, a Iván, el hijo de la pareja. La semana pasada, los restos de Cuki fueron identificados. Era uno de los ocho cuerpos que apareció en el Campo San Pedro.
13 de diciembre de 2010
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jefes presentes en fusilamiento


Campo de concentración y exterminio fue también utilizado para consejos de guerra clandestinos.
Santa Fe, Argentina. Una de las hipótesis de investigación que se plantea la Casa de Derechos Humanos es que el campo San Pedro puede haber sido escenario de consejos de guerra clandestinos. "El predio era ideal para eso. Para hacer el montaje ideológico y religioso que le diera un viso de legalidad al secuestro, la tortura y el asesinato, sobre todo a las fuerzas de oficiales porque la mayoría de los que participaban eran oficiales", explicó una de las fuentes consultadas por este diario.
"El campo San Pedro era un centro de exterminio. Por también creemos que hacían consejos de guerra clandestinos, como ocurría en Tucumán y Córdoba. Un montaje donde eran acusadores, defensores, jueces y cerraban con la ejecución de las víctimas. Y para eso sí, necesitaban la figura del jefe. Por eso, nosotros pensábamos que el jefe del Segundo Cuerpo de Ejército estaba presente en San Pedro", agregó.
"El fusilamiento es un metodología que se cumplió no sólo en el Segundo Cuerpo, sino en otros lugares del país. Hay relatos de soldados que revelaron haber visto a oficiales que ingresaban a Campo de Mayo con capucha y los reconocían por la voz. Entraban encapuchados a la zona donde después se producían los fusilamientos".
"Esta era la metodología, ejecutar a las víctimas indefensas y luego tirar los cuerpos en una ruta o enterramientos clandestinos. No hicieron nada fuera del manual que se aplicó en otros lugares de América Latina. Provocar un falso enfrentamiento y después tirar los cadáveres en una ruta para que fueran hallados provoca mucho terror. Y eso es lo que hacían", concluyó.
[La foto viene de este blog.]
13 de diciembre de 2010
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