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lo necesitaban para matar a frei


"Becerra hizo lo necesario para que mataran a Frei Montalva". El abogado querellante aportó múltiples declaraciones de ex agentes en que reconocen sus contactos con el ex chofer del líder DC, quien recibía $50 mil mensuales como informante de la CNI.
[Jorge Escalante] "Luis Becerra no mató a Eduardo Frei Montalva, pero hizo lo necesario para que lo mataran", dijo el abogado de la familia Frei Ruiz-Tagle, Álvaro Varela, ante la Corte de Apelaciones de Santiago en la revisión del recurso de amparo presentado por la defensa del ex chofer del líder de la DC. El tribunal de alzada debe emitir hoy su resolución acerca de amparo interpuesto.
La Octava Sala de esa Corte escuchó ayer los primeros argumentos de las partes por los cuales se pone ahora a prueba la resolución dictada el pasado lunes 7 de diciembre por el juez Alejandro Madrid, procesando a seis personas entre médicos y ex agentes de inteligencia por el homicidio por envenenamiento del líder democratacristiano.
La tesis principal del abogado Varela en este caso para convencer a los tres magistrados que integran la sala de lo ajustado a derecho del dictamen del juez Madrid, es que Becerra espió por un largo tiempo las actividades de Frei Montalva desde mucho antes de su muerte, que esa información la traspasaba a los agentes de inteligencia, que con esta información el ex dictador Augusto Pinochet estaba a diario enterado de todos sus movimientos considerando a Frei como un personaje peligroso para el régimen, pero sobre todo que "lo que es más determinante, es que Becerra no advirtió nunca a la víctima" acerca del peligro que se cernía sobre él.
"El resultado de su muerte se puede atribuir a la inactividad de Luis Becerra, porque éste facilita los medios para el crimen", dijo Varela a los jueces, agregando que en el caso de la defensa de Becerra representada ayer por el abogado Carlos Failier, "no esgrime fundamentos, salvo señalar que su defendido no tuvo participación en los hechos que se le imputan".

Contactos con la Cni
La defensa de Becerra manifestó a los magistrados que su defendido inició sus contactos con la CNI como informante sólo después de la muerte del ex Mandatario, y que la información que éste entregaba al organismo represivo tenía que ver exclusivamente con las actividades del Partido Demócrata Cristiano, y no con la vida de Frei Montalva y sus movimientos.
Sin embargo, Varela expresó que en la investigación judicial está establecido que Becerra se hizo informante antes del 22 de enero de 1982, día de la muerte, y que él no era un militante de alta jerarquía para estar en conocimiento de los antecedentes partidarios que podría interesar a la inteligencia militar.
Más aún, teniendo en cuenta de que a Becerra se le pagaban como informante 50 mil pesos mensuales, lo que para la época no era poco dinero por lo que la CNI no iba a estar invirtiendo dinero en él para recibir asuntos de poca importancia.
"Luis Becerra es uno de los autores del crimen de don Eduardo Frei Montalva que actuó detrás del autor que lo envenenó", sostuvo Varela.
A la vez, el abogado hizo a los jueces una extensa relación de las múltiples declaraciones de los ex agentes en el proceso, en las cuales éstos reconocen los contactos con Luis Becerra, quien incluso siendo un informante pagado, recibió en casa del ex Presidente a las visitas que tras su deceso llegaron para presentar las condolencias a su familia.

Pinochet Recibía Informes Diarios
Otro argumento aportado por el abogado Varela fue que antes de que se decidiera que había que dar muerte al Presidente, Augusto Pinochet estuvo siempre informado a diario por el director de la CNI acerca de las actividades suyas, dada la importancia que el régimen opresor asignaba a Frei Montalva considerándolo una figura peligrosa por el liderazgo que había asumido en la oposición.
Pericias realizadas a los restos del Mandatario arrojaron presencia de talio y compuestos del gas mostaza, los que le fueron inyectados en tres oportunidades por vía intravenosa.

15 de diciembre de 2009
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espía entregaba informes a dictador


Caso Frei Montalva: Afirman que Pinochet conocía informes de la CNI. Álvaro Varela, abogado de la familia del ex presidente, entregó nuevos datos del caso, como por ejemplo que los antecedentes realizados por el chofer Luis Becerra eran entregados al dictador.
Santiago, Chile. El abogado Álvaro Varela, representante de la familia del fallecido ex presidente Eduardo Frei Montalva, reveló este lunes nuevos antecedentes del proceso que instruye el magistrado Alejandro Madrid, los cuales dicen relación con los dineros recibidos por Luis Becerra, ex chofer del asesinado Mandatario DC, y a los responsables del crimen.
Según se dio a conocer durante los alegatos vinculados al recurso de amparo presentado por la defensa del ex conductor del otrora jefe de Estado, procesado como coautor del crimen vinculado a la CNI, habría recibido una suma de $ 50.000 de la época por informes que debía entregar a los organismo represores todos los días y que finalmente eran enviados a los altos mandos de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet Ugarte.
En esta línea, el legista dio a conocer que "los informes y antecedentes que entregaba Becerra respecto del presidente Frei Montalva, está declarado por los agentes de la seguridad, (y) eran entregados a los niveles superiores para que estos tomaran las decisiones".
Añadió que estos documentos eran entregados todos los días a las 8 de la mañana y su contenido "deriva de una decisión del más altos nivel autoridad militar de la época, y efectivamente ese era Pinochet".
El abogado del Consejo de Defensa del Estado (CDE), Rodrigo Quintana, se mostró contrario a que la Corte de Apelaciones acoja el recurso de amparo presentado por la defensa de Becerra para revertir el procesamiento ya que, según dijo, no habrían dudas de que "está ampliamente justificada la participación del imputado en está investigación y que, por tanto, la resolución que ha dictado el ministro Madrid tiene todos los fundamentos que exige la ley".

15 de diciembre de 2009
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[La foto muestra a Pinochet, Frei y el ministro Pérez Yoma en mejores tiempos].

las garras de la dine


Hasta este lunes se creía que la primera vez que la Dirección de Inteligencia del Ejército había actuado en un crimen político en forma coordinada con la CNI había sido en el homicidio de Tucapel Jiménez, hecho ocurrido en febrero de 1982, un mes después del asesinato del mandatario en la Clínica Santa María.
y confió en la atención de la Clínica Santa María, en cuyas dependencias fue envenenado.
Tras el golpe que terminó con la Unidad Popular, el régimen militar creó una gigantesca estructura de inteligencia para espiar y golpear a los opositores de la dictadura.
El homicidio de Eduardo Frei Montalva en la Clínica Santa María ha confirmado la coordinación con que actuaron los organismos represores.
Las investigaciones del juez Alejandro Madrid, quien esta semana dictó el procesamiento de seis implicados en el crimen del Mandatario DC, derriban el mito, sostenido por grupos ligados al Ejército, en cuanto a que la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la Central Nacional de Informaciones (CNI) y la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) operaron como entes individuales al margen de la superioridad del mando institucional.
Asimismo, cae la teoría de que algunos de sus miembros se "arrancaron" de sus jefaturas para cometer delitos.
De los procesos que instruye el magistrado Madrid se desprende que Augusto Pinochet siempre estuvo a la cabeza.
El jefe de la DINA, Manuel Contreras, desayunaba todos los días con él para rendir cuentas y recibir instrucciones.
Después de 1977, la costumbre del café matinal siguió con los jefes de turno de la CNI, quienes mantenían al tanto a Pinochet de los pasos de la oposición, incluyendo los movimientos de Frei Montalva.
A fines de 1978, el entonces comandante de la CNI, general Odlanier Mena, ordenó al coronel Fernando Suau Baquedano, un importante oficial de inteligencia hasta ahora desconocido, crear un Estado Mayor de Inteligencia (EMI) "para reorganizar y centralizar el análisis de la información política de todo orden". Así lo declaró el mismo Suau al juez Madrid.
De ese Estado Mayor dependieron todas las divisiones, departamentos y brigadas operativas que siguieron los pasos de los líderes de oposición. Escucharon y grabaron sus conversaciones instalando micrófonos en sus casas y oficinas.
También infiltraron sus partidos y movimientos con informantes que aparentaban seguir fieles a sus doctrinas. Objetivo: eliminar a opositores como Frei Montalva y el líder sindical Tucapel Jiménez, dos voces amenazantes para Pinochet a inicios de los ’80, cuando su régimen se debilitaba a nivel local y seguía perdiendo credibilidad internacionalmente.

Tras los Pasos de Frei
Una de las divisiones creadas bajo el EMI fue la División de Inteligencia para la Región Metropolitana, signada como C-1, que se encargaría de escudriñar a cualquier costo los movimientos políticos y sindicales en la zona. A cargo quedó el coronel Roberto
Schmied Zanzi, un ex miembro de la Brigada Purén de la DINA. El mayor Sergio Canals Baldwin asumió como subjefe. Adjunta a esta división se formó la Brigada Político-Sindical, que se dedicó específicamente a cubrir el espectro opositor de derecha y centro, dentro de lo que se incluyó a la DC.
El grupo fue liderado por el mayor de Carabineros Miguel Hernández Oyarzo, secundado por un agente civil que había pasado por la DINA, la CNI y un grupo de elite de la DINE: Raúl Lillo Gutiérrez, uno de los procesados por Madrid en el crimen de Frei.
Para obtener datos más certeros de los pasos del Mandatario, Lillo y su gente se valieron de militantes DC a quienes compraron con dinero y favores. Así engancharon a su chofer, Luis Becerra Arancibia, quien actuó con la chapa de "Luis Prieto".
Le pagaban $50 mil al mes. Según consta en un documento de la CNI agregado al expediente del juez Madrid, la inteligencia militar enroló de esta misma manera a otras 25 personas, incluyendo al matrimonio compuesto por Gerardo Cerda Weber e Hilda Navarro Varas.
El hombre era dirigente poblacional de la Falange y su esposa era la secretaria principal del partido cuando su sede estaba ubicada en calle Carmen con Alameda.
Madrid ha establecido en el proceso que Luis González Sepúlveda, otro militante DC, también fue cooptado por los militares y aportó información que facilitó el espionaje a Frei.
La inteligencia militar creó también una unidad que procesaba la información que recibían de los agentes de terreno, a cargo del coronel Alejandro Campos Rebhen.
El mismo Campos actuaba en ocasiones en la calle para seguir los pasos de Frei. A su lado trabajaba el capitán Juan Jara Quintana, jefe directo del informante Luis González.
"Había que seguir a don Eduardo Frei porque él cumplía un rol político muy importante en ese tiempo y era claro que eso le molestaba a Augusto Pinochet. Frei tenía una gran relevancia política en Chile y a nivel exterior", dijo González en el proceso.
El encargado de redactar los informes de esta unidad de análisis era el capitán Jara, quien declaró que "Frei nos preocupaba por todo lo que hacía afuera. Por ello, requeríamos información a los agentes en el Departamento Exterior".
Jara entregaba los documentos al coronel Fernando Suau como jefe del EMI y éste se los llevaba al director de la CNI. Así terminaban como fuente de conversación en los desayunos con Pinochet.
La robusta estructura de inteligencia militar no sólo siguió a Frei Montalva. También a Patricio Aylwin, aunque, hasta ahora, no hay indicios de que se planeara su muerte.
El ex agente DINA Michael Towley, quien declaró por exhorto desde Estados Unidos al juez Madrid, admitió su participación en el seguimiento que se hizo a Aylwin a mediados de los ’70 en su visita a las ciudades alemanas de Frankfurt y Bonn. "Queríamos saber qué hacía, dónde iba y con quiénes se reunía", dijo Townley.

De Dina a Dine
Dentro de la estructura que se encargó de preparar el plan para matar a Frei Montalva, destacan cinco nombres: Arturo Silva, Raúl Lillo, Nelson Hernández, Marcelo Sandoval y Nelson Román. Silva era el líder.
Es el mismo núcleo operativo que, trasladado desde la CNI a la DINE, integró la Unidad de Operaciones Especiales que perpetró el crimen de Eugenio Berríos en Uruguay. Los cinco están procesados y formalmente acusados en este caso, esperando condena del mismo juez Madrid.
De acuerdo a los informes del equipo especial de la Policía de Investigaciones encabezado por el prefecto Nelson Jofré, que permitieron al magistrado calificar la muerte de Frei como homicidio, Lillo, Sandoval y Román tenían un conocimiento más profundo del espionaje a la DC, porque lo venían ejecutando desde que trabajaban en la DINA.
Sin embargo, los suboficiales Román y Sandoval aún permanecen en servicio activo y trabajan para la inteligencia del Ejército.
La investigación del ministro Madrid también ha demostrado la existencia de archivos de la CNI y la DINE sobre sus operaciones delictuosas.
El mismo Raúl Lillo admitió que se armaron carpetas con los espionajes a personas consideradas "peligrosas" para el régimen. Los agentes Rudeslindo Urrutia y Enrique Gutiérrez confeccionaron la de Frei Montalva.
Los archivos que se generaron en las distintas divisiones, departamentos y brigadas que operaron en la represión fueron llevadas al Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE), que era la unidad operativa de la DINE.
En 1992, agentes de esta unidad participaron en el homicidio del ex agente de la DINA y jefe de Adquisiciones de la Dirección de Logística del Ejército, coronel Gerardo Huber.
La relación entre la CNI y la DINE era tan estrecha, que el último director del primer organismo, general Gustavo Abarzúa, estuvo simultáneamente al mando de las dos organizaciones.
Hasta el lunes pasado se creía que la primera vez que la DINE había actuado en un crimen político en forma coordinada con la CNI había sido en el homicidio del presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Tucapel Jiménez, hecho ocurrido en febrero de 1982, un mes después de la muerte de Frei.
El dictamen del juez Madrid cambió esa impresión. La trama del asesinato del Mandatario fue similar a la que se usó para matar a Jiménez.
En este último caso, hasta muy avanzado el proceso que instruyó el juez Sergio Muñoz se pensó que la responsabilidad era exclusivamente de la CNI.
Sin embargo, confesiones y una búsqueda de destinaciones de los agentes permitieron establecer que la CNI realizó las operaciones de seguimiento, pero la ejecución del sindicalista fue ordenada y estuvo a cargo de la DINE, cuando su jefe era el general Arturo Álvarez Sgolia.
Raúl Lillo habría tenido idéntico rol en los crímenes: se entendió tanto con el junior de la ANEF Julio Olivares, enganchado con dinero para espiar a Tucapel Jiménez, como con el chofer de Frei, Luis Becerra.
Después de estos crímenes, la DINE se mantuvo en silencio hasta septiembre de 1987. Tras el secuestro ese año del coronel de Famae Carlos Carreño, y el peligro de que se conocieran los negocios ilícitos que Augusto Pinochet realizaba en el comercio de las armas, el organismo nuevamente actuó.
Según los antecedentes del proceso que instruye el juez Mario Carroza por el secuestro y desaparición en 1987 de cinco militantes del FPMR, el plagio del militar habría movilizado a la creación de un plan a cargo de la CNI y la DINE.
El objetivo, esta vez, era secuestrar y eliminar a los frentistas Manuel Sepúlveda, Gonzalo Fuenzalida, Julio Muñoz, Julián Peña y Alejandro Pinochet.
Tras cumplir el siniestro itinerario, la DINE nuevamente se sumergió por un tiempo. Reapareció en 1992, ya en democracia, secuestrando y asesinando a Eugenio Berríos en Uruguay. Varios de los principales responsables de este crimen compartían el mismo currículo laboral: DINA, CNI y DINE. En esta última entidad se "reciclaron" tras el fin de la dictadura.

13 de diciembre de 2009
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cuando se impone la tiranía


"Cuando se impone la tiranía, todos los horrores son posibles". La mandataria encabezó actividad por el Día de los Derechos Humanos en zona de Lonquén, donde fue ejecutado grupo de campesinos en 1973.
[Leslie Ayala C.] Chile. "Lo que necesitamos es que las nuevas generaciones aprendan que cuando las libertades son aplastadas y se impone la tiranía, todos los horrores son posibles. Por eso es tan importante que cuidemos y perfeccionemos la democracia".
Parte del mensaje entregado ayer por la presidenta, Michelle Bachelet, en la conmemoración del 61er aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos realizada en los hornos de Lonquén, otrora mina de cal en donde en 1978 se descubrieron los primeros vestigios de los brutales crímenes cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.
En esa misma línea, la mandataria expresó su afecto y reiteró su compromiso, ante familiares de víctimas de violaciones de los derechos humanos, con la verdad, la justicia y la reparación.
"Yo soy una convencida -dijo- de que es el único camino para conseguir que nunca más se repitan crímenes como los que tuvo lugar aquí en estos hornos de Lonquén", aseguró Bachelet.
La jefa de Estado señaló que dicho lugar, ubicado en Talagante, escogido para celebrar la proclamación realizada en 1948 por la ONU, era muy significativo y recordó que hace 31 años se descubrieron en esos hornos los restos mortales de 15 campesinos de la zona que fueron detenidos, golpeados hasta morir y luego hechos desaparecer por carabineros en octubre de 1973.
"Celebrar el Día de los Derechos Humanos acá donde estas personas no fueron respetadas, me parece que es el mejor lugar en el que podemos hacer este llamado a la necesidad de que los derechos fundamentales sean siempre respetados y defendidos en cualquier lugar y momento" señaló la presidenta.

Rechazo a la Impunidad
En la ceremonia, que contó con la presencia de autoridades locales y agrupaciones de familiares de ejecutados y desaparecidos, Michelle Bachelet explicó que "si el país ha podido curar lentamente sus heridas es porque justamente no aceptó la negación de los hechos (criminales) y rechazó la impunidad.
En muchos casos la verdad ha demorado en emerger y la justicia ha tardado y en ello influyó el empeño de algunos por ocultar lo que pasó".
La mandataria insistió en que la consolidación de las instituciones democráticas en Chile ha sido esencial para "ir haciendo luz sobre este oscuro período de nuestra historia y eso nos ha permitido avanzar en muchos casos".
Ejemplificó esta situación en los avances en la investigación por el asesinato del cantautor Víctor Jara y haberlo podido enterrar con el homenaje de la gente a "un gran luchador social y artista", como también en la reciente resolución judicial que concluyó que "la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva fue un homicidio".
"Aunque han pasado muchos años, no nos ha terminado de asombrar hasta dónde pudo llegar la crueldad y brutalidad. Cómo fue posible que Chile se precipitara a ese abismo por la pérdida de las libertades y el derrumbe del Estado de derecho", señaló una emocionada Bachelet, que enfatizó que el compromiso con la democracia es el mejor homenaje a las víctimas.

Vigencia de un Tema Sensible
No es gratuito que aparecieran ayer los cuatro abanderados presidenciales entregando compromisos en materia de derechos humanos. Se hace en el contexto de que el gobierno de Michelle Bachelet ha logrado en cuatro años avances sustanciales en esta materia, instalándola y revitalizándola a nivel nacional.
Claro que es un hecho de la causa que el candidato de la derecha presenta un pasado reciente -respaldo explícito a Pinochet y búsqueda de fórmulas de amnistías- que hacen aparecer cuando menos peculiares sus compromisos actuales en este tema, incluso planteandolo como algo doctrinario.
Como sea, queda claro que quienes hace poco tiempo -desde varios sectores- apuntaban a que los derechos humanos, su defensa, y la reivindicación de verdad y justicia pasaría a ser "un tema del pasado" o "irrelevante" en el escenario político, se equivocaron.
La gestión de Bachelet en este ámbito y los hechos recientes, apuntan a que los derechos humanos seguirán en la agenda nacional.
 
El Emotivo Homenaje a las Víctimas de Lonquén
Un ramo de claveles rojos fue la ofrenda que la presidenta Michelle Bachelet llevó hasta el memorial que recuerda a los 15 campesinos ultimados y que fueron ocultados en las minas de cal de Lonquén. La mandataria acudió hasta el lugar acompañando a Elena Muñoz de Maureira, a quien la dictadura le arrebató a su esposo y cuatro de sus once hijos.
La anciana no pudo contener la emoción del momento y soltó un amargo llanto que motivó a la Jefa de Estado a darle un fuerte abrazo que duró algunos minutos. De fondo, alumnos de la Escuela Artística de Isla de Maipo cantaban ‘El derecho de vivir en paz’ de Víctor Jara.
Otro de los participantes en la ceremonia fue monseñor Alfonso Baeza, ex vicario de la Pastoral Social, quien aseguró que los hornos de Lonquén son el símbolo de lo que la dictadura quiso hacer con las personas, "aterrorizar a los trabajadores y los campesinos por lo que habían logrado: la dignidad de ser dueños de la tierra de esa que Dios ha dado para todos y no unos pocos".

Frei Cuestiona Bajeza
Eduardo Frei dijo que el esclarecimiento de la muerte de su padre es una esperanza para que "los chilenos que sufrieron situaciones similares puedan saber la verdad". Criticó a quienes sugieren que ha utilizado el caso: "No creo que pensarán que hice al juez Madrid dictar este fallo cinco días antes de las elecciones o que presioné a la Corte Suprema. Eso es lo que están sugiriendo. Si creen eso, es de una bajeza impresionante". En Radio Cooperativa indicó que "son muchos los casos que están en la carpeta del ministro Madrid, son muchos los casos de gente que murió y que no se sabe".

Se Avanza Poco Dice Teiller
Guillermo Teillier no desestima los avances en materia de derechos humanos, pero asegura que aún hay tareas pendientes. "En el caso emblemático de Víctor Jara, todos sabemos como lo mataron, pero no sabemos quién, por lo que se ve improbable un acto de justicia". Expresó que "hay centenares, quizás miles de personas que ven que se avanza poco en verdad, y muy poco en justicia".

Piñera Reivindicó Su Doctrina
Sebastián Piñera dijo que espera se sepa "toda la verdad" en casos de violaciones a los derechos humanos, pero insistió en que prefiere "mirar hacia delante y enfrentar los problemas del presente". Manifestó que "siempre he sido, por tradición, doctrina, formación y principios, un gran defensor de losderechos humanos". Sobre el asesinato de Eduardo Frei Montalva, se comprometió a "hacer todo lo necesario para que se conozca la verdad en este caso y muchos otros". Agregó que "el hecho que después de 28 años aún no tengamos claridad sobre la muerte de Frei Montalva es una herida abierta en el alma nacional"

Marco contra la Impunidad
"Yo no quiero impunidad para nadie, ni para los delincuentes comunes ni para los de cuello y corbata. Por mucho que hayan pasado 15 ó 30 años quiero tras las rejas a los asesinos", aseguró ayer Marco Enríquez-Ominami. Dijo que no se arrepentía ni un milímetro de haber presentado la derogación a la Ley de Amnistía y recalcó que en su gobierno firmará todos los tratados pendientes en materia de derechos humanos.

11 de diciembre de 2009
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llaman a votar por una constituyente


Sufragios por una asamblea constituyente.
[Animus] Santiago, Chile. El Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente instó ayer a votar el domingo por el candidato de su preferencia y marcar la papeleta con la leyenda Asamblea Constituyente o AC.
Según la ley ese sufragio será escrutado y objetado, pero no invalidado. Sólo es nulo si se marca por más de una preferencia. La iniciativa es parte de las múltiples actividades con que se busca poner fin a la vigencia de la Constitución impuesta por la dictadura en 1980 y "cuyas numerosas modificaciones no han alterado su esencia antidemocrática".

11 de diciembre de 2009
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carmen frei habla sobre asesinato


Carmen Frei: "El crimen fue planificado por la dictadura". La ex senadora dijo que "en esos años la gente tenía mucho, mucho temor". Actual presidente del Senado podría estar implicado en asesinato de ex presidente.
Santiago, Chile. Una acusación directa a los miembros de la dictadura de planificar la muerte de su padre, Eduardo Frei Montalva, lanzó ayer la ex senadora DC Carmen Frei, por cuyo crimen ya fueron procesadas seis personas.
En una entrevista en Radio Cooperativa, declaró que "la muerte así tan planificada, con tanta maldad, con dos tipos distintos de productos químicos para envenenarlo, fue toda planeada durante mucho tiempo y esto no lo hace una persona de baja graduación, esto sin duda que fue planificado por muchas personas que estaban en el gobierno de la época que hoy día sin duda siguen caminando por las calles de nuestro país".
Aunque declaró que no tiene rencor ni odio, sí reconoció que desea saber la verdad. Admitió que tras la muerte del ex Presidente Frei Montalva fue difícil buscar antecedentes para entregarlos a la Justicia, ya que "esos tiempos eran de una dictadura muy dura, la gente tenía mucho, mucho temor".
Carmen Frei confidenció que su padre era una persona confiada, que decía "si quieren matarme, me van a matar igual, yo voy a seguir viviendo mi vida".
Añadió que toda la familia Frei pecó "de ingenuidad", porque "era difícil pensar que podía haber tanta maldad".
"Veíamos lo que estaba pasando con tanta gente que detenían, pero cuando ya fue evidente que habían utilizado productos químicos para asesinar chilenos, eso va más allá de nuestro entendimiento. Es demasiada maldad", dijo la ex senadora.
En tanto, el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, abordó el tema señalando que "los derechos humanos se respetan siempre y por lo tanto lo único que queremos es que todos los chilenos que han tenido problemas sepan que hay una justicia en la cual podemos creer y que esa justicia va a seguir operando, sin amnistía, sin punto final, para conocer la verdad de todos los casos en Chile", afirmó el senador Frei.
El presidente del PS, Camilo Escalona, declaró que "hay algo que la derecha todavía no hace. Cuando Frei fue asesinado, Sergio Fernández -que fue senador de la UDI- era ministro del Interior (de la dictadura). Jovino Novoa -ex presidente de la UDI- era el subsecretario de Gobierno". Agregó que "aquí las responsabilidades políticas todavía hoy la derecha las elude".

Recusación Amistosa
El abogado Claudio Feller presentó una recusación "amistosa" en contra del ministro en visita, Alejandro Madrid, quien procesó a su cliente, el médico Pedro Valdivia, como cómplice del crimen de Frei Montalva.
A juicio del abogado, Madrid hizo declaraciones que afectan la objetividad e imparcialidad de su labor, con lo que busca que sea inhabilitado en la causa.
El profesional se refiere a las palabras del juez cuando, tras procesar a seis implicados en este magnicidio, llamó "a la reflexión a toda la sociedad, pero es bueno que se sepa y que la familia tenga ese conocimiento y pueda superar esta etapa".
Así, Feller quiere recusar al ministro, quien deberá resolver si acoge o no la inhabilidad. De rechazarla, el abogado de Valdivia puede apelar.

10 de diciembre de 2009
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testigos contra fiscal de pinochet


Testigos declaran en Roma contra ex fiscal de Pinochet. Alfonso Podlech Michaud, ex fiscal militar de la dictadura militar, enfrenta un juicio por el asesinato del ex sacerdote de origen italiano Omar Venturelli, hecho ocurrido tras el golpe.
Roma, Italia. Tres testigos declararon hoy en la tercera audiencia del primer juicio por el asesinato del ex sacerdote de origen italiano Omar Venturelli en 1973, cuya responsabilidad fue supuestamente del ex fiscal militar durante la dictadura Alfonso Podlech Michaud.
Lautaro Calfuquir, compañero de Venturelli en la cárcel de Temuco, declaró ante el tribunal que el ex sacerdote salió del recinto a las seis de la tarde del día 4 de octubre de 1973, "una mala señal porque los que eran sacados a esa hora siempre eran torturados o desaparecían", dijo a Efe.
"Venturelli nunca regresó", subrayó Calfuquir quien a su vez, fue torturado "con golpes clásicos y picaduras de corriente, aunque no me tocaron la cara".
Otro testigo, Paolo Berzhenko, que entones era profesor de Historia en la Universidad Católica de Temuco, relató al tribunal que se encontró a Venturelli en la Fiscalía Militar, donde se realizaban los interrogatorios y los consejos de guerra, y cuyo fiscal militar era Alfonso Podlech Michaud.
Según Berzhenko, "Venturelli fue interrogado allí, pero se le hizo desaparecer antes y nunca fue juzgado".
Por último, Eleuterio Toro, profesor de Matemáticas en la misma casa de estudios, explicó de qué forma se llevaba a cabo la represión en esa localidad.
Detalló el origen italiano de Venturelli, dijo conocer a su familia, a sus padres, que vivía en la colonia italiana Capital Pastene, señaló a Efe.
El sistema judicial italiano contempla que el juicio pueda realizarse "por derecho de sangre", lo que implica el inicio de procesos por delitos cometidos en cualquier parte del mundo contra ciudadanos de Italia.
En la audiencia anterior del pasado 18 de noviembre, los jueces italianos dictaminaron la negación de la custodia fuera de la cárcel romana donde ahora se encuentra Alfonso Podlech Michaud.
La fiscalía italiana abrió en 1998 una investigación para esclarecer la desaparición de cuatro ciudadanos italo-chilenos durante la dictadura militar, entre ellos el ex religioso cuyo paradero se perdió mientras permanecía en arresto político.
Podlech Michaud, de 75 años, fue detenido el 27 de julio de 2008 en el aeropuerto madrileño de Barajas en cumplimiento de una orden europea de detención y entrega emitida por las autoridades italianas y, el 13 de agosto el ex fiscal militar fue extraditado a Italia desde España y encarcelado en la prisión de Rebibbia (Roma).
Durante la dictadura, cuatro ciudadanos ítalo-chilenos desaparecieron: Juan Bosco Maino Canales, Omar Roberto Venturelli Leonelli, Juan Montiglio Murúa y Jaime Patricio Donato Avendaño.
Los dos últimos figuran en el informe de las Fuerzas Armadas como lanzados al mar, frente a las costas de San Antonio.
En julio de 2006, la familia del ex sacerdote presentó en Chile una querella contra Augusto Pinochet, fallecido en diciembre de ese año, y contra Podlech, quien ejercía como fiscal militar en Temuco, donde ocurrieron los hechos.
Omar Venturelli Leonelli, ex cura que había dejado los hábitos para casarse, se presentó voluntariamente en el regimiento Tucapel, de Temuco, el 25 de septiembre de 1973, tras enterarse por una emisora de radio local de que era requerido por las autoridades castrenses.
Venturelli, que entonces tenía 31 años, estaba casado y era padre de una niña, fue trasladado posteriormente hasta la cárcel de Temuco donde fue visto por otros presos hasta el 4 de octubre de ese mismo año, fecha en que se pierde su rastro.
Un documento firmado por Alfonso Podlech señaló que el ex sacerdote había sido liberado, pero nunca más se supo de él.

10 de diciembre de 2009
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el círculo de la muerte


Negligencias groseras y un nido de confabulaciones en la clínica: contaminación del material esterilizado y renuencia a internarlo en la UTI rodearon los últimos momentos de Frei Montalva. A ello se suma un equipo de doctores de la inteligencia militar que estuvo siempre presente en la clínica.
[J. Escalante / J. Rebolledo] El dramático mensaje "¡Sáquenme de aquí inmediatamente!" que el ex presidente Eduardo Frei Montalva escribió a su familia ya con pocas fuerzas, tenía explicación. Entre la somnolencia de su gravedad, cuando los tóxicos inyectados hacían efecto, Frei se daba cuenta de lo que ahora la investigación judicial del juez Alejandro Madrid estableció como verdad jurídica.
El entorno que entonces rodeó al ex Mandatario fue siniestro, plagado de médicos militares, agentes de los servicios de Inteligencia de la dictadura, y otros que gozaban de su amistad y cercanía que lo traicionaron. No todos están aún en la lista de los seis procesados el lunes por el magistrado.
El curso de la indagatoria judicial y policial da cuenta de confabulaciones en distintos ámbitos para favorecer el asesinato y limpiar las huellas. Ello condujo incluso a que el mismo juez dudara fuertemente en un comienzo de que a Frei lo habían eliminado porque constituía un peligro para el régimen dictatorial. En los inicios de la investigación, a inicio de la década del 2000, la tesis de la muerte debido a complicaciones clínicas era la que marcaba el caso, y el crimen aparecía lejano.
Sin embargo, las negligencias médicas y pérdidas de documentos que ahora se establecen dolosas y que antes se apreciaban normales producto del apuro y la urgencia ante la gravedad del enfermo, o del paso del tiempo, constituyeron elementos vitales para que la investigación se fuera enrielando por el camino del homicidio.
La enfermera María Victoria Larraechea Bolívar, profesional residente en 1981 en la Clínica Santa María y hermana de Marta, esposa del candidato presidencial de la Concertación, relata en el proceso algunos hechos que develan aquellas negligencias.
El 8 de diciembre de 1981, día en que tras la primera reoperación Frei entró en estado de shock séptico agudo, los médicos dirigidos por el procesado doctor militar Patricio Silva Garín "se resistían aún a llevarlo a la UTI porque no querían asumir la gravedad" del ex Mandatario.
Cuenta que en la habitación 401 la mandaron a buscar material esterilizado para ponerle un catéter, lo que realizaron a medias porque "uno de ellos puso su chaqueta encima del material esterilizado" contaminando la pureza de los implementos. Dice que recién entonces optaron por llevarlo por primera vez a la UTI en el segundo piso. Pero el catéter "quedó abierto y al llegar a la UTI ya había perdido gran cantidad de sangre" lo que se calculó en un litro y medio.
El entonces subdirector de la clínica, Exequiel Fernández, consideró "inexplicable" que dado el estado crítico de Frei, recién entonces su médico tratante Silva Garín decidió trasladarlo a la UTI. Algo similar declaró la enfermera jefa, Mireya Figueroa.
Entre otras confabulaciones, alguien no identificado aún en el proceso, escondió la ficha clínica del líder DC fuera del archivo de la Santa María. Ésta fue hallada a comienzos de la presente década en un altillo de la casa de Avenida Santa María 0380 "junto a documentos de contabilidad". Según la actual jefa del Archivo General y Estadísticas de la clínica, Josefa Rial Tobio, allí funcionaba la oficina de Contabilidad y Finanzas de la Santa María.
La ficha apareció "misteriosamente", al igual que la oscura autopsia escondida por 20 años por los médicos procesados de la Universidad Católica. Sin lo relativo a la primera operación, y faltaba la última hoja sobre el deceso de Frei Montalva.
A pesar de que el ministro Alejandro Madrid procesó sólo a los médicos Patricio Silva, Pedro Valdivia, Helmar Rosenberg y Sergio González, que tuvieron participación directa en las intervenciones quirúrgicas, visitas extrañas y la autopsia practicada a Frei Montalva, alrededor suyo existió un cerco de médicos-agentes que pasaron por la DINA, la CNI y la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE).
Este último organismo ha participado de forma selectiva en aquellos crímenes "sensibles" para la dictadura que requerían una acción coordinada más compleja.
Ejemplos son los asesinatos del presidente de la ANEF, Tucapel Jiménez, ejecutado un mes después que Frei, y el químico de la DINA, Eugenio Berríos. Uno de los acusados por Berríos es el agente civil Raúl Lillo, también procesado el lunes por Madrid.
Correligionario de Lillo y aún no procesado por el caso Frei es el doctor residente en la Clínica Santa María a la fecha de la muerte del ex Mandatario, Sergio Vélez Valenzuela.
Éste reconoció en el proceso que ingresó a la DINE en 1993 y que entre 1981 y 1982 fue destinado "como capitán de sanidad" a los organismos de inteligencia.
Otro médico de la Santa María al momento del crimen de Frei sin procesar, pero que reconoce su participación en órganos de inteligencia, es Sergio Virgilo Bocaz. Éste declaró que ejerció funciones en esa clínica hasta "aproximadamente" 1981. Virgilo Bocaz declaró en el caso del cabo Manuel Leyton, asesinado en 1977 por la DINA también por envenenamiento en la Clínica London de ese servicio represor.
El ente aglutinador de estos desconocidos médicos es Pedro Valdivia, ex DINA y CNI y otro de los procesados por el juez Madrid. En su caso, las contradicciones son groseras.

La Verdad Ayuda a Sanar
Los sólidos argumentos de la resolución del juez Alejandro Madrid confirmaron una verdad que muchos sospechaban desde el día que falleció el ex Presidente Frei Montalva: la dictadura estaba detrás de su muerte.
Incluso el propio ex Mandatario lo intuyó antes y pidió que lo sacaran de allí, "inmediatamente". Pero si era difícil creer "tanta maldad" como ha dicho su primogénito, más difícil era probarlo. Por eso debieron pasar tantos años para que gracias a la porfía de su hija Carmen, la justicia uniera las piezas del siniestro rompecabezas hasta llegar a algunos de los ejecutores del magnicidio. Alcanzar a los autores intelectuale, es la tarea que falta, aunque igual que antes todos lo sospechan, pero hay que probarlo. Por lo mismo quienes fueron aliados del régimen militar hoy se atreven a cuestionar "sibilinamente" sólo la oportunidad del fallo, pero también están claros que "la verdad ayuda a sanar" como dijo Carmen Frei.

Los Infiltrados
Según antecedentes del proceso, tanto Vélez, como Virgilo y Valdivia, trabajaban de forma "discreta" en la Clínica London al tiempo que ejercían labores en la Clínica Santa María.
Valdivia incluso reconoce que conoció a Vélez en London "y también recuerdo que hacíamos turnos en la Clínica Santa María".

Contacto con el Paciente
Fue durante los turnos médicos efectuados en este último centro hospitalario cuando Valdivia estuvo en contacto con Frei, sin poder justificar sus visitas a su habitación ni tampoco por qué no dejó registro de ellas en la ficha médica.

Desmentido a Valdivia
Sostiene Valdivia que en una ocasión realizó un "examen somero" al ex Presidente Frei Montalva debido a que tenía fiebre y "sus signos alterados", pero que lo hizo por petición de la enfermera María Victoria Larraechea. Pero ella declaró que "nunca le solicité a Pedro Valdivia que viera a Frei, no tendría por qué haberlo hecho".
Más contradictoria es la versión de Valdivia sobre la recepción del cuerpo de Frei Montalva recién ocurrida su muerte, lo que le correspondió hacer.

Mentiras en Torno al Cuerpo
A pesar de que la hoja donde se certifica el deceso desapareció, tanto el doctor Hernán Ortiz como la enfermera Silvia Zúñiga, declaran haber dejado el cuerpo en sus manos. Valdivia lo niega señalando que ese día estaba de vacaciones en Chillán, pero el juez acreditó que ese día 22 de enero de 1981, Valdivia estaba en la clínica porque le dio el alta médica a su paciente Domitila Bustos.

9 de diciembre de 2009
©la nación 
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