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citan a viuda de dictador


Citan a viuda y ex asesores de Pinochet por juicio contra bancos en EEUU. El lunes tanto el Banco Espirito Santo como el CDE presentaron una suspensión del procedimiento ante la justicia norteamericana. 


[A. Ch.] Santiago, Chile. El 34º Juzgado del Crimen de Santiago citó a la viuda de Augusto Pinochet, Lucía Hiriart; a la ex secretaria privada, Mónica Ananías, y al otrora albacea, Óscar Aitken, en cumplimiento de un exhorto proveniente de la Corte del Distrito Sur de Florida, Estados Unidos, donde se tramitan las demandas que el fisco chileno presentó contra los bancos Espirito Santo, Santander y PNC Financial Services Group Inc. (ex Riggs) por el presunto ocultamiento de la fortuna de la familia Pinochet, cuyo origen se sospecha ilícito y hoy es materia de la investigación judicial que dirige en Chile el ministro Manuel Valderrama. La solicitud para que estas personas declararan ante un tribunal chileno sobre los hechos de la demanda -como producción de prueba para el juicio en EEUU- había sido hecha por el Banco Espirito Santo a mediados de 2009. En ese requerimiento, también se pedía recoger el testimonio del ex Presidente Patricio Aylwin. La Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones notificó ayer a la viuda y a los ex colaboradores de Pinochet. Asimismo, el tribunal dispuso oficiar al ex Mandatario. Sin embargo, el lunes tanto la entidad bancaria como el CDE -que representa los intereses del fisco chileno en el litigio- presentaron una suspensión del procedimiento ante la justicia norteamericana. Lo anterior, porque hoy los testimonios -debido a los plazos- no podrían ser incorporados como prueba en el juicio en EEUU. En atención a ese escrito, el estudio jurídico que representa a la viuda de Pinochet en Chile pidió ayer al 34º Juzgado del Crimen, la suspensión de la diligencia testimonial, esperando un desistimiento definitivo por parte del banco y del CDE. En el juicio nacional, en tanto, un informe contable de la Universidad de Chile cifró el patrimonio de Pinochet sin justificación en US$17,9 millones. El peritaje encargado por la familia, no obstante, estimó que el total de los fondos acumulados no supera los US$7 millones 400 mil.

10 de junio de 2010
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interrogan a krassnoff


Caso Víctor Jara: interrogado Krassnoff. 


Santiago, Chile. En la investigación por el crimen del cantautor Víctor Jara, asesinado el 15 de septiembre de 1973, la semana pasada se interrogó al mayor (R) Miguel Krassnoff.
Así lo confirmó ayer el ministro de la Corte de Apelaciones que investiga la causa, Juan Eduardo Fuentes Belmar.
La diligencia se debe a una solicitud del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior que pidió esta toma de declaración porque -según un testimonio entregado en la causa- el mayor (R) Krassnoff era uno de los oficiales del Ejército llamado ‘El Príncipe’, apodo que se le atribuye a quien habría dado la orden de asesinar al intérprete de ‘Te recuerdo Amanda’.
La indagatoria dirigida por Fuentes Belmar ya cuenta con 12 tomos de 500 fojas en promedio cada uno y durante esta semana se continúan realizando diligencias para esclarecer quienes estuvieron involucrados en el asesinato del artista.

10 de junio de 2010
8 de junio de 2010
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ministro solís entrega restos


Patio 29: ministro Solís entrega restos a familiares. 


Santiago, Chile. El ministro en visita Alejandro Solís entregó ayer los restos de tres víctimas del caso Patio 29 a sus familias, luego que fueran identificadas en las pericias realizadas en el laboratorio de North Texas, Estados Unidos. Se trata de Pablo Aranda Schmied, Juan Carlos Díaz Fierro y Jaime Pablo Millanao Canihuán.
Con este trámite, finalizan los procesos de identificación respecto de estas tres personas pero continúa la verificación de identidades respecto de otros detenidos desaparecidos del Patio 29.

10 de junio de 2010
8 de junio de 2010
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pasado que desmiente a otero


Su reivindicación de Pinochet tiene historia. El pasado que desmiente a Otero. 


[Jorge Escalante y Luis Narváez] Santiago, Chile. Aunque el embajador Miguel Otero intentó distanciarse del régimen de Augusto Pinochet el lunes, su apoyo a la dictadura a lo largo de los años quedó estampado no en una sino en varias frases categóricas que fue pronunciando al respecto en distintas entrevistas con medios chilenos.
En una entrevista concedida al diario chileno La Nación el 10 de septiembre de 1989, Otero sostuvo que "la historia, con objetividad, va a juzgar al régimen del presidente Pinochet y las fuerzas armadas y del orden, como uno de los mejores, si no el mejor gobierno que ha tenido esta República". Meses después, afirmaba en el mismo diario que "los chilenos debemos dar gracias a Dios de que en Chile se haya producido un golpe militar en 1973".
Pero en la entrevista de 1989, el diplomático defendió la amnistía para los represores de Pinochet, agregando que "aquí opera la prescripción, con lo cual es imposible seguir un proceso y castigar al culpable. Entonces, todo este debate (de juzgar a los culpables) es absolutamente político y no jurídico".
Su supuesto rechazo a las dictaduras expresado el lunes, tuvo otro autodesmentido en su categórica expresión vertida el 13 de noviembre de 1988 en una entrevista al diario chileno El Mercurio: "Fue necesario que hubiera una dictadura para restablecer la democracia. Yo fui partidario del movimiento militar porque Chile estaba en un caos".
Otero fue oficial de ejército y compañero de Manuel Contreras, el jefe de la temida Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, en la Escuela Militar.
De lo dicho en el pasado, una de sus reflexiones más hirientes para las víctimas de la represión en Chile fue aquella que pronunció en una entrevista al diario chileno La Nación, el 5 de marzo de 2001. Cuando se le preguntó "¿qué le parecen las querellas que se han interpuesto por torturas?", Otero respondió irónicamente "eso es simplemente echarle pelos a la sopa y hacer una tempestad en un vaso de agua".
En otra entrevista concedida al mismo diario el 11 de mayo de 1994, Otero reveló otro signo inequívoco de su apoyo a las dictaduras que desmienten todavía más sus nuevas declaraciones del lunes en Santiago. Al consultársele "de haber seguido usted en el ejército, ¿habría sido uno de los generales golpistas?", el embajador contestó "yo no los considero golpistas. Considero que cumplieron su deber para con su país". Al insistírsele si "¿habría estado usted con los generales golpistas?", dijo "no le quepa duda".
En la misma entrevista defendió el rol jugado por la DINA (responsable del 80 por ciento de las cerca de 3200 víctimas de la represión), afirmando que "en un período, la DINA cumplió su labor. Lo que pasa es que después de la guerra todos somos generales y es fácil rasgarse las vestiduras de demócrata", afirmó.
Miguel Otero es un destacado abogado. Por ello, en 1999 se incorporó como asesor del equipo jurídico que defendió en Chile al dictador Pinochet en los juicios por los crímenes de los que se le acusó y llegó a procesar antes de su muerte.

10 de junio de 2010
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por la boca muere el pez


Cayó el embajador que defendió a Pinocho. El chileno Miguel Otero debió renunciar a su cargo por defender a la dictadura. Al ahora ex embajador de Chile en Buenos Aires no le quedó más opción que dimitir a su cargo, luego de que en una entrevista afirmara que "la mayor parte de Chile no sintió la dictadura; al contrario, se sintió aliviada". 


[Christian Palma] Santiago, Chile. Por la boca muere el pez. Así reza el viejo dicho popular y que anoche se hizo más patente cuando, cercado por las presiones políticas de todos los colores, al ahora ex embajador de Chile en Argentina Miguel Otero no le quedó más opción que dimitir a su cargo, luego de que en una entrevista afirmara "que la mayor parte de Chile no sintió la dictadura, al contrario se sintió aliviada".
El lunes, tras la avalancha transversal de críticas, Otero –abogado de 79 años especialista en temas internacionales–, pidió disculpas públicas por sus dichos, pero en la retina ya estaba incrustada su defensa a la actuación de los militares en los tiempos de Augusto Pinochet ("Sin ellos, Chile sería Cuba") y la negación a la intromisión de Estados Unidos en el derrocamiento de Salvador Allende, junto a otras reivindicaciones a la Junta Militar (1973-1990). "Veamos cuánta gente siente su salida", dijo –un poco en serio un poco con humor– un parroquiano de un céntrico café santiaguino cuando todos los canales transmitían la noticia, parafraseando al embajador desafectado.
Conocida oficialmente la renuncia a eso de las 20 horas local, las redes sociales, en especial Twitter –el chiche tecnológico de moda en la política chilena–, hirvieron con comentarios en contra de las palabras vertidas por el diplomático, las que, de paso, rozaron al presidente Sebastián Piñera, que finalmente fue quien lo designó en ese cargo.
El mandatario, de viaje por el norte del país, se aisló del tema ante las cámaras y grabadoras, no así en la interna. Más todavía, cuando los twitteos le enrostraron el pasado pinochetista de Otero, misma situación que no cayó bien en la administración de Cristina Fernández cuando asumió en Buenos Aires. Los dardos venían principalmente desde la Concertación –hoy oposición–, donde nadie quedó al margen del tema político del día.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores informa que el embajador de Chile en Argentina, Miguel Otero Lathrop, ha presentado su renuncia indeclinable a dicho cargo", fue la declaración oficial. La Cancillería precisó que Otero comunicó vía telefónica en la tarde su decisión al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, quien se encuentra en Lima participando en la 40ª Asamblea General de la OEA.
Una vez en Santiago, Moreno se reunirá personalmente con el ex embajador. "La Cancillería acepta y respeta la decisión y agradece la labor desarrollada al frente de nuestra misión diplomática en Argentina", añadió la diplomacia chilena.
De lo contrario, el gobierno de Piñera quedaba expuesto por diversos frentes. Primero, porque miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), entraron al ruedo llegando al mismo Palacio de La Moneda a pedir la salida de Otero.
El socialista Sergio Aguiló dijo que si el presidente no pide su renuncia "se estará desenmascarando un gobierno y una campaña falsa de Piñera", aludiendo a que el actual mandatario afirmó previo a su elección que reconocía que el régimen de Pinochet había sido una dictadura que violó los derechos humanos.
A su vez, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, dijo que si Piñera no remueve al embajador "el gobierno estará respaldando sus dichos..., la verdad es que no logramos entender esta actitud que ha tenido el gobierno, de señalar que él habló a título personal, eso es inaceptable".
Por su parte, los senadores Juan Pablo Letelier (PS), Ximena Rincón (DC) y Guido Girardi (PPD) coincidieron en que si bien Otero entregó disculpas a las personas que sufrieron violaciones a los derechos humanos en Chile y en Argentina, no se va al tema de fondo, que es la transformación de un embajador inútil, que no le sirve a los intereses del país y a las relaciones de política vecinal.
Ya en la tarde, y tras una discutida votación, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados también solicitó, por seis votos contra cinco, traer de vuelta a Otero "en vista de las declaraciones del embajador Otero que afectan gravemente a la posición del Estado chileno ante la arena internacional, sobre todo por haberlas hecho en Argentina un país que sufrió la dictadura y la represión como Chile", sostuvo el diputado comunista Guillermo Teillier.
Justamente la relación con Argentina, que ha caminado por un cauce normal desde que Piñera llegó a La Moneda, interrumpida, eso sí, por el tema limítrofe de de Campos de Hielo, es el otro flanco que Piñera no quiere descuidar, tomando en cuenta otros líos fronterizos con Bolivia y Perú, país con el cual mantiene un diferendo en La Haya.
Desde la otra vereda, el senador del partido de ultraderecha Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín, defendió al diplomático y señaló que su dimisión "es un gesto patriótico que debemos valorar. Sus dichos fueron consecuencia de la expresión de un pensamiento personal. Sus declaraciones no fueron oportunas y pudieron ocasionarle problemas en su desempeño en Argentina".
Al final del día, el diputado Tucapel Jiménez, del Partido por la Democracia (PPD), resumió la jornada al expresar: "La renuncia es un problema menos para el país. Esto debe servir como precedente para futuros nombramientos, ya que lo ocurrido es consecuencia de poner a alguien tan ligado al gobierno militar como Otero, desconociendo el presidente Piñera un compromiso de campaña respecto a no tener funcionarios ligados a la dictadura".

9 de junio de 2010
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renunció embajador otero


Otero renuncia a su cargo de embajador en Argentina. 


El embajador de Chile en Argentina, Miguel Otero, renunció a su cargo luego que el Ejecutivo le pidiera su dimisión a raíz de sus declaraciones en una entrevista en la que señaló que la mayoría de los chilenos no "sintieron la dictadura" de Augusto Pinochet.
Según confirmó la Cancillería, el ex senador oficializó esta tarde su renuncia con el objetivo de no ser un obstáculo en las relaciones de ambos países y para terminar con las molestias y cuestionamientos que generaron sus palabras tanto en Chile como en la nación trasandina.
El comunicado difundido esta tarde por el Ministerio de Relaciones Exteriores indica que "el embajador Otero comunicó esta tarde su decisión telefónicamente al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, quien se encuentra en Lima (Perú) participando en la 40ª Asamblea General de la OEA.
Añade que "acepta y respeta la decisión del embajador Otero y agradece la labor desarrollada al frente de nuestra misión diplomática en Argentina".
Además se informó que el canciller se reunirá personalmente con el embajador Otero a su regreso a Santiago.

9 de junio de 2010
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exigen salida de embajador


Carta entregada a La Moneda exige renuncia de Otero. 


Santiago, Chile. Dirigentes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), junto con los diputados Sergio Aguiló (PS) y Tucapel Jiménez (PPD), llegaron este martes a las puertas de La Moneda para entregar una carta dirigida al presidente Sebastián Piñera, exigiendo la renuncia del embajador Miguel Otero.
Aguiló fue categórico al afirmar que de no acogerse la petición, se estará "desenmascarando un Gobierno y una campaña falsa de Sebastián Piñera".
"O sigue este embajador en Argentina y entonces es el Gobierno el que se desenmascara y toda la campaña de Piñera es una falsedad o este embajador se le pide la renuncia de inmediato (…) el Presidente en toda su campaña dijo que reconocía la existencia de la dictadura, validaba el informe Valech y Retigg y que era parte de ese consenso y su representante hoy en Argentina ha dicho exactamente lo contrario, es un pinochetista que se ha desenmascarado completamente", sentenció el legislador del PS.
La presidenta de la AFDD, Lorena Pizarro, exigió una señal de parte de La Moneda, aduciendo que de no concretarse la marginación de Otero, "el Gobierno estará respaldando los dichos del embajador".

8 de junio de 2010
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piden cabeza de embajador


El gobierno de Piñera respalda a Miguel Otero, que habló a favor de la dictadura y desconoció el rol de Estados Unidos en el golpe a Allende. La Concertación, hoy en la vereda opositora, exigió al gobierno de derecha que tome "las medidas que corresponden" luego de que el embajador en la Argentina dijera "que con la dictadura gran parte de Chile se sintió aliviada".
[Christian Palma] Santiago, Chile. "Es una vergüenza para Chile, es algo que indigna a la ciudadanía. Emplazamos al presidente Piñera para que tome las medidas que corresponden." La dura sentencia pronunciada ayer por el líder de la Democracia Cristiana, Juan Carlos Latorre, sintetiza el sentir de los cuatro partidos de la Concertación (Radical, Socialista y por la Democracia, azuzados –hay que decirlo–, también por su rol ahora opositor) y buena parte del país, que tras las declaraciones del embajador chileno en la Argentina, Miguel Otero, respecto de la dictadura de Augusto Pinochet, abrió una vieja herida que aún dista mucho de cerrarse en este país.
"La mayor parte de Chile no sintió la dictadura, al contrario, se sintió aliviada", fue una de las frases con que el diplomático se despachó en Clarín el pasado domingo. Dijo además que el gobierno de facto de Pinochet –que llama agradecidamente "pronunciamiento militar"– permitió que Chile ahora no sea una Cuba, del mismo modo que suavizó el accionar de los milicos en temas de derechos humanos, afirmando que no hubo acciones institucionales de quienes lucían las botas y bayonetas con prepotencia en esos años. Su comentario, que además desconoce la intromisión de Estados Unidos para derrocar al presidente Salvador Allende, repercutió fuerte en Chile, casi como una réplica del terremoto de febrero.
El presidente Sebastián Piñera, de gira en el norte del país, conoció la noticia la noche del domingo a través de la blackberry de uno de sus ministros. Hasta ayer prefirió no pronunciarse públicamente, consciente de que el tema es sensible y que la salida de cauce del embajador en un país clave (ya tuvo roces cuando Otero asumió en Buenos Aires por su declarado pinochetismo, lo que no habría caído bien en la Casa Rosada) generó revuelo en Chile y el exterior; más si, en campaña, el propio Piñera aseguró que nadie relacionado con la dictadura de Pinochet estaría en su gobierno. La que sí habló fue la vocera de gobierno, Ena von Baer. En uno de los patios de La Moneda sostuvo escuetamente que "ésa fue una opinión personal y lo que prima acá es la opinión del gobierno y estas opiniones no son compartidas por el gobierno. No es la línea central del gobierno".
Tras las recriminaciones transversales que recibió, el diplomático se atrincheró en el piso completo que ocupa su elegante despacho ubicado en un edificio de Las Condes, uno de los barrios más coquetos y elegantes de Santiago. El embajador pidió disculpas y aseguró que el medio argentino (que además estuvo en la pelea por adquirir Chilevisión, el canal de TV de Piñera, valuado en 140 millones de dólares y que aún no vende, lo que ha generado otro dolor de cabeza al mandatario) lo sacó de contexto en la entrevista. "Jamás pensé que podría ser malinterpretado al no reconocer el dolor de tantas familias que han sido víctimas de la violación de los derechos humanos. Vayan a ellos mis disculpas porque tienen todo el derecho de sentirse ofendidos. Siempre he condenado las violaciones a los derechos humanos, cualquiera sea el color del gobierno que las realice", dijo el embajador.
Ante un salón de conferencias lleno de periodistas, Otero insistió: "Puede haber distintas opiniones y son todas respetables, yo no quiero mirar atrás, no quiero que nos separen con la Argentina las malas interpretaciones. Por eso, disculpas a todas aquellas personas que han sufrido en cualquier dictadura, tienen toda la razón de reaccionar como han reaccionado, yo hubiese reaccionado de la misma forma", agregó.
Tras ese mea culpa, Otero aceptó sólo tres preguntas de la prensa. La obvia era si renunciaría a su cargo. La respuesta, más obvia aún: "El puesto de embajador tiene la confianza del presidente de la república y hasta donde sé cuento con esa confianza".
Esto porque el gobierno chileno descartó solicitar su dimisión. De hecho, el canciller, Alfredo Moreno, afirmó que las declaraciones del embajador corresponden a opiniones personales, respuesta que, según trascendió, está en línea con lo que en la interna piensa Piñera.
Miguel Otero, que pertenece al derechista partido Renovación Nacional (RN), donde milita Piñera, insistió en que sus declaraciones fueron hechas a título personal, aclarando, de paso, que respeta a las instituciones argentinas, donde también se han escuchado voces pidiendo su destitución.
Sin embargo, la oposición chilena no entiende que un político viejo haya pisado tan fácil el "palito". Más bien, sienten que sus declaraciones son el reflejo del verdadero sentir de una porción importante del gobierno de Piñera, que hizo olas a Pinochet cuando no se movía una hoja en Chile sin que él lo supiera.
"En Chile no hay dos opiniones acerca de la violación a los derechos humanos del gobierno militar, pues es una verdad histórica", añadió Latorre, que criticó las justificaciones y anunció que su partido exigirá a Piñera la renuncia del embajador.
El senador del Movimiento Amplio Social (MAS) Alejandro Navarro dijo que es un error irreparable. "Si éstos son los embajadores que estamos repartiendo por el mundo, la verdad es que vamos a tener problemas. Otero tiene que ser sacado de su puesto", sentenció.
"Estas declaraciones afectan y dañan gravemente la imagen de nuestra democracia en el extranjero y es un agravio a las víctimas de la dictadura y a cientos de compatriotas que sufrieron las graves violaciones a sus derechos humanos", añadió el presidente del PS, Fulvio Rossi.
Todas estas reacciones, a las que deben sumarse las quejas y reclamos de las asociaciones de detenidos-desaparecidos o de derechos humanos, no hicieron mella en Otero, que horas antes de su particular arrepentimiento ya había mostrado los dientes. Al ser consultado por el rechazo que causaron sus palabras en varios dirigentes de la oposición, dijo que "eso es problema de ellos, yo no me rijo por lo que ellos digan o piensan, yo dependo exclusivamente del presidente de la república".

8 de junio de 2010
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