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diez años de cárcel por torturas


El soldado estadounidense Charles Graner fue sentenciado este sábado por un tribunal militar a 10 años de cárcel y baja deshonrosa del ejército estadounidense por golpear y torturar prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.
Fort Hood, Estados Unidos. El jurado integrado por 10 miembros entregó la sentencia un día después de declararlo culpable en el caso de torturas que escandalizó al mundo y empañó la reputación de las tropas estadounidenses en Iraq.
El soldado de 36 años era considerado el cabecilla de los abusos que incluyeron golpizas a prisioneros, apilarlos desnudos y forzarlos a masturbarse en público.
Horas antes de la sentencia de la corte marcial realizada en la base Fort Hood del Ejército estadounidense en Tejas (sur), el soldado había expresado remordimiento por primera vez.
"Hice lo que hice. Mucho de ello estaba mal, mucho de ello era criminal", dijo Graner.
"No lo disfruté", agregó el militar, en su primera y única declaración ante los miembros del jurado.
Graner argumentó que obedecía órdenes para "ablandar" a los prisioneros para los interrogatorios, pero la fiscalía lo retrató como un "depravado" que castigaba y humillaba a los detenidos sin motivo.
El policía militar explicó que inicialmente se negó a tratar a los prisioneros de forma "irregular" pero luego cedió a las órdenes de los servicios de inteligencia militar.
"No estábamos tratando a los prisioneros como se suponía que debíamos hacerlo, así que me quejé", afirmó.
Agregó que sus superiores, entre ellos algunos oficiales, le dijeron que debía "seguir las órdenes" del personal de inteligencia militar.
En ese momento pensó que sus acciones eran legales -continuó- pero luego se dio cuenta de que no era así. De todos modos, "probablemente conozco la Convención de Ginebra (contra la tortura) mejor que nadie en mi compañía", presumió.
Graner contó que cada prisionero tenía un "controlador", a menudo el soldado de inteligencia militar encargado de interrogarlo.
"La mayoría de las cosas improvisadas eran hechas por los interrogadores civiles, pero también parte de la locura provenía de muchos de los soldados, que eran los controladores militares", agregó.
A la pregunta de por qué aparecía sonriente en algunas de las fotos de detenidos desnudos tomadas por los soldados en la prisión, el policía militar respondió: "estoy sonriendo ahora; es una sonrisa nerviosa".
Graner tomó muchas de las fotos y aparece en otras, sonriendo mientras mira a prisioneros desnudos y atados, o colocando su pie en posición de patear a prisioneros con las cabezas cubiertas y tirados en el piso.
El abogado de Graner, Guy Womack, insistió en que su cliente es un chivo expiatorio y afirmó que los oficiales que le dieron las órdenes son quienes deberían ser juzgados.
Ningún oficial militar fue acusado en el caso, y la defensa no logró llevar hasta ahora a ninguno al estrado como testigo.
Graner fue el quinto soldado estadounidense sentenciado por las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, y otros tres esperan a ser juzgados.
El viernes, luego que los diez miembros del jurado dieran su veredicto, los familiares de Graner presentaron un dramático pedido de clemencia y la madre del soldado dijo que su hijo "no es el monstruo que pretenden que sea".

16 de enero de 2005
©univisión

tropas dañan babilonia


Tropas norteamericanas han dañado Babilonia, según el Museo Británico.
Londres, Reino Unido. Tropas norteamericanas que utilizan como base la antigua ciudad iraquí de Babilonia han causado daños y contaminado artefactos que datan de miles de años en uno de los más importantes sitios arqueológicos del mundo, declaró el sábado el Museo Británico.
Por ejemplo, vehículos militares aplastaron un camino de adoquines de 2.600 años de antigüedad, y los fragmentos arqueológicos, incluyendo adoquines quebrados con el sello del Rey Nabucodonosor II, quedaron desparramados por el sitio, dice un informe del museo. Los dragones de la Puerta de Ishtar fueron desfigurados por fisuras y hendiduras cuando alguien trató de despojarlos de sus ladrillos decorativos, dice el informe.
John Curtis, curador del departamento del Lejano Oriente del Museo Británico, que fue invitado por los iraquíes a estudiar el sitio, dijo en el informe: "Es lo mismo que establecer un campamento militar en los alrededores de la Gran Pirámide de Egipto, o en torno a Stonehenge en Gran Bretaña".
Reconoció que al principio la presencia norteamericana protegió el sitio de los saqueadores. Pero obras posteriores -incluyendo el cubrimiento de extensas áreas con grava para instalar estacionamientos y pistas de aterrizaje de helicópteros- fueron perjudiciales, dijo.
En una entrevista el sábado con Television News de la Associated Pres, el ministro iraquí de Cultura, Mufid al-Jazairi, dijo: "Pensaba que la ciudad arqueológica de Babilonia había sufrido daños, pero no sé exactamente qué tanto es el daño".
Las ruinas de Babilonia han sido ocupadas desde los primeros días de la invasión por los marines norteamericanos y, más recientemente, por soldados polacos y de otros países. Babilonia se encuentra a 80 kilómetros al sur de Bagdad.
Un portavoz militar polaco en Iraq, el teniente coronel Artur Domansky, dijo que las tropas estaban colaborando con las autoridades iraquíes en sus esfuerzos por proteger el sitio. "He pedido a nuestros arqueólogos que preparen una respuesta específica a las acusaciones, pero tengo que darle tiempo", dijo.
Los principales sitios de la ciudad -la Puerta de Ishtar, las ruinas de Babilonia y el Palacio de Nabucodonosor- se encuentran en un área apartada del perímetro del campamento, y son administrados por funcionarios iraquíes como un parque arqueológico pagado.
Militares norteamericanos dicen que todas las obras en el terreno han sido paralizadas y que están considerando reubicar a las tropas para proteger las ruinas.
El teniente coronel Steven Boylan, un portavoz militar norteamericano, dijo que todas las obras de ingeniería eran discutidas con el director del museo de Babilonia. "Un arqueólogo estudió todos los proyectos de construcción para medir su impacto sobre las ruinas históricas", dijo.

16 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh

culpable torturador de iraq


Posible condena a 15 años de reclusión por maltratar a prisioneros iraquíes. La corte declara culpable de tortura al soldado estadounidense Charles Graner. En Bagdad, otro militar de EU fue sentenciado a un año de cárcel por rematar a un joven.
Fort Hood, Estados Unidos. El soldado estadunidense Charles Graner fue encontrado culpable este viernes de nueve de 10 cargos de abuso contra prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, Iraq, por una corte marcial, la cual podría condenarlo a 15 años de prisión.
Asimismo, en Bagdad un tribunal militar estadunidense condenó a un año de prisión al sargento Cárdenas Alban, al encontrarlo culpable de rematar con el "tiro de gracia" a un iraquí herido en agosto de 2004 en Ciudad Sadr.
Alban y otros dos soldados, uno de los cuales ya fue condenado por el hecho, se enfrentaron contra un grupo de jóvenes, quienes, supusieron, pretendían colocar minas. En el tiroteo murieron varios iraquíes y otros resultaron heridos. Uno fue rematado por Alban de un tiro en la nuca.
En Tejas, el jurado militar declaró culpable de todos los cargos a Graner, de 36 años, pero optó por reducir uno. Se le acusó de "asalto contra un prisionero" en lugar de "usar fuerza que pudiera causar la muerte o lesiones de gravedad" a un detenido.
Muchas acusaciones fueron documentadas con fotografías que conmocionaron al mundo y fueron divulgadas el año pasado, y otras hasta ahora desconocidas.
La defensa del soldado argumentó que éste siguió órdenes de sus superiores para "golpear suavemente" a los prisioneros antes de los interrogatorios. No todos los testigos de la defensa respaldaron esa postura, pues sus declaraciones fueron contradictorias en cuanto a si hubo órdenes claras de soldados de mayor rango, quienes habrían alentado y tolerado los abusos.
A su vez, la fiscalía acusó al militar de tortura y humillación contra prisioneros para divertirse, así como de instigar los abusos en la prisión de Abu Ghraib.
El jurado también tomó como evidencia correos electrónicos que contienen fotos de torturas acompañadas de textos que Graner envió a familiares, incluídos hijos y amigos. Una muestra a un prisionero sangrando y gritando. Debajo de la imagen Graner escribió: "Otra noche de trabajo aburrido".
También se presentó como prueba contra el acusado una fotografía que lo muestra sonriente junto a otro guardia, posando frente a prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
El capitán Chris Graveline, abogado de la acusación, aseguró que esta imagen demuestra que el acusado usó un "perverso humor sexual" para "humillar a los prisioneros para propio regocijo".
Esto destruyó la defensa del abogado Guy Womack, quien aseguró que es válido atar por el cuello a los prisioneros, pues ello facilita sacar de sus celdas "a los más peligrosos".
Graveline ridiculizó los argumentos de la defensa, de que la captura del derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, se logró gracias a la práctica de los soldados de "ablandar" a los prisioneros, alegando que éstos eran, casi en su totalidad, delincuentes comunes.
Para enfatizar el punto, el abogado mostró la fotografía de una prostituta presa semidesnuda, y preguntó: "¿Pudo haber sido ella la que nos dio a Hussein?"
Los cargos contra Graner incluyen maltrato, conspiración para maltratar, violencia, indecencia y negligencia en el cumplimiento del deber. Por este escándalo cuatro soldados ya fueron sentenciados a penas que van de la expulsión deshonrosa del ejército a ocho años de prisión. Otros dos serán juzgados en los próximos meses.

15 de enero de 2005
©la jornada

militar culpable de maltratos en iraq


Un jurado militar declaró culpable al soldado estadounidense Charles Graner de abusar y humillar sexualmente a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib en las afueras de Bagdad.
Fort Hood, Estados Unidos. Graner de 36 años, escuchó el veredicto con atención sin demostrar ninguna reacción visible. Sus padres, que asistieron al juicio que duró cinco días, escucharon en silencio mirando desafiantes a los miembros de la corte marcial.
Los diez oficiales que integraron el jurado fallaron que Graner, de 36 años, es culpable de conspiración para maltratar a los detenidos, negligencia en el cumplimiento de su deber, maltrato, agresión agravada y actos indecentes.
Los cargos se refieren a los incidentes en que Graner golpeó prisioneros, los obligó a masturbarse y los apiló desnudos, uno sobre otro, en lo que se denominó la "pirámide animada". No obstante fue hallado inocente de algunos cargos de los que era acusado.
Graner enfrenta una pena de 15 años de prisión, y expulsión del ejército sin recibir compensación alguna por ello.
El policía militar no testificó previo a la lectura del veredicto, pero podrá hacerlo antes que se dicte la sentencia, instancia prevista para este sábado.
Tanto la defensa como los acusadores anunciaron que llamarán diversos testigos antes que se dé a conocer la sentencia definitiva.
"El fue quien instigó los incidentes en Abu Ghraib", dijo el capitán Chris Graveline, siendo la acusación más fuerte que manejó el gobierno estadounidense en la corte marcial.
"Estamos ante un abuso absoluto (...) sin justificación alguna, es por deporte, para divertirse", señaló al argumentar su acusación durante el juicio que se lleva adelante en una base militar.
Mientras habló ante el jurado, Graveline, se refirió a las fotografías tomadas en la cárcel iraquí que muestran a un jocoso Graner junto a otro guardia, posando frente a los prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
"Es todo parte de su perverso humor sexual" indicó el capitán este viernes de mañana.
En la oportunidad rechazó la sugerencia de que Graner y otros soldados estaban cumpliendo órdenes al abusar y torturar a los detenidos.
"Ellos atacaron y degradaron a los prisioneros por su propio regocijo", dijo.
También ridiculizó los argumentos de la defensa cuando sostiene que la captura de Saddam Hussein se debió a la información obtenida luego del "agresivo" tratamiento brindado por Graner.
Puntualizó que la mayoría de los prisioneros torturados eran criminales comunes, incluso una prostituta que aparece fotografiada media desnuda durante su detención en la prisión.
"¿Pudo haber sido ella las que nos dio a Saddam Hussein?", ironizó.
El abogado de Graner, Guy Womack, sostuvo que su cliente y los restantes policías militares acusados estaban siguiendo instrucciones de los expertos de la Inteligencia Militar para obtener información sobre los grupos insurgentes contrarios a Estados Unidos en Irak.
El abogado insistió en que no había nada malo en la forma como fueron tratados los prisioneros, ni siquiera cuando fueron obligados a masturbarse y a simular la práctica de sexo oral. Según Womack esto demuestra como los expertos sabían explotar las diferencias culturales para obtener información.
A su vez señaló que el apilamiento de los prisioneros desnudos en la "pirámide animada" era una acción ingeniosa para mantenerlos bajo control.
Womack también defendió el hecho de atar a los prisioneros alrededor de su cuello y lo consideró un buen método para sacar de sus celdas a los más peligrosos.
Graner -agregó- es "inteligente, un buen profesional. El estaba colaborando con nuestra misión en Irak. El problema real es que estas fotos fueron filtradas y avergonzaron al gobierno de Estados Unidos".

15 de enero de 2005
©univisión

culpable torturador de iraq


Posible condena a 15 años de reclusión por maltratar a prisioneros iraquíes. La corte declara culpable de tortura al soldado estadounidense Charles Graner. En Bagdad, otro militar de EU fue sentenciado a un año de cárcel por rematar a un joven.
Fort Hood, Estados Unidos. El soldado estadunidense Charles Graner fue encontrado culpable este viernes de nueve de 10 cargos de abuso contra prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, Iraq, por una corte marcial, la cual podría condenarlo a 15 años de prisión.
Asimismo, en Bagdad un tribunal militar estadunidense condenó a un año de prisión al sargento Cárdenas Alban, al encontrarlo culpable de rematar con el "tiro de gracia" a un iraquí herido en agosto de 2004 en Ciudad Sadr.
Alban y otros dos soldados, uno de los cuales ya fue condenado por el hecho, se enfrentaron contra un grupo de jóvenes, quienes, supusieron, pretendían colocar minas. En el tiroteo murieron varios iraquíes y otros resultaron heridos. Uno fue rematado por Alban de un tiro en la nuca.
En Tejas, el jurado militar declaró culpable de todos los cargos a Graner, de 36 años, pero optó por reducir uno. Se le acusó de "asalto contra un prisionero" en lugar de "usar fuerza que pudiera causar la muerte o lesiones de gravedad" a un detenido.
Muchas acusaciones fueron documentadas con fotografías que conmocionaron al mundo y fueron divulgadas el año pasado, y otras hasta ahora desconocidas.
La defensa del soldado argumentó que éste siguió órdenes de sus superiores para "golpear suavemente" a los prisioneros antes de los interrogatorios. No todos los testigos de la defensa respaldaron esa postura, pues sus declaraciones fueron contradictorias en cuanto a si hubo órdenes claras de soldados de mayor rango, quienes habrían alentado y tolerado los abusos.
A su vez, la fiscalía acusó al militar de tortura y humillación contra prisioneros para divertirse, así como de instigar los abusos en la prisión de Abu Ghraib.
El jurado también tomó como evidencia correos electrónicos que contienen fotos de torturas acompañadas de textos que Graner envió a familiares, incluídos hijos y amigos. Una muestra a un prisionero sangrando y gritando. Debajo de la imagen Graner escribió: "Otra noche de trabajo aburrido".
También se presentó como prueba contra el acusado una fotografía que lo muestra sonriente junto a otro guardia, posando frente a prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
El capitán Chris Graveline, abogado de la acusación, aseguró que esta imagen demuestra que el acusado usó un "perverso humor sexual" para "humillar a los prisioneros para propio regocijo".
Esto destruyó la defensa del abogado Guy Womack, quien aseguró que es válido atar por el cuello a los prisioneros, pues ello facilita sacar de sus celdas "a los más peligrosos".
Graveline ridiculizó los argumentos de la defensa, de que la captura del derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, se logró gracias a la práctica de los soldados de "ablandar" a los prisioneros, alegando que éstos eran, casi en su totalidad, delincuentes comunes.
Para enfatizar el punto, el abogado mostró la fotografía de una prostituta presa semidesnuda, y preguntó: "¿Pudo haber sido ella la que nos dio a Hussein?"
Los cargos contra Graner incluyen maltrato, conspiración para maltratar, violencia, indecencia y negligencia en el cumplimiento del deber. Por este escándalo cuatro soldados ya fueron sentenciados a penas que van de la expulsión deshonrosa del ejército a ocho años de prisión. Otros dos serán juzgados en los próximos meses.

15 de enero de 2005
©la jornada

dos películas sobre la vida bajo el terror


[Max Boot] Dos filmes sobre la vida bajo el terror en Afganistán e Iraq durante Hussein y la tortuosa opinión del autor que cree que eso justifica las torturas de Abu Ghraib y el saqueo de Halliburton en Iraq.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Frank Capra hizo una serie de películas tituladas ‘Why We Fight' [Por qué luchamos] para convencer a los norteamericanos que apoyaran la guerra. Imaginen a un cineasta haciendo eso hoy. En realidad, es imposible de imaginar. Holywood prefiere mantenerse alejado de la guerra contra el terrorismo (la versión cinematográfica de ‘The Sum of All Fears' [La suma de todos los temores], de Tom Clancy, cambió a los malvados extremistas musulmanes por neo-nazis), o utilizarla, incluso en su forma previa al 11 de septiembre de 2001, como una pieza moralizadora para advertir sobre la pérdida de las libertades civiles (véase ‘The Siege' [El asedio], con Denzel Washington).
La comunidad cinematográfica -cuyas exquisitas sensibilidades se ven regularmente escandalizadas por el tratamiento de los peces flecheros- no puede siquiera entusiasmarse con el asesinato de un cineasta holandés, a manos de un fanático musulmán. ¿Dónde están las manifestaciones y actos en memoria del asesinato de Theo van Gogh?
La falta de coraje no debería sorprendernos, porque la película más exitosa sobre la guerra contra el terrorismo podría muy bien haberse titulado ‘Por qué no deberíamos ir a la guerra'. Me refiero, por supuesto, a ‘Fahrenheit 9/11', que insinúa melosamente que el gobierno de Bush representa una amenaza mayor para el mundo que Osama bin Laden o Saddam Hussein alguna vez.
Algunos conservadores han producido sus propios documentales en respuesta a la grotesca mendacidad de Michael Moore, pero la mejor respuesta proviene de dos películas honestas e imparciales, que describen aspectos diferentes de la lucha actual. Si quiere saber por qué estamos peleando, vea la película ‘Osama' y el documental ‘Voices of Iraq'.
‘Osama', la primera película hecha en un Afganistán liberado, empieza con una escena en que policías talibanes reprimen una demostración de mujeres envueltas en burkas, indignadas por su imposibilidad de trabajar. La acción se traslada luego a un hospital que está siendo clausurado, y donde se despide a una doctora. Sin un hombre que provea por la familia -su marido y su hermano han sido asesinados-, teme morir de hambre. Así que le corta el pelo a su hijita de 12 años y la envía a trabajar disfrazada de niño -de nombre, Osama.
El estilo sobrio del director y escritor Siddiq Barmak muestra convincentemente el horror de la vida día a día durante el régimen de los talibanes. Marina Golbahari, una huérfana de la calle cuyo padre fue detenido por los talibanes en la vida real, representa el papel de la protagonista con una autenticidad que ninguna actriz podría llegar a igualar.
Finalmente, la mascarada de Osama queda al descubierto y debe enfrentarse al horripilante castigo de un tribunal islámico. El final, que no os contaré, es como para hacer temblar a cualquiera -y dar las gracias a las tropas estadounidenses que derrocaron a los talibanes. Sin embargo, no recuerdo ni a una sola feminista de Hollywood expresando gratitud hacia los militares norteamericanos o hacia su comandante en jefe por la liberación de las mujeres afganas. Sin duda, Streisand, Sarandon y Compañía estaban demasiado ocupadas vituperando contra los horrores cometidos por John Ashcroft.
‘Voices of Iraq' es uno de los documentales más impresionantes que he visto en mi vida. La mayoría del metraje fue obtenido repartiendo 150 cámaras digitales a iraquíes corrientes para que filmaran sus propias vidas e ideas desde abril a septiembre de 2004.
Al principio de la película se yuxtaponen irónicamente los titulares de un diario estadounidense -‘Miedo a las Milicias Hace que Iraquíes Se Queden en Casa'- con la toma de una ajetreada calle. A medida que se desarrolla la película, vemos orgullosos licenciados universitarios con birretes, niños nadando en el río y haciendo cabriolas, y todos cautivados por las hazañas del equipo de fútbol iraquí en los Juegos Olímpicos. En otras palabras, vemos cómo los terroristas fracasan en interrumpir el lento y difícil progreso de Iraq hacia la normalidad.
Mientras ‘Fahrenheit 9/11' presenta un Iraq de preguerra como un lugar idílico donde los niños jugueteaban con cometas, ‘Voices of Iraq' muestra la terrible realidad: los matones de Hussein empujando a prisioneros desde edificios, violando a niñas, masacrando a los kurdos. Un horripilante video (filmado por la propia gente de Hussein) muestra cómo le cortan la mano a un hombre por el delito de haber sido sorprendido con un billete de cinco dólares norteamericanos. Un sobreviviente de las cámaras de tortura de Hussein arroja luz sobre los maltratos norteamericanos a prisioneros en Abu Ghraib: Los norteamericanos, dice, "aplican torturas suaves".
Algunos iraquíes dicen que dada la actual situación de violencia, preferirían volver a los viejos días de estabilidad con Saddam, pero la mayoría de ellos están encantados con la libertad recuperada. "Ahora", dice una mujer, "hay oportunidades y esperanzas".
Los productores Eric Mannes, Archie Drury y Martin Kunert merecen un Oscar por este revelador documental. Pero no es probable que lo reciban, porque eso requeriría que Hollywood reconociera que en la ocupación de Iraq hay más que los malignos planes de Halliburton y los neoconservadores.

6 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

raúl ruiz dirige a malkovich en filme sobre klimt


El realizador chileno Raúl Ruiz comenzó el martes en Viena el rodaje de una biografía del pintor austríaco Gustav Klimt, protagonizada por el actor estadounidense John Malkovich, informó la firma productora Epo-Film.
Viena, Austria. La película, filmada en decorados naturales en Viena hasta el 27 de enero y luego en estudio en Colonia (Alemania) mostrará los últimos 20 años de la vida de Klimt (1862-1918) quien fue uno de los principales exponentes del Art Nouveau en Austria. Malkovich trabajará con la actriz alemana Veronica Ferres en el papel de Emilie Floege, compañera de Klimt, y de Nikolai Kinski, quien interpretará al pintor Egon Schiele (1890-1918), amigo y alumno de Klimt.
La película, con un presupuesto de 6,6 millones de euros, es producida por Epo-Film con el apoyo de productores franceses, alemanes e ingleses, así como del Fondo Europeo Eurimage y debería estar lista para ser presentada en la Mostra de Venecia en septiembre.
Célebre por sus representaciones sensuales de mujeres, Gustav Klimt fundó el movimiento de la Secesión vienesa en 1897 en reacción a las normas establecidas por las élites artísticas de fines del siglo XIX.
El productor Dieter Pochlatko (Epo-Film) indicó que había pedido a Raúl Ruiz, realizador chileno residente en Francia (‘El tiempo recobrado', ‘Las tres coronas del marinero', ‘Genealogías de un crimen') realizar "una película embriagadora y erótica como un vals".
Varias escenas serán rodadas en el Café Central y el Palacio Todesco, de Viena, que Klimt solía frecuentar.

6 de enero de 2005
©mi punto

EN LA CARRETERA CON EL JOVEN CHE - a. o. scott


Una conmovedora película sobre el Che, antes que se volviera como lo conocemos. Su compañero de viaje vive todavía. Tras la reseña del New York Times, una extensa entrevista con él: Alberto 'Petiso' Granado'.
En la primavera de 1952, dos jóvenes emprendieron un ambicioso y despreocupado viaje en moto que esperaban que les llevara de Buenos Aires, cruzando los Andes a la altura de Chile, a la Amazonia peruana. (Lo lograron, con algún retraso, aunque no la desafortunada moto). El viaje en carretera, aunque inspirado y atrevido, pudo haber empalidecido en el recuerdo familiar y en las historias de familia, incluso aunque los dos viajeros pusieran por escrito sus aventuras. El mayor, el bioquímico Alberto Granado, de 29 años, vive todavía y aparece al final de ‘Diarios de motocicleta', la cálida y conmovedora reconstrucción de ese viaje de otra época de Walter Salles. El compañero de Granado era un estudiante de medicina de 23 años, llamado Ernesto Guevara de la Serna, cuya subsecuente carrera como ídolo político, mártir revolucionario e icono de camisetas -Che- arroja un resplandor carismático y misterioso sobre esos años de su vida.
"Es posible sentir nostalgia por un mundo que nunca conociste?", se pregunta Ernesto cuando contempla las ruinas incas en las montañas peruanas. La película de Salles, una búsqueda tan ardiente y seria como resultó ser la de Ernesto, plantea una pregunta similar. Al hacer la película, el reparto y el equipo hicieron tres veces la ruta de Granado y Guevara, en un esfuerzo por impregnarse no sólo del variado y accidentado paisaje de América del Sur, sino también de las esperanzas y confusiones de una época pasada: la era de antes de la revolución cubana, de antes de los golpes militares y de las guerras sucias de los años sesenta y setenta, de antes del retorno de la democracia y de las catástrofes económicas que la siguieron.
Los cineastas no son tan ingenuos como para creer que los viejos tiempos eran más simples o más inocentes que el presente. La sensación de frescura y posibilidad de la película proviene de la inocente inteligencia de sus héroes. Pero una razón para explorar el pasado es tratar de re-descubrir el elusivo sentido de las posibilidades olvidadas, y lo que pudo ser una historia esquemática de un despertar político, se transforma en las manos de Salles en una exploración lírica de las sensaciones y percepciones de las que surgió una comprensión política del mundo.
Lo que captura ‘Diarios de motocicleta', con asombrosa claridad y delicadez, es el acelerado y juvenil idealismo de Ernesto, y la gradual transformación de su naturaleza apasionada y literaria en una forma todavía no bien definida de compromiso político.
Al negarse a seguir el curso subsecuente de esa pasión -a la Sierra Maestra, al Congo, a las montañas de Bolivia, donde Guevara encontró su sangriento fin-, Salles corre el riesgo de ser acusado de idealizar a su personaje. Es una acusación justa, pero pasa por alto la fidelidad del director a sus fuentes literarias. Los diarios de Guevara, descubiertos en una mochila mucho después de su muerte, fueron publicados en 1993, y gran parte de su atractivo reside en el sentido de inmediatez que transmiten. Su autor no sabía lo que llegaría a ser, incluso aunque sus cuadernos de notas dramatizan una fase crucial de su desarrollo.
Al principio, en casa de su burguesa familia de Buenos Aires, Ernesto (Gael García Bernal) no es Che, sino ‘Fuser': sensible, asmático y quizás un poco diletante. Alberto (Rodrigo de la Serna), libertino, regordete y sociable, lleno de una cháchara afable y fanfarrona, es el Falstaff del Príncipe Hal que es Fuser. Aunque el viaje tiene un objetivo noble -quieren trabajar en una colonia de leprosos en Perú-, el principal objetivo es hacer turismo, elevado al mismo tiempo que a ras de tierra. Quieren ver lo más que puedan de América Latina -más de 8.000 kilómetros en pocos meses- y también llevarse a la cama a tantas guapas latinoamericanas como caigan en sus ridículos diálogos de ligue.
Alberto es el auto-proclamado don juan, pero García Bernal, con sus ardientes ojos y rasgos equinos, es el galán de la película. Aunque en la película, sobre todo al final, muestra a Ernesto como una figura casi sagrada, que da la espalda a la corrupción del mundo a la búsqueda un propósito más noble, también es retratado como un chico ansioso y travieso. Al principio, en la película, los viajeros paran en el balneario de Miramar para visitar a la novia de Ernesto, Chichina (Mía Maestro), cuyos ricos padres claramente lo rechazan, para no decir nada del tosco Alberto (que pronto seduce a la criada). Las escenas entre Ernesto y Chichina tienen el delicioso dolor de las pasiones de fines de la adolescencia, un sentimiento que impregna toda la película, incluso cuando repasa asuntos más graves.
A veces, ‘Diarios de motocicleta', da los brincos de una película de amiguetes convencional, animada por las desgracias mecánicas y afables peleas entre Ernesto y Alberto. Pero la película, escrita por José Rivera, es realmente una historia de amor en la forma de una bitácora de viaje. El amor del que hace la crónica, no es menos profundo -ni menos conmovedor- por el hecho de que no ocurre entre dos personas, sino entre una persona y un continente. No obstante la magnética y sentimental actuación de García Bernal, la verdadera estrella de la película es Sudamérica misma, mostrada por el fotógrafo Eric Gautier con verdes imágenes neblinosas como una tierra de una belleza enigmática y estremecedora.
Al final de la película, después de que su estadía en la colonia de leprosos ha confirmado sus nacientes impulsos igualitarios y anti-autoritarios, Ernesto ofrece un brindis de cumpleaños, que es también su primer discurso político. En él, evoca una identidad latinoamericana que transciende las fronteras arbitrarias de los países y las razas.
‘Diarios de motocicleta', que combina el talento de un director brasileño y de los actores protagonistas de México (García Bernal) y Argentina (de la Serna), paga un sentido tributo a esta concepción. En una edad de turismo de masas, da sin complejos nueva vida a la idea romántica y venerable de que el viaje puede enriquecer el alma, e incluso cambiar el mundo.

24 de septiembre de 2004
12 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh

EL INTERMINABLE VIAJE DE GRANADO - josé luis estrada betancourt


Inició su "aventurero" recorrido con el Che en 1951 y ya nunca más pudo dejar de acompañarle. A los 82 años, Alberto Granado aún vive la emoción de aquellos nueve meses al verse reflejado en el más reciente largometraje de Walter Salles: ‘Diarios de motocicleta'.
Siempre me intrigó saber por qué a Alberto Granado le llamaban Petiso. Ahora, que acaba de explicármelo, descubro que ese sobrenombre plantado en Argentina a los pequeños de estatura, no se aviene con este gaucho devenido cubano. Porque Petiso Granado se le antoja a uno inmenso desde que comienzas a conocerlo.
A sus 82 años, Alberto continúa tan locuaz y vital como cuando emprendió aquel azaroso viaje por América del Sur, junto a su hermano del alma Ernesto Guevara. Todavía sigue siendo modesto, extremadamente modesto. Se le nota ese rasgo hasta cuando regresa a aquel 29 de diciembre de 1951, en que decidió acompañar al Che para atravesar el Amazonas; auténtica historia que el realizador brasileño Walter Salles decidió llevar a la gran pantalla bajo el título de ‘Diarios de motocicleta', y que presentada esta semana en Cuba, estimuló este diálogo con uno de los protagonistas reales de esa "aventura".

Granado, ¿con anterioridad había sido asesor de otras películas?
No. Esta es la primera vez. Tanto Walter como Gael García Bernal y Rodrigo de la Serna, los actores, estaban interesados en profundizar en los hechos. Los asesoré en el aspecto físico del viaje y en lo concerniente al carácter de Ernesto y al mío. Fue una experiencia maravillosa. Lo que más me gustó fue el respeto y la profesionalidad del equipo de realización. Llegó un momento en que me sentía muy compenetrado con ellos. Estuvieron conmigo aquí en La Habana, conocieron a la familia...
"Recuerdo el día cuando se filmaba la escena donde Ernesto y yo estamos acostados en un catre en Temuco, Chile. Habían pasado 50 años, pero yo sentía que estaba incompleta. Y de repente, me percaté y le dije: 'Mira, Walter, ya sé lo que falta. Es la moto. Está muy alejada. Ella permanecía siempre pegadita a nosotros'. Inmediatamente lo arregló. No tuvo ningún inconveniente en correr a la Poderosa. Y así fue con muchas cosas.
"Cuando se grabó mi despedida de la moto, se repitió la escena como 20 veces. Y yo veía aquello sin sentido, porque no encontraba ningún detalle significativo, pero hasta que no salió como a Walter le parecía, no estuvo tranquilo. Fue una labor muy emocionante".

¿Existe algún episodio del viaje que no aparece en la cinta y que a usted le hubiese gustado incluir?
Unos cuantos. Le comentaba a Delia, mi esposa, que me hubiese gustado que se mostrara la experiencia como polizontes cuando viajamos desde el puerto de Valparaíso hasta el de Antofagosta. Nos metimos en un baño que estaba en pésimas condiciones. Estaba apestoso y lleno de caca. Pero nos descubrieron. A Ernesto lo pusieron a limpiar los baños y a mí a pelar papas y cebollas. El pobre tuvo que restregar no solo la suciedad existente, sino también mi vómito, pues yo no estaba muy bien.
"Por la noche, el capitán nos invitó a jugar canasta. Pelao era un entendido, y yo me defendía. El contramaestre fue a reclamar, pero las cartas fueron más fuertes. A las 12 de la noche, ya estábamos comiendo huevo y jamón fritos, y el contramaestre reventando de ira y odio...
"Tampoco está la noche en que Ernesto, con el revólver cargado en la cabecera, se preparaba para defenderse de un bravo tigre chileno, el cual se rumoraba estaba merodeando el lugar y atacaba a la gente sin ningún miedo. Para él fue suficiente sentir las garras que arañaban la puerta y ver unos ojos fosforescentes mirando desde la sombra, para apretar el gatillo y... acabar con un perro. Son muchos episodios. No olvides que fueron nueve meses de peripecias".

Y de los que recoge ‘Diarios...', ¿cuál lo emocionó más?
-Aquel donde Gael, es decir, el Che, se encuentra con una anciana, quien tenía problemas tumorales, y le da los pocos medicamentos que le quedaban. En la vida real, el ambiente lleno de polvo que rodeaba a la señora y el haberle cedido los fármacos, le provocó un tremendo ataque de asma, el cual solo pudo ser calmado con adrenalina.

¿Se ve usted en Rodrigo, quien lo interpreta en el filme?
-Me parece hasta mentira que haya logrado calarme. Él, por ejemplo, nunca me vio bailar mambo -yo bailo como los latinoamericanos, carente de ritmo-, y él lo hace idéntico a mí. Por desgracia, también se le caen las cosas. Y si no me crees, pregúntale a mi mujer que cada vez que se rompía algo preguntaba desde la cocina cuál de los dos Albertos era el responsable. Lo mismo sucede con Gael, quien tenía una responsabilidad mayor. Mirándolo me hacía recordar lo que tanto me susurraba para mis adentros: Este Ernesto es mucho Ernesto.

Usted estuvo en la presentación de la cinta en el Festival de Cannes, pero no pudo asistir al de Cine Independiente de Sundance...
Es que no me dieron la visa para viajar hasta Estados Unidos. No me la negaron, pero tampoco me la dieron. Sin embargo, lo de Cannes fue impresionante, por la cantidad de jóvenes que acudieron a las proyecciones, y por la acogida que tuvo Diarios de motocicleta. Todo estaba repleto. En la sala, cuya capacidad es de 3 400 lunetas, había personas sentadas en el suelo. Y en Roma fue igual. Y en Brasil. Y en Villa Clara. Todo eso se recoge en el video que realizó Gianni Mina sobre la película, titulado ‘Tras las huellas del Che'.

Si usted conocía al Che antes de su primer viaje, ¿por qué no se enroló con él desde entonces?
En realidad a nosotros nos unió el deporte y la literatura. Ernesto era compañero de estudio de mi hermano menor, quien, como yo, jugaba rugby. Y el Pelao quería jugar también, mas por asmático nadie lo admitía en su equipo. Sin embargo, como siempre he creído que el deporte es una excelente medicina, lo incluimos. Cuando intimamos, encontramos que teníamos muchos proyectos similares, y el viaje siempre estaba metido en el medio. Ernesto en el 50 salió a dar un viaje por Argentina. Después de eso pensamos en la posibilidad de hacer un periplo más grande juntos y empezamos a hablar del tema como un asunto de ambos.
"Hubo un momento en que yo tuve que salir de mi puesto de trabajo en el sanatorio que estaba en San Francisco del Chañar, por algunos problemas con el partido Peronista. Caí en la ciudad de Córdoba, donde la lucha por la vida es diferente y los médicos se ocupaban más por hacer plata que ciencia. Me sentía muy mal. Estaba aburrido. En septiembre del 51, Ernesto fue a la casa, pues tenía una semana de vacaciones. Conversamos, cantamos, en fin, nos divertimos. Y mi hermano más pequeño me comentó: '¿¡Por qué no montas al Pelao en la grupa y se van pa'l carajo!?'. Nos miramos y nos dijimos: vamos a hacerlo. Él se comprometió a aprobar todas las asignaturas posibles, mientras yo me puse a arreglar todo los documentos necesarios. El 29 de diciembre salimos de Córdoba".

¿Por qué Pelao y Fuser?
Pelao, porque se cortó el pelo a rape. Cuando yo lo conocí ya lo nombraban así, al igual que a mí Petiso. Petiso Granado. Fuser surgió de los partidos de fútbol. También le decíamos Furibundo Serna, pues, a pesar de que era flaquito y tenía unos bracitos finitos, le daban unos ataques furibundos. Tenía taco. En fin, teníamos una serie de tácticas, y en cuanto Pelao tomaba la pelota, amagaba hacia un lado, pero al escuchar que le gritábamos "Fuser", la lanzaba para el lugar convenido. Al iniciar el viaje él anotó en su libretica: jefe, Mial -de Mi Alberto-; y subjefe, Fuser.

¿Cómo se las arreglaron para poder sobrevivir?
Trabajábamos en lo que fuera. Dábamos una conferencia sobre lepra o sobre asma en un hospital -y comíamos ahí-, cargábamos cosas. También teníamos nuestras técnicas. Nos poníamos a conversar, y uno le dejaba caer al otro: "¿Te acordás? Hoy, casualmente, hace un año que salimos de Argentina, y qué lástima que no tengamos con qué brindar". Y la gente enseguida: "Ah, si son argentinos". Y nos invitaban a unos tragos. Entonces, Ernesto decía: "Pero con el estómago vacío...", e inmediatamente nos servían algo.

¿Tanto tiempo juntos no trajo algún disgusto?
-Los dos éramos muy tozudos. Cada cual era a su manera, aunque yo era más suavecito. En una ocasión nos perdimos estando en Perú. Y ahí empezó la discusión, porque yo quería regresar por donde habíamos venido; y él, tomar otro rumbo. Fue tirante. No obstante, coincidíamos mucho. Yo era un poco más alegre, aunque, en realidad, el Che no era el hombre de la foto de Korda: siempre duro. Ese no es el Che. Él tenía mano izquierda, como se le dice a los toreros. Claro, tenía virtudes que, entonces, me parecían defectos, como lo recto que era con los mentirosos.

¿Por qué se separaron en Venezuela?
Ernesto regresa a Buenos Aires para graduarse de médico, que era el compromiso que habíamos hecho con su madre. Después vendría para el leprosorio, donde yo lo esperaría. Sin embargo, se unió a unas personas que iban para Guatemala. Pensó que eso era más importante. De ahí fue para México, donde conoció a Fidel. Yo ya tenía 30 años y había realizado mis sueños: ser científico, viajero y tener una familia. En Venezuela me gané una beca para Italia y me casé con Delia. Él me convidaba a seguirlo hasta México, porque allí había "cosas muy interesantes", me decía. Mas yo no podía creer que estuviera de fotógrafo, cuando los enfermos lo esperaban. Luego entendí que no me podía decir en qué estaba.
"Tras el triunfo de la Revolución nos volvimos a encontrar. Fue cuando escuché el fantástico discurso de Fidel en la Sierra Maestra, en el año 60. Sus palabras reflejaban lo que yo había soñado, así que me quedé en Cuba. Después de unos años en Santiago, regresé a la capital, donde dirigí un departamento de Genética, hasta que me jubilé en el 94. Más por cuestiones ideológicas que por necesidad, pues me parecía que me interponía a una de las grandes aspiraciones de los trabajadores, y que fuera motivo de lucha: la jubilación. Sin querer, me estaba convirtiendo en un freno para la gente que venía detrás.
"No obstante, no me quedé tranquilo, sino que me propuse contribuir a la desmitificación del Che. Fundé cátedras en la Ñico López, en la Universidad de La Habana, en Villa Clara, en Argentina... Fui creando un andamiaje que no me da descanso".

¿Cuán diferentes los tornó el viaje por esos países de América de Sur?
Nos permitió ver que la injusticia, la desigualdad, el robo de las riquezas por las transnacionales, las diferencias notables entre ricos y pobres, eran muy superiores a lo que habíamos leído. Nos hizo comprender que sabíamos muy poco y había mucho por descubrir. En cuanto al Che, creo que se percató de que la profesión le quedaba chica. Para él era más importante ser un médico de pueblos que un médico de personas.

¿Algún otro comentario a los jóvenes en relación con el Che?
No piensen que el Che es inalcanzable. Él era un hombre de carne y hueso. Para ser como el Che solo hay que cumplir con tres premisas fundamentales: ni decir ni aceptar mentiras, vengan de donde vengan; dar siempre el ejemplo, y no aceptar nada que no te corresponda. Si somos capaces de mantener esas cositas, estaremos acercándonos más a Ernesto.

¿Emprendería ahora un viaje como aquel?
Por supuesto, solo que con la experiencia que tengo evitaría muchas cosas. Pero con una Poderosa me lanzaría al ruedo.

©rebelión"