ROBERT DE NIRO DEFIENDE SUS ROLES MAFIOSOS
Robert De Niro debe defenderse de extremistas italianos que exigían al gobierno que anulara la concesión de la ciudadanía italiana al famoso actor. Le acusan de dañar la imagen de los ítalo-americanos por sus papeles como mafioso.
Venecia, Italia. Robert De Niro desechó las acusaciones de que sus roles como mafioso han manchado la imagen de los ítalo-americanos, diciendo que representa a personajes realistas, incluyendo muchos que no pueden ser tenidos como estereotipados.
La defensa de De Niro se produjo el viernes después de que la Orden de los Hijos de Italia, una hermandad de estadounidenses de origen italiano, escribiera una carta al gobierno italiano exigiéndole que cancelara su plan de otorgar al actor la ciudadanía honorífica. El gobierno rechazó la petición y se espera que le otorgue el honor el mes que viene.
"Los personajes que he representado son reales. Así que tienen tanto derecho como los demás a ser representados", dijo De Niro el viernes durante su promoción del largometraje Shark Tale'.
Agregó que "hay otros personajes que he representado y que no podrían ser llamados estereotipos o ni nada por el estilo".
Jeffrey Katzenberg, productor de Shark Tale', salió en defensa del actor. "Lo interesante es que la gente que ha dicho esto sobre él no ha visto ninguna de sus películas".
De Niro, cuyos abuelos paternos nacieron en Italia, manifestó su alegría de recibir la ciudadanía honorífica italiana.
"Soy en parte italiano, no completamente italiano. También soy parte holandés, parte francés, parte alemán, parte irlandés. Pero mi nombre es italiano", dijo. "Y probablemente me identifico más con mi lado italiano que con mis otros lados... Italia es un país grandioso y maravilloso. Me siento muy orgulloso y honrado de que se me pida que sea uno de sus ciudadanos".
De Niro ha aparecido en películas sobre gángsteres italianos como Goodfellas' y El Padrino II'. En Analize This' y Analize That' representó a un divertido personaje de la mafia.
El estreno de Shark Tale' tuvo lugar en una función especial el viernes en la Plaza de San Marco, de Venecia. La película de dibujos animados es una historia de mar sobre tiburones de la mafia. De Niro provee el doblaje del capo de la mafia Don Lino. Otros doblajes fueron hechos por Will Smith, Renee Zellweger, Angelina Jolie, Jack Black y Martin Scorsese.
11 de septiembre de 2004
19 de septiembre de 2004
©chicagotribune
©traducción mQh
Venecia, Italia. Robert De Niro desechó las acusaciones de que sus roles como mafioso han manchado la imagen de los ítalo-americanos, diciendo que representa a personajes realistas, incluyendo muchos que no pueden ser tenidos como estereotipados.La defensa de De Niro se produjo el viernes después de que la Orden de los Hijos de Italia, una hermandad de estadounidenses de origen italiano, escribiera una carta al gobierno italiano exigiéndole que cancelara su plan de otorgar al actor la ciudadanía honorífica. El gobierno rechazó la petición y se espera que le otorgue el honor el mes que viene.
"Los personajes que he representado son reales. Así que tienen tanto derecho como los demás a ser representados", dijo De Niro el viernes durante su promoción del largometraje Shark Tale'.
Agregó que "hay otros personajes que he representado y que no podrían ser llamados estereotipos o ni nada por el estilo".
Jeffrey Katzenberg, productor de Shark Tale', salió en defensa del actor. "Lo interesante es que la gente que ha dicho esto sobre él no ha visto ninguna de sus películas".
De Niro, cuyos abuelos paternos nacieron en Italia, manifestó su alegría de recibir la ciudadanía honorífica italiana.
"Soy en parte italiano, no completamente italiano. También soy parte holandés, parte francés, parte alemán, parte irlandés. Pero mi nombre es italiano", dijo. "Y probablemente me identifico más con mi lado italiano que con mis otros lados... Italia es un país grandioso y maravilloso. Me siento muy orgulloso y honrado de que se me pida que sea uno de sus ciudadanos".
De Niro ha aparecido en películas sobre gángsteres italianos como Goodfellas' y El Padrino II'. En Analize This' y Analize That' representó a un divertido personaje de la mafia.
El estreno de Shark Tale' tuvo lugar en una función especial el viernes en la Plaza de San Marco, de Venecia. La película de dibujos animados es una historia de mar sobre tiburones de la mafia. De Niro provee el doblaje del capo de la mafia Don Lino. Otros doblajes fueron hechos por Will Smith, Renee Zellweger, Angelina Jolie, Jack Black y Martin Scorsese.
11 de septiembre de 2004
19 de septiembre de 2004
©chicagotribune
©traducción mQh
APLAUSOS Y LÁGRIMAS POR EL CONMOVEDOR FILME DE AMENÁBAR MAR ADENTRO'
Con un largo aplauso acompañado de suspiros y lágrimas fue recibida este sábado en la Muestra de Venecia la conmovedora película del cineasta español Alejandro Amenábar, Mar Adentro', en la que el magnífico Javier Bardem en el papel de un tetrapléjico se confirma como uno de los mejores actores del momento.
Venecia, Italia. El filme, un documento humano sobre el derecho a vivir con dignidad, está basado en la historia real del gallego Ramón Sampedro, un tetrapléjico que luchó para que le respetaran su deseo de morir tras casi 30 años inmovilizado en su lecho de enfermo.
Interpretado por un soberbio Bardem, el cuarto filme de Amenábar, autor entre otros de thriller psicológicos como Abre los Ojos' y The Others', se perfila como uno de los favoritos para ganar el codiciado León de Oro del festival veneciano.
"Extraordinario, elegante, poético", fue definido el filme por el crítico de la cadena de televisión especializada en cine RaiSat.
El cineasta, coautor del guión junto con Mateo Gil, se ocupa también de la producción, la música y el montaje.
"Ramón Sampedro estaría feliz si se abre el debate sobre la eutanasia, pero yo con la película no quiero hacer reivindicaciones sino hablar de la libertad personal, de la vida y la muerte", afirmó Amenábar en el curso de la conferencia de prensa de presentación, en la que recibió junto a Bardem largas ovaciones por parte de críticos y cinéfilos.
"No quise tanto abordar su lucha jurídica a favor de la eutanasia", señaló Amenábar que narra en la película cómo Sampedro logró su propósito tras perder la batalla legal gracias a la intervención de varias personas en una operación minuciosamente pensada por él para que ninguno de los que le ayudaron a morir pudiera ser acusado de nada.
"Cuanto más analizaba su muerte y lo conocía, más me sentía vivo. Es que tenía la capacidad de convertir la muerte en algo natural", contó el cineasta.
El realizador, que aborda nuevamente el tema de la vida y la muerte, propone en realidad al espectador un viaje dentro de la conciencia de un hombre, en el drama existencial de una persona sensible, "que miró siempre la muerte de frente", dijo.
Ramón Sampedro pasó veintiocho años postrado en una cama sin poder mover nada de cuello para abajo tras haber sufrido un accidente en una playa y escribió desde su lecho, con un palo que manejaba con la boca, el libro "Cartas Desde el Infierno'.
Candidato a ganar la Copa Volpi como mejor actor, Bardem, físicamente limitado en el filme, transmite la fuerza y la humanidad del personaje a través de su sonrisa, las miradas y la mímica facial.
"Traté de esconder mi cuerpo de armario", admitió Bardem, quien confesó que interpretar a Sampedro le implicó ahondar en la personalidad de alguien especial.
"Era un héroe, alguien que defendía la libertad y que entendía la vida como un derecho y no como una obligación. Su compromiso era por la vida", dijo.
La película, que acaba de ser estrenada en España, desencadenó ya las polémicas sobre la eutanasia y lanza un dedo acusador contra la iglesia católica por su dura oposición.
"La iglesia católica es muy influyente en la vida social española. Yo tenía que ser respetuoso con sus posiciones", afirmó el cineasta, que ilustró el dolor de la familia de Sampedro cuando fue acusada por un religioso de no amarlo lo suficiente.
4 de septiembre de 2004
6 de septiembre de 2004
©mipunto"
El autor británico -responsable de obras sobre John F. Kennedy- tuvo acceso a las cintas con las últimas conversaciones entre la protagonista de La Comezón del Séptimo Año (1955) y su siquiatra. "Revelan la personalidad de una mujer decidida, no de quien piensa suicidarse", afirma, desestimando la extendida versión de que se quitó la vida.
Quiso la suerte del escritor e investigador inglés Matthew Smith que fortuitamente cosechara la amistad de John Miner, el ex fiscal del condado de Los Angeles y poseedor de la transcripción de las conversaciones sostenidas entre Marilyn Monroe y su siquiatra poco antes de morir. Este documento de incalculable valor le permitió finalmente construir su libro Las Últimas Palabras de Marilyn: Sus Grabaciones Secretas y su Misteriosa Muerte, que será publicado en agosto en EE.UU.
"Las cintas originales fueron destruidas tras la muerte del doctor Ralph Greenson, el siquiatra de Marilyn Monroe. Sin embargo, John Miner lo entrevistó tres días después del fallecimiento de la actriz y realizó una transcripción completa. Con el tiempo, Miner me cedió los derechos sobre este documento", cuenta desde su casa en Londres.
A 42 años de la muerte de la actriz más glamorosa de la historia del celuloide -el 5 de agosto de 1962-, la obra de Matthew Smith viene a exhibir una serie de facetas de su personalidad lejanas del estereotipo de la mujer acongojada por la fama. Uno de aquellos tópicos tiene que ver con la supuesta depresión que la actriz habría sufrido hacia el final de sus días.
"Las cintas del doctor Greenson revelan que Marilyn Monroe estaba planificando su futuro a mediano y largo plazo en forma muy cuidadosa. Ella estaba llena de planes, muy resuelta: no había ningún 'tal vez' o 'quizás' en su vida. Quienes piensan en suicidarse definitivamente no encajan en este perfil", explica.
Otra de las temáticas que aborda Smith en su libro es la relación de Monroe con otras mujeres, en particular con la actriz Joan Crawford. "La gente se pregunta desde el momento de su muerte si es que Marilyn Monroe era bisexual. A la luz de las cintas grabadas, puedo asegurar que lo intentó, pero no le gustó. Tuvo un encuentro lésbico con Joan Crawford, pero luego no continuó con la relación", dice el autor.
Muerte Sospechosa
Responsable de al menos dos libros acerca del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy -Say Goodbye To America' [Di Adiós a América] (2002) y JFK: The Second Plot' [John F. Kennedy: la Segunda Conspiración] (2003)- y otro sobre la actriz -The Men Who Murdered Marilyn' [Los Hombres que Mataron a Marylin Monroe] (1997)-, Matthew Smith escarba también en las causas de la muerte de la Monroe y su eventual conexión con la relación afectiva mantenida con los hermanos John y Robert Kennedy.
En sus páginas, el autor rechaza la tesis del suicidio debido a la escasa evidencia al respecto y cree, en cambio, que la actriz fue víctima de un asesinato.
Aunque se ha aventurado sobre la causa de la muerte de Marilyn Monroe, ahora se tiene sobre la mesa la evidencia de las conversaciones con su siquiatra. Además, la principal duda razonable -en términos legales- surge al observar el diagnóstico del médico forense: la conclusión fue "suicidio probable", delatando la incertidumbre del médico Thomas Noguci.
"No fue un suicidio, pues nunca existieron las suficientes pruebas para acreditarlo. Varias partes de sus órganos fueron removidas antes de que el doctor Noguchi pudiera concluir su diagnóstico forense. El nunca supo porqué estas partes fueron sacadas sin su autorización: la única explicación es que la orden vino de más arriba", afirma Smith.
Teoría Conspirativa
Sus principales sospechas apuntan al máximo organismo de inteligencia de EEUU. "Definitivamente lo que me parece más probable es conectar a la CIA con la muerte de Marilyn. Sólo un año antes se había producido la debacle de Bahía de Cochinos, en donde muchos agentes del organismo de inteligencia murieron en Cuba. Los sobrevivientes creían que Kennedy no les había prestado el suficiente apoyo y juraron vengarse. Sabían de la relación de John y Robert con la actriz: su extraña muerte provocaría que los dos hermanos declararan en el juicio, quedando su affaire amoroso al descubierto", concluye enfático Smith.
El libro de Smith contiene varias declaraciones de la actriz sobre su vida íntima. En este aspecto se declara sexualmente insatisfecha: "Nunca he tenido un orgasmo. No he merecido tener el mayor de los placeres", le cuenta a su siquiatra. Ya lo decía la propia y desprevenida actriz en las conversaciones con el doctor Greenson: "Después que escuches estas cintas podrías escribir un gran diario. ¿No sería sensacional?".
27 de julio de 2004
31 de julio de 2004
©latercera
'Los Secretos de Machuca', la nueva cinta de Andrés Wood. Elogiado en el Festival de Cannes y con excelentes críticas en España, el filme destaca por su impecable reconstrucción de la época al relatar la amistad de dos niños de sectores sociales opuestos en los días finales de la Unidad Popular. Durante cinco meses previos al rodaje, un equipo investigó el período para retratarlo con fidelidad.
Como si el azar le jugara una broma, en septiembre del año pasado el director Andrés Wood terminaba de filmar su cuarta película Machuca cuando asomó esa incontenible vorágine de cientos de imágenes, documentos y testimonios que marcó la conmemoración de los 30 años del golpe de Estado.
Para la ambientación de la cinta, que revive la Unidad Popular desde el punto de vista de dos niños, un equipo realizó una investigación de cinco meses previo al rodaje. Más de 10 personas revisaron archivos de partidos políticos y entrevistaron a diferentes personajes que vivieron los años 70 o algunos que guardaron el exiguo material que sobrevivió a la censura del régimen de Augusto Pinochet.
Obviamente se encontraron con respuestas negativas y puertas que se cerraron. Pero el director se había autoimpuesto la tarea de reflejar la estética del período a toda costa y con lujo de detalles: se mandaron a hacer boletas de la época, los semáforos se pintaron de amarillo y los buzones postales de rojo, pues el color fue cambiado después de 1973 por "subversivo".
También se borraron digitalmente los teleféricos del cerro San Cristóbal y las fechas de vencimiento de tarros de leche condensada, que los protagonistas saborean en una de las escenas.
"De pronto aparecieron todas las imágenes que tanto nos había costado recopilar y que nos hubieran ahorrado todo ese trabajo. Eso es lo emocionante de Machuca. Fue una película hecha desde la memoria", explica el director de arte, Rodrigo Bazáes.
Película Autobiográfica
El sondeo en la memoria colectiva de la historia reciente y su raíz autobiográfica se convirtieron en los elementos que transformaron a Machuca en la película más personal del director de Historias de Fútbol', El Desquite' y La Fiebre del Loco'.
Al final, la recreación de época se convertirá en telón de fondo para una historia que no se centra en el debate ideológico de su tiempo, sino en la amistad entre dos niños de familias que se ubicaban en bandos opuestos en el Chile de 1973. Gonzalo Infante (Matías Quer) y Pedro Machuca (Ariel Mateluna) son dos colegiales de 11 años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde campamento.
El padre McEnroe (Ernesto Malbrán), director de una institución religiosa de enseñanza privada, decide realizar un experimento de integración en el elitista Colegio Saint Patrick e incorpora a alumnos provenientes de familias de escasos recursos, con el apoyo de parte de los apoderados.
El sacerdote tiene la firme decisión de que las diferentes clases sociales aprendan a respetarse, como un ejemplo en medio de un clima social de abierto enfrentamiento. Es así como Machuca se convierte en compañero de curso de Infante y entre ellos surge una amistad, que termina abruptamente después del 11 de septiembre.
Wood, como alumno del Colegio Saint George, participó en un programa de integración similar y quiso reflejar esa experiencia en la trama. Sin embargo, la película no se rodó en los lugares reales y se usaron los patios y algunas salas del Campus Oriente de la Universidad Católica, junto al frontis del Internado Manuel Barros Arana.
En La Toma De Peñalolén
La labor más ardua fue limpiar Santiago de elementos contemporáneos a través de efectos digitales o directamente en los lugares de filmación. De las secuencias en exteriores se sacaron aires acondicionados, señales de tránsito, semáforos, alumbrado eléctrico, letreros de alarmas de seguridad, antenas de celulares y hasta las cunetas amarillas, ya que antes no se pintaban.
Una de las escenas más impactantes también fue recreada virtualmente: dos aviones Hawker Hunter -hoy fuera de funcionamiento- atraviesan el cielo, por sobre las cabezas de Gonzalo Infante, uno de los pequeños protagonistas, y el personaje de Silvana (Manuela Martelli), una niña de una población que ayuda a su padre a vender banderas chilenas y de partidos políticos en manifestaciones. La inocencia de los pequeños no les permite advertir que esos aviones se dirigen a bombardear a La Moneda.
Las tomas en campamentos se filmaron en algunas calles de la ex toma de Peñalolén y poblaciones de Lo Barnechea. También fueron intervenidas en posproducción para quitarles toda seña de modernidad.
Al contrario, para despertar la nostalgia en el espectador muchos de los elementos de utilería son reales. Los pupitres -de color café y con un hoyo para el tintero- del colegio donde ocurre la historia se consiguieron en escuelas de provincia, ya que en Santiago los productores no encontraron. A su vez, en tiendas de anticuarios lograron comprar las antiguas gomas escolares de dos colores, cuadernos fiscales con el escudo chileno en la tapa y los lápices grafito amarillos.
En una ocasión, incluso, husmeando por casualidad en una fábrica, la vestuarista Maya Mora se topó en una bodega con los últimos rollos de la tela original con que se fabricaba la desaparecida chaqueta colegial sin solapa y de grueso paño azul.
"Se mandaron a hacer cigarrillos, vasos, fósforos, pajitas para tomar bebiba y los botones de los vestuarios. Pero la recreación de época debería volverse invisible. Trabajamos para que tuviera naturalidad y gozara de verdad", explica el director de arte.
Con La Brigada Ramona Parra
Una de las dificultades mayores fue llevar al color la imaginería de la época de la UP, que a través de la documentación aparece sólo en blanco y negro. Para lograr el verismo deseado, uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra, Alejandro "Mono" González, se integró a Machuca como realizador escenográfico.
Entre otras labores, el ex brigadista asesoró las secuencias de concentraciones y manifestaciones políticas confeccionando las pancartas, lienzos y carros alegóricos.
"Recreamos hasta la forma en que desfilaban los diferentes sectores políticos. Las concentraciones de izquierda las filmamos en calles cercanas al Paseo Bulnes y las de derecha, en la zona del ex Congreso Nacional", recuerda Mono' González, quien tras el golpe no se exilió y se mantuvo clandestino hasta 1980.
Y agrega: "Ahora me tocó hacer letreros del Partido Nacional, aunque en general la derecha usaba más la bandera chilena como emblema, y hasta de Patria y Libertad. Una ironía de la historia".
'Machuca', cuyo presupuesto se acerca al millón de dólares (recibió 54 millones de pesos del Fondart), se estrena en Chile el 5 de agosto y llega precedida de los excelentes comentarios que recibió en su paso por España, donde se exhibió en el circuito comercial, y en la Quincena de Realizadores del último Festival de Cannes.
©latercera
Los Angeles, EU. El ícono de Hollywood Marlon Brando, quien falleció esta semana, redefinió la actuación para una generación de actores, pero pese a su deslumbrante comienzo, nunca alcanzó a desarrollar todo su enorme potencial actoral.
Brando, quien murió el jueves a los 80 años, cambió su vida en Tinseltown para desnudar su torturada alma en un torbellino de películas que en sus comienzos, dejaron ver una promisoria carrera actoral.
Su estilo melancólico, fuerte, salvaje y honesto inspiró a otros grandes actores como James Dean, Robert De Niro, Al Pacino, Paul Newman y más tarde, Sean Penn.
Pero mientras se lo definía como uno de los mejores actores de su generación, sólo un puñado de los roles que caracterizó en sus 40 películas serán recordados como una expresión de grandes actuaciones, dejando a sus seguidores con ganas de ver más de su magia en la pantalla.
"Pude haber sido un competidor. Pude haber sido alguien en vez de un vagabundo, que es lo que soy, Charley, afrontémoslo", dice Brando en su rol del herido boxeador Terry Malloy en On The Waterfront'.
Su actuación de 1951 como Stanley Kowalski en Un Tranvía Llamado Deseo', su rol de un bandido mexicano en Viva Zapata' en 1952, el renegado en The Wild One' en 1954 y su segunda versión de Malloy en 1954 por la que ganó un Oscar al Mejor actor, serán recordadas como sus mejores interpretaciones.
Ganó un segundo galardón de la Academia como Mejor actor por su recordado papel de Vito Corleone en El Padrino' (1972) y otro premio por su actuación en Don Juan DeMarco' (1955) junto a Johnny Depp.
Pero en la fulgurante carrera que comenzó con el filme The Men' en 1950, Brando fue intimidado y horrorizado por la profesión de la que él se volvió un símbolo.
Al intentar abstraerse de la publicidad y las luminarias que él creía devoraban su espontaneidad artística, se recluyó y se volvió desdeñoso para con la superficialidad de Hollywood.
"El principal beneficio que me dejó la actuación es el dinero para pagar mi psicoanalista", dijo una vez. En otra ocasión afirmó que su trabajo de actor era "sólo como recortar estupideces".
"Un actor es un tipo que si no hablas sobre él, no es escuchado", decía el actor que se recluyó en su mansión en lo alto de una colina, lejos de las fiestas de Holywood que se celebraban a poca distancia de su casa.
"La única razón por la que estoy en Hollywood es porque no tengo el coraje moral de rechazar el dinero", confesó una vez.
A través de su carrera, Brando hizo más elecciones dudosas que buenas respecto a sus filmes, dejando que el dinero guiara su preferencia.
Se convirtió en la parodia de sí mismo aceptando el papel que interpretó en 1978 en Superman', luego de aparecer en filmes de poca trascendencia como The Ugly American' (1963), The Chase' (1966) y A Countess FroM Hong Kong' (1967).
Para cuando interpretó su rol en The Island of Dr. Moreau', en 1996, Brando desistió de memorizar sus líneas y se las hizo dictar a través de un audífono.
"Fue uno de los grandes, grandes actores de todos los tiempos", opinó el historiador de Hollywood Robert Osborne.
"Pero creo que fue la mayor decepción de todos los tiempos porque daba tanto (...) era tan buen actor, pero realmente lo echó todo a perder", afirmó.
"No creo que haya tomado con responsabilidad su talento o hacer con él lo que pudo haber hecho", lamentó.
Brando se burlaba de quienes decían que desperdiciaba un "gran" talento al aducir que tales adjetivos debían ser proferidos a los grandes maestros de la música, la pintura o la historia y no dedicarse a los actores, de quienes sostenía se les pagaba para que hagan lo que la mayoría de la gente hacía todos los días.
Lejos de regodearse en la fama, Brando se recluía tras altos muros en Los Angeles y en los años 60 dejó Estados Unidos para vivir en su isla privada en Tahití.
Pero el dinero sonando frente a él en Hollywood era demasiado tentador, particularmente mientras gastaba enormes cantidades para defender a sus hermano Christian, acusado en 1990 de matar a la hija de su amante Cheyenne.
En su autobiografía en 1994, Brando: Song My Mother Taught Me', Brando dijo: "No puedo sacar conclusiones sobre mi vida porque es un proceso que evoluciona continuamente... No he encontrado respuestas. Ha sido una penosa odisea montada en momentos de dicha y risas".
3 de julio de 2004
©mipunto
En una celda de la Casa de Detenciones de Sao Paulo, mejor conocida por Carandiru, dos presos (Lula y Dagger) tienen una cuenta que saldar. La atmósfera es tensa. Otro preso, Black Nígger, juez' autoproclamado por mediar en disputas entre prisioneros, resuelve el caso a tiempo de dar la bienvenida al nuevo doctor, encargado de comenzar un programa de prevención del sda en la penitenciaría.
El doctor se enfrenta con los muchos serios problemas que tiene la cárcel más grande de Latinoamérica: celdas superpobladas, instalaciones decadentes, enfermedades como la tuberculosis, leptospirosis, cachexia, y los comienzos de una epidemia de sida. Los presos no tienen acceso ni a cuidados médicos ni a asistencia legal. Carandiru, que alberga más de siete mil prisioneros, es un gran desafío para el recién llegado. Pero tras trabajar allí durante unos meses descubre algo que le transformará: los reclusos, incluso en esta detestable situación, no son figuras demoníacas. En el contacto diario con los prisioneros en su improvisada oficina, el doctor es testigo de la solidaridad, organización y, sobre todo, las inmensas ganas de vivir.
A pesar de ser un famoso oncólogo acostumbrado a trabajar con la tecnología más avanzada, el doctor se ve obligado a practicar medicina rudimentaria con sólo un estetoscopio, su instinto y un buen oído. Su trabajo comienza a dar frutos y el doctor gradualmente se gana el respeto de los presos. Con el respeto vienen los secretos. Sus consultas comienzan a tratar de temas más allá de la enfermedad cuando los reclusos empiezan a contarle la historia de su vida. Sus reuniones con los pacientes en la consulta se convierten en ventanas' al mundo del crimen.
Comentario
La adaptación de Babenco permanece fiel a la esencia del libro original con los cambios narrativos habituales necesarios para adaptar una novela a la pantalla. Todos los cambios cuentan con la aprobación del autor, Drauzio Varella. La película se cuenta desde el punto de vista de un médico que hace visitas regulares a la Penitenciaría de Sao Paulo, la mayor prisión de Latinoamérica. Mientras el médico trata a los prisioneros escucha cientos de sus historias, sobre amor y pasión, crimen y amistad. Es una de las pocas personas de fuera al que cuentan los relatos de los supervivientes de la masacre de 1992 que dejó 111 muertos. La producción de Carandiru', de Héctor Babenco, hace una notable representación de la historia personal de cada preso mediante algunos de los actores más brillantes y los equipos técnicos más punteros de Brasil.
El variado y profundo tapiz de la vida en prisión de Babenco está lleno de humor y patetismo. En su corazón, está conducida por una creencia subyacente en la humanidad y en la redención. Este retrato transporta a la audiencia a un terreno emocional que va más allá del miedo y la violencia que abarrota las calles y los titulares de los periódicos de Brasil.
Babenco reunió algunos de los actores más respetados de Brasil incluyendo: Milton Gonçalves, Ivan de Almeida, Rodrigo Santoro, Maria Luisa Mendonça y Caio Blat y al mismo tiempo destapó algunos nuevos y frescos talentos brasileños como Ailton Graça, Milhem Cortaz y Robson Nunes. Los actores pasaron tres meses de preparación en una serie de talleres de actuación. Muchos de ellos están graduados por la afamada CPT (Theatre Research Centre), fundada por Antunes Filho.
Para producir una película de esta complejidad, Héctor Babenco confió en los esfuerzos de colaboración de los co-productores Flávio R. Tambellini y Fabiano Gullane y el productor asociado Daniel Filho.
©todo cine
Venecia, Italia. El filme, un documento humano sobre el derecho a vivir con dignidad, está basado en la historia real del gallego Ramón Sampedro, un tetrapléjico que luchó para que le respetaran su deseo de morir tras casi 30 años inmovilizado en su lecho de enfermo. Interpretado por un soberbio Bardem, el cuarto filme de Amenábar, autor entre otros de thriller psicológicos como Abre los Ojos' y The Others', se perfila como uno de los favoritos para ganar el codiciado León de Oro del festival veneciano.
"Extraordinario, elegante, poético", fue definido el filme por el crítico de la cadena de televisión especializada en cine RaiSat.
El cineasta, coautor del guión junto con Mateo Gil, se ocupa también de la producción, la música y el montaje.
"Ramón Sampedro estaría feliz si se abre el debate sobre la eutanasia, pero yo con la película no quiero hacer reivindicaciones sino hablar de la libertad personal, de la vida y la muerte", afirmó Amenábar en el curso de la conferencia de prensa de presentación, en la que recibió junto a Bardem largas ovaciones por parte de críticos y cinéfilos.
"No quise tanto abordar su lucha jurídica a favor de la eutanasia", señaló Amenábar que narra en la película cómo Sampedro logró su propósito tras perder la batalla legal gracias a la intervención de varias personas en una operación minuciosamente pensada por él para que ninguno de los que le ayudaron a morir pudiera ser acusado de nada.
"Cuanto más analizaba su muerte y lo conocía, más me sentía vivo. Es que tenía la capacidad de convertir la muerte en algo natural", contó el cineasta.
El realizador, que aborda nuevamente el tema de la vida y la muerte, propone en realidad al espectador un viaje dentro de la conciencia de un hombre, en el drama existencial de una persona sensible, "que miró siempre la muerte de frente", dijo.
Ramón Sampedro pasó veintiocho años postrado en una cama sin poder mover nada de cuello para abajo tras haber sufrido un accidente en una playa y escribió desde su lecho, con un palo que manejaba con la boca, el libro "Cartas Desde el Infierno'.
Candidato a ganar la Copa Volpi como mejor actor, Bardem, físicamente limitado en el filme, transmite la fuerza y la humanidad del personaje a través de su sonrisa, las miradas y la mímica facial.
"Traté de esconder mi cuerpo de armario", admitió Bardem, quien confesó que interpretar a Sampedro le implicó ahondar en la personalidad de alguien especial.
"Era un héroe, alguien que defendía la libertad y que entendía la vida como un derecho y no como una obligación. Su compromiso era por la vida", dijo.
La película, que acaba de ser estrenada en España, desencadenó ya las polémicas sobre la eutanasia y lanza un dedo acusador contra la iglesia católica por su dura oposición.
"La iglesia católica es muy influyente en la vida social española. Yo tenía que ser respetuoso con sus posiciones", afirmó el cineasta, que ilustró el dolor de la familia de Sampedro cuando fue acusada por un religioso de no amarlo lo suficiente.
4 de septiembre de 2004
6 de septiembre de 2004
©mipunto"
ESCRITOR MATTHEW SMITH DESCRIBE LA ETAPA FINAL DE LA ACTRIZ
El autor británico -responsable de obras sobre John F. Kennedy- tuvo acceso a las cintas con las últimas conversaciones entre la protagonista de La Comezón del Séptimo Año (1955) y su siquiatra. "Revelan la personalidad de una mujer decidida, no de quien piensa suicidarse", afirma, desestimando la extendida versión de que se quitó la vida.
Quiso la suerte del escritor e investigador inglés Matthew Smith que fortuitamente cosechara la amistad de John Miner, el ex fiscal del condado de Los Angeles y poseedor de la transcripción de las conversaciones sostenidas entre Marilyn Monroe y su siquiatra poco antes de morir. Este documento de incalculable valor le permitió finalmente construir su libro Las Últimas Palabras de Marilyn: Sus Grabaciones Secretas y su Misteriosa Muerte, que será publicado en agosto en EE.UU."Las cintas originales fueron destruidas tras la muerte del doctor Ralph Greenson, el siquiatra de Marilyn Monroe. Sin embargo, John Miner lo entrevistó tres días después del fallecimiento de la actriz y realizó una transcripción completa. Con el tiempo, Miner me cedió los derechos sobre este documento", cuenta desde su casa en Londres.
A 42 años de la muerte de la actriz más glamorosa de la historia del celuloide -el 5 de agosto de 1962-, la obra de Matthew Smith viene a exhibir una serie de facetas de su personalidad lejanas del estereotipo de la mujer acongojada por la fama. Uno de aquellos tópicos tiene que ver con la supuesta depresión que la actriz habría sufrido hacia el final de sus días.
"Las cintas del doctor Greenson revelan que Marilyn Monroe estaba planificando su futuro a mediano y largo plazo en forma muy cuidadosa. Ella estaba llena de planes, muy resuelta: no había ningún 'tal vez' o 'quizás' en su vida. Quienes piensan en suicidarse definitivamente no encajan en este perfil", explica.
Otra de las temáticas que aborda Smith en su libro es la relación de Monroe con otras mujeres, en particular con la actriz Joan Crawford. "La gente se pregunta desde el momento de su muerte si es que Marilyn Monroe era bisexual. A la luz de las cintas grabadas, puedo asegurar que lo intentó, pero no le gustó. Tuvo un encuentro lésbico con Joan Crawford, pero luego no continuó con la relación", dice el autor.
Muerte Sospechosa
Responsable de al menos dos libros acerca del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy -Say Goodbye To America' [Di Adiós a América] (2002) y JFK: The Second Plot' [John F. Kennedy: la Segunda Conspiración] (2003)- y otro sobre la actriz -The Men Who Murdered Marilyn' [Los Hombres que Mataron a Marylin Monroe] (1997)-, Matthew Smith escarba también en las causas de la muerte de la Monroe y su eventual conexión con la relación afectiva mantenida con los hermanos John y Robert Kennedy.
En sus páginas, el autor rechaza la tesis del suicidio debido a la escasa evidencia al respecto y cree, en cambio, que la actriz fue víctima de un asesinato.
Aunque se ha aventurado sobre la causa de la muerte de Marilyn Monroe, ahora se tiene sobre la mesa la evidencia de las conversaciones con su siquiatra. Además, la principal duda razonable -en términos legales- surge al observar el diagnóstico del médico forense: la conclusión fue "suicidio probable", delatando la incertidumbre del médico Thomas Noguci.
"No fue un suicidio, pues nunca existieron las suficientes pruebas para acreditarlo. Varias partes de sus órganos fueron removidas antes de que el doctor Noguchi pudiera concluir su diagnóstico forense. El nunca supo porqué estas partes fueron sacadas sin su autorización: la única explicación es que la orden vino de más arriba", afirma Smith.
Teoría Conspirativa
Sus principales sospechas apuntan al máximo organismo de inteligencia de EEUU. "Definitivamente lo que me parece más probable es conectar a la CIA con la muerte de Marilyn. Sólo un año antes se había producido la debacle de Bahía de Cochinos, en donde muchos agentes del organismo de inteligencia murieron en Cuba. Los sobrevivientes creían que Kennedy no les había prestado el suficiente apoyo y juraron vengarse. Sabían de la relación de John y Robert con la actriz: su extraña muerte provocaría que los dos hermanos declararan en el juicio, quedando su affaire amoroso al descubierto", concluye enfático Smith.
El libro de Smith contiene varias declaraciones de la actriz sobre su vida íntima. En este aspecto se declara sexualmente insatisfecha: "Nunca he tenido un orgasmo. No he merecido tener el mayor de los placeres", le cuenta a su siquiatra. Ya lo decía la propia y desprevenida actriz en las conversaciones con el doctor Greenson: "Después que escuches estas cintas podrías escribir un gran diario. ¿No sería sensacional?".
27 de julio de 2004
31 de julio de 2004
©latercera
PELÍCULA RECREA EL CHILE DE 1973 - rodrigo miranda
'Los Secretos de Machuca', la nueva cinta de Andrés Wood. Elogiado en el Festival de Cannes y con excelentes críticas en España, el filme destaca por su impecable reconstrucción de la época al relatar la amistad de dos niños de sectores sociales opuestos en los días finales de la Unidad Popular. Durante cinco meses previos al rodaje, un equipo investigó el período para retratarlo con fidelidad.
Como si el azar le jugara una broma, en septiembre del año pasado el director Andrés Wood terminaba de filmar su cuarta película Machuca cuando asomó esa incontenible vorágine de cientos de imágenes, documentos y testimonios que marcó la conmemoración de los 30 años del golpe de Estado.Para la ambientación de la cinta, que revive la Unidad Popular desde el punto de vista de dos niños, un equipo realizó una investigación de cinco meses previo al rodaje. Más de 10 personas revisaron archivos de partidos políticos y entrevistaron a diferentes personajes que vivieron los años 70 o algunos que guardaron el exiguo material que sobrevivió a la censura del régimen de Augusto Pinochet.
Obviamente se encontraron con respuestas negativas y puertas que se cerraron. Pero el director se había autoimpuesto la tarea de reflejar la estética del período a toda costa y con lujo de detalles: se mandaron a hacer boletas de la época, los semáforos se pintaron de amarillo y los buzones postales de rojo, pues el color fue cambiado después de 1973 por "subversivo".
También se borraron digitalmente los teleféricos del cerro San Cristóbal y las fechas de vencimiento de tarros de leche condensada, que los protagonistas saborean en una de las escenas.
"De pronto aparecieron todas las imágenes que tanto nos había costado recopilar y que nos hubieran ahorrado todo ese trabajo. Eso es lo emocionante de Machuca. Fue una película hecha desde la memoria", explica el director de arte, Rodrigo Bazáes.
Película Autobiográfica
El sondeo en la memoria colectiva de la historia reciente y su raíz autobiográfica se convirtieron en los elementos que transformaron a Machuca en la película más personal del director de Historias de Fútbol', El Desquite' y La Fiebre del Loco'.
Al final, la recreación de época se convertirá en telón de fondo para una historia que no se centra en el debate ideológico de su tiempo, sino en la amistad entre dos niños de familias que se ubicaban en bandos opuestos en el Chile de 1973. Gonzalo Infante (Matías Quer) y Pedro Machuca (Ariel Mateluna) son dos colegiales de 11 años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde campamento.
El padre McEnroe (Ernesto Malbrán), director de una institución religiosa de enseñanza privada, decide realizar un experimento de integración en el elitista Colegio Saint Patrick e incorpora a alumnos provenientes de familias de escasos recursos, con el apoyo de parte de los apoderados.
El sacerdote tiene la firme decisión de que las diferentes clases sociales aprendan a respetarse, como un ejemplo en medio de un clima social de abierto enfrentamiento. Es así como Machuca se convierte en compañero de curso de Infante y entre ellos surge una amistad, que termina abruptamente después del 11 de septiembre.
Wood, como alumno del Colegio Saint George, participó en un programa de integración similar y quiso reflejar esa experiencia en la trama. Sin embargo, la película no se rodó en los lugares reales y se usaron los patios y algunas salas del Campus Oriente de la Universidad Católica, junto al frontis del Internado Manuel Barros Arana.
En La Toma De Peñalolén
La labor más ardua fue limpiar Santiago de elementos contemporáneos a través de efectos digitales o directamente en los lugares de filmación. De las secuencias en exteriores se sacaron aires acondicionados, señales de tránsito, semáforos, alumbrado eléctrico, letreros de alarmas de seguridad, antenas de celulares y hasta las cunetas amarillas, ya que antes no se pintaban.
Una de las escenas más impactantes también fue recreada virtualmente: dos aviones Hawker Hunter -hoy fuera de funcionamiento- atraviesan el cielo, por sobre las cabezas de Gonzalo Infante, uno de los pequeños protagonistas, y el personaje de Silvana (Manuela Martelli), una niña de una población que ayuda a su padre a vender banderas chilenas y de partidos políticos en manifestaciones. La inocencia de los pequeños no les permite advertir que esos aviones se dirigen a bombardear a La Moneda.
Las tomas en campamentos se filmaron en algunas calles de la ex toma de Peñalolén y poblaciones de Lo Barnechea. También fueron intervenidas en posproducción para quitarles toda seña de modernidad.
Al contrario, para despertar la nostalgia en el espectador muchos de los elementos de utilería son reales. Los pupitres -de color café y con un hoyo para el tintero- del colegio donde ocurre la historia se consiguieron en escuelas de provincia, ya que en Santiago los productores no encontraron. A su vez, en tiendas de anticuarios lograron comprar las antiguas gomas escolares de dos colores, cuadernos fiscales con el escudo chileno en la tapa y los lápices grafito amarillos.
En una ocasión, incluso, husmeando por casualidad en una fábrica, la vestuarista Maya Mora se topó en una bodega con los últimos rollos de la tela original con que se fabricaba la desaparecida chaqueta colegial sin solapa y de grueso paño azul.
"Se mandaron a hacer cigarrillos, vasos, fósforos, pajitas para tomar bebiba y los botones de los vestuarios. Pero la recreación de época debería volverse invisible. Trabajamos para que tuviera naturalidad y gozara de verdad", explica el director de arte.
Con La Brigada Ramona Parra
Una de las dificultades mayores fue llevar al color la imaginería de la época de la UP, que a través de la documentación aparece sólo en blanco y negro. Para lograr el verismo deseado, uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra, Alejandro "Mono" González, se integró a Machuca como realizador escenográfico.
Entre otras labores, el ex brigadista asesoró las secuencias de concentraciones y manifestaciones políticas confeccionando las pancartas, lienzos y carros alegóricos.
"Recreamos hasta la forma en que desfilaban los diferentes sectores políticos. Las concentraciones de izquierda las filmamos en calles cercanas al Paseo Bulnes y las de derecha, en la zona del ex Congreso Nacional", recuerda Mono' González, quien tras el golpe no se exilió y se mantuvo clandestino hasta 1980.
Y agrega: "Ahora me tocó hacer letreros del Partido Nacional, aunque en general la derecha usaba más la bandera chilena como emblema, y hasta de Patria y Libertad. Una ironía de la historia".
'Machuca', cuyo presupuesto se acerca al millón de dólares (recibió 54 millones de pesos del Fondart), se estrena en Chile el 5 de agosto y llega precedida de los excelentes comentarios que recibió en su paso por España, donde se exhibió en el circuito comercial, y en la Quincena de Realizadores del último Festival de Cannes.
©latercera
BRANDO FORJÓ UNA GENERACIÓN DE ACTORES
Los Angeles, EU. El ícono de Hollywood Marlon Brando, quien falleció esta semana, redefinió la actuación para una generación de actores, pero pese a su deslumbrante comienzo, nunca alcanzó a desarrollar todo su enorme potencial actoral. Brando, quien murió el jueves a los 80 años, cambió su vida en Tinseltown para desnudar su torturada alma en un torbellino de películas que en sus comienzos, dejaron ver una promisoria carrera actoral.
Su estilo melancólico, fuerte, salvaje y honesto inspiró a otros grandes actores como James Dean, Robert De Niro, Al Pacino, Paul Newman y más tarde, Sean Penn.
Pero mientras se lo definía como uno de los mejores actores de su generación, sólo un puñado de los roles que caracterizó en sus 40 películas serán recordados como una expresión de grandes actuaciones, dejando a sus seguidores con ganas de ver más de su magia en la pantalla.
"Pude haber sido un competidor. Pude haber sido alguien en vez de un vagabundo, que es lo que soy, Charley, afrontémoslo", dice Brando en su rol del herido boxeador Terry Malloy en On The Waterfront'.
Su actuación de 1951 como Stanley Kowalski en Un Tranvía Llamado Deseo', su rol de un bandido mexicano en Viva Zapata' en 1952, el renegado en The Wild One' en 1954 y su segunda versión de Malloy en 1954 por la que ganó un Oscar al Mejor actor, serán recordadas como sus mejores interpretaciones.
Ganó un segundo galardón de la Academia como Mejor actor por su recordado papel de Vito Corleone en El Padrino' (1972) y otro premio por su actuación en Don Juan DeMarco' (1955) junto a Johnny Depp.
Pero en la fulgurante carrera que comenzó con el filme The Men' en 1950, Brando fue intimidado y horrorizado por la profesión de la que él se volvió un símbolo.
Al intentar abstraerse de la publicidad y las luminarias que él creía devoraban su espontaneidad artística, se recluyó y se volvió desdeñoso para con la superficialidad de Hollywood.
"El principal beneficio que me dejó la actuación es el dinero para pagar mi psicoanalista", dijo una vez. En otra ocasión afirmó que su trabajo de actor era "sólo como recortar estupideces".
"Un actor es un tipo que si no hablas sobre él, no es escuchado", decía el actor que se recluyó en su mansión en lo alto de una colina, lejos de las fiestas de Holywood que se celebraban a poca distancia de su casa.
"La única razón por la que estoy en Hollywood es porque no tengo el coraje moral de rechazar el dinero", confesó una vez.
A través de su carrera, Brando hizo más elecciones dudosas que buenas respecto a sus filmes, dejando que el dinero guiara su preferencia.
Se convirtió en la parodia de sí mismo aceptando el papel que interpretó en 1978 en Superman', luego de aparecer en filmes de poca trascendencia como The Ugly American' (1963), The Chase' (1966) y A Countess FroM Hong Kong' (1967).
Para cuando interpretó su rol en The Island of Dr. Moreau', en 1996, Brando desistió de memorizar sus líneas y se las hizo dictar a través de un audífono.
"Fue uno de los grandes, grandes actores de todos los tiempos", opinó el historiador de Hollywood Robert Osborne.
"Pero creo que fue la mayor decepción de todos los tiempos porque daba tanto (...) era tan buen actor, pero realmente lo echó todo a perder", afirmó.
"No creo que haya tomado con responsabilidad su talento o hacer con él lo que pudo haber hecho", lamentó.
Brando se burlaba de quienes decían que desperdiciaba un "gran" talento al aducir que tales adjetivos debían ser proferidos a los grandes maestros de la música, la pintura o la historia y no dedicarse a los actores, de quienes sostenía se les pagaba para que hagan lo que la mayoría de la gente hacía todos los días.
Lejos de regodearse en la fama, Brando se recluía tras altos muros en Los Angeles y en los años 60 dejó Estados Unidos para vivir en su isla privada en Tahití.
Pero el dinero sonando frente a él en Hollywood era demasiado tentador, particularmente mientras gastaba enormes cantidades para defender a sus hermano Christian, acusado en 1990 de matar a la hija de su amante Cheyenne.
En su autobiografía en 1994, Brando: Song My Mother Taught Me', Brando dijo: "No puedo sacar conclusiones sobre mi vida porque es un proceso que evoluciona continuamente... No he encontrado respuestas. Ha sido una penosa odisea montada en momentos de dicha y risas".
3 de julio de 2004
©mipunto
CARANDIRU
En una celda de la Casa de Detenciones de Sao Paulo, mejor conocida por Carandiru, dos presos (Lula y Dagger) tienen una cuenta que saldar. La atmósfera es tensa. Otro preso, Black Nígger, juez' autoproclamado por mediar en disputas entre prisioneros, resuelve el caso a tiempo de dar la bienvenida al nuevo doctor, encargado de comenzar un programa de prevención del sda en la penitenciaría. El doctor se enfrenta con los muchos serios problemas que tiene la cárcel más grande de Latinoamérica: celdas superpobladas, instalaciones decadentes, enfermedades como la tuberculosis, leptospirosis, cachexia, y los comienzos de una epidemia de sida. Los presos no tienen acceso ni a cuidados médicos ni a asistencia legal. Carandiru, que alberga más de siete mil prisioneros, es un gran desafío para el recién llegado. Pero tras trabajar allí durante unos meses descubre algo que le transformará: los reclusos, incluso en esta detestable situación, no son figuras demoníacas. En el contacto diario con los prisioneros en su improvisada oficina, el doctor es testigo de la solidaridad, organización y, sobre todo, las inmensas ganas de vivir.
A pesar de ser un famoso oncólogo acostumbrado a trabajar con la tecnología más avanzada, el doctor se ve obligado a practicar medicina rudimentaria con sólo un estetoscopio, su instinto y un buen oído. Su trabajo comienza a dar frutos y el doctor gradualmente se gana el respeto de los presos. Con el respeto vienen los secretos. Sus consultas comienzan a tratar de temas más allá de la enfermedad cuando los reclusos empiezan a contarle la historia de su vida. Sus reuniones con los pacientes en la consulta se convierten en ventanas' al mundo del crimen.
Comentario
La adaptación de Babenco permanece fiel a la esencia del libro original con los cambios narrativos habituales necesarios para adaptar una novela a la pantalla. Todos los cambios cuentan con la aprobación del autor, Drauzio Varella. La película se cuenta desde el punto de vista de un médico que hace visitas regulares a la Penitenciaría de Sao Paulo, la mayor prisión de Latinoamérica. Mientras el médico trata a los prisioneros escucha cientos de sus historias, sobre amor y pasión, crimen y amistad. Es una de las pocas personas de fuera al que cuentan los relatos de los supervivientes de la masacre de 1992 que dejó 111 muertos. La producción de Carandiru', de Héctor Babenco, hace una notable representación de la historia personal de cada preso mediante algunos de los actores más brillantes y los equipos técnicos más punteros de Brasil.
El variado y profundo tapiz de la vida en prisión de Babenco está lleno de humor y patetismo. En su corazón, está conducida por una creencia subyacente en la humanidad y en la redención. Este retrato transporta a la audiencia a un terreno emocional que va más allá del miedo y la violencia que abarrota las calles y los titulares de los periódicos de Brasil.
Babenco reunió algunos de los actores más respetados de Brasil incluyendo: Milton Gonçalves, Ivan de Almeida, Rodrigo Santoro, Maria Luisa Mendonça y Caio Blat y al mismo tiempo destapó algunos nuevos y frescos talentos brasileños como Ailton Graça, Milhem Cortaz y Robson Nunes. Los actores pasaron tres meses de preparación en una serie de talleres de actuación. Muchos de ellos están graduados por la afamada CPT (Theatre Research Centre), fundada por Antunes Filho.
Para producir una película de esta complejidad, Héctor Babenco confió en los esfuerzos de colaboración de los co-productores Flávio R. Tambellini y Fabiano Gullane y el productor asociado Daniel Filho.
©todo cine