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el eterno retorno de el salado


Hace 10 años ocurrió la masacre de El Salado. Luis Torres, un líder de esta comunidad, hoy exiliado, cuenta cómo fue el drama del retorno de sus habitantes. Ahora la reconstrucción está en vilo por falta de tierras.
Colombia. "La masacre de El Salado, esa guerra no era nuestra". Un día cualquiera de 2001 Luis Torres se cansó de ver a sus vecinos y amigos mendigando en la calle, durmiendo arrumados donde familiares y embolatando el hambre con tinto. En Cartagena y el Carmen de Bolívar reunió a varias de sus paisanos que ahora llevaban el rótulo de desplazados y les dijo: "Vamos a retornar a El Salado". El campanazo se lo había dado una decena de personas que murieron en el destierro de pena moral, o porque no aguantaron el cambio tan radical de sus vidas.
Todos habían salido corriendo después de la masacre de febrero de 2000. Después de ver matar a 66 personas huyeron y lo perdieron todo: la tierra, los animales, las casas y la cosecha. Después de haber encontrado a su paso cadáveres, casas quemadas, destrucción y llanto, estaban convencidos de que nunca habría regreso. Pero Lucho les dijo que era peor el hambre y la indignidad que estaban sufriendo y que él mismo organizaría el retorno.
A la primera asamblea para planear el retorno asistieron 800 personas dispuestas a regresar. Hablaron con el gobierno y las autoridades y todas les dieron una sola respuesta: no hay condiciones de seguridad para volver. Nadie estaba dispuesto a apoyarlos en lo que consideraban una peligrosa aventura. Lucho manoteó sobre el escritorio del gobernador de Bolívar, rompió las conversaciones y salió airado y dispuesto a proseguir con su plan. Llamó a la Acnur en Bogotá y logró convencer a un alto funcionario de que lo apoyara. "Que nos mate una bala en el campo, pero no nos morimos más de hambre en la ciudad", le dijo Torres.
A los dos días le habían consignado 900.000 pesos, que era lo que se necesitaba para que una primera expedición entrara a El Salado y por lo menos viera en qué condiciones estaba lo que antes fuera su pueblo. Al otro día de recibir el dinero estaba en el Carmen de Bolívar. Le pidió al alcalde apoyo con el transporte para 100 personas. Algo que remotamente el político local le hubiese dado si no es porque estaban en época pre-electoral y Lucho, con la malicia de quien ya conoce el sistema clientelista que funciona en Colombia, le dio las esperanzas de que tendría los votos de El Salado.
El 2 de noviembre de ese año había unas 250 personas en la plaza, dotadas de picas, hachas y machetes dispuestos a lo que fuera. Salieron 12 carros hacia lo que sería una verdadera odisea. "Ya no había camino. Habían crecido árboles del tamaño de una cuarta de diámetro en él. Había gente que había echado cercas por el camino, y había unas grietas tan enormes que en un trayecto nos tocó cargar los jeeps, alzarlos entre todos para poder continuar". Fueron más de 10 horas infernales, donde ocho mujeres y casi 200 hombres abrieron trocha, como si fuera la primera vez que algún humano pasaba por allí. A las cinco de la tarde divisaron lo que antes fuera su pueblo. La maleza se lo había tragado todo. "Yo iba atrás y llevaba una bandera blanca que clavé a la entrada del pueblo", dice. Pero lo peor era el choque emocional. Algunos lloraban. Otros sencillamente no aguantaron el golpe y decidieron, esa misma tarde, regresarse, incapaces de volver a empezar sus vidas. Algo más de 100 personas acamparon en lo que antes fuera su hogar. Sólo tenían una pregunta: ¿Por dónde empezar a reconstruir su pueblo?
Esa noche fue de nostalgia. "Estábamos empapaditos por la lluvia y el sudor", recuerda. Durante tres días trabajaron bajo el sol y el agua.
Se limpiaba la maleza y también se exorcizaban los recuerdos. A medida que despejaban casas y caminos aparecían vestigios de la masacre. Lugares donde quedaron tendidos los amigos, orificios de las balas que fueron disparadas, muebles y puertas destruidos. "Tres días después habíamos limpiado un 50 por ciento del pueblo", cuenta Torres. Dos meses después volvieron a continuar la tarea. Entonces se pusieron una meta: retornarían el 18 de febrero de 2002, así conmemorarían los dos años de la masacre.
Con el apoyo de Acnur, la Iglesia y el Programa Mundial de Alimentos se hizo el retorno. "Las personas que no habían estado en las jornadas de limpieza y que vieron el pueblo así, acabado, se fueron en llanto. Algunos dijeron: este no es mi pueblo. Sentían mucha melancolía. Entonces yo les dije: este sí es nuestro pueblo. Sólo que hubo sucesos que partieron en dos su historia. Hubo un antes y un después" y así los fue convenciendo a quedarse. El machete, el sombrero y la cantimplora con agua se convirtieron en los objetos inseparables para cada uno de ellos. Rehicieron los caminos, limpiaron los pozos y en convites limpiaron la tierra de cada uno de ellos para sembrar comida y tabaco. El retorno se había consumado.
Luego vino la ayuda internacional. El Salado recibió el apoyo de varias organizaciones para sembrar tabaco. El pueblo recuperó algo de su vitalidad. Pero en 2004 fue militarizado. Las Farc merodeaban el área. Los paramilitares también. El control de los alimentos por parte de la Armada era entendible, pero insoportable para muchos habitantes. Y empezaron las capturas masivas. Un encapuchado llegaba, señalaba y la persona era detenida. Casi 100 personas volvieron a irse por miedo a un montaje judicial.
Meses después vinieron las amenazas. Un día empezaron los rumores de que venían a matar a Lucho Torres. Entonces decidió una madrugada aperar un par de bestias y salir con su esposa por un camino alterno, en medio de la lluvia, rumbo a Cartagena. Dejó abandonadas su casa y su tierra. "Once cerdos, dos carneros, los pollos, la cosecha y la tienda", dice. Todo lo que había construido después del retorno, por apego a la vida.
A finales de mayo de 2005, una tarde que estaba en su casa en Cartagena se vio rodeado de tropa. Un encapuchado entró, lo señaló y de inmediato fue capturado. Duró apenas dos semanas en la cárcel y como no había nada en su contra, lo liberaron. Las amenazas continuaron y un año después tomó la decisión de exiliarse en España. Pero antes de irse hizo una advertencia: la gente estaba vendiendo las tierras al mejor postor.
En la distancia, se ha enterado de que El Salado es ahora epicentro de un ambicioso proyecto de reconstrucción. "El Salado era un pueblo inmenso, próspero y ahora no entiendo por qué el Estado no ha logrado enmendar la situación en que se encuentra", dice. Pero en El Salado su nombre evoca el valor y el coraje de un retorno hecho contra viento y marea.
Pero la reconstrucción de El Salado enfrenta dos obstáculos enormes. El primero y más grave es que no se ha podido conseguir tierras para los proyectos de la población que retornó. La Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la OIM, con el apoyo de la Fundación Semana y varias organizaciones privadas, están vinculadas para garantizar que 80 familias puedan sacar adelante un proyecto agrícola de cinco hectáreas para cada una, un total de 400 hectáreas de tabaco, cuyo mercado está garantizado por Coltabaco. Pero no hay tierra.
Entre 2005 y 2009 más de 70.000 hectáreas de tierra de los Montes de María fueron vendidas a grandes inversionistas privados por precios no mayores a 500.000 pesos la hectárea. Hoy esas mismas tierras se cotizan en cerca de tres millones. Sin predios no hay posibilidad de que los campesinos accedan a la titulación de Incoder y sin títulos no hay apoyo de la empresa privada. Adicionalmente, los filtros que pone el gobierno para quienes puedan estar en el proyecto son tan exigentes y desconocen la realidad de tantas familias, que hasta ahora de 156 posibles beneficiarios, sólo la mitad puede hacer parte del programa.
A 10 años de la masacre, inversionistas privados ven en los Montes de María una tierra prometida para valorizar su inversión. Y los campesinos lo ven como el territorio del que han sido expulsados tantas veces y al que siempre retornan.

18 de febrero de 2010
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das colaboraba con ultraderecha


En el DAS de Noguera, funcionarios amenazaban a sindicalistas. El ex jefe de contrainteligencia del organismo, Jorge Lagos, reveló un informe que detalla cómo funcionarios enviaban amenazas y sufragios a sindicalistas, y sindicó a varios directores seccionales de tener nexos con miembros de las AUC.
Colombia. Lagos aseguró que se encontró un gran número de pruebas sobre funcionarios de la entidad, ubicados principalmente en departamentos del norte del país, con posibles vínculos con el Frente Resistencia Tayrona y el Bloque Norte de las AUC.
Entre los funcionarios que resultaron presuntamente comprometidos con los ’paras’ en la investigación estaban Rómulo Betancur, ex jefe del DAS seccional Bolívar, Jorge Alfredo Valle Anaya, ex director regional del DAS Magdalena, además del ex jefe de informática del DAS, Rafael García, procesado previamente por sus nexos con el Bloque Norte de las AUC comandado por ’Jorge 40’.
La investigación interna, adelantada a través de entrevistas y pruebas de polígrafo con los mismos funcionarios del DAS, reveló la existencia de un gran número de irregularidades asociadas con delitos como fuga de información, narcotráfico, relaciones con paramilitares y subversión, supresión de antecedentes judiciales y distorsiones sobre la tramitación de certificados judiciales, entre otros.
De acuerdo con Lagos, de los 260 funcionarios investigados formalmente, unos 40 fueron judicializados.
Para Lagos, durante la administración de Noguera existió un fuerte sesgo ideológico que llevó al DAS a enfocarse más en casos relacionados con grupos guerrilleros, en detrimento de aquellos que involucraban grupos paramilitares. "Una de las metas del doctor Peñate (sucesor de Noguera) era buscar la objetividad en la información", señaló Lagos.

El Caso contra Jorge Noguera
En abril de este año, el entonces Fiscal General de la Nación, Mario Iguaran,  acusó formalmente a Noguera  de poner el DAS al servicio de los paramilitares.
En el documento en donde reside la acusación, se leen señalamientos tan graves como el de haberle suministrado a los paramilitares los nombres de sindicalistas y profesores universitarios que luego fueron asesinados por los paramilitares de la Costa. Uno de los casos más documentados en el escrito de acusación es del sociólogo y profesor universitario Alfredo Correa D’Andreis a quien el DAS le hizo un intenso trabajo de inteligencia como lo evidencian los múltiples registros que se hallaron sobre él en las bases de datos de la institución.
Como se recuerda Correa D’Andreis fue detenido sin pruebas y luego, tras recuperar su libertad, en septiembre de 2004 fue asesinado por un grupo de paramilitares que lo abaleó en una calle de Barranquilla. El crimen conmocionó toda la Costa Caribe en donde a Correa D’Andreis se le reconocía ampliamente como un defensor de los derechos humanos.
En abril de 2006, cuando el ex director de informática del DAS, Rafael García, le reveló a SEMANA los detalles de cómo Jorge Noguera auspició a los paramilitares para ejecutar crímenes como el del profesor Correa D’Andreis llovieron críticas y hasta se dijo que García estaba loco. Pero tras concluir la etapa investigativa la Fiscalía encontró que lo afirmado por García efectivamente ocurrió. Su versión coincide con decenas de testimonios, documentos y situaciones analizadas.
El escrito de acusación, de 166 páginas, que documenta otros casos similiares al del profesor Correa D’Andreis, señala que Noguera deberá también responder por los delitos de homicidio agravado en contra de Zully Esther Codina, Fernando Pisciotti y Adán Pacheco. Pero además le imputa concierto para delinquir agravado por amplia colección de ordenes e instrucciones impartidas por Noguera a sus principales subalternos con el propósito expreso de ayudar y proteger a jefes paramilitares como Hernán Giraldo y Rodrigo Tovar Pupo, alias ’Jorge 40’, ambos hoy extraditados a Estados Unidos.
Destrucción de documentos, abuso de autoridad, concusión y cohecho son otros de los cargos que se le formulan al ex director del DAS quien ocupó ese cargo desde agosto de 2002 hasta octubre de 2005.
Tras salir en medio del escándalo de la infiltración de los paras al DAS, Noguera fue nombrado como cónsul en Milan. Luego, ante el alud de testimonios revelados por la prensa su nombramiento se hizo insostenible y tuvo que regresar al país a ponerle la cara a la justicia quien ordenó su detención. Ahora, radicada formalmente la acusación de la fiscalía el ex director del Das deberá comparecer ante la Corte Suprema de Justicia quien determinará si es culpable o no.

18 de febrero de 2010
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asesinan a dos líderes mineros


En el sur de Bolívar. Dos hermanos que trabajaban como mineros, miembros de la Federación de Mineros del Sur de Bolívar, Fedeagromisbol, fueron asesinados. Sus cuerpos fueron encontrados con signos de tortura en el río Cauca.
Colombia. Según informaron organizaciones de derechos humanos del Magdalena Medio, el pasado 10 de febrero de 2010 hacia las 7 de la mañana los hermanos Ómar Alonso Restrepo Ospina y José de Jesús Restrepo de 26 y 40 años respectivamente, ambos mineros y socios de Fedeagromisbol del corregimiento el Dorado; salieron de Montecristo hacia Caucasia y según versiones de pobladores de la región los hermanos fueron abordados por un grupo armado a 20 minutos del municipio de Nechí y llevados con rumbo desconocido.  Algunas versiones señalaron como responsables a paramilitares que operan en la región.
Pobladores del Dorado se trasladaron hacia el municipio de Nechí con el fin de indagar sobre el paradero y la suerte de los hermanos Restrepo, en donde la policía les informó que conocían de la presencia de dos cadáveres en el sitio conocido como Parcela de Londres pero que el sitio era muy extenso para ubicarlos.
El viernes 12 de febrero en las horas de la noche en el río Cauca a la altura del municipio de Achi fue hallado sin vida el cuerpo de Ómar Restrepo y el sábado 13 de febrero en el mismo río a la altura del municipio de Guaranda, fue hallado sin vida el cuerpo de José. Ambos cuerpos fueron encontrados con signos de tortura.
Organizaciones defensoras de derechos humanos sostienen que estos asesinatos hacen parte de una larga cadena de hechos de agresión contra los pobladores del sur de Bolívar como lo fue el asesinato de Alejandro Uribe Chacón el 19 de septiembre del 2006 y que podrían tener relación con la lucha por el control de tierras que poseen yacimientos mineros y los recursos naturales del sur de Bolívar.
Las organizaciones responsabilizaron al estado colombiano por estos crímenes y aseguraron que el Gobierno se ha negado a continuar dialogando con las comunidades del sur de Bolívar en el marco de la Mesa de Interlocución y "al contrario continua militarizando la región y permitiendo abiertamente la acción de los grupos paramilitares", dice el comunicado.
Desde 2003 al sur de Bolívar llegaron grandes y pequeñas empresas mineras en una versión contemporánea de la fiebre de oro. La gigante multinacional Anglo Gold Ashanti, con el estudio más completo jamás realizado sobre posibles depósitos de oro y otros metales en todo el país, vio la promesa en esta región y para 2004 había reservado un poco más de un millón de hectáreas en títulos mineros. Le siguieron San Lucas Gold y Uragoldcorp. También las nacionales, Promoción de Proyectos Mineros, Mineros de Antioquia y Mineros S.A
Dijo la Defensoría en 2006 que las Farc querían "restringir la explotación industrial de las minas auríferas", pero más probable es que buscaran una tajada del negocio en expansión. Pero también las diferentes asociaciones de mineros y las organizaciones de derechos humanos que monitorean el Magdalena Medio han denunciado que de la mano con la llegada de las empresas a explotar las riquezas de la zona también llegaron las amenazas e intimidaciones, y en varios casos asesinatos a líderes sindicales y comunitarios.
Precisamente para ayudarles a los nuevos inversionistas, y más a los extranjeros, a medírsele a zonas como ésta, el gobierno promete la seguridad democrática. Se reforzó la presencia militar en la Serranía y sus alrededores. E incluso algunas mineras grandes firmaron convenios especiales de protección con las Fuerzas Armadas, aunque oficialmente el Ejército lo negó cuando Semana.com se lo preguntó (ver respuesta del general Ricardo Vargas, comandante de la Quinta Brigada).

18 de febrero de 2010
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los narcotraficantes y el central bolívar


El Bloque Central Bolívar y el narcotráfico en Caquetá. Según  la confesión de alias ’Paquita’, el Frente Héroes de los Andaquíes del Bloque Central Bolívar obtuvo alrededor de 8.500 millones de pesos en tres años por ’impuestos’ del narcotráfico en el Caquetá.
Colombia. El Bloque Central Bolívar (BCB) llegó a Caquetá a comienzos del 2001, debido los golpes que las Farc le habían dado al grupo paramilitar que los hermanos Castaño habían mandado a ese departamento desde 1998.
Sobre este cambio de jefatura se ha hablado mucho. Algunos paramilitares han asegurado que  Vicente Castaño le dio el manejo de este grupo a Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, porque en ese momento las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá no podían sostenerlo.
Sin embargo, hay otros ’paras’ que señalan que las Accu le vendieron su "franquicia" en Caquetá a ‘Macaco’. Sobre la venta, hay versiones que indican que fue realizada por mil millones de pesos y otras que afirman que fue hecha hasta por cinco mil millones de pesos.
Lo único cierto es que desde marzo del 2001 los hombres de ‘Macaco’ empezaron a ingresar a Caquetá. En junio de ese año ya se habían asentado en el sur de este departamento, zona en la que delinquieron hasta su desmovilización en febrero del 2006.
Desde ese momento, el grupo paramilitar que delinquió y se tomó el control del sur de Caquetá fue conocido como el Frente Héroes de los Andaquíes.
Por su cercanía con Héctor Edilson Duque Ceballos, alias ‘Monoteto’ -mano derecha de ‘Macaco’ que fue asesinado en Argentina-, Carlos Fernando Mateus Morales, alias ‘Paquita’, fue nombrado jefe financiero y político del frente. Mientras que la parte militar estuvo a cargo de Everardo Bolaños, alias ‘Jhon’.
Con los propósitos de lucrar al frente y de debilitar a las Farc, ‘Paquita’ implementó el registro de una matrícula para que los narcotraficantes pudieran comprar y transportar pasta de coca en el sur de Caquetá. Esta matrícula, que era una especie de RUT para ‘narcos’, era vendida por diez millones de pesos en el 2001. 
Sin comprar la matrícula, ninguna persona podía tener acceso a la pasta de coca. Adicional a esto, también estableció que ninguno de sus socios podría comprarle droga a las Farc -asentadas en el norte de Caquetá- y que por cada kilo de coca el frente cobraría entre 200 mil y 250 mil pesos.
Según ‘Paquita’, este ’impuesto’ al gramaje sólo era cobrado a los compradores de la pasta de coca y no a los campesinos. Asimismo, ha dicho que su grupo nunca sembró coca, sino que se limitó a cobrarle a los narcotraficantes para que pudieran negociar el narcótico en su territorio.
Este impuesto al gramaje se mantuvo durante todo el tiempo que ‘Paquita’ delinquió en Caquetá, pero no la venta de la matricula para comprar coca. A los pocos meses, el frente quitó el requisito de la matrícula, pero estableció el pago obligatorio del gramaje con ciertas condiciones para que los narcotraficantes pudieran comprar en su zona.
De este modo, establecieron varias medidas para los que incumplieran con el pago del gramaje. Entre éstas, estaban cobros de multas, decomisos del dinero y la droga, incautaciones de los bienes del "comerciante" y hasta declararlo objetivo militar.
Este fue el modelo que los paramilitares del BCB implementaron en Caquetá y del que ‘Paquita’ ha hablado en sus versiones libres de Justicia y Paz.
Este ex jefe paramilitar que fue capturado en Bogotá en junio del 2004, confesó que durante los 35 meses que estuvo al frente de las finanzas del Frente Héroes de los Andaquíes, recogió más de 8 mil millones producto del "gramaje, decomisos y multas" a los narcotraficantes.
Tras su captura, ‘Paquita’ quedó en libertad pero fue recapturado el 27 de octubre del 2007 en Envigado, en donde manejaba bandas criminales en varios departamentos del sur del país. Posteriormente, en noviembre de ese año, ‘Macaco’ solicitó que lo postularan a la Ley de Justicia y Paz y fue aceptado por el Gobierno. Como postulado ha rendido versiones libres desde septiembre del 2008.
En una de sus versiones, ‘Paquita’ dio este listado parcial de los que fueron sus socios: ‘Tierra’, ‘Pateloco’, ‘Coco’, William Orozco, alias ‘El Gato’, ‘Isaac’, ‘Fastidio’, Fabio Ordóñez, alias ‘Simpson’, ‘Boyaco’ o ‘Compa’, ‘Fabián’,  ‘Berny’, ‘Tío’, ‘Jota’, ‘Cucho’, ‘Primo’, ‘Pereira’, ‘Carlos Huevas’, ‘Zarco’, ‘Felipe’, ‘Quiñe’, ‘Paisa’, ‘Rosa Mosqueta’, ‘Javier’, ‘Víctor’, ‘Rubén’.

18 de febrero de 2010
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cs niega extradición de paramilitar


Corte Suprema niega extradición de ’Diego Vecino’. La Corte Suprema de Justicia negó por segunda vez la extradición de un ex jefe paramilitar con el argumento de que primero debe responder por sus crímenes en Colombia y reparar a sus víctimas.
Colombia. El Alto Tribunal considera que Edwar Cobo Tellez alias ’Diego Vecino’ no ha terminado su proceso en Justicia y Paz y por lo tanto no puede ser extraditado a Estados Unidos en donde es requerido por cargos de narcotráfico.
Con la negación de la extradición de ’Diego Vecino’, la Sala Penal volvió a poner sobre el tapete que la extradición de paramilitares socaba el derecho de las víctimas de conocer la verdad, y obtener justicia y reparación por los crímenes cometidos por los desmovilizados de las Auc.
En el concepto, la Corte sostiene que los delitos cometidos por Vecino en Colombia deben ser juzgados con prioridad. "La Corte ha precisado que se deben privilegiar los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas del accionar de los grupos armados al margen de la ley, máxime si la gravedad de los delitos imputados en el extranjero, "palidece frente a los delitos de genocidio, homicidio en persona protegida, desaparición y desplazamiento forzados, tortura y otros, cometidos durante las últimas décadas por los miembros de los grupos paramilitares desmovilizados".
Además que tal imperativo tiene una connotación superior cuando se trata de delitos de lesa humanidad, situación en la que se encuentran los desmovilizados que han sido postulados a la Ley de Justicia y Paz, en tanto que su obligación consiste en rendir versiones libres en las que deben confesar de manera veraz y completa los delitos cometidos.
"Teniendo en cuenta que los reatos ejecutados por los postulados se refieren a desapariciones forzadas, desplazamiento forzado, torturas, homicidios por razones políticas, etc., y como dichos punibles se entienden comprendidos dentro de la calificación de delitos de lesa humanidad, tal valoración se debe extender al denominado concierto para delinquir agravado en tanto el acuerdo criminal se perfeccionó con tales propósitos.
"Destaca la Sala que el Estatuto de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional ha tenido en cuenta no sólo la conducta del autor o de los partícipes sino que también ha considerado en especial la existencia de propósitos dirigidos a cometer delitos de lesa humanidad, lo cual significa que también deben ser castigadas en igual medida aquellas conductas preparatorias para la comisión de los delitos que incluyen tanto el acuerdo como el tomar parte en una actividad dirigida a ese fin, como ocurre con el concierto para delinquir agravado.
"De otra parte, ha de tenerse en cuenta que las víctimas tienen derechos fundamentales en orden a garantizar la efectiva reparación por el agravio sufrido, a que existe una obligación estatal de buscar que se conozca la verdad sobre lo ocurrido, y a un acceso expedito a la justicia, pues así se prevé por la propia Constitución Política, la ley penal vigente y los tratados internacionales que hacen parte del bloque de constitucionalidad.
La Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, solicitó la extradición de ‘Diego Vecino’ para que responda por el delito de tráfico de estupefacientes.
Según la solicitud de extradición desde el 2002 hasta el 2007, Cobos Téllez participó en una organización de tráfico de narcóticos que operaba principalmente desde Colombia con socios que operaban en numerosos otros países. Específicamente, Cobos Téllez controlaba áreas de Colombia utilizadas por narcotraficantes para despachar cantidades de cocaína desde Colombia a los Estados Unidos, tanto directamente como a través de terceros países, incluyendo Panamá y México.
También supervisaba el desarrollo y la explotación de rutas para el tráfico de narcóticos utilizadas para despachar grandes cantidades de cocaína desde Colombia a los Estados Unidos. Además, varias fuentes confidenciales han descrito cómo estuvieron presentes en reuniones en el 2002 y 2006 con Cobos Téllez en las que el paramilitar discutió sobre despachos de narcóticos y detalles sobre cómo Cobos Téllez recolectaba impuestos de otros traficantes de narcóticos que despachaban narcóticos a través de áreas cercanas a Cartagena, Colombia, que eran controladas por Cobos Téllez"
Con ’Vecino’ ya son dos las solicitudes de extradición de paramilitares que son rechazadas por la Corte Suprema de Justicia, la primera fue la de alias ’Comandante Chaparro’ del Bloque Contrainsurgencia Tayrona de las Auc.
La decisión de la Corte coincide con un concepto del 26 de enero de este año ante la Corte Suprema de Justicia, la Procuradora Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, Ana María Garzón Botero, en el que señaló que, a pesar de que la solicitud del gobierno de Estados Unidos cumple con los requisitos exigidos por la Ley y los tratados internacionales, ’Diego Vecino’ no debe ser extraditado porque debe responder por sus crímenes en Colombia.
El Ministerio Público informó que "debe primar el deber de velar por la protección y asistencia a las víctimas y en razón a que se está en una etapa trascendental dentro el proceso de justicia y paz, la extradición de Cobos Téllez afectaría los fines de la Ley , por cuanto si con ella se busca promover el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación y respetar el derecho al debido proceso y las garantías judiciales de los procesados, con la ausencia del postulado no se podrían lograr tales fines".
La Procuraduría consideró en ese momento que las masacres de Manpuján y Las Brisas, ya imputadas a ’Diego Vecino’, constituyen delitos de lesa humanidad por los que debe responder en Colombia.
Cobo Téllez llegó a Sucre como administrador de ’Las Melenas’, una hacienda en la zona del golfo de Morrosquillo donde a través de las controvertidas cooperativas de seguridad Convivir, se inició en el paramilitarismo. Alias "Diego Vecino" dijo ante la fiscalía que en un principio los grupos de autodefensas hicieron presencia militar en varios municipios de Sucre, y después por medio de líderes comunitarios entraron a la vida política y social de la región.
A principios del 2000, abandonó Sucre dejándoselo a ’Jorge 40’, y se quedó con Bolívar. Tiene en su contra, cargos de narcotráfico, de aliarse para fines criminales con el frente de Rodrigo Mercado ’Cadena’ y de actuar como mediador para acuerdos con gobernadores vinculados a la ’parapolítica’.
A ’Diego Vecino’ se le ha formulado imputación de cargos por la masacre de Manpujan y Las Brisas, donde se acreditaron 663 víctimas determinadas e indeterminadas por desplazamiento de toda la población, 7 víctimas en toma de rehenes, 11 homicidios y tortura en persona protegida, proceso que actualmente se encuentra ante la Sala de conocimiento para la legalización de aceptación de cargos.
En el Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá se le ha realizado imputación y formulación de cargos parciales que involucran 663 desplazamientos ocurridos el 10 de marzo de 2000, once (11) homicidios y siete (7) secuestros, en hechos conocidos como Manpuján. 

Primero Deben Responder en Colombia
La Corte Suprema de Justicia había negado el 20 de agosto de 2009, la extradición de Luís Edgar Medina Flórez alias ‘Comandante Chaparro’, desmovilizado del Bloque Resistencia Tayrona de las AUC, quien es acusado en Estados Unidos por narcotráfico y a la vez es procesado en Justicia y Paz en Colombia por el delito de concierto para delinquir.
En ese entonces, la Corte señaló que a pesar de haber cumplido con las formalidades legales y de procedimiento para hacer efectivo el pedido de extradición de ‘Comandante Chaparro’, existen cuatro razones de fondo para negar la petición de las autoridades estadounidenses con relación a la extradición de este desmovilizado.
Según la Corte explica que la extradición de ‘Comandante Chaparro’ vulnera el espíritu de la Ley 975 de 2005 o Ley de Justicia y Paz, en cuanto esta tiene como principio fundamental garantizar el acceso de las víctimas de grupos paramilitares a los derechos de verdad, justicia y reparación.  "El hecho que el Estado tenga dificultades para la consecución de la paz, no lo libera de sus obligaciones en materia de verdad, justicia, reparación y no repetición que emanan en la Convención Interamericana de Derechos Humanos".
De acuerdo con el concepto de la Corte, en la historia reciente del país, la extradición de jefes paramilitares "sometidos al proceso de justicia y paz ha constituido un golpe de gracia al propósito inspirador de una ley que ha pretendido hacer germinar la paz entre los colombianos y la prueba más fidedigna del descalabro de dicha estrategia gubernamental contra la violencia y los grupos armados ilegales."
Segundo, la Corte advirtió que la orden de extradición atenta directamente contra los derechos de las víctimas de  grupos paramilitares, específicamente contra tres derechos amparados constitucionalmente: derecho a la verdad, derecho al acceso a la justicia (no impunidad) y derecho a la reparación integral.  El Alto Tribunal advierte que la tarea de quienes deben conceptúan los trámites de extradición debe ir más allá de ser un "arbitro regulador de las formas procesales", buscando ser el guardián de estos derechos de las víctimas contemplados en la Constitución y en los tratados internacionales (bloque de constitucionalidad).
"La experiencia reciente demuestra que extradiciones concedidas y ejecutadas por el Estado han permitido que en los procesos de Justicia y Paz se paralice el conocimiento de la verdad, dado que los postulados extraditados no han podido seguir confesando los crímenes cometidos. Y así, las víctimas están quedando sin saber la verdad y la sociedad sin garantías de no repetición".
Tercero, la Corte señala que el pedido de extradición de ‘Comandante Chaparro’ es una obstrucción a la justicia colombiana, puesto que la Ley de Justicia y Paz, como mecanismo empleado para la desmovilización de grupos paramilitares, no puede quedar supeditada a "gobiernos extranjeros" y a su "su buena voluntad" de permitir reconstruir la verdad que "necesita la sociedad colombiana". Según la Corte, es deber de la justicia colombiana juzgar a los responsables de delitos de lesa humanidad cometidos en el país.
"Resulta imprescindible que la sociedad conozca y juzgue a todos los que sirvieron de soporte o ayuda, estimularon o financiaron, encubrieron o se beneficiaron, de la organización criminal, lo que solamente se puede obtener, gracias y en buena medida, siempre y cuando los postulados estén permanentemente a disposición de las autoridades judiciales colombianas".
Finalmente, la Corte expresa que los delitos por los cuales es pedido en extradición el ‘Comandante Chaparro’, es decir por narcotráfico y concierto para delinquir, son delitos de "segundo orden" si se les compara con los delitos de lesa humanidad cometidos por el desmovilizado como miembro de la "banda armada a la que perteneció". En ese sentido, es competencia directa de la justicia colombiana el juzgar los delitos prioritarios para la legislación nacional e internacional vigente.
"No cabe duda que la gravedad del narcotráfico palidece frente a los delitos de genocidio, homicidio en persona protegida, desaparición y desplazamiento forzados, tortura, y otros, cometidos durante las últimas décadas por los miembros de los grupos paramilitares desmovilizados".
Sin embargo, la Corte hace una salvedad por cuanto advierte que la orden de extradición puede hacerse efectiva en el momento en el que el desmovilizado no coopere con el esclarecimiento de la verdad y derechos de las víctimas, incurra en delitos que lo excluyan de la Ley de Justicia y Paz, sea absuelto de los cargos que se le imputan o incumpla las obligaciones derivadas de la pena alternativa.
En conclusión, la Corte decide emitir concepto desfavorable al pedido de extradición de ‘Comandante Chaparro’ considerando que tal orden "vulneraría las obligaciones internacionales del Estado colombiano dirigidas a la lucha contra la impunidad respecto de los delitos de lesa humanidad, y de donde resultarían gravemente afectados los derechos de las víctimas y la sociedad colombiana que quedarían sin posibilidades de conocer la verdad y obtener reparación por los crímenes cometidos por los grupos paramilitares".
El concepto de la Corte plantea un serio obstáculo jurídico para la extradición de paramilitares desmovilizados y cuestiona las razones de fondo que han permitido desde mayo de 2008 la salida de 18 jefes paramilitares por cargos de narcotráfico, muy a pesar de la existencia de la Ley de Justicia y Paz. Sin duda, las razones argumentadas por el Alto Tribunal  plantean la necesidad por hacer una revisión de las posibles omisiones y errores cometidos por el Gobierno Nacional en materia de extradición.  
Los argumentos de la Corte Suprema validan el reciente pronunciamiento de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) en materia de extradición. Según esa organización en su último Policy Brief "le preocupa que... la extradición en Colombia se haya convertido en una herramienta política en vez de jurídica. Creemos que la extradición es un elemento vital de cooperación judicial internacional, sin embargo, esperamos que las autoridades de ambos países canalicen sus esfuerzos para que las extradiciones sirvan a la causa de la justicia y no a ajustar cuentas políticas."
Desde mayo de 2008, las autoridades colombiana han extraditado a 18 jefes paramilitares acusados por los delitos de narcotráfico y concierto para delinquir. Después de un año de ser extraditados, el futuro de cada unos de los ex ‘paras’ ha tomado caminos bien diferentes: unos ya fueron sentenciados, otros se declararon culpables y están en negociaciones con el Departamento de Justicia, y alguno más decidió ir a juicio. Sin embargo, la extradición, como ha confirmado la Corte en su concepto, ha obstaculizado la realización de audiencias públicas y versiones libres, minando la posibilidad de cada una de las víctimas de estos jefes paramilitares de acceder a los derechos de verdad, justicia y reparación.

18 de febrero de 2010
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don mario delata a coronel cabuya


Don Mario’ involucra al coronel Cabuya en falsos positivos de Meta. El ex paramilitar dijo que las autodefensas entregaron personas asesinadas a algunos miembros de la fuerza pública, para que los mostraran con muertos en combate. Señaló como presunto responsable al coronel Héctor Cabuya de León.
Colombia. El ex paramilitar y nacotraficante alias ’Don Mario’ siguió salpicando a miembros de la fuerza pública.
Durante la versión libre de este miércoles, Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, dijo que entre el 2002 y el 2004, los paramilitares del Bloque Centauros le entregaron víctimas al ex comandante del Batallón XXI Vargas, el coronel (r) Héctor Alejandro Cabuya de León.
El ex jefe paramilitar dijo que las víctimas les eran entregadas a los militares con uniformes y armas, para que presuntamente fueran presentados como guerrilleros muertos en combate.
‘Don Mario’ explicó que los encargados del contacto con el coronel Cabuya eran Luis Arlex Arango, alias ’Chatarro’ y Mauricio de Jesús Roldán Pérez, alias ’Julián’. Agregó que ellos eran los que le entregaban las víctimas al coronel Cabuya.
Según ‘Don Mario’, el coronel Cabuya presuntamente trataba con "presión y extorsión" a los paramilitares, pidiéndoles personas que pudiera presentar como guerrilleros para "demostrar que era el que más resultados daba en ese batallón".
El ex jefe paramilitar contó que, en una ocasión, supuestamente el coronel Cabuya le mandó razón con ‘Julián’ para que le entregara "tres muchachos y tres fusiles" o sino lo capturaba. Según ‘Don Mario’, él rechazó esta orden, pero ‘Julián’ le entregó los fusiles y el coronel consiguió tres personas que fueron víctimas de falsos positivos.
Otro caso en el que supuestamente el coronel Cabuya a amenazó los paramilitares con realizar operativos en su contra se presentó después de que asesinaran a uno de sus soldados. Según ‘Don Mario’, Cabuya le pidió cien millones de pesos y exigió que le entregaran cinco personas para hacer un falso positivo.
Al respecto, dijo que ‘Chatarro’ le entregó los cien millones a Cabuya y que también autorizó la entrega de las personas.

Casos de Falsos Positivos
‘Don Mario’ aclaró que no tiene todos los detalles de estos crímenes porque él era el jefe financiero del bloque, pero indicó que los comandantes militares del darán más información en futuras versiones libres.
El ex jefe ‘para’ dijo que en junio del 2003 hombres del Frente Meta asesinaron a seis jóvenes, que posteriormente el coronel Cabuya reportó "como si fueran de las Farc". Aclaró que dos de ellos eran de las autodefensas y que los otros cuatro eran jóvenes que ‘Chatarro’ sacó de Villavicencio.
El último caso en el que ‘Don Mario’ salpicó a Cabuya en la mañana de este miércoles fue el de dos jóvenes de Villavicencio que se movilizaban en una Daihatsu blanca por los lados de Puente de Oro (Meta). Según el ex jefe paramilitar, ‘Chatarro’ los entregó con uniformes y fusiles AK-47 para que presuntamente el Coronel los presentara como positivos.
‘Don Mario’ también habló de otros hechos en los que participaron los paramilitares y que fueron presentados como resultados de la fuerza pública.
Uno de ellos ocurrió en San Juan de Arama en el año 2003. El ex jefe ‘para’ dijo que en esa ocasión miembros de la Policía le pidieron a los paramilitares que armaran unos carros bomba para que ellos los pudieran presentar como un frustrado ataque de las Farc.
También dijo que las autodefensas les entregaron dos jóvenes de la vereda Costa Rica a un teniente al que le decían ‘Chupo’, porque después de una operación de dos días no tuvieron muertos en combate.
Será labor de las autoridades verificar la versión de este paramilitar.

17 de febrero de 2010
©verdad abierta 
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cae autor de más de dos mil asesinatos


Capturan a ex paramilitar colombiano acusado de 2.500 crímenes.
Bogotá, Colombia. El ex comandante paramilitar Arnolfo Santamaría (alias ’Pipa’), a quien se atribuye unos 2.500 crímenes en el sur del país, entre estos la muerte del líder sindical ecuatoriano Hipólito Hurtado, fue capturado este martes en Bogotá, según fuentes de la fiscalía.
Luis González, jefe de la unidad de Justicia y Paz de la fiscalía, dijo a periodistas que ’Pipa’ fue capturado en un comercio de la población de Soacha, vecina a Bogotá, en donde se hacía pasar por ’brujo’ y vendedor de teléfonos celulares.
"Estaba en un centro comercial donde desempeñaba actividades diferentes a la delicuencia y al crimen organizado. Allí se encontraba ejerciendo una profesión totalmente diferente", agregó González.
Según el funcionario "el bloque (grupo) paramilitar en el que actuaba Santamaría en el departamento (provincia) de Putumayo (fronterizo con Ecuador) tiene alrededor de 5.000 víctimas, pero en los sitios en donde hizo presencia el capturado, tenemos alrededor de 2.500 víctimas".
"Esas víctimas, explicó, reflejan hechos de desaparición forzada, masacres, secuestros, homicidio y desplazamiento forzado".
Además, dijo González, quien tiene a cargo los procesos por crímenes de los desmovilizados grupos paramilitares de extrema derecha, "la Fiscalía encontró suficientes elementos de prueba para vincular a Santamaría en la muerte de un sindicalista", el líder cívico Hipólito Hurtado, muerto en febrero de 2005.
Hurtado residía en la población de La Dorada, en Putumayo, cuando fue asesinado luego de organizar una marcha para protestar por los abusos cometidos por paramilitares en la zona.
Santamaría se desmovilizó en el 2006 coincidiendo con el proceso de paz negociado entre el gobierno del presidente Alvaro Uribe y los líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha) que concluyó con la entrega de armas por parte de unos 32.000 hombres.
Sin embargo, el jefe paramilitar no se acogió al proceso de justicia y paz al que deberían someterse los miembros de grupos armados ilegales sindicados de crímenes de lesa humanidad, lo que les garantizaba beneficios como penas máximas de prisión de entre cinco y ocho años.
Ahora, el ex comandante paramilitar deberá comparecer ante la justicia ordinaria y podría ser condenado a más de 30 años de cárcel.

17 de febrero de 2010
©univisión
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más de 30 mil asesinatos


Hubo mil masacres y 2500 desapariciones. Confesiones de los paramilitares ante la fiscalía colombiana en el marco de la ley de Justicia y Paz. La suma de las confesiones de 4000 desmovilizados paramilitares da 30.000 homicidios, 1000 masacres y 2500 desapariciones, 1033 secuestros, 1437 casos de reclutamiento ilícito, 2326 desplazamientos forzados y 1642 extorsiones.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. Escandalosas cifras de los crímenes cometidos por los paramilitares fueron reveladas ayer en un informe de la Fiscalía colombiana. Se habla de 30.000 homicidios, 1000 masacres y 2500 desapariciones. Es la suma de las confesiones de cuatro mil desmovilizados paramilitares que, en el marco de la Ley de Justicia y Paz, relatan sus crímenes a los fiscales para obtener los beneficios de esta ley que promovió Uribe: máximo ocho años de cárcel sin posibilidad alguna de ser extraditado, aun cuando los crímenes cometidos sean de lesa humanidad.
Aunque son horrorosas las estadísticas, no hubo reacciones del gobierno ni mayor repercusión en la agenda política nacional. Sin embargo, entre los defensores de los derechos humanos, ONG y académicos sí se manifestó gran preocupación. Pues además de los números ya conocidos, se cree que los crímenes son muchos más. Esto dado que algunos desmovilizados todavía no confiesan todos sus crímenes. Los bloques paramilitares y los militantes son tan numerosos que se ha dificultado corroborar toda la información otorgada. Además, estos beneficiarios de la Ley de Justicia y Paz están relatando crímenes anteriores al año 2005.
Hace un mes, en el diario El Tiempo de Bogotá se informó que la Fiscalía recibió 300 mil denuncias por el asesinato de, al menos, unas 150 mil personas. Las denuncias vinieron de 400 ciudades y poblaciones colombianas y se señala en todas como responsables a los paramilitares. Además, en muchos de los casos, como lo señaló recientemente el informe de Human Right Watch, los desmovilizados se armaron mientras el surgimiento de grupos ilegales paramilitares no se detuvo con la reinserción a la vida civil. Hoy están fortalecidos, aseguran las pesquisas de HRW.
En el informe se habla también de 1033 secuestros, 1437 casos de reclutamiento ilícito, 2326 desplazamientos forzados y 1642 extorsiones, además de los 30.470 homicidios. En el documento preparado por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, creada hace cuatro años para sacar adelante el proceso de desmovilización que comenzó en Medellín, se dice que las víctimas de homicidio son mujeres, hombres y niños; y las masacres se realizaron contra campesinos y líderes de localidades por todo el país. Entre las víctimas hay también militares, sindicalistas, funcionarios de entidades públicas y dirigentes políticos. Luis González León, director de esta Unidad, habló recientemente de la necesidad de juzgar más pronta y severamente a estos criminales a través de imputaciones parciales.
Gracias a las confesiones que dan origen a estas escalofriantes cifras, se abrieron múltiples investigaciones por complicidad con el accionar "para" de 240 militares y policías colombianos, 311 dirigentes políticos y 106 funcionarios de instituciones públicas. El ejército paramilitar surgió en los años ’80, como brazo armado de hacendados y empresarios que buscaban defenderse de las guerrillas, en especial del secuestro. De ahí su nombre de Autodefensas. También tiene su origen en la guerra entre carteles de la mafia durante los años de reino de Pablo Escobar y el clan de los Ochoa. Algunos investigadores señalan como otro génesis del paramilitarismo la creación de grupos de Convivir, civiles armados para defender las calles de Medellín de la delincuencia en los años ’90, por parte del entonces gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez.
Desde 2003, unos 32 mil paramilitares se han sumado al proceso de negociaciones con el gobierno de Uribe. Algunos, como los comandantes extraditados a Estados Unidos en 2008, son expulsados del programa perdiendo los beneficios. Los que no van a la cárcel reciben pensiones mensuales de alrededor de 300 dólares, estudian y se capacitan para el empleo. Otros enuncian delitos a diestra y siniestra esperando recibir beneficios, sin embargo después no aceptan su participación y no responden a las víctimas.

17 de febrero de 2010
©página 12
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